Los personajes no son mios, son de su creadora Mavis Dragneel Vermilion, tuve permiso para hacer esta pequeña historia creada a partir de la canción Pino To Ameri de Huwie Ishizaki, del Ending 38 de Naruto.


POV KYOKO

Te vi de lejos, eras aun pequeño cuando te conocí, no sabía que ibas a ser la persona que iba a amar, pero me encomendaron la misión de cuidarte. Y aunque sólo me viste cuando eras un bebé, yo siempre te vi mientras crecías, tus aciertos, tus errores, tu amor hacia tu familia y como cuidabas a tus hermanos, creía conocer todo de ti, hasta que nos encontramos en el futuro, recuerdo ese día, había tenido una discusión con tu Padre del pasado, te veías decaído, quería darte ánimos, así que decidí ya no estar en las sombras y acercarme a ti, lo hice, te veías muy tierno sonrojado cuando te dije que eras un encanto, hubiera querido que siempre me mostraras ese sonrojo solamente a mí.

Los días pasaron, nos enfrentamos a varios obstáculos, tu estabas siempre cerca de mí, me gustaba que dependieras de mí, pero tenía miedo de que no te gustará mi verdadero yo, que me apartaras de tu lado y volverá a sólo verte de lejos, así que ¿podrías solo mantenerte a mi lado?, eran mis pensamientos en aquel entonces, no quería separarme de ti.

Lloraste muchas veces conmigo, me agradaba ese sentimiento de que pudieras confiar en mí, de que sintieras mi apoyo hacia ti, mi querido Sanosuke siempre estaré para ti cuando me necesites, cuando quieras desahogarte, hasta en los momentos felices estaré para ti.

En ese viaje, que duro meses, donde pudiste encontrarte a ti mismo, y nunca me permitiste alejarme de ti, estuve feliz, cuando apareciste por esa ventana, tomandome de sorpresa, diciendome "estaba muy preocupado por ti, por mi novia" me hiciste la mujer más feliz.

Regresamos a nuestro tiempo, fue difícil decirle a tu familia que estábamos saliendo, pero seguiste a mi lado y no me soltaste. Recorriendo las calles de Konoha veía antes a las parejas desbordar palabras cursis de amor, pensaba que nunca las diría, pero estando solos en mi habitación, vemos desde la ventana el cielo, y también escupimos palabras cursis, de esas que nunca salieron de mi boca antes.

Me llevaste contigo de viaje, compartir ese momento contigo fue una nueva experiencia, junto con mi amado. Esa noche fue la más especial para mí, acostados sobre el verde pasto, mirando las estrellas en el cielo distante, encontramos dos estrellas sin nombre, las señalaste y me dijiste que esas estrellas se parecen a nosotros dos, y así como esas estrellas, nunca solitarias mi mano, ya que siempre ibamos a estar juntos para toda la eternidad, sin que el viento del verano nos separe.

Te he visto en todas tus facetas, pero la que más me gusta es cuando tratas de actuar de forma dura cuando algo te preocupa y decir "no es nada", haces que me vea a mí misma en ti, ya que tengo la idea de que, en cierta forma, somos similares. Se que lo haces para que no me preocupe, pero apóyate en mí, sé que puedo ayudarte, déjame ser tu apoyo.

Se que te alejaste de mí, por eso espero cada amanecer viendo desde mi ventana, para ver si este será el día en que podremos volver a estar juntos, donde vendras a buscarme y perdernos en nuestras miradas, esas miradas que sin decir ninguna palabra están llenas de palabras de amor, las cuales se han perdido en este mundo, en el momento en que nos alejamos.


Un niño pequeño de 3 años va corriendo a la habitación de su mamá, abre la puerta y se sienta en la cama, su madre se encontraba sentada en su cama, la cual estaba de un lado pegada a la ventana, y ella miraba por la ventana. El niño intrigado porque su mamá no le hizo caso, se puso enfrente de ella para que lo volteara a ver.

—Mamá, ¿te encuentras bien? —

Con una sonrisa, agarro los cachetes de su hijo haciéndolo reír —Claro que mamá está bien, sólo estaba recordando—

— ¿Que recordabas mamá? — pregunto después de sentarse enfrente de ella, puso sus brazos sobre la ventana y recargo su cabeza sobre estos.

—Recordaba un viaje que tuve hace muchos años—

—Mamá, Hiro también quiere tener un viaje con mamá—

—Oh! ¿Mi hijo me está invitando a viajar con él? —

—Sí, aunque será un lugar cerca por qué no conozco otro—

Kyoko abrazo a su hijo y le dio un beso en su cabeza

—Está bien, vamos hoy ya que tus hermanos están de misión y no llegarán hoy—

—Siiiii— grito Hiro y se levantó rápidamente de la cama de su mamá para alistarse, hace mucho tiempo que no salía a dar un paseo por el bosque, así que lo disfrutaría, por lo que ella también se levantó y fue a la cocina a preparar algunos bocadillos para llevarse, Hiro poco después trato de ayudar a su mamá a preparar lo que se llevarían, metieron todo a una canasta de picnic, junto con una manta y partieron hacia el bosque.

Eran las 3 de la tarde cuando llegaron cerca del lago que está en el bosque, colocaron la manta bajo un árbol que estaba cerca y se cambiaron para nadar un poco, Kyoko le había estado enseñando a nadar a Hiro desde bebé, por lo que Hiro ya sabía nadar sin flotadores, así permanecieron hasta dos horas después, salieron para secarse y comer un poco de la comida que había preparado, lo cual consistía en Onigiris que había hecho Hiro y rollitos de huevo q hizo Kyoko, luego saco un termo que contenía jugo para que los dos tomarán.

Terminando de comer recogieron todos los trastes de la comida y Kyoko se recargo en el árbol, con los pies estirados, por lo que Hiro se acostó colocando su cabeza en los pies de su mamá quedando totalmente dormido, Kyoko solo cerro los ojos, estando siempre alerta, pero el cansancio le ganó, quedando dormida por el cansancio.


—Sanosuke, ¿Qué miras? —

Se encontraban dos chicos sentados en un tronco, uno de lado del otro, a media noche, y enfrente de ellos había una fogata.

—Veo dos estrellas, las mismas que vimos hace algunos días—

— ¿Las que se parecen a nosotros? —

—Exacto, mmmmm... se me acaba de ocurrir una idea—

— ¿Cuál? —

—Le pondré mi nombre a la estrella que se encuentra a la derecha, así que de ahora en adelante esa estrella se llamará Sanosuke—

—Pero yo quería ser esa estrella—

—No, tu nombre queda perfecto para la estrella de la izquierda, es la más brillante de las dos, y así siempre estaremos uno al lado del otro. —

—Ya veo—

—Nunca te vayas de mi lado Kyoko, y permanece siempre a mi lado—

—Así lo haré Sanosuke—

Kyoko abrí los ojos, ya había oscurecido, por lo que su vista se posó en su hijo que seguía dormido, sonrió al verlo, era tan parecido a su padre en la forma de dormir, que pareciera que fueran hermanos. Pero su sonrisa se borró al recordar ese sueño, por lo cual su vista cambio hacia el cielo, buscando las estrellas con sus nombres.

—Mamá, ¿qué buscas? — pregunto el pequeño incorporándose y tallándose los ojos.

—Busco las estrellas de tu papá y tu mamá—

— ¿Tienes una estrella y papá también? —

—Si, oh, mira, allá están las dos, son las que están juntas, pero al mismo tiempo están separarás de las demás— dijo Kyoko señalando hacia el cielo

— ¡Ya las vi! —

—La más brillante soy yo, y la que está al otro lado es tu papá, nosotros siempre te cuidaremos desde el cielo, así que nunca estarás solo—

—Entonces papá en estos momentos ¿nos cuida y nos ve? —

Kyoko abrazo a su hijo desde atrás, colocándolo sobre sus piernas, y coloco su barbilla en la cabeza de su hijo.

—Claro que si Hiro, papá nos ve, y nos cuida desde su estrella, también cuida a tus hermanos para que siempre regresen a casa sanos y salvos—

—Qué alegría, papá no nos ha abandonado como dicen las personas—

—Claro que no Hiro, papá siempre estará con nosotros—

sonrió Kyoko, sabía que, aunque Sanosuke no estuviera con ellos, él le prometió a Kyoko estar siempre con ella.


**FLASHBACK**

Estaban dos jóvenes viendo el atardecer desde una playa, habían parado ahí a descansar, se encontraban sentados en la blanca arena.

Se quedaron contemplando el cielo hasta que las estrellas aparecieron, ese silencio que estaba entre ellos no les importaba, solamente estar al lado de su amado era más que suficiente para llenar ese silencio.

—Mira, hay están nuestras estrellas—

—tu estrella siempre tan brillante Kyoko—

En eso una brisa de verano apareció moviendo los cabellos de la chica, y los pequeños cabellos del chico.

Sanosuke le quito de la cara los cabellos que tapaban y después bajo su mano a la mejilla de la chica y con una sonrisa le dijo

—Ni el viento del verano ni del invierno te alejaran de mí, porque nunca soltaré tu mano—

Terminando esto, él se acercó y le dio un cálido beso en los labios a ella.


Este es el fin de esta historia, quise comprartir la historia tal como es, como recuerdo.