DISCLAIMER: los personajes usados pertenecen a Masashi Kishimoto, autor de Naruto.
La historia es de mi autoría, pertenece a UA y esta inspirada en la canción Believer, de Imagen Dragons.
Este fic participa en el reto #voiceforyou# organizado por la pagina de Facebook Shikatema: Hojas de Arena.
Espero que lo disfruten, y sus comentarios son bienvenidos, me alegra el día.
-Temari.-Voltea a ver a su padre antes de salir del comedor.-No te olvides de la ceremonia de aniversario de la empresa.
Y aunque deseaba quejarse por el constante recordatorio, sin embargo desplaza en sus labios una sonrisa apretada que fue en vano, ya que su padre estaba más concentrado en la tablet que en ella.
-Lo tengo siempre en mente, padre.-Contesto con la educación apropiada.-Después de todo soy una de las principales invitadas de honor.-Le recordó.
-Llegarás tarde al trabajo.-Le recordó como si ignorará lo que dijo.
Temari apretó nuevamente los labios intentando mantener las palabras vulgares en su boca.
-Adiós padre.-Respondió en un tono neutral y se encaminó hasta la salida, despedida por el mayordomo de la familia.
Aunque algo de razón tenía su padre, si no se daba prisa, llegaría tarde, y necesitaba concretar algunas reuniones antes que su jefe, que era su hermano, llegará. Él cual llegaría al país en tres horas, con la victoria de haber concretado el negocio con éxito.
-Señorita Temari.-Saludo sorprendido el chófer.
-Baki, necesito que me lleves a la empresa y luego recojas a Gaara y a Kankuro del aeropuerto y lo traigas a la empresa.-Le explico mientras le entrega la llave de su auto.-Conduce.-Le dijo mientras se entra en la parte trasera y saca su celular.
-Algo apurada.-Dijo Baki mientras toma asiento en el copiloto y enciende el auto, Temari le asiente y suelta un "Aha" distraído, ya que toda su atención estaba en el celular.
Su vida no era nada interesante como sus amigas que vivían de ser los hijitos de papi o de mami, en su caso, su padre era bastante estricto, pedía, no, mejor ordenaba a sus hijos tener un alto desempeño y ser siempre los mejores en todo, desde colegio, concursos académicos, hasta un simple hobby había logrado que destacarán, nunca había un segundo lugar dentro de la familia Sabaku No, y tal vez por esa enfermiza perfección la empresa familiar había crecido hasta un punto sin retorno, siendo una familia adinerada y con una herencia grande sobre los hombros de sus hermanos y de ella.
Hasta su padre había decidido cuál sería sus profesiones, profesiones que posiblemente había estudiado con minucioso detalle ya que les calzaba perfectamente. Ella había estudiado para ser asistente gerencial del presidente, su hermano mediano era jefe en negocios, y su pequeño hermano ocupaba el cargo que su padre se retiró para ceder el puesto de presidencia, pero sabía que todo era una prueba para ellos, ya que su casi viejo padre quería saber que la empresa estaba en buenas manos al morir.
Y ella no quería ser la decepción de su padre, y sabía que ninguno de sus hermanos lo deseaba tampoco. Por eso daban todo su empeño para trabajar en equipo y lograr alcanzar metas más alta que podría lograr que la empresa tenga un éxito que merecía que todos estuvieran arrodillados y besando sus pies.
Y es por eso que no podía dejar que nada estuviera fuera de lugar, ni su propia vida. Prácticamente, como siempre decía sus amigas, su vida era un simple trabajo más. Sinceramente ella no sentía ese peso de decepción por haber desperdiciado, según ellas, su adolescencia en libros y sobresalir en los club deportivos que participaba. Su educación y currículo de actividades escolares y universitaria podría y lo podía asegurar que podía dejar con la boca abierta a cualquier persona que se creía lista y a la más prestigiosa universidad, aunque a esa universidad ya la había dejado después de todo había egresado en esa universidad como la estudiante con honores y trofeos que nunca habían visto que podía tener. Simplemente era el orgullo de la universidad y de la familia Sabaku No. Al igual que sus hermanos. Pero su padre creía que eso era insuficiente para decirles que estaba orgullosos de sus hijos.
Por eso no podía dejar nada fuera de su sitio, debía trabajar y estar en alerta siempre y ser perfecta, cumplir los estándares que su padre esperaba que ella cumpla y si es posible sobresalir.
Y a pesar de tener aquella mentalidad y espíritu de hierro no pudo mantenerlo intacto cuando lo conoció, en aquella tarde donde el cielo estaba apunto de ser pintado por el ocaso, donde el aire estaba fresco y el lugar donde estaba caminando a pesar de ser desconocido era tranquilo.
No recordaba como había llegado hasta dar con aquella calle, solo recordaba que deseaba probar algún té, tal vez, o algún dulce, no recordaba con exactitud, solo que había puesto el nombre de la calle que una amiga íntima le había dado y recordaba que también le dijo que no vaya sola. Ella no le tenía miedo a nada, no como su tímida amiga, la única que podía reconocer que no era una doble cara ni una niña mimada como el resto. Obstinada y terca fue por su auto y escribió el nombre de la calle en el GPS y arranco hasta llegar a la ruta. Ni recordaba el sabor de aquella cosa que quería probar con ansias.
Solo recordaba el momento en que chocaron por accidente, ella saliendo deprisa de aquella tienda o restaurante y él mirando el cielo, según su versión, lo único cierto es que chocaron. Ella cayendo al suelo de forma tan humillante y él aun de pie mirándola con sorpresa.
-¡Porqué no te fijas!-Molesta fue lo primero que dijo y noto la cámara que colgaba en su cuello. Tuvo que tratar de calmar su cólera.
-Oye, lo siento pero también fue tu culpa, de seguro andabas tan distraída como yo.-Su voz denotaba un tono fastidioso y de vago, todo en su cuerpo y cara y ropa gritaba que era un vago, posiblemente parecería un vagabundo sino fuera por la cámara fotográfica que se notaba nueva y de una marca que ella reconocía como una de las mejores.
-Cierra la boca, y sera mejor que no me hayas tomado ni una foto, por tu propio bien.-Dijo Temari levantándose del suelo. Él miro a la cámara y soltó un bufido.
-No debes porque preocuparte, prefiero tomar fotos a las nubes, son mejor que apreciar cualquier otra cosa.-Dijo sin mucho interés mirando a cualquier otra parte, aunque Temari se lo tomo mal.
-¿Acaso me estas diciendo que las nubes son mejores que yo?-Una parte suya, la femenina, se sentía dolida y molesta que un pobre diablo que posiblemente no tendría donde caerse muerto le estaba diciendo que prefería ver las nubes que a ella. ¡Que encontraba mayor interés unas monótonas nubes que se movían con lentitud en vez de ella!
-Sí.-Su simple respuesta provocó un meollo de enojo en ella, sin poder controlarse su mano se mueve de forma involuntaria hasta darle una bofetada que le volteo el rostro al hombre que se mostró sorprendido ni siquiera lo venía venir. La mira con sorpresa. Temari lleva ambas manos hasta su boca, ella también estaba sorprendida, ni siquiera sabía que le había orillado sacar lo peor de su carácter.
Mudos ambos se miraron, él aun sorprendido y ella aun sorprendida por su acto. El pelinegro llevo su mano hasta la zona rojiza de su mejilla, donde le ardía y frunció el ceño. Abrió la boca para decir algo pero volvió a cerrarla, Temari sabía que ella debía disculparse pero no deseaba tener que inclinarse ante un sujeto que no le llegaba al talón. Era su orgullo de provenir de una familia adinerada, de tener un apellido de renombre. Con la seguridad recuperada, endureció su mirada.
-Así aprenderás a no despreciarme.-Acomodó su cartera en su hombro y paso de él.
-Oye.-El hombre la detuvo interponiendose en su camino.-Se que muchos no aprecian las nubes, y no intento que tu sea una de las primeras en darme la razón de que las nubes son lo mejor que puede existir. Pero aún así no es motivo que me des una bofetada. Ni siquiera se tu nombre y tu menos el mio.-Él se cruzó de brazos y la mira con seriedad.-Disculpate.-Exigió.
Temari se mostró sorprendida, no podía creer que el paparazzi fuese tan mentiroso y engreído para exigir que se disculpe, ellos eran parásitos que se alimentaban de sus vergüenzas, por eso ella siempre se mantenía a raya, no salía a fiestas ni bebía hasta emborracharse ni salía con nadie más que con sus hermanos y familia, todo para que ni una mancha roja arruine su expediente, y que su padre no la reproche. Y de la nada venía un pobre diablo a exigirle que se disculpe.
-Mira paparazzi.-Puso sus manos en su cadera y lo enfrentó al hombre que se mostró sorprendido.-Será mejor que te cuides al menos que quieras que te demande por invadir mi espacio personal y será mejor que borres mis fotos.
-Oye, detente.-El hombre soltó un suspiro pesado y se apretó el puente de la nariz.-No soy un paparazzi, soy un simple fotógrafo en su segundo día de trabajo y he sacado fotos de nubes.-Y para corroborar sus palabras prende la cámara y busca la galería donde le muestra la primera imagen hasta la última.
Temari se mostró sorprendida, estaba anonadada, nunca había conocido a una persona con una obsesión enfermiza hacia algo tan peculiar y a la vez simple para la vista de cualquier otra persona.
-¿Por qué tu obsesión por la nubes?-Pregunta curiosa Temari mirando extraña al sujeto que sepulta una risa suave.
-Porque flotan sin preocupación, dejándose llevar por el viento.-Mira al cielo, específicamente las nubes, Temari mira también arriba, curiosa.-Quisiera ser una nube.
No supo que fue lo que le llamo la atención de aquel hombre, pero le entro una curiosidad de saber que le ocurría por la cabeza para desear ser una simple nube, los pobres diablos como él deseaban siempre ser como cualquier rico, tener una fortuna con el chasquido de sus dedos. Pero este hombre que tenía enfrente suyo solo deseaba ser una simple nube.
...
Siempre el desayuno y la cena era en un silencio sepulcral, apenas se podía oír el ligero masticar o el tintineo de los cubiertos, a veces su padre aprovechaba este momento para interrogar como estaba yendo las cosas, no podía fallar en la respuesta, debía ser cuidadoso lo que contestaba.
-Temari.-La susodicha tuvo que contener en no soltar un grito de sorpresa.-esta noche saldrás con Sasori, junto hemos organizado una cita. Vendrá a recogerte a eso de las 9 de la noche. Muéstrate sorprendida por la invitación y dichosa, has entendido.
Algo que mucho le fastidia era que su padre se meta en su vida amorosa, la cual era nula ya que no tenía tiempo, y si quería despertar temprano para ir al trabajo debía dormir temprano para estar fresca en la mañana. Pero no podía refutar en las decisiones de su padre.
-Esta bien, padre. Pero para la próxima quisiera estar al tanto de los planes que me concierne y dar mi opinión.-Dijo Temari intentando guardar su indignación.
-¿Ya has concretado la citas con la empresa Uchiha?-Pregunta en cambio ignorando con soltura a Temari.
-Sí, padre.-Contesta Kankuro.-Será en dos semanas, contando desde esta semana.
-Espero que esta vez no salga con tonterías, has entendido, Gaara.-Soltó Rasa con una mirada de advertencia.
-Sí padre.-Respondió el pelirrojo.
Temari tenía las manos cerrada con fuerza, arrugando la servilleta que tenía sobre su regazo, no le agradaba que le ignoren, pero su padre poco le importaba las sugerencias o el pretexto de ellos, solo quería respuesta corta a su preguntas, sin justificación. Lo sabía, era casi una conversación monótona, como si fuese una reunion con los inversionista. Hasta su propia familia parecía una empresa, en realidad ella se sentía como una empresa, como un objeto que su padre quería usar para entrelazar la unión con Sasori que era el vicepresidente. Amaba su trabajo pero odiaba esa parte, tener que ser amable y corresponder la conversación monótona y aburrida en las citas con Sasori. Hasta ya las revistas concreta su próxima unión, después de todo con el único hombre que había salido en público en citas había sido con Sasori, luego no había ni un otro nombre masculino. Ya que ella había sentido que salir con chicos y hacer locuras en su adolescencia no era tan importante; después de todo su horario estaba atestado de actividades extracurriculares y estudiar para lograr ser la mejor en todo. Aunque ya se estaba cansando que su propia familia no la tomarán en serio, pero debía soportar ya que no quería defraudar y mandar al diablo todo sus esfuerzos, su padre le había enseñado ser madura y pensar en lo que realmente importa.
Y lo importante era continuar avanzando adelante para la prosperidad de la empresa familiar.
Aunque tenía en claro eso en mente, su semana fue agobiante, desde soportar la cita que tenía con Sasori que había estado escuchando lo que ese hombre que doblega su edad y era dueño de un rostro que parecía ser tallado por los angeles aunque también parecía uno porque era engreído y simplemente se paso hablando de él toda la noche, y ella escuchando, intentando dar su opinión pero era silenciada por el hombre que intentaba esposarla. Hasta la burla de algunos compañeros que insinuaba que no estaba capacitada para manejar un cargo de tal tamaño, sabía que Daimaru aún seguía molesto por el rechazo de hace años atrás, admitía que fue su culpa de haberlo humillado pero era solo una adolescente engreída, bueno aún lo era, por eso no tenía amigas, solo conocidos que debían tratarse con diplomacia para tener una buena imagen, pero debía aguantarse las habladurías que decían detrás de su espalda.
Todo esto le generaba un dolor de cabeza que al llegar a casa lo único que hacía era, luego de cenar y darse un baño merecido, a dormir, excusado que tenía que despertarse temprano por el trabajo.
Supuso que intentar buscar algo más relajante para destresarse, además de hacer ejercicios y yoga, sería entablar una conversación con un desconocido que no sabía quien era ella, de alguna forma le gusto el anonimato que se mantuvo entre ellos, ninguno sabía el nombre del otro, solo que fijaron una cita porque ella quería saber que había de interesante ver unas simples nubes. La cita solo había sido por el calor del momento, ella sabía que no iba a ir, y él también sabía que ella no iría, por eso la cito a un parque que todos los sábados por la tarde estaba ahí esperando que las nubes y las luz del atardecer se alineé. No sabía de que rayos estaba hablando.
El primer encuentro ella fue, dudosa de haber acertado en la dirección de aquel parque grande que estaba adornado por un montón de árboles de sakura, había de todos los tonos, parecía un arcoiris. Sin duda ya sabía porque el fotógrafo siempre estaba en esta plaza, su paisaje era hermoso, pero esa posibilidad fue rota cuando encontró al sujeto dormido sentado en una banca con el cuello doblado y la cabeza apoyada en el respaldar del asiento.
Temari ahora sabia porque sus zapatos estaban desgastados al igual que sus pantalones, era un vago de primera, de esos tipos que no deseaban sobresalir porque eran flojos e incompetentes. Una rata que se alimentaba de otros, como un mosquito molesto. Molesta por saber que existían ese tipo de persona, le da una patada en la pantorrilla que sobresalto al sujeto que dio un brinco y un grito de dolor.
-¡Ite! - El sujeto se sujeta la pierna dolorida, mira a la persona y a sus pies donde tenían puesta unas botas con unos enormes tacos, ahora ya sabía porque le dolía hasta el hueso.-Mujer problemática, no tengo el sueño pesado, con un toque en el hombro estaría bien.
-Lo recordaré para la próxima vez.-Dijo sin mucho interés y tomando asiento a su lado una vez que lo limpio con una pañoleta.-Este lugar es muy tranquilo y hermoso, de seguro has tomado buena toma.
-Es problemático pero no.-Contesto mientras se estaba estirando, con las manos extendida al cielo, provocando que sus huesos sonarán, acomodándose. Luego de sentir sus huesos menos tenso, bosteza y vuelve a su postura encorvada.
Temari niega ante su conducta inapropiado en un lugar público. No podía creer que existiera un ser tan perezoso como él.
-¿Por qué eres fotógrafo si ni siquiera te gusta?-Pregunta directa para saber el meollo del asunto. Él voltea a verla con una sonrisa diminuta.
-Porque es el único trabajo que tengo desde.-Se interrumpe mirando a la nada para luego mirar a una nube, quita la tapa de la cámara, enfoca en la nube que pasaba con lentitud, Temari no sabia a cuales de tantas nubes iba a usar como modelo.-desde hace tiempo.
-Si sigue con esa actitud pronto volverás a ser un desempleado.-Aviso Temari.-No puedo creer que tu jefe no te haya corrido ya.
-Eso es porque es el novio de una amiga.-Le respondió volviendo a cubrir la cámara con su tapa, para volver a cerrar los ojos.
-Aprovecharte de otros no es bueno.-Temari ya estaba perdiendo la paciencia con el sujeto.
-Problemática.-La llamo.-No es que me quiera aprovechar del novio de mi amiga, pero no se nada de fotografías, y él solo dijo que saque foto lo que crea que sea una inspiración, que te dé fuerza a seguir adelante o que te llene de un sentimiento que no puedes explicar con simples palabras. O retratar lo que es la belleza para mi.
-Sé nota que esto de ser fotógrafo no es lo tuyo.-Dijo Temari como si conociera más del tema. Él tan solo se encogió de hombros.
-A este punto no puedo escoger lo que puede ser para mí, puede que lo mio sea ser contador, profesor o empresario, pero eso ya no importa, solo puedo aceptar lo que me dan a pesar que esto no es lo mio.-Dijo con la mirada perdida en el cielo.
Temari sintió el peso en sus palabras, y a pesar que tenía curiosidad de saber que guardaban aquellas palabras, supo que no era el momento de hablar más. Ella en silencio miro el cielo, el pasar de las nubes fue tan relajante que se olvido de quien era.
-Creí que no vendría.-Dijo él luego de un silencio aun mirando las nubes.
-Aquí estoy.-Dijo Temari cerrando los ojos para poder relajarse, pudo oir la sacudidas de las hojas de los arboles por la brisa fresca, las risas de algunos niños que se escuchaban a la lejanía, los pasos de otras personas que estaban corriendo en la pista, era un lugar muy tranquilo que no se dio cuenta cuando quedo dormida, solo recordó que despertó cuando el cielo se pinto del color de la noche con sus estrellas brillando, y tenía la cabeza apoyada en el hombro de él que tenía los ojos cerrado.
-Al fin despierta.-Soltó el fotógrafo mirando con un solo ojo y una sonrisa de lado.
Avergonzada Temari se aparta y se levanta, paso su mano por sus ojos, boca y cabello.
-Será mejor que me vaya, antes que sea muy tarde.-Dijo al ver la hora.
-¿Quiero que te acompañe hasta la parada?-Fue una pregunta por educación ya que él se levantó luego de estirarse y le dice.-Te acompaño, debo comprar la cena de hoy.
-No hace falta.-Respondió Temari en un tono bastante rudo y a la defensiva, no quería que note su fabuloso auto de ultimo modelo y sepa la verdad de con quien esta tratando. Pero pudo notar el dolor y el enojo en él, era como si con esa simples palabras lo estaba acusando de haber hecho algo malo.
-Esta bien. Adiós.-Dijo él en un tono seco para disponerse a alejarse de ella.
Temari se sintió por primera vez mal por haber humillado a una persona que tan sólo quería ayudarla, acompañarla.
-Oye.-Lo llamo en una voz bastante tímida pero él se detuvo y volteo a verla.-¿El otro sábado puedo verte aquí?-Pregunto bastante avergonzada y sabía que debía dejar de jugar con fuego, su padre no le gustaría saber que se veía con un pobreton que se jugaba hacer fotógrafo por simple diversión o simplemente para mirar las nubes.
-Sí quieres.-Contesto luego de un silencio, puesto a él le fue una sorpresa saber que quería volver a verlo.-Siempre estoy aquí los sábados por la tarde, si tienes tiempo ven.
¿Tiempo? Su tiempo era controlado por su padre, y los sábados por la tarde era un tiempo que lo usaba para ir al gimnasio y al spa, su padre lo sabía, y solo le negaba ese día para ella cuando había algo muy importante que debía asistir. Pero su padre no tenía porque saber que unas cuantas horas hasta la noche lo usaba para el encuentro con aquel fotógrafo vago.
...
-Vago.-Saludo en aquella tarde de otro sábado. A pesar que ya había pasado un par de meses en conocerse, ni uno pregunto el mombre del otro, ella prefería llamarlo vago. Y él por un nombre característico.
-Problemática.-Saludo abriendo un ojo para verla, notando que nuevamente le había traído un café.-Gracias.-Dijo aceptando el café. Ella se sentó a su lado y bebió de su café.
El silencio volvió pero esta vez no era un silencio cómodo, él la miro de reojo, notando que su rostro se veía muy diferente a los otros sábados. Tenía un leve fruncido y una mueca imperceptible.
-¿Qué te sucede?-La pregunta le alertó a Temari que volteo a verlo.-¿Problemas en casa?-Vuelve a preguntar intentando dar con el problema.-¿O de novios?-Burló.
-¡Ja!-Soltó en un tono ácido, ese era otro problema, en toda su vida no tuvo ni un novio, ni una relación pasajera o secreta, por eso todos las revistas de chisme se enfocaba en que ella posiblemente era lesbiana y que mantenía relaciones ocultas ya que Rasa Sabaku No era un hombre conservador y estricto. Si supieran que la realidad era otra.-En un par de semanas será mi cumpleaños.-Soltó en un tono de pesar. Ya iba por sus 26 años, y en 4 años sería 30, y no tenia ni un momento frenético, los únicos que les acompañaba era los clubs deportivos que había participado y lo tenía en recuerdos de trofeos grandes que adorna su sala de escritorio.
-Felicidades.-Festejo él aunque noto una sombra de pesar en sus ojos.-Dudo mucho que desees que tu cumpleaños llegue.
-Tú no lo entiendes.-Le acusó como si el problema fuera con él.-He vivido toda mi vida para armar mi futuro de por sí ya asegurado, en vez de ir a fiestas y disfrutar de mi adolescencia y juventud, estuve todo el maldito día siendo la hija perfecta, la estudiante perfecta, la modelo perfecta del feminismo y empoderamiento. Y para qué, para nada.
-Eso no es excusa para no vivir la vida plena, tu lo viste innecesario, como algo sin importancia.-Dijo él con una sonrisa de lado.-Lo único que te puede mantener lejos de vivir una adolescencia y juventud como tu deseas hacerlo, es cuando te privan de la libertad. Hay muchos que deseas vivir su adolescencia tranquilo y otros vivir como si no hubiera un mañana, en ambos casos siempre hay arrepentimiento y desean cambiar algo de su pasado. Hay que vivir el mañana, no en el pasado.-Le guiña el ojo a Temari que había quedado anonadada por sus palabras.
-Hablando de esa forma pareces un anciano.-Dijo entre risa Temari.-Tienes razón, hoy es hoy. Y aquí estoy.-Soltó con burla.
-¡Oye! Eso si duele.-Fingió un dolor en el pecho. Bebió todo su café y se levantó.-Vamos.-Dijo a una Temari sorprendía.
-¿A dónde?-Pregunta.
-Adonde tu quieras. Viviremos nuestra adolescencia ya que por x razones no pudimos hacerlo.-Dijo con simpleza como si fuera algo normal que dos adultos se comportarán como adolescente.
-Esta mal de la cabeza, ambos somos adultos. Tengo 25 años, pronto 26, y tú de seguro que tiene mi misma edad. Debemos comportarnos como tal.
-¿Y quién lo dice?-Le reta, logrando que Temari quede pensativa.-La edad no significa nada, no es una cuerda que te limita a vivir, es solo los años que has vivido tu vida. Tienes dos opción: vivir en lo que piensas que es lo correcto para luego de un par de años arrepentirte, o vivirlo ahora todo lo que no has podido disfrutar como si no hubiera ataduras. Es ahora o nunca, problemática.
Y a pesar que creía que era una locura, acepto. Tomo su mano que estaba extendida en espera de la suya.
-De acuerdo.-Acepto con una sonrisa traviesa, sabía que estaba mal comportarse como una adolescente, sabía que estaba mal pasar más tiempo con ese vago, su padre cuando se enterré le daría un sermón y de seguro un castigo muy bien merecido, y aún así no le importó las consecuencias que su mente le daba motivos para no aceptar.
Y no se arrepintió, ahora los sábados por la tarde, se reunían para ir a un sitio diferente, hacer turismo en pueblos cercanos a la gran ciudad, ir a la playa, comer dulces y comida chatarra, estar todo la tarde en el Arcade, ir al parque de diversión.
O simplemente ir a un parque que era muy común hacer picnic, aunque los domingo era lo más común, según lo que él le explico al comentarle sobre la actividad de hoy y justificando el motivo de la canasta de mimbre que tenía colgando en su brazo.
El lugar era bastante armonioso, estaba en lo alto de una colina, aun se podía apreciar la luz del día y el árbol que le daba sombra tenía algunas flores que por la brisa del viento caían al suelo con soltura.
-¿Te gusta?-Le pregunta mientras no le dejaba de mirarla con una sonrisa en el rostro.
-Es muy bonito pero no crees que me voy a aburrir.-Resaltó molestando a él.
-Problemática.-Se acostó de espalda en el mantel que había extendido en el pasto.-Los picnic se hacen para relajarse y descansar, y convivir con las personas cercana.-Murmuró apartando la mirada de ella.
-¿Esta insinuando algo?-Pregunto con intensión de picarlo, había notado que él ya no se comportaba de una forma distante, sino que le ponía una atención que le estaba gustando.
-No sé de qué estás hablando.-Dijo cerrando los ojos y llevando las manos atrás de su cabeza para ocuparlo como almohada. Pudo oír la risa de ella, suspiro.
Ella se dispuso a ver el paisaje, como estaba en una colina alta, podía ver la ciudad, sus edificios altos, y ya se podía imaginar la calor y el ruido que día a día la acompaña. Volteo a ver aquel hombre que aún no sabia su nombre, era bastante vago pero había movido su horario solo para hacerle feliz, le gustaba pasar tiempo con él, hasta ansiaba que pase rápido la semana y llegue un nuevo sábado, sin duda era su mejor día, era como un energizante para remover sus pilas.
Hasta había descubierto que al cerrar los ojos la sonrisa de él aparecía y en las noches pensaba en él y soñaba con él. No lo podía negar, se estaba enamorando, y no podía evitarlo, ya que al considerar la idea de no volver a verlo, fue como si alguien le apuñala el corazón, por eso intentaba ignorar ese sentimiento o ignorar las consecuencias. Era mejor ignorar las consecuencias de sus actos. Ante ese pensamiento se acostó de lado, muy cerca de él que al sentir la cabeza de ella sobre su cuello y su pecho se despertó.
-Mi nombre es Temari.-Se presentó en un susurro cerrando los ojos. Él sonríe y deja libre un brazo para rodearla y acercarla más a él.
-Shikamaru.-Dijo para después darle un beso en la frente.-Creí que nunca me dirías tu nombre.
-¿Y por qué no tuviste la iniciativa de preguntar? Hasta para eso eres vago.-Reclamo Temari con una sonrisa en el rostro.
-Aunque no lo creas, algo me decía que si te lo preguntaba, saldrías huyendo.-Contesto sin atisbo de molestar, tan solo era una verdad que ambos sabían.
Temari no dijo nada, tan solo cerró los ojos y se permitió vivir este momento sin dar explicaciones por qué su comportamiento tan defensivo en los primeros días y semanas que se habían conocido.
...
Los días le parecía eternos, solo lo sentía tan apacible cuando podía tener esos minutos a solas para seguir la conversación que mantenía por medio de chat con Shikamaru, lo cual era muy poco siendo alguien con un cargo importante que debía estar a lado del presidente o suplir el puesto de su hermano cuando este debía ir a una reunión importante al otro lado del país. Y solía ser más agotador con sus citas que no llevaban a ninguna parte con Sasori, aunque luego de todos esos días, al llegar la noche se pasaba hablando con Shikamaru, hasta ni sabia de que tanto hablaban que dormía tarde por su culpa.
Se miro en el espejo de cuerpo completo. No sabía si aquel vestido morado que le llegaba a la mitad del muslo estaba bien para una cita que él le había pedido salir un domingo por la noche, la invitación le tomo por sorpresa y más al saber que simplemente sería una cena en su casa, algo sencillo, le había dicho.
Pero no estaba nerviosa por ese asunto, bueno un poco ya que ambos habían evolucionado su relación, ella sabía que ya no eran solo conocidos o amigos, se notaba que ambos se gustaban, no por nada a veces disimuladamente caminaban con las manos entrelazada, o simplemente él le dejaba un beso en la frente en raras ocasiones cuando ella dejaba caer su cabeza en el hombro de él. Eran pequeño gesto que no la incomodaba, le agradaba y soñaba volver a sentir el tacto de su mano o un cálido beso en su frente, hasta soñaba que ese cálido beso sea dirigido a sus labios, más de una vez había pensado en robarle un beso, pero de solo pensarlo se ponía nerviosa.
El otro motivo que la tenía con los pelos de punta, era su padre, el que le dirá su padre. Motivos como esos le quitaba la ganas de salir. No quería enfrentarlo pero tampoco no quería dejar ir aquella relación que a penas se estaba formando.
Con ese pensamiento se armo de valor y se puso una gabardina ligera, salió de la habitación y bajo, ya tenía un pretexto, un escudo muy creíble. Ya lo había acordado con su amiga.
-¿Adónde irás a esta hora?-Pregunto su padre apartando la vista de su celular. Temari sintió un manojo de nervios, hasta sentía su garganta seca. Se armo de valor para no tartamudear.
-Voy a salir con Hinata Hyuga.-Contesto distraída acomodando su cartera.-Volveré antes que te des cuenta de mi ausencia.
-Bien, no hagas ni una idiotez.-Dijo su padre antes de volver su atención en lo que estaba.-Y no olvides de la ceremonia.
-Sí, padre.-Dijo Temari intentando calmar sus ganas de decirle que dejará de recordarle algo que ella misma lo había anotado en su celular como un evento importante. Además que faltaba meses para que llegará.
Salio de la casa y se monto en su auto, puso la dirección en su GPS y arranco el auto, por primera vez iría a ver adonde vivía, ya se imaginaba su casa, tal vez una pequeña casa de tres habitaciones con un patio pequeño, o un pequeño departamento con las habitaciones necesarias. Con el sueldo de un fotógrafo no podía aspirar a que tenga una casa propia con todas las comodidades necesarias.
Dejo su auto dentro de un parqueo que trabajaba las 24 horas, que era un edificio muy diferente a lo que estaba acostumbrada a dejar su auto, pero al menos tenía muros y un gran portón y algunas cámaras, que esperaba que funcione. Camino hasta un pequeño complejo gris, que tenía seis piso, algunas ventanas tenía sus luces encendida, la calle era alumbrada y el lugar limpio, por lo que sonríe más segura para entrar al edificio que no pudo creer que no encontró ni un ascensor a la vista, por suerte no era una mujer quisquillosa de subir escaleras, pero a sabiendas de como era Shikamaru, de seguro que se quejaba y prometía cambiarse de edificio. De solo pensarlo suelta una risa y toca el timbre al llegar a la puerta donde vivía.
Espero un par de minutos antes que la puerta se abra revelando a Shikamaru vestido con una camisa de tono olivo y pantalones de vestir negro. Shikamaru no pudo evitar dar una mirada de pies a cabeza a Temari que se había quitado la gabardina antes de tocar el timbre.
-Te ves preciosa, pasa.-Dijo con torpeza abriendo la puerta para que entre.
-Gracias.-Soltó Temari algo nerviosa, sentía burbujas en su estómago. Al entrar se impresionó que el departamento sea un poco más grande de lo que había pensado, la sala era espaciosa y estaba amueblada.-Es una casa muy bonita.-Dijo mirando los decorativos.
-Debes agradecer a mi compañero de habitación.-Eso le llamo la atención que giro a verlo dejando de prestar atención un cisne de porcelana, era pequeño pero adorable.
-¿Tu compañero adorno tu casa solo por este momento?-Pregunta curiosa y divertida.
-No.-Suelta una risa.-Comparto el alquiler de la habitación, en realidad él me ha permitido ser su roodmier. Y bueno todo lo que ves es del dueño de este departamento.-Explico.
-Ya veo.-Intento no sonar desalentadora pero no funciono porque pudo notar el ambiente tenso.
-Esta cena en realidad es para conocernos mejor y ver si puede nuestra relación avanzar.
-No hables de esa forma, parece que estoy hablando de negocios o hasta con mi propio padre.-Se quejo Temari horrorizada.
Shikamaru arqueo su ceja divertido y a la vez extrañado.
-Pero dime ¿Qué hay detrás de ese vago fotógrafo que se pasa todo el tiempo mirando las nubes, tomando siestas, pasando el tiempo con su chica y rara vez toma foto? ¿Acaso hay algo más?-Pregunta divertida acercándose a Shikamaru que desliza una sonrisa divertida.
-Primero comamos o se enfría la comida.-Invito dando señal a que tome asiento en la mesa que ya estaba decorada con un florero en el medio, con un par de girasoles.
Temari sonríe y acepta la invitación, realmente esperaba que la velada termine bien. Ambos comieron entre conversaciones y risas. Una vez terminado la cena, Shikamaru puso una música baja de alguna pista de piano, se trasladaron a la sala, sentados en el sofá más grande, con una lata de cerveza en la mano.
-¿Y bueno que era eso lo que tenía que decirme?-Pregunta Temari dejando su lata media mermada y recordando que era el motivo de por qué estaba aquí. Shikamaru borra su sonrisa y deja la lata también en la mesa baja que adornaba la sala.
-Son dos cosas la que que tengo que decirte, bueno en realidad es una o no sé.-Nervioso lleva su mano a su nuca.-Esto es problemático, había ensayado esta conversación y ahora no se como iniciar.-Soltó un aire pesado.
-Solo dilo.-Dijo Temari que sentía su corazón latir con prisa, ella estaba tan nerviosa como él, sentía su mano sudar y se apretaba intentando mantener su nervios a control.
Shikamaru tomo aire y hablo.
-Me gusta mucho, tanto que quiero formalizar una relación contigo.-Temari al oirlo quiso gritar de la emoción y besarlo, pero él continuo.-pero creo que debo decirte primero quién era para que no haya malos entendido.-Eso la confundió un poco y enfrió su sobrexaltación que quería explotar. Soltó una risa nerviosa. Temari se estaba preocupando. Él tomo un respiro, abrió los ojos y la miro a sus ojos y sin titubear le dijo su mayor secreto.-Asesine a un hombre.
Temari sintió que el suelo se tambaleaba, que todo a su alrededor giraba. Tenía ganas de vomitar y huir, pero estaba en shock, él no se veía como uno, era tranquilo y tenía una forma pasiva de ver la vida.
-¿Qué?-Soltó ella apenas. Él tomo un respiro antes de continuar.
-A los 16 años asesine a un hombre, un hombre que se merecía morir.-Pudo sentir en sus palabras el rencor, no el arrepentimiento.-Fui condenado, como era menor me llevaron a la correccional, dos años, tenía que cumplir ocho años en la cárcel, dos en la correccional y el resto en la prisión. Pero solo cumplí cuatro años en la prisión, salí por buen comportamiento.
-¿Por qué lo hiciste?-Temari sentía como si su mundo se desmorona ante sus ojos y ella no podía hacer nada más que tener una ganas de gritar al destino o al quién sea que le estaba haciendo esto.
-Vi morir antes mis ojos a un amigo muy querido e importante en mi vida, era como un segundo padre para mi. Él me protegió, yo no pude hacer nada para ayudarlo. Por mi culpa su hija no sabe quien es su padre. Sino fuera por ese lunático, Asuma podría ver crecer a su hija, oír sus primeras palabras, verla caminar y estar a lado de su familia, y seguir estando en una relación inestable con Kurenai hasta que ella le obligue que le compre un anillo.-Suelta una risa amarga. Agacha la mirada y su tono de voz se vuelve ruda.-Los policías eran incompetentes, decían que no había prueba suficiente para culparlo.-Alza la mirada para ver a Temari.-Tuve que hacerlo, no podía dejarlo impune por su fechoría, se merecía sufrir. No me arrepiento de hacerlo.
Podía creerlo, sus palabras y su mirada no mostraba arrepentimiento pero tampoco mostraba una felicidad por hacerlo, ni por contarlo, por tener que revivir aquel recuerdo.
-Quería que lo supieras, debí decírtelo antes pero me gusta pasar tiempo contigo.-Alzó su mano con intensión de depositarla sobre las manos de Temari, pero no pudo hacerlo, tenía miedo que lo rechace.-Sabía que una mujer sensata como tú no permitiría que un hombre como yo se te acerque, me aproveche. Pero no podía dejarlo pasar.
Temari no sabia como tomarse el asunto. Una parte suya, la voz de su padre y de lo correcto decía que debía marcharse, cerrar puerta y ventana y perder la llave de aquella aun no relación que mantenían. Pero la otra, una pequeña parte suya, la que siempre había gritado para revelarse en contra de su padre, quería continuar.
-Temari a mi me gusta mucho, quisiera darte la vida que te mereces, viajar y conocer otros lugares, llevarte a restaurantes lujosos para comer exquisitas comidas.-Shikamaru se desplomó en el sofá.-Pero eso no ocurrirá, yo no tengo un futuro, no puedo aspirar a tener un trabajo con sueldo fijo, y tu te merece alguien mejor, un hombre que este a tu nivel, que no se deje llevar por la situación y que sea sensato.-Siguió él ante el silencio de Temari que intentaba procesar toda la información.-Entiendo si no me quieres volver a ver.
Temari se enterneció, si supiera que ella ya contaba con ingresos en su cuenta y una herencia, y ahí se recordo que ella tenía un secreto que debía sacar a luz para que su relación avance, pero otro muro apareció, su padre. Su padre no lo iba a permitir, y seguro que adelantaría la boda con Sasori que estaban planeando. Toda la emoción que estaba conteniendo se fue empequeñecido, miro con tristeza a Shikamaru, debía dejarlo ir, aunque le doliera en el alma y en el corazón debía hacerlo.
De pronto la pista del piano cambio a una canción que puso un punto final al ambiente triste que había entre ellos, la música era bastante profunda, podía sentir que traspasa por su piel, y le llenaba de una adrenalina que con cada letra de su canción aumentaba hasta que algo dentro suyo actuó de forma automática, haciendo un clip en su cabeza que ordenó su cuerpo moverse, como una felina busco los labios de Shikamaru en un beso que había deseado, y él también porque correspondió con más hambre. Temari se subió sobre él, doblando sus piernas a cada lado de Shikamaru que la rodea con sus brazos. El beso voraz fue interrumpido por la falta de aire.
-Temari.-Dijo en un tono ronco lleno de excitación. Shikamaru respiraba agitado al igual que ella, las manos masculinas acariciaron la cintura de ella, una de sus manos la subió hasta la nuca donde acaricia su rubia cabellera y se sumerge en otro beso, esta vez más calmado, después de todo tenían toda la noche. Detrás de ellos, la música aun sonaba, estallando en la cabeza de Temari, siendo un motor para dejar de ser controlada por su padre, ser dueña de su vida y sobretodo vivir su vida.
...
Temari despertó, desconcertada de ver una habitación muy diferente a la suya, era muy pequeña y tenía unos pocos muebles, y a pesar que tenía la cortina cerrada, la luz del sol se podía notar. Además la cama donde estaba durmiendo no era muy cómoda, y sentía que había alguien detrás suyo, y recordó lo que había sucedido anoche, había dejado que esa noche surgiera todo, besos y caricias, un encuentro apasionado de besos y la entrega completa de su ser.
Avergonzada de estar desnuda se cubrió con la fina manta. Pudo sentir como él la rodeaba con sus brazos y la acercaba más a su pecho, sintió un beso en su hombro desnudo y otro en su cuello.
-¿Esta bien?-Pregunta en un tono ronco Shikamaru mientras abrazaba a Temari y dejaba descansar su rostro sobre el hombro de ella mientras lo besaba, lo cual generaba un estremecimiento en ella.
-Si.-Pudo decir en un suspiro y se volteo para estar cara a cara, con su dedos acarició el mentón masculino y fue subiendo hasta sus pómulos.-Shikamaru.-Y a pesar que deseaba decirle toda la verdad, un temor la hizo interrumpir, tenía muchas cosas por decir desde que su relación no iría a ninguna parte ya que ella temía a su padre, la sensación de comerse al mundo había desaparecido junto a la música que la había generado.
-Daría lo que sea por despertar todo el día a tu lado.-Dijo Shikamaru para luego abrazarla con amor y besarla con cariño.-Te quiero, Temari.
Temari también lo quería pero tenía duda de si había un futuro junto a él.
...
Su vida desde ese momento hubo un cambio muy significativo que la mayoría a su alrededor lo habían notado. Desde que rara vez dormía en la casa, mayormente pasaba la noche en la casa de su ahora novio, hasta ya conocía al compañero de cuarto, era un hombre energético y bastante simpático que mantenía una sonrisa y una mentalidad positiva y amantes del entrenamiento. Era todo lo contrario a Shikamaru. Y en el trabajo se veía pérdida algunas veces, su mente era un lío en sí decir la verdad y cortar la relación, o enfrentarse a su padre. La segunda era la más indicada, pero tenía tanto miedo a su padre que ni sabia como comenzar con la conversación.
-Vamos, Temari.-Se dijo a sí misma estando dentro de su auto donde la canción que cada vez le estaba gustando más, sonaba a todo volumen para que entre en su cabeza y saque valentía para romper las cadenas que impedía vivir su vida.
Apago el motor y salió del auto para entrar a la casa, donde le esperaba su padre y hermanos.
-Al fin llegas.-Dijo su padre rojo de enojo y levantándose del sofá.-¿Quieres el favor de explicarme quien es ese Shikamaru Nara?-Pregunto conteniendo en cada palabra un enojo que iba superando con cada una.
-N-no sé.-Responde Temari abrumada ante la mirada de su padre que los ojos destellan furia.
-¡No me mientas!-Exclamó molesto.-No voy a permitir que mi hija salga con un asesino.-Las piernas de Temari temblaron.-Te casaras con Sasori y nunca volverás a verlo. ¡Queda claro!
Temari brinco de susto, su padre nunca le puso un dedo encima, pero si a sus hermanos, sobretodo al menor que había tenido un comportamiento muy temerario. Pero siempre le tuvo miedo, era estricto y demandante. Y ahí estaba, enfrente suyo, molesto con la cara encolerizado. Enardecido por la vergüenza que su primogénita estuviera saliendo con un asesino. Pero él tan sólo había actuado cegado por el rencor de ver morir en sus ojos a una persona importante.
-No.-Soltó Temari sorprendiendo a su padre y a sus hermanos.-Él no es un asesino, acabo con la vida de un monstruo que le arrebato a un padre a una niña que debe ver una foto de hace años para saber como era su padre y tener que visitarlo desde muy temprana edad en un cementerio, y tener que hablar con una lápida fría. Y eso es muy doloroso.-Dijo con la voz entrecortada, después de todo eso era lo que ella y sus hermanos habían hecho para estar mas cerca de su difunta madre.
Su padre suavizó la mirada, solo un poco.
-Muchos merecen ser castigado pero no es motivo de hacer justicia con nuestras propias manos, para eso existen sistema de justicia y penitenciaria para hacerse cargo de esas personas que hacen mal a los otros. Él hizo mal en acabar con la vida de un sujeto, sin importar que lo merezca, debió de entregarlo a la policía.
-Lo sé.-Acepto Temari.
-Mañana llamarás a Sasori y se pondrá de acuerdo para concretar los preparativos para la boda.-Ordenó su padre.
-No lo haré.-Dijo firme Temari.-No puedo casarme con alguien cuando siento algo por otra persona.
-Temari soy tu padre y sé que simplemente estas cegada por algo tan minúsculo que con el tiempo desaparecerá, y solo quedarás con el arrepentimiento de no escoger con la cabeza fría.
-Por un momento de mi vida quiero vivir mi propia vida, escoger lo que está bien o mal, equivocarme y amando a alguien y que también me ame. Por favor padre.
Rasa endureció la mirada y le dio un ultimátum.
-Te casas con Sasori o te olvidas que perteneces a esta familia.
Temari sintió como si caminara en una soga delgada donde si caía la oscuridad la tragaba, se sentía sola y con un nudo en la garganta. Pero ella también endureció la mirada.
-Esta bien, me voy.-Dijo con el tono más duro que su temblorosa voz pudo soltar, dio la vuelta y se marchó a la salida. No temía el mañana, ya que tenía una profesión, un currículo perfecto, y una cuenta bancaria donde había depositado todo su sueldo. Tenía un sustento económico hasta encontrar un buen empleo. Pero le dolía saber que ya no podrá contar con su familia, ya no formar parte de la empresa familiar.
-Temari.-Se detuvo antes de entrar a su auto. Al girar se encontró con Kankuro.-¿Tienes adonde ir?
No, no lo sabía. Solo se le vino una dirección pero no sabía si estaría ahí. Lo más seguro es que sí. Asintió.
-Yo conduzco.-Dijo Kankuro.
Ella acepto, no tenía la mente para estar concentrada en la autopista.
El recorrido fue en silencio, solo se podia escuchar la ligera música de fondo en el reproductor. La música que le había dado fuerza para dar un paso enorme a su nueva vida, una vida que ya no tenía que complacer a nadie ni verse perfecta ante todos, simplemente debía vivir para complacerse a sí misma y velar por su felicidad.
-¿Estas segura de tu decisión?-Pregunta Kankuro atento al camino.
-Papá tiene que aprender que no somos sus peón, que debe dejarnos vivir nuestra vida a nuestra manera. Y no quiero casarme.
-Oh, menos mal.-Kankuro soltó un suspiro de tranquilidad.-Pensé que lo hacías por ese sujeto.
Temari no dijo nada, si no hubiera conocido a Shikamaru de seguro que seguiría viviendo una vida que no sería completamente suya, tal vez sería infeliz alado de un hombre que no amaba pero debía fingir para guardar la apariencia.
...
Kankuro estacionó el auto y acompaño a su hermana hasta un edificio que subieron hasta llegar una puerta que esperaron a que le abran.
-¿Temari?-Pregunto sorprendido Shikamaru al notar la tristeza en sus ojos.
-Hola.-Sonríe con pesar Temari.
-¿Es este?-Se quejo Kankuro.
-Kankuro, ya puedes irte.-Aviso Temari que no tenía ganas de discutir con su hermano.-Necesitamos hablar.
-Oye, será mejor que cuides a mi hermana, o sino tendrás un bonito morado en el ojo.-Kankuro le muestra el puño de su mano que se plantó en la otra palma de la mano.-Temari puedes contar conmigo y con Gaara para cualquier cosa.
-Gracias, Kanuro.-Temari se despide de su hermano con un abrazo correspondido.
Una vez que Temari entro y tomó asiento en el sofá, y Shikamaru trajo un vaso de agua, ya que sentía que su novia estaba pasando un mal momento. Temari le agradeció con una sonrisa, tomó casi todo el agua del vaso, se dio valor y soltó todo de golpe.
-Mi apellido es Sabaku No, y por si no sabe quienes somos, es una familia que es adinerada, es dueña de una corporación. Pero ya no formó parte de ellos, mi padre me quito de su herencia.-Dijo con la mirada perdida.-Él se entero que estaba saliendo con alguien que puede ensuciar el apellido. Quería que escogiera entre lo que es sensato o mis caprichos.-Se encogió de hombros.
-¿Estas segura de esto?-Pregunto Shikamaru culpable de como la vida de Temari dio un giro de 180 grado, para peor.
-Sí, mi padre debe entender que ya no soy una niña que puede controlar ni menos con quién debo casarme.-Temari entrelaza su mano con la de Shikamaru.-Además sino funciona lo nuestro, puedo mandarte a tomar aire, hacer un borrón y seguir con mi vida.-Dijo Temari con una sonrisa engreída.-Después de todo tengo una profesión que me sustenta, no soy una niñita pérdida en un mundo desconocido.
-Problemática.-Se quejo Shikamaru, y le apretó con ternura la mano.-Pero debes saber que eso no ocurrirá, haré lo posible hasta lo imposible para que esto funcione.-Le prometió acercando su cabeza a ella.
-Más te vale vago.-Susurro Temari que sin aguantarse las ganas, acerca sus labios hasta los de él, que fue correspondido.
Fin.
