Suburbios de Seattle.

Una persona caminaba solitaria por las calles, hacía mal tiempo y todavía estaba todo mojado de la anterior lluvia y por el cielo encapotado no tardaría en volver a llover.

Sin hacer caso y apresurándose se aproximó hacia un conjunto de casas, miró una hoja de papel en busca de la dirección y siguió hasta que encontró la que buscaba.

Vaciló pero llenándose de determinación se aproximó hacia la puerta, toco unas cuantas veces y esperó respuesta. No tardo en abrir un joven adolescente de pelo marrón claro y ojos azules sería de unos diecisiete o dieciséis, bastante guapo de no ser por su expresión huraña.

El joven arqueó una ceja hacia su visitante.

¿Y tú quien eres?—

Siento molestarte pero es solo un momento, Quiero hablar de algo muy importante contigo—

El chaval frunció el ceño molesto—Mira si estás intentando venderme algo o que me apunte a algún grupo de yoga o suscribirme a alguna revista pierdes el tiem...

No terminó la frase cuando le tendió unas hojas, curioso cogió las hojas en cuanto las vio por un instante se quedó en blanco.

Miró sorprendido a su visitante.

Por favor tienes que escucharme y si no quieres saber nada me voy no volverás a verme—

El adolescente viendo la desesperación y sinceridad en sus ojos se ablandó y abrió la puerta de su casa permitiéndole la entrada.

Ana estaba en su oficina trabajando, tenía unos nuevos manuscritos y tuvo que estar más tiempo en la oficina. Sus hijos estaban con Kate y Elliot su prima para pasar la tarde, se estiró notando como sus vértebras sonaban, suspiró cansada cogió su maletín y salió de la oficina, Luke la esperaba en la salida lo saludó y subió al coche.

En el camino decidió parar en el hospital para saludar a Grace e invitarla a comer en casa con los demás, como libraba tarde ese día estaría cansada.

Grace la recibió con alegría pero por desgracia no podría acompañarla estaba en turno de noche. Comprendiendo se despidió de ella con la promesa de ir otro día y decidió ir a casa a recoger a los niños y después darse un buen baño de burbujas.

Mientras se encaminaba hacía la salida se topó con alguien que jamás imaginó ver allí Briana en su bata de médico ¿que hacía esa mujer aquí? Según los datos que tenía sobre ella trabajaba en Filadelfia.

Curiosa y también aprensiva la siguió, vio que tomaba un ascensor y se metió, cuando las puertas se cerraron se apresuró y vio por la pantalla que se paraba en el piso más bajo esperó un rato y llamo al ascensor para ir al mismo piso.

Cuando llegó estaba más oscuro que los pisos superiores miro un letrero que ponía SÓTANO recorrió el lugar y por fin la vio que caminaba por paso apresurado sacó un manojo de llaves y entró, Ana agarró la puerta justo a tiempo entrando.

Miró a su alrededor, era el aparcamiento esa puerta conectaba el sótano con ese sitio al principio no vio nada pero entonces vio un coche familiar y sintió como se formaba un agujero en su estómago, era el coche de Christian.

Efectivamente allí estaban Briana y su esposo ambos besándose como si no hubiera un mañana sentía como un agujero se formaba en mi estómago, yo sabía de la aventura de Christian pero otra cosa era verlo con tus propios ojos.

Sin darme cuenta mi vista se formó borrosa por las lágrimas que se formaban en mis ojos y me llevé una mano en puño a la boca para acallar un sollozo llegando a morderlo pero el dolor hizo que volviera a la realidad.

¿Por qué tenemos que reunirnos aquí Christian? —Briana pasó su mano suavemente por su rostro hasta el pecho.

Ana contuvo el aliento nadie podía tocar a Christian allí solo había podido ella.

Al parecer ya no soy la única.

Tu mejor que nadie sabes que nadie puede vernos, hay que ser precavido sobre todo si ahora vives aquí y trabajas en este hospital—

Lo sé pero reunirnos aquí no es cómodo y sé que no quieres, pero podríamos reunirnos en Escala—

Ana apretó el puño, esa perra era idiota si creía que podría poner un pie allí y lo contaminara con su hedor a prostituta. Allí fue donde empezó su vida con Christian y sucedieron muchas cosas tanto buenas y malas y que esa mujer lo pisara le hizo ver rojo. Lo que más la enfureció es que trabajara en el mismo hospital que Grace ¿no tenían vergüenza? Y Christian que era tan precavido desde luego hay cometió un error así.

Christian la miró con desaprobación.

Ya lo hemos hablado es demasiado arriesgado ¿y si te ve alguien de mi personal? O peor ¿alguien de mi familia?—

Bueno al menos a ese idiota todavía le quedaba algo de cerebro en su cabeza.

La mujer bajó la mirada con pesar—Lo entiendo pero hace mucho que no estamos juntos desde que me mudé aquí—

Christian le sonrió una mezcla de ternura y sensualidad, una mirada que desde hacía mucho no le dedicaba a su esposa.

Le cogió el rostro entre las manos suavemente—No te preocupes el apartamento que compré para ti ya casi está listo y podremos ir allí los dos a inaugurarlo

Sin poder soportar escuchar más se fue discretamente sin que la notaran.

Con el corazón y la dignidad rotos se metió de nuevo al ascensor, estaba claro que era más que una simple aventura y no solo por la cuenta y el piso que compró para ella sino la forma en que la miraba con absoluto afecto, amor y devoción.

Se sintió tan poca cosa...

Se limpió las lágrimas, no se derrumbaría por personas que no merecían la pena, en cuanto reuniera las suficientes pruebas se iría de allí con sus hijos y lo dejaría para que pudiera disfrutar a sus anchas de esa puta. Total a los niños apenas les daba tiempo.

Con esa resolución salió decidida del ascensor y se metió en el coche Luke no dijo nada pero notó a Ana alterada y por sus ojos estuvo llorando, pero no era el momento de las preguntas.

El viaje siguió en silencio Luke sabía porqué lloraba Ana y sintió disgusto por su jefe ¿como podía ignorar a una gran mujer como Ana y unos hijos estupendos? Christian es un completo idiota.