El nido de los pájaros


Monte Justicia

(Happy Harbor)

1 de Octubre, 10:13 EST .


—Ni siquiera lo pienses, Wally.

Todo se detuvo en ese momento, y cayó con un ruido sordo un instante después.

Nightwing, tumbado aún sobre el sofá de la sala, permaneció inmóvil, con los ojos cerrados tras sus gafas de sol. Las manos de Wally permanecieron por encima del rostro de Nightwing unos instantes, a tan solo un segundo, como habían estado, de hacerse con las gafas de sol de Nightwing, antes de enredarse entre su espeso cabello rojo.

—Maldita sea. ¡Pensaba que estabas dormido!

Nightwing bostezó, reprimiendo una risa en la comisura de sus labios cuando Wally le lanzó una mirada indignada, algo infantil en sus brillantes ojos verdes.

—¿Nightwing? —la voz de Dinah sonó desde la entrada de la sala, y Nightwing echó la cabeza hacia atrás, por encima del reposabrazos del sofá para mirarla—. ¿Qué haces aquí? Pensé que habías cancelado el entrenamiento de hoy porque estabas lesionado.

Boca abajo, Nightwing los miró por encima de sus gafas de sol, solo un instante, tan efímero que ninguno fue capaz de adivinar el color de sus ojos.

—Me estoy escondiendo —reveló, con una sonrisa lobuna que no parecía presagiar nada bueno. Luego dejó escapar un bostezo, estirando los brazos por encima de su cabeza, levantándose por fin del sofá— Raya intentó matarme… otra vez —aclaró, divertido— y Raymond estaba, en sus propias palabras: "demasiado ocupado", como para detenerla… Cobarde, no le importa que yo sea el padrino de su hijo, noooo, estoy seguro de que él mismo me mataría mientras duermo si pudiese, si con eso consiguiera que el niño se mantuviese alejado de los leones cinco minutos. —Hablaba mientras se dirigía a la cocina, buscando en la despensa una bolsa de papel marrón, que había escondido nada más llegar—. Es decir, ¿cómo se suponía que iba a saber que el crío se llegaría a obsesionar tanto con los leones? Los leones eran cosa de Johny, no mía. A mí me gustan los elefantes, no los leones.

—¿Leones? —La voz de Artemis sonó ligeramente alarmada, y Dick recordó aquellos primeros días de antaño y por un momento, pareció que nada había cambiado.

—¡Exacto! ¿Y sabes que es lo que más me molesta? —preguntó, apuntando hacia ellos con los dedos índice y corazón y la bolsa marrón aún en la mano—. Qué deberían echarle la culpa a Wilhelm, no a mí. ¿Quién creen que cuida de su hijo cuando están trabajando para que no se escape? ¿Él?

—Y ¿no has pensado en irte? —sugirió Wally con inquina—. ¿Lejos? Ya que es evidente que nadie te quiere —El comentario, por sí solo, le valió un fuerte golpe en la nuca de parte de Artemis y una mirada de reproche de Aqualad

Nightwing, por el contrario, lo miró sorprendido, parpadeando repetidamente ante la burla maliciosa de quién era su mejor amigo sin saberlo.

—Estas de broma ¿no? —preguntó con voz calmada, y cuando no recibió respuestas, continuó—: No he pasado más de dos semanas en el mismo sitio desde hace siglos. ¡Demonios! ¡Ni siquiera recuerdo la última vez que pasé más de dos meses en el mismo país! No puedo marcharme a ninguna parte donde no haya estado ya.

—Espera —pidió Garfield, y Nightwing aprovechó para sacar uno de los dulces, espolvoreados con azúcar, que contenía la bolsa y llevárselo a la boca— ¿Qué quieres decir con eso? Dijiste que protegías Blüdhaven.

—Qué proteja Blüdhaven, no quiere decir que viva allí. ¿Qué? ¿Crees que alguien viviría en Blüdhaven voluntariamente?

—Pero eso no…

—Has estado utilizando los tubos Zeta —atajó Black Canary, interrumpiendo lo que fuese que iba a decir M'gann. No había dudas en su voz.

Nightwing sonrió de lado, volviendo a observarlos por encima de sus gafas de sol, antes de llevarse nuevamente un vergun a la boca.

—No te hagas la sorprendida, llevo utilizando el sistema de tubos Zeta más tiempo que la mayoría de los miembros de la Liga —confesó, sin molestar en parecer avergonzado o cohibido—. El sistema es una basura —Sus últimas palabras, lejos de todo, parecían una clase de alarde.

—¿Qué demonios significa eso? —Nightwing enmudeció con una sonrisa ladina en el rostro, cogió un último dulce de la bolsa y se la lanzó a Wally, que la cogió en un acto reflejo— Tú… ya has estado aquí ¿verdad?

—No —mintió.

Y ninguno le creyó, pero no se atrevieron a decir nada.

No parecía ni de lejos una mentira, al menos, no parecía tan cruel como debería y desde luego, no quedó atrapada en su lengua, ni se mezcló con la culpa, pero sí dejó la nostalgia de aquello que ocultaba y de lo que no podía hablar.


Kiev

(Ucrania)

1 de Octubre, 18:23 EET .


Dick divisó la carpa del circo a lo lejos.

Los brillantes colores parecían extenderse durante kilómetros en medio de la oscuridad de aquella tarde y las risas no tardaron en llegar a sus oídos.

Se dijo que estaba en casa, que era ahí donde estaba su hogar, y supo que se mentía, aunque fuera solo a medias.

—¡Dickie! —La voz de Joey lo llamó desde la entrada del recinto donde estaba alojado del circo, a metros de distancia— ¡Haly te está esperando entre bastidores! —gritó y Dick empezó a correr en ese mismo instante. Sus zapatillas de deportes resbalaron un poco contra la acera mojada—. ¡Date prisa! —alentó cuando pasó a su lado.

—Sí, sí, no te preocupes —gritó a sus espaldas—. ¿Raya sigue enfadada?—preguntó alejándose.

Una pareja adolescente se paró junto a Joey en la entrada, entregándole una cámara de fotos con una sonrisa de oreja a oreja y las manos entrelazadas.

—¡Dejaste que su hijo entrara en la jaula de los leones! —reprochó.

—¡Johny dormía con ellos! ¡No me hagas parecer el malo de la película! —argumentó y empezó a reír, fuerte y claro, como la canción de un petirrojo entre el ruido, la gente y la música estridente y desentonada del circo, mientras seguía corriendo entre la gente que se amontonaba alrededor de la Gran Carpa iluminada con luces de neón. Los carteles de colores se sucedían de un lado a otro, en una intrincada secuencia de colores, que terminaban en el viejo cartel de su familia, negro y azul entre los brillantes colores del resto, y siempre rodeado de una añoranza arraigada en el fondo de sus almas.

—¡Dick! —gritó Haly. Sujetaba la tela de carpa que permitía la entrada entre bastidores con el bastón de ceremonias y su gran sombrero de copa estaba tirado en el suelo, a sus pies. Detrás de ellos, en la pista central de Gran Carpa, una multitud de aplausos rugió, rompiendo la incesante música de carrusel.

Rodeados de las luces y la música del circo, nadie se percató de su conversación, y esta quedó allí, opacada por el ruido y olvidada en el viento de un país del Este, casi efímera, e instantes después, Dick cayó de rodillas al suelo, sobre la tierra mojada, el serrín y el heno fresco esparcido alrededor de la Gran Carpa.


Mansión Wayne

(Gotham)

1 de Octubre, 11:07 EST .


Tim escuchó el teléfono sonar desde el otro lado de la sala, muy lejos de donde estaba sentado, en el suelo del salón, apoyado contra el sofá detrás de él, terminado la redacción para su clase de biología y fue Alfred quién respondió:

—Mansión Wayne —anunció cuando descolgó el auricular. Pese a todos los años, su fuerte acento británico no había conseguido desaparecer ni siquiera un poco y Tim dejó de prestar atención al instante, repasando los efectos de un compuesto de cianuro de hidrógeno y su utilización durante la Segunda Guerra Mundial—. Oh, Señor Haly, me alegra volver a oírlo —murmuró, con una exhalación, y sus ojos grises se volvieron hacia Tim, solo un instante, y después recorrieron la distancia hacia el otro extremo de la sala y se posaron en Jason.

Tim apenas fue capaz de registrar sus pasos antes de que Jason se sentase detrás de él, en el sofá de cuero marrón. Olía a humo y a colonia barata y la pregunta de dónde había estado desapareció de su mente tan pronto como apareció, cuando vio a Damian atravesar la puerta trasera del jardín.

Sus botas estaban manchadas de barro y caminaba descalzo hacia ellos, con la katana echada al hombro y los cordones de sus botas enredados entre los dedos.

Jason lo miró de reojo, sacando un cigarrillo de la caja de Winstons y sin darse realmente cuenta de sus propios actos, se hizo a un lado para que Damian se sentase junto a él. Y Damian, que sí notó el gesto, pero no dijo nada, se limitó a sentarse, con la katana en su regazo pese a la mirada de reproche de Pennyworth.

—Ya veo —musitó de pronto el anciano, tan bajo que no estuvo seguro de si Haly había alcanzado a oírle.

Ninguno fue capaz de escuchar el otro lado de la conversación, pero los ojos de Alfred obtuvieron de repente un tinte extraño que no pudo identificar. Colgó un momento después, sin ni siquiera despedirse y se encaminó hacia las escaleras.

—¿Alfred? —preguntó Tim. Se había levantado del asiento, tal vez por la preocupación, o por la sorpresa, pero el mayordomo no respondió—. Era Jack Haly ¿cierto?

—¿Jack Haly? —preguntó Jason, deteniéndose en la mitad, sin llegar a encender el cigarrillo que se había llevado a los labios—. ¿El dueño del circo?

Alfred se detuvo en las escaleras, sin mirarlos, y luego, cuando sus ojos encontraron algo parecido a la calma se atrevió a murmurar una única frase y un único nombre que debía explicarlo todo.

—Se trata de Richard Grayson.


Gotham

(Gotham General Hospital)

1 de Octubre, 15:17 EDT .


El hospital estaba casi vacío, y por eso mismo, el ruido de sus deportivas, manchadas de tierra, barro, heno y serrín resonó por todas partes, en la inmensidad de los interminables y monótonos pasillos blancos, siempre a un suspiro del final, cuando los fríos ojos azules de su tío lo miraron por primera vez en mucho tiempo.

Pero su mente, aún dormida, no lo veía a él.

—¿John? —preguntó tras un instante interminable, y Dick se percató de que era la primera vez que hablaba por el suave matiz que cubrió su voz.

—No —respondió, sin atreverse a decir nada más, ni a avanzar otro paso—. No, no soy John, tío Rick.

Algo despertó entonces en su mente, cargado con el dolor, la tristeza, la pena y todas las lágrimas que no había podido derramar.

—Dickie —susurró entonces, y tuvo de pronto la sensación de que el tiempo lo había arrollado, recordando todo a través de un fino velo, claro y oscuro a partes iguales, pero nunca tan nítido como debía ser: los alientos contenidos, las miradas de asombro y el frío en su piel. Y al final, la pena—. Robin—lloró al fin.

Y Dick solo fue capaz de asentir. El llanto ya se había apoderado de su voz entonces.

Cuando sus lágrimas se secaron, un tiempo después, sus almas parecieron haber perdido un gran peso.

Tenían muchas cosas que decirse, pero todas quedaron atrapadas en sus gargantas. No sabían cómo empezar, porque cualquier cosa en ese momento, parecería insustancial, y ninguno se atrevía a interrumpir aquel silencio.

Aunque al final, no hizo falta.

Fueron las respiraciones, agitadas y cálidas de los héroes enmascarados de Gotham las que consiguieron desvanecer aquel pesado silencio que inundaba la habitación, y una sonrisa desgarradora surcó los labios de Dick al ver allí a la familia que había encontrado tras el dolor.

—Grayson —alertó Damian, con una frase formada a medias atrapada en su garganta, al observar la imagen inmóvil de ambos.

—Así que tú eres Damian —murmuró Richard Grayson, con las fuerzas que no tenía, y luego intentó mover sus brazos para pedirle al chico que se acercara, pero sus articulaciones no respondieron—. Ven, muchacho —pidió finalmente, rendido. Damian se acercó reticente, entrando en la habitación con una torpeza que no le caracterizaba, repentinamente tímido ante la presencia de un hombre que no había estado vivo en mucho tiempo, pero que tampoco había estado muerto—. Oh, da —susurró, incapaz de seguir hablando en un idioma que no era el suyo— Puteam să recunosc acei ochi oriunde—dijo. Una sonrisa amarga se extendió por sus agrietados labios y su vista empañada de lágrimas se dirigió a Dick una última vez—. Are ochii mamei tale.

Dick, que era incapaz de apartar la vista de ellos, sonrió, con los ojos igualmente aguados por las lágrimas.

Da, le are —dijo, con una sonrisa triste, sin apartar los ojos de Damian. Se enjuagó las lágrimas con el dorso de la mano, con una amarga sonrisa adornando su rostro y luego, intentando desviar su corazón y su alma del niño frente a él, apartó la mirada.

—Ah, a ti te recuerdo—dijo Richard Grayson, cuando su vista se posó en los dos chicos que aún se encontraban en la puerta, sin atreverse a entrar—, estuviste allí, esa horrible noche —concluyó, sin dirigirse a ninguno de los dos.

—Eh, yo… —murmuró Tim, en un sonido estrangulado que no llegó realmente a salir de su garganta— soy…

—Tim Drake —interrumpió Richard— y Jason Todd, supongo. Soy viejo, y he estado medio muerto mucho tiempo, pero no soy tonto, chico —argumentó ante las miradas impávidas de todos ambos— reconozco a un Robin cuando lo veo —rio al final, ocultando el asombro y el estupor que llenó la habitación con la risa quebradiza que surgió de su estómago.

—¿Cómo...? —preguntaría Jason más tarde, cuando ya estaban a punto de irse.

Y Dick solo pudo encogerse de hombros ante la pregunta a medias de Jason.

—Es la tercera vez que despierta este año, supongo que unió las piezas en algún punto —confesó sin mirarlos—. Los médicos creen que está volviendo poco a poco al mundo de los vivos, pero que hay algo en su mente que no le permite quedarse —Dick volvió la mirada hacia el interior de la habitación, a la misma cama de siempre y a su tío—. Tal vez esta vez sea la última vez que pueda hablar con él —se dijo, muerto de miedo.


Monte Justicia

(Happy Harbor)

1 de Octubre, 18:25 EST .


Ninguno pudo decir que esperaba algo aquella tarde, y cuanto más pasaba el tiempo, en medio de aquel silencio, como si de un mal augurio se tratara, más seguros estuvieron de que si algo pasaba, no sería bueno. Casi podía sentirlo en la piel cuando la voz robótica de la cueva cortó el aire.

Reconocido. Talón. —anunció, y todos se miraron extrañados, buscando una explicación entre ellos, antes de correr hacia la entrada de la cueva.

Cuando llegaron, sin embargo, no había nadie.

—Ha dicho: Talón. ¿Cierto? —preguntó Artemis, algo pálida y con la voz encogida, como si temiese que la escucharan—. ¿Cómo en la canción?

—¿Canción? —preguntó M'gann, con la misma incertidumbre que Artemis y la sensación de que algo no iba bien.

No tenía modo de saber que la presencia que escapaba de su mente ya estaba muerta.

—Es una vieja leyenda de Gotham —explicó Red Hood, sin dejar de observar a su alrededor, esperando encontrar una nueva presa—, como el hombre del saco o el hada de los dientes, lo típico que los padres les cuentan a sus hijos para que se porten bien. Es algo así como: "Cuidado con la Corte de los Búhos..."

—Cuidado con la Corte de los Búhos, que vigila todo el tiempo, gobernando Gotham desde las sombras, detrás de cada pared, de granito y cal. Te miran en tu hogar, te miran en tu cama. No digas ni una palabra, no susurres, o enviarán al Talon por tu cabeza.

Cantó una voz a sus espaldas, suave, en un susurro, con algo oscuro en su voz que consiguió estremecerlos a todos.

Detrás de ellos, un búho los observaba con la mirada de un halcón, los labios apretados alrededor de un cigarrillo y los ojos cubiertos con sus viejas gafas de aviador tintadas de amarillo.

—Bien —dijo—, juguemos.

Y de pronto, todo se volvió negro.

Despertaron solos, con las manos y los pies atados, aislados del mundo y una cuenta atrás resonando en todas partes, a cinco minutos del final.

—"¿Chicos?"—preguntó M'gann a través del intercomunicador. El enlace mental no funcionaba—. "¿Alguien puede oírme?".

—"Te escuchamos Miss Martian" —aseguró Kaldur desde donde estaba, separado del resto, en algún lugar que no podía reconocer—. "¿Dónde estamos?".

— "Seguimos en la cueva" —aseguró Red Robin.

Escucharon un disparo lejano, que resonó entre ellos a través de los comunicadores.

—"Mierda" —Un crujido metálico siguió a la maldición de Red Hood y luego todo se volvió estáticos unos segundo— "Estoy en el hangar"—informó tras un momento.

—"Demasiado lento" —reprochó Robin en alguna parte. Su aliento sonaba pesado, igual que el sonido de sus pasos, corriendo hacia alguna parte.

—"Cállate, Demonio" —ladró Hood— "¿Red?".

—"Estoy encima de ti".

—"Genial" —resopló tras la máscara, interrumpido cuando alguien profirió un grito de dolor, alertándolos a todos—. "¡Red Arrow!"

—"Estoy bien" —susurró con una mueca de dolor, audible a través del comunicador—. "Creo que me he dislocado el hombro, pero estoy fuera".

—"¿Dónde?" —preguntó Wally— "Me vendría bien algo de ayuda".

—"Estoy en camino" —anunció Artemis, que parecía haberse desatado de sus cadenas—. "¿Alguien sabe que ha pasado?" —preguntó con el aliento agitado—. "Es decir, ese hombre… no era realmente un Talon ¿no?"

—"Por supuesto que no" —rugió Hood. Robin acababa de reunirse con él y Red Robin en el hangar—. "La Corte de los Búhos es solo un cuento".

—"Bueno, a mí me pareció bastante real" —gruñó Conner. Había conseguido reunirse con Artemis y Wally cerca de la salida de la montaña cuando Kaldur y Roy aparecieron desde los conductos de ventilación subterráneos de la cueva.

—"¿Quién demonios era ese tipo de todas formas?" —preguntó Wally cuando Roy consiguió desactivar el collar inhibidor que llevaba alrededor del cuello.

Artemis vigilaba el perímetro, asegurándose de que estuviesen solos antes de atreverse a seguir su camino hacia el hangar.

Nadie respondió.

—"No lo sé" —confesó Red Robin al final.

—"¿Chicos?" —llamó Garfield, apresurado—. "Está aquí".

—"¿Dónde?" —Preguntó Megan— "¿Dónde estás, Garfield?"

—"Impulso, Escarabajo Azul, Wonder Girl y yo estamos en los conductos de ventilación".

—"En la sala de misiones" —Aclaró Cassie, apoyada sobre la espalda de Beast Boy para intentar ver a su objetivo.

—"No os mováis" —ordenó Kaldur—. "Nos reagruparemos con vosotros en un minuto".

—"Tal vez no tengamos tanto tiempo" —informó Red Robin, señalando la cuenta atrás que aún sonaba a través del sistema de la cueva y que estaba reflejada en la pantalla holográfica de sus guantes.

Los números parpadeaban en rojo, contando segundos que ya habían pasado cuando consiguieron divisar a la figura que había reinado en las pesadillas de miles de niños y que ninguno esperaba que fuera a ser real, con una sonrisa depredadora sobre los labios.

La cuenta atrás llegó a cero, y el Talon sonrió.

—Estáis muertos.


Gotham

(Gotham General Hospital)

1 de Octubre, 21:01 EDT .


A través de la ventana, la ciudad oscura se extendía en su máximo esplendor y los edificios se iluminaban reflejando el horizonte, en medio del silencio de la habitación

—Parece que estás esperando una tormenta —pronunció Rick, con una emoción indescifrable en los ojos, y aquella voz, que a Dick le pareció una confesión—. Solías hacer eso cuando llovía —aclaró después—. Johny y tú teníais la costumbre de pasar las horas muertas viendo caer la lluvia.

—Supongo que algunas cosas nunca cambian —murmuró Dick, pero su voz quedó opacada por la amarga sonrisa que le produjo aquel recuerdo.

—¿Sabes? —empezó Rick Grayson, como un último pensamiento, desviando su mirada hacia la oscura ciudad, a través de la ventana de la habitación, hacia un edificio cubierto de cristal—. Odio ese edificio. Refleja todo lo que hay a su alrededor, el cielo, la Torre Wayne —reflexionó, con los ojos cerrados y la cabeza hundida en la almohada—. Es como si se estuviera escondiendo en medio de la maldita ciudad.

Richard Grayson se quedó dormido poco después, sin saber si despertaría nuevamente.

Y Dick permaneció allí, por lo que pareció ser mucho tiempo, con una idea inundando su mente, reflejada sobre el cristal de la ventana, y sobre la Torre Crowne.


Monte Justicia

(Happy Harbor)

1 de Octubre, 21:25 EST .


Cuando se percató de la postura que mantenían los héroes, el Talon levantó las manos con una sonrisa ladina.

—Fue idea del petit oiseau bleu—aclaró divertido, aunque había en sus palabras un extraño tinte amargo que les supo a remordimiento.

—¿Oiseau bleu? —preguntó Red Robin tras un instante, bajando el bastón de acero con el que había estado dispuesto a atacar al Talón—. ¿Se refiere a Nightwing?

—¿Conoces a alguien más que lleve un pájaro azul marcado en el pecho, chico? —preguntó mordaz, y bajó las manos. No espero a que le respondiera, y el Talón se bajó las gafas, mostrando sus ojos marrones y se las colgó del cuello—. Calvin Rose —se presentó.

Artemis relajó entonces su postura y se acercó a él un solo paso, pero Red Hood la detuvo, caminando frente al intruso, aún sin bajar su arma.

—Calvin Rose está muerto.

—Sí —contrarrestó Calvin, prendiendo el cigarrillo que acababa de colocar entre sus labios—. Esa es la idea.

—¿Qué demonios significa eso? —gritó Garfield, irritado y furioso a partes iguales.

Calvin dio una larga calada a su cigarrillo, olvidándose de ellos un momento y sonrió de lado.

—Baja el arma o dispárame, chico —exigió con sorna y se paró frente a Hood con una sonrisa depredadora, cruel y triste, y escupió el cigarrillo.

—Hazlo —La voz de Nightwing sonó tras ellos. Estaba apoyado contra la pared de la entrada, con una mirada triste oculta tras la máscara y los brazos cruzados sobre el pecho. Y ninguno fue capaz de decir cuánto tiempo llevaba ahí. —Sí no lo haces tú, probablemente se lance desde el Arco del Triunfo —aseguró, con una voz extrañamente firme—, y no pienso ser yo quien vuelva a explicarle eso a la policía.

—Vamos, chico —incitó el hombre nuevamente, sin apartar su mirada de Hood— lo estás deseando, hueles a muerte.

No les dio tiempo a pestañear.

Red Hood ya le había disparado, entonces y el cuerpo de Calvin Rose quedó tirado en el suelo, alrededor de un charco de sangre.

—¿¡Estás loco!? —El grito de Artemis resonó en todas partes, pero no llegó a parecer, ni de lejos, una pregunta, y quedó camuflado entre el resto.

—¿¡Qué!? ¡Ya oíste al Jefe!

Nightwing atravesó la habitación entre sus gritos.

La figura inerte tendida en el suelo frente a él, con los ojos en blanco tras las gafas de aviador, la boca abierta y la sangre manchando su rostro, le trajo recuerdos que prefería haber olvidado, de un tiempo donde Calvin, como en aquel momento, había llegado a su límite.

—¿Necesitas ayuda? —dijo, aún con los brazos cruzados sobre el pecho, ocultando sus manos, que temblaban ante el recuerdo del arma, la bala y el cuerpo inerte de Calvin.

Y entonces algo macabro se apoderó de los rasgos de Calvin, dibujando una sonrisa abierta en sus labios. Una risa se extendió por su pecho y se hizo eco en la cueva, deteniendo los gritos, que se convirtieron en vapor contra el aire de la cueva.

La risa se detuvo instantes después y Calvin dejó escapar lo que parecía ser un suspiro de alivio.

Nightwing le tendió entonces la mano y Calvin la aceptó, levantándose del frío suelo de la cueva con una sonrisa sarnosa cubriendo sus rasgos.

—Supongo que ya los he asustado lo suficiente, ¿no te parece, pajarito?

—Serás difícil de olvidar, Rose.

—¿Qué ha sido todo esto? —interrumpió Artemis, cuando la impresión de la falsa muerte de Calvin pareció haber desaparecido, igual que la herida de bala, casi como un truco de magia y Calvin mostró una sonrisa torcida y estrangulada, formada en un lugar tormentoso de su mente.

Nightwing la detuvo con un leve movimiento de sus manos, sin apartar la mirada de Calvin.

Había algo extraño en sus ojos y a Calvin se le congeló el aliento. Había visto esa mirada antes, muchos años atrás.


Kiev

(Ucrania)

2 de Octubre, 04:57 EET .


Ya era noche cerrada y las nubes descargaban una fuerte tormenta, opacando la tenue luz que lograba abrirse paso entre el laberinto que conformaban las tiendas del circo.

Ambos caminaban por instinto, atravesando los charcos cubiertos de serrín y heno mojado, recorriendo un camino que estaba grabado en sus mentes desde hacía ya mucho tiempo, deteniéndose solo cuando el silencio se hizo insoportable.

—¿Qué refleja la Torre Crowne? —preguntó al fin, y Calvin Rose, que había estado apuntó de sacar un nuevo cigarrillo del paquete casi vacío oculto bajo su abrigo, pareció petrificarse.

Antes de que pudiese pensar en una respuesta y antes de que pudiese parpadear la Torre Crowne se alzó ante ellos en una proyección fantasmal sobre un plano de Gotham.

Un nudo se le formó en la garganta al verlo y se obligó a tragárselo, junto al miedo que devoraba sus entrañas, mientras que en algún lugar de su mente, las pesadillas le perseguían, ajenas a la extraña calma que los rodeaba y que en aquel momento, le supo amarga y rancia, y Calvin reconoció aquel sentimiento como lo que era:

Algo, no sabía muy bien el que, estaba a punto de cambiar, y ya no había vuelta a atrás.

Luego, uno a uno, todos los edificios construidos por Alan Wayne se materializaron a su alrededor, dando forma a sus pensamientos, y un haz de luz imaginario se proyecto desde el decimotercer piso de cada uno de ellos, los mismos que no existían sobre los planos, hasta la Torre Crowne y como si de un prisma se tratase, cada rayo de luz se proyectó en una dirección diferente, guiándolos hasta sus objetivos:

El hotel Orchard, en el centro, se alzó regio e inexpugnable.

El hotel Powers, justo en la otra punta de la ciudad.

La mansión Wycliffe, en la zona este, no muy lejos de donde estaba la mansión Wayne.

El edificio Vanaver, en la quinta avenida…

Uno tras otros, se fueron sucediendo, marcando el mapa de Gotham con más de cincuenta objetivos y un laberinto bajo sus pies.

—Joder —maldijo Calvin en el silencio de la ciudad, dejando que el paquete de cigarrillos entre sus manos cayese al suelo mojado— Maldita vieja. Los ha cazado a todos —murmuró, y escupió su nombre como un insulto que se perdió en la tormenta.

Tenía razón. Amelia Crowne había cazado a las personas que se lo habían quitado todo y había sembrado una diana sobre sus cabezas, a ojos de todo el mundo y sin que nadie se diera cuenta.

Esperando un milagro.


Leones*: En la antigüedad todas las monedas que se utilizaban en Rumanía tenían el nombre de león.
Wilhelm*: Domador de leones de Haly's Circus.
Vegun* Dulce ucraniano.
Joey*: Guardia de seguridad de Haly's Circus.
Oh, da*: (rumano) Oh, sí.
Puteam să recunosc acei ochi oriunde*: (rumano) Podría reconocer esos ojos en cualquier parte.
Are ochii mamei tale*:(rumano) Tiene los ojos de tu madre.
Da, le are*: (rumano) Sí, los tiene.
Petit oiseau bleu*: (francés) Pequeño pájaro azul.

He decidido dibujar a Calvin Rose, con una personalidad más extrema, partiendo del hecho de que la motivación de Calvin para hacer sus trucos de escapismo era su temor a la muerte. Ahora que Calvin ya está muerto, al ser privado de esto, ha llegado a su límite. Sus manías y tendencias suicidas son un remanente del miedo a la muerte que lo motivaba.

También he decidido que, así como Dick en distintos momentos de la obra, utilizará el idioma romaní para ocultar cierta información, Calvin utilizará el francés.
El romaní, sin embargo, es un idioma no escrito, y de transmisión oral, ya que es un conjunto de variedades lingüísticas propias del pueblo gitano, que tiene su origen en la zona noreste de la antigua India. Al no ser un idioma del que se tengan registros escritos, lo más parecido que se puede llegar a encontrar es el rumano.
Gitano es sinónimo de cíngaro o zíngaro que deriva del sánscrito, que significa "hombre de diferentes razas".
En otro aspecto, he de añadir que aunque estudié francés durante 7 años, nunca le pres-te mucha atención, y solo soy capaz de entenderlo pero no de hablarlo o de escribirlo correctamente, por lo que si alguien encuentra alguna falla, estaría muy agradecida si me lo hace saber.
Del mismo modo, las frases en romaní (rumano), se basan en las traducciones que he podido conseguir en internet, aunque en su día un amigo intentó enseñarme el idioma, pero solo soy capaz de recordar algunas palabras.

El idioma romaní, aunque está presente en muchos países del resto de Europa, y es protegido como una lengua minoritaria en estas zonas, no corre la misma suerte en España, donde por desgracia aún se presencian muchos ataques racistas hacia esta etnia.
La poca o casi nula presencia de este idioma, se debe además a la persecución que recibieron los romaníes durante la segunda Guerra Mundial.

Se suponía que debía haber actualizado hace dos semanas. Normalmente actualizo primero en AO3, a eso de las 4 a.m., duermo y actualizo aquí, sin embargo, estas últimas semanas han sido un caos.

Tampoco estoy muy segura de que pensar acerca de este capítulo. He dado lo mejor de mí y cualquier comentario al respecto, lo agradeceré.