Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Alyscia. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Alyscia, solo nos adjudicamos la traducción.


Driving Forces

Autora: Alyscia

Traducción: Yanina Barboza

Corrección: Melina Aragón


Capítulo 4

BPOV

Me río de Felicity y Thea que están jugando con maquillaje falso y ropa elegante fingiendo ser princesas. Ollie está jugando en su tablet; es el mayor y está atrapado con casi todas las niñas. Lilly y Lance están durmiendo la siesta, y puse a la dulce Laurel en su andador. Ella se ha estado quedando cerca de mí, fascinada porque estoy trenzando el cabello de la tímida Emma. Nada es mejor que tener a todos estos niños aquí, haciendo que esta casa vacía esté llena de risas y amor. Emma ha estado asombrada por todas las cosas que tengo aquí para niños.

—Deberías ser mamá —dice Emma mientras termino su trenza.

Mis dedos se congelan y mi corazón se detiene antes de acelerarse. Cerrando los ojos, termino temblorosamente de poner la cinta para el cabello al final de la trenza cuando escucho la voz frenética de Jasper.

—¡Bella, tienes que venir a la cocina, ahora! —Girándome hacia su voz aterrorizada, veo ojos muy abiertos y puro miedo en su rostro.

—Emma, ¿puedes ayudar a Ollie a mantener a todos los niños aquí? Vuelvo enseguida. —Beso la parte superior de su cabeza y sigo a Jasper a la cocina.

No puedo creer lo que veo. Edward está sentado allí, meciéndose hacia adelante y hacia atrás. Su mano está en su cabello, tirándolo.

—Por favor. Por favor —grita él.

Me giro hacia Jasper.

—¿Qué demonios pasó?

Con la boca abierta como un pez, responde:

—No tengo ni idea. Una chica borracha se sentó en su regazo y luego comenzó a tener un ataque de pánico. Dijo que necesitaba ver a Emma.

Edward se pone de pie, mirando a su alrededor frenéticamente.

—Por favor, necesito verla.

Me acerco y le digo suavemente:

—Edward, ¿de verdad quieres que Emma te vea así?

Niega con la cabeza, pero aún no ha logrado controlar su respiración. Al ver su teléfono en el suelo donde estaba sentado, lo tomo y reviso sus contactos recientes.

Su último mensaje de texto es de un Al, y llamo al número.

—Edward, ¿cómo estuvo tu noche fuera? —me saluda una voz alegre.

Mi voz es apresurada.

—Soy Bella. Edward está teniendo un ataque de pánico, ¿qué debemos hacer?

Sin perder el tiempo, responde:

—Necesita que le aseguren que él y Emma están a salvo. Dígale que inhale y contenga durante cuatro segundos, por la nariz y exhale por la boca. ¿Dónde está Emma?

Poniendo el teléfono en altavoz, me dirijo a Edward.

—Oye, inhala por la nariz y cuenta hasta cuatro y suéltalo, ¿de acuerdo?

Edward asiente, haciendo lo que le indiqué.

—Estás a salvo ahora. Todo va a estar bien. —Me siento tonta al usar estas líneas cursis, pero parecen estar funcionando.

—Emma está en la otra habitación —finalmente le contesto al hombre en el teléfono.

—Una vez que su respiración se calme, déjele ver a Emma.

Estoy tratando de mantener mis manos quietas, incluso si están ansiosas por tocar a este pobre hombre. Su cuerpo no está temblando tanto como cuando lo vi por primera vez, pero aún respira con dificultad.

Un carraspeo en el otro extremo del teléfono me recuerda que todavía estoy hablando.

—O usted o él, por favor llámenme tan pronto como se calme lo suficiente.

—Por supuesto. —Hago clic en el botón de finalizar y miro a Jasper. En el caos, parece que aparecieron todos mis hermanos y cuñadas.

Camino hacia ellos.

—Llévense a los niños, traten de no alertar demasiado a Emma. Quiero darle unos minutos más antes de traerla aquí.

Emmett me da una palmada en la espalda y luego dirige el camino hacia los niños. Vuelvo a Edward, quien en esos pocos momentos se ha puesto más bajo control. Sentándome a su lado, me aseguro de darle suficiente espacio para que se sienta cómodo pero lo suficientemente cerca para mostrarle apoyo.

—Estás a salvo aquí, ¿de acuerdo? Emma está bien. Le trencé el cabello. Nos arreglamos las uñas y comimos mucha pizza. De hecho, estábamos a punto de elegir una película.

Se gira con una pequeña sonrisa jugando en sus labios, pero sus ojos todavía están un poco rojos por el ataque de pánico.

Lo estudio por un momento más.

—Creo que Emma está viendo algo en Netflix. ¿Quieres unirte a ella?

—Por favor. —Sale como un susurro.

Poniéndome de pie y luego esperando a que él haga lo mismo, lo llevo a la sala de juegos. Emma está viendo Sing y sosteniendo una muñeca. Ella está cantando junto con la película, luciendo muy contenta en su propio pequeño mundo. Observo como Edward se acerca a ella, se deja caer a su lado en el sofá y jala a Emma a sus brazos, abrazándola con fuerza.

Emma palmea la espalda de su papi.

—Está bien, papi. Me divertí mucho y todos fueron muy amables. La señorita Bella fue increíble.

Edward la sostiene cerca de su pecho, escuchándola con atención. Me siento junto a ellos en el sofá y los miro. El vínculo estrecho que tienen por algo que les había sucedido es obvio. Odio pensar en la tragedia que podría causar que este hermoso y amoroso padre esté perturbado como lo está. Con esa línea de pensamiento, rápidamente le informo a Edward:

—Ese hombre Al dijo que lo llamaras cuando estés más tranquilo.

Después de besar la frente de Emma, se levanta y saca su celular.

—Voy a salir y llamarlo. ¿Está bien? —Se muerde el labio inferior, sin hacer contacto visual conmigo, casi como si me estuviera pidiendo permiso.

Asintiendo con la cabeza, digo:

—Sí, Emma y yo estaremos aquí viendo la televisión.

Emma se acurruca a mi lado mientras la rodeo con mis brazos y vemos cómodamente la televisión. No pasa mucho tiempo antes de que escuche sus suaves ronquidos. No puedo evitar sonreír y besarle la coronilla.

Edward regresa a la habitación. Parece más ligero después de su charla con quien sea ese tipo.

—Quiero agradecerte por todo esta noche. —Metiéndose las manos en los bolsillos, todavía no me mira.

—No fue nada. Emma fue una joya.

Toma asiento, mirando a su hija.

—Ella es mi mundo. Mi todo.

El amor que irradia de él es casi demasiado. El vínculo entre padre e hija. Algo que yo…

Aclarándome la garganta, digo:

—¿Estás bien para conducir? Tengo mucho espacio si tú y Emma quieren quedarse esta noche.

Sus ojos se ensanchan y su boca se abre por un momento antes de que comience a tartamudear.

—N-no lo sé. No quiero que las cosas, um, se pongan raras.

No sé por qué, pero empiezo a reír.

—Nada va a cambiar entre nosotros.

Las puntas de sus orejas se ponen rojas.

—Está bien, me quedaré en una habitación de invitados con Emma.

Asiento y me levanto con cuidado, tratando de no despertar a Emma. Ver a Edward levantarla es algo que me conmueve.

Me sigue a la habitación de invitados.

—Hay un baño privado aquí con toallas y esas cosas.

Entra y deja a Emma en la cama. Edward se gira hacia mí, sin mirarme a los ojos sino que se mete las manos en los bolsillos.

Esta noche, realmente lo miro sin distraerme. Lleva una camiseta negra lisa, los brazos cubiertos de cicatrices redondeadas y lo que parecen cortes. La camisa es ajustada, mostrando su decente complexión que generalmente está escondida debajo de su atuendo de trabajo.

—Gracias por dejarnos quedarnos aquí. Realmente no creo que sea una buena idea que conduzca a casa.

Me encuentro negando con la cabeza, despejando los pensamientos sucios que se están escabullendo.

—Por supuesto. Los veré en la mañana. —Cerrando la puerta detrás de mí, cierro los ojos. Necesito dormir un poco.

*Driving Forces*

Caminando como zombi hacia la cocina para preparar café a la mañana siguiente, casi muero del susto cuando veo a Emma revisando las alacenas. Mi mano está en mi pecho cuando nuestros ojos ensanchados se encuentran. La diferencia es que los de ella están llenos de lágrimas.

—Tenía hambre y-y no quería molestar a mi papi. No duerme mucho y-y...

Caminando hacia ella y agachándome a su nivel, tomo sus manos entre las mías y sonrío.

—Está bien. ¿Qué tal unos huevos y salchichas?

Ella solloza un poco.

—Por favor.

Sonrío, la levanto, la coloco sobre la mesa y comienzo a preparar el desayuno para todos. Ella me mira fijamente, así que empiezo a decirle exactamente lo que estoy haciendo en cada paso del camino.

—Desearía tenerte como mamá.

Me congelo solo por un momento antes de respirar hondo.

—Gracias, dulzura. —Girándome hacia ella, sonrío y le entrego un plato lleno de comida.

Sonriendo felizmente, devora su comida. Me uno a ella. Emma comienza a charlar sobre la guardería y lo mucho que se divirtió anoche.

—Estoy muy feliz de que lo hayas disfrutado.

Asintiendo, dice:

—Sí, ha sido muy agradable estar con una mujer que es como una mami debe ser.

—¿Qué quieres decir, dulzura? —pregunto, incapaz de detener mi curiosidad.

Se muerde el labio inferior.

—Una mami no se supone que golpee a un papi o a su hija. Tampoco se supone que diga malos nombres.

Antes de que pueda decir algo, una voz aterrorizada grita:

¡Emma!

Los ojos de Emma y los míos se agrandan ante el miedo en la voz de Edward.

—¡Edward, estamos en la cocina! —grito.

Edward aparece en el arco luciendo muy desaliñado, con los ojos buscando a Emma.

—Me asustaste mucho, princesa.

Emma sonríe, poniendo los ojos en blanco.

—Papi, estamos con la señorita Bella. Ella no dejaría que nada suceda.

Las puntas de sus orejas se ponen rojas mientras besa su coronilla. Le entrego un plato de comida, ignorando su vergüenza.

—Gracias. —Se sienta junto a su hija.

No mucho después del desayuno, Edward y Emma se van con él dándome las gracias efusivamente. Me encuentro pasando el rato en mi solárium cuando Rose aparece, entregándome un vaso de algo.

—Pensé que podrías usar esto. —Ella mete los pies debajo de ella mientras se sienta.

Soltando una risita, tomo un sorbo, disfrutando lo afrutado del vino. Nos sentamos en silencio. Es bueno tenerla aquí. La fecha está a la vuelta de la esquina y sé que necesito la compañía.

—Estoy convencida de que Edward tiene algún tipo de trastorno de estrés postraumático. —Ella se gira hacia mí.

Asiento.

—Estoy de acuerdo, pero no estoy tratando de husmear en su vida.

Ella se ríe.

—No puedo creer que no hayas tratado de seducirlo.

Niego con la cabeza.

—No necesito un hombre. Dejé esa idea en el momento en que firmé los papeles.

Ella suspira, pero deja el tema.


¡Hola!

¿Nos cuentan qué les pareció el capítulo?

Muchas gracias por los comentarios en el capítulo anterior: EmilyChase, Car Cullen Stewart Pattinson, Lizdayanna, ELIZABETH, saraipineda44, Tata XOXO, rosy canul 10, Lady Grigori, Kriss21, Isis Janet, alejandra1987, BereB, sandy56, angryc, kotoko haruno, maidely34, Cinti77, Danny CullenMa, Rosana, Pameva, SMedina, bbluelilas, Cristal82, Sther Evans, tulgarita, Adyel, Adriu, Klara Anastacia Cullen y los anónimos.

¡Hasta el próximo capítulo!