Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Alyscia. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Alyscia, solo nos adjudicamos la traducción.


Driving Forces

Autora: Alyscia

Traducción: Yanina Barboza

Corrección: Melina Aragón


Capítulo 16

BPOV

Kate me está dando su característica ceja levantada. Sé que está un poco decepcionada por mi desaparición. Lo dijo cuando llamé para programar la cita, pero también dijo que estaba contenta de tenerme de regreso.

—¿Qué te hizo decidirte a venir? —Kate mira su bloc de notas.

Respiro profundamente, sabiendo que necesito ser honesta.

—Al principio, fue Edward. Estaba ansioso por mí, especialmente con Emma durmiendo en una habitación justo a continuación del cuarto de mi hija. —Me detengo y niego con la cabeza—. Pero ahora, sentada aquí, sé que necesito estar aquí por mí.

Kate asiente con la cabeza mientras escribe algo.

—¿Qué es lo más importante en tu mente en este momento?

Me muerdo el labio inferior, un mal hábito que parece que he copiado de Edward, mi pecho se aprieta solo de pensar en mis próximas palabras.

—He estado pensando en Jake últimamente. —Suelto un suspiro áspero—. He estado pensando en nuestra hija… —Sacudiendo la cabeza, todas las palabras brotan—. Me pregunto si éramos demasiado jóvenes, si tal vez empujé a Jake a la relación, al matrimonio. Si solo planeé todo nuestro futuro y nunca le consulté. Me pregunto si él ha llorado a nuestra hija como yo. Me pregunto si él va a su tumba… —Mi barbilla toca mi pecho mientras las lágrimas caen por mis mejillas al pensar en mi pequeñita.

Escucho ruido, y luego aparece una caja de pañuelos. Tomo la caja y saco uno para limpiarme las lágrimas y los mocos.

»En medio de la muerte de mi hija, nunca me preocupé por lo que Jake estaba pasando. Luego, estaba tan ocupada con el futuro que nunca me detuve y me pregunté cómo se sentiría él por nada. —Continúo divagando mis pensamientos en voz alta.

—¿Importa lo que él siente, Bella? —me pregunta Kate gentilmente.

Tomo una respiración profunda y la suelto.

—Ahora que me siento... —Inclinando la cabeza, trato de pensar en la palabra correcta para eso—. Mejor, supongo. A veces me pregunto si quizás Jake y yo nunca estuvimos hechos el uno para el otro. Me pregunto si... —Cierro los ojos con tanta fuerza que veo líneas detrás de mis párpados.

—Está bien decirlo, Bella.

Jadeo por aire mientras la peor verdad sale de mi boca.

—Si no era mejor que no tuviéramos a nuestra hija. —Kate me abraza mientras surgen más palabras—. Siento que la estoy deshonrando al seguir adelante, al permitir que Emma tenga su futura habitación. Me siento estúpida por querer llamar a Jake y hablar con él sobre nuestra hija. Querer que él me ayude a revisar sus cosas. —Por último, al final de mi perorata, hipo.

—No hay nada de malo con querer esas cosas, o con pensar en eso. Estás tratando de comprender qué sucedió y por qué. No hay nada de malo con tener un momento en el que pienses que tal vez fue lo mejor. La forma en que terminaron las cosas contigo y con Jake fue horrible. Se fue para atender a su amante y a otra bebé. Tienes todo el derecho a estar enojada por eso.

Me sueno la nariz, escuchándola.

»Pero también tienes todo el derecho a querer pasar por este proceso con él. Perdonarlo y seguir adelante. El perdón no es para la otra persona, es para ti.

Asiento.

—Quiero tener un cierre. Quiero limpiar su habitación, y lo quiero allí conmigo porque era un buen hombre. Quería a nuestra hija tanto como yo.

Kate me palmea la espalda.

—Entonces te sugiero que solo llames, lo invites a almorzar y hablen. Y parte desde allí.

Soplando un poco de aire, estoy de acuerdo con ella.

—Sí, creo que eso es lo que quiero hacer.

Me da una última palmada en la espalda y se cambia a su asiento, escribiendo algunas cosas más.

—Te veré la semana que viene. Y para entonces, espero que hayas vuelto a la terapia de grupo y quizás empezar a pensar en lo que quieres decirle a Jake si no lo has llamado para ese momento.

—De acuerdo.

Cuando llego a casa, Edward está cocinando, sonriéndole a Emma que está parloteando sobre su día escolar.

—Hola, nena, ¿cómo te fue? —La expresión de Edward muestra su preocupación, la misma preocupación que tenía cuando me abordó por primera vez sobre volver a terapia.

Después de todo este tiempo, he visto a Edward convertirse en este hombre increíble y cariñoso, pero todavía tiene muchas inseguridades. Una de ellas es su miedo a crear un conflicto conmigo.

—Todo salió bien. Quiero hablar de algunas cosas más tarde —murmuro, besando la parte superior de la cabeza de Emma—. Eso huele tan bien. Me muero de hambre —anuncio, cambiando de tema. No quiero que Emma me vea llorar o escuche el dolor en mi voz mientras le digo a Edward lo que quiero hacer.

Edward sonríe, pero no llega a sus ojos.

—Es pollo Alfredo.

Mi interior se vuelve papilla con solo mirarlo con sus jeans desteñidos y una camiseta sencilla revolviendo la cena en la estufa. Sonrío y le guiño un ojo, tratando de borrar esa mirada de preocupación de su rostro.

Sus mejillas se ponen rojas antes de que pueda volver a la estufa.

Camino detrás de él, envolviendo mis brazos en su cintura y enterrando mi rostro en su espalda, absorbiendo su aroma. Su olor relaja todo mi cuerpo. Siento las palabras en la punta de mi lengua; tengo tantas ganas de decírselo.

Sus músculos se relajan debajo de mí mientras una de sus manos se levanta y cubre la mía.

—Si quieres sentarte, nena, terminaré esto en un minuto.

Sonrío y lo beso entre los omóplatos.

—Eso suena maravilloso.

Edward entra a la habitación usando solo la parte inferior de su pijama. Se pasa los dedos por el cabello con brusquedad mientras camina hacia la cama. Las puntas de sus orejas están rojas, seguidas de sus mejillas mientras se acerca a mí. Me recuesto, dejando que me consuma. Sus labios toman los míos con avidez y su lengua invade mi boca. Mis manos se mueven a sus hombros, sintiendo su piel debajo de mis palmas. Sus manos comienzan a vagar, y siento su cuerpo temblar, señalando su límite, pero todavía trata de empujar su mano hacia abajo.

Suavemente aparto mis labios, presionando mi frente contra la suya y jadeando por aire.

—Edward, cariño, puedes parar. Está bien.

Cuando presiono mis labios contra su mejilla, escucho su suspiro frustrado.

—Solo quiero hacerte sentir bien.

Mi corazón se rompe un poco al escuchar su declaración.

—Cariño, siempre me haces sentir bien. Me encanta besarte. ¿Qué está pasando?

Me muevo para poder sentarme y Edward bufa, pasando sus dedos por su cabello y apoyándome contra la cabecera.

—Dijiste que querías hablar. Pensé... que tal vez estabas cansada de mí. Quería mostrarte que podía hacer más. Que haría más por ti... —Su cuerpo entero tiembla.

Jadeo.

—Edward, nunca, jamás. Podríamos besarnos por el resto de nuestras vidas y estaría bien con eso.

Él asiente y envuelve sus brazos alrededor de mis hombros, acercándome a su pecho.

—Entonces, ¿de qué tenemos que hablar?

Respirando hondo, respondo:

—Estaba hablando con Kate sobre... —Me detengo, incapaz de encontrar las palabras que estoy buscando. ¿Cómo explico lo que quiero? Siento que Edward se tensa debajo de mí. Empiezo a hablar rápido para que no piense demasiado—. Quiero hablar con Jake. Quiero tener un cierre. Quiero que venga a ayudarme a empacar la habitación de nuestra hija.

Se relaja y siento sus labios en la parte superior de mi cabeza.

—Oh.

Me río ligeramente mientras presiono mis labios en su pecho, esperando que no lo asuste demasiado.

—Sí, nada demasiado aterrador para ti, solo para mí.

Siento su pecho vibrar mientras tararea.

—Estoy seguro de que también será aterrador para él.

No quiero comentar sobre lo que Jake podría terminar sintiendo. Todavía estoy luchando con los sentimientos que tengo por la decisión que acabo de tomar.

Voy a una reunión de grupo antes de hacer la llamada. Edward se sienta a mi lado con la rodilla rebotando. Siento que me está ocultando algo, pero no pregunto, sabiendo que me lo dirá cuando esté listo.

Más tarde en casa, finalmente presiono el botón de llamar, solo para que suene una y otra vez sin respuesta. Dejo un mensaje rápido para que Jake me llame.

Cuando cuelgo, suena el teléfono de Edward.

Él responde rápidamente.

—Mierda, está bien, está bien. Voy en camino. Solo mantén la calma, ¿está bien? Llevaré a Bella conmigo y arreglaremos todo.

Mi ceño se frunce.

—Edward, ¿qué está pasando?

Casi se arranca el cabello.

—Tenemos que ir al hospital.

Me pongo de pie y agarro mi bolso.

—¿Por qué, qué está pasando? —Empiezo a interrogarlo mientras nos dirigimos al auto. Edward le está enviando un mensaje de texto a Alice, quien está cuidando a Emma en este momento.

Edward gruñe.

—Son Jake y Leah. Jake tendrá que explicar más cuando lleguemos allí.

Levantando la ceja, digo:

—Alguien me explicará algo cuando lleguemos allí.

Es un completo caos cuando llegamos. Leah está gritando que Sarah no es de Jake y que él es un sucio mentiroso. Jake está llorando y sangrando por todas partes. El médico está tratando de que se acueste en la camilla, pero él está tratando de que alguien aleje a Sarah de Leah.

Edward no duda en sacar a Sarah de los brazos de Leah y moverse hacia Jake.

—Tienes que calmarte y dejar que te atiendan.

Jake cede y se acuesta.

Hay dos policías, uno junto a Leah tomando su declaración y el otro rondando a Jake.

Desconcertada, me acerco a Jake y Edward.

—¿Qué demonios, Jake?

Los ojos de Jake se llenan de lágrimas.

—Lo juro, no la toqué. Iba a llevar a Sarah a la casa de Seth. Lo llamé y todo para avisarle que la iba a dejar con él. Tenía una maleta empacada y le dije a Leah que me iba. No puedo hacerlo más.

Miro a Edward, quien no parece querer mirarme a los ojos mientras rebota a Sarah en su cadera, haciéndola reír.

—Jake, ¿Leah ha estado...? —No puedo terminar mi oración. Miro a Jake, viendo viejos moretones alrededor de sus ojos. Él se concentra en el piso—. Edward, llama a Seth y luego a mis padres, por favor.

Edward se saca el teléfono del bolsillo.

—Por supuesto.

Palmeo la mano de Jake antes de caminar hacia donde está Leah.

—Bella. —Ella se estira por mí, pero yo doy un paso atrás. Miro a mi hermana. La niña a la que ayudé a criar, con la que elegí vestidos, a la que saqué de más problemas de los que puedo contar y nunca les conté a nuestros padres.

—Leah, ¿lo atacaste porque se iba?

El oficial junto a ella mira entre nosotras.

—Señora Black, ¿esto es cierto? ¿Su esposo la estaba dejando?

Su rostro se transforma de la inocencia al odio puro.

—¡Él no puede dejarme, no después de todo el esfuerzo que hice para atraparlo!

Ella se lanza hacia mí, pero el oficial la atrapa y la pone bajo arresto.

Solo puedo quedarme allí en estado de shock.


¡Hola!

¿Nos cuentan qué les pareció el capítulo?

Muchas gracias por los comentarios en el capítulo anterior: saraipineda44, tulgarita, Sully YM, Lauguilln, sandy56, rosy canul 10, PanchiiM, Lizdayanna, Kriss21, bbluelilas, angryc, EmilyChase, Lady Grigori, Cinti77, Jade HSos, Adriu, Karen CullenPattz, Tata XOXO, maidely34, Isis Janet, kaja0507, Alizce, aliceforever85, solecitopucheta, Car Cullen Stewart Pattinson, gesykag, Vianey Cullen, Cristal82, alejandra1987, Danny CullenMa, alo-star, BlissBelleTwilighter, Sther Evans, Aidee Bells, Pameva, phoenix1993, Smedina, Maryluna y los anónimos.

¡Hasta el próximo capítulo!