Luego de abandonar el castillo con su alter ego asumido, se dirigió a la casa de Seth, allí pasaría sus días en la misión. Él mismo le había entregado la llave para que se quedara. Una vez que llegó notó que todo estaba completamente limpio y pulcro.

-Vaya... Seth es bastante disciplinado con la limpieza.- dijo sorprendido mientras colocaba su bolso en la mesa donde antes había tomado el desayuno. -Dejaré este lugar mejor a como está ahora.- luego fue a la habitación donde antes pasó la noche, cuando Malon le llevó y dejó a cuidado de Seth. Había una cama perfectamente ordenada, unos muebles con gavetas y un espejo, dejó el libro que había tomado de la biblioteca del castillo en sobre aquel mueble y sobre la cama sus cosas.

Luego de asentarse en el lugar decidió investigar un poco del asunto del asesino. Primero iría a investigar en los muros, allí estaba de turno una guardia de cinco soldados, que al verle tan diferente y aproximándose tan sospechoso le apuntaron con arco tensándolo dejándolo solamente a un movimiento de liberar las flechas.

-Hey, soy Link- notificó mientras se deshacía de la capucha y bajaban los arcos -¿Han oído algo acerca del asesino de la ciudadela?- preguntó mientras los soldados ponían una expresión de terror absoluto.

-De... él...- dijo uno de ellos mientras tragaba profundo.

-Sí, él. ¿Qué tiene de malo?- preguntó confuso alzando una ceja.

-Le dicen... Sombra Mortal- dijo con pánico uno de ellos mientras miraba con cautela a su alrededor. -Entra a los muros, allí te diré con seguridad todo.- propuso mientras entraban a esa especie de "oficina" dentro del muro que daba acceso a la parte superior de las murallas.

-Bien. Los escucho.- dijo mientras se recostaba a un muro.

-Se dice que solo mata de noche. Además ese nombre se le da porque es tan rápido como un Sheikah según cuentan.- explicó con temor. -Y nadie que lo ha visto ha sobrevivido. No lo buscarás ¿Verdad?- preguntó temeroso mientras el rubio bostezaba.

-Bueno, el tipo parece peligroso ¿Eh?- suspiró mientras se acomodaba. -¿Cuantas víctimas tiene en su haber?- preguntó nuevamente en tono serio.

-No te va a gustar.

-Escúpelo.

-Aparentemente 17 asesinatos. Aunque algunos parecen muertes accidentales.- dijo con pánico. -Lo peor es que 3 de ellos han sido soldados.- dijo con pesar.

-¿Muerte accidental?- dijo con ironía. -No lo creo ¿17 homicidios accidentales? ¿Por qué se le acusa a él?

-Porque los que sufrieron la muerte accidental tenían problemas con él. Aparentemente- suspiró mientras ordenaba a uno de sus hombres a buscar un papel. -Podrías encontrar información con esto. Él último homicidio de él fue un hombre de mediana edad, Brandon, vivía en la parte Norte de la ciudadela. Mañana lo van a enterrar.- le explicó al tiempo que entregaba un papel con nombres y direcciones.

-No saben nada acerca de él. ¿Algún rasgo físico?- preguntó sorprendido que se supiera tan poco del sujeto.

-Nada Link. Lo siento.- respondió con pesar. -Suerte con eso, esperamos que no mueras en sus manos.- dijeron con preocupación mientras el rubio volvía a colocarse la capucha y partía ahora con la lista de víctimas y algunas direcciones.

Luego de unos minutos decidió ir a la parte Norte de la Ciudad, allí buscaría a una casa de bloques de piedra, al dar con la morada tocó varias veces la puerta sin ser atendido hasta un momento después.

-¿Quién es?- preguntó una voz ronca femenina.

-Buenas tardes señora. Mi nombre es Link.

-Y ¿Qué quieres?

-Saber acerca del señor Brandon y... - no alcanzó a terminar su frase debido al portazo que le dió aquella mujer dejándole retumbando un oído.

-¡Largo de mi casa! ¡No quiero a nadie preguntando por Brandon ni ese sujeto! ¡Me oíste! ¡Largo!- Link algo confundido abandonó el lugar, tratar de hablar era en vano. Debía redireccionar su búsqueda con cautela, no sabía quién era el asesino en aquella ciudadela tan grande, así que fue al ala Oeste, cerca de un local donde se vendía Lotería. Cerca de ahí estaba la casa de uno de los guardias asesinados. Tocó la puerta y una mujer joven de cabello castaño y medio largo, delgada, ojos café y algo curvos, vestía una camisa blanca con un overol de piel. Se parecía un poco a Malon de no ser por sus ojos.

-¿Si dígame?- preguntó con desgano, seguro que aún guardaba luto.

-Mi nombre es Link. Soy un Guardia Real, si me permite ¿Podemos hablar un poco?- preguntó mientras la chica le miraba con timidez.

-Claro... pasa...- le ofreció al tiempo ingresaban a la casa, Link se sentó en una silla mientras la chica le miraba expectante. -¿Te puedo ofrecer algo Link?

-No gracias.- rechazó amablemente. -Dime, ¿Estás de luto?- preguntó de repente.

-Yo... esto si...- dijo con un dejo de tristeza. -Mi padre... Stefan, también era un guardia real- explicó mientras contenía las ganas de llorar.

-Cuanto lo siento...

-Sophie...

-Lo siento mucho Sophie. De veras- se lamentó mientras colocaba una mano en su hombro. -¿Me podrías contar acerca de él?

-Si claro. Él... ni tenía más de 40 años cuando... ya sabes... solo tengo a mi madre que salió de compras, él vigilaba los muros... cuando, dicen que se suicidó.- dijo con mucho pesar mientras una lágrima bajaba de su rostro.

-Yo no creo que se haya suicidado...

-Yo tampoco... no tenía ningún tipo de depresión... él estaba muy bien- dijo mientras los lamentos de la castaña rompía en llanto.

-Ya, Ya... anda... llora lo que necesites...- le consoló mientras le palmeaba la espalda con delicadeza y que luego de que se calmara continuar con el interrogatorio. -¿No sabes nada del... Sombra Mortal...?- preguntó mientras la chica le miraba seria. -¿Tenía algún problema con él?- pero no fue contestada su pregunta. -Dime si sabes algo, tengo que atrapar a ese tipo a como dé lugar y cualquier pieza de información es útil.- suspiró mientras la chica seguía en silencio. -Si ese tipo te amenazó, no te preocupes. Lo haré pagar- dijo sonriendo mientras salía de la estancia. -Gracias por contarme, ya sabes, si conoces algo puedes buscarme o dejarles un mensaje a los guardias de los muros, espero verte luego Sophie- se despidió mientras salía de la casa y cerraba la puerta.

-Hasta luego Link...- se despidió mientras suspiraba por cansancio. -Para ser un simple soldado se veía bastante guapo- dijo para sus adentros mientras sus mejillas se sonrojaban.

-Diosas... al parecer dar con este tipo no será tarea fácil- suspiró con frustración mientras sus estómago le exigía alimento. -Iré por comida a la panadería- dijo mientras partía a aquel lugar a comprar una pieza de pan de trigo por 10 rupias.

Se disponía a volver a casa porque estaba algo cansado y a la vez frustrado, eran al rededor de las seis y media, la noche comenzaba a caer. Pero antes de cruzar la fuente de la Plaza central de la ciudadela un ruido en un callejón le llamó la atención, sobretodo por la discusión que tenían aquellos sujetos.

-Lo siento amigo, estás en problemas con Sombra.- dijo un sujeto mientras lo sujetaba por el cuello de la camisa.

-¡Pero yo no le he hecho nada! ¡Solo he pasado el rato afuera de mi casa!- exclamó horrorizado.

-Cállate o te corto la garganta de una buena vez- amenazó mientras lo golpeaba contra una pared.

-¡Hey! ¡Te ví!- le gritó Link sobresaltando al agresor que atinó solamente a empujarlo contra un bote de basura y comenzar a correr. -¡No podrás escapar!- le gritó mientras el sujeto aumentaba su ritmo de carrera. Le persiguió por un callejón oscuro mientras saltaba un muro, aquello no presentaba un mayor reto para el rubio. Luego dobló la esquina y saltó una valla siendo perseguido de cerca por el rubio cada que bajaba la velocidad, hasta que antes de llegar a los muros el rubio logró derribarle.

-¡Maldito infeliz!- maldijo mientras golpeaba el rostro del rubio con fuerza. Link en señal de contraataque golpeó con su codo su nariz, seguro que le dejaría una pequeña hemorragia. Luego dio un rodillazo en su estómago dejándolo sin aire para luego golpear su rostro. Pero aquel sujeto dió un codazo similar al que Link le dió inicialmente, luego le apartó con ambas piernas. Link fue nuevamente a tratar de inmovilizarlo pero para su sorpresa su enemigo sacó un puñal y se lo clavó en el muslo izquierdo para luego escapar cuando se le presentó la oportunidad.

-Diablos...- se quejó con el puñal aún en su pierna para luego acercar su mano y retirarlo lentamente hasta sacarlo y tratar de incorporarse. -Maldita sea, será ahora mucho más difícil de buscar a ese infeliz- suspiró mientras caminaba con dificultad para luego caer al suelo nuevamente.

-¡Por el amor de Nayru! ¡Pero si es...!- exclamó horrorizada la chica al ver al rubio en el suelo con la pierna ensangrentada. -¡¿Qué te ocurrió?!- preguntó mientras le tendía una mano para ayudarlo a levantarse.

-Sophie ¿Eres tú?- preguntó el rubio mientras se incorporaba con ayuda de la chica. -¿Qué ha... ¡Auch! Qué haces por aquí afuera?

-Lo mismo te pregunto Link.- dijo encogiéndose de hombros. -¿Podrás caminar tú solo?- preguntó mientras lo ayudaba a colocarse de pie.

-Veamos qué puedo hacer- respondió mientras se acomodaba para tratar de dar un par de pasos que lamentablemente dio con torpeza antes de irse de bruces contra el suelo.

-Estás terrible Link.- dijo con preocupación mientras lo sostenía de su hombro. -Te ayudaré a caminar. ¿Vale?

-Por favor Sophie, llévame a mi casa si no es molestia.- le pidió mientras comenzaban su andar.

Luego de llegar a la casa de Seth, Link se sentó en una silla inmediatamente y colocó el puñal de su atacante en la mesa. Sophie aún no se iba de aquel sitio, estaba mirándole con preocupación.

-Bueno, parece que estoy un poco mal. Pero ha valido la pena. Creo haber encontrado a Sombra Mortal.- dijo algo orgulloso por su hallazgo.

-¿En serio? Es toda una hazaña que no hayas muerto- reconoció con un dejo de sorpresa.

-Sí. Lo he perseguido y he evitado que cometa otro homicidio.- suspiró al tiempo que la chica venía con un pañuelo húmedo. -¿Qué es eso?

-Es para tu pierna Link.- dijo mientras colocaba el pañuelo que estaba helado en la pierna afectada del rubio, que al sentir el contacto se estremeció por el dolor, pero luego se hizo más tolerable. -Yo he salido a comprar unas cosas que mi madre ha olvidado, eso de las bolsas- indicó señalando a las bolsas mientras ejercía más presión sobre la pierna del chico.

-Gracias por traerme a casa Sophie.

-No te preocupes- sonrío mientras quitaba el pañuelo. -Me preocupa un poco tu estado. Si me lo permites vendré a curarte. Iré a casa y le diré a mamá- dijo mientras caminaba en dirección a las bolsas. -Si no te causa problema claro, que me quede esta noche aquí- dijo deteniéndose. -Con esa pierna herida no harás mucho. No es tan grave pero necesitas reposar al menos hasta mañana.

-Te lo agradecería muchísimo Sophie...

-Entonces vuelvo en un momento.- se despidió momentáneamente mientras se llevaba sus cosas a la casa y volvía.

-Bueno, esa daga con la que me ha apuñalado para escapar podría darme una pista.- dijo mientras sostenía el puñal en su manos notando unas marcas de personalización junto a lo que parecía ser, un baño de plata. -Una pista.- dijo triunfante mientras guardaba el puñal.

-Ya volví Link.- anunció sonriendo mientras colocaba un botiquín en la mesa junto a una muda de ropa más cómoda. -Traje el equipo adecuado para tratar esa pierna- sonrío mientras se hincaba quedando a la altura de su pantalón.

-So-Sophie...- suspiró mirando a la chica en esa posición.

-Súbete el pantalón para que pueda examinar bien la herida.- explicó mientras abría el botiquín.

-Bien- luego se subió el pantalón develando una herida poco profunda pero se notaba que le dejaría imposibilitado de caminar al menos hasta el día siguiente, la castaña limpió cuidadosamente con alcohol y algodón la herida para luego desinfectarla y colocar un vendaje firme.

-Muy bien, con esto estarás bien- dijo sonriendo mientras se colocaba en pie nuevamente. -Con eso ya para mañana en la tarde podrás correr por corto tiempo si te cuidas bien. Aunque para eso me quedare aquí hoy- le notificó mientras lo ayudaba a ir a la cama. -Prepararé la cena, y luego dormiremos.- sonrió nuevamente mientras el rubio asentía y guardaba el reposo que necesitaba.

-Este chico es bastante extraño... apenas y sobrevivió al asesino, pero quiere volver a encontrarlo...- suspiró mientras hervía agua para hacer avena. -Aunque es extraño... algo de él me atrae bastante...- pensó sonrojándose mientras colocaba el cereal al agua hervida y esperaba a que se cocinara bien.

Luego de que el alimento estuviera listo sirvió en dos tazas y se acercó al cuarto donde el chico descansaba para extenderle su cena.

-Oh, gracias Sophie... no debiste- agradeció sonriendo mientras aceptaba el plato con alimento y comenzaba a enfriarlo.

-No te preocupes Link. Me quedaré esta noche precisamente por esto- le respondió sonriendo mientras comía una cucharada para luego soplar y enfriar su comida. El rubio apenas se enfriaba la comida sorbía con ansiedad la avena hasta que rápidamente acabó su plato.

-Gracias Sophie, estaba delicioso.

-De nada. Aunque veo que estabas un poco hambriento- dijo soltando una pequeña risa. -Sabes, si quieres un poco más te serviré más- le propuso dedicándole una sonrisa y el rubio asentía sonriendo.

-Gracias. Por cierto, puedes quedarte en la habitación de al lado, esta ya ordenada- le propuso mientras la chica sonreía y asentía.

La chica le trajo otro plato lleno hasta arriba que el rubio devoró casi hirviendo. Luego la chica se despidió sonriendo para ir al cuarto a dormir. El rubio aprovechó su tiempo para reanudar la lectura de aquella historia.

-Diosas eso ha dolido bastante...- dijo para sus adentros para no molestar a la chica que seguramente ya estaba dormida, aquella herida en el muslo le ardía un poco, no debía forzar la sanación ni tratar de caminar antes de tiempo. Así que decidió seguir leyendo acostado. Ahora en la historia decía que aquel niño estaba completamente preocupado por perder a su amiga. Ahora el chico se había internado a los bosques en busca de alguna pista, sin embargo allí solo encontró a un extraño gorro verde parlante, aquel extraño gorro se posó en su cabeza y le guiaría en su viaje -Pues resultó ser un hechicero que fue convertido en gorro a causa del mago del viento- ahora debía restaurar la espada rota con unas míticas criaturas que solo veían los niños y casualmente aquel hechicero le reducía su tamaño para poder comunicarse con ellos. Toda una fantasía. -¿Me pregunto qué estarás haciendo ahora Zelda?- pensó suspirando mientras cerraba el libro marcando la página donde había quedado. -Por favor Link... es Zelda... seguro que está bien... no debes ser tan paranoico, ni te debes preocupar tanto- dijo para sus adentros mientras suspiraba y se acurrucaba para entregarse al sueño.


En el castillo de Hyrule la princesa Zelda se encontraba igual de intranquila que Link, pero a diferencia de él estaba semi sentada en su habitación con un libro en sus mano hojeándolo y soltando suspiros.

"Aquel día... fue como un sueño... una estrella cayó del cielo..."

Aquel fragmento era fascinante, la princesa estaba cautivada por aquella novela romántica. Trataba de dos jóvenes que vivían muy alejados el uno del otro, pero por alguna razón las Diosas los habían elegido para estar juntos, estaban unidos desde el momento en que nacieron por un lazo irrompible de amor.

"Por alguna razón... aquella sensación causaba un gran revuelo dentro de mí... olvidar un suceso tan común que duele tanto..."

-Diosas... ¿Cómo es posible que luego de sufrir tanto olvide el asunto como si nada?- se preguntó al tiempo que decía que aquel joven comenzaba a olvidar a la chica. Pues su encuentro fue corto y como si fueran cosas del destino su mente empezaba a perder aquellos recuerdos vividos instantes atrás. -Seguro que esto es un tragedia...- suspiró mientras reanudaba la lectura. -¡Por el amor de Nayru!- exclamó con los ojos llenos de lágrimas.

"¿Todo fue un sueño? Un extraño sueño... una estrella que devastó un pueblo entero... el pueblo de Ordon se convirtió en el Cañón de Ordon... algo duele dentro de mí... pero no sé que es..."

-Murieron...- pensó mientras las lágrimas contenidas se derramaban un poco. -Es mejor que me duerma después de acabar esto...- dijo suspirando mientras se secaba las lágrimas y continuaba aquella historia.

"Han pasado 5 años desde entonces... veo a una chica... cabello negro, siento algo extremadamente familiar en ella... la llamé como desesperado, aunque no sé porque he hecho esto. Ella se ha volteado y me mira con confusión le he dicho sin más -Creo que te conozco de algún sitio... ¿No sientes lo mismo?- ella comienza a llorar por alguna extraña razón... pero luego me sonríe y me dice que siente exactamente lo mismo..."

-¡Es todo! ¡No puede ser!- exclamó sorprendida mientras buscaba alguna otra página, pero no la halló, solo encontró una nota en la tapa del libro escrita a mano. Parecía una reflexión.

"Las personas tienen un destino... algunos más interesantes que otros... todas las personas están unidas a otras por un nexo de amor... y no hay nada en este mundo que los pueda separar..."

-Ya veo... un final abierto...- suspiró tumbándose en la cama para tratar de cerrar los ojos y dormir. -Link...- pensaba en el rubio justo en ese instante, no sabía porque. ¿Estaría en peligro otra vez? No lo sabía, el rubio no salía de su mente, así que trató de relajarse un poco, suspiró y cerró los ojos para entregarse al sueño. -Link...- suspiraba entre sueños mientras sonreía de vez en cuando.


La mañana siguiente llegó al fin, el rubio había despertado, había notado también que su pierna estaba mucho mejor y ya podía caminar con normalidad, sin embargo no debía forzarse mucho, al llegar a la cocina se encontró con su inquilina de la vez anterior cocinando algo que olía delicioso.

-Ya despertaste Link- saludó sonriendo mientras volteaba una tortilla de huevos con algunos vegetales. -Nos preparé el desayuno- sonrió mientras servía el desayuno acompañándolo con un par de hogazas de pan.

-Buenos días Sophie, gracias por el desayuno- agradeció mientras se sentaba en la mesa para comer aquel delicioso desayuno para no dejar nada en el plato.

-¿Qué harás hoy?- preguntó curiosa.

-Seguir con mi búsqueda de ese sujeto.- dijo con determinación. -Iré a Kakariko para hablar con el sepulturero Dampé. Él podría darme información valiosa.- continuó mientras se levantaba para lavar los platos.

-Déjalo así Link, yo lo lavo, si quieres puedes adelantarte y yo lo hago- le propuso tratando de colocarse a lavar los platos.

-No, tú hiciste el desayuno. Yo lavaré los platos y luego salimos juntos.

-Esta bien- dijo sonriendo mientras el rubio lavaba los platos para luego salir con la chica y cerrar la casa con llave.

-Te veré luego Sophie...- se despidió mientras se colocaba su capa para cubrir su identidad y partir en dirección al poblado Sheikah.

-Te veo luego Link- luego la chica fue en dirección a su casa.


Al llegar a Kakariko todo se encontraba en calma como siempre, fue hasta el cementerio y para su sorpresa Dampé se encontraba caminando cerca del lugar en lugar del niño que hacía el recorrido diurno.

-Hola señor Dampé, estoy en medio de algo. ¿Podríamos hablar?- preguntó a aquel sujeto con una pala sobre su cabeza.

-¿Eh? Claro... entra a la casa.- dijo mientras entraban a la estancia y el rubio le acompañaba.

-Los últimos entierros aquí... ¿Han tenido algo en común los cuerpos?- preguntó mientras el pálido hombre se rascaba la nuca.

-La causa de muerte casi siempre es difefente... pero algo que han tenido todos es que tienen algún corte de una daga en su cuerpo. Ven, revisemos este cuerpo que aún no se ha enterrado. El sujeto, su nombre... a ver- dijo mientras sacaba un papel con los datos de la víctima. -Brandon, sí. Ese es su nombre... la causa de muerte... cuchilladas.- dijo mientras develaba la sábana que cubría el cuerpo.

-Tiene múltiples heridas en la garganta y en el pecho... pobre hombre...- observó mientras el cuerpo parecía tener una expresión de mucho sufrimiento.

-Es obra de ese tipo... el asesino de la ciudadela...- comentó mientras cubría nuevamente el cadáver.

-Yo lo pienso atrapar y que pague por sus crímenes.- dijo con determinación.

-Suerte con eso. Es casi invisible y no se sabe nada de él- dijo suspirando.

-Tal vez... por cierto Dampé, ¿Sabes a dónde forjan armas a los civiles?- preguntó mientras sacaba de su bolsillo la daga del sujeto.

-No lo sé. ¿Por qué preguntas?- al ver la daga que tenía el rubio en la mano todo se volvió más claro. -Oh, ya veo... bueno he oído que en una parte de la ciudadela, hay una herrería cerca de unos establos.- notificó mientras el rubio asentía y le agradecía por la información para luego irse en dirección a la ciudadela nuevamente.

-Diosas, mi pierna está bien, pero no debo forzarla tanto- dijo sintiendo como comenzaba a doler un poco el vendaje. Luego se adentró a los muros de la ciudadela y se encontró con un personaje muy peculiar en la fuente.

-No puede ser... ¡Tú eres...!- exclamó sorprendido.

-El tipo que te salvó de Sombra Mortal.

-Shad, mucho gusto.- saludó extendiéndole la mano y el rubio la estrechó.

-Mi nombre es Cloud.- se presentó mirándole con seriedad. -Casi atrapo a ese infeliz... pero se me escapó- maldijo mientras apretaba ligeramente su puño libre.

-Un placer. ¿Cómo es que no te asesinó?- preguntó sorprendido.

-No lo hizo porque estuve apunto de noquearlo y llevarlo a los calabozos pero me hirió en una pierna.- dijo señalando su pierna con el vendaje.

-Ya veo... aunque, igual me matará, tal vez y sea peor ahora- dijo lamentándose.

-Para nada. Mi misión es por esto mismo. Dedo evitar que te mate o haga daño otra vez. Dime, ¿Por qué estabas en problemas con él?

-Pues, yo soy un comerciante, mi negocio trata de vender y comprar joyas que traen de Kakariko.- explicó brevemente. -Ese sujeto al parecer me amenazó por cosas de "Venganza" aunque yo no le he hecho nada. Lo juro por las Diosas- dijo con seguridad mientras le miraba con desesperación.

-Ya veo...- suspiró mientras posaba su mirada en la fuente. -No te preocupes Shad. Evitaré que ese sujeto te vaya a lastimar. Pero también necesito tu ayuda con un par de cosas- dijo mirándole a los ojos, el pelirrojo asintió.

-Lo que sea Cloud.

-Bueno, primero que me digas dónde está la herrería donde forjaron esto.- dijo enseñándole la cuchilla con discreción. -Y lo segundo y último. Que me digas todo lo que sepas de ese tipo- finalizó mientras el chico asentía y lo guiaba hasta un callejón del ala Noroeste.

-Por allá, en ese establo. Es un lugar secreto, para poder entrar hay que pagar y si quieres algún objeto pues... ya sabes, pagas más- explicó mientras lo guiaba lejos del sitio hasta una casa donde se adentraron. -Aquí podemos hablar con tranquilidad relativa. Nadie nos puede escuchar, él escucha muchas cosas.- dijo suspirando.

-Muy bien, te escucho.- dijo suspirando mientras tomaba asiento.

-Como sabrás, le dicen Sombra Mortal. No se sabe nada de su nombre real, ni de cómo o cuando llegó a la ciudadela. Se empezó a saber de él por un cuerpo que apareció a las afueras de los muros, tenía una "X" en la clavícula hecha con una daga. Y su causa fue por una puñalada.- explicó mientras se dirigía a la cocina. -¿Quieres té o café?- le ofreció mientras colocaba una olla de agua a hervir.

-Lo que tú quieras Shad.- dijo con cortesía dejándolo seguir.

-Luego, los homicidios crecieron pero las causas de muerte variaron. Por esa razón no se cree del todo que sea por él. Aunque a veces mata de forma arbitraria. Padres de familia hasta un guardia de la muralla empujándolo al vacío- dijo mientras al rubio se le helaba la sangre nada de oír de aquel hombre tan cruel. El pelirrojo por su parte terminó de hacer el té y le sirvió una taza a Link.

-Gracias...- dijo aceptando la taza dando un sorbo.

-Y bueno, según dicen. Tiene su escondite en la parte de la ciudadela que nadie visita.- continuó mientras acompañaba a Link a tomar su taza de té de manzanilla.

-Ya veo, entonces sé a donde investigar ahora.- dijo mientras acababa de tomar la taza con el té. -sólo debo investigar en ese establo y ir por él.- dijo mientras abandonaba la estancia.

-¿Irás por él?

-Sí. Te veo después Shad, gracias por el té.- se despidió mientras llegaba al sitio donde antes había ido con el pelirrojo y se disponía a tocar la puerta.

-¿Qué quieres?- preguntó con frialdad una voz abriendo una rendija dejando entrever solo sus ojos.

-Quiero entrar.

-Solo si tienes 60 rupias.- replicó en el mismo tono, pero fue silenciado por una bolsa llena de rupias que le entregó el paladín. El hombre abrió la puerta y el rubio entró, era un sujeto de cabello marrón claro, tenía barba larga y un bigote poblado, en su rostro tenía una cicatriz que le dejaba medio ciego y sostenía un martillo en sus manos.

-Bien, quiero que me digas a quién le hiciste esto- dijo enseñándole la cuchilla, el sujeto la vió y desvió la mirada con fastidio. -Y que me digas dónde lo encuentro.

-No.

-¿Por qué? No te preocupes, si tanto te interesa, tengo suficiente dinero.- dijo en tono frío mientras sacaba otra bolsa con rupias.

-Aun así. No lo haré. Tendrás que matarme antes.

-Señor, quiero ser diplomático con usted, no puede encubrirlo. Es un delito.

-¿Y eso qué? Si el asunto no es contigo te aconsejo no meterte en él, niñito.- dijo mientras volteaba a dar un par de martillazos a una pieza que ardía como el Sol.

-Por favor dígame lo que sepa. Encubrir a un asesino es un delito grave y usted es un ciudadano que se gana la vida justamente como todos en el reino.- dijo tratando de hacer cambiar de parecer al sujeto, quien no parecía que daría su brazo a torcer.

-Justamente. Claro, eso sí. Todos trabajamos duro a excepción de estos sucios monarcas y los sucios soldados.- dijo mientras escupía al suelo con desagrado. -Ricos de cuna... invadirnos es lo que deberían hacer...- el rubio como pudo aguantó las ganas de vomitar al ver al sujeto hacer tal cosa, luego se armó de valor y le encaró.

-Señor, usted está cometiendo un crimen contra la corona.- dijo posando una mano en su hombro para luego ser sorprendido por un gancho que le dió en la boca del estómago y le tiró contra el suelo.

-¿Y qué harás? ¿Meterme a una cárcel? ¡Ja! No juegues conmigo.- dijo mientras alzaba el martillo con intenciones de golpearlo. Pero el rubio rodó y torció las piernas de aquel hombre y le hizo caer.

-Hago constar, que usted no me dejó otra opción- dijo mientras descargaba un puñetazo en la mandíbula del sujeto y lo acompañaba con otro y otro más y otro hasta dejarle noqueado y sujetarlo por su barba y colocar el puñal en su cuello. -¡Dígame ahora! ¡¿Dónde está Sombra Mortal?! ¡Si valora su vida más vale que comience a hablar!- amenazó mientras jalaba con furia la barba del sujeto haciéndolo pegar gritos de dolor.

-No... no te atreverías- dijo riendo desafiante. El rubio mirándole con furia jaló más de su barba y hizo un corte superficial con la daga en su cuello para luego clavarla en el dorso de su mano. -¡AAAAAHHHHH! ¡Maldito mocoso!- se quejó con lágrimas en los ojos.

-No lo repetiré dos veces. Comience a hablar o morirá- amenazó con más seriedad.

-Vive... urgh... vive...

-¿Si?

-Vive... afuera de la ciudad.. en una casa hecha de la colina...- dijo con dificultad.

-¡Dime la verdad!- amenazó mientras colocaba la daga más cerca de su cuello.

-¡Ya lo dije!- contradijo mientras comenzaba a llorar. -Ahora él... me matará- dijo sollozando en el suelo.

-No lo hará. Porque yo lo mataré a él- dijo con determinación mientras se plantaba en la puerta para ir en dirección a susodicho escondite.

-Estas loco niño...

-Mas vale que usted comience a trabajar de forma decente de ahora en adelante. Si no vendré y lo mataré si sigue tratando con este tipo de personas.- dijo fulminándolo con la mirada mientras que el hombre luchaba por levantarse con el rostro ensangrentado.

-Yo hice esa daga... porque él me obligó...

-Ya te dije. Te dí un voto de confianza, más vale que lo aproveches.- dijo mientras salía del lugar en dirección al escondite del asesino.

Luego de caminar unas cuantas cuadras, finalmente se alejó de la ciudadela llegando solamente hasta un terreno casi baldío, había una vieja casa en ruinas que estaba detrás de una colina, seguramente allí sería el lugar donde se ocultaba el criminal.

Link se adentró a la casa, cuyo olor a humedad comenzaba a mezclarse con el aire que respiraba, las escaleras de la misma estaban hechas con madera que se había podrido con el paso de los años, el piso también era de madera y estaba completamente resbaladizo, las paredes tenían moho y en algunos sitios habían agujeros, todo aquello lo pasó por alto cuando vió una figura con una capucha mirándole con intensidad.

-Has venido...- saludó desde su posición mientras buscaba con una mano algún arma de su cinto. -Ya era hora... debo matarte por interferir con la muerte de ese tonto.- dijo con molestia mientras sacaba una daga y se abalanzó al ataque.

El rubio esquivó su primer ataque y logró empujarle de una patada haciéndolo retroceder, luego él fue a la carga y descargó un puñetazo en su rostro y su oponente por su parte rebeló su identidad.

-Pagarás... por todo...- dijo furioso mientras lanzaba un puñetazo que impactaba en su nariz y le hacia sangrar.

-Pero si eres...

-Uno de los hombres del señor Radd.- dijo mientras seguía con sus ataques, luego el rubio junto ambas piernas a su pecho y le disparó lejos con la patada para luego abalanzarse y comenzar a asfixiarlo con sus piernas torciéndolas en su cuello haciéndolo gemir por la falta de oxígeno.

El hombre trató de liberarse de su agarre igual que la vez anterior pero está vez fue Link quien rápidamente tomó con una mano aquella daga mientras presionaba aún más sus piernas haciéndolo patalear. Luego el sujeto liberó como pudo su mano y clavó el puñal en el otro muslo de Link, solo que está vez Link respondió al gesto clavándole su daga en el antebrazo. Luego se incorporó y le dió una patada en el rostro dejándolo imposibilitado de defenderse, luego ató sus manos y lo sentó para que confesara.

-Si, yo escapé cuando el señor Radd asaltó Kakariko. Luego vine aquí.- balbuceó mientras cabeceaba por los mareos de los golpes.

-Lo sabía. ¿Pero porque matar a tantos inocentes?- preguntó con indignación.

-Para verte a ti- dijo dedicándole una sonrisa maquiavélica. -sabía que entre más matará, enviarían a alguien más preparado.- dijo riendo triunfante. -Eso es una advertencia, de lo que le pasará a tu queridísimo reino. Es un mensaje de la Dama Escarlata- dijo antes de tumbarse en el suelo.

-¿Dama Escarlata?- se preguntó confundido. -¿Es la bruja que está con ustedes? ¡Contéstame!- exigió mientras lo tomaba por el cuello de la camisa y el hombre sonreía con malicia.

-Bueno, a tu querida bruja, le llegará su hora también. Así como Radd y tú cayeron. Lo hará ella.- dijo seguro mientras le levantaba y llevaba amordazado hasta la cárcel de la ciudadela, era un largo trayecto, al menos todos en el pueblo verían que el asesino fue atrapado.


Link ahora se encontraba recostado a una pared mientras los guardias de los muros tramitaban el encarcelamiento y trataban las heridas del sujeto, para posteriormente encerrarle junto a su líder que aún no se le había hecho juicio porque faltaba aún él y su bruja para cerrar aquel caso. Link descansaba y su pierna ardía, el crepúsculo caía lentamente y no se percató que una conocida chica le miraba desde la distancia.

-¡Link que sorpresa!- saludó la chica sonriendo para que luego aquella expresión cambiara a una de preocupación al ver al chico con la pierna ensangrentada y el rostro con rasguños. -¡¿Que diablos te sucedió?!- exclamó horrorizada.

-Larga historia Sophie. Pero tengo muy buenas noticias para ti- dijo sonriéndole con dificultad.

-¿Ah sí?

-Sí. El asesino de tu padre fue atrapado. Ahora puede descansar en paz.- los ojos de la castaña se llenaron de lágrimas de felicidad al oír aquella afirmación por parte del rubio y sin pensarlo dos veces abrazó con fuerza al chico.

-¡Gracias Link!- dijo mientras las lágrimas recorrían su rostro. -Gracias...- sollozó mientras se aferraba a su túnica para luego separarse y sonreírle cálidamente. -Eres todo un valiente...

-¡Hey Cloud! ¡Felicidades por atrapar a ese tipo! ¡Siempre tuve fe en ti!- interrumpió Shad sonriendo luego de salir de dar su declaración para luego irse en dirección a su casa. -¿Por que no vienes y tomamos un té?- le ofreció sonriendo deteniendo su paso.

-Gracias Shad, pero ahora estoy algo ocupado. Será luego.- rechazó amablemente mientras el pelirrojo asentía y se iba a su hogar.

-¿Cloud? ¿No te llamas Link?- preguntó extrañada.

-Es difícil de explicar Sophie.- dijo suspirando. -Solo te diré que Cloud es mi alter ego para este clase de misiones.- explicó brevemente.

-Ya veo...- dijo pensativa para luego sonreír restándole importancia. -Por cierto, no tienes remedio... te heriste la otra pierna.- observó mientras lo veía tomar su pierna con una expresión de dolor.

-No es nada... en un momento me la tratan, están procesando al sujeto primero.- dijo restándole importancia mientras la castaña se adentraba y buscaba el botiquín.

-No hace falta esperar, yo te curo- propuso mientras se acomodaba para revisar y desinfectar la herida. -No es nada grave... digo, la otra era peor, pero comprendo que te arda un poco. La limpiaré y la vendare igual- dijo mientras trataba la herida y una vez finalizó le dedicó una sonrisa.

-Gracias Sophie.

-De nada. Ya me voy a casa, estaba paseando un poco y ya sabes, me crucé contigo- dijo sonriendo mientras se despedía.

-Te veo luego.- se despidió mientras ingresaba a la cárcel donde los guardias aún hacían el papeleo.

La misión había finalizado con éxito, ahora tenía que ir al castillo a dar el reporte y prepararse para la próxima, al menos descansaría tranquilo sabiendo que la ciudadela pasaría una noche en paz, por ahora.

Continuará...


Notas del autor: okey, mágicamente pude volver a escribir hoy (Por algún motivo extraño) pero es algo bueno, he aprovechado el tiempo libre para escribir y eso.

Con relación al fic pues, sí. Todo se relaciona, ese tipo era de los soldados de Radd que huyó y a esa misteriosa bruja también ha de llegarle su hora y que Hyrule este libre de plagas (al menos esas) luego veremos... Esto no se acaba XD aunque creo que en unos 10 capítulos más tal vez y llegue al final...

Saludos y un abrazo.

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