Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Alyscia. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Alyscia, solo nos adjudicamos la traducción.
Driving Forces
Autora: Alyscia
Traducción: Yanina Barboza
Corrección: Melina Aragón
Capítulo 8
BPOV
Mi protector de pantalla es una foto de Emma y mía con coronas de plástico y grandes sonrisas en nuestros rostros. Fue tomada anoche mientras Edward estaba en su reunión. No he tenido el valor de preguntarle para qué son exactamente sus reuniones de los jueves por la noche. En el fondo, tengo una idea de qué se tratan y cómo conoció a Alistair, pero no quiero presionar. Estamos en un lugar cómodo donde puedo entrar en su espacio sin que su cuerpo tiemble, y él puede mantener una conversación conmigo sin tener que estar a unos buenos tres o seis pies de distancia.
Lo cercanos que nos hemos vuelto se ha convertido en la conversación entre mis queridos hermanos. Jasper es el último con su llamada telefónica para presumir el contrato que Edward le redactó.
—¿Cuándo van a anunciar que están saliendo? —Su molesto acento sureño falso sale a la luz mientras fisgonea.
—A, no eres del sur; B, solo somos amigos, por millonésima jodida vez. —Estoy más que exasperada por esta misma conversación que he tenido con cada miembro de la familia.
Él se ríe, forzando a mis ojos a rodar y a mi mano a pasar bruscamente por mi cabello.
—Tienes que saltar sobre eso.
Le cuelgo, girando mi silla para poder mirar por la puerta donde está sentado Edward. Está usando una camisa abotonada negra con las mangas arremangadas hasta los codos y pantalones marrones. Edward parece realmente comestible. Puede que no quiera una relación romántica, pero puedo admirarlo.
Se gira hacia mí como si pudiera sentirme mirando desde mi oficina. Él me ofrece esa sonrisa torcida que me derrite cada vez.
—Estoy a punto de salir a buscar a Emma e ir a la escuela.
Me aclaro la garganta, tratando de deshacerme de los pensamientos horriblemente perversos que comenzaban a corromper mi mente.
—Ya casi termino aquí, también. Jasper envía sus agradecimientos y elogios por el contrato.
Sus mejillas y las puntas de sus orejas se ponen de un rojo brillante, algo que he notado que tiende a suceder cuando recibe un cumplido.
—No fue nada.
Suspiro, dejando el tema porque sé que aún no está listo para ese tipo de presión. Me levanto, guardando algunos papeles.
—¿Estamos listos para irnos por el día?
Me da una sonrisa de megavatios.
—Sí, lo estamos.
Emma está más que emocionada cuando ve que la recogemos. Por supuesto, Rose y Claire están moviendo las cejas detrás de la espalda de Edward. Les enseño el dedo medio cuando él camina delante de mí. Estoy muy feliz de habernos ido temprano porque este campus escolar es una locura para conducir. Si soy honesta, estoy muy feliz de que Edward condujera porque habría golpeado algo por la ira de carretera que estoy sintiendo, y eso probablemente los habría hecho retroceder a él y a Emma.
Finalmente encontramos donde se supone que debemos estar y estacionamos. Estamos a medio camino del edificio cuando Edward se detiene.
—Mierda, olvidé su certificado de nacimiento y esas cosas, espera. —Edward trota de regreso al auto.
Emma tararea, mirándome con esos ojitos conmovedores.
—Estoy feliz de que pudieras venir con nosotros.
Bajando a su nivel, digo:
—Estoy muy honrada de estar aquí con ustedes.
—Mi papi todavía lo pasa mal con las chicas, ¿podrías ayudarlo si se asusta?
Me duele el corazón.
—Sí, Emma, ayudaré a tu papi si se asusta.
Emma me besa la mejilla.
—Gracias, señorita Bella, eres la mejor persona del mundo.
Enderezándome, sostengo su mano en la mía cuando Edward se une a nosotras nuevamente para reunirnos con la guía turística. La señora que nos espera está fácilmente en los sesenta años con el pelo blanco recogido en un moño apretado. Su piel está arrugada y tiene un ceño fruncido permanente en su rostro cuando nos saluda.
—Buenas tardes, soy la señora Cindy. Hoy les mostraré el campus de la primaria. —Toma la tímida mano de Edward y la estrecha con firmeza antes de moverse hacia mí.
Veo a Edward transformarse del hombre semi seguro que estaba en mi oficina hoy temprano al hombre tímido que se entrevistó conmigo meses antes.
—Hola, yo soy... soy Edward Swan, y... y esta es mi osita Emma. —Edward tartamudea un poco mientras intenta presentarse a sí mismo y a Emma.
Le arquea una ceja antes de girarse hacia mí.
—Soy Bella Cullen, solo una amiga que está aquí para ayudar. —Uso mi sonrisa cortante porque ya estoy recibiendo una vibra de ella que no me gusta.
No ayuda que Emma esté prendida a mi mano y Edward haga que parezca que soy más que una amiga.
Ella asiente de manera cortante.
—Hubiera sido más apropiado si la madre de la niña también estuviera en este recorrido.
Emma lloriquea y Edward está visiblemente temblando.
Con la ira ardiendo en mis venas, digo:
—Señora Cindy, ¿podríamos hablar aquí, por favor?
—Tenemos que comenzar. —Su tono dispara mi perra interior.
—No, no nos moveremos de este lugar hasta que venga una persona más profesional de esta escuela a darnos el recorrido.
Ella tiene el descaro de parecer ofendida por mi declaración.
—Soy la vicepresidenta del departamento legal de Cullen Enterprises. Damos una considerable cantidad de dinero a esta escuela en donaciones, y muchos, si no todos, los hijos de nuestros empleados asisten aquí. Sin embargo, estoy segura que podemos encontrar una escuela más tolerante que no tenga personal que juzgue las circunstancias personales de una persona a primera vista en un recorrido. Entonces, diré esto una última vez: busque a alguien con más profesionalismo, o nos vamos.
Su cara pierde el color mientras se aleja para buscar a otra persona, supongo.
Edward está sosteniendo a Emma en sus brazos, tratando de ser la fuerza para ella y para él. Toco suavemente su brazo, sin ofenderme cuando se estremece un poco. Me agradece suavemente.
—De nada, Edward. Eres mi amigo, prácticamente mi mejor amigo, y nadie trata a mi amigo de esa manera.
Una pequeña sonrisa se forma en sus labios.
—Tú también eres mi mejor amiga.
Antes de que pueda responder a ese comentario tan dulce, una mujer de unos treinta años con cabello oscuro suelto alrededor de sus hombros y una sonrisa brillante en su rostro nos saluda.
—Hola, soy Michelle, y estoy aquí para darles un recorrido por nuestra increíble escuela, y para inscribirte en el jardín de infantes. —Ella le guiña un ojo a Emma, e inmediatamente me gusta mucho más que la mujer anterior.
Edward nos presenta de nuevo con un poco más de confianza. Esta vez no se hacen comentarios y ella comienza el recorrido. Observo como la cara de Emma se ilumina con todas las cosas que se ofrecen; es mágico de ver. Luego está Edward, quien trata de mantener la calma y hacer preguntas relevantes e importantes. Algo dentro de mí se calienta al verlo todo.
*Driving Forces*
Más tarde esa noche, Edward y yo nos relajamos en su sala de estar viendo la televisión y revisando el papeleo de la escuela y la lista de útiles.
—Gracias por sentarte aquí conmigo soportando todo esto. —Edward se deja caer contra el sofá, frotándose la cara.
Me río.
—¿Es triste que no haya ningún otro lugar donde quiera estar?
Se ríe, haciéndolo lucir tan… rápido, me quito esos pensamientos.
—No.
Yo también me dejo caer, sentándome a su lado porque no puedo evitarlo.
—¿Quieres hablar de ella?
Todo su cuerpo se pone rígido. Él sabe de quién hablo.
—No hay mucho que contar. —Su voz temblorosa me dice lo contrario, pero también me dice que no presione el tema.
Giro mi cabeza para mirarlo. Su rostro está pálido, sus ojos desenfocados y su cuerpo tembloroso. Suavemente, para no molestarlo, tomo su mano y hago círculos en el dorso.
—Está bien, Edward, ahora estás a salvo.
Cerrando los ojos, Edward asiente con la cabeza.
Si alguna vez me cruzo con esta mujer, personalmente haré de su vida un infierno por hacer a este hermoso hombre así.
Finalmente me voy, pero en lugar de irme a casa, me encuentro en el cementerio caminando hacia su pequeña tumba. Quitando las hojas, lamento ver el nombre Black en la lápida. Sin embargo, quién sabía.
Quién sabía que el chico del que me enamoré cuando tenía trece años era un humano horrible que me engañaría con la que yo consideraba mi hermana de sangre. Que me dejaría mientras estaba deprimida, cuando ni siquiera podía procesar lo que estaba pasando porque fui enterrada el día que ella lo fue.
Beso la lápida y le cuento todo lo que ha estado sucediendo.
Cómo va a tener otro medio hermano.
Cómo conocí a Edward y Emma. Cuánto he llegado a preocuparme por ellos.
No puedo evitar derramar más lágrimas mientras hablo con mi hija, preguntándome si el dolor alguna vez será más fácil de soportar.
¡Hola!
¿Nos cuentan qué les pareció el capítulo?
Muchas gracias por los comentarios en el capítulo anterior: EmilyChase, Adyel, aliceforever85, angryc, Isis Janet, Lady Grigori, Lizdayanna, saraipineda44, solecitopucheta, Tata XOXO, Sully YM, Kriss21, alejandra1987, Cinti77, Karen CullenPattz, Sther Evans, Smedina, maidely34, bbluelilas, Leah De Call, Danny CullenMa, eli music love, Adriu, tulgarita, Car Cullen Stewart Pattinson, Mapi, Lilo aleman, Vianey Cullen, BereB, sandy56, Pameva y los anónimos.
¡Hasta el próximo capítulo!
