-Es una promesa tuya como caballero Link. No la puedes romper- dijo la rubia mirándole con seriedad.
-Lo sé. No lo pienso hacer- respondió mirándole con ternura, sacando una sonrisa por parte de la chica.
-Entonces... esto de aquí sella nuestra promesa.- dijo al tiempo que tomaba con ambas manos sus rostro obligándole a verle para luego juntar sus labios en un beso dulce y efímero, igual a aquellos que ella le daba cuando eran chicos.
-Zelda...- suspiró el rubio separándose un poco de la princesa, para luego volver a juntar sus labios con ansiedad y deseo, dejándose llevar por aquellas emociones la rubia se colocó sobre las rodillas del chico y juntó sus brazos detrás de su nuca mientras le acariciaba los mechones de cabello que caían. Link por su parte acariciaba su rostro y apoyó su mano libre en su hombro, aquel beso había paralizado todo a su alrededor, hasta que sus pulmones les jugaron una mala pasada obligándoles a separarse.
-Link... te he besado...- se dijo a sí misma con los ojos cerrados con una sonrisa dibujada en su rostro mientras delineaba sus labios con sus dedos. -Antes los besos no asfixiaban tanto...- pensó en voz alta mientras el rubio la escuchaba y se sonrojaba sin poder encargarle.
-Diosas... eso se ha sentido muy bien...- suspiró al tiempo que su corazón parecía que se le saldría del pecho.
Luego de aquella amorosa escena por parte de ambos, tanto a la princesa como al paladín quería que se los tragara la tierra. Pues cuando experimentaban aquella sensación sus mentes divagaban entregados al otro, sin embargo ahora ya las hormonas no estaban tan intensas.
-Esto... ha sido... ¿Incorrecto?- se preguntó en voz alta con temor mientras que la rubia se hacía la misma pregunta, pero estaba un poco más sobria que el rubio -o al menos eso aparentaba-.
-Pues, no pasó nada si no decimos nada- le dijo con complicidad mirándole con dulzura.
-Pero Zelda..
La rubia inmediatamente le silenció colocando su dedo en sus labios en señal de que guardara silencio, el rubio asintió. -He dicho, que ni una palabra Link.- continuó en un tono más autoritario. -Eso ha sellado nuestra promesa, Link.- continuó mientras su expresión cambiaba a una dulce.
-Claro, es nuestro secreto- afirmó inmediatamente. La verdad, es que a veces Zelda podía llegar a dar algo de miedo, pasaba de ser autoritaria y dura a ser dulce y amable.
-Te veo luego Link...- se despidió mientras canturreaba alguna canción.
-Te veo luego Zel...- respondió con las mejillas aún sonrojadas.
Dos meses pasaron desde aquel reencuentro entre ambos, al rubio los sentimientos le jugaban una mala pasada, mientras que su compañera no pasaba por algo diferente, ambos sentían que sus corazones estallaban cuando pensaban en el otro. Aquella situación era algo confusa para ambos, la Princesa Zelda había aceptado aquello gustosa, sin embargo el rubio no mostraba su sentimentalismo y reprimía sus emociones.
Link se encontraba entrenando el combate cuerpo a cuerpo con Zack, ambos con espadas de madera y Seth chequeaba que no se lastimaran demasiado.
-¡Ja! ¿Crees que un simple estoque me vencerá? ¿Debes estar bromeando dijo arrogante mientras esquivaba aquel ataque del rubio y arremetía a la carga, el rubio contrarrestó su ataque con un espadazo dejándolo desprotegido, sin embargo al momento de atacar una falta de concentración no le dejó pensar bien, dándole tiempo a su adversario de atacar y derribarle.
-¡Zack gana el duelo!- anunció Seth cuando el soldado tumbó a Link sacándolo del círculo.
-Link se ha desconcentrado.- dijo mientras le observaba claramente. -¿Qué te pasa Link? Nunca ta gano con tanta facilidad, ni tampoco bajas la guardia así por así- le interrogó mientras ofrecía su mano para levantarlo.
-Nada. En serio- mintió mientras se incorporaba ayudado por Zack quien le miraba sin creerle mucho. -Tal vez estoy un poco cansado.- dijo tratando de inventar una excusa.
-Claro...- respondió el castaño sin estar muy convencido. -Zack hoy al terminar los entrenamientos iré a la cantina de la ciudadela. ¿Me acompañas?- le propuso mirando al rubio fijamente.
-Claro que sí. Eso no me lo preguntes, seguro que hay doncellas por ahí- dijo sonriendo. -¿Link no vienes? Digo, hoy tenemos tres días libres y comenzamos el Lunes- le dijo mientras le miraba suplicante.
-No lo sé... no estoy seguro.
-¡Bah! ¡Nunca quieres! Siempre cuando hay día libres entrenas- le recriminó mirando a Seth. -No sales a divertirte ni nada. Ni siquiera sabemos si visitas a alguna doncella.- dijo en tono sugerente. -Voy a empezar a creer que... ya sabes... como no sales nunca de aquí y no hablas mucho con chicas...- insinúo mientras miraba a Seth quien le dedicaba una mirada seria.
-Tal vez sea eso Zack- dijo el castaño apoyando la idea del chico haciendo que Link se sonrojara.
-¡No! ¡Para nada!- negó inmediatamente. -Lo dicen como si esto estuviese poblado solo por chicos- exclamó fastidiado.
-¿Alguna chica que reconozcamos?- preguntó con ironía.
-Pues, pues. Las criadas- dijo mientras veía a lo lejos a una criada entrar con unas cosas.
-Ajá. Entonces vamos a creer que te quedas en el castillo ¿Por ver criadas?- preguntó Zack con ironía.
-Esta Impa... Zelda, aún hay chicas por aquí- se excusó.
-Entonces... ¿Te la pasas viendo a Impa?- preguntó alzando una ceja.
-Vaya Link. Entonces te gustan mayores ¿Eh?- insinúo Seth provocando carcajadas de Zack y un sonrojo total del rubio.
-Tal vez no sea a Impa Seth, mira más allá- interrumpió poniendo pensativo al castaño. -Piénsalo, ¿A quién custodia Impa?- insinuó.
-Oh, ¡Pero claro!- reconoció chasqueando sus dedos. -Sucio, te la pasas espiando a la princesa ¿Eh?
-Ya cállense.- les silencio abochornado provocando que aumentaran aún más más carcajadas. -No permitiré que piensen así, mucho menos de Zelda.- les regañó indignado.
-Claro, claro. Sobretodo cuando dices su nombre y omites su título- bromeó el castaño aún desternillándose de risa.
-Vamos a su estúpida cantina- dijo entre dientes mientras se dirigía a las barracas a buscar una bolsa con rupias y se disponía a cambiarse.
Eran al rededor de las cuatro y media desde que los chicos salieron del castillo en dirección a la ciudadela, pues habían logrado convencer a Link de pasar sus días libres en aquel sitio, le habían arrastrado hasta una cantina donde habían unas cuantas doncellas con los que parecían ser sus parejas, en la barra atendía un cantinero de mediana edad con bigote poblado y algo de sobrepeso y un delantal puesto sobre un overol.
-Buenas tardes caballeros ¿Qué les sirvo?- les ofreció cortésmente mientras limpiaba una copa con un pañuelo.
-¡Aaron! ¿Qué tal? Sírvenos lo de siempre- saludó alegre mientras el sujeto miraba al rubio, aquel muchacho era la primera que lo veía.
-¿Y al rubio qué?- preguntó sin despegar la mirada del chico. -A él nunca lo había visto.- continuó mientras le observaba fijamente.
-Lo mismo- dijo sonriendo.
-Vale, como sea. Soy Aaron- se presentó mientras extendía su mano y era estrechada por el rubio. -Ya les traeré sus bebidas. Por cierto Zack me preguntaron por ti- le dijo mientras volteaba a servir las bebidas hasta la punta y la música del lugar se hacía más alegre.
-¿Y quién ha preguntado por mí?- preguntó curioso.
-Una chica, una tal... Katarina, algo bajita, cabello Mora- dijo mientras volteaba y dejaba las botellas en la barra. -Ya sabes, la ilusionista...- dijo mientras el de cabello oscuro recordaba a aquella chica.
-¿En serio Zack?- preguntó Seth sorprendido. -¿Ella preguntando por ti? ¡Aprovecha!- le animó mientras palmeaba su espalda. -No seas como Link.- dijo en aire burlón mirando al rubio que estaba sorbiendo su bebida mirando al centro de la cantina donde la banda tocaba.
-Claro, como digas. Yo voy a bailar un poco. Tal vez haya una doncella sin pareja con suerte esta tarde.- dijo al tiempo que abandonaba la estancia en dirección a donde estaban un par de chicas solas y buscaba conversar.
-Siempre Zack- dijo mientras le daba un sorbo a su bebida y el rubio le miraba extrañado. -Siempre que viene baila con una chica y eso o se pone a coquetear y me deja en la barra- se quejó mientras miraba a Link. -Al menos te convencimos de que vinieras, así no hablo solo con Aaron- dijo suspirando.
-Oh, bueno. Al menos.- respondió dando otro sorbo a su bebida siendo acompañado por Seth.
-Si.
-¿Por qué tan callados caballeros interrumpió una conocida voz para Link.
-¡Malon! ¡Que gusto!- le saludó mientras la pelirroja le abrazaba. -¿Cómo supiste que...?
-Epona- interrumpió. -Estaba afuera de la cantina.- le dijo mientras sonreía.
-Ya veo...- dijo pegando un sorbo más que generoso en su copa dejándola medio vacía.
-Es una sorpresa verte afuera Link. ¿Qué pasó?- preguntó curiosa. -¿Trabajo?
-No, no. Los chicos me han invitado a salir. Y bueno, pasaré mis días libres aquí.- dijo mientras pegaba otro sorbo a su copa.
-Oh, interesante Link.- dijo sonriendo. -Yo me quedaré hoy en la ciudadela también, me quedaré en la Posada del ala Norte. Tiene camas bastante cómodas, por si buscas una habitación.- le sugirió mientras se sentaba a su lado.
-Para nada Link- interrumpió Seth -Te quedas en mi casa.- le dijo algo firme. -No quiero que gastes tus rupias aquí en la ciudadela de forma innecesaria. Puedes quedarte en mi casa, insisto. Tú igual Malon.- les propuso mientras pegaba un sorbo a su copa y le pedía a Aaron que la volviese a llenar.
-Oh, será un gusto Seth- agradeció Link.
-Genial, mi casa está a unas cuadras de aquí.- dijo sonriendo mientras la música sonaba y la voz de Zack hacia estruendo.
-¡Eres una bailarina sensacional!- le felicitó aplaudiendo a su pareja, que era una chica más bajita que él con el cabello morado claro, al parecer era algo tímida, pues hizo un gesto tratando de silenciarle sin embargo fue inútil. -¡No me silencies, todos aquí deberían envidiarme, tengo una pareja de baile perfecta!- dijo mientras se acercaba más a ella dejándose tambalear un poco.
-Ya empezó- dijo suspirando el castaño.
-Oh vamos- animó Link. -Ver a Zack así es oro puro- dijo soltando una carcajada mientras Aaron servía otra copa.
-Ay este muchacho- suspiró el cantinero llenando la copa de Link. -Hey rubio, no caigas como Zack, una vez así ya no vuelves ¿Eh?- aconsejó mientras le daba la espalda.
-Claro, no caeré como Zack, entendido.- afirmó mientras tomaba su copa y la colocaba a un lado.
-¿Puedo probar Link?
-¿Eh? Claro Malon- dijo mientras su mirada se perdía en Zack que aún bailaba con la chica, hasta que luego de un momento la música cesó y ambos se separaron.
Luego de un rato Zack se había separado aún más del grupo, bebía por su lado y hablaba con otras personas, al parecer el efecto del alcohol se le había subido a la cabeza. Link, Seth y Malon junto con Aaron mantenían pláticas amigables, hasta que el tiempo comenzaba a apremiar.
-Link, me adelantaré a la casa- anunció mientras se levantaba y pagaba las bebidas y dejaba propina a Aaron. -La segunda casa a la derecha del Callejón Oeste Link.- dijo para luego salir de la cantina que comenzaba a salirse de control con las personas ebrias.
-Oh, en el callejón de los enamorados- dijo Malon cuando el castaño se fue. -Allí se reúnen las parejas jóvenes a escondidas.- explicó brevemente mientras tomaba un sorbo de la copa de Link.
-Entonces Malon... ¿Te quedas con Seth y conmigo o...?
-Lo siento Link, pero ya pagué la habitación en la posada, será la próxima.- dijo encogiéndose de hombros. Para luego ser interrumpidos por un escándalo cerca de ellos.
-¡Aléjate de ella animal! ¡Te ha dicho que te vayas!- gritó Zack con sus ropas algo jaloneadas y el cabello revuelto para que luego un sujeto descargará un golpe contra el chico haciéndole caer.
-Demonios... se ha metido en prrrroblemas- dijo mientras se levantaba tambaleándose con intenciones de ayudarle, sin embargo fue detenido por el agarre de Malon.
-Déjalo Link...- dijo con firmeza manteniendo su agarre en su brazo. -¡Wooossh! ¡Mira nada más! ¡Bebiste demasiado Link, apenas y te puedes poner en pie!- le regañó sujetándole aún más fuerte, Link le apartó el brazo y fue en dirección a Zack que necesitaba su ayuda, así que tambaleante fue y dió un puñetazo algo defectuoso en el sujeto sin embargo logró derribarle.
-¡Miren nada más! ¡Tenemos un héroe!- dijo aquel sujeto en burla mientras golpeaba a Link tambaleándose igualmente pero con más fuerza.
Link esquivó aquel ataque torpe para luego soltar un puñetazo dejándole en el suelo, luego otro sujeto le golpeó haciéndole caer y así comenzó una disputa en el bar, aquellos ebrios luchando contra Zack y Link. De aquella disputa la encargada de sacar a Link del duelo fue Malon que le sacó del Bar a arrastras a Zack por su parte fue atendido con la chica con la que bailó temprano.
-¡Qué hombres estos que tenemos! ¿No?- dijo con ironía la chica con el cabello morado.
-Supongo...- suspiró con Link a arrastras.
-Yo me encargo de Zack chica. Déjalo conmigo, tú encárgate de el tuyo- propuso mientras acomodaba mejor al noqueado chico. -Me llamo Katarina, pero dime Katy- se presentó sonriendo.
-Malon, encantada- dijo del mismo modo. -Te veo luego- se despidió mientras caminaba en dirección a la cada de Seth en el callejón de los enamorados, al llegar al sitio tocó la puerta como pudo y Seth abrió y al ver la imagen quedó boquiabierto.
-Por el amor a las Diosas ¿Qué le pasó?- exclamó sorprendido de ver al rubio así. -Pasa, pasa.- le ofreció mientras la ayudaba a cargar a Link y lo acostaba en el mueble.
-Malooooon... estás muy Bonita hoy...- halagó el rubio que tenía el rostro hundido en su cuello. -Muy...Bonita- dijo mientras el hipo entrecortaba sus oraciones.
-Que tierno Link- dijo enternecida mientras este yacía encima de ella. -Oye Seth, ¿Dónde dormirá Link?- preguntó con el chico aún encima.
-En la primera habitación a la izquierda- dijo desde la cocina. -¿Por qué?
-Por nada.- respondió mientras volvía a cargar con el rubio y lo llevaba a la habitación a acostarle. -La próxima espero que no estés tan ebrio- dijo soltando una risilla para luego apartar un mechón de cabello y besarle en la frente y luego salir de allí encontrándose a Seth que sostenía un vaso con un extraño líquido.
-¿Dónde está?- preguntó con el vaso aún en mano.
-En la habitación. ¿Y eso para qué es?- preguntó con curiosidad.
-Es una pócima que quita las malas sensaciones- dijo mientras miraba de reojo a Link en el cuarto. -Siempre se las preparo a Zack, pero veo que Link las necesita más, por cierto ¿Qué pasó con Zack? En serio se fue estando sobrio- dijo impresionado.
-No, no. De hecho, Link está así por una pelea que se formó a causa de Zack- explicó brevemente tomando la atención de Seth. -A él se lo llevó una chica de cabello morado, Katarina me dijo que era su nombre.
-Oh, esto es emocionante- dijo sin ocultar su emoción. -Así que estuvo bailando con Katarina en el bar toda la tarde y además peleó por ella.
-Yo diría que perdió por ella, pero vale- dijo soltando una carcajada.
-Seguramente.- dijo soltando una carcajada similar. -Entonces ¿También te quedas?- le preguntó con curiosidad.
-No, lo siento. Ya pagué la habitación en la posada. Vine a traer a Link solamente- dijo apenada. -Ten buena noche Seth y por favor cuida bien de Link.- se despidió mientras se iba en dirección a la posada y Seth iba al cuarto a darle de su mezcla extraña para sacar malas sensaciones.
-Oye Link... ¿Estás bien?- preguntó el castaño al ver al rubio hincado en la letrina vomitando. No recibió ninguna respuesta por parte del rubio. -¿Cuantas copas te tomaste?- le preguntó mirándole serio mientras vomitaba aún más.
-Creo... que... cuatro.- dijo apenas se recompuso. -¿Qué hice anoche? ¿Quién me trajo?- preguntó sin saber que ocurrió la noche anterior.
-Creo que hubo amor y pasión entre Malon y tú Link. Ella fue quien te trajo- dijo en tono burlón mientras el rubio se coloraba.
-¡¿Qué?!- exclamó avergonzado. -¿En serio?- preguntó encarándole por primera vez.
-No.- dijo encogiéndose de hombros mientras se reía. -Estabas tan ebrio que ni siquiera recuerdas nada.- continuó riendo aún más fuerte.
-¿Y Zack? ¿Malon? ¿Qué pasó con ellos?- interrogó mientras se incorporaba y caminaba con dificultad.
-Zack, Hmmmm. Creo que él sí tuvo amor y pasión- dijo soltando una carcajada. -Y Malon, después que te dejó aquí se fue a su habitación a la posada.- explicó al tiempo que le ofrecía un vaso con agua.
-Ya veo...- suspiró aceptando el vaso con agua y se lo tomaba hasta vaciarlo rápidamente. -Recuerdame que jamás debo tomar otra vez- dijo mientras suspiraba.
-Claro- sonrió mientras el rubio estaba aún pálido. -Vamos a buscar a Zack luego de que comas ¿Si?- propuso mientras acompañaba al rubio a la cocina donde tenía servido un plato de pan de centeno tostado con huevos revueltos, el rubio sin pensarlo dos veces se sentó y devoró con prisa su desayuno para luego sonreír y adquirir mejor semblante.
Luego ambos salieron en dirección a la casa de Zack que era un poco más alejada a la del castaño. Unas cinco cuadras más allá. Allí cuando tocaron la puerta se encontraron con el chico en igual de condiciones que Link hace unos minutos.
-¿Qué te ocurrió anoche Zack?- preguntó el rubio mientras los invitaba a pasar.
-Larga historia. Pero solo diré que la chica con quien bailé me trajo aquí, pero se fue temprano- explicó mientras se sentaba en su sillón.
-Esa chica era Katarina Zack- dijo Seth mirándole serio. -Ya lo sabemos.- dijo en el mismo tono.
-¿En serio?- preguntó desconcertado. -Yo sinceramente no recuerdo mucho.- dijo encogiéndose de hombros. -Solo recuerdo que me puso unos paños húmedos y me dió de tomar algo para el alcohol, luego pasó la noche y se fue- continuó mientras se acomodaba en el sillón.
Los tres días pasaron desde entonces, Link volvió al castillo y siguió entrenando como siempre.
-Diablos Link, ¿Aún entrenando?- suspiró Zack viendo al rubio dar estocadas a objetivos de paja. -Si quieres salimos a la cantina cuando estemos libres otra vez- bromeó mientras el rubio le miraba con fastidio. -Oh vamos, solo era una broma.- dijo encogiéndose de hombros.
-Bromas, bromas- rezongó mientras golpeaba con fuerza el objetivo y su compañero el castaño hacia aparición.
-Hey, Link. Se te encomendó otra misión. Pero para dentro de unos días- notificó mientras le entregaba un pergamino enrollado.
-Oh, bueno gracias.- aceptó el pedazo de pergamino mientras abandonaba la estancia.
"Link, es importante que busques y captures a un supuesto asesino en la ciudadela, han aparecido cuatro muertos a las afueras de los muros. Es importante capturarlo cuanto antes, que las Diosas os guíen en vuestra misión."
Aquella misiva parecía ser una misión que demandaba de inteligencia y rapidez, se trataba de un asesino en las ciudadela, aquello era bastante peligroso. Sin pensarlo dos veces fue a su cuarto y preparó sus cosas para partir, según la misiva podía partir en dos días, pero partiría al día siguiente, no podía descansar sabiendo que había alguien suelto sembrando el caos en Hyrule, cuanto antes lo atrapara sería mejor.
Antes de irse a dormir estaba deambulando por los pasillos hasta que dió con la biblioteca, el rubio estaba un poco aburrido así que se adentró a ella para ver si encontraba algún libro interesante para leerlo. Estaba caminando un poco por las estanterías leyendo el título que tenían, había de romance, leyendas, mitos, poesía, historia. Aquello le había desilusionado un poco estaba bastante aburrido y nada le llamó la atención en lo absoluto, hasta que en uno de los mesones encontró un libro cerrado, estaba encuadernado con cuero y tenía algunos detalles en dorado, sin embargo no tenía ningún título. Aquello le llamó la atención y fue al mesón y comenzó a hojearlo.
"El niño que se convirtió en héroe derrotando al malvado Hechicero de los Vientos" Aquello le había llamado bastante la atención, ¿Un niño que venció a un hechicero? Eso era sorprendente.
-Parece interesante- dijo mientras pasaba a otra página para leer otro fragmento "Aquel niño era el elegido" "Las criaturas sólo eran vistas por los niños" "Se restauró la espada rota" decía aquellos fragmentos que se saltaba. -Creo que lo tomaré prestado.- dijo mientras lo tomaba y se levantaba a mirar por la ventana. Sin embargo unos cuantos pasos de zapatillas le interrumpieron su momento de relajación.
-Hola Link.- saludó la rubia con alegría. -Que sorpresa verte aquí.- dijo sorprendida de ver al rubio en aquel lugar. -Sobretodo porque casi todos ya no están...
-Si, es cierto.- respondió en aire nervioso. -Estaba un poco aburrido así que vine a ver si encontraba un libro interesante.- confesó mientras miraba nuevamente por la ventana, aunque no había nada fabuloso pues ya había anochecido y la penumbra nocturna era lo único visible desde aquel sitio. -¿Y tú? Digo, es tarde. Pensé que irías a dormir o algo por el estilo- le dijo mirándole serio, poniendo un poco nerviosa a la rubia.
-Oh, pues... buscaba un libro- mintió mientras el rubio le miraba con tranquilidad, a pesar de que no fuera "solo un libro" lo que buscaba.
-¿En serio? ¿De qué trata?- preguntó con curiosidad mientras la rubia se colocaba aún más nerviosa.
-De romance y otro de poesía- respondió sin ser del todo sincera. -¿Y tú? ¿Qué me cuentas?- preguntó para safarse rápidamente de alguna otra pregunta respecto al libro que buscaba.
-Oh, bueno. No mucho.
-¿En serio?- preguntó insistiendo. -Tenemos algo de tiempo sin hablar.- le recriminó mientras hacía un puchero.
-Perdona. Bueno, mañana iré a una misión que se me encomendó- explicó brevemente mientras le enseñaba el pergamino.
-A ver...- dijo mientras le arrancaba de las manos el rollo con la información proporcionada. -Diosas... un asesino...- dijo horrorizada al leer todos los detalles al respecto. -Prométeme que te cuidarás- pidió con preocupación mientras sostenía su rostro con ambas manos.
-Lo haré- le respondió sonriéndole. -Te extrañaré por esos días, aunque es mi deber proteger al pueblo de Hyrule.
-Yo también Link- sonrió mientras entrecerraba los ojos. -Suerte con tu misión- le alentó mientras acercaba su rostro al del rubio para luego besar su mejilla con dulzura. -Es para la buena suerte- sonrió nuevamente mientras el rubio suspiraba.
-¿Encontraste el libro?- preguntó cuando la rubia se alejó.
-Si, pero lo leeré en mi habitación.- respondió sonriendo. -Espero que también disfrutes el tuyo. Puedes llevarlo a la misión y después vuelves.- le sugirió sonriendo.
-Eso haré- acepto guardando el libro en su bolso. -Te veo luego.- se despidió para luego abrazarle con cariño y salir de la estancia sin embargo el agarre de Zelda le impidió salir.
-Te veo luego Link.- se despidió al tiempo que lo estrechaba nuevamente en sus brazos para besar otra vez su mejilla. -Espero que duermas bien.- sonrió para que luego el rubio saliera de la estancia hasta su habitación.
Link se encontraba ya en su habitación con el libro en su poder, sin embargo su encuentro con la princesa había desatado un revuelo dentro de sí, cada que pensaba en ella una sensación en su estómago, como si se trataran de mariposas revoloteando, aquello no le permitía leer el libro con tranquilidad.
-Zelda...- suspiraba el rubio recordando los suaves labios de la rubia posándose en su mejilla. -"Un niño que vivió como herrero... se convertiría en el héroe del reino"- leyó al tiempo que leía los primeros capítulos del libro. -¿Será un cuento? ¿Habrá pasado de verdad?- se preguntó mientras seguía leyendo intrigado por la historia.
Aquella historia trataba de un niño que vivía junto a su abuelo como aprendiz de Herrero y además era amigo de la infancia de la princesa del reino, que curiosamente se llamaba igual que su amiga, Zelda
Aquello era impresionante, el niño tenía como nombre Link y la chica se llamaba Zelda, en aquel libro se contaba de unas criaturas que solo las miraban los niños. A aquella mágica tierra había llegado un "Campeón" quien resulto ser un villano disfrazado, que rompió una mítica espada y transformó a la princesa en piedra.
-Diosas... esto se pone muy interesante...- comentó al tiempo que marcaba la página con un marca libros y se acostaba para descansar, al día siguiente tendría que ir a hacer aquella misión.
La princesa Zelda por su parte estaba en su habitación muy despierta con un libro extraño de cuero rojo que tenía entre sus manos y era iluminado por una lámpara de aceite, aquel libro era un tanto extraño. Trataba acerca de los amoríos de una chica del campo, o al menos sus deseos amorosos. Aquello era muy extraño, ni hablar de la forma como estaba escrito, estaba escrito en primera persona. Como si el autor estuviese contando su experiencia.
-Oh, Diosas...- se sorprendió al leer una parte donde aquella chica pensaba tan poco decente acerca de su "chico ideal". -Esto... se pone aún más interesante...- continuó mientras aquella historia contaba de cómo planeaba para conquistarle, estuvo en ese plan toda la noche hasta que finalmente presa por el cansancio, apagó la lámpara y dejó el libro en el velador para dormir.
El astro rey despuntó en el vasto reino de Hyrule, la mañana era perfecta y pacífica. Las aves cantaban, cielo despejado ¿Qué tan malo podría ser?
Link se había levantado dos horas antes y había tomado un baño para luego buscar sus cosas y ensillar a Epona. Pero antes repasaría todo su plan en busca de algún fallo que le dejara expuesto, luego de repasarlo se vistió para la ocasión, se colocó una cota de malla ligera, sobre la misma se colocó ropa cómoda similar a la que Impa usaba, luego se peinó su cabello hasta atrás y lo amarró en una coleta alta dejando nuevamente un flequillo cayendo en su rostro. Se colocó una capucha para cubrirse y buscó su identificación falsa para luego irse preparado para afrontar aquella misión. Estaba saliendo por uno de los pasillos hasta que un grito de la princesa le dió un sobresalto.
-¡Intruso!- gritó aterrada mientras se colocaba detrás de él y comenzaba a asfixiarle y a derribarle.
-Zelda... ¡Zelda! ¡Soy yo!- gritó a falta de aire apenas pudo sorprendiendo más a la princesa. Ya Impa su tutora había llegado encontrándose con la escena
-¡Link! Eres tú...- le liberó del fuerte agarre mientras Impa se cruzaba de brazos y suspiraba.
-Ha sido por esto...- suspiró para luego descruzarse y tomar abandonar la estancia. -Alteza la veo en 15 minutos para las lecciones.- le notificó mientras abandonaba la estancia.
-Lo siento mucho Link.- se disculpó mientras lo ayudaba a levantarse. -No sabía que... ¿Por qué te vistes así?- preguntó con curiosidad.
-Por la misión...- respondió mientras se sujetaba la garganta. -Tienes mucha fuerza Zelda, no creo que hubieses necesitado ayuda si era un intruso real- le felicitó mientras la rubia miraba preocupada.
-Perdóname. En serio- se disculpó apenada mientras lo abrazaba. -Supongo que aquí es cuando nos despedimos- dijo sonriendo mientras rompía el abrazo.
-Si supongo.- sonrió de igual manera, luego le acarició la mejilla con el dorso de su mano, aquel contacto había comenzado a despertar sensaciones desconocidas, como las que describía la novela romántica que leyó la noche anterior.
-Link... suena algo raro, pero deseo que me beses- pensó mientras se sonrojaba al sentir el tacto de los dedos del chico, que sin aviso previo se acercó para besar su mejilla y ella por mero instinto se volteó y sus labios se encontraron en un pequeño beso torpe y espontáneo, aquello dibujo una pequeña sonrisa en Zelda y un sonrojo total del rubio.
-Te veo luego...- se despidió mientras abandonaba la estancia como una bala.
-Luego te veo... mi Link...- suspiró mientras el chico se dirigía a las caballerizas.
Continuará...
Un pequeño anuncio: es oficial. Link empezó clases .-. Por ello las historias estarán ligeramente congeladas, cuando pueda escribiré y actualizaré. Lo bueno es que este ya es mi último año para salir egresado como caballero ;-)
Saludos!
