Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to Alyscia. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de Alyscia, solo nos adjudicamos la traducción.
Driving Forces
Autora: Alyscia
Traducción: Flor Carrizo
Corrección: Melina Aragón
Capítulo 19
EPOV
Mirando hacia atrás a mi relación con ella, sé con certeza que nunca he sentido esto antes. ¿La calidez que llena mi pecho cuando veo a Bella? No, nunca sentí eso.
En Acción de Gracias fuimos a la casa de su mamá y su papá, y me hicieron sentir como si fuera uno de ellos. Me llamaron hijo y se aseguraron de que estuviese cómodo. Emma estaba en su elemento, corriendo alrededor con los otros chicos, llamando a Charlie Pop-Pop y a Jasper tío. Somos una familia y se siente tan bien ser parte de eso. Después de tantos años queriendo esto, finalmente lo tengo.
Un par de días después de las vacaciones, Bella está lista para entrar en la habitación de su hija y limpiar. Le pregunto repetidamente si está segura de esto. Ella nunca me contó que sucedió entre ella y Jake, pero el hecho de que él no esté aquí y ella no quiera su ayuda significa que dijo algo que cambió su forma de pensar sobre querer incluirlo.
Recopilamos todo lo que necesitamos como bolsas de basura, trapos para limpiar y algunas otras cosas. Tomo su mano cuando nos paramos frente a la puerta. Puedo abrirla para ella, pero siento que le estaría quitando algo. Beso su frente, diciéndole lo mucho que la amo y cuán maravillosa es. Toma una respiración temblorosa y gira el pomo, abriendo la puerta con un crujido.
Hay más polvo ahora que cuando la abrí hace semanas. Bella entra primero, nunca soltando mi mano mientras se para en el medio de la habitación. Espero, dejándola liderar. Bella me suelta y camina hacia la cuna en proceso, pasando sus dedos por la madera y trazando ligeramente los símbolos tribales grabados en ella.
—Jake quería que ella conociera su herencia. —Se gira hacia mí, limpiando la humedad de sus mejillas—. Vamos a donar la cuna al refugio.
Asiento y empiezo a desarmarla. Pronto siento su presencia detrás de mí.
—No pasó mucho tiempo después de que la perdimos que él empezó a desarmarla. Lo dejó cuando comencé a gritarle por tocarla. Lo eché, prohibiéndole entrar a la habitación.
Miro hacia arriba y veo sus ojos borrosos; está viendo algo del pasado. Sus brazos envueltos alrededor de su torso.
—¿Quieres que espere, amor? —Me levanto para abrazarla, pero ella sacude la cabeza.
—No, es el momento, Edward.
No la cuestiono otra vez. Mientras desarmo la cuna, ella habla sobre los diferentes atuendos y cómo los encontró mientras los guarda con cuidado en las bolsas. Cuando escucho que se detiene, me giro hacia ella. Está sosteniendo un lindo atuendo de rana. Me siento junto a ella en el suelo, envolviendo mi brazo alrededor de sus hombros.
—Esto es adorable.
Deja escapar un suspiro tembloroso.
—Sí. Este era el atuendo con el que vendría a casa.
—Deberías quedártelo. Tal vez podemos hacer una caja de recuerdos con esto y algunas otras cosas —sugerí sin realmente pensarlo.
Su sonrisa es pequeña.
—Creo que me gustaría eso.
Nos las arreglamos para dejar la cuna en el garaje y un par de bolsas de otras cosas en su habitación. Bella se queda el atuendo, un babero y una pequeña manta que Sue le hizo. Lo más hermoso que encontramos fueron un par de fotos, una de ella embarazada y radiante, lo que me hace querer verla embarazada con mi hijo más de lo que quiero admitir. Y hay otra de Bella sosteniendo a su hija muerta.
Me uno a Bella mientras llora por eso.
Justo una semana antes de Navidad, la remodelación se completa para nuestra satisfacción y ponemos la caja de recuerdos de Clara en la sala. Bella me hizo hacer una para Emma y pusimos una al lado de la otra.
Bella me dijo que el nombre de su hija era Clara Nicole Black. Hizo mucho progreso con su curación desde que limpiamos la habitación y está comenzando a referirse a su hija por su nombre.
Bella entra a la habitación, colapsando a mi lado.
La empujo hacia mí, besando sus labios.
—¿Bien o mal?
Se ríe.
—Podría haber sido peor, pero Sam y Jake ahora tienen un horario que acordaron y lo reevaluarán cuando ella empiece la escuela.
Sé que Bella está lista para terminar con el caso de Jake.
Leah ya fue apartada y sus derechos sobre su hijo por nacer terminarán en el momento que dé a luz. Él se irá con Sam en el momento en que se corte el cordón. A ella están considerando mandarla a cadena perpetua porque apuñaló a un guardia mientras estaba en la cárcel esperando el juicio y él murió.
Todo lo que quedaba era el régimen de visitas entre Sam y Jake.
—¿Está todo hecho entonces? —La beso otra vez, dándome cuenta de que estamos solos. Emma está con Charlie y Carlisle.
Ella gime en mi boca.
—Sí.
Mi corazón se acelera, pero de una buena forma. Me inclino hacia ella, obligándola a acostarse sobre su espalda mientras me cierno sobre ella, moviéndome ligeramente contra su cuerpo. Las manos de Bella se mueven hacia mi espalda, empujándome más cerca mientras nos besamos como adolescentes. Mi mano se desliza bajo su camisa y recorre su piel. Sus gemidos se hacen más fuertes a medida que mi mano va más arriba bajo su camisa.
—Te amo tanto —jadeo, tratando de recuperar el aliento, pero sin querer parar. Mi cuerpo se congela cuando mi mente interpreta lo que acaba de pasar. No quiero detenerme.
Bella deja pequeños besos a lo largo de mi mandíbula.
—¿Estás bien, cariño?
Miro hacia abajo a sus ojos llenos de lujuria.
—Nunca he estado mejor.
Nos besamos y frotamos un rato más, antes de detenernos para hacer la cena y hablar sobre qué regalos todavía necesitamos obtener.
Bella sale con las chicas mientras yo salgo con los chicos, incluyendo a Charlie y Carlisle. Supongo que es una tradición que los hombres compren juntos mientras las mujeres hacen sus cosas. Nos separamos cuando llegamos al pasillo de las joyerías del centro comercial. No puedo evitar mirar la sección de anillos de compromiso, especialmente uno en particular. Es una banda plateada corte princesa con corazones de diamante a los lados del diamante central y otros pequeños diamantes en la banda. Es simple y está gritándome que lo ponga en la mano de Bella.
—Ese sería un anillo perfecto para mi hija. —La voz ronca de Charlie me hace saltar un poco.
Mi corazón se acelera y mis palmas sudan, y todo en lo que puedo pensar es en cómo probablemente lo ofendí porque no hablé con él primero.
Él palmea mi espalda.
—Bella tendría nuestro pellejo si alguna vez piensas en preguntarme a mí primero. —Se ríe, leyendo mi mente, o tal vez lo vio escrito sobre todo mi rostro.
Mi mano va a mi nuca, rascándome nerviosamente.
—Sí, ella es así de independiente.
Él tararea.
—Bella no podría haberlo hecho mejor que contigo.
Me giro hacia él.
—Creo que es al revés, Charlie, yo no podría haberlo hecho mejor que con Bella.
Él sonríe.
—Gracias por traerla de regreso a la vida. Pensé que la perdí después de todo lo que pasó. Y estaré orgulloso de llamarte mi hijo.
Trago las emociones que llenan mi pecho.
—Gracias, señor.
Charlie se queda mientras compro el anillo y después nos unimos a los demás para almorzar. Aprecio mucho que Charlie nunca menciona la pequeña caja de terciopelo que está en el bolsillo de mi abrigo.
Mierda, voy a pedirle matrimonio a Bella, y no quiero esperar mucho para preguntarle.
La mañana de Navidad es algo sacado de una película de Hallmark, con regalos por todos lados, y Emma no tiene idea de qué hacer consigo misma mientras los abre. Bella toma fotografías mientras abrimos nuestros regalos. Yo tengo el más importante conmigo, esperando que todos lleguen para la cena.
No pasa mucho tiempo para que todos lleguen. Comemos la cena y después se reparten los regalos para los adultos.
Tomo la mano de Bella y me pongo sobre una rodilla, abriendo la pequeña caja que ha estado haciendo un agujero en mi bolsillo. Los ojos de ella se abren de par en par y la habitación entera se queda en silencio. No creo que alguien esté respirando.
Mis manos tiemblan y puedo sentir el sudor cayendo por mi frente.
—Isabella Cullen, cuando entré en tu oficina era un hombre destrozado y asustado, pero nunca me hiciste sentir de esa forma. Me mostraste que no soy una víctima, sino un sobreviviente. Eres la mujer más paciente y cariñosa que he conocido. Me haces querer conquistar el mundo sabiendo que te tengo a mi lado. Te amo. ¿Te casarías conmigo?
Sus manos cubren su boca mientras lágrimas caen por sus mejillas.
—Sí.
—¿Sí? —Sonrío.
Ella grita:
—¡Sí!
Salto, atrayéndola entre mis brazos y besándola profundamente. Escucho a nuestra familia animándonos. Me alejo de sus labios, agarro su mano y le pongo el anillo, luego dejo un beso sobre su dedo.
—Te amo. —Bella me besa otra vez.
No tengo tiempo de responder cuando las mujeres la alejan, necesitando abrazarla y chillar mientras miran el anillo. Sus hermanos palmean mi espalda, felicitándome y dándome la bienvenida oficial a la familia.
Pero mi mirada nunca la deja. Mi Bella.
Cuando todos se van a casa cerca de la medianoche, Emma logra que su tía Rose se la lleve a su casa, dejándonos a Bella y a mí solos.
El aire está cargado a nuestro alrededor mientras nos metemos en la cama. Me paro frente a ella, besándola ligeramente y luego le saco la camisa. Sus pezones se endurecen cuando el aire frío los golpea. Apoyo mis manos sobre sus caderas, observando sus ojos oscurecerse con lujuria. La guío hacia la cama y se acuesta. Le saco sus leggings, dejándola solo con su ropa interior. No puedo evitar admirarla, está tan hermosa ahí acostada deseándome. Es su naturaleza gentil dejándome guiar lo que me hace saltar sobre ella, apretando mi dureza contra ella y besándola con tanta pasión como puedo reunir.
—Oh, Edward —gime en mi boca—. ¿Estás bien con esto? —Agarra suavemente mi camisa.
Me alejo solo lo suficiente para que pueda ver mis ojos.
—Confío en ti.
Me saca la camisa, su mano bajando por mi pecho hacia mi estómago. El pánico aumenta mientras ella recorre mis cicatrices y continúa hacia abajo.
—Mírame, Edward. —Su voz es suave pero firme.
Mi mirada encuentra la de ella.
—Podemos detenernos aquí, cariño. Te amo sin importar nada.
Gruño de frustración porque no quiero detenerme. Quiero esto. Quiero tener sexo con mi prometida. Demonios, voy a tener sexo con ella.
Me levanto, sacándome mis pantalones y mi bóxer y acercándome a ella otra vez. Ella rápidamente se saca su ropa interior. Mis labios vuelven a los suyos y nos besamos mientras nos provocamos más y más. El pánico finalmente se va cuando la penetro. Mi cabeza cae sobre su hombro mientras me muevo lentamente. Sus manos suben y bajan por mi espalda.
—Esto se siente tan bien, Edward —gime.
Aumento mi velocidad solo un poco, sintiéndome listo para explotar en cualquier segundo. En este momento puedo sentir la inseguridad creciendo en mí a medida que mi orgasmo se hace inminente. Sé que Bella no tendrá un orgasmo. No hay forma, solo han pasado un minuto o dos.
Bella me atrae para un beso.
—Está bien, Edward, esto es perfecto, tan perfecto.
Gruño, besándola con fuerza mientras mi cuerpo tiembla y llego a mi orgasmo.
—Oh, Dios. —Colapso sobre ella.
Me da besos mientras sus manos frotan mi espalda.
—Te amo tanto, cariño.
—También te amo —murmuro, tímido y avergonzado por no haber durado mucho.
Ella susurra en mi oído:
—Será mejor la próxima vez y mejor la vez después de esa. Tenemos el resto de nuestras vidas para perfeccionarlo.
Sonrío contra su hombro.
—Sí.
—Sí.
Ni siquiera una hora después la necesito otra vez. Entre su cuerpo arqueándose en la cama y los fuertes gritos que salen de ella, estoy seguro de que lo hice mucho mejor.
¡Hola!
¿Nos cuentan qué les pareció el capítulo?
Muchas gracias por los comentarios en el capítulo anterior: angryc, EmilyChase, saraipineda44, rosy canul 10, NarMaVeg, phoenix1993, Lady Grigori, Car Cullen Stewart Pattinson, Sully YM, Isis Janet, gesykag, PanchiiM, Mapi, aliceforever85, Adriu, Tata XOXO, maidely34, solecitopucheta, Alizce, Aidee Bells, tulgarita, Sther Evans, Pameva, sandy56, Leah De Call, Cristal82, Smedina, Karen CullenPattz, bbluelilas, alejandra1987, Danny CullenMa y los anónimos.
¡Hasta el próximo capítulo!
