Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Alyscia. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Alyscia, solo nos adjudicamos la traducción.


Driving Forces

Autora: Alyscia

Traducción: Flor Carrizo

Corrección: Melina Aragón


Capítulo 15

EPOV

Miro como Bella acelera su paso para pasar la puerta del dormitorio que permanece firmemente cerrada hacia la habitación que eligió Emma. Ella gira su rostro solo levemente como para asegurarse de que no entra en su línea de visión. Mordiéndome el labio inferior, me pregunto si debería decirle algo. Estoy progresando a pasos agigantados desde la corte, pero todavía no soy bueno con los conflictos. Sé que cuando mencione mi preocupación sobre Emma estando en el mismo pasillo que la habitación de bebé vacía generará un conflicto. No es que me preocupe por mí, pero sé lo curiosa que puede ser Emma. Sé que eventualmente abrirá la puerta para ver qué hay adentro y me preocupa cómo reaccionará Bella a eso.

Pongo la caja que estoy cargando en la habitación de Emma y no puedo evitar sonreír ante la vista que tengo. Bella está ayudando a Emma a poner algunos libros en la estantería nueva. Bella besa la parte superior de su cabeza y ríe mientras comparten un secreto.

Sonriéndoles a mis chicas, digo:

—Creo que esta es la última caja, chicas bonitas.

Bella se ríe.

—Muy bien, supongo que ahora deberíamos ordenar todo.

Me apoyo contra el marco de la puerta, observándolas trabajar juntas.

Es la primera semana de noviembre y alrededor de dos semanas desde la remodelación de la casa. Bella quería asegurarse de que la casa nos reflejara a todos nosotros. Creo que era solo una excusa para cambiar las cosas que no le gustaban de cuando estaba casada con Jake. También creo que es una forma de evitar profundizar en su proceso de curación. No ha visto a Kate desde nuestra cita y tampoco fue a una reunión de grupo desde entonces.

Bella sonríe mientras se gira hacia mí.

—¿No nos vas a ayudar, papá?

Incapaz de contenerme, bajo mis brazos dramáticamente a mis costados.

—Supongo que puedo.

Mis chicas se ríen mientras comienzo a ayudarlas a poner las cosas de Emma en el clóset. Sigo pensando en Bella y en cómo no quiero que se convierta en la mujer enojada que me contrató tantos meses atrás. Quiero que ella sea esta mujer despreocupada, maravillosa y sexy que nos convirtió en su familia. Mi familia.

—¿Sabes lo que aún no hemos conseguido? —Bella se levanta para mirar a Emma con un brillo en sus ojos.

—¿Qué? —Emma gira su cuerpo trescientos sesenta grados, tratando de detectar qué puede haber pasado por alto en su nueva habitación.

Bella se pone en cuclillas en frente de ella y susurra en voz alta:

—No conseguimos ropa de cama nueva para tu nueva habitación recién pintada.

La boca de Emma se abre y luego agarra la cara de Bella.

—¿Podemos ir ahora?

Bella se ríe.

—¡Por supuesto, señorita! —Bella se agacha, alza a Emma y la apoya en su cadera. Sus ojos marrones parpadean hacia mí—. Tú vienes, ¿no?

Suspiro, realmente no quiero ir a otra tienda.

—Estaba pensando en limpiar y ordenar algunas cosas más —murmuro, mordiendo mi labio y esperando que esto no sea la última gota.

He avanzado mucho desde que tuve ese cierre en la corte, pero todavía tengo muchas inseguridades. La más grande es el miedo a que Bella se canse de todo esto. Entre mis pesadillas y el hecho de que solo puede tocarme sobre mi ropa y la parte superior de mi cuerpo, me preocupa que no pueda manejarlo.

Bella me dirige una sonrisa tranquilizadora.

—Osita Emma, creo que cansamos a papá con todas las compras que hicimos. Creo que solo iremos tú y yo a buscar algunas cosas.

Emma se ríe.

—Creo que sí, mamá Bella.

Mamá Bella es la nueva evolución que hizo que Carmen nos sentara a todos para que Emma preguntara si estaba bien. Bella estaba honrada de que ella quisiera llamarla así. Yo estaba feliz de que ella encontrara a alguien que quisiera que fuera su mamá. Por otro lado, me preocupaba que Emma hiciera ese tipo de apego.

Bella besa mi mejilla mientras se dirigen a la puerta. Suspiro, mirando a mi alrededor. Es la primera vez que tengo la casa entera para mí solo y no puedo evitar hacer un recorrido personal. El recorrido me lleva a la única puerta que Bella no puede mirar. Diciéndome a mí también es mi casa, también es mi casa, abro lentamente la puerta y veo la habitación del bebé que asumí estaba ahí.

La cuna no está armada, las piezas están tiradas en el suelo. Montones de ropa que todavía no se guardaron están tiradas en el suelo. Una ligera capa de polvo cubre todas las superficies. Siento una advertencia de no tocar nada, porque temo que, si ella sabe que he estado aquí, realmente habría cruzado una línea. Me paro en el marco de la puerta y miro alrededor. Puedo sentir el amor que Bella tenía por su hija por nacer. Incluso puedo ver el amor que Jake sentía. Todos los muebles parecen hechos a mano con una laca única y grabados tribales. Sabiendo que ya me tomé mucho tiempo, cierro la puerta gentilmente, esperando que no se note que miré. Empiezo a sentirme preocupado por Bella. Sé que está progresando, pero mientras estoy parado en el pasillo pensando, me preocupa que ella se sumerja directamente en mis problemas y olvide los suyos.

Bajo las escaleras, preguntándome si debería hablar con ella sobre esto. ¿Debería preguntarle por Kate, preguntarle si cree que es momento de volver a trabajar con ella otra vez? Me caigo en una silla cercana, pasando mis dedos por mi cabello. Después escucho que se abre la puerta, seguido por risas. Las comisuras de mis labios se levantan mientras me paro para averiguar qué están haciendo. Entrando en el vestíbulo, lo sé.

Compraron más que ropa de cama.

Chasqueo la lengua.

—Bella.

Sus ojos se amplían y su boca hace una pequeña O.

—Edward, te juro que no es lo que parece. Pensamos que ya que estábamos afuera podíamos conseguir cosas para tu oficina como una sorpresa.

Poniendo los ojos en blanco, respondo:

—Guardemos todo.

*Driving Forces*

Tomo asiento junto a la silla de Alistair, que todavía no está presente. Incluso con los progresos que he tenido en mi curación, siempre vengo a las reuniones. Me recuerdan que no estoy solo y quiero estar aquí para los otros también. Puedo ayudar a alguien más a dar otro paso en su curación.

Al camina con un nuevo caballero que me parece realmente familiar, pero no lo reconozco hasta que se sienta. Su pelo negro y desordenado cae sobre sus ojos cubiertos por anteojos de sol. Su piel bronceada está manchada por marcas que conozco muy bien.

Jacob Black está sentado frente a mí, luciendo abatido.

—Comencemos. Quiero presentar a Jake.

Todos decimos hola.

—¿Por qué no empiezas contándonos sobre ti? —Al pone su mano sobre el hombro de Jake, reconfortándolo.

Él se aclara la garganta y comienza:

—Soy Jake. Estoy casado con una hija y otra en camino. —Sacude su cabeza mientras mira el suelo—. Fui criado para nunca golpear a una mujer, que se supone que debo ser un hombre. Leah siempre me ha golpeado o me ha arrojado cosas, pero solo no le daba importancia. Pero a medida que pasó el tiempo y nos casamos, las cosas empeoraron. No tengo a nadie. Me aparté de la única familia que realmente he tenido por engañar a mi primera esposa. —Su voz se quiebra al final—. Quiero dejarla. Sé que el bebé que está esperando no es mío. Traté de tomar a mi niña y solo irme, pero me atrapó. —Se saca sus anteojos de sol.

Un silbido colectivo recorre la habitación. Reconozco el hematoma y sé qué es lo que usó. Me aclaro la garganta.

—¿Está bien tu pequeña?

Los ojos de Jake se amplían levemente cuando me ve, pero eso no impide su respuesta.

—Sí. Me las arreglé para llevarla a su habitación antes de que todo se derrumbara. Leah se volvió loca, después me dijo que mi hija no es mía, que solo dijo eso porque quería alejarme de mi primera esposa. Ella odia… —Se detiene, luciendo muy avergonzado por lo que iba a decir a continuación—. Mi primera esposa es su hermanastra. Leah odiaba que Bella tuviera todo lo que ella quería y se aprovechó cuando estaba borracho y me sentía solo. Nunca pensé en eso otra vez. Pero cuando ella apareció diciendo que estaba embarazada, supe que debía estar ahí. Justo había perdido a mi otra bebé y yo… yo… —Las lágrimas caen por su rostro. Me mira, queriendo que alguien le diga que todo estará bien.

—Hiciste lo que pensaste que tenías que hacer. Está bien, Jake. Pero no está bien recibir una paliza. No importa si es de tu esposa —dije, tratando de no ser demasiado rudo con él—. No importa cuánto creas que te lo mereces.

Él asiente.

—No sé qué hacer.

Alistair me dirige una mirada.

—Bueno, estas aquí y eso es un comienzo. Te ayudaremos, con cualquier cosa que decidas hacer a continuación.

Así es como transcurre la mayor parte de nuestra noche. Hablamos de los pequeños problemas que tiene cada uno de nosotros y qué planeamos hacer.

Tomo una respiración profunda antes de soltarlo:

—Me mudé con Bella y ella decidió "remodelar todo el maldito lugar" para que refleje que Emma y yo vivimos ahí. Sus palabras, no las mías. —Resoplo—. Pero noté que ella no está haciendo su propia curación y trabajando en ella, y me preocupa que se vaya a quebrar cuando salga el tema de la habitación que está en el pasillo de la habitación de Emma. Me preocupa que un día Emma quiera mirar y… —Me detengo, tomando mi labio inferior entre mis dientes.

Al asiente.

—Tal vez deberías simplemente sentarla y hablar con ella. Ella es una persona muy razonable, Edward. ¿Qué es lo que te preocupa sobre hablar con ella?

Me encojo de hombros, pero sé exactamente qué me está carcomiendo.

—Bella no grita. Es muy paciente y comprensiva —habla Jake. Todos los ojos están en nosotros mientras hacen la conexión.

Trago con dificultad.

—Lo sé. Sé que probablemente no se enojará conmigo. También sé que esto la lastimará y no quiero que se sienta herida. Sé lo que significa la habitación. Sé lo doloroso que es para ella. Y…

Al y Jake asienten. Miro a Jake mientras su propio dolor cubre su rostro. Sus ojos se llenan de lágrimas y su boca cae.

—Habla con ella.

Asiento, sabiendo que tienen razón.

No quiero hablar con ella durante nuestra semana, así que lo dejo para hoy después del trabajo cuando Emma se va a casa de Rose para una pijamada.

Un gemido escapa de mis labios cuando me levanto y camino hacia su oficina para hacerle saber que tengo que hacer unas copias e ir a la oficina de Jasper para llevarle unos contratos que necesita. Bella está encorvada sobre su computadora con una lapicera saliendo de su boca. Luce tan hermosa.

—¿En qué estás tan concentrada? —Me río mientras ella me mira con los ojos muy abiertos.

Ella sonríe.

—Estaba investigando el centro comunitario en el que trabaja Alistair. Realmente necesitan más acceso a abogados y estaba pensando que quería ayudar. Pero… —Sus ojos encuentran los míos—. Si hago esto, tendré incluso menos tiempo libre.

Tarareo.

—Bueno, puedo hacerme cargo de todos los contratos. Tendré el conocimiento ya que iré a la escuela en enero. Quiero decir, será difícil, pero creo que podremos manejarlo.

Me sorprende saltando de su silla y besándome tontamente.

—Eres demasiado maravilloso.

Un bufido escapa de mis labios al mismo tiempo que siento el calor subir a mis mejillas.

—Tengo que ir a hacer copias.

*Driving Forces*

Juntos vemos a Emma irse con Rose. Bella entrelaza sus dedos con los míos, llevándome a la sala de estar para descansar en el sofá y poner una película.

Sé que este es el momento que necesito para hablar con ella. Mi corazón se acelera y mis palmas sudan por lo que voy a hacer a continuación.

Las cejas de Bella se juntas cuando me mira.

—¿Qué pasa, cariño?

Mi garganta se siente como si estuviese tragando arena.

—Me preocupo por ti. —Mi voz sale temblorosa.

Sus ojos se amplían y su boca se abre ligeramente.

—¿Por qué?

Sin querer perder el impulso, procedo rápidamente:

—Creo que has estado tan concentrada en mí, que estás olvidando tu propia sanación. He notado que no has ido a tus propias reuniones o a ver a Kate. Me preocupa que tener la habitación de tu hija en el mismo piso que la de Emma vaya a causarte un colapso. —Todo lo que digo sale en una ráfaga. Espero que ella entienda algo.

Ella toma una respiración profunda.

—Oh.

La empujo más cerca de mí, jugando con sus dedos.

—Eres todo para mí, Bella. Amo que te preocupes tanto por Emma y por mí, pero nosotros también nos preocupamos por ti. Me preocupa que evites sentir esos sentimientos otra vez. Estoy disfrutando a esta mujer feliz que lleva a mi hija de compras. Pero me preocupa que vuelvas a ser la mujer malhumorada con la que empecé a trabajar y que no hacía nada más que trabajar.

Su cabeza cae sobre mi hombro y puedo sentir las lágrimas en mi camisa.

—Lo siento, Edward. Volveré con Kate. Tienes razón. Me pongo tan nerviosa cuando estamos cerca de la habitación de la bebé.

Mis labios se presionan contra la parte superior de su cabeza.

—Cualquier cosa que necesites, estoy aquí para ti, justo como tú estás para mí.

Ella asiente contra mí.

Juntos vamos a mejorar.


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¡Hasta el próximo capítulo!