Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Alyscia. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Alyscia, solo nos adjudicamos la traducción.


Driving Forces

Autora: Alyscia

Traducción: Yanina Barboza

Corrección: Melina Aragón


Capítulo 14

BPOV

Mañana comienza nuestra lucha. Mañana, vamos a la corte y comenzamos nuestro viaje para demostrar que el primer fallo de quitarle los derechos a Tanya fue el correcto. Descubrir que Tanya intentó hablar con Emma después de nuestra primera cita, lo cual violó la orden de restricción, puso a Edward en una misión. Me dio permiso para indagar en profundidad en su pasado.

Contraté a un detective privado para que me ayudara a recopilar información para demostrar que Tanya era peligrosa y abusiva sin las drogas. No parece que vaya a ser difícil de lograr considerando algunas de las cosas que descubrí sobre la señora Tanya Denali.

Lo primero que descubrimos fue que sus padres contrataron a su propio detective para averiguar dónde viven Emma y Edward, dónde trabaja él y dónde ella va a la escuela; también intentaron indagar en mi pasado para tratar de encontrar algo que pudieran usar en mi contra.

Lo siguiente que hicimos fue buscar el expediente escolar de Tanya, tratando de establecer un patrón de comportamiento para que sea más fácil demostrar que Tanya era abusiva antes de comenzar a consumir drogas. Lo que descubrí fue impactante. Ella tenía seis órdenes de restricción diferentes en su contra desde que tenía trece años. Tuvo que ser colocada en cuatro escuelas diferentes debido a su comportamiento de acosadora hacia los chicos, y fue acusada de agresión dos veces cuando era adolescente. Añade las visitas al hospital y los videos de Carmen, y teníamos a Tanya al descubierto.

Realmente no recopilé mucho sobre Edward porque no creo que sea necesario. Con Tanya violando la orden de restricción y todas las demás pruebas que he reunido, vamos a enterrar a Tanya tan profundamente que no hay nada que puedan decir para hacer que Edward se vea mal.

—No, no. —Edward da vueltas en la cama a mi lado, gimiendo de dolor.

Tarareo mientras paso mis dedos por su cabello. Lanza su brazo sobre mi estómago y se acurruca en mi costado. El cuerpo de Edward se relaja y su rostro se suaviza. Sus labios se abren y en un susurro bajo escucho:

—Bella.

Entierro mi sonrisa en su cabello, incapaz de creer que sea mío.

La cita que él planeó para nosotros no se parecía a ninguna en la que hubiera estado. No es que Jake y yo realmente saliéramos en citas. Éramos tan jóvenes cuando nos hicimos novios, realmente no teníamos noches de citas entre la escuela y el trabajo. Sin embargo, estar con Edward es tan fácil como respirar. Simplemente hacemos clic. Si él cocina, yo puedo darle lo que necesita antes de que me lo pida. A pesar de que solo han pasado un par de semanas, no se siente así.

No es que siempre sea color de rosa. Una vez nos estábamos besando y en el momento en que mis manos se movieron desde sus hombros por sus brazos hasta la parte inferior de su camisa, su cuerpo se congeló y se apartó rápidamente. Él estaba temblando y respirando con dificultad.

—Edward. —Mantuve la voz baja, preocupada de haber cruzado una línea que le causaría un retroceso.

Soltando un suspiro tembloroso, respondió:

—Creo que es mejor si, um, me voy a la cama. —Se pasó nerviosamente las manos por el cabello y no quiso mirarme a los ojos.

Aprendí a simplemente mantener mis manos sobre su ropa y más que nada en sus brazos.

Cuando siento que empiezo a quedarme dormida, escucho pequeños pies contra el suelo. Abriendo un ojo, veo a Emma parada junto a la cama apretando a su lobito.

Despejando el sueño de mi garganta, digo:

—Osita Emma, ¿qué pasa, cariño?

Las lágrimas manchan sus mejillas.

—Tuve una pesadilla.

Edward se despierta de un sobresalto ante el sonido de la voz de Emma.

—¿Emma?

—Papi. —Emma se sube a la cama y llega hasta Edward. Él la acerca y la abraza con fuerza.

—¿Quieres hablar sobre ello? —pregunta él.

Me acurruco junto a ella, creando un sándwich de Emma mientras ella se estremece.

—Ella ganaba la cosa de la corte y me alejaba de ti y de Bella.

Mi corazón se rompe por su sueño. Beso su coronilla mientras Edward la aprieta con fuerza contra su pecho.

—Eso nunca va a suceder, Emma. Yo moriría primero. —Puede que le esté diciendo a Emma con palabras, pero miro a Edward a los ojos, esperando que comprenda que hablo en serio.

Edward cierra los ojos, asintiendo con la cabeza.

—¿Quieres dormir con papi y Bella esta noche?

Ella nos cubre con las mantas y se acurruca.

—Gracias, papi.

No puedo evitar reírme mientras me acomodo para hacerle espacio a nuestra nueva compañera de cama. No pasa mucho tiempo antes de que sus suaves ronquidos llenen la habitación. Respiro profundamente mientras mi cerebro repasa cada escenario para mañana.

*Driving Forces*

Antes de irnos esta mañana, el aire estaba pesado alrededor de todos. Edward se enfermó dos veces antes de que subiéramos al auto. Emma lloró y se aferró a Edward. Ollie ayudó a Alice a calmarla lo suficiente para que pudiéramos irnos. Alice y Claire se ofrecieron como voluntarias para quedarse y cuidar a los niños mientras el resto de la familia venía al juzgado con nosotros como apoyo.

No hay ninguna fanfarria como la que ves en las películas. Aunque nuestro apellido es bastante famoso, no hay prensa aquí. Cuando entramos al juzgado, veo a Tanya de pie con sus padres y un nuevo abogado. Toda mi familia rodea a Edward, ya que nos vemos obligados a pasar junto a ellos, así no tiene que estar cerca de ella.

Su nuevo abogado encabeza el pastel. James Hunter se graduó en la misma clase que yo, pero mientras yo fui la primera de nuestra clase, él fue el tercero. Soy honesta y trabajadora, mientras que él solo trabaja duro en engañar al sistema para obtener sus victorias.

—Cullen. —Mi nombre sale de su lengua y siento que necesito una ducha.

Tanya me mira con sus ojos fríos mientras toca el brazo de James de una manera sensual.

—Señor Hunter, será mejor que entremos.

Él sonríe con satisfacción, haciéndome rodar los ojos. Es tan ruin como siempre.

—Sí, deberíamos.

El repugnante alarde me dice todo lo que necesito saber. Va a ser mucho más satisfactorio cuando me los coma vivos.

Edward todavía está rodeado por mi familia como su escudo mientras entramos a la sala del tribunal. Tomo su mano en la mía y lo miro profundamente a los ojos.

—Estoy a punto de ser agresiva, pero todo está dirigido a ellos. —Asiento con la cabeza en dirección a Tanya y su séquito.

Edward asiente temblorosamente con la cabeza.

Besando su mejilla, le digo:

—Vamos a enterrarla viva.

Con un rápido asentimiento, él se sienta. El resto del clan Cullen se sienta, asegurándose de estar cerca de Edward y de mí. El secretario del juzgado llama a nuestro número de caso para que nos pongamos de pie mientras la jueza comienza sus lecturas.

—Denali contra Swan, con respecto a establecer una nueva custodia entre las partes —lee, sus ojos escaneando los archivos.

Ocupamos nuestros lugares en nuestras respectivas mesas. James abre su maletín y saca algunos papeles, con una sonrisa falsa en su rostro. Saco todas mis carpetas, esperando que la jueza diga que podemos sentarnos y empezar.

—¿Estamos seguros de que no hay forma de que esto pueda resolverse con mediación? —pregunta la jueza Flores mientras levanta la vista desde debajo de sus lentes.

—El señor Swan ni siquiera preguntó si esa era una opción —responde James con su voz empalagosa.

Manteniendo mi ira bajo control, respondo con frialdad:

—Su señoría, la clienta del señor Hunter perdió sus derechos después de que atacó y casi mató al señor Swan…

—Estaba completamente drogada y no tenía idea de lo que estaba pasando durante el juicio.

Cuando estaba a punto de comenzar a discutir con él, la jueza levanta la mano.

—Y eso es un no para una posible mediación para resolver el problema. —Sus ojos se mueven de un lado a otro con una mirada calculadora—. Voy a escucharlos a ambos a su debido tiempo. Señor Hunter, ¿por qué no comienza?

Me siento en mi silla, cruzo las piernas y mantengo la mirada en la jueza. Estoy tratando de evaluar sus expresiones para ver cuáles son sus sentimientos sobre esta situación. Ningún juez nunca es completamente imparcial.

James cuenta esta historia de cómo Tanya estaba sola porque Edward se iba todo el tiempo y siempre llevaba a Emma con él.

—Tanya estaba deprimida. Si realmente lo analizamos y diagnosticamos, diría que era depresión posparto que nunca se trató, y empeoró con el paso de los años.

Edward se tensa a mi lado, pero pongo mi mano en su brazo. Inclinándome, le susurro:

—Todo es mentira, Edward. Es una táctica que están tratando de usar. No te preocupes, cariño, voy a desestimar todo cuando sea mi turno de exponer.

Agachando la cabeza, me da un pequeño asentimiento. En mi interior, sé que está cuestionando todo lo que sucedió para ver si se perdió algo.

James continúa pintando esta imagen de Tanya como la víctima. Por la cara de la jueza, no creo que ella crea una palabra de eso. Mira los expedientes frente a ella mientras él habla.

—Ella cumplió su tiempo en la cárcel, fue a terapia e hizo un programa de rehabilitación. Todo esto se completó con gran éxito, sin mencionar que tomó clases para padres para convertirse en una mejor madre. Su señoría, ella merece tener la oportunidad que le fue arrebatada. —James toma asiento, incapaz de resistirse a darme su sonrisa falsa.

—Señora Cullen —me llama la jueza Flores para comenzar mi caso.

Suspirando y arqueando la ceja hacia la jueza, le digo:

—Es una historia interesante, su señoría. Es conmovedora y casi creíble. —Reúno mi pila de declaraciones juradas, testimonios, documentación del hospital y las notas de Carmen y Eleazar.

»Pero eso es todo lo que fue; una historia. La señora… —me trago el vómito que amenaza con emerger—… Denali no tiene ninguna evidencia para respaldar su historia. —Haciendo mucho ruido para apilar y ordenar mis carpetas llenas de evidencia, las sostengo en el aire para que todos las vean—. Esto es evidencia. Estos son expedientes médicos, testimonios y notas de los terapeutas. Edward Swan era solo un hombre que quería asegurarse de que su hija tuviera todo lo que necesitaba, y que estuviera feliz y saludable. Él tenía dos trabajos, a veces tres, para mantenerlos. Mucho antes de que Tanya comenzara a consumir drogas, era abusiva. Era controladora. —Paso la gran pila de documentos a las manos del secretario, quien a su vez se los entrega a la jueza.

»La señora Denali completó todo lo que se suponía que debía hacer, pero bajo protesta extrema. Reprobó varias pruebas de drogas durante todo el programa. No pasó hasta los últimos tres meses de su tiempo en la cárcel. —Me giro hacia ella, dedicándole una sonrisa. Su rostro tiene diferentes tonos de rojo y morado—. Las clases para padres de las que habla el señor Hunter; sí, la señora Denali asistió a ellas, pero no pasó. De hecho, la maestra de dicha clase estaba preocupada por ella y escribió que reza para que la señora Denali nunca tenga la oportunidad de ser madre.

La jueza examina todo, su expresión se transforma en una de disgusto.

—Su señoría, no solo la señora Denali nunca debe tener la custodia de Emma Swan, sino que nunca debe permitírsele estar a trescientos metros de ella. —Con eso, tomo asiento.

La jueza se quita los lentes y se frota los ojos.

—Voy a examinar este papeleo. La corte está en receso. Vuelve en una hora. —Golpea el mazo y lo recoge todo, saliendo por la puerta de su despacho.

Me giro y le sonrío a Edward, pero sus ojos están detrás de mí, donde todos pueden escucharla.

—¿Qué diablos fue eso? ¿Cómo puede tener todo eso? —Se levanta tan rápido que la silla golpea la barandilla con fuerza, haciendo un ruido fuerte que provoca que Edward salte.

Tomo su mano y lo miro directamente a los ojos para que se concentre en mí.

—Está bien, Edward, ella ya no puede lastimarte.

Lleva mi mano a su cara, usándola como un salvavidas.

—Ella no puede tenerla —susurra.

—Ella no va a tenerla.

—¿Tienes algún problema? —La voz de mi hermana rompe mi burbuja con Edward.

Me giro para ver a Tanya mirándonos con furia a Edward y a mí. Rose se movió hacia su línea de visión, con los brazos cruzados sobre el pecho mientras se enfrenta a Tanya.

Tanya pone los ojos en blanco y se aleja con sus padres y James.

Rose se gira hacia nosotros.

—Estaba a punto de abofetear con fuerza a esa perra.

Edward se ríe, sorprendiéndome un poco antes de que me una a él.

—Vamos a comer algo antes de que vuelva la jueza —les digo.

Después del breve receso, regresamos a la sala del tribunal y la jueza Flores toma asiento. Todos nos sentamos después de que ella lo hace.

Sus ojos van y vienen entre nosotros y hacia ellos. Cuando sus ojos los alcanzan, repulsión pura se apodera de sus rasgos.

—No sé por qué su solicitud siquiera llegó hasta mí. —Ella niega con la cabeza—. Ni siquiera voy a entrar con lo disgustada que estoy con su clienta, señor Hunter. Lo que diré es que voy a rechazar la solicitud de custodia de la señora Denali. La niña permanecerá bajo la custodia del señor Swan. También se dictará una orden de restricción contra la señora Denali hasta que la niña cumpla dieciocho años y pueda decidir por sí misma. Se levanta la sesión.

¿Qué? —chilla Tanya.

Edward se levanta de un salto, llevándome con él.

—Ella es mía.

—Ella es tuya. —Sonrío y me río.

Mi familia se reúne a nuestro alrededor, riendo y abrazándose. Todo el estrés que envolvía a Edward ha desparecido.

—¡No! ¡No se suponía que pasara esto! —grita Tanya.

Edward la ignora mientras estrecha la mano de mi padre. Sin embargo, yo la miro. Espero a que sus ojos se posen en mí. Cuando lo hacen, sonrío y me doy la vuelta, sabiendo que ella está mirando mientras atraigo a Edward hacia mí y le hablo íntimamente al oído.

—Creo que tenemos una pequeñita esperándonos en casa.

Su sonrisa me deja sin aliento.

—Sí, la tenemos.

No miramos atrás; nos vamos a casa para estar con nuestra niña. Tenemos muy buenas noticias para compartir con ella.


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