Punto de Vista de Link
-¿Dónde estoy?- se preguntó al tiempo que observaba al rededor buscando algún punto de referencia.
-¿Vienes a jugar conmigo otra vez?- dijo una extraña voz a lo lejos mientras que el aura del lugar se tornaba oscuro y sombrío.
-¿Quién eres?- sin embargo no obtuvo respuesta más que una carcajada que ya conocía. -¿Skull Kid?
-¡Bah! ¡No me compares con esa cosa de madera!- dijo en tono severo mientras el ambiente se llenaba lentamente de niebla.
-¡Muéstrate!- ordenó al tiempo que se armaba de valor para confrontar a la figura misteriosa.
-Como quieras- luego, un ser de un tamaño similar al suyo y que además guardaba semejanza físicas con él se plantó frente al rubio.
-Diosas... pero si es...- dijo asombrado de ver que aquel niño tenía en su poder la Máscara de Majora. -¡Niño quítate eso! ¡Te está usando! Cuando no te necesite te desechará- le advirtió mientras el chico soltaba un carcajada demoníaca.
-No confundas las cosas... mocoso...- dijo mientras se despojaba de la máscara dejando a la vista su rostro, que era exactamente igual a la esencia de Majora. Aquel hechicero que chirriaba y estaba armado con látigos.
-Eres...
-¿Majora en esencia? Efectivamente- interrumpió tajante al tiempo que sacaba una espada en hélice y en su otra mano aparecía un látigo doble. -Paremos de charlar y acabemos con esto. Pero tengo a un viejo conocido tuyo que también tiene cuentas pendientes, muchacho- luego de aquello una figura aparecía de entre las sombras develando su rojizo cabello mientras le dedicaba una sonrisa sádica y llena de odio.
-Hey, niño. ¿Aún tienes los juguetes que me pertenecen?- preguntó aquel hombre del desierto mientras mostraba la marca sagrada del poder en sus manos.
-Demonios...- maldijo por lo bajo mientras buscaba su espada con una mano, sin embargo esta se topó con una conocida máscara. -No tengo otra opción...- luego se colocó la máscara para que luego de gemidos y un característico grito acompañara la transformación.
-¡Ja! ¿Crees que con eso nos vencerás?- preguntó con arrogancia el hombre del desierto, como respuesta el rubio -Ahora transformado en la Fiera Deidad- le miraba con un odio indescriptible al tiempo que soltaba un pequeño gruñido para desaparecer de la estancia e impresionar a sus oponentes.
-¿Qué demo...?- preguntó confundido el chico al tiempo que una presencia detrás de su nuca le hizo reaccionar haciendo que por instinto interpusiera su espada.
-El muchacho es rápido- reconoció el Gerudo. -Pero necesitas más que eso para acabarme.- dijo arrogante al tiempo que alzaba su mano y formaba una esfera de energía color ámbar y la tiraba contra Link quién desapareció nuevamente mucho antes de ser alcanzado.
Aquel Dios Fiero apareció nuevamente por la nuca del pelirrojo para descargarle un ataque cargado con energía con su espada. Aquel acto hizo que el Rey del Mal interpusiera su brazo pero el impacto le hizo retroceder y instantes después fue atosigado por otro ataque del guerrero que para desgracia del Gerudo no alcanzó a repeler siendo herido en su pierna izquierda haciendo un charco de sangre en la estancia. Para el siguiente ataque el Héroe del Tiempo sería sorprendido, pues su espada fue atrapada por el látigo de Majora, que con un movimiento brusco trató de arrebatársela, sin embargo el rubio siendo astuto, se dejó llevar por la inercia acomodándose para luego clavar con furia su espada en el cuerpo de su oponente y este dejara un charco de sangre similar al del Gerudo.
-No eres nada más que un mortal, Link.- dijo una voz mientras posaba una mano en el rubio.
-¿Quién eres?- preguntó confundido. -¿Eres otro yo, verdad?
-No. Muchacho- dijo mientras se mostraba frente a él. Su aspecto no difería mucho del rubio, era exactamente igual salvo que estaba vestido con una armadura plateada con bordes y detalles en dorado con una luna y un triángulo en cada pectoral, unos guantes del mismo color, vestía unos pantaloncillos también plateados, su cabello era plateado y en su rostro habían unas marcas color azul que bajaban y convergían en el tabique de su nariz y sus pómulos tenían marcas rojas acompañado de sus ojos sin iris y una expresión fría.
-¿Eres la esencia de lo que contiene mi máscara?- aquel ser no le contestó. -¿Quién eres?- sin embargo su respuesta fue la misma.
-Por ahora, tú cuerpo me pertenece. Estás utilizando mi poder a tu antojo. Pero el esfuerzo te está agotando un poco.- explicó al tiempo que le mostraba una visión de su pelea contra sus dos mayores enemigos.
-¿Por qué tienes tanto poder?- preguntó impactado al tiempo que se veía a sí mismo cortando en la pierna a Ganondorf y apuñalando a Majora en el pecho.
-Creo que has hecho la pregunta equivocada.- dijo cortante mientras se colocaba en cuclillas.
-¿Eres bueno o malo?- preguntó con algo de temor encarándole. -Majora te mencionó como un chico malo...
-Eso depende netamente de tí... muchacho.- contestó en el mismo tono.
-Cuando peleé en la luna... ¿Fuiste tú quién peleó contra mí en este mismo estado?- preguntó recordando aquel momento. La fiera simplemente que miró serio y desvió la mirada para luego contestarle.
-No. No he sido yo. Pero como te habrás dado cuenta sí pude ver esa pelea porque mi cuerpo era usado.- contestó encarándole.
-¿Entonces... peleé conmigo mismo?- preguntó más para sí que a su acompañante.
-Solo lo sabes tú. Ahora debes terminar esto que haz iniciado- dijo dando la conversación por zanjada mientras todo se hacía borroso.
-¡Heeeiiiyaaaah!- gritó para luego hacer un corte en diagonal cortando nuevamente el pecho de Majora arrancando un grito desgarrador.
-Maldito imbécil, ayúdame- se quejó ante el Gerudo quien le miró con fastidio. -Si me ayudas prometo otorgarte mucho poder. Solo debes ponerte la máscara que he tirado.- dijo casi sin aliento producto de las heridas propiciadas por Link.
Ganondorf encontró algo atractiva la idea de tener más poder del que ya tenía, podría serle de ayuda, pues estaba herido en una pierna y cada que se descuidaba o si quiera bajaba la guardia recibía un ataque directo de Link y eso lo tenía al límite de sus fuerzas, con cada golpe o cada vez que interponía su brazo la fuerza del impacto terminaba por lastimarle más y el rubio parecía no cansarse nunca, al contrario cada vez atacaba con más y más fuerza. Ante la propuesta del ser maligno fue escabulléndose lentamente hasta el lugar donde estaba la máscara para intentar colocársela, sin embargo Link desapareció de enfrente de Majora para plantarse frente al pelirrojo y golpearle con una fuerza descomunal en la boca del estómago haciendo que cayera al suelo por el impacto. Luego les dedicó una sonrisa de satisfacción para luego clavar su espada en aquella máscara en forma de corazón y romperla en dos haciendo que Majora se retorciera de dolor, sin perder un segundo más se plantó detrás del maligno ser que atormentó a Termina y dió un último golpe de gracia por su espalda en diagonal quebrando desde sus hombros hasta un costado, haciendo que su cuerpo cayera inerte y sin vida alguna.
-He de admitir...- dijo aplaudiendo al rubio quien no se inmutó. -Que me sorprendes, apenas y te he podido tocar.- continuó sin cesar sus aplausos de falsa admiración mientras dibujaba una sonrisa de maldad. -Pero, es mi turno de golpear ahora. Y usaré mi juguete.- digo al tiempo que su cuerpo cambiaba radicalmente. -El príncipe de la oscuridad. Es imposible de vencer.- dijo mientras la bestia Ganon era revelada completamente.
Ante la transformación el rubio rió triunfante, aquella risa daba algo de escalofríos. Luego de aquello se posicionó detrás de la bestia y cortó su cola en dos pedazos que aún se mantenían unidos a su cuerpo.
-¡E-Eres un maldito!- se quejó al tiempo que inútilmente trataba de buscarle con la mirada.
Luego se volvió a desaparecer y reaparecer frente al jabalí gigante para hacer un corte horizontal en su abdomen dejándolo en carne viva mientras la sangre mezclada con un líquido negruzco manchaba aún más la estancia. Ante este ataque la bestia atacó con ambas espadas en dirección al rubio que por una vez bajó un poco la guardia y se llevó el impacto entero siendo disparado a un lado, sin embargo se incorporó rápidamente luego dió un grito de batalla para plantarse nuevamente en su cola y cercenarla de su cuerpo haciendo que cayera al suelo retorcido por el dolor.
Luego el rubio le miró con una expresión de odio y elevó su espada al cielo y la bajó con furia rompiendo la gema color ámbar de su frente haciéndole volver a ser Ganondorf. Luego le tomó por el cuello de su camisa y lo tumbó contra el suelo donde el hombre quedó algo aturdido. Luego Link dió un salto enorme donde alzó su espada al cielo nuevamente para tomar impulso y luego de un grito de guerra prolongado soltar aquel mortal ataque que descargó en su abdomen haciendo que el Gerudo vomitara sangre y comenzara a perder movilidad lentamente.
-Aún quedo yo Link...- dijo el mismo ente al rubio desde su cabeza.
-¡Demonios!- exclamó alarmado mientras se revisaba con las manos en busca de alguna herida que nunca encontró, sin embargo notó que estaba sudando y estaba totalmente empapado y que en su pecho yacía una conocida máscara para él. -¿Fue un sueño?- se preguntó mientras miraba la máscara con recelo. -Aún no amanece del todo.- dijo notando que apenas y habían señales del alba en el horizonte. -Hoy le diré al Rey Daphness que quiero convertirme en caballero- dijo algo animado al tiempo que buscaba ropa que ponerse.
Punto de vista de la Princesa Zelda
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-Este lugar...- se preguntó mientras miraba detalladamente para ser interrumpida por el sonido seco del acero al chocar. -Son espadas enfrentándose- dijo para sus adentros mientras buscaba con la mirada el origen de aquel estruendo.
-De nuevo tengo 18 años- dijo la princesa notando su edad actual en sus sueños mientras el ruido se intensificaba y un conocido grito de guerra invadió sus oídos. -¿Link?- preguntó tratando de buscar al rubio, sin embargo se encontró con algo bastante aterrador.
La campiña de Hyrule, aquel hermoso lugar completamente habitado por cuerpos de soldados que cada vez caían más y más mientras sus armas volaban por los aires junto con sus cascos y sus armaduras eran quebradas por los golpes. A lo lejos mientras buscaba con temor al causante de tal carnicería encontró un maligno ser, se trataba de un ser inhumano que tenía un cuerpo compuesto de muchos colores, similares a los que el cielo tenía el día antes que Link volviera, su rostro era inquietante y tenía una voz extremadamente aguda que hacía sangrar los oídos de algunos guardias cercanos a él. Luego para su enorme sorpresa su caballero que vestía de verde era arrojado por los aires y caía en sus brazos -Y por lo visto el chico guardaba también la edad de los 18 años por su aspecto- y sin pensarlo dos veces le acogió en su regazo, Link se veía bastante abatido y con múltiples heridas en su cuerpo y apenas y podía moverse.
-Yo... argh... yo... debo pelear...- dijo con dificultad mientras trataba de levantarse del regazo de Zelda donde fue acogido.
-Calla Link... debes descansar, apenas y te mueves.- le ordenó mientras colocaba ambas manos en su rostro, que tenía unas quemaduras proporcionadas por latigazos.
-N-No, aún hay esperanzas para Hyrule- dijo al tiempo que se levantaba con apoyo de la Espada Maestra y la elevaba al cielo en señal de ataque, luego la bajó con un poco de dificultad y sacó una máscara de su alforja y se la colocaba. -Véte de aquí Zel...- dijo con firmeza mientras la Fiera Deidad se hacía presente y soltaba un rayo enorme cortando todo a su paso, rebanó unos cuantos cuerpos que estaban a su paso y el impacto final se lo llevó aquel maligno ser que crugió al llevarse el impacto.
Luego el chico tomó carrera con su espada alzada y la clavó en el cuerpo del rival atravesándolo hasta el otro lado, luego se quitó la máscara y dedicó una mirada dulce a Zelda.
-Nos salvaste de nuevo Link. Gracias- le agradeció al tiempo que se acercaba para estrecharle.
-No ha sido nada.- dijo sonriendo mientras se desplomaba en su cuerpo extenuado del cansancio.
-Vamos al castillo Link, allí estarás mejor. Nos transportaremos allí- dijo segura al tiempo que usaba el "Viento de Farore".
-Eso ha sido un sueño algo extraño.- se despertó algo alarmada. -Solo ha sido eso.- dijo suspirando mientras se levantaba para mirar por la ventana. -Hoy Link le dirá a padre que quiere ser un caballero.- dijo recordando su conversación con el chico el día anterior, aquel día no lo olvidaría, aquel beso aún le hacía vibrar su corazón. -Link...- suspiró al tiempo que se tumbaba nuevamente en su cama.
La mañana finalmente llegó a Hyrule, las aves cantaban, el cielo estaba despejado, era un día muy hermoso, en los corredores del castillo se encontraban Link y Zelda que ya se habían despertado e iban directamente a hablar con el Rey Daphness acerca de la decisión de Link de convertirse en Soldado de la Guardia Real. Buscaron a aquel monarca de edad algo avanzada que al verle llegar su expresión de sorpresa fue evidente aunque les recibió con una sonrisa.
-Ah, Hola hija mía- saludó al tiempo que los chicos entraban por la puerta del despacho. -¿Qué se te ofrece?
-Hola padre, verás quiero hablar contigo de algo importante- dijo dedicándole una mirada seria.
-Muy bien.- dijo en el mismo tono mientras tomaba asiento. -¿Eh? ¿Pero qué tenemos aquí?- dijo mientras miraba al rubio que hacía una reverencia y aún no se levantaba del suelo. -Pero si eres el niño del bosque ¿No es así?- le preguntó sonriendo mientras le pedía que se levantara.
-Si padre, es Link. Quien te advirtió de los planes de Ganondorf. De hecho de él quiero hablar- interrumpió la rubia nuevamente mientras se acercaba y le tomaba la mano. -Él quiere convertirse en un soldado de la Guardia Real.- dijo mientras apretaba ligeramente su mano, como si quisiera protegerle.
-Sí, te recuerdo chico. ¿Así que quieres ser un soldado de mi guardia?- preguntó mientras acercaba su rostro al del rubio que se puso algo nervioso.
-Y-yo... S-Sí... su majestad- respondió entrecortado por los nervios.
-Ya veo- dijo sonriendo mientras posaba una mano en su hombro. -Veo que eres un poco tímido niño.- dijo alzando una ceja. -Bueno, acompáñame al campo de entrenamiento allí te presentaré al comandante Jagen, él se encargará de tí y tus entrenamientos.- dijo al tiempo que caminaban a susodicho campo siendo acompañados desde atrás por la Princesa Zelda.
Al llegar a aquel extenso campo donde habían todo tipo de objetivos; hechos con paja, unas dianas de tiro con arco, dianas para bombas y unos círculos de combate cuerpo a cuerpo.
-Link, ¿Por qué si conoces a mi hija no pides ser algo más? Digo, para que directamente entres por recomendación a Caballero Real.- dijo algo confundido el Rey.
-Su majestad. Discúlpeme, pero no deseo eso sinceramente. Si tendré un cargo así es porque me lo habré ganado, espero me comprenda.- dijo seguro el rubio siguiéndole el paso.
-Ya veo. Es algo un poco extraño, pero me gusta tu actitud muchacho.- le felicitó mientras palmeaba su hombro. -Necesitamos muchos soldados que piensen como tú.- dijo lamentándose mientras un hombre alto de edad algo avanzada, de unos treinta y tantos, con el cabello lleno casi en su totalidad por canas y una cicatriz en su rostro apareció.
-Lord Daphness.- saludó haciendo una reverencia. -Un placer tenerlo aquí en mi campo de entrenamiento.- dijo al tiempo que se incorporaba. -A usted también Princesa Zelda.- volvió a hacer una reverencia al tiempo que la rubia hizo acto de presencia.
-Hija, ¡Que sorpresa! Bueno, Sir Jagen, le presento a Link, este muchacho me ha dicho que quiere convertirse en un soldado y no encuentro mejor tutor que tú. Claro si no te causa problemas.- le explicó al tiempo que empujaba suavemente al rubio.
-Un placer Link. Mi nombre es Jagen. Soy de la Ciudadela.- le saludó mientras estrechaba con fuerza la mano del rubio. -Veamos qué tal eres, velo como una "Prueba de Admisión"- le ofreció una espada de madera y le indicó atacar un objetivo de paja.
-Gracias Sir Jagen. Haré lo mejor que pueda.- respondió con timidez mientras se colocaba en guardia y soltaba un grito de guerra y atacaba al objetivo haciéndolo retroceder, luego se posicionó mejor y asestó dos ataques más culminando con un estoque firme haciéndole un pequeño agujero a la diana del objetivo.
-Vaya, para ser sólo un chico. Lo haces extraordinario- reconoció aquel hombre dándole una palmada. -Mañana empezamos los entrenamientos, hasta entonces chico de verde.- se despidió al tiempo que se despedía del rey y la princesa con una reverencia.
-Me impresionas Link. No sabía que tenías tal habilidad- le felicitó sorprendido del rey.
-Felicidades Link- felicitó la rubia. -Sabía que podrías hacerlo- dijo mientras el rubio le sonreía.
-No sabía que los Kokiris pudieran pelear así niño, aunque por lo que veo también has soportado estar fuera de los bosques por mucho tiempo- continuó sorprendido.
-Mi señor, yo no soy un Kokiri. Soy un Hyliano, el Gran Árbol Deku me lo ha dicho.- explicó recordando las últimas palabras que escuchó de aquel mítico árbol.
-Bueno, vistes como Kokiri pero al parecer eres un Hyliano, ya veremos con los años qué eres realmente.- dijo soltando una carcajada. -Te presentaré las barracas muchacho, aunque si lo deseas puedes conservar esa habitación donde te has hospedado estos días.- le ofreció sonriendo.
-No gracias majestad, agradezco el gesto, pero me quedaré en las barracas.- negó amablemente mientras acompañaba al rey a dicho lugar. -Por la tarde buscaré mis cosas y las llevaré a mi puesto allí.- continuó mientras llegaba a aquel sitio.
-Mi señor Daphness, he acudido a la reunión.- dijo aquel soldado de confianza del rey.
-Me alegra que llegues viejo amigo.- le saludó sonriendo. -Te he citado para que me hables acerca del muchacho, mi hija es quien me ha dicho de sus deseos en ser guardia. Pero dame tú opinión personal del chico.- dijo serio. -Quiero la opinión de Sir Jagen, mi caballero de confianza.- ante aquellas palabras el experimentado hombre se puso algo serio para luego responderle.
-Mi señor, le seré sincero. Ese chico tiene un potencial único. Es difícil evaluar en base a una sola sesión, pero pienso que podría ser el mejor soldado de Hyrule e inclusive podría ser nombrado como Caballero Real.- dijo serio mientras tomaba asiento.
-Ya veo, si lo dices es por algo, pues tenemos muchos años sin nombrar a un Caballero Real, el último si mal recuerdo fuiste tú y aquel caballero rubio que era vecino tuyo, y eso fue cuando yo tenía unos 29 años- dijo recordando aquella época.
-Recuerdo aquello, yo debí tener al menos unos 20 años en aquel entonces, estaba nerviso- luego soltó una carcajada acompañado por el rey, quien volteó a buscar algo en una closet donde sacó una botella y un par de copas.
-¿Tomarías un trago conmigo, mi amigo?- propuso mientras llenaba a tope las copas y le entregaba una y el hombre aceptaba gustoso. -Quisiera que Ralek estuviera aquí, con nosotros- suspiró aquel viejo mientras daba un sorbo a su trago.
-Ralek...- suspiró de igual manera. -Aquel hombre fue un soldado de verdad.- dijo recordando a su compañero.
-De no haber sido por él... aquel Gerudo joven nos habría decapitado, o aquellos Stalfos nos habrían matado- suspiró recordando al soldado. -Por defendernos así su casa fue incendiada y su esposa huyó moribunda con su pequeño hijo en brazos, en ese entonces... era contemporáneo con mi pequeña- continuó con la voz quebrada y los ojos aguados.
-Majestad...
-Pobre Ralek... murió horrible... y no pudimos hacer nada por él, le fallamos como amigos y su familia fue aniquilada a la altura del Rancho Lon Lon por una tropa de Lizalfos y Stalfos- se lamentó al tiempo que de sus ojos muchas lágrimas salían.
-Alteza... lo siento mucho... también extraño a Ralek, fue como mi hermano- dijo sintiendo su dolor al tiempo que acababan su copa de vino y el rey servía otra más.
El día siguiente llegó al fin, Link despertó con muchas energías y se presentó media hora antes en el campo, encontrándose únicamente con Sir Jagen que no parecía haber descansado nada en toda la noche.
-Sir Jagen, buenos días- saludó Link haciendo una reverencia flexionando su cadera al frente.
-Buenos días, Link. Eres bastante disciplinado, haz llegado mucho ante que los demás reclutas.- dijo sorprendido. -Bueno, para que no perdamos tiempo entrenemos el cuerpo a cuerpo básico ¿Está bien?- le propuso mientras sacaba dos espadas de madera junto a dos escudos.
-Si Señor.- asintió al tiempo que aceptaba la espada y escudo del hombre y se colocaba en guardia.
Luego Sir Jagen explicó que debía cubrirse cuando recibiera un estoque o algún ataque en círculo -Realmente el rubio ya sabía eso, pero no rechazó la explicación del hombre- y debía contraatacar cuando pudiera. El experimentado espadachín tomó la iniciativa de atacar con un estoque básico y sencillo que Link repelió con su espada y dió respuesta de forma inmediata tomando por sorpresa al hombre recibiendo el ataque justo en su armadura.
-Vaya... eres increíble- dijo sorprendido luego de retroceder por el ataque del rubio. -Veo que debo aumentar la fuerza y el nivel contra ti- dijo sonriendo para luego abalanzarse contra el rubio atacando de forma lateral, aquel fue repelido por la espada, luego el espadachín embistió con su espada de frente y luego hizo un corte en media luna a la derecha, todos aquellos fueron repelidos por su espada y desplazamientos, luego dió una pequeña rodada y atacó con fiereza su muslo haciéndole flaquear un poco.
Luego como medio defensivo, Sir Jagen empleó su escudo como arma golpeándole para intentar apartarle, sin embargo Link interpuso el suyo y atacó de frente con un estoque firme y luego rodó a la izquierda donde desde el suelo tomó impulso y clavó su espada en un costado de su armadura haciéndole retroceder nuevamente. Luego Link continuó su andada de ataques con un estoque firme que fue repelido por Jagen, atacó en media luna siendo repelido nuevamente por el experimentado guerrero y finalmente alcanzó a derribarle con un ataque que efectuó luego de una rodada que le dió la oportunidad de atacar por su espalda. Luego el experimentado espadachín se levantó y le ofreció su mano en forma de felicitaciones para luego estrecharle dedicándole una sonrisa de satisfacción.
-¡Bravo! ¡Bravo!- aplaudieron los recién llegados soldados.
-Sir Jagen, esto nos ha dejado con la boca abierta tanto a mi hija como a mí- anunció la voz del monarca haciendo aparición en la estancia acompañada de la joven princesa haciendo que todos los presentes enmudecieran e hicieran su respectiva reverencia. -Vamos, ¿No me dirás que el chico pudo contigo?- bromeó cuando les dió alcance haciendo que el experimentado hombre soltara una pequeña risa y se quedaran charlando un poco.
-¡Felicidades Link!- felicitó la rubia abalanzándose sobre el cuello de Link quien inmediatamente se puso colorado. -Lograste darle mucha pelea a Sir Jagen. Es el mejor caballero de mi padre- dijo sin despegarse aún del rubio que le sonreía. -Pero tú y yo sabemos... que tú eres mi caballero y mi mejor soldado- dijo por lo bajo mientras besaba su mejilla de forma discreta.
-Gracias Zelda- le respondió por lo bajo.
-Vinimos a verte Link- anunció el rey mientras se colocaba frente a los chicos. -Y nos has sorprendido muchísimo, en unos años tal vez seas de mis mejores soldados.- continuó sonriendo. -Sir Jagen, he venido también porque luego que finalicen los entrenamientos venga de nuevo a mi despacho. Hasta entonces.- se despidió luego de que el caballero asintiera para desaparecer como llegó.
-Suerte Link- se despidió la rubia desde la distancia mientras iba a sus lecciones. -Finalmente Link... tus anhelos de ser caballero serán cumplidos...- dijo para sus adentros dibujando una sonrisa mientras se encontraba con su tutora que le llevaba a la lección de Historia de Hyrule.
-¡Muy bien señores!- vociferó con autoridad mientras todos los soldados junto a Link hacían una fila lateral. -Tenemos reclutas nuevos. Pero eso ni importa mucho, los emparejamientos serán de los más experimentados con los más nuevos.- dijo en tono serio mientras juntaba las parejas de soldados. -Zack, tú entrenarás con Link. Y quiero que no tengas ningún tipo de contemplaciones, a pesar de parecer inexperto podría sorprenderte.- se dirigió con frialdad a un chico de cabello negro y corto de tamaño promedio y ojos marrones.
-Sí Señor Jagen.- asintió con energía para luego avanzar junto al rubio a un círculo de combate cuerpo a cuerpo. -Un placer Link, mi nombre es Zack. Tengo 20 años y soy uno de los más experimentados de aquí- se presentó sonriendo aquel chico.
-El placer es todo mío- respondió de la misma forma mientras buscaba una espada de madera y el chico le imitaba.
-Muy bien, ya sabes cómo funciona esto supongo. A pesar de sólo tener ¿13 años? Te he visto.- dijo serio mientras apartaba su escudo lejos y colocaba en guardia solo con su espada. -Entrenaremos sin protección, así tus reflejos serán mejores, por algo el señor Jagen te habrá puesto conmigo.- dijo al tiempo que liberaba un ataque fiero con su espada que fue repelido con algo de dificultad por el rubio.
Luego el rubio se incorporó y decidió tomar la iniciativa atacando él. Atacó con un estoque simple que fue repelido por la espada de Zack quien inmediatamente contraatacó con un corte en semicírculo que fue bloqueado por Link y dió como ataque un corte ascendente desde el suelo tomado por sorpresa al Zack que fue de bruces contra el suelo y fuera del círculo.
-Genial, eres muy bueno Link.- reconoció mientras se levantaba rápidamente para volver a atacar. -Habras ganado esta ronda, pero aún tenemos medio día de entrenamiento cuerpo a cuerpo- dijo con arrogancia mientras volvía al ataque.
Sus espadas se enfrentaron todo el día hasta que finalmente la espada de Zack cedió hasta romperse de la presión. Y Link aprovechando el descuido dió un estoque fiero en su abdomen que le sacó del círculo.
-Me sorprendes mucho Link.- reconoció aún desde el suelo mientras el ruido de espadas chocando se hacía presente y el rubio le ofrecía una mano para levantarse. -Lograste sacarme disparado dos veces.- dijo mientras aceptaba la mano y se incorporaba. -Solamente logré derrotarte un par de veces y tú ganaste la mayoría de los duelos. Eres impresionante.- dijo presentando su admiración mientras caminaba en dirección a las barracas, pues Sir Jagen dió por concluido el entrenamiento una vez cayó la hora cuarta más media hora.
Sin embargo Link no prestó mucha atención y continuó entrenando contra unos objetivos de paja para luego tomar un arco y plantarse con cuatro dianas a las que debía disparar, logró sus primeros disparos justo en el blanco sin muchos problemas y a la diana más alejada tuvo que respirar un poco más y serenarse, pues la distancia era un poco alejada. Luego de un suspiro prolongado liberó de la tensión al arco logrando clavar en el centro la flecha, sorprendiendo a Sir Jagen que le observaba desde la distancia, pero no llegó a interrumpirle, decidió esperar hasta que hora decidiría entrenar el rubio, sin embargo se sorprendió al ver que eran ya las seis y media y aún el rubio seguía disparando flechas y golpeando objetivos.
-¿Quemándose las pestañas hasta tarde Link?- el rubio se sorprendió un poco por la presencia del caballero que apareció repentinamente.
-S-Si señor- dijo nervioso mientras sentía la mano del caballero en su hombro.
-Bah, no te preocupes chico. Aunque deberías descansar ya, por eso decidí interrumpirte ahora, llevo más de una hora sentado viéndote entrenar, fui a buscar una copa de vino y regresé y seguías en ese plan.- dijo mientras le observaba sonriendo con satisfacción. -Fui a ver al Rey Daphness y volví y nada. Apostaría a que pasa un tornado y sigues entrenando- bromeó mientras Link soltaba una carcajada. -Debes descansar chico. Y cuando puedas, un día de estos visita el nuevo Bar Lácteo que hay en Kakariko, según dicen hay bebidas deliciosas. Podrías ir con Zack, veo que es un nuevo amigo tuyo- recomendó mientras abandonaba la estancia.
Seis años pasaron desde entonces, Link entrenaba duro día tras día, siempre llegaba una, dos o hasta tres horas antes del entrenamiento y se iba dos o tres horas más tardes que finalizaban las sesiones, rápidamente por su disciplina y constancia se ganó el respeto de Jagen y los demás soldados.
-¡Link!- llamó Jagen mientras el rubio acudía rápidamente al llamado. Ahora se veía exactamente igual a su yo, de cuando salvó a Hyrule de Ganondorf. Su cabello era un poco más largo atrás y en su frente se acomodaban dos flequillos bastante grandes, era más alto y aún utilizaba una túnica verde, pero más a la medida, usaba unos pantaloncillos blancos, una camisa del mismo color debajo de la túnica, unos guantes de cuero color marrón y unas botas del mismo color. -Muchacho, se te ha encomendado una misión para ti. El rey en persona ha solicitado que seas tú quien la lleve a cabo.- le notificó mientras le entregaba un pergamino con los detalles.
-Sí señor Jagen- asintió mientras abandonaba la estancia en dirección a las barracas donde guardaba sus cosas, una vez llegó abrió el pergamino para leer la misión.
"Muchacho, se me ha notificado acerca de un presunto asalto de criaturas nocturnas cerca del poblado de Kakariko. Necesito que vayas y te encargues, luego necesito que revises a los guardias que custodian los muros, si es necesario relevarles traerás unos guardias de aquí. Que la gracia de las Diosas os guíen en vuestra misión"
Decía aquella misiva, luego se colocó una cota de malla bajo su túnica y buscó su espada y escudo para luego ir al campo de entrenamiento a buscar a su equipo e ir a cumplir su labor.
-Link, que sorpresa, creí que irías a la misión- dijo al verle llegar con sus armas.
-Señor Jagen, vengo a que me provea un equipo que si me permite lo elegiré para llevar a cabo la misión. Sólo llevaré 3 soldados.- dijo serio mientras el guerrero sonreía.
-Te proveeré solamente 2 soldados chico. El soldado que hace falta fácilmente lo podrías cubrir- dijo sonriendo de igual manera.
-Sí señor Jagen.- asintió -Necesito a Zack y Seth. Serán útiles, pasaremos por perfil bajo en Kakariko como 3 viajeros que buscan refugio en una posada.- explicó su plan mientras los soldados eran llamados y equipados para la misión. -A lo mucho, planeo volver en unos 3 días. Hasta entonces Sir Jagen- se despidió siendo acompañado por sus dos compañeros hasta los establos, luego ensillaron sus caballos y se dirigieron rápidamente al pueblo al pie de la montaña.
-Link... eres todo un hombre ahora... sabía que lo lograrías- dijo sonriente la rubia desde la ventana de su habitación. -...que las Diosas Doradas acompañen tu misión... por favor cuídate mucho...- dijo mientras a lo lejos se veían tres puntos que desaparecían lentamente conforme se acercaban a la llanura.
Notas: uno más, veo que si podré ponerla al día hoy mismo. Necesitaba hacer un salto en el tiempo para poder continuar mi idea del fanfic.
Saludos.
