Las puertas automáticas se abrieron de par en par dando paso a una sala que tenía una mesa flotante en el centro, era plateada al igual que las paredes, y debajo le brillaba una luz azulesca.

—Papá, ¿es esto necesario? —preguntó Astro mientras pasaba, del otro lado de la puerta estaba su padre junto con el Dr. Elefun—, me siento bien.

—No quiero correr ningún riesgo To… Astro, solo será un chequeo para asegurarnos de que todo está en orden.

—Es mejor no correr riesgos Astro —dijo Elefun en un tono más suave—, sobreviviste a algo que nadie más a experimentado, ni humano ni robot, solo queremos asegurarnos que no haya ninguna secuela.

Astro rodó los ojos pues no creía que fuera necesario, se sentía bien y todos sus sistemas funcionaban a la perfección, preferiría seguir ayudando en la reconstrucción de la ciudad, después de todo él era un poco responsable del caos, pero su papá no se lo permitiría hasta que se hiciera un chequeo, y por primera vez Elefun estaba de acuerdo con él; además… sentía que a papá todavía le costaba acostumbrarse a él, a la réplica, convenía no provocar más conflicto entre ellos.

—Bien —respondió derrotado mientras empezaba a desvestirse.

Elefun sonrió y cerró la puerta; en el otro cuarto había un tablero pegado a la pared, con una pantalla en el centro y varios botones alrededor, una enorme ventana de vidrio separaba de la otra habitación. Astro dejó su ropa sobre una silla que estaba junto a la puerta, se subió a la mesa, se acostó boca arriba y se quedó muy quieto.

—Perfecto, esto será cosa de minutos Astro —dijo Elefun oprimiendo un interruptor.

El chico asintió con la cabeza, Tenma apretó otra clavija y del techo descendió un brazo mecánico, en la punta tenía una mira, se detuvo al estar a dos metros de Astro.

—Activando el escáner —anunció Tenma antes de jalar una palanca.

El aparato disparó una luz verdosa que pegó en el borde de la cama, se movió hacia delante y su luz le pasó por todo el cuerpo, él no se movió ya que no sentía ninguna incomodidad, solo cerró los ojos cuando le pasó por la cara. Al terminar el análisis la pantalla se prendió, mostrando el esqueleto de Astro; Tenma y Elefun se acercaron para observarlo.

—Todo parece estar normal.

—No todo Elefun —dijo Tenma preocupado—, mira su corazón.

Elefun entrecerró los ojos, entonces también lo notó.

—Oh…

Tenma habló por el micrófono.

—Con eso estamos bien T… hijo, ya puedes vestirte.

Astro suspiró aliviado, se bajó y fue a tomar su ropa, cuando terminó de vestirse regresó al otro cuarto.

—Entonces —preguntó extendiendo ligeramente los brazos—, ¿está todo bien?

—Bueno… —dijo Elefun, y su tono preocupó al chico—. Parece que ha habido cambios Astro.

—¿Cambios?

—Sí, parece que ahora hay tanto energía azul como roja en tu núcleo.

Astro se detuvo y la puerta se cerró tras de sí, si tenía energía roja en su interior… ¿podría salirse de control? ¿Podría ser tan destructivo como El Guardián de la Paz?

—¿Pero cómo pasó esto?

Parecía que la expresión en su rostro lo delataba, pues su padre le puso una mano en el hombro.

—Tranquilo hijo, no es tan malo, no enloquecerás como Stone.

—Astro, debes recordar que ambos núcleos vinieron de la misma estrella, antes de extraerlos eran uno mismo.

—Lo recuerdo Dr. Elefun.

—Bien, parece que cuando entraste al corazón del Guardián de la Paz los núcleos… volvieron a ser uno.

—¿Qué? —preguntó anonadado.

Tenma le mostró la pantalla.

—Mira hijo, puedes verlo por ti mismo.

Se acercó al monitor y observó, era un video de su núcleo, como siempre emitía energía azul.

—Yo lo veo igual.

—Observa con más cuidado —le sugirió Tenma.

Astro volvió a fijarse en la imagen, no podía encontrar nada que… un destello; parpadeó para asegurarse que no estaba viendo espejismos, una pequeña ráfaga roja se movía por el núcleo, luego desaparecía pero volvía a aparecer en otra parte y así sucesivamente, cuando pasaba la imagen se oscurecía un poco, parecía un purpura muy oscuro.

—Pensé que los núcleos se destruirían si se combinaban —dijo mientras dejaba de ver la pantalla.

—Nosotros también —dijo Elefun revisando el reporte—. Pero debes recordar que la energía no se crea ni se destruye.

—Solo se transforma —finalizó Astro.

—Sin embargo puedo ver porque los núcleos explotaron cuando se combinaron, la energía que producen juntos es inmensa, el exceso provocó la detonación.

—¿Entonces por qué sigo vivo?

—La energía es muy poderosa e ilimitada, pero también necesita recargarse, con la pelea ya habías perdido la suficiente para no sobre-cargarte, lo que Zog te pasó apenas y fue suficiente para reactivarte… pero ahora.

—Está alcanzado niveles críticos.

Elefun asintió con la cabeza.

—¿Entonces soy una bomba? —preguntó asustado, se apartó de ambos y extendió sus brazos al frente para crear distancia, ahora no podría estar cerca de las personas sin temor a lastimarlas. ¿Alguna vez podría sentirse como alguien normal frente a sus amigos?

—No hijo no… bueno si la energía del núcleo se acumula lo suficiente eso sin duda causaría una…

—No estás ayudando papá —lo interrumpió.

—Oh… lo siento.

Elefun dio un paso al frente y le dio unas palmadas en el hombro a Tenma.

—Tranquilo, yo le explico —se acercó a Astro.

El chico se puso nervioso, dio un paso atrás levantando ambas manos a la defensiva.

—Mejor mantenga la distancia doctor, no quiero que nada malo le pase.

—Tranquilo Astro, el núcleo está estable por ahora, tenemos suerte de que tus botas cohetes utilicen mucho poder.

Astro suspiró calmándose un poco, tenía la fortuna de que últimamente se mantenía muy ocupado, derrotando al alien, con la limpieza de la ciudad y checando a sus amigos, se la pasaba volando de aquí para allá casi todo el día.

—Entiendo, pero no podemos esperar a que un nuevo robot se salga de control, o que llegue otro visitante del espacio, ¿qué pasa si un día no hago absolutamente nada y el núcleo explota?

—Ese día no tiene que llegar, puede que tenga una solución —dijo Tenma, mientras Elefun tranquilizaba a Astro, él se había puesto a trabajar en la computadora del tablero.

Oprimió un botón y en la ventana se proyectó un holograma, en ella se veían los planos de Astro, sobresalía en su pecho el núcleo, retratado como una enorme bola azul. Tenma estiró un brazo y lo tomó sacándolo del cuerpo, luego lo sostuvo en el aire.

—Podemos extraer el núcleo y crear esto.

Apretó otro botón y un nuevo holograma apareció, era una caja metálica con la forma de un cubo, con luces en los bordes, un tablero en la parte superior y en las caras tenía puertos de carga, en las aristas había unas luces de color neón celeste.

—¡La caja madre! —exclamó Elefun asombrado.

—Así es, Toby, este es un diseño en el que Elefun y yo estuvimos trabajando cuando extrajimos los núcleos, íbamos a crear dos cajas que pudieran contener y administrar la energía.

—Pero jamás llegamos a la fase de producción, ya que el proyecto se militarizó y Stone prefirió utilizarlos en el Guardián de la Paz.

—Y todos sabemos cómo acabó eso.

—Pero ahora podemos terminarla Elefun, además de la caja podemos producir estas.

A su lado apareció un cartucho, de forma cuadrada, con un pequeño foco incrustado hasta arriba; la capsula voló hasta introducirse en uno de los puertos.

—Modificaremos tu cuerpo para que en vez de alimentarte directamente del núcleo, lo haga con esta batería, esta tendrá la capacidad de almacenar lo suficiente para el rendimiento de un día y medio… En teoría, dependerá de que tango hagas, será conveniente que tengas una de repuesto.

El foco se iluminó, salió frotando de la caja y voló hasta el cuerpo de Astro, metiéndose en su pecho, la animación de Astro sonrió y levantó ambos brazos con los puños cerrados.

—Haremos un juego de seis, las suficientes para debilitar al núcleo antes de que se vuelva inestable. Es muy importante que no olvides poner a cargar una batería cuando se descargue, es mejor no arriesgarse.

Astro miró de nuevo a la pantalla, no le gustaba mucho la idea de una operación, su cuerpo ya había sufrido demasiados daños en los últimos días; electrocutado, aplastado, golpeado, explotado… Pero por el otro lado…

—Bueno, no quiero sentirme como un reactor nuclear —respondió encogiéndose de hombros.

Tenma sonrió ante el optimismo de su hijo.

—Si nos ponemos en marcha podría tenerla lista en dos semanas.

—Encárgate de eso, yo me entretendré reparando la ciudad —dijo mientras se dirigía a la salida.

—Mientras tú confeccionas la caja yo me encargaré de las baterías —se ofreció Elefun, Tenma le sonrió a su amigo y asintió con la cabeza.

—Muy bien, a trabajar.

Astro asintió una vez más, no la tenía fácil pero con el apoyo de sus padres saldría adelante, solo tendría que mantenerse ocupado estas dos semanas y después todo sería mejor, además, sería una gran anécdota para contarle a Cora, ya quería ver la expresión en su rostro cuando se lo dijera.

Una vez más estaba sobre la tabla donde nació, casi lo matan y ahora…

«Supongo que esto cuenta como una operación de corazón» pensó Astro para animarse, pero lo cierto es que estaba preocupado por el resultado, ¿saldría bien? ¿O no? ¿Seguiría siendo él mismo? ¿Y si modificaban algo vital y eso provocaba que nunca funcionará como antes? ¿Qué tal si nunca despertaba otra vez? Tuvo que empezar a inhalar y exhalar para calmarse, claro que no tenía porque ya que él no respiraba, pero se sentía más tranquilo al hacerlo, lo relajaba y sentía que le ayudaba a despejar la mente.

Escuchó como las puertas se abrían y se preparó para escuchar a su padre, pero entonces se dio cuenta que se oían más de un par de pisadas. Giró la cabeza y sonrió al encontrase a Cora; Zane, Sludge, Widget, Sparks, Robotski, Mike y a Basurero; todos juntos dirigiéndose a la mesa.

—Amigos —dijo con alegría—. ¿Qué hacen aquí?

—Queríamos venir a desearte suerte —respondió Zane mientras le ponía una mano en el hombro.

—Y a decirte que todo saldrá bien —agregó Cora levantando una ceja.

Astro sonrió, al parecer si era un pésimo mentiroso, su lenguaje corporal siempre lo traicionaba, era increíble que hubiera estado con ellos tanto tiempo sin que averiguaran que era un robot.

—Buena suerte —interrumpieron ambos gemelos, asomaron sus cabezas en medio de Zane y Cora, lo que provocó que Astro se riera.

Basurero ladró y dio saltos al lado de la mesa, ahogando otra risa Astro le acarició la cabeza, el perro robot se quedó sentado mientras golpeaba el suelo con una de sus patas traseras.

—Camarada Astro, te deseamos lo mejor, y esperamos que salgas victorioso de este nuevo reto —esta vez fue Sparks quien habló levantando su pulgar. Robotski se puso a su lado, también alzando su dedo.

—¿Un refrigerio? —preguntó Mike abriendo su puerta, dentro tenía un jugo de manzana.

—Estoy bien Mike, gracias.

Las puertas volvieron a abrirse, papá, Elefun y una señorita entraron, la mujer vestía un vestido morado que le llegaba hasta las rodillas, tenía mangas que eran de un tono más claro y le cubrían todo el brazo, usaba zapatos negros y unos aretes rosados en forma de bola, su cabello era castaño-rojizo y sus ojos verdes; detrás de ella venía un avestruz robótico, de color rosa y blanco, excepto por su pico que era amarillo.

Astro no conocía a ninguna de las dos, pero le parecieron amigables, la mujer llevaba la caja madre entre sus brazos.

—Ya es hora, los veré cuando acabe —dijo poniendo su atención de nuevo en sus amigos.

Tragó saliva y Cora lo notó, tomó su mano apretándola suavemente.

—Todo saldrá bien, confía en tu papá… pese a todo es un gran científico.

Astro se rió un poco, si Elefun y Cora confiaban en el genio de su padre entonces no habría nada que temer, esa si era una unión extraordinaria.

—Chicos necesitamos que despejen, debemos empezar la operación.

Cora también inhaló y soltó la mano de Astro, el chico no dejó de sonreír para tratar de no bajarle los ánimos. El grupo empezó a dirigirse a la salida, con excepción de Cora, quien se cruzó de brazos y empezó a caminar de espalda

—Iré a verlos en cuanto termine, lo prometo.

—Gracias… suerte.

Así Cora se volvió y se reunió con el resto, cuando sus amigos dejaron la habitación Tenma se aproximó y oprimió su pecho, la compuerta se abrió sacando un poco de vapor y luego reveló al núcleo, Tenma lo sacó cuidadosamente y Astro pudo observar como pasaba de azul a purpura, se lo entregó a Elefun mientras la señorita abría la caja, el doctor lo colocó dentro y su luz iluminó las aristas.

—Muchas gracias Yuko, puedes proseguir.

Yuko asintió con la cabeza y volteó la mirada a la mesa.

—No tengas miedo Astro, estás en buenas manos.

Su sonrisa y sus palabras se sentían sinceras, y lo hicieron sentir mejor, simplemente encontraba reconfortante que muchas personas tuvieran fe.

—Vámonos Momo.

El avestruz graznó y siguió a Yuko fuera del cuarto, justo cuando sus ojos comenzaron a cansarse, cerró y abrió los palpados mientras el cansancio se iba apoderando de su cuerpo.

—Cuando despiertes te sentirás como nuevo —le aseguró su padre.

—Confío en ustedes.

Astro sonrió, a pesar de todo al fin podría volver a dormir sin miedo a explotar a mitad de la noche. Y ese fue su último pensamiento antes de quedarse dormido.

Cuando despertó estaba en su alcoba, papá se encontraba dormido frente a él en una silla, sonrió al recordar la primera vez que amaneció en esa misma habitación, todo era tan similar, solo que esta vez Orrin estaba al lado de la cama.

—¡Astro, despertaste! —Exclamó, con cierto tono de alivio—. ¿Cómo te sientes?

—Me siento… normal.

Y no mentía, no sentía que nada hubiera cambiado, fue como tomar una siesta y ya, pero para estar seguro se levantó la playera y abrió la compuerta, ya no tenía el círculo en medio donde debería estar el núcleo, sino que ahora la superficie era completamente plana con una entrada en el medio, el cartucho estaba colocado y la luz azul brillaba. Ahora que la veía no se sentía ni remotamente mal, después de todo esa no era una parte que presumiera por todos lados, y como había dicho antes, no más preocupaciones por temor a estallar.

—Maravilloso —dijo Orrin—, se lo diré al Dr. Elefun de inmediato.

—Genial, creo que el comunicador está en la sala.

—Oh no será necesario Astro, ha estado durmiendo en la sala desde que te trajeron.

Astro sintió cosquillas en el estómago ante tal gesto. Orrin salió de la habitación mientras él se recostaba de nuevo en la almohada, aún estaba un poco cansado, iba a cerrar los parpados cuando un texto apareció frente a sus ojos, escrito en letras azules de neón, gritó por la sorpresa despertando a papá, quien volteó a ver hacia los lados preocupado.

«Batería al 100%»se leía.

—¿Toby qué pasa?

—Hay unas letras enfrente de mí —respondió.

—Oh eso —dijo más aliviado—, puse una alarma en tu sistema, se mostrará cuando la carga sea total, cuando este a la mitad y cuando esté a punto de agotarse.

—Bueno, eso sí será útil —pero el mensaje no desaparecía—, ¿y cómo hago para dejar de verlo?

—Solo parpadea.

Lo hizo y el texto se esfumó.

—¿Alguna otra modificación de la que deba enterarme?

Tenma negó con la cabeza, se sentó en el borde de la cama.

—Todo lo demás se quedó intacto, tus botas, los cañones, tu súper oído, la súper fuerza y… las ametralladoras.

Decidió ignorar eso último, jamás entendería porque papá eligió ese espacio para colocarlas, y tal parecía que su padre se arrepentía de esa decisión, pero Astro no quería otra operación así que prefería vivir con ello.

—Bueno, supongo que todo ha vuelto a la normalidad.

Tenma se rió mientras se acercaba un poco más.

—Sí, podría decirse que sí.

Tenma lo envolvió en un abrazo y Astro no opuso resistencia, su piel sintética era como la humana, solo que mil veces más resistente, así que pudo sentir la calidez del cariño, cerró los ojos dejándose apapachar, cuando los volvió a abrir pudo ver que Elefun y Orrin lo veían desde la puerta, sonriendo. Astro rió, su nueva vida por fin podría comenzar.