[Todos los personajes aquí presentes pertenecen a Rumiko Takahashi de la obra Ranma 1/2]

-…además, he visto mi cuerpo desnudo cuando estoy convertido en chica, así que verte no me provocó ninguna impresión. Es más, mi cuerpo está mucho mejor formado que el tuyo jajaja- Ranma era consciente de que se había excedido con aquel comentario cuando conoció a Akane. Pero no bastaba para hacerle ver por qué era tan rejega con los varones; por lo menos, no hasta que le explicó el estúpido juego en el que Tatewaki Kuno la había metido.

Ranma no negó el hecho de sentir algo hacia Akane después de verla repartir tantos golpes aquella mañana, y estaba seguro de que ninguno de esos muchachos sentía lo mismo que él había sentido al verla así, aguerrida
-A ambos les gustan las artes marciales…que tontería-se dijo a si mismo Ranma, recordando la noche que lo comprometieron con Akane. Esa misma tarde, mientras estaba en el dojo peleando contra sus nuevos enemigos (los ejercicios de matemáticas), escuchó sin querer una charla
-Oye Nabiki ¿No sabes por qué Akane está de nuevo con esas sudaderas enormes? Pensé que ya no los usaba desde el octavo grado-Preguntó la dulce Kasumi colgando la ropa recién lavada junto a su hermana
-No lo sé, pero si sigue usándolos mis ventas disminuirán-
-¿Ventas?...¡Pero Nabiki!-
-Oh no quise decir nada jeje-
Tenían razón, después de recibir una mesa en la cabeza por su comentario de esa noche, Akane comenzó a usar aquellas sudaderas holgadas…

-¿Por qué se nos castiga así?-exclamó uno de los nuevos amigos de Ranma mientras volvían del comedor
-¿De qué hablas?-Preguntó Ranma dándose cuenta de que miraban a Akane con nostalgia mientras ella reía con sus amigas
-De Akane, este martirio en el que nos mete cuando usa ropa tan grande, tu tienes suerte porque viven en la misma casa ¿Pero nosotros?- Otra vez salían a tema esas sudaderas ¿Pues qué tenían de especial?
Ranma comenzó a interesarse en la forma de vestir de Akane; pues aunque en las mañana el aire era fresco; aún en las tardes más calurosas, Akane no se quitaba esa ropa gruesa. A él le daba igual, aunque admitía para sí, que su pequeña estatura, combinada con esas grandes prendas mientras repartía palizas a los chicos, la hacían ver endemoniadamente tierna a sus ojos. Pero quería entender el porqué de esa ropa, el porqué todos habían perdido la cabeza por ellas.

Diariamente, llegaban al dojo retadores de lugares cercanos a Nerima, pero Ranma prefería "desaparecer" porque los creía poca cosa para él
-¡Me da igual que se quede o no, yo sola puedo hacerlo!- Gritó Akane llena de cólera mientras charlaba con su padre, el tío Genma y Ranma; todo durante el desayuno
-Obviamente puedes, porque son tan débiles como tú ¡niña boba!-respondió Ranma dando grandes bocados. Akane soltó un sonoro suspiro, estampó su jugo en el comedor y salió tan rápido como tomo su maletín de la escuela.
-¡Ranma! Muchacho mal agradecido, al menos quédate a apoyar a tu prometida- Dijo Genma mientras consolaba a su amigo Soun, quien comenzó a llorar ante la actitud fuerte de su pequeñita

***

-Ranma…tenemos que hablar- Dijo Genma entrando al dojo, mientras Ranma entrenaba después de las clases
-¿Y ahora qué quieres papá? Si es por la próxima pelea de Akane ya te dije que no me interesa, me da igual-Contestó Ranma sin detener su entrenamiento, pero en ese momento una toalla cayó en su cara, por lo que no tuvo más opción de detenerse y escuchar
-Precisamente hijo, no deberías subestimar así a Akane, es una gran peleadora-
-claro que no, ella solo es una niña, es débil…-
-Soun pensaba dedicarse a su familia al no tener varones, pero el talento innato de Akane lo hizo cambiar de parecer, no se contuvo para entrenarla, al subestimarla a ella estás subestimando a mi mejor amigo también- Las palabras de Genma hicieron que Ranma bajara la cabeza un poco apenado, pues a pesar del poco tiempo de conocerlo, las hazañas que su padre le contaba le hacían respetarlo como peleador -Después de las clases de hoy, Akane tuvo 5 encuentros en nombre del Dojo Tendo-
Las palabras de Genma dejaron petrificado a Ranma ¿cinco? ¿No eran muchos encuentros para una niña tan... débil?
–Escucha hijo, aunque Soun y yo recibimos el mismo entrenamiento, heredarlo a ustedes de la manera que dictan nuestras sectas familiares era nuestro deber, y Akane y tú lo cumplirán en su momento- Ranma miró fijamente a su padre, estaba realmente interesado –si te quedas a la pelea que tendrá hoy Akane, entenderás de lo que te estoy hablando. Desde que llegamos, ella a peleado por el dojo y soy testigo de sus palabras: ella que puede hacerlo sin tu ayuda- Genma iba de salida cuando miró a su hijo por sobre su hombro y agregó –Ni siquiera tu presencia en la pelea hará que Soun solicite tu ayuda con su discípula- Obviamente, con tal introducción, Ranma no perdería por nada el mirar esa pelea

El cielo comenzaba a tomar los colores del atardecer, morado, naranja y negro comenzaban a rodear el cielo cuando llegó el retador, un muchacho de pelo castaño, atado a una pequeña y delgada coleta, sus ojos eran de un verde muy intenso, y además, era casi tan alto como Ranma o un poco más.
Todos esperaban en el dojo, Kasumi con toallas, agua y un botiquí; Nabiki con rollos para su cámara, y por su lado estaban Genma y Soun sentados en paz. Al centro del dojo, Akane acomodaba su gi, evidentemente enojada por tener a Ranma en su pelea.
Por alguna razón, a Ranma no le gustó ni un poco, la manera en que éste le devolvió el saludo a Akane antes de iniciar el duelo, era como si la subestimara desde antes de iniciar ¿Así se sentirá ella con lo que digo?
Evidentemente no pudo fingir la impresión que le seguía provocando ver la fuerza con la que Akane peleaba, y se dio cuenta que cuando peleo contra su versión femenina había cumplido su palabra "lo haremos suave…" Creía entenderla, pues incluso su Yo femenino había sido víctima de las locuras de Tatewaki.
Llevaban ya bastante rato peleando, y ninguno de los luchadores parecía ceder. Kasumi lucía preocupada, incluso Nabiki se olvidó de las fotos al ver pelear a su hermana, y Soun cruzó sus brazos de manera tensa. Al parecer, todos los Tendo sentían que la presencia de Ranma había fastidiado a Akane.
-¿Lo ves Ranma?- Le susurró su padre
-Eso… ¿Eso es Tierra no?-Contestó Ranma en voz baja sin siquiera parpadear cuando el azulado cabello de Akane comenzaba a pegarse en su frente por el sudor
-Exactamente, el estilo Libre de la secta Tendo se basa en las batallas en tierra, sobre todo defensa; el estilo libre de la secta saotome es en el aire y el ataque directo- Un amante de las artes marciales como era Ranma no podía ignorar el hecho de que si peleaba junto a Akane, no solo sería el mejor artista marcial, si no que juntos, serían un dojo invencible si se lo proponían.
-Akane no será tan fuerte como tu Ranma, pero es mucho más resistente, Soun no se contuvo al entrenarla y le dio mucha más condición de la que pude darte yo a tí- Agregó Genma con un rostro muy serio, incluso él lucí preocupado por Akane
-Las montañas no ceden ante la fuerza de ninguna ráfaga de aire Ranma- dijo Soun cuidando a Akane con su mirada, mirada que gritaba el miedo que tenía cada que escuchaban los brazos de Akane recibir un golpe. Ranma miró como los brazos de Soun se tensaban ante cada golpe, entendió que estar cruzado de brazos era la forma que él tenía para contener al padre que deseaba proteger a su pequeña.

Finalmente, el contrincante de Akane, cansado y fastidiado ya no golpeaba con la misma fuerza; Akane tomó a su favor su corta altura para evitar que su contrincante siguiera tomando impulso para los siguientes golpes. Y con un fuerte golpe en el centro de su tórax, Akane salió victoriosa al derrumbar a su oponente...el honor de su Dojo y su orgullo quedó intacto nuevamente
-Fue un honor pelear con usted señorita Tendo-dijo aquel muchacho tomando las manos de ella, quien cortésmente lo ayudó a levantarse –Que manos tan suaves y delicadas para una luchadora tan dura
-El honor ha sido mío-contestó Akane en un tono y semblante frío mientras zafaba sus manos de manera brusca.

Al día siguiente, después de esparcir el rumor de que Ranma había vencido a Kuno, nadie volvió jamás a pelear con Akane; sin embargo, durante la clase de gimnasia, el muchacho de ojos verdes apareció en el patio.
-¿Otra vez tú?-preguntó Akane alejando y colocándose frente a sus amigas después de sentir la penetrante mirada escarlata sobre ella
-Sí, pero esta vez no es por protocolos marciales, esta vez es por mi cuenta…sé que aquel que logre vencerte tendrá derecho a salir contigo. Y el día de ayerte subestimé- Ranma no pudo creer lo que acaba de escuchar ¿De verdad este chico la estaba retando para fastidiarla con el mismo juego de Kuno?
-Por mí no hay problema…vencí a todos y han desistido, si te les quieres unir por mí está bien ¡EN GUARDÍA!-gritó Akane mientras el viento movía ligeramente su gigante sudadera y una de sus amigas atrapaba su maletín.
La batalla dio inicio y Ranma tuvo que ignorar la impresión y la obviedad del enojo de Akane por ese estúpido juego de kuno, era como ver a una fina muñeca de porcelana propinar golpes con la fuerza y belleza de un diamante. Incluso y sin darse cuenta, se sonrojo, por alguna razón ver esa mirada retadora en Akane lo ponía en esa situación (tal vez era cierto que las chicas de carácter fuerte le eran altamente atractivas)
-Akane Tendo, si logro vencerte, no solo saldrás conmigo, sino que también tendrás que usar ¡esto!- exclamó su contrincante poniendo en alerta a Ranma, cuando de entre sus ropas sacó un entallado y corto vestido que hizo a todos los presentes pegar un grito al cielo. Akane estaba roja de ira… fue cuando Ranma comprendió ¿Cómo no se dio cuenta?
-¡Ranma espera!- gritó Daisuke confundido atrapando el maletín de Ranma
-¿Y a este que le pasa?-preguntó Hiroshi regresando de la cafetería

Maestros, compañeros y personas afortunadas que pasaban por el lugar, se quedaban emocionados mirando el espectáculo frente a sus ojos. Con cada golpe que se daban, las costuras de la sudadera de Akane se rindieron, el aura de batalla de Ranma se elevó a niveles inimaginables…
-Oye Kasumi… ¿a Akane le gusta la ropa holgada?- Dijeron los recuerdos de Ranma en su mente mientras corría hacia donde estaba peleando Akane
-pues, ella comenzó a usarlas después de que falleció nuestra madre, después fue cuando entró al séptimo grado por que los chicos comenzaron a molestarla…no me explico cuál es su razón para hacerlo ahora- Dijo la voz de Kasumi en los recuerdos. Era su cuerpo, se respondió Ranma
-Esto fue culpa mía. No debí haberle dicho esas cosas porque…incluso después de eso ella encaró a kuno en mi nombre. Se esconde de mí…-Pensó Ranma recordando lo amable que había sido ella con su versión femenina, lo valiente que había sido peleando contra kuno y ver su rostro sin expresiones al ponerse aquella sudadera grande, frente al espejo de cuerpo completo que vió cuando encontró por accidente su habitación.

Akane estaba de rodillas en el suelo, luchando por ponerse de pie, el enojo del vestido no la había dejado pensar sus movimientos en forma; había agotado su aura de batalla sacando su enojo... hacia tanto tiempo que no peleaba de verdad con alguien y aquella prenda no había hecho más que estorbarla hasta hacerla caer. Ranma no soportó la idea de verla en ese estado; sin embargo fue sorprendido de nuevo en cuanto Akane se puso de pie y dejó caer su rota sudadera detrás de ella. El pobre no supo ni lo que sintió, fue como un chispazo a todo su cuerpo al verla con esa playera que remarcaba su cintura, con ese short bien ajustado a su cadera y el vaivén de su pequeño busto al ritmo de su agitada respiración. Akane se puso en guardia y su duro contrincante también, Akane soltó un fuerte grito de pelea antes de lanzarse de nuevo contra su contrincante, pero…se quedó estupefacta como todos lo que miraban
-Ranma…-susurro ella sintiendo como la playera roja de su prometido caía suavemente sobre sus hombros. Ranma había llegado por detrás, colocó su mano izquierda en el hombro derecho de Akane para tomar impulso y así poder estampar su pie en la cara del contrincante.
El muchacho rodó por el suelo y sin fuerzas para seguir miró a Ranma tomar del suelo el vestido rojo. Estando en sus manos, Ranma fue capaz de sentir la misma furia con la que Akane había luchado, sintió en la boca del estómago piedras hirviendo, y en la garganta un nudo difícil de desatar. Rasgo el vestido de un tirón y arrojó los harapos mientras caminaba con fuerza hacía el tipo de la coleta
- La secta Tendo ya honró a su dojo -Ranma se agachó para hablar de frente con el chico de la coleta y susurró – Ahora Akane Tendo ha defendido su honor como mujer Y el dojo Tendo tiene el apoyo de la Secta Saotome ¿Te das cuenta de lo que acabas de hacerle a mi prometida?-El rostro serio y gélida mirada de Ranma hicieron que el pretencioso muchacho se deshiciera ahí mismo, pero Ranma no se detuvo y con ambas manos en el cuello de la ropa del muchacho, lo levantó del suelo -A cualquiera que intente retar a Akane Tendo como mujer, ignorándola como artista marcial, se las verá conmigo- Nadie había podido oír las amenazas de Ranma, pero la escena era aterradora para todos.

-Oye…sólo lo hice porque fue muy abusivo de su parte interrumpirnos la clase- dijo Ranma mientras caminaba sobre aquella cerca verde con la que se guiaba de vuelta a casa. Ambos llevaban un citatorio en sus manos por el espectáculo armado.
-Por supuesto, que tragedia que te interrumpan las clases a ti-contestó ella apresurando su paso.
Sobre ella, seguía puesta la playera roja de Ranma y de manera sigilosa la acercó a su nariz –que aroma tan fresco y suave…-susurro Akane mientras se sonrojaba. Para Ranma, verla con su enorme playera puesta, le había hecho prometerse que aunque ella era más que capaz, no la dejaría sin protección de nuevo y que no quería verla con otra ropa holgada, que no fuera la suya, su playera favorita…si él se hubiera enterado que ella estaba pensando lo mismo, el mundo se hubiera vuelto loco.
Pero al día siguiente el espectáculo continuó…

-… ¡Miren!- gritó un compañero de su clase apuntando hacia donde las chicas jugaban béisbol.
Sí, a Ranma no le sorprendió ver desnuda a Akane; pero verla quitarse de forma inconscientemente coqueta la sudadera, con esa playera amarilla resaltando su piel lisa y blanca, con aquel short rojo resaltando su cintura y su cadera, fue todo un circo de hormonas para el chico trenzado de 17 años. Lo que sucedió después ya lo sabes…cuando Ranma recibió el golpe de una pelota
-¡Ranma!- gritó Akane preocupada

Para Ranma, así se sintió enamorarse de ella, como un fuerte golpe directo a la cara, la mente y el corazón.