Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Alyscia. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Alyscia, solo nos adjudicamos la traducción.
Driving Forces
Autora: Alyscia
Traducción: Yanina Barboza
Corrección: Melina Aragón
Capítulo 2
EPOV
Mientras el agua me cae, recuerdo los eventos del día.
—Quiero ofrecerte el puesto y me gustaría que empieces inmediatamente. ¿Mañana sería muy pronto para ti?
Mi corazón late en mis oídos. Conseguí el trabajo.
Lo primero que hice esta mañana fue elegir mi mejor ropa. Ayudé a Emma a prepararse para ir al departamento de una vecina para quedarse mientras yo iba a la entrevista, pero ella no abrió la puerta.
Para cuando llegué a Cullen Enterprises, mis nervios se habían disparado.
—Quiero ofrecerte el puesto y me gustaría que empieces inmediatamente. ¿Mañana sería muy pronto para ti?
Empiezo a reír, tratando de no llorar. Contra todo pronóstico, incluso la ansiedad que me hacía sudar y temblar, el doppelganger* y el hecho de que tuve que traer a mi princesa conmigo, conseguí el trabajo. Y no cualquier trabajo, un trabajo de ensueño, uno que me permitirá mantener a mi hija sin importar nada.
Haciendo caso omiso de los bultos y hundimientos de las muchas cicatrices en mi cuerpo, termino mi ducha.
«Eres tan jodidamente estúpido», se burla la voz en mi cabeza mientras me seco.
Salgo del diminuto baño hacia el resto de mi pequeño departamento de dos habitaciones. Es todo lo que puedo pagar con la ayuda de la asistencia social y nuestro trabajador social. No quería vivir aquí, no quería mudarme de nuestra casa, pero al final, era mejor alejar a Emma de los horribles recuerdos. No tenemos mucho, solo lo necesario.
Pasándome los dedos por el cabello, decido que mejor termino el papeleo para la guardería de Emma. La guardería es el sueño de los padres. Tarjeta llave para entrar y salir, cámaras, todo el personal ha sido capacitado y tiene que ser recertificado cada seis meses. Y están dispuestos a trabajar con el consejero de Emma.
El papeleo es muy estándar, pero la ansiedad me quema justo debajo de la piel cuando paso por ciertas áreas.
Sintiendo el pánico justo bajo la superficie, llamo a la única persona que lo sabe todo. Suena un par de veces antes de que responda su voz alegre.
—Edward, ¿qué está pasando?
Puedo sentirme temblando, me enoja mucho.
—Es tan estúpido.
Escuchar el miedo y la ansiedad en mi voz debe haber insinuado la urgencia de mi colapso.
—Oye, inhala por la nariz y cuenta hasta cuatro. —Su voz es tranquilizadora y hago lo que dice—. Ahora exhala por la nariz y vuelve a contar hasta cuatro.
Dejo salir el aire por la nariz.
—Ahora, Edward, ¿qué pasó?
Suelto una risa sin humor.
—Estaba llenando una sección de este papeleo que tengo que completar para la guardería de Cullen Enterprises. —Antes de que pueda terminar, me interrumpe.
—Espera, Cullen Enterprises, ¡conseguiste el trabajo!
Me río entre dientes.
—Sí, Alistair, conseguí el trabajo.
—Lo siento, solo me emocioné por ti. —Se aclara la garganta.
Reclinándome en la silla y respirando hondo, respondo:
—Está bien, yo también estoy emocionado. Son solo mis nervios, hombre.
—Está bien, empieza desde el principio.
Y lo hago. Le cuento que me desperté en el último minuto, que tuve que llevar a Emma conmigo, que tuve un ataque de pánico por culpa de un doppelganger, y que ahora estoy llenando el papeleo.
—Me siento débil. —Mi cuerpo se desploma ante mi admisión.
Suspira por el teléfono.
—Edward, no eres débil, has pasado por mucho trauma en tu vida. Eres fuerte, un sobreviviente.
Asimilo sus palabras, tratando de creerlas, como todas las veces que intenta hacerme entender.
—¿Me entiendes, Edward? —Su voz es cariñosa pero severa.
—Te escucho, Al, pero no lo hace más fácil. Ya tengo un problema con estar rodeado de mujeres. Y mi jefa, una mujer, me vio casi perder mi mierda. —Parece que no puedo terminar mi oración porque el sentimiento patético me abruma.
—No debe importarle, ella te dio el trabajo y se asegurará de que tengas poco o ningún contacto con el doppelganger. Edward, necesitas llamar a Eleazar.
Gruño.
—Lo sé.
—No me obligues a hacerlo por ti y luego aparecer en tu nuevo trabajo para llevarte. —La amenaza en su voz es muy real. Y conociéndolo, lo haría.
—Lo llamaré mañana en mi descanso.
—No creas que no lo llamaré para comprobarlo. —Su voz severa.
—Al, llamaré. Te lo prometo.
—Bien, ¿ahora quieres hablar de algo más?
Negando con la cabeza, le digo:
—No, hombre. Gracias. Te veré el jueves.
Nos despedimos y colgamos el teléfono.
Firmo mi nombre en la línea y guardo los papeles, pensando en cuando me enteré de que íbamos a tener a Emma. Me acababa de graduar de la escuela secundaria y estaba a punto de salir del sistema. Ella era hermosa, de una familia rica y me deseaba. Ninguno de los dos había tenido sexo antes de esa noche, y pensé que la amaba, que ella me iba a dar el amor que desesperadamente quería y necesitaba. Un mes después nos enteramos de que estaba embarazada. Sus padres la echaron, furiosos. Teníamos su coche y nada más. Rápidamente encontré un trabajo en un taller de carrocería y ella consiguió un trabajo de medio tiempo en McDonald's. Encontramos un monoambiente barato. Pensé que todo iba bien para nosotros.
Me froto la cara con rudeza, decidiendo que debería irme a la cama y dormir un poco, pero no pasa mucho tiempo antes de que mi princesa esté llorando por mí. Ella está en la cama conmigo antes de que pueda abrir los ojos por completo. Pasando mi mano por su cabello, la calmo lo mejor que puedo.
—¿Quieres hablar de eso, princesa?
Sollozando, niega con la cabeza. Le beso la coronilla, acurrucándola más cerca.
—Recuerda, la señorita Carmen dice que ayuda si hablas de ello. —Me siento un hipócrita, porque nunca hablo de las pesadillas que plagan todos mis sueños.
Emma hace el ejercicio de respiración que Carmen le ha estado enseñando para ayudar con los ataques de pánico.
—Había mucha sangre. Tú estabas demasiado lejos, y escuché risas y seguí cayendo, y-y... —Ella comienza a llorar más fuerte.
—Shh, bebé, se acabó, papi está aquí. —Intento calmarla, tarareando y repitiendo que todo se acabó. No es que se sienta así; como ella, sigo esperando que pase algo malo.
Pasa mucho tiempo antes de que escuche sus suaves ronquidos, lo que me permite quedarme dormido.
*Driving Forces*
Me despierto a las seis con Emma mirándome desde su lado de la cama.
—¿Hora de levantarse, papi? —Ella aprieta su agarre en su osito de peluche.
Sonriendo y tocando su nariz con mi dedo, le respondo:
—Claro que sí, princesa, ¿estás lista para hacer nuevos amigos hoy?
Ella se ríe, asintiendo con la cabeza.
Nos estacionamos en un lugar del estacionamiento y nos dirigimos al gran edificio de vidrio que es Cullen Enterprises. Saco mi identificación para ingresar por la entrada de empleados y luego otra vez cuando llegamos a la guardería. Una mujer de piel color miel y cabello teñido de rojo nos saluda.
—Hola, soy Claire, y estoy aquí para ayudar a Emma a adaptarse mientras tú y Angela terminan el papeleo.
Emma me mira con inquietud. Sonrío, agachándome a su nivel.
—Está bien, princesa, volveré para darte un beso y despedirme antes de ir a trabajar.
Ella asiente, dándome un abrazo antes de tomar la mano de Claire. La joven comienza a contarle a Emma todo sobre la guardería, que tiene su propio casillero y escritorio. Camino a la oficina; detrás de un escritorio con carpetas, papeles, notas autoadhesivas y una computadora está una mujer con gafas revolviendo papeles.
—Hola, señor Swan. —Ella me mira con una sonrisa.
—Hola, Angela —la saludo, tomando asiento después de entregarle los papeles.
Ella sonríe, los toma con suavidad y comienza a revisarlos. Le doy crédito, ni siquiera se detiene ante la información que falta.
—Todo se ve muy bien. —Angela me mira de nuevo, todavía sonriendo.
Le devuelvo la sonrisa, sintiendo que un pequeño peso es quitado de mis hombros.
—Te veremos un ratito después de las cuatro.
Asiento, estrechándole la mano de nuevo y saliendo de su oficina. Recordando la promesa que le hice a mi osita Emma, vuelvo a la guardería y le doy un abrazo y un beso, diciéndole que volveré alrededor de las cuatro para buscarla.
Esa parte está hecha, ahora con la siguiente. Empiezo una de las tres técnicas de respiración que me enseñó Eleazar. Inhalando por la nariz, contando hasta cuatro, luego exhalando por la boca mientras vuelvo a contar hasta cuatro.
Las puertas del ascensor se abren en el departamento legal y salgo, escuchando voces exaltadas. Cuanto más me acerco a la oficina de la señorita Cullen, más fuertes se vuelven.
—Maldita sea, Emmett, sabes que estoy jodidamente abrumada, especialmente al tener que entrenar a un nuevo asistente. —Su voz resuena, sacudiéndome hasta la médula mientras me golpean destellos de calor.
Cierro los ojos. 1, 2, 3, 4, exhalo, 1, 2, 3, 4. Una sensación de calma comienza a regresar a mí. Doy unos pasos más hacia la puerta donde un hombre muy grande con el pelo corto y negro parece estar tratando de retroceder y alejarse de una señorita Cullen con la cara encendida.
—Sabes que haré cualquier cosa por ti. —Su voz profunda y gutural sale avergonzada.
—Aléjate de mí ahora.
El hombre no parece dudar en rodearme y casi correr hacia el ascensor.
Tragando saliva, entro a su oficina con los ojos en el suelo.
Al escuchar su garganta aclararse, miro hacia arriba para encontrarme con sus ojos.
—Hola, señor Swan, ¿está listo?
Tragando saliva y convocando a todo mi coraje, respondo:
—Sí, señorita. Lo estoy.
*Doppelganger: el término se utiliza para designar a cualquier doble de una persona, comúnmente en referencia al «gemelo malvado» o al fenómeno de la bilocación.
¡Hola!
¡Muchas gracias por el recibimiento que le dieron a esta nueva historia!
¿Nos cuentan qué les pareció el capítulo?
Muchas gracias por los comentarios en el capítulo anterior: Pameva, saraipineda44, Kriss21, Wenday 14, Tahirizhita grey pattz, Rosana, Lu40, miop, Isis Janet, Smedina, rosy canul 10, aliceforever85, Tata XOXO, maidely34, BereB, LucyGomez, EmilyChase, marieisahale, Lizdayanna, Car Cullen Stewart Pattinson, Mapi, Lady Grigori, tulgarita, sandy56, Klara Anastacia Cullen, Cristal82 y los anónimos.
¡Hasta el próximo capítulo!
