-¿Has entendido todo?- expresó mientras le observaba con duda.

-Sí.

-Y... ¿Me crees?

-Por supuesto que sí, y como te dije cuando llegué te ayudaré Ma... Romani- dijo mientras se ruborizaba ligeramente desviando la mirada.

-¿En serio?- dijo con asombro mientras sus ojos se abrían como platos -¡Genial! ¡Gracias Link! ¡Gracias, Gracias, Gracias!- dijo mientras abrazaba al chico y daba saltos de alegría. -Muy bien Saltamontes... te veo en la madrugada ¡No faltes!- dijo mientras sonreía y volvía a sus labores en el Rancho.

-¿En serio la piensas ayudar? Tal vez sólo sea un juego de niños Link.- dijo el hada saliendo de su escondite.

-Si Taya... si la voy a ayudar... tal vez sea así o tal vez no... quién sabe- dijo mientras desviaba la mirada a la entrada del rancho. -Oye... he visto que en la entrada de aquí en el Camino Lácteo hay una especie de pista de carreras con unos tipos. Ahora que Romani me recordó la Canción para llamar Epona podríamos ir y probar ¿no crees?

-Lo que tú digas... aunque no veo cómo esto nos ayuda a avanzar a despertar a algún gigante o preparación para un enfrentamiento.- se quejó el hada.

-Oh vamos Taya... aún estoy exhausto. El hecho de volver en el tiempo no quiere decir que mis fuerzas se recuperen debemos descansar lo suficiente para ir... al Oeste, a la Gran Bahía- dijo tratando de convencerla.

-Sí tienes razón, perdón he sido muy desconsiderada.- dijo tratando de enmendar su error.

-No te preocupes, sé que estás ansiosa por ver de nuevo a tu hermano y volver con Skull Kid, pero créeme que si te precipitas tardarás mucho más que tomando descansos y recuperando fuerzas, lo sé muy bien.

-Okey... bien vámonos, pasar el día aquí en el rancho suena divertido.- dijo recuperando su ánimo.

-¡Eso, así es! ¡Eso es lo que quería oír- felicitó al hada mientras sacaba a Epona de su corral y se disponía a montarla. -Será divertido, vamos chica- ahora se dirigía a su amiga la equino -¡Hiiiyaah!- la pequeña yegua relinchó y salieron a toda velocidad del rancho dirigiéndose al Camino Lácteo. Una vez llegaron se encontraron a un hombre cuyo rasgo característico era un bigote en forma de zigzag en todo su rostro.

-Bienvenido, Oh al parecer tienes un caballo... hehehe- dijo aquel hombre que sonreía de una forma muy particular, aquel sujeto no parecía ser una buena persona.

-Sí, se llama Epona, a pesar de ser pequeña es muy rápida.- dijo el chico de verde mientras acariciaba el hocico del animal.

-Jummm, ¿Rápido eh? Hagamos una cosa... una carrera a toda la pista sólo será una apuesta de 60 Rupias tú contra mí y mi hermano.

-Link... esto no me parece una buena idea- dijo el hada por lo bajo desde su escondite.

-Acepto.- dijo determinado, por lo que el sujeto fue a ensillar a su caballo mientras murmuraba algo y soltaba una risilla de forma discreta. -No te preocupes Taya... sé lo que hago. Este tipo es idéntico a Ingo el tío de Malon, seguro es su representación de aquí- dijo tranquilizando al hada. -Es un fanfarrón pero es mal perdedor, además seguramente que puedo contra él- dijo en un tono confiado con una media sonrisa dibujada en su rostro.

-Está bien, buena suerte. Y ten cuidado, intuyo que ese tipo va a hacerte alguna trampa para que pierdas o algo.- dijo con un dejo de preocupación.

-Vale, está bien. No te preocupes lo tendré en cuenta- sonrió mientras se subía a su yegua y se colocaba en la línea de partida.

La carrera no fue para nada sencilla nada más al iniciar los hermanos se adelantaron en el cenagoso terreno con vallas y agujeros por sortear que alentaban tanto a Link como a los sujetos dueños del lugar, todo iba en orden de forma relativa hasta que el sujeto comenzó a reír a carcajadas y lanzó todo el cuerpo de su caballo a Link y a la pequeña Epona.

-¡Link cuidado!- advirtió el hada que aparecía de su escondite -¡Te dije que harían trampa!- dijo quejándose.

Haciendo caso omiso a las palabras de Taya, Link apretó las riendas de Epona y las agitó mientras aceleraba el paso. El jefe de circos aún estaba atosigando a Link con su caballo sin embargo no reparó en que en medio camino había una valla enorme lo cual provocó que el caballo se detuviera bruscamente arrojando al sujeto a un charco con fango dejando solo al hermano del jefe de circo y a Link en la carrera.

-¡Vamos chica! ¡Tú puedes, falta poco!- animó el chico a su yegua y está en respuesta relinchó y aceleró el paso saltando vallas y agujeros.

La carrera había finalizado ya el joven héroe salió victorioso y el jefe de circo no podía creer y no aceptaba su derrota.

-¡Noooo! ¡No puede ser! ¡He fallado!- se quejaba el sujeto mientras se tomaba con ambas manos la cabeza. -Bueno. Que no me tomen por mentiroso, ten tú premio y esto, tómalo antes que me arrepienta- dijo entredientes con un dejo que mezclaba molestia y fastidio.

Al salir de aquella pista se dirigió nuevamente al rancho con su premio y su nueva máscara. Aquel sujeto le dió una extraña capucha que al colocarla sólo se notaban los ojos que eran iluminados por luz amarilla.

-Que máscara tan extraña Link... aunque no dudaré es un buen premio aparte de haber recuperado tus 60 rupias... - dijo con alivio en cada palabra -Y dime ¿Qué harás con ellas?- preguntó ansiosa el hada que revoloteaba alrededor del chico.

-Supongo que depositarlas en el banco o... no sé, igual no tengo muchos problemas económicos por los momentos.

La noche cayó rápidamente y la hora pactada con Romani se acercaba, por fin sería testigo de aquello que la consternó los últimos días en aquella tierra. Estuvo perdido en sus pensamientos por mucho tiempo pensando en la princesa, en su princesa, en Zelda ¿Cómo estaría? Era lo que se preguntaba, hasta que una conocida voz le sacó de su ensoñación.

-¡Hey Saltamontes! Veo que eres madrugador y puntual- dijo sonriente la pelirroja. -Bien... falta muy poco, debemos evitar que lleguen al cobertizo.- aconsejó la chica con un tono más serio -¡Mira allí, son ellos! Vamos Saltamontes... esto se pondrá bueno.

Como si se tratara de un enjambre de insectos aparecieron "Ellos" unos alienígenas con forma de lámpara muy similares a los globos que utilizaba Romani para practicar, se movían como insectos atraídos por la luz -en este caso la "luz" que los atraía era el cobertizo- avanzaban como muertos vivientes de forma pausada con los ojos iluminados. Link al observar a aquellas criaturas se colocó la capucha de conejo y sacó unas flechas de su carcaj y colocó dos en el arco tensándolo y disparándole a los objetivos más cercanos las flechas dieron en su objetivo en un principio, y al ser un disparo doble la segunda flecha se clavó en el enemigo que más atrás, esa sería la estrategia que usaría para defender el rancho.

-Uff... Creo que es todo... fue complicado- dijo Link mientras respiraba de forma agitada.

-Link... no... ¡Mira! ¡Hay más!- exclamó Taya con horror al ver que más alienígenas aparecían a lo lejos.

-Oh no... será mejor poner... manos a la obra- dijo conteniendo la respiración y tomando más flechas del carcaj.

La madrugada fue un completo infierno que parecía no acabar mientras asesinaba a aquellos aliens y aparecían más, las horas pasaron hasta que el alba despuntó y "Ellos" asumieron su derrota y se retiraron.

-¡Bien hecho Saltamontes! ¡Eres todo un héroe! Gracias a ti nuestras vacas están a salvo- dijo Romani que rebosaba de alegría.

-Oh... no te preocupes- sonrió Link correspondiendo al gesto de Romani.

-Eres mi héroe Link... y... quiero agradecerte... ten- dijo extendiéndole una botella llena de leche al chico de verde.

-Gracias Romani... lo aprecio mucho y es lo ideal para reponerme- dijo con una sonrisa igual a la anterior.

-Esto... sí, supongo... también quiero darte otra cosa- dijo acercándose a Link.

Link se tensó al sentir a la chica tan cerca de sí y cuando menos esperó la chica posó sus labios en las mejillas de Link que rápidamente ardieron hasta la punta de sus orejas.

-Ro-Romani... yo...

-Shhh... no digas nada... sólo quiero agradecerte por lo que hiciste por nosotras.- dijo dedicándole una sonrisa pícara.

La mañana pasó y Cremia al escuchar del suceso ocurrido en la madrugada invitó a Link a almorzar y le propuso acompañarle a entregar la leche en Ciudad Reloj, causando una pequeña polémica con la pequeña Romani que quería ir, sin embargo se le convenció de que debía cuidar el rancho de las amenazas.

-Bien Link, vámonos es hora- dijo Cremia al caer la tarde dejando un asiento libre a Link quien asintió y se subió.

El viaje fue relativamente sencillo hasta la salida del rancho, debían ir a una velocidad media para no romper ninguna botella. Todo fue simple hasta llegar a cierto punto del Camino Lácteo que estaba bloqueado por una cerca enorme que obstruía el paso.

-Jmmph. Esto no me da buena espina Link, ten preparado tu arco, seguro esos bandidos están detrás de esto- dijo con una mueca de desagrado mientras se adentraba por la única ruta posible a Ciudad Reloj.

Toda la ruta alterna parecía ir normal hasta que el sonido de un par de cascos a toda velocidad se hizo presente.

-Link... cuidado... son ellos- advirtió Cremia al oír los cascos de los jinetes -¡Cuidado!- gritó al observar el par de jinetes aproximarse al carrito.

Link tensó su arco y disparó unas flechas a los sujetos que se cubrían con unas capuchas similares a la que él obtuvo a manos del jefe de circo. Los sujetos retrocedieron al sentir los disparos incrustarse en su cuerpo. Mientras pasaba el tiempo los sujetos se esforzaban en adelantarse al carrito para romper las botellas de leche del Rancho Romani. La persecución duró hasta la entrada de Ciudad Reloj donde los sujetos cansados de ser impactados por las flechas dieron la retirada.

Al salir del territorio hostil se detuvieron a descansar y Cremia se encontraba muy feliz porque ninguna botella se rompió, pero el joven Link se encontraba totalmente cansado por el esfuerzo de defender el rancho en la madrugada y luego defender el carro de Cremia.

-¡Has estado genial Link! Nunca... nunca nadie me había ayudado a llevar la leche y a defenderla tan bien... muchas gracias... ten- dijo extendiéndole una extraña careta con la forma de una vaca.- Sirve para entrar en el Bar Lácteo de Ciudad Reloj luego de que cierren.

-Oh, gracias Cremia... no debiste.- dijo ruborizandose por el gesto.

-Link... no eres como cualquiera que conozca... eres un gran chico...y me gustaría que... eres todo un héroe- dijo mientras las mejillas tomaban una coloración rosada -Quiero darte otro premio... no es mucho, pero quiero que veas lo agradecida que estoy.- dijo estrechando a Link en su cuerpo dando un cálido abrazo. Link por su parte se sentía algo tenso por la sensación y comenzó a sudar de forma involuntaria y sus orejas se calentaron rápidamente.

-Oh, estás algo sudado...- dijo Cremia sonriendo. -Nos vemos pronto mi héroe.- se despidió para luego adentrarse a la ciudad y entregar las botellas.

El tiempo se agotaba ahora debía ir a Ciudad Reloj para sacar provecho a las últimas horas que quedaban de día. El segundo día culminó dando inicio al día final. Aquel día donde toda esa alegre ciudad entraba en un estado de consternación por los sucesos finales. Decidido a descansar y recuperar fuerzas Link pasó sus últimas horas en el Rancho Romani con sus amigas esperando el momento para entonar las notas del tiempo y reiniciar nuevamente el aquel ciclo que era eterno. La tarde fue muy tranquila, Romani y Link jugaban con la pequeña Epona y paseaban por todo el rancho jugando y disparando flechas a los globos de Romani, mientras Cremia les observaba desde la distancia. La hora de la cena había llegado y todos parecían estar hambrientos especialmente Link que devoró su plato rápidamente, pues el joven héroe ya tenía casi cuatro días enteros sin haber probado la comida.

-Vaya, vaya Link... pareces con hambre... si comes así no creo que tengas espacio para la mezcla de Romani- dijo Cremia sonriendo mientras recogía su plato.

-Muchas gracias por la comida Cremia, estuvo deliciosa.

-¡Hermana!- esta vez era Romani la que interrumpía la conversación -¿Esta vez si me darás de la mezcla? Anda por favor

-Claro que sí Romani. Ya está lista... ten- dijo tratando de fingir su mejor sonrisa -Y dime Link... ¿Qué has hecho?- ahora se dirigía a Link desviando la mirada para que ninguno pudiera observar las lágrimas en sus ojos.

-Oh... pues hace unos días estuve en el Pueblo de la Montaña con los Goron y también en el Pantando del Sur con los Deku... al parecer la princesa estaba apresada por una criatura del Templo.

-Oh ¡Vaya, sí que eres todo un héroe que rescatas princesas!- exclamó Romani sonriente.

-Sí... princesas...- dijo con un aire pensativo -Zelda... princesa... no sabes lo mucho que extraño jugar contigo- pensaba Link mientras una pequeña lágrima bajaba de su rostro.

-Muy bien chicos, aquí tienen dos botellas con la mezcla especial de Romani- anunció Cremia colocando las botellas con la mezcla especial, Romani al verla tomó su botella y se la tomó tan rápido con un rayo. Mientras Link daba pequeños sorbos. -Muy bien Hermana... listo... ahora a dormir... mañana será un largo día y necesitas descansar.- dijo Cremia con la voz ligeramente entrecortada mientras cargaba a la niña y la llevaba a su habitación.

Link estaba apunto de irse cuando Cremia le detuvo de una mano.

-Li...Link... ¿A dónde crees que vas?- dijo mientras le tomaba el brazo.

-Pues... yo

-Nada... ven vamos a hablar un momento... aún nos quedan unas cuantas horas...

Link se quedó helado al oír tal afirmación por parte de Cremia, al parecer ella sabía acerca de la situación de la Luna -¿S-si? Cremia...

-Link. Por favor sé sincero... ¿Hace cuánto que no comías? No me mientas porque lo sabré.- le reprochó Cremia mientras lo observaba expectante.

-E-esto yo... comer...- dijo con aire nervioso.

-Sí. Comer.- afirmó con seguridad sin despegar la mirada del chico.

-Pues desde antes de ir a la región del Pantano...- dijo con algo de inseguridad el chico.

-Lo sabía... desde que me contaste que estabas de viaje en las regiones lo supuse. Los Deku no comen lo mismo que nosotros y los Gorons comen rocas y carne cruda de vez en cuando.- dijo mientras se acercaba y relajaba su expresión a una más familiar y amable. -Me gustaría... que te quedaras a vivir aquí... con Romani y conmigo... aunque no se podrá... ¿Sabes por qué le he dado hoy a Romani de la mezcla especial? Es porque hoy se acaba el mundo Link...- dijo con la voz quebrada -La luna... yo lo sé pronto va a caer...

-C-Cremia... yo...sí me gustaría quedarme...

-Ven aquí Link...- dijo mientras le abrazaba y lloraba en silencio.

No quedaban más de unas 3 o 4 horas para que la luna cayese sobre Termina pero ahora eso no importaba mucho. Ahora por tan sólo un tiempo efímero era parte de una familia.

-Link... eres alguien único y muy especial... y... si fueras mayor... me hubiese gustado ser tu novia- alcanzó a decir mientras se limpiaba las lágrimas que caían de su rostro y sonreía con tristeza. -Te quiero mucho Link... ven... pasemos nuestras últimas horas como una familia... Romani, tú y yo...

Yacían acostados mientras Cremia estrechaba a Romani y Link a su cuerpo mientras dormía, el tiempo se agotaba, sólo quedaban un par de horas para el desastroso final.

-Cremia... Romani... las salvaré... aunque... aunque me olviden yo no lo haré- dijo Link mientras las lágrimas se hacían presentes y se llevaba su instrumento para entonar la Canción del Tiempo.

El tiempo retrocedió nuevamente al plazo de 72 horas antes del final. Ahora ya había descansado lo suficiente para reanudar su periplo.

-Oh Zelda, no imaginas el otro lado de Hyrule del que te has perdido... hay tanto... personas con problemas... sufrimientos... tristeza...- pensaba mientras estaba a la puerta de la Torre del Reloj -Muy bien Taya... debemos seguir... un paso más... debo salvar y ayudar a todos en esta tierra- expresó con determinación mientras se limpiaba la última lágrima y se llevaba nuevamente la Ocarina del Tiempo a la boca.

-¿Qué haces Link?- preguntó con curiosidad Taya que volvía a hacer aparición.

-Pues... debemos aprovechar el tiempo al máximo ahora que despertaremos al tercer gigante. Así que la Canción Invertida del Tiempo nos servirá. Ya la sé usar bien.- dijo para luego entonar la melodía del tiempo invertida que daba una sensación escalofriante de solo oírla, luego todo parecía avanzar más lento y Link se tambaleaba mientras mentalmente oía el engranaje de un reloj detenerse lentamente hasta parar en su totalidad.

Al salir a la campiña de Termina se dirigió a la salida Oeste que comunicaba Ciudad Reloj con la Gran Bahía, pero antes se llevó la ocarina nuevamente a la boca para entonar la Canción dedicada a su fiel corcel.

-No creo que te escuche Link estamos muy lejos- se burló Taya al ver aquel intento por llamar a Epona.

-Epona es especial Taya... tú espera.- dijo Link esperando con paciencia y seguridad mientras a lo lejos divisaba la figura de su fiel amiga -¡Hola amiga! Es un gusto verte otra vez, pero ahora necesito ir a la Gran Bahía ¿Crees que podrías llevarme?- dijo con una sonrisa mientras su yegua en respuesta resoplaba y acercaba su cuello a la mano de su amo. -sabía que vendrías no como otra por ahí que dudaba- dijo burlándose de Taya que correspondió a la broma infantil.

Una vez que Link se subió a Epona cabalgó fuertemente hasta la valla que impedía el paso saltando con Epona y llegando al otro lado entrando por fin a la Gran Bahía un lugar que se veía desolado y plagado de muerte y malas sensaciones, a pesar de ser una playa hermosa y muy amplia.

-¡Link ¿Qué es eso que está allá?!- exclamó Taya al ver una especie de bulto que flotaba en el mar con un montón de gaviotas encima.

-¡¿Pero que demo...?! ¡Es un Zora!- dijo con horror al ver el cuerpo flotando -¡Resiste amigo! ¡Te salvaré!- exclamó adentrándose al agua mientras arrastraba su cuerpo a la orilla.

-Cof... cof... erghh...

-¿Amigo estás bien?- preguntó Link al ver que no reaccionaba.

-¡Yaaaay! ¡Yo soy Mikau el legendario guitarrista de la banda Zora Indigo-go's! Y he venido aquí a dar un último mensaje- dijo levantándose de golpe mientras tocaba su instrumento -He venido a buscar ayuda... nuestros huevos, mis crías los de esa chica y yo... fueron hurtados por las ladronas piratas que están la fortaleza... y es mi misión ayudarles aunque muera... mi sacrificio no será en vano si las nuevas generaciones viven- exclamó finalizando su mensaje mientras se desplomaba en el piso. -Chico... por favor... ellos... mis huevos no pueden morir... Lulú... perdóname...

Link al observar aquella escena tan terrible estaba petrificado sin posibilidad de reaccionar hasta que Taya le hizo entrar en razón.

-¡Link! ¡Escúchame! ¡Diablos... que cabezota! Me pregunto qué tanto piensas a veces... como te decía... debemos ayudar a sanar las penas de Mikau y cumplir su misión.

-Pero... aún esta vivo... no puedo...- dijo mientras su cuerpo se estremecía de solo pensar que Mikau moriría en segundos.

-Sí Link... está vivo... pero él está perdido... necesitas cumplir su misión y que su alma descanse en paz... anda hazlo así no sufrirá tanto.

-Está bien...bien.- dijo con resignación. Mientras se llevaba la ocarina temblando a su boca para entonar la Canción de la Sanación.

Ahora podían ver el alma de Mikau, un legendario guitarrista que tenía muchos amigos y que pronto sería padre junto a la vocalista de la banda, que era con quien su alma estaba en todo momento mientras caminaban tomados de la mano hasta el horizonte.

El lugar donde antes estuvo Mikau fue sustituido por una máscara con su rostro.

-¿Y ahora qué Link? - preguntó Taya expectante.

Ante la pregunta se encontraba totalmente desprevenido, no esperaba tal pregunta. Pero luego de respirar hondo y luego de un largo silencio respondió -Pues... seguir avanzando. Debemos terminar la misión de Mikau aquí- dijo mientras tomaba la máscara y se la colocaba en el rostro. -Aquí vamos de nuevo...- dijo antes de dar un respiro profundo y colocarse aquella careta en el rostro.


Comentarios y Notas: Bien! uno más :D la cosa que a lo mejor hace un poco de ruido ¿Por qué colocar esos sentimientos en Romani y Cremia? bueno, porque sabemos que son las versiones de Termina de Malon, y por lo que sabemos y se puede deducir que a ella le gusta Link ¿Cierto? bueno lo mismo sucede con ambas, es más evidente con Cremia que desea que Link sea mayor para tener una relación con él.