Capítulo 5
Dos meses después.
Christian bajaba del jet privado junto a Taylor y se dirigieron hacia el coche que los esperaba, mientras esperaba a que su jefe de seguridad se subiera revisó su móvil y frunció el ceño molesto. No había ningún mensaje de Ana, ni había respondido a sus llamadas y mensajes.
Llamó a Gail esperando a que le diera la ubicación pero tampoco respondió lo que solo encendió más su ira ¿donde estaban? Si había algo que el CEO no soportaba era la falta de control y no saber dónde estaba su familia o su personal era claramente uno.
Llamó a Welch quien le informó por los GPS que se encontraban en la casa de sus padres.
¿Que demonios hacían allí? Sofocando su ira le ordenó a Taylor que los llevara a casa de sus padres.
En casa de Carrick y Grace se celebraba la fiesta de cumpleaños de Ava y todos estaban allí pasando un buen rato, los niños jugaban en el jardín en un castillo hinchable mientras los mayores los vigilaban y conversaban entre sí.
Pero el buen ambiente se vio cortado con la repentina llegada de Christian se podía notar su ira a metros pero se calmó un tanto cuando vio a sus hijos correr hacía él.
—¡Papá, papá!—
Los tres niños lo abrazaron seguidos de su prima, Kate miraba a Christian de forma asesina. Siempre tuvo mucho temperamento con Christian pero ahora con sus hormonas de embarazo estaba claramente a punto de golpearle de no ser por Elliot.
—Hombre Christian cuanto tiempo, menos mal que has venido a tiempo para el cumpleaños de tu sobrina y así pasar tiempo con tu esposa e hijos—le dijo sin soltarse un pelo.
—Ya cariño no es el momento—dijo Elliot, que aunque también estaba molesto con su hermano no quería que se formara una escena en el cumpleaños de su hija.
Kate inmediatamente se recompuso sintiéndose mal pero diciendo lo que todos sabían que pensaban.
—Si bueno perdona ha sido un día agotador—se fue a ver a su hija mientras su esposo y Mía la ayudaban sabiendo que tenía un embarazo delicado.
Ana preocupada por Kate quiso ir a ayudar pero ella negó con la cabeza sabiendo que tenía que hablar con Christian.
Los dos se metieron en la casa hacia la sala de estar y se miraron esperando quién empezaría.
—Ana yo...lo siento no sabes cuánto—
Los ojos de Ana relampaguearon hasta fueron dos trozos de cielo furioso en una tormenta.
—¿Lo sientes? ¿los sientes?—dijo intentando calmarse pero sin éxito—¿Por donde empiezo? ¿Llegar tarde al cumpleaños de Ava? o como sospecho ¿olvidarte? ¿o que todos estos meses prácticamente hayas estado incomunicado?—
Christian se pasó las manos por el pelo, sabiendo que todo lo que su esposa era cierto. La miró detenidamente llevaba un vestido elegante color verde oscuro y un escote en forma de v. Su flequillo estaba suelto y el pelo lo llevaba recogido en un moño con mechones sueltos.
Su Ana estaba increíblemente hermosa y sexy y verla le encendió la sangre pero también la culpa, en el fondo la había extrañado terriblemente a ella y a sus hijos.
No los merecía, era una mierda.
—Ana prometo que no faltaré, estaré más tiempo con vosotros y no trabajaré tanto—
—El problema Christian es que has roto tanto tus promesas que ya no sé si creerte—se fue dejando a Christian solo con sus pensamientos.
En la habitación entró Grace quien lo miraba enfadada y con decepción.
—Mamá...—
—Déjalo Christian pero no sabes que te estás perdiendo los momentos con tu esposa e hijos y a este paso los vas a perder y vas a arrepentirte un día, solo recapacita hijo—se fue reuniéndose con su esposo y los demás.
Christian estaba perdido y vio a Taylor con Gail, sabía que él no aprobaba esto y quería mucho a Ana pero ambos hombres les importaba esa mujer.
Vino a Seattle con las ideas claras acabar con este matrimonio pero después de ver a Ana y estar con todos su resolución se tambaleó.
Se tomó un vaso de whisky intentando aclarar sus ideas.
¿Qué estoy haciendo?
Esa noche Ana se encontraba descansando mientras miraba su correo electrónico, un amigo de su padre que estaba en el ejército y experto en obtener información le hizo el favor de investigar a su esposo con la máxima discreción.
Le había llegado un correo suyo con lo que había averiguado y le dio las gracias haciéndole prometer que pasara lo que pasara no rebelaría esto a nadie, sobre todo a su padre se encargaría ella de todo.
Ahora que veía las fotos y la información sintió como su mundo se venía abajo, fotos de Christian con una despampanante morena de ojos color miel en París y Copenhague.
Para agregar más la puñalada allí estaba a una distancia prudente Taylor ayudando a la parejita.
Taylor siempre estuvo allí para ella y sus hijos junto con Gail y que se atreviera también a mentirle así y traicionarla la descomponía, ¿y Gail? ¿sabía esto?
Briana Morris es cirujana en el hospital memorial de Filadelfia y estuvo dos años en el ejército.
Tuvo ganas de bajar y estamparle el ordenador en la cara pero se contuvo, no merecía la pena pero era hora de dejarlo ir si era tan infeliz con ellos le pediría el divorcio. Estuvo llorando durante horas siento un dolor sordo en su corazón.
No quería nada de él excepto Grey Publising en el que había trabajado y el dinero para sus hijos. Sus hijos era algo que nunca le perdonaría no quería que pasaran por esto y ahora tendrían a sus padres separados solo por las acciones de poco sentido de uno.
Solo esperaba que después de esto pudieran estar bien.
