¿Quién demonios es Nightwing?


Monte Justicia

(Happy Harbor)

19 de Septiembre, 17:19 EST.


Había un extraño silencio alrededor de los pupilos del Caballero Oscuro. Aunque eso sería mentir.

El aura que los rodeaba era gris y opaca, como si llevasen con ellos un mal presagio o una mala noticia, que se materializó frente a todos ellos cuando los tubos Zeta anunciaron la llegada de los miembros de la Liga, uno por uno.

Algunos se movían inquietos, y el Equipo miró a los tres jóvenes enmascarados en busca de una explicación que no recibieron, aunque el aura tormentosa que los rodeaba pareció dejar en claro una cosa:

Fuera lo que fuese a pasar, ellos lo sabían.

—¿Qué ocurre?— Preguntó Zatanna, al fin, y toda la habitación se quedó en silencio.

Como si estuviesen sincronizados, Conner apagó la televisión y Wonder Woman, Superman y Batman dieron un paso hacia delante.

—Hemos pensado, que lo mejor para el equipo, y sobre todo para los nuevos miembros, es que los entrenamientos y el asesoramiento sean impartidos por distintos héroes, siendo Canario Negro vuestra asesora. —Con la frase de Superman, todos miraron a Canario Negro, quien sonreía tiernamente, apenada.

—… ¿Y quién será nuestro entrenador? —La pregunta de Kaldur hizo que todos los miembros de la Liga se miraran entre sí. Y como si fuera una señal, los tubos Zeta empezaron a funcionar nuevamente, construyendo delante de ellos la figura de un hombre al que una máscara de domino le tapaba los ojos.

Reconocido—Nightwing—R—01—

Todos se quedaron en silencio un momento observando a Nightwing y el extraño símbolo azul que adornaba su pecho, quien no miraba a nadie y parecía arrepentirse de estar ahí.

Wonder Woman fue la primera en acercarse a él, con la mano extendida para saludarlo.

—Encantada de conocerte, Nightwing. Soy...

—Diana —saludó, interrumpiéndola y alertando a todos por el conocimiento del nombre de la Mujer Maravilla, todo al mismo tiempo

—…¿Cómo?... ¿Cómo sabes su nombre?— La pregunta de Blumblebee resonó en el silencio de la cueva y llevaba consigo el pensamiento de todos.

Por toda respuesta, Nightwing solo se limitó a mirarla fijamente.

—Eh… Bueno, creo que lo mejor será que nos vayamos —Se apresuró a decir Barry, mientras salía corriendo hacia los tubos Zeta, seguido de cerca por los demás miembros de la Liga.

Antes de desaparecer, les lanzó una mirada arrepentida a Wally y Bart, quienes lo miraron con sendas muestras de traición.

Batman se volvió hacia Nightwing antes de salir, aún sin decir una palabra, y ambos compartieron una mirada, que, aún ocultas tras las máscaras, le dejaron saber a Batman que Nightwing ocultaba algo más que su identidad.

—¿Quién demonios eres tú? —Preguntó Bart, cuando todos los miembros de la Liga desaparecieron, ganándose una palmada en la cabeza por parte de Wally.

—Lo importante aquí es que va a ser nuestro maestro, y es la primera vez que oímos hablar de él ¿cómo podemos fiarnos de él? — preguntó Wally, cruzándose de brazos, ganándose una palmada en la nuca por parte Artemis.

—No deberíais —respondió, emprendiendo su camino a través de la habitación, dando vueltas alrededor del Equipo mientras la mandíbula de Wally se desencajaba.

—¡¿Veis lo que quiero decir?! Este tipo no puede darnos lecciones.

—¿Quieres apostar, KF?— Preguntó, cuando estuvo a su lado, haciendo que el silencio volviera a la sala. El último que llamó a Wally, KF, había sido el primer Robin, y de eso hacía ya siete años.

También había sido el primero, y por tanto el instigador de dicho apelativo, y nadie se había atrevido a pisar aquel terreno minado desde su partida.

—Señor Nightwing —llamó M'gann, dando un paso hacia adelante—, lo de KF…

—Lo sé —Esta vez Nightwing no se detuvo, y siguió examinando al Equipo, parando solo una vez estuvo detrás de todos—. Sala de entrenamiento. Ahora.

Cuando se dieron la vuelta, ya no estaba.

Había desaparecido en la sala de entrenamiento, entre las vigas del techo, donde se encontraba atando pañuelos de colores alrededor de los postes.

—Entiendo que preferís que Dinah siga siendo vuestra entrenadora y sinceramente, creo que ha sido la falta de buen juicio lo que me ha llevado a aceptar ser vuestro instructor. Pero he dado mi palabra y hecho un trato con vuestros mentores, así que haremos esto sencillo para todos: Coged las banderas —dijo, y su voz resonó con eco entre las vigas—. Una vez hayáis recogido todas las banderas, me iré de aquí —terminó, antes de saltar desde lo alto del techo. Cayó. Rápido. Muy rápido. Y cuando estuvo a solo unos metros se encogió sobre sí mismo, dio una vuelta sobre sí mismo, realizando una caída perfecta.

—Eso es fácil, lo único que hay que hacer es volar hasta allí, y…

—Sin poderes —dijo Nightwing, interrumpiendo a Escarabajo Azul—. Sin herramientas hábiles para esto. No voy a enseñaros a utilizar vuestros poderes, no creo que sea el más indicado para ello. —Ante eso se cruzó de brazos, dejando que todos se fijaran en su cinturón de herramientas, presidido por una funda para sus palos de eskrima—. Si queréis acabar con esto y que me vaya para que Canario Negro vuelva a ser vuestra instructora, tenéis una sola opción: Coger las banderas con vuestros respectivos colores.

Miraron el techo repleto de sombras de la cueva, donde se suponía que había banderas de colores que ninguno alcanzaba a ver, y cuando volvieron su vista nuevamente hacia Nightwing, este ya había desaparecido, gritando desde algún lugar de la cueva que volvería una hora más tarde.


Monte Justicia

(Puerto feliz)

19 de Septiembre, 18:55 EST.


Cuando volvió, una hora y siete segundos más tarde, todos estaban tirados en el suelo, agotados.

—Es… imposible. —Argumento Rocket, sentándose en el suelo.

Nightwing frunció el ceño y desató su cinturón, dejándolo caer al suelo.

Un momento después estaba corriendo hacia una de las esquinas, cogiendo impulso y saltando en una de las paredes, para después posarse en la continua, hasta dar un salto firme que le hizo posarse en una de las columnas dispersas por la sala, y volver a saltar, esta vez aterrizando en una de las vigas, donde cogió impulso y saltó, agarrándose con la manos en la siguiente viga, saltando y dando dos vueltas sobre sí mismo antes de llegar a la siguiente; repitió el proceso varias veces, hasta perderse en la oscuridad del techo. Medio minuto más tarde, la bandera azul y negra cayó en el suelo, en medio de la pista, y Nightwing cayó detrás, sin rastro de sudor o fatiga.

—¿Qué intentasteis hacer?— Preguntó, pero no obtuvo respuesta, todos estaban demasiado asombrados como para responder. —¿Y bien?

— ...

—¿Sois héroes o simplemente un puñado de niños que esperan que todo salga bien dando puñetazos a un grupo de chicos malos? —preguntó, con el ceño fruncido—. Para poder conseguir las banderas, necesitáis pensar como héroes. Si se tratase de una situación de vida o muerte, que uno de vosotros consiga salvarse significa que todos podéis salvaros, pero uno no se salva porque tiene suerte. A menudo estaréis solos en situaciones como esas, y las únicas personas a vuestro alrededor serán vuestros compañeros de equipo. Las únicas personas que podrán salvaros. Pero no confiáis en los demás porque estáis acostumbrados a competir entre vosotros. Hablaré con Canario para que os ayude en esto, mientras tanto, dedicaremos los entrenamientos a conocernos, a confiar en los demás, y sobre todo… a ser un equipo.

Todos se situaron en círculo en la sala común, sentados en sillas, sillones, sofás, taburetes, y cojines. Nightwing presidió el círculo, sentado entre Red Hood y Kaldur.

—Podéis ver este ejercicio como una primera sesión de grupo, así que no involucraremos nada que creamos demasiado personal, nadie está obligado a responder; cada uno es libre de preguntar lo que quiera y a quien quiera —Aclaró Nightwing, cruzando las piernas como si fuese a meditar—. Empezad.

Megan fue la primera en levantar la mano y la primera en preguntar.

—Nightwing —solicitó ansiosa, y solo se atrevió a preguntar, cuando inclinó su cabeza hacia ella, esperando su pregunta—. ¿A qué ciudad proteges?

—Blüdhaven —Todos se quedaron callados ante la respuesta, al menos hasta que Garfield empezó a gritar.

—¿¡Blüdhaven!? ¿¡la hermana gemela malvada de Gotham!?... Tío, eres mi héroe.

—¿Cuánto tiempo llevas activo?— Preguntó Kaldur, curioso, ignorando hasta la fecha que dicha ciudad tuviera un héroe, o que existiera.

—… Mucho tiempo… la mayor parte de mi vida, de hecho, pero si te refieres a cuánto tiempo he sido Nightwing… bueno, la verdad es que no llevo la cuenta.

—¿Llevabas otro nombre? —Preguntó Red Hood, que había estado callado hasta entonces.

—Cambiemos de tema —dijo, no dispuesto a contestar esa pregunta.

—¿Cómo te llamas? —preguntó Wally, enfadado porque el hombre había mencionado a su mejor amigo, ganándose una mirada extrañada de parte del hombre frente a él—. Sabes el nombre de una de los fundadores de la Liga, y seguro que también sabes nuestros nombres, lo más justo es que sepamos el tuyo.

—Mi identidad es secreta por una razón, Wally —respondió con una sonrisa arrogante, demostrando no solo que tenía razón, sino que también estaba dispuesto a utilizar esa información para mantener sus secretos—. Y tienes razón, no es justo, pero en este momento es lo mejor para todos. De no ser imprescindible, no revelaré mi identidad. Es la cláusula 1 de mi contrato como mentor del equipo, y también la única.

—¿Qué hay de tu familia? —preguntó Mal, al cabo de un rato, quién llevaba cavilando dicha pregunta un tiempo—. Has sido un superhéroe la mayor parte de tu vida, tu familia tiene que saberlo ¿no? —explicó, cuando no recibió una respuesta inmediata.

El semblante de Nightwing se ensombreció entonces y todos supieron en ese instante que habían sobrepasado una línea invisible, como una cicatriz que aún sangraba.

—Es… es más complicado que eso… —Nightwing suspiró, debatiendo consigo mismo cuanto podía revelar y cuantos secretos tendría que seguir enmascarando.

"El príncipe sin corona de las medias verdades" Le había dicho Héctor* una vez, hacía ya mucho tiempo, antes de convertirse en Nightwing, tras una larga discusión que ya no recordaba en qué había consistido, pero supuso que bien podría darle la razón sobre aquello al viejo forzudo. Después de todo, no mentir no significaba, necesariamente, decir la verdad.

—Mis padres murieron cuando yo era un niño… —les confesó al fin, después de muchos años, y antes de que nadie se atreviera a decir algo negó una única vez con la cabeza, restándole importancia—. Pero de eso hace ya mucho tiempo… —aclaró, y cambiando de tema preguntó, mirando a Red Hood, quién le devolvió la mirada sorprendido—: ¿Te sigues tiñendo el pelo?

—¿Cómo sabes eso?

Por toda respuesta, Nightwing sonrió burlón, y la risa que amenazaba con extenderse por su pecho se detuvo con el timbre de su teléfono personal sonando en uno de sus bolsillos.

Contestó sin mirar, sabiendo que de las seis personas que tenían ese número, tres estaban sentadas junto a él, la cuarta solo llamaba durante las patrullas y que la quinta nunca se atrevería a llamarle.

—¿Sí?... ¡Jack!*... —exclamó, fingiendo sorpresa por el bien del decoro, aunque sabía que su interlocutor lo conocía demasiado bien como para creerle—. Por supuesto... estaré allí en media hora... —Cortó la llamada tras una rápida despedida antes de salir corriendo de la habitación, sin molestarse en decir si volvería, y desapareció, otra vez.


Creo que ha estas alturas, todos sabemos ya que debería dejar eso de escribir a las 4 a.m.

Como dije anteriormente, no prometo nada, así que no voy a mentir: En cualquier momento podría dejar de subir esta historia y añadir una nota de autor con todas las desgracias que tenía planeadas para vuestros personajes favoritos.

Sinceramente, aún no sé porque os gusta esta historia, ni porque yo estoy dispuesta a contarla.

Supongo que todos aquí estamos un poco locos al final.

Nadie.

*Héctor: Personaje que me acabo de inventar porque sí y porque me gusta ver a la gente sufrir. ¿Es importante para la trama? Maybe. ¿Aparecerá? Oh yeah.

*Jack: Jack Haly. Dueño del Haly's Circus. ¿Va a aparecer para enredar aún más las cosas? Efectivamente. ¿Va a matar a Bruce? Posiblemente.