Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Alyscia. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Alyscia, solo nos adjudicamos la traducción.


Driving Forces

Autora: Alyscia

Traducción: Flor Carrizo

Corrección: Melina Aragón


Capítulo 1

BPOV

Me froto la sien mientras echo a otra posible asistente por la puerta.

Soy la vicepresidenta del departamento legal de Cullen Enterprises. Yo integro todo el departamento legal, así que tampoco es como si tuviera una tonelada de subordinados, pero eso también significa que hago todo el trabajo. Mi papá es el CEO y fundador. Junto conmigo, mis tres hermanos son vicepresidentes de los distintos departamentos de la compañía. Con tanto en mi plato, necesito un asistente que me ayude a mantener mi mierda ordenada.

—Swan —grito para la próxima entrevista. Para este momento no me importa lo dura que puedo sonar. Estoy molesta por las locuras con las que he tenido que lidiar esta mañana. Lo que necesitaba estar haciendo era trabajando en la montaña de papeles que necesitan mi atención, no consintiendo a los solicitantes que creen que pueden masticar chicle o usar una camiseta en una entrevista.

Saco el currículum de Edward Anthony Swan. Su historial laboral está lleno de un montón de recomendaciones, pero lo negativo es que no ha sido asistente.

Edward entra usando una camisa azul con botones y jeans negros. Su cabello está desordenado por todos lados y tiene unos sorprendentes ojos verdes. Puedo detectar un par de pequeñas cicatrices en su mandíbula fuerte. Pegada a su mano está la niña más linda.

Él estira su mano con nerviosismo.

—Señorita Cullen, gracias por recibirme aquí hoy.

Tomo su mano con un apretón firme. Estoy impresionada con su enfoque, es el primero que me saluda apropiadamente.

—Gracias por venir. Vamos a sentarnos y empezar.

Se sienta en una de mis sillas y a la pequeña niña en otra. Ella se pone auriculares y mira su tablet.

—Revisé su currículum, señor Swan. Tiene un historial de trabajo notable y sus referencias lo alaban de izquierda a derecha. Pero lo que me sorprende es que no tiene experiencia en una oficina. ¿Qué le hace pensar que haría un buen trabajo como mi asistente?

Él se aclara la garganta. Sus manos tiemblan notablemente.

—Soy bueno para esta posición porque soy un trabajador dedicado, soy organizado y aprendo rápido. —Su voz me hace pensar en miel cálida, pero hay una pizca de miedo.

Asiento con mi cabeza y lo observo. Su mirada sostiene la mía, aunque el rebote de su rodilla me dice que quiere salir corriendo de la habitación. Miro sus papeles. Todo dentro de mí me dice que él es el chico. Mi instinto me ha llevado lejos.

—¿Tienes preguntas para mí? —Doblo mis manos sobre mi escritorio.

Se mueve en su asiento, limpiando sus palmas en sus jeans.

—Querría hablar sobre las horas que trabajaría y vi que tienen una guardería que es gratis para los empleados.

Él podría ser un empleado maravilloso si tuviera confianza.

—Sí, hay una guardería en el lugar. Todo está en el paquete de empleo cuando te contratan. El horario de trabajo es de ocho a cuatro. Hay días en que no me voy de aquí hasta las ocho de la noche. Habrá ocasiones en las que necesitaré que te quedes conmigo.

Veo caer sus hombros.

—Los jueves tengo… —Se remueve en su asiento, sin mirarme a los ojos—. Hay una reunión de grupo a la que tengo que asistir.

Mis cejas se fruncen.

—¿Eres adicto, en recuperación o algo así?

Sus ojos encuentran los míos y se amplían.

—¡No! Puedo hacerme una prueba de drogas si necesita que la haga.

Me inclino en mi silla, completamente desconcertada sobre a qué tipo de reuniones irá.

—Me aseguraré de que llegues a tiempo los jueves. Te harán una prueba de drogas en Recursos Humanos, pero eso no es porque no te crea, solo es rutina para los nuevos empleados.

Su rostro se relaja y sonríe ligeramente, mostrando lo hermoso que es.

Me aclaro la garganta.

—Quiero ofrecerte el puesto y me gustaría que empieces inmediatamente. ¿Mañana sería muy pronto para ti? —Lo miro expectante.

Él asiente.

—Puedo, pero necesitaré los servicios de la guardería. Solo somos mi hija y yo —susurra la última parte.

Sonrío.

—Bueno, repasemos todo y puedes conocer a los empleados de la guardería, y ella puede ver el lugar. Después nos detendremos en el departamento de Recursos Humanos y comenzarás con el papeleo, conseguiremos tu identificación y tu usuario para la computadora. Y también te crearemos una cuenta corporativa. —Comienzo a recitar todo y sus ojos se amplían cada vez más mientras enumero su paquete de beneficios.

En ese momento, su pequeña se quita los auriculares de las orejas.

—¿Lo hicimos, papi? ¿Tienes el trabajo?

Él sonríe, arrodillándose frente a ella.

—Eso creo, bebé. Iremos a tu guardería, donde pasarás el rato mientras yo estoy trabajando.

Sus ojos verdes, que coinciden con los de su padre, me miran con una gran sonrisa y luego mira otra vez a su papá.

—Está bien.

El señor Swan se levanta y sus ojos bajan al suelo mientras rodeo mi escritorio. Veo otra cicatriz en su nuca.

¿Qué demonios le pasó a este hombre?

Abro la puerta, mirando hacia atrás y asegurándome de que me están siguiendo mientras los guío hacia la guardería. Los ojos de él permanecen en su pequeña mientras me sigue hasta el ascensor y hasta el piso inferior donde se encuentra la guardería. Durante todo el viaje en el ascensor ellos se susurran uno al otro y ríen. Él no saca su teléfono ni una vez, a diferencia de los otros candidatos. Llegamos al piso principal y caminamos por el pasillo hacia la guardería.

Mientras busco mi tarjeta para la puerta, me giro hacia Edward.

—Para entrar o salir necesitarás una tarjeta llave. Tendrás una cuando… —Bajo la vista a la pequeña que es su clon.

—Emma. —Él sonríe mientras dice su nombre y balancea su brazo, haciéndola reír.

Las risitas son un pinchazo en mi corazón. Lo empujo hacia el fondo y entro a la guardería. La primera cosa que nos golpea son los gritos y las risas mientras entramos al centro.

—¡Bella! —me llama mi cuñada Rose, sosteniendo a mi sobrina de un año sobre su cadera.

Le sonrío ampliamente a mi sobrina, tomándola de Rose.

—Hola, mi pequeña Lilly. —Beso su mejilla.

Rose se ríe.

—No es de extrañar que nunca quieran estar en casa contigo mimándolos así.

Bufo, cambiando de tema.

—Rose, mi nuevo asistente, Edward, y su hija, Emma. Emma tiene que empezar a venir aquí mañana.

En ese momento, miro hacia Emma, que está aferrada a Edward y enterrando su rostro en su pierna. Él está pálido y es incapaz de hacer contacto visual.

Rose me mira y articula: ¿qué está mal?

Sacudo mi cabeza, insegura.

—Señor Swan, ¿está bien?

Él traga con tanta dificultad que puedo escucharlo.

—Señorita Cullen, ehh, ¿pue-puedo hablar con usted en privado?

Su voz suena muy asustada. Le doy una mirada a Rose y ella se aleja.

Emma empuja a su papá. Él me mira con sus ojos asustados, que se mueven hacia Rose y luego hacia mí.

—Lo siento mucho, es solo que ella me recuerda a alguien. —Las palabras parecen atascadas en su garganta mientras su boca se aprieta en una línea sombría.

—Podemos arreglar que tengas mínimo contacto con ella hasta que te sientas más cómodo —le digo con firmeza.

Me dirige una mirada esperanzada.

—No quiero causar ningún problema. —Se muerde el labio inferior y sus ojos verdes parecen nublarse por algo del pasado.

Sacudo la cabeza, alejando sus preocupaciones por ser un problema.

—No es un problema asegurarnos de que tú y tu hija se sientan cómodos en Cullen Enterprises.

Me dirige una tímida sonrisa.

—Gracias.

Continuamos hacia Angela, la administradora de la guardería, y le damos el papeleo para Emma. Luego nos dirigimos hacia recursos humanos, donde lo dejo con Heather para realizar su papeleo para que pueda comenzar a trabajar mañana.

Cuando regreso a mi oficina, Rose me está esperando.

—¿Qué le pasó a él?

Sacudo la cabeza.

—No tengo una maldita pista. Pero hasta que él te conozca mejor, necesito que alternes entre la guardería y la oficina de Emmett, evitando los horarios de llegada y salida.

—Está bien, eso no es un problema. —Nunca he estado más agradecida con mi cuñada.

Hago planes con ella para que sus niñas se queden conmigo más tarde y me pongo a trabajar en la montaña de papeles que me están esperando. Mientras trato de concentrarme, no puedo evitar preguntarme qué les pasó a ellos dos. ¿Qué se necesitaría para que un hombre adulto se acobardara como él lo hizo?

Dejo la oficina a las siete y me dirijo a casa. Mi casa es de dos pisos en el medio de la nada. Perfecta para una familia. Una familia que nunca tendré.

Limpio las lágrimas con furia al entrar al vestíbulo e ignoro el vacío que me llena. Entro en la enorme cocina para obtener algo para comer y me imagino a mi ex parado en la cocina, silbando una melodía despreocupadamente y haciéndome la cena.

Jake amaba cocinar y hacer comida sana para mí mientras yo… Detengo ese tren de pensamientos. No puedo ir ahí otra vez.

Me veo renunciando a comer y yendo a la cama en su lugar.


¡Hola!

¡Bienvenidas a una nueva traducción!

Como siempre, esperamos que nos acompañen en esta y todas las traducciones que les traigamos. ¿Qué les pareció el primer capítulo?

Esta historia tiene 21 capítulos y final feliz.

¡Hasta el próximo capítulo!