Ana se dirigió hacía el banco porque le llamaron de allí debido a los movimientos de unas cuentas, cosa que no tenía ni idea. Pronto la recibieron al ser la señora Grey y se reunió con uno de los banqueros.
—No es nada señora Grey—la tranquilizó el hombre, un señor de cincuenta años, ojos marrones cálidos y pelo negro ya teñido de gris—Sólo es el procedimiento para una de sus nuevas cuentas—
Ana lo miró confundida—Disculpe ¿cuenta nueva?—Sólo tenía tres cuentas, la suya de cuando era soltera, la que Christian le dio y la conjunta y el depósito para los niños que no se les daría hasta que cumplieran la mayoría de edad.
El hombre confundido miró la cuenta y le mostró la pantalla del ordenador donde se veía claramente una nueva cuenta que había abierto Christian—Era confidencial pero hace un día dejó de serlo por eso la llamamos—
Ana miró la cuenta que estaba a su nombre pero del que no sabía nada y seguro que no había usado porque allí decía que hace un mes compró un collar de chanel en Copenhague y un vestido junto a una sesión de hidromasaje todo sumado a un valor de veinte mil dólares.
Y ella no había estado en Dinamarca pero Christian si...
A lo mejor era una sorpresa con regalos y uso su cuenta para irse de hidromasaje ¿pero por qué no usaría su propia cuenta? Además también ponía una sesión con una ginecóloga en parís hace tres días.
¿París? ¿que demonios hacía Christian en París si se suponía que estaba en Dinamarca aún? Nunca le dijo que iría a Francia.
La fecha en que se abrió esta cuenta fue hace más de un año y tenía...¡treinta millones!
Se sintió desfallecer, su sangre se agolpó en los oídos oyendo los latidos frenéticos de su corazón, se levantó y pidió disculpas al hombre para ir al baño. Cuando entro apenas tuvo tiempo de vomitar el contenido de su estómago en el lavabo.
Ese miserable...traidor hijo de puta...ahora lo entendía todo sus ausencias, la frialdad de él hacía ellos y su indiferencia hacia ella resulta que estaba ocupado pero no por el trabajo ¡sino por su puta!
Se tapó la boca para no soltar los sollozos que la desgarraban, se calmó y limpió, con la mente aún tumultosa fue de nuevo hacia el hombre decidida a descubrir cuanto podía.
Dio la mejor sonrisa que pudo al hombre ¿pero como sonreír cuando descubres que todo era una farsa? Tranquilízate Ana primero a aclarar esto y luego ir a por ese bastardo enfermo y su prostituta.
—Perdón es que he estado enferma—el hombre asintió con simpatía—Ya me acuerdo la abrió para mí y estuvimos en Dinamarca hace poco, él se quedó por trabajo y me tuve que volver. Pero no sabía que se necesitaba mi presencia para esto—
—Verá era anónima y se encontraba en Suiza pero dejó de serlo y además pasó a formar parte de nuestro banco y dejó de ser anónima estando a su nombre—
¿Ha que estaban jugando Christian y su perra? De este modo sólo los descubriría. ¿O Christian se había vuelto muy despreocupado? ¿o la amante era tonta de remate? Se decantaba por lo segundo. Su marido no es de los que dejan las cosas así.
Ana dio su autorización y también el acceso para mirarla desde su móvil, así los tendría monitoreados.
Pero antes tendría que comprobar una cosa.
Ana estaba haciendo una llamada por skype hacía la ginecóloga que aparecía en la cuenta por lo que veía era uno de los mejores de París. Al parecer su esposo quería que se puta no tuviera ninguna enfermedad de ETS o tener un bebe.
Las lagrimas resbalaban por su rostro todavía sin poder creérselo, lo que había en su pecho ya no era un corazón sino cenizas muertas y frías. Lo único que la mantenía en pie eran sus tres hijos, la pena dio paso a la rabia. ¿Es que no se detuvo a pensar en las repercusiones? ¿no solo en su matrimonio sino para los demás? Sus pobres hijos adoraban a su padre y lo admiraban, si descubrían esto estarían devastados y un divorcio no sentaba bien a los niños de una pareja divorciada.
Sus suegros a los que amaba como si fueran sus padres todos ¿que ocurriría? Esto también les destrozaría.
Christian era muy inteligente pero cuando se trataba de sus paranoias, el control o su polla era un completo idiota.
En un momento respondió la recepcionista saludándole en Francés pero luego de ver que hablaba en inglés le respondió con fluidez.
—Bonjour señorita ¿en que puedo ayudarla?—
—Hola verá lamento molestar, es que tengo muy mala memoria. Estuve viajando mucho y se me olvidó los detalles de la cita a la que asistí hace unos días con la doctora Bélanger—si esto funcionaba me enteraría exactamente para que fue esta (Ana)
—Oh sin ningún problema ¿me da su nombre y apellidos?—
Se los dí y la mujer tecleó un rato, durante ese agónico momento de espera no paraba de golpetear los dedos contra la mesa en un intento de controlar mis nervios.
—¡Oh si ya me acuerdo usted vino para unas inyecciones anticonceptivas! La doctora se las administró y se fue—
—Oh espero no haber ido muy desordenada acababa de venir a París y de turismo, ¡estaría hecha un desastre y agotada!—a ver si pica el anzuelo.
—Oh no para nada venía usted radiante, ese vestido azul le quedaba muy bien con los tacones aunque llevaba gafas de sol, supongo que para no se viera las ojeras—rió.
Bingo, a si que se me parece que sorpresa. Pensé con sarcasmo desde luego Grey es un hombre de costumbres.
—Si estaba algo dormida por eso las lleve pero me alegro que el esfuerzo de madrugar no se notara—reí con una alegría que no sentía para nada sino que me contenía para no soltar un sollozo.
Era la confirmación Christian había abierto una cuenta para su puta a mi nombre llenado con una millonaday se la había dado, ni a sus anteriores subs les había dado tanto, ni siquiera las había llevado de viaje. Por eso siempre me sentí su esposa no por lo que me daba sino por como me veía y trataba como la mujer que amaba y su esposa.
A Ana jamás le importaron las cosas materiales y el dinero, pero ver como su esposo prefería estar con esa perra a su familia y la trataba mejor la carcomía.
Estaba claro que no era como las anteriores subs sí pasaba más tiempo con esa mujer que con su familia, la rabia y la furia invadieron cada célula y cuando se cortó el mensaje skype cogió el ordenador y lo lanzó hacía la pared, provocando un gran estruendo.
Se sentó en el suelo intentando calmarse por suerte sus hijos estaban en la escuela y no vieron el infierno por el que estaba metida su madre y Gail había salido a comprar.
Otra idea estremecedora pasó por su mente ¿Taylor sabía esto? Era el guardaespaldas personal de Christian, casi su sombra, sino lo sabía alguna sospecha debía tener. Su corazón se agrietó mas ante esa perspectiva, Jason era como un segundo padre para ella y un tío o abuelo para los niños, que supiera eso y se atreviera a mirarla a la cara después, Ana no sabía si alguna vez sería capaz de perdonarlo.
Pero una cosa era bien cierta si esto resultaba ser verdad jamás perdonaría, Christian ya podía cavarse su propia tumba.
Pero primero tendría que asegurarse totalmente de que era verdad.
