® Shingeki no Kyojin le pertenece a Hajime Isayama.


XX


Tv Tropes resultó ser una página muy completa. Había de todo allí. A Petra le hubiera gustado haberla descubierto antes, así se habría ahorrado el maratón innecesario de películas. Sin embargo, si había una cosa que Petra sabía hacer era verle el lado positivo a las cosas, y con ese mismo espíritu decidió no desanimarse y tomarle el lado bueno. Al menos, se dijo, pudo comprobar por sí misma que lo que el artículo de Tv Tropes decía era totalmente cierto. Y lo era, según lo que ella misma había visto.

Lo malo, es que L. Ackerman había tenido razón todo el tiempo. Y eso, para alguien como Petra —sumamente idealista, y encima terca—, no era tan fácil de digerir. Ni de admitir, ya que estamos. Tuvo que ahogar una maldición solo porque eran las cuatro de la mañana y el gemido de frustración se habría oído en el departamento contiguo.

¿Acaso había alguna película entre sus favoritas que no fuera tan inmensamente cliché?

Petra se sentía humillada y engañada. Su investigación había fracasado. De hecho, solo había servido para reafirmar las palabras de su autor —no tan favorito por el momento— sobre las historias demasiado alegres donde se ignora a los personajes que sufren por causa del bien de otro. ¿Cómo es que no lo había notado antes? Petra deseaba en aquel momento no haberle hecho demasiado caso al escritor, o haber leído aquella carta para empezar… y lo más frustrante de todo era haber terminado asimilando sus palabras ¡cuando en un principio buscaba completamente lo opuesto!

Tal vez tenía razón, después de todo. Los finales felices no existen, al menos, no para todas las partes involucradas… Así que, rendida de sueño, Petra decidió dar por terminada su investigación y no pensar más en el asunto.

Despertó a las nueve de la mañana, desorientada, medio ciega —como cuando uno duerme demasiado y le cuesta despegar los ojos y enfocar la vista—, y muy, muy cansada. Para su consternación se le había hecho tarde, y ya había perdido la primera clase de esa mañana.

Alarmada, se levantó tan rápido de la cama que se le enredaron las sábanas en las piernas, y medio tambaleándose se dirigió a toda velocidad a la ducha, con el pijama aun puesto. Una vez allí, puso en práctica el mejor remedio que conocía para despertarlo a uno. Ducharse con agua fría. Abrió la llave a su máxima potencia, y un gran chorro de agua helada le cayó en la cabeza casi tumbándola al suelo. Petra aulló y se sacó el agua de los ojos, pero la corriente seguía cayendo sin piedad sobre ella dejándola medio ciega y haciéndola tiritar.

Diez minutos después estaba lista, con el pelo húmedo pegándosele al rostro. Ni siquiera desayunó o tomó café, y con la misma prisa se dirigió al campus, rogándole a todos los cielos que consiguiera transporte rápido. Llegó a la universidad cerca de media hora después, cuando la hora libre que tenía después de su primera clase estaba por terminar.

Allí se encontró con Nifa e Isabel, que la recibieron con preocupación.

—¿Dónde has estado? —inquirió Nifa, sin siquiera darle los buenos días—. Desapareciste todo el fin de semana y faltaste la primera hora.

—Sí, te escribí para reunirnos por lo del servicio social y ni viste los mensajes —agregó Isabel.

Con todo el super maratón de películas, Petra había olvidado su teléfono por completo. De hecho, ahora que se daba cuenta, lo había dejado en su departamento junto con su cartuchera, que había sacado de su bolso para tomar notas y no había devuelto a su sitio.

—Estaba… estaba… estudiando para fisiología. Ya sabes que me cuesta aprenderme todos esos conceptos.

Con eso la dejaron en paz. Había que tomarse en serio fisiología, todo el mundo lo sabía (hasta los loquitos de Humanidades, y eso que se la pasaban en las nubes…)

—Ah, ok… bueno, deberíamos ir subiendo, ya la clase está por comenzar.

Petra asintió, aliviada de haber evadido el tema. Se sentía sumamente tonta por haber desperdiciado tiempo valioso viendo películas, solo para descubrir que se había equivocado, además, si decía la verdad solo profundizaría la impresión que tenían sus amigas de ella sobre cierto defecto suyo relacionado con la persistencia.

—Sí, vayamos…por cierto, ¿alguna tendrá un lápiz que me preste?


—Fanfiction, 17 de enero de 2021.