Disclaimer: "Jujutsu Kaisen/呪術廻戦" y sus personajes son propiedad de Gege Akutami, esta obra es sin fines de lucro, únicamente recreativos.

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Advertencias: FushIta/ItaFushi, uso de Ooc, historia corta y AU.

Un pequeño escrito de Megumi y Yuuji.

La verdad que tenía muchas ganas de escribir sobre ellos y aunque todavía tengo pendiente subir cap en "Vacaciones en Oshima", no pude negarme a escribir un poco sobre Megumi y Yuuji.

La verdad que no creo que esto sea muy largo, a lo mucho lo dejo en Two-shot, no lo sé, pero espero que les guste.

Si hay algún error lo siento, a veces se me pasan por alto algunos detalles.


"Dime,

¿En quién estás pensando ahora?

En cuanto a mí

Yo estoy pensando en ti".

—Fujita Maiko - Nee.


—Ese viejo de mierda me las va a pagar.

Estaba molesto, claro que lo estaba, pues hasta hace unos días Itadori Yuuji había tenido una vida "normal", hasta que llegó un extraño hombre a darle un cambio a su vida.

Y Yuuji desearía que hubiera sido para algo bueno, pero realmente no lo fue, pues apareció en su vida, solo para darle malas noticias como; que sus padres y abuelo habían muerto en un accidente de coche.

O como que ahora tendría que vivir con él y otra persona más, porque se había quedado completamente solo.

Sí, era una completa mierda para el pobre joven, pero era eso o le tocaría vivir solo en alguna de esas casa hogar del país. Y por lo menos ese sujeto le había prometido más libertad, que lo que hubiera tenido en otro lodo.

Después del incidente con sus únicos parientes, Yuuji había estado viviendo en Sendai, por lo menos desde que tenía memoria, pero ahora se había mudado a Tokio, donde estaría solo, viviendo con dos extraños, pues al final no tenía a nadie más.

Eso de alguna forma lo hacía sentir un poco cohibido, pues su duelo aún estaba presente y aunque pretendía estar bien, realmente no lo estaba.

Pero, ¿Por qué estaba molesto?

Sencillo, Gojo Satoru, el que ahora es su tutor, le terminó engañando.

¿De qué manera?

Pues ambos habían acordado en que le daría privacidad y que se mantendría lo más posible al margen de su vida, pero no lo hizo, al contrario hizo todo lo contrario a lo que le dijo.

Desde la primera vez que lo vio sabía que era demasiado energético y no tenía problema, pues él era algo parecido a ese hombre, pero sabía que Gojo Satoru estaba a un nivel completamente diferente.

Otro detalle que no le menciono, y que solo se lo dijo a medias, es que vive con un chico que tiene la misma edad que él, y que también asiste al mismo colegio al que Yuuji irá.

Claro que le había dicho que vivía con su "hermanito", pero jamás mencionó que sería su compañero de cuarto y compañero de clases.

Fushiguro Megumi, ese es el nombre de aquel chico de cabellos negros y esbelta figura. Que a simple vista podía ver que era completamente diferente a él, con esa presencia tan fría y tranquila.

En un principio creyó que sería el típico chico engreído que era mimado por su hermano mayor, pero no fue así.

Le sorprendió la forma en la que lo recibió, no fue nada a lo que se esperaba, fue algo amable y mantuvo una postura bastante respetuosa. No era distante, sino más bien acogedora.

Sabía que no se podía quejar y no podría molestarse con aquel otro chico, pues se había comportado bastante bien con él, pero Yuuji sentía que aquel hombre debió haberlo mencionado, así se hubiera preparado mentalmente y no hubiera hecho el ridículo frente aquel chico.

Pues cuando llegaron a la residencia que compartiría con esos dos, Gojo le había hecho pasar la mayor vergüenza de su corta vida, sí, todo frente aquel chico.

Aun lo recuerda, estaba arreglando sus cosas en la habitación que ahora compartiría con Fushiguro, Yuuji trató de ser lo más cuidadoso posible para no molestarlo y sobre todo, que no viera sus pertenencias.

Todo era un tremendo silencio entre ambos jóvenes, el chico de hermosos cabellos azabaches estaba metido en sus cosas y el pobre Yuuji en lo suyo.

Solos y encerrados en sus mundos, aunque Itadori en ocasiones miraba de manera furtiva a su compañero.

Ninguno había hablado desde que los habían presentado, así que Yuuji no quiso molestarlo y le dio su espacio, mientras arreglaba sus pertenencias.

Todo con mucho cuidado, pues el joven tenía varias cosas que no quería que su compañero viera, pues se le veía tan puro e inocente, que realmente no quería que viera "eso", sería muy vergonzoso.

Ambos son hombres y lo sabía, era normal entre ellos, al final no cambia el hecho de que son adolescentes, pero por alguna razón, Yuuji no quería que Megumi lo viera.

Pero todo se fue a la basura, pues sin permiso alguno Gojo entró a la habitación.

—¡Chicos! —dijo en un tono alto. —¿Qué están haciendo?

Preguntó en tono divertido mientras se paseaba por la habitación. Fushiguro no se inmuto y permaneció tranquilo.

—¿Qué es lo que quieres Gojo-san? —dijo Yuuji algo cansado.

—Eehh, no seas así Yuuji, solo tengo curiosidad —dijo alegre.

Simplemente lo miró y decidió ignorarlo para así continuar con sus cosas, lo cual fue un error y fue ahí donde todo se fue a la mierda, pues empezó a husmear entre las pertenencias de Itadori.

El joven sudo frio y terminó dando con aquello que Yuuji tanto había mantenido en "secreto".

Lo miró con una sonrisa engreída y dijo.

—Eeehhh, Yuuji~ —dijo con su fastidioso tono cantarín.

La cara de Yuuji se puso completamente roja y apresurado se acercó al mayor y así trató de quitarle "eso" que le ponía en evidencia.

—¡Gojo-san dame eso! —dijo alterado y nervioso.

De reojo el joven Itadori miró a Fushiguro, pero no parecía prestar mucha atención, no hasta que Gojo volvió a hablar.

—Oh, vamos Yuuji, no seas envidioso y déjanos ver a tus chicas~ —dijo mientras seguía con "eso" en manos.

Se reía, mientras que él pobre joven intentaba quitárselo, pero que por su altura, le era casi imposible.

Itadori volvía a mirar de reojo a su compañero, estaba irritado, se veía en todo su rostro, pero debajo de ese enojo se le notaba un leve sonrojo en su bonito rostro, de lo cual Yuuji se percató.

El joven solo quería que la tierra le tragara y escupiera muy lejos, pues sabía que Fushiguro no era tonto y tras las ultimas palabras de Gojo, este lo había comprendido mejor.

—Tsk.

Yuuji dejó de tratar de arrebatarle "eso" a Gojo, pues solo pudo quedarse de piedra al ver como su compañero de cuarto se ponía de pie y le quitaba de las manos a Gojo eso que tanto había querido evitar que viera.

El rostro de Yuuji estaba completamente rojo, casi podría jurar que se le podía llegar a confundir con un jitomate. Y este solo podía ver el bonito rostro sonrojado de Megumi, pero su compañero no le dijo nada, simplemente golpeó a Gojo y finalmente se acercó a Yuuji y solo dijo.

—Guarda a tus "chicas" en un mejor lugar, tonto —dijo mientras le entregaba a sus "chicas".

Itadori solo pudo tomar lo que le había quitado Gojo y no dijo nada, no podía.

El joven no sabía si esto hubiera sido peor, pero definitivamente esto no se lo iba a perdonar a Gojo, este le iba a pagar por la vergüenza que le había hecho pasar frente a su compañero y sin dudas sería peor.

Puede sonar tonto, pero desde que Yuuji conoció a aquel chico, pudo sentir que no quería quedar mal con él, no quería que viera su lado más patético o algo similar.

Pero al final lo vio, todo gracias a ese hombre que solo le gustaba molestarlo.

Pero ¿Por qué le importaba tanto la opinión de Fushiguro?

Realmente el joven no lo sabía, simplemente nació ese extraño sentimiento desde que lo conoció.

No se quejaría más, pero Gojo Satoru no se escaparía de su pequeña venganza, de alguna forma lo haría pagar.


"Al abrir la ventana pude percibir el aroma de la noche.

En este momento.

¿De quién es el rostro que llevas en tu corazón?" —Fujita Maiko - Nee.


El primer día de clases siempre es el más complicado, pues tienes que lidiar de nuevo con tratar de hacer algún amigo, cosa que a Yuuji no se le complicó del todo.

Pero su día había sido un completo desastre, desde que se había despertado hasta que habían finalizado las horas de colegio.

Pero el joven trató de ver el lado bueno e intentó ser positivo, las clases por fin habían terminado y era momento de regresar a casa, que por suerte su ruidoso tutor no estaría, y tal vez así podría descansar un poco.

Yuuji iba de camino a la entrada principal, pues allí lo estaba esperando su compañero.

Así que sin tratar de lucir incómodo, el joven hizo lo posible para que no se viera ningún indicio de nerviosismo.

A unos cuantos metros pudo visualizar a su compañero, listo para poder partir a su hogar.

Por unos segundos sintió una gran alegría, que trató de ocultar.

—Hola, siento la espera —dijo algo apenado Itadori.

El de cabellos azabaches no le dio importancia y solo dijo.

— Tranquilo, no hay problema ¿Nos vamos? —dijo su Megumi.

Yuuji asintió y ambos partieron al que ahora será su hogar, en el caso de Yuuji.

Megumi y él volvieron juntos, tal vez haya sido un poco incomodo ir juntos, por el incidente de la última vez, que por suerte Megumi no comentó, pero si Yuuji no iba con él, seguramente se perdería dado que aún no conoce bien Tokio.

Así que tenía que soportar el incómodo silencio.

Desde que Yuuji conoció a Gojo Satoru supo que su vida había cambiado, pero no sabía que iba a cambiar mucho más tras conocer a Fushiguro.

Pues todo le ha parecido algo extraño, pues no es pariente de sangre de Gojo y por lo visto no tiene más familia. Era extraño, pues su tutor trataba a su compañero como a su hermano pequeño, siempre cuidando de él, como si fuera su gran tesoro.

Aunque de alguna forma Itadori entendía el porqué se esmeraba tanto en cuidarlo, y aunque Megumi es algo frío, en el fondo se preocupa mucho por sus seres queridos. Y trata a los demás como iguales, nunca se muestra engreído.

Por lo menos es así como lo ve Yuuji.

Era un sentimiento extraño, pero Yuuji no podía dejar de pensar en su compañero, en cada momento, en cada pensamiento siempre estaba presente Megumi.

Y el joven Itadori no lo quería admitir, pero se había enamorado de aquel chico.

No tenía dudas sobre lo que sentía, pues Yuuji era bisexual, por lo que tenía bien definida su orientación sexual y no tenía ningún problema en salir con algún chico o chica.

E igualmente Yuuji no era ningún primerizo en el tema del amor, pues este ya tenía algo de experiencia, pues este en la época de secundaria, había mantenido una relación con un chico.

Que por lo menos duró hasta que se graduó.

Okkotsu Yuuta, ese es el nombre de su ex pareja, ambos se habían amado y habían disfrutado su tiempo juntos, pero antes de conocer a su actual tutor, ambos decidieron concluir con su relación, pues ya no sentían lo mismo que la primera vez.

Y antes de que siquiera pudieran dañar su relación, ambos decidieron que lo mejor era darse un tiempo, y así lo hicieron.

Mantuvieron contacto y en ocasiones hablaban, pero mantenían un límite y se trataban como amigos.

Solo que Yuuji nunca le dijo a su ex pareja que sus familiares habían muerto o que se había mudado.

Pues aunque habían roto en buenos términos, Yuuta ya había hecho una vida aparte e Itadori no creía correcto seguir llenando de sus problemas a su ex, y en parte porque su antigua pareja se había ido al extranjero, por lo que Yuuji no quería causarle molestias.

Desde entonces no lo había vuelto a ver, y realmente no volvió a pensar en estar con alguien más, pues no tenía tiempo para eso y no sé sentía con la capacidad de volver a estar en una relación.

Pero Yuuji parecía contradecirse, pues cuando conoció a su compañero de cuarto, todo esto terminó cambiando su forma de pensar.

Pues cada minuto que Yuuji pasaba con Megumi, este lo hacía olvidar sus malos momentos, y dentro de él creció un sentimiento parecido al que ya había experimentado con su ex pareja, pero no era lo mismo a lo que llegó a sentir por Yuuta, sino que Yuuji sabía que era algo más intenso.

Después de unos minutos de una tranquila y silenciosa caminata, ambos jóvenes habían llegado a su destino.

Ninguno dijo nada, y simplemente entraron al lugar. El cual estaba completamente solo y silencioso.

—Parece que de verdad Gojo-san no estará en casa —dijo Yuuji el cual le seguía un poco el paso a su compañero.

—Por suerte no —dijo Megumi.

Ambos se dirigieron a la habitación que compartían, y se dispusieron a dejar sus cosas.

—¿Tienes hambre? —pregunto Yuuji.

—Un poco — dijo el azabache.

—Entonces deja tomar un baño rápido, me cambio y preparo la comida, ¿si? —dijo mientras miraba a Megumi en espera de su respuesta.

—Está bien —dijo Megumi en un tono aliviado.

Yuuji le dio una bonita sonrisa y así se dispuso a seguir con lo planeado. Tomó su ropa y se dirigió al cuarto de baño.

Itadori lo sabía, su compañero no sabía cocinar muy bien y antes de que llegara a la vida de ambos, estos solían pedir comida ya preparada o Gojo solía cocinar alguna que otra vez, pues sabía cocinar un poco.

Pero desde que Yuuji llegó a sus vidas, este se ofreció a cocinar, y realmente no le molestaba, pues la cocina nunca se le dio mal, así que no era ningún problema para él.

Tras unos cuantos minutos, Yuuji por fin terminó su baño, se puso ropa cómoda y se dispuso a preparar los alimentos.

Cuando salió de la habitación vio a Megumi, este estaba en la cocina mirando la nevera.

—El cuarto de baño está libre, por si lo quieres utilizar —dijo Yuuji.

Megumi dejó lo que estaba haciendo, miró a la dirección donde se encontraba su compañero, pero no dijo nada solo lo miró por unos segundos y simplemente asintió ante lo que le había dicho Yuuji.

Esa pequeña acción no pasó desapercibida por Itadori, pero no supo qué hacer y solo sonrió un poco nervioso, por lo que prefirió no decir nada e ir directamente a preparar la comida para no hacer incómodo el ambiente.

Megumi por fin se había marchado, por lo que Itadori decidió seguir con lo suyo y preparar sus alimentos.

Realmente Yuuji no sabía qué pensar, su compañero lo ponía demasiado nervioso, y de alguna forma tenía miedo de que Fushiguro descubriera los sentimientos que tenía hacia él.

Por lo menos ahora, ya que Itadori estaba buscando la manera correcta de hacer llegar sus sentimientos a Megumi.

Yuuji realmente no sabía si Megumi tenía alguna pareja o algo por el estilo, pero eso no era algún obstáculo para declarar sus sentimientos.

Lo haría, definitivamente sí, pero con calma, pues como todos Yuuji temía a la respuesta que le podría dar su compañero.

Y aunque tenía poco de conocer a su compañero, este de verdad le quería hacer llegar sus sentimientos, no quería dejar pasar el tiempo.

Su tutor se la pasaba hablando de Fushiguro, y en todo momento su principal tema de conversación era su pequeño hermano.

Así que de alguna forma conocía, lo que posiblemente le habría costado años en saberlo, pues el chico de cabellos azabaches era bastante reservado.

Aunque en esos momentos Yuuji no quería pensar en todo eso, pues ahora solo tenía que centrarse en lo que estaba haciendo ahora.

Por lo que se dispuso a terminar la comida.


"Cuando me encontraba bajo la fría lluvia.

Tú fuiste el único que me extendió su mano. Brindándome gentilmente tu ayuda".

—Fujita Maiko - Nee.


—Está listo.

Después de unos minutos Yuuji había terminado, y ahora solo estaba organizando la mesa.

—Huele bien.

Yuuji dio un pequeño brinco, pues estaba completamente concentrado y no se dio cuenta en qué momento su compañero ya había terminado su ducha.

Miró a su compañero que se encontraba recargado en el marco de la puerta de la cocina al comedor.

—Ya he terminado, hay que comer antes de que se enfríe —dijo sin tratar de sonar nervioso.

Fushiguro asintió y ambos se dispusieron a comer.

Al paso de unos minutos, terminaron sus alimentos y dejaron todo completamente limpio.

—Gracias por la comida —dijo repentinamente Megumi.

Yuuji miró al chico y le dedicó una linda sonrisa.

—De nada, me alegro que te haya gustado —dijo.

Ambos se miraron por unos segundos, y Yuuji se moría de los nervios.

—¿Quieres jugar con la consola de Satoru? —preguntó Megumi.

—¿Jugar? —preguntó algo confundido.

—Sí, el viejo tiene una consola de juego en su habitación —dijo mientras tomaba de la mano a Yuuji.

Yuuji lo miró con los ojos bien abiertos, pues Megumi lo tomó por sorpresa, y estuvo a punto de decir algo, pero no pudo.

—No no soy muy fan de los videojuegos, pero por un rato no pasa nada —dijo mientras guiaba a Yuuji a la habitación de su hermano mayor.

Itadori solo se dejaba guiar, pues no sabía como reaccionar, pero le agradaba la sensación de sus manos unidas.

Ambos entraron a la habitación de su tutor, Yuuji solo miraba aquel lugar al cual nunca se había atrevido a explorar, pues es cierto que Yuuji conocía la habitación, pero nunca permaneció mucho tiempo.

—Itadori.

—¿Sí?

—Ven — dijo Megumi,

Yuuji simplemente hizo caso y se acercó hasta donde se encontraba sentado su compañero.

—Toma —volvió a hablar Megumi mientras le entregaba uno de los mandos de la consola.

—Gracias.

—Satoru tiene un montón de juegos, así que elige el que más te guste —dijo el pelinegro mientras miraba de reojo a Yuuji.

El pobre Itadori estaba nervioso, pero hizo lo posible para que Fushiguro no se diera cuenta, así que eligió un juego para poder distraerse. Y terminó eligiendo uno de combates, así podrían jugar ambos.

Megumi no dijo nada por la elección de su compañero, y solo se dispuso a jugar.

Era un ambiente bastante cómodo, Yuuji se la paso riendo en todo momento, tal y como era él. Y en ocasiones, Itadori podría jurar, que su compañero sonreía levemente.

Estaba feliz, claro que lo estaba, pues cada momento con Fushiguro era muy especial para Yuuji, se sentía bien, que casi en ese mismo momento se sentía con el valor de declarar sus sentimientos, pero no quería romper el ambiente que se había creado.

Pensar en ello le hizo distraerse y terminó perdiendo la partida, que obviamente no había pasado desapercibido por Megumi, pues hasta hace nada Yuuji le había ganado en casi todas la partidas.

—¿Estás bien? —preguntó Megumi.

—¿Cómo?

Confundido apartó la mirada de la pantalla para poder mirar a Megumi.

—No estás concentrado.

Yuuji no supo qué responder, pues era verdad, estaba perdido, pero no sabía qué decirle.

—Lo siento —respondió. —Es solo que últimamente no puedo dejar de pensar en algo.

—¿Quieres contarme? —preguntó Megumi.

Yuuji lo miró sorprendido, pero solo pudo agachar la cabeza.

—Si te lo cuento, posiblemente no podremos volver a estar de esta forma —dijo afligido. —Y lo menos que quiero ahora es estar solo.

Fushiguro estaba confundido, pero su rostro demostraba preocupación, y aunque no se conocían desde hace mucho tiempo, Megumi sentía la necesidad de querer brindarle apoyo.

Así que sin pensarlo mucho, tomó el rostro de Yuuji e hizo que este lo mirara.

Yuuji se sorprendió y por unos segundos ninguno habló, solo se miraron.

Pareciera que el tiempo se había detenido, porque ninguno dejaba de mirarse, hasta que Yuuji no pudo más y sin permiso alguno sus lágrimas empezaron a desbordarse.

Fushiguro se quedó atónito ante la situación y no supo qué hacer.

—Ita...

No pudo completar su oración, pues Yuuji se lo impidió al cubrir su boca con su mano.

—Fushiguro... Me gustas —dijo tratando de controlar su llanto.

Y al final lo había dicho.

Su compañero lo miraba completamente sorprendido, y es ahí cuando Yuuji sintió que lo había arruinado todo.

—Lo siento...

Tenía miedo, así que sin pensarlo dos veces se alejó de Megumi para así intentar salir de la habitación.

Pero eso no fue posible, ya que Megumi lo tomó de la mano para evitar que este se fuera.

Itadori estaba confundido, así que miró a su compañero, el cual no decía nada, pero cuando estuvo a punto de pedirle que lo soltará, este no pudo.

Pues los cálidos y tiernos labios de Megumi chocando con los suyos le impidieron hablar.

Yuuji abrió sus ojos tanto como su cuerpo se lo permitió, intentó alejarse de su compañero, pero no pudo, Megumi no lo dejó.

Al final Yuuji se resignó, y aun con las lágrimas saliendo de sus hermosos ojos se dejo llevar, pues quería disfruta lo que podía ser su primer y último beso con Megumi.

Al pasar unos minutos más, ambos rompieron el contacto, y fue cuando por fin habló Megumi.

—No te escapes..., no sin antes escuchar mi respuesta, tonto... —dijo tratando de controlar su respiración.

Ahora era Yuuji quien no sabía qué decir, pero la respuesta de su compañero le aterraba, pues era cierto que lo había besado, pero quizás solo quiso ser amable.

Ese pensamiento no podía salir de su cabeza.

—No intentes ser amable conmigo, por favor... —dijo Yuuji —No juegues con mis sentimientos...

—¿Quién dijo que estoy jugando?


"Me pregunto por qué siempre eres tú la persona que me cuida.

Debido a eso, caigo nuevamente rendido a tu amor".

—Fujita Maiko - Nee.


Notas y comentarios:

Y bueno hasta aquí, ya en el segundo y último capítulo verán el final de estos dos.

Siento si es algo extraño, y es que simplemente me deje llevar y si seguía buscando errores tengan por seguro que no hubiera publicado esto.

Nee - Fujita Maiko es una de mis canciones preferidas, y siento que queda perfecta para el FushItaItaFushi.

Por eso verán algunos fragmentos de la canción, aunque obviamente es una traducción del japonés al español.

La playlist que use para escribir esto la compartiré en mi perfil de FB, por si desea escucharla.

FB: Lala Dmo