Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Alyscia. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Alyscia, solo nos adjudicamos la traducción.
Driving Forces
Autora: Alyscia
Traducción: Yanina Barboza
Corrección: Melina Aragón
Capítulo 6
BPOV
—Jake, el moisés tiene que estar aquí. —Señalé el lado opuesto de la habitación de donde él lo había instalado.
Puso los ojos en blanco, pero empezó a moverlo. Sentí un dolor agudo en el abdomen que me hizo gritar.
Me paso los dedos por el cabello. Incluso con todo el tiempo que he pasado con Edward y Emma, solo puede hacerme pensar temporalmente en algo más que esto.
Hoy es el día de la cena familiar de los Cullen; normalmente me la salto, pero mis hermanos me han estado regañando para que vaya. Cansada de escucharlos, subo a mi auto y conduzco hasta la casa de mis padres.
Estacionar en el camino de entrada trae muchos recuerdos.
El gran roble donde Jake y yo nos besamos por primera vez. Donde planeamos nuestro futuro juntos. Quería ser mecánico; él iba a ir a la escuela de oficios mientras yo estudiaba derecho. Nos comprometimos cuando cumplí los dieciocho y nos casamos a los veinte.
Estaciono el coche, tratando de salir del auto y acercarme a la puerta. Ver a mi tía y mi mamá en la puerta, sonriendo, finalmente me motiva a salir del auto y caminar hacia ellas.
La tía Esme y el tío Carlisle son los mejores tíos que los niños podrían pedir. No pudieron tener hijos propios, así que nos malcriaron a nosotros.
Sue ha sido, y siempre será, mi mamá. Ella se hizo cargo y me ayudó a ser la mujer que soy hoy después de que Renée nos dejara cuando yo tenía cinco años.
Ambas mujeres me abrazan con fuerza, algo que necesito mucho. Empiezo a llorar suavemente mientras me abrazan.
—Shh, hija mía, estás en casa y tenemos tu pastel favorito de chocolate listo para ti. —Esme se aleja, quitándome el cabello de la cara y mamá me frota la espalda. Me llevan a la casa donde todos los niños se ríen y corren jugando a la mancha con el tío Carlisle y papá.
No puedo evitar sonreír cuando la veo a ella. Con los ojos marrones brillantes y la piel ligeramente bronceada, los rizos rebotando mientras corre con sus primos.
Sarah nació dos meses después del incidente.
Llevaba la misma ropa por quinto día consecutivo, ignorando todo lo que me rodeaba mientras mi estómago estaba plano y mi cuarto del bebé vacío. El timbre sonó una y otra vez. Después de la octava vez me levanté de la cama y la abrí. Al otro lado estaba mi hermanastra, Leah. Ella había sido mi dama de honor. Su estómago sobresalía y sus ojos estaban rojos.
—Bella, tengo que hablar contigo.
La mesa del comedor está puesta. Elijo un asiento entre Alice y Emmett; frente a nosotros están Jake y Leah. El brazo de Jake está colgando casualmente sobre sus hombros, besando su sien y evitando mis ojos.
Papá y Carlisle finalmente entran con los niños, acomodándolos en su propia mesa. Mi corazón está parcialmente lleno sentada aquí con mi familia. El único lugar oscuro y vacío está sentado frente a mí.
Escucho todas las novedades de la familia. Carlisle ha ampliado su consultorio y Esme ha aceptado un trabajo de diseño de interiores para un magnate empresarial de alto perfil. Mamá está pensando en ser voluntaria en el refugio de animales local.
Sonrío ante todas las noticias felices hasta que Leah se pone de pie.
—Jake y yo tenemos nuestras buenas noticias. —Mi estómago está en nudos cuando veo sus manos moverse hacia su estómago, y Jake pone sus manos allí también—. ¡Tenemos diez semanas de embarazo! —chilla feliz.
Todos los felicitan. No son tan efusivas como las felicitaciones normales, considerando que todos los ojos están puestos en mí y en mi reacción. Las lágrimas ya están cayendo cuando me levanto y casi salgo corriendo de la casa de mi infancia, rota. No sé adónde ir; ciertamente no a mi casa vacía. Ni siquiera se me ocurre dónde estoy hasta que aparco en el conocido edificio de departamentos.
Enjugándome las lágrimas, entro en el ascensor y subo a su piso. Cuando abre la puerta, Edward está sonriendo y riendo de algo que sucede detrás de él. Cuando sus ojos se encuentran con los míos, se ensanchan un poco.
—Bella, ¿estás bien? —Su voz está llena de preocupación, y no puedo culparlo. Debo parecer un desastre.
Niego con la cabeza.
—Lo siento, no quise interrumpir nada. Solo necesitaba estar en un lugar que no fuera mi casa.
Él abre más la puerta.
—Entra, solo estamos comiendo pizza y jugando a las cartas.
Entro, viendo a la pequeña Emma y a un hombre sentados en la mesa redonda. Su cabello rubio parado en todas las direcciones, sus ojos oscuros se arrugan en las esquinas.
—Debes ser la famosa Bella de la que tanto he oído hablar. —La voz es una que he escuchado antes en el teléfono—. Soy Alistair, pero puedes llamarme Al.
Sonriendo cortésmente, respondo:
—Encantada de conocerte, Alistair.
Las orejas de Edward están rojas, sus manos profundamente en sus bolsillos como de costumbre. Es su nerviosismo.
—No quiero importunarlos, chicos. Debería irme.
—¡No! —me gritan los tres. Me encuentro riendo.
—Está bien, está bien. Bueno, entonces tráeme una porción de pizza y repárteme.
*Driving Forces*
Esta noche era todo lo que necesitaba. Sonreí; me reí. No he sido tan feliz en mucho tiempo, y me distrae de las noticias que escuché hoy. Emma ahora está profundamente dormida, dejándonos a Edward, Al y a mí relajándonos en la mesa jugando al rummy. Lo que me sorprende es lo cómodo que se siente Edward con Alistair. Su cuerpo está relajado y parece más seguro. Él nunca ha estado tan relajado conmigo, incluso con todo el tiempo que pasamos juntos. Ha ido mejorando, pero nunca lo he visto así.
—¿Cómo se conocieron, chicos? —pregunto mientras miro mis cartas. Cuando nadie responde de inmediato, levanto la mirada.
Al mira a Edward, quien se muerde el labio inferior, moviéndose incómodo en su asiento.
—Nos conocimos hace un año a través de algunos servicios —responde vagamente Alistair.
No indago más, viendo que es algo de lo que Edward no está listo para hablar.
No es mucho tiempo después, que Al se va. Edward y yo nos sentamos en el sofá a ver Netflix.
Edward se aclara la garganta.
—Tú... um... quieres hablar sobre... —se queda callado mientras su confianza muere en su voz temblorosa.
Mi cabeza cae hacia atrás en el sofá y dejo escapar una ráfaga de aire.
—Me enteré que mi hermanastra está embarazada de nuevo.
Él no dice nada, dejándome encontrar las palabras.
»Es con mi exmarido. Tuvieron una aventura por más de un año cuando ella quedó embarazada de su primera hija, la pequeña Sarah. —Puedo sentir las lágrimas deslizándose por mis mejillas mientras los recuerdos inundan mi cerebro—. Sarah nació dos meses después de que perdí mi... —Las palabras mueren en mi garganta. Toma mi mano, apretándola suavemente.
Girándome hacia su rostro, nuestros ojos se encuentran, y el suyo muestra el dolor que estoy sintiendo en este momento.
—Lo siento, Bella, lo siento mucho. —Su voz se quiebra mientras trata de compadecerme.
Asintiendo, aprieto su mano.
—Gracias. Gracias por el zoológico, y gracias por esta noche.
Él se encoge de hombros.
—Es lo que se supone que hacen los amigos.
—No creo que haya tenido un amigo fuera de mi familia en mucho tiempo —murmuro.
¡Hola!
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¡Hasta el próximo capítulo!
