Luego de dar descanso eterno al alma de Mikau y dar reinicio nuevamente al ciclo de tres días, Link decidió no perder el tiempo e ir directamente al Este al Cañón de Ikana, aquel extraño desierto que estaba plagado de peligros en el camino.

-Muy bien Taya, es hora... aquí estamos, llamaré a Epona- dijo con determinación mientras entonaba la canción dedicada a aquel equino.

-Link... en serio pienso que deberías descansar, la batalla contra Gyorg no te ha dejado bien- expresó con preocupación mientras se plantaba frente a él.

-No te preocupes estoy bien. He pasado peores, además sólo falta un Gigante por despertar y ya, no debemos perder el tiempo.- dijo mientras se subía al equino disponiéndose a cabalgar.

-No digas tonterías Link... mira tu brazo... tienes herida la espalda... y en tu frente tienes una herida no tratada, y ni siquiera tienes una poción para sanar o recuperar fuerzas, te recuerdo que seguramente en el Templo de la Torre de Piedra la última máscara será más fuerte y si no estás recuperado del todo podría matarte.- le regañó el hada mientras seguía el paso.

Link frenó en seco a Epona para reevaluar la situación pero luego retomó las riendas de Epona y las agitó dando orden de cabalgar. -No te preocupes ya me las apañaré, seguro hay una fuente de las hadas en el Cañón y puedo recuperar fuerzas- dijo mientras retomaba el curso.

-Eso no es garantía de nada Link... sólo te sanaría parcialmente, esas heridas deben ser tratadas- dijo retomando el tema.

-No te preocupes, te dije que ya me las apañaré- dijo seguro dando por zanjado el tema.

Cabalgaron durante un rato largo hasta que finalmente llegaron a un desierto con un cañón enorme donde estaba sentado un extraño sujeto con capucha similar a la que el jefe de circo le había dado. Sin embargo decidieron ignorarle y seguir por el camino de la izquierda donde Link dejó a Epona para internarse en una especie de cementerio donde a lo lejos sólo se podía divisar una casa donde vivía el sepulturero Dampé y una especie de puente donde yacía un esqueleto enorme que parecía estar dormido.

-Mira eso Link... ¡Es enorme! Y justo arriba hay un cofre, deberíamos despertarle para tener ese tesoro, seguro que es útil.- sugirió Taya señalando hacia el lugar donde estaba el cofre.

-Tienes razón pero no parece despertarse fácilmente. Probaré con la canción que me enseñó el mono del Pantano del Sur- dijo mientras sacaba la ocarina y entonba la Sonata del Despertar lo cual hizo que el esqueleto enorme despertara destruyendo parte del puente.

-¡Me habéis despertado! ¡¿Cómo os atrevéis?! ¡Ahora pagarás!- exclamó con furia aquel Stalchild gigante mientras ponía rumbo colina arriba.

-¡Link que no escape! ¡Dispárale una flecha para que no lo pierdas de vista!- recomendó el hada mientras seguía el rastro del enorme esqueleto que huía -¡Mira... son Stalchild's! Concéntrate en el grande, él es quien los invoca del suelo- aconsejó el hada mientras se alejaba de aquellos esquemetos.

-¡Tengo una idea!- dijo el rubio tensando su arco mientras lo cargaba con magia y una flecha. -Taya atrae a los Stalchid sin que te atrapen, yo le dispararé al grande y luego acabo con los otros.- indicó con una media sonrisa.

Link disparó una flecha potente cargada de hielo congelando al Capitán calavera y golpeándole múltiples veces y en toda dirección hasta que se descongeló, sin perder el tiempo tensó otra flecha que incrustó en el cráneo del esqueleto haciendo que se incendiara por el efecto de la flecha, aquel esqueleto enorme aún no daba por perdida la batalla así que comenzó a elevarse por los aires mientras se dejaba caer, lo que lo dejaba muy desprotegido ante los ataques del chico que aprovechaba los momentos donde aterrizaba y se reincorporaba para asestar golpes potentes en su cuerpo, hasta que finalmente el Stalchild dió por perdida la pelea y se rindió.

-¡Muy bien, muy bien! Ganaste limpiamente, habéis demostrado ser más fuerte que yo... sois digno del contenido de este cofre mi señor, ahora sois el Capitán del ejército Real de Ikana- dijo aquel esqueleto mientras colocaba una mano en la cien en muestra de lealtad. Link imitó el gesto y luego dió orden a aquel esqueleto de descansar en paz.

Usando su gancho llegó al cofre que custodiaba el Stalchild encontrando un gorro hecho de huesos idéntico al rostro del ex capitán del ejército. Seguramente con eso los demás Stalchild obedecerían sus órdenes, se colocó aquel sombrero y descendió a la casa de Dampé, quién le un dato muy interesante, al parecer las tumbas guardaban secretos dentro de sí.

Al caer la noche del primer día Link salió al cementerio encontrándose con el lugar repleto de Stalchild's al parecer era una reunión de las tropas, se dirigió a unos que estaban sentados en una tumba y al verle llegar rápidamente se pusieron erguidos.

-¡Señor! ¿Qué podemos hacer por usted?- preguntó uno de los Stalchild's del pelotón.

-Necesito que abran esa tumba donde están sentados.

-¿A-abrir?- se aventuró a cuestionar otro miembro del pelotón.

-Calla chico. Son órdenes del capitán. ¡Como usted ordene mi señor!- afirmó con una pose de respeto mientras de dirigía a sus compañeros -¡Ya oyeron, a cavar!- ordenó mientras se unía a sus compañeros a destruir aquella tumba. -Está listo capitán. ¿Necesita algo más?

-Nada más, te pido que tú y tus compañeros descansen ahora.- dijo Link mientras le daba una palmada en el hombro.

-Gracias mi capitán, gracias por dejarnos descansar- dijo mientras se esfumaba.

Al ingresar en la tumba encontró a Dampé con una pala deambulando de un lugar a otro. Al parecer lo ayudaría a encontrar un tesoro oculto, pero necesitaba de la luz de su amiga Taya para iluminar el camino. Luego de explorar toda la habitación esta se llenó con la luz de tres llamas azules para luego fundirse en un fantasma enorme, el pelear con él no suponía mayor esfuerzo, era exactamente igual a pelear contra las hermanas Poe del Templo del Bosque en Hyrule, un Gran Poe no era un problema, sólo debía aplicar más fuerza. Y luego de atacarle un par de veces este se esfumó dejando su aura solamente, Link aprovechó y lo metió en una botella, al asesinar a aquel Poe notó que un cofre con bordes amarillos apareció al abrirlo encontró otra botella ya era la quinta que tenía. Era perfecto, tenía muchas botellas que le serían útiles.

Al salir encontró a otro pelotón de Stalchild's en otra tumba más alejada cerca de la entrada del cementerio. Según la inscripción era la tumba de un compositor que sirvió a la familia Real, tal vez aquella Familia Real eran las representaciones de Zelda y su padre, pues en todo Termina no encontró a alguien similar.

-¡Señor! ¡Soy su sargento! Desea entrar en la tumba de Bemol ¿cierto?- preguntó el Stalchild que al parecer lideraba aquel pelotón.

-Sí sargento. Le agradecería su...

-¡A cavar, el capitán lo ha ordenado!... ¡Está listo mi señor!- dijo con energía aquel esqueleto mientras hacía una reverencia.

-Muchas gracias sargento, puede descansar junto a su pelotón, sois muy diligentes, toda la Guardia de Ikana es muy servicial y merece un buen descanso- decretó Link antes de entrar en la tumba del compositor.

Al entrar en la gruta se encontró con una especie de escenario,desenfundó su espada con cautela y sin bajar la guardia inspeccionaba el lugar hasta que una tétrica risa resonó en toda la sala.

-Mi nombre es Bemol, has venido a interrumpir mi descanso, sólo molestarás igual que mi hermano.- dijo aquel espectro con furia antes de abalanzarse hacia Link para atacarle a bocajarro con su lámpara.

Link esquivó sus ataques de forma sencilla, la verdad sus ataques eran algo predecibles, esquivando una estocada propiciada por aquel compositor, Link se colocó detrás y clavó su espada en la espalda de Bemol consiguiendo arrancar un gruñido ensordecedor.

-¡Me has vencido...! Antes mi hermano y yo éramos los compositores del reino de Ikana, pero hubo una traición entre nosotros y la guerra nos devastó, yo me alejé de mi hermano Sostenido y compuse esta canción que muestra furia. Repítela y el cielo llorará.- relató el compositor mientras indicaba las notas de la Canción de las Tormentas y luego se disipaba.

Al salir de aquella tumba salió lejos del cementerio por donde entró, se colocó la capucha de Garo y se dispuso a observar al sujeto en la cima del Cañón pero un extraño movimiento en unas rocas cercanas le llamaron la atención, así que sacó el lente de la verdad de la alforja y enfocó un círculo de rocas cercano quedando impactado por aquella imagen, era un soldado que estaba sentado con una expresión de tristeza enorme.

-Tú... ¿puedes verme?...- preguntó aquel sujeto sin cambiar la expresión.

-Sí señor... ¿Qué le ocurre? ¿Porque no se ha ido de aquí?- preguntó sin ocultar la curiosidad el chico.

-Me siento muy cansado chico... temo que podría morir aquí... pero no tengo medicina para sanar mis males... ni dinero... además nadie puede verme- se lamentó aquel sujeto tratando de ocultar las lágrimas en su rostro.

-Oh, creo que puedo ayudarte... ¿Cómo te llamas?- preguntó Link sentándose junto a él.

-Shiro... mi nombre es Shiro. Y ya nadie puede verme...- dijo en el mismo tono de lamento.

Link luego de pensar por un momento se dirigió a su compañera que estaba oculta bajo la capucha que él usaba.

-Oye Taya... debemos ayudarle- dijo Link por lo bajo sin que Shiro alcanzara a oír -¿Tenemos poción roja?- preguntó.

-No... porque alguien por ahí... no sé, cierto jovencito de verde no se detuvo a comprar.- regañó Taya en el mismo tono de Link. -¿Qué propones?- preguntó tratando de intuir la respuesta.

-Bueno, en el Pantano Sur hay una tienda de pociones ¿Cierto?- insinuó Link mientras buscaba con insistencia algo en su bolsillo.

-No puede ser... ¿Hablas en serio?- se quejó el hada sin ocultar su disgusto al oír la propuesta de Link.

-Será rápido, usaré la Canción del Vuelo, además desde hace tiempo quería ver mejor el uso de aquellas estatuas.- dijo mientras sacaba su ocarina y entonaba aquella canción haciendo que desapareciera y llegara al Pantano Sur.

Al llegar se internó hasta la entrada de los Bosques Misteriosos llegando a la tienda de Pociones de Koume y Kotake o al menos sus versiones en Termina. Link llenó sus botellas con poción Roja y Azul para el Templo de la Torre de Piedra y otra para Shiro. Entonó la Canción del Vuelo nuevamente transportándose al punto más cercano y luego dieron alcance nuevamente al Cañón donde el extraño sujeto estaba sentado.

-Has desaparecido chico... pensé que eras una clase de espectro o algo similar- dijo el guardia sin ocultar el tono de terror.

-No te preocupes Shiro, aquí tienes te he traído esto- dijo Link entregándole una botella llena de poción roja.

Luego de beberla hasta el fondo Shiro se levantó enérgico y muy feliz -Oh, ¡Link es fabuloso! Me ayudaste... pero no tengo nada para pagarte...- dijo mientras observaba al chico con tristeza.

-No te preocupes... en serio- trató de reconfortarle Link.

-De ninguna manera ¡Eres mí héroe chico! ¡Ya sé! Sé que no es mucho y a mí no me funcionó pero tal vez a ti sí porque eres un chico de peligros. Ten esto, la Careta de Piedra te hace invisible a tus enemigos y a las personas, una vez más mil gracias héroe.- dijo muy agradecido.

-Oh, gracias Shiro, y sí aunque no lo creas será bastante útil- dijo Link antes de despedirse del guardia y colocarse la Capucha de Garo para luego plantarse debajo del sujeto en la cima del Cañón de Ikana.

-Jejeje ya veo... así que también eres uno de nosotros, bueno seguro necesitas acceder aquí arriba, usa esto- dijo aquel sujeto haciendo aparecer un árbol para que Link le diera alcance con el Lanzagarfios.

Al llegar a la cima notó que en aquel Cañón caían rocas y unas extrañas criaturas similares a los Goron salían del suelo para explotar cuando se acercaban lo suficiente. Se colocó la Careta de Piedra para darle uso y comprobar la efectividad y rápidamente dió con la entrada al Valle de Ikana siendo ignorado por sus enemigos, al llegar tuvo que congelar dos Octorok's y pasar sobre ellos para poder acceder aquel valle.

-Este lugar me da escalofríos Link...mira nada más en aquella casa hay un montón de Gibdos caminando en círculos y ni hablar de los Nejiron apenas te ven vienen y estallan.- se quejó Taya al ver a la población de aquel Cañón -Este lugar es una auténtica tierra de muerte.

-Vamos para allá- señaló Link hacia una cueva detrás de la casa con Gibdos.

Al entrar notó que se trataba de un pozo que estaba seco con un agujero en el centro, al acercarse lo suficiente vio una oscura silueta brotar dentro del agujero acompañado de una carcajada muy familiar.

-Este no es un lugar para alguien como tú... sólo es una tierra de muerte... ¿acaso piensas en ser uno más?- preguntó de forma fría aquel espectro mientras inundaba el lugar con gases y vapores tóxicos, provocando que Link comenzara a asfixiarse.

Sin perder el tiempo comenzó a entonar la Canción de la Sanación con la esperanza de calmar a aquel oscuro ser. -Hmmm esa canción me llena de paz... pero mi alma está tan oscura y corrompida que es en vano- puntualizó cortante el espectro mientras intensificaba el vapor. Ante su inútil intento Link hizo acopio de todas sus fuerzas y entonó la canción que Bemol le había enseñado.

-Arghh... esa canción... ¡Hermano!- se quejó el fantasma mientras el agua infectada se purificaba con la de lluvia. -Bemol... perdóname... no quise... y ahora estamos malditos por esto...- hizo una pausa reparando en Link que estaba casi inconsciente por inhalar tantos gases- Link... te agradezco que hayas roto la maldición... por favor dile a Bemol... que lo siento, vendimos nuestras almas al Demonio por la Familia Real y ahora estamos malditos, pero tú nos libereaste... gracias- dijo desvaneciéndose mientras el Valle de Ikana era llenado con agua, haciendo que la casa comenzara a tocar una canción al moverse la noria y hacer funcionar un enorme mecanismo que tocaba una caja de música.

Al salir de la cueva notó que los Gibdos fueron sepultados gracias a aquella tétrica melodía, al observar de cerca en la entrada de la casa, una niña pequeña lo observaba con curiosidad y rápidamente ingresó nuevamente adentro. Link notó que ahora la puerta estaba abierta, al ingresar a la casa notó que se trataba de un laboratorio donde había peluches y unos papeles seguro de la niña y algún científico, al descender se encontró con un armario y al abrirlo se encontró con un Gibdo mitad humano, estaba vendado casi en su totalidad de no ser por parte del rostro, su boca estaba algo hinchada y se notaban unos dientes torcidos con algo de sangre, de su boca eran emitidos gemidos desgarradores que comunicaban dolor y tristeza, lentamente comenzó a acercarse a paso torpe y amenazaba con acercarse a drenarle la existencia colocando a Link en guardia listo para matarle.

-Link espera... deja tú arma... parece humano...- indicó Taya al ver los rasgos humanoides en el sujeto. -Mejor saca tu Ocarina y entona la Canción de la Sanación.- Link asintió y entonó aquella triste melodía consiguiendo que el sujeto se tambaleaba sujetando su cabeza, para luego de un grito de dolor todo quedara en un inefable silencio, luego aquel largo silencio fue roto por el ruido seco de una máscara cayendo al suelo y por el ruido de unos pasos quecorrían con prisa.

-¿¡P-padre!?¡Padre!- gritó la niña al ver al sujeto en su estado original.

-Pamela... la maldición... tú... ¿La has roto?- preguntó sin creerlo el tipo mientras abrazaba a su hija con amor.

-No... ha sido ese chico de verde...- dijo ella correspondiendo al abrazo.

-Tú... gracias chico... hemos estado azotados por esta maldición por años- dijo aquel científico con lágrimas en los ojos -Eres increíble...- dijo mientras abrazaba enérgicamente a Link -Me desharé de esta endemoniada máscara. No la quiero cerca de mí, quien sabe que puede pasar...- dijo mientras sujetaba la máscara listo para desecharla.

-Señor... si me permite ¿Podría llevármela? Me podría ser útil en mi periplo- pidió Link a aquel hombre mientras le quitaba la máscara.

-Está bien chico, no sé para qué te serviría. Sin embargo al parecer te internarás en el pozo de los Gibdos. Ten cuidado chico.- aconsejó el científico antes de ver partir a Link hacia el pozo.

Luego de liberar a aquel padre y a su hija que se encontraban desahuciados por aquella terrible maldición, tomó una ruta sencilla a un pozo que divisó minutos atrás notando que era una especie de entrada a un subterráneo. Al adentrarse en la primera habitación notó algo extraño y poco usual, se trataba de un Gibdo custodiando la puerta, era el momento ideal para usar aquella máscara y tener que evitar el combate, sin embargo su sorpresa fue mayor.

-Aaaaargh... algo... plantar... semillas...- dijo entre quejidos aquella momia dirigiéndose a Link que tenía puesta la máscara de Gibdo. -Si quieres pasar dame 5 semillas...-

-Diablos... déjame ver...- quejó Link por lo bajo mientras revisaba su alforja.- Oh, que coincidencia, tengo 5 de cuando visité el Pantano del Sur-

-Gracias, ahora puedes pasar- dijo aquella momia arrancándole las semillas de las manos mientras la puerta se abría.

Al entrar y luego de pasar encontró más momias que pedían cosas para darle paso, en total tuvo que buscar leche, carne fresca -así que tuvo que buscar un pez crudo-, inclusive el Poe que había matado en la tumba con Dampé, pero todo valió la pena, pues al final dió con una habitación con un cofre que le rodeaba un enorme halo de luz.

-¡Es un escudo! ¡Fabuloso además mira Taya refleja la luz!- dijo Link dando saltos de alegría. -Es como el Escudo Espejo del Valle Gerudo-

-Se ve bien, y seguro que tiene buen uso y resistencia.- indicó al ver lo fuerte que presentaba ser el escudo. -Lo único que no me gusta es que tiene un rostro inquietante, se parece al rostro de Darmani III.

-Sí, tienes razón.- coincidió -Bueno vámonos de aquí seguro que debemos darle uso para entrar al castillo- dijo con seguridad para luego retornar camino al castillo de Ikana.

Al llegar notó que había una pequeña abertura por donde ingresó y también había un sol que debía iluminar con aquel escudo, aquella acción abrió la senda a un castillo enorme pero algo deteriorado, ingresó por unas salas del castillo atravesando todo tipo de pruebas dolorosas como unos Floormasters que custodiaban una puerta infectada de cuatro ReDeads para luego un Wizrobe, en la terraza del castillo tuvo que asumir su forma Deku para volar a un punto y accionar una baldosa para revelar un agujero que al parecer necesitaba ser demolido con un barril de pólvora, eso significaba ir a Ciudad Reloj a comprar uno y volver. Luego de esa travesía e internarse en la otra ala del palacio colocó el explosivo en esa roca que obstruía la luz, luego de esperar una estrepitosa explosión se hizo presente en todo el Valle de Ikana haciendo que los Guay y otras aves salieran espantadas. Al dejarse caer por aquel agujero notó que solo era un tragaluz, sin embargo luego notó una puerta con un sol que al iluminar se abrió. Al adentrarse en aquel lugar notó que habían unos jarrones con botellas con restos de poción verde y unas pocas con poción roja.

-Esto no me da buena sensación, sé cuidadoso Link- dijo con preocupación el hada haciendo acto de presencia.

Al abrir la puerta que tenía en frente se topó con una sala del trono con dos ventanas enormes.

-Seguro que son las versiones de Termina de Zelda y el Rey Daphness- pensó Link acercándose lentamente.

-Un intruso... a Lord Igos no le gustan los intrusos...- oyó una voz que hacía eco en toda la habitación mientras las ventanas eran cerradas por dos cortinas.

-Enseñenle a ese mortal insignificante. Acabenlo rápido.- ordenó otra voz con autoridad que resonó en toda la habitación.

-¡Link cuidado! Estos sirvientes están muy bien armados.- indicó Taya.

Luego de esquivar los ataques simultáneos de los sirvientes de Igos de Ikana, notó que debía separarlos para poder hacerles un daño serio, así que tomó su arco y lo tensó rápidamente y disparó un par de flechas que lograron distraer a uno de los sirvientes haciendo que perdiera el ritmo de los ataques, dejándole a Link una oportunidad de oro para acabar con uno y luego con el restante, tal como aquellos Stalfos en el Castillo de Ganon con la Princesa Zelda ¿Qué tan difícil podría ser? Sin mostrar ápice de debilidad atacó a aquel esqueleto gigante haciendo que se desarmara en su totalidad. Mientras destruía a aquel esqueleto su compañero le atacó por la espalda haciendo que Link comprobara la efectividad de él nuevo escudo al interponerlo para recibir el golpe, que al recibir tal impacto provocó que Link se lastimara ligeramente la mano con pequeños cortes por el contacto.

-¡Link, mira! ¡Se ha levantado de nuevo! Es imposible ganarles así, es un muerto.- exclamó Taya con horror al notar que aquel soldado se había levantado nuevamente.

-Entonces...- dijo Link siendo interrumpido por los múltiples ataques y contraataques de aquellos soldados -¿Qué propones?...- dijo alejándose de un salto para tomar aire.

-Dispara una flecha ígnea a las cortinas e incinéralos con la luz- explicó Taya señalando en dirección a las cortinas.

-Bien, será arriesgado porque me deja vulnerable pero... funcionará... eso espero- dijo sorteando a los sirvientes de Igos mientras se colocaba lo más lejos posible para disparar de forma segura. -¡Ahí vaaa!- dijo soltando la flecha cargada con magia incineradora, logrando calcinar la cortina, ahora tenía un sitio seguro.

Colocándose rápidamente en la luz otorgada por la ventana apuntó su escudo en dirección a uno de los soldados haciendo que se retorciera de dolor al ser alcanzado por la luz, sin embargo Link no cesó su ataque logrando que aquel soldado se desarmara y cayera destruido. Sólo quedaba un soldado así que podía darle una pelea cuerpo a cuerpo sin exponerse tanto, así que tomó valor y se plantó frente al soldado saliendo de su escudo de luz, el soldado al verle rápidamente soltó un tajo en su dirección, sin embargo Link lo esquivó con un movimiento lateral y sin bajar la guardia se abalanzó contra aquel soldado cuando este bajo su guardia al dar ataque -ese era un pequeño punto débil, al atacar tardaban un poco en reponerse en guardia otorgando unos segundos para atacar- clavando su espada en las costillas de aquel soldado, para luego separarla de las demás al sacar su espada con furia. Aquel soldado alcanzó a darle un golpe con su escudo logrando apartar un poco a Link que aún estaba bien protegido con espada y escudo a pesar de haber sido botado por un golpe así.

-Debo admitirlo chico, eres bueno, acabaste con un general de Lord Igos, pero yo te asesinaré- dijo con seguridad y arrogancia el sujeto que torcía su cuello hacia la izquierda mientras su cabeza giraba al contrario -Al final el valiente "héroe" no salvará a su Princesa- se burló el soldado atacando a Link con su espada logrando derribarle haciendo un corte superficial en su torso, sin darle tiempo de levantarse tomó al chico por su túnica para levantarle.

-¡Déjalo por favor! ¡No más!- lloraba Taya al ver la pelea casi perdida.

-¡Cierra la boca mosca estúpida!- dijo aquel esqueleto mientras golpeaba a Link en el rostro con tanta fuerza que fue a dar contra una pared cerca mientras que de su nariz corría un hilo de sangre que se mezclaba con otro que brotaba de su boca.

-Link... no te rindas... no puedes morir aquí... ¡Levántate!- imploró Taya mientras lágrimas de luz caían debajo de ella.

Link asintió como pudo y se puso en guardia, esperando un ataque del sujeto que no tardó en asistir a la citación que Link le hacía, el joven héroe esperó hasta última instancia para quitarse del camino, logrando que el soldado clavara su espada en la pared, momento que Link aprovechó para atacarle sin piedad ni humanidad, devolviendo el mismo gesto que segundos antes le había propiciado. Siguió atacando sin piedad logrando separar y cortar unas costillas del esqueleto tirandolas a los lados, hasta que finalmente todo su cuerpo cedió al suelo, momento que Link aprovechó para situarse en la luz y calcinar a aquel despiadado ser que desapareció luego de un último respiro enérgico.

-Vaya, Vaya... ¿Quién lo diría? Chico tienes mis respetos...- dijo la voz que minutos antes ordenó a los soldados que lo mataran -acabaste con mis mejores soldados...- dijo -cuando te asesine serás de los míos, tenlo por seguro pues ahora estás herido y en desventaja.- dijo con seguridad mientras develaba su imagen -Oh, pero que descortés soy, mi nombre es Igos de Ikana y soy el Rey de Ikana- dijo aquel esqueleto corpulento que sostenía una espada enorme con un escudo que se veía irrompible pero oxidado. -¡Ahora voy por ti muchacho!- exclamó lanzando una serie de ataques de izquierda a derecha mientras arrinconaba a Link en una esquina. -estás atrapado niño hada, es tu fin- dijo triunfante mientras elevaba su espada.

Link escapó como pudo y se situó bajo la luz de la ventana y apuntó su escudo en dirección a Igos que como sus subordinados se retorció de dolor por unos instantes antes de escapar de aquel rayo solar.

-JAJAJAJAJAJAJAJA No creas que ese truquito tuyo será suficiente- rió aquel Rey mientras desprendía su cabeza y flotaba por los aires -¡Porque a coste de un pequeño dolor te puedo tocar en la luz!- Gritó mientras mordía la parte superior de la cabeza de Link, arrancando gritos de dolor ensordecedores del chico haciendo que derramara unas cuantas lágrimas en el proceso, luego de retenerle por un momento golpeó su cuerpo con furia arrancando un gemido de dolor mientras su cuerpo colisionaba con una pared.

Link apenas y podía moverse, se acomodó como pudo y tosió sangre dejando un pequeño charco, se incorporó como pudo con una pequeña molestia en su brazo derecho que creció paulatinamente conforme movía su hombro, seguro se lo había dislocado. Se arrastró a su "lugar seguro" y como pudo se plantó y tomó su arco y lo tensó causándole un dolor terrible en el hombro derecho, sin embargo lo ignoró y buscó a Igos con la mirada.

El Rey de Ikana no conforme con la golpiza que le propició al joven héroe se acercó un poco con la intención de sacarle de un golpe con su escudo del círculo de luz, sin embargo no se percató que Link hacia un esfuerzo muy grande tensando su arco, lo que significaba que su plan sería más sencillo o eso fue lo que le hizo creer Link pues cuando se acercó lo suficiente y comenzó a elevar su escudo para derribarle y Link soltó una flecha cargada con llamas que impactó directo en el cráneo de Igos haciendo que perdiera la visión y comenzara a retorcerse de dolor.

-¡Maldito mocoso! ¡Ya lo verás! ¡Me has cegado!- se quejaba aquel Rey que parecía un niño haciendo un berrinche.

Link aprovechó su ventaja para atacarle en el cuerpo consiguiendo que se zarandeara y cayera de bruces contra el suelo donde lo remató haciendo cortes rectos y diagonales con el brazo izquierdo, -al menos su brazo más ágil estaba bueno- rápidamente Igos se levantó prestando atención a cada sonido que había en el lugar, acción que Link notó y decidió jugar a su favor. Sacó su carcaj y se alejó del lugar sin embargo Igos le daba persecución debido al ruido de sus botas, así que Link se quitó las botas y las arrojó a la izquierda lugar donde Igos fue a parar guiado por el sonido, momento donde Link siguió atacando sin piedad consiguiendo arrancar varias costillas y romper su tibia, para luego alejarse.

-Sé que estás por aquí niñito. Puedo escucharte, aunque seas rápido te mataré- sentenció el Rey de aquella árida tierra.

Link sacó una flecha de su carcaj que tenía en mano y se dispuso a arrojarla a un lugar alejado de su posición consiguiendo hacer un ruido fuerte atrayendo a Igos hasta aquel lugar.

-Hmmm podrás ser rápido pero eres torpe y eso te saldrá caro amiguito- dijo en tono burlón mientras caía en la trampa del rubio.

Link se posicionó como pudo a la luz y apuntó su escudo a Igos nuevamente haciendo que como a sus compañeros se quebrara y desapareciera quedando sólo su espíritu vagando.

-¡Lord Igos! ¡Acabó con usted!- exclamó el esqueleto al encontrarse a su amo -¡Si tú no hubieses interferido nada de esto habría pasado!- regañó ahora a su compañero.

-¡¿Mi culpa?! ¡Te recuerdo que si fallamos fue por ti!- respondió con un aire violento.

-¡¿Ah sí?! ¡Repítelo a la cara si eres tan hombre!-

-¡Ya lo hice!

-¡Ya verás maldito!-

-¡Ya basta!- ahora era Igos quien interrumpía la discusión -¿Acaso no notan que estas peleas entre amigos causaron nuestra ruina? Esas disputas tontas y sin perdón acabaron con nosotros- dijo la última frase con sumo pensar -Perdonar a tus amigos y perdonar sus fallos... esos sentimientos han desaparecido de nuestros corazones...

Link se mantenía expectante a la discusión entre los habitantes de Ikana observando a Taya, mientras esta a analizaba sus heridas.

-Chico, eres por mucho el más valiente que he conocido... ahora te concedo un soldado que no posee corazón uno que no caerá en las garras del mal.- dijo aquel solitario rey aún con pesar en su tono de voz. -Se llama Elegía al Vacío. Recuérdalo bien.- dijo mientras entonaba una melodía pausada, algo triste pero penetrante, aquello lograba estremecer el espíritu y comunicaba una sensación de muerte. Link replicó aquella melodía como pudo y al hacerlo su espíritu se sintió perturbado para luego tambalearse por un rato, dió un paso firme adelante, dejando tras de sí una estatua idéntica a él con una expresión vacía que mostraba alguna forma en la que debió morir.

Luego de abandonar el Castillo de Ikana, Taya haciendo acto de presencia dijo a Link algo que le dejó muy pensativo.

-Oye Link... ese sujeto te ha dicho de un soldado que no tiene corazón, y que las disputas tontas entre amigos acabaron con ellos... eso significa que... estábamos en Guerra y no sabíamos, y ellos fueron arrasados, además esta elegía es una muestra de cómo moriste, la tuya obviamente es de cuando fuiste debilitado de muerte y te salvó alguna hada en Hyrule, pero sólo son estatuas, seguro que sólo sirven para mantener pulsado interruptores.- explicó con seriedad- Muy bien ahora anímate, sólo falta el Templo de la Torre de Piedra.

-Tienes razón en todo lo que has dicho- dijo Link mientras se ajustaba un vendaje improvisado por tela, para luego sacar la poción azul que antes había comprado y beberla hasta la mitad.-Ahora, no perdamos tiempo, a la Torre de Piedra- dijo adentrándose en una colina que comunicaba con la entrada del templo, ahora venía un último y mortal desafío, que de fallar arruinaría todos sus esfuerzos pero valdría la pena por salvar el mundo, cualquier sacrifico aunque fuera su propia vida, ya no sabía si volvería a Hyrule o si volvería a ver a Zelda o Malon pero estaba seguro que para tener esa esperanza debía salvar Termina, así que aferrado a sus ideales estaba más que listo para cualquier desafío.