Lamento haberme tardado pero queria que este capitulo fuera lo mejor posible y sobre todo tuviese sentido para que sintiesen que el orden de la misma es realmente importante. Bueno sin mas que agregar les deseo una buena lectura.

Acto 1- Tercer Giro

Narra Lincoln.

Flashback

Me encontraba regresando después de haber tenido que servir de carne de cañón para los aventureros novatos que intentaban hacerse ricos matando grandes cantidades de monstruos débiles. Como siempre ellos terminaron corriendo, por lo cual tuve que encargarme de todo el trabajo yo solo… al principio fue difícil pero esos monstruos eran demasiado tontos y débiles que incluso con esa daga oxidada que dejo caer uno de los mocosos fueron fácilmente atravesados y cortados.

Esto pasa muy a menudo por lo que al llegar al gremio no se extrañaron cuando deje las pieles y carne de los monstruos para cobrar mi paga. Ellos normalmente no permitían que alguien que no fuera aventurero vendiera partes de criaturas, pero como ya me conocían desde hace unos meses me permitieron hacerlo.

Lincoln: Termine con cinco monedas de plata y veinte de cobre, tengo la cuota tanto mía como de Lyra, solamente tengo que guardar bien el restante para utilizarlo cuando salgamos de aquí- dije mientras tomaba las monedas sobrantes para posteriormente guardarlas en mis zapatos.

Kross: ¡Eh enano! - dijo el peliplata mientras abría la puerta- apresúrate a entrar mientras aun hago guardia y si vas a guardar parte de las ganancias al menos hazlo en tu celda idiota.

Lincoln: No quieres gritarlo más fuerte para que todos lo escuchen cerebro de músculos- le dije mientras pasaba de su presencia.

Al ver como que la celda no se encontraba nadie, me dispuse a dormir para recuperar las energías que gaste en el combate. Hubiese seguido descansando si no fuera por un fuerte sonido que sacudió todo el lugar, lo cual ocasiono que terminase despertando exaltado; mire hacia todos lados buscando el origen de esto, pero solo pude ver cuerpos en el piso junto a gente que corría descontroladamente sin importarles terminar aplastando a esas personas a sus pies.

Busque a Lyra con la vista alrededor de la celda, pero no había nadie, esto me preocupo demasiado así que sin importarme que pudiese ser aplastado empuje con todas mis fuerzas la puerta para salir e ir a buscar a mi amiga. Al principio fue complicado, pero después del treceavo intento por derribarla, esta termino cediendo y dejándome la vía libre para comenzar a correr por los alrededores; busque con la mirada en los suelos encontrando únicamente gente seguramente muerta, en los pasillos parecía que ya no se encontraba nadie y las celdas estaban completamente vacías por lo que descarte que ella se encontrase en alguna.

Lincoln: Lyra… ¿Dónde diablos te metiste? –dije demasiado preocupado por lo que pudiese estar pasando con ella.

Corrí con todo hacia afuera, viendo cuerpos de lo que parecían ser algunos de los tipos que nos habían dejado ahí… quería celebrar que ellos ya habían muerto bailando en sus cadáveres, pero ahora mismo mi prioridad era el bienestar de una pelicastaña que en cuanto la viera recibiría un gran regaño. En el camino hacia afuera pude ver a Kross que se encontraba recostado a una pared mientras jadeaba de cansancio.

Lincoln: ¡Eh viejo! ¿Qué está pasando? ¿por qué estás tan cansado? ¿sabes dónde está Lyra? - pregunte rápidamente tratando de obtener toda la información posible.

Kross: tranquilízate enano…-dijo mientras exhalaba e inhalaba lentamente- respondiendo a tu primera duda, unos bandidos se metieron en las instalaciones y comenzaron a lanzar magia en las paredes hasta que estas cedieron; segundo me encuentro cansado porque tuve que estar defendiendo este lugar para que no terminasen siendo la mercancía de esos sujetos. Por último, no la he visto, pero es probable que ella se encuentre a fuera con los otros.

Era demasiada información que procesar, unos ladrones entraron para robarnos y transformarnos en esclavos… ¿no eran ya eso?, sinceramente no sé si estar feliz porque esto ocurriera o estar asustado porque me viesen nada más como un saco de monedas.

Kross: En cualquier caso, mejor ve por ella, yo intentare mantener a raya a los que vengas para acá y darte el tiempo suficiente para que escapen- dijo mientras se paraba nuevamente preparando sus puños. Yo sin nada más que decir que unas gracias me dispuse a ir hacia donde me había dicho- mocoso… no, Lincoln… toma esto- dijo arrojándome un saco.

Lincoln: ¿eh? -dije mientras tomaba el saco- un momento…esto es el saco de monedas donde guardas las cuotas, ¿Por qué me lo estás dando?

Kross: Solo tómalo-dijo con una sonrisa- espero que nos volvamos a ver y que no sea en una celda muchacho- sin más que una sonrisa decidí irme.

Ya estando afuera pude ver a muchos de los prisioneros peleando contra algunos bandidos mientras otros eran perseguidos por los carceleros que quedaban, sin lugar a dudas todo era un completo caos. Mirando nuevamente la saco con monedas, decidí sacar unas cuantas, de oro, plata y bronce para guardarlas esta vez en mi bolsillo.

¿?: A-a-aléjate- dijo una voz muy conocida para mí.

Girando mi cabeza pude ver como Lyra se encontraba rodeada por dos bandidos que querían agarrarla. Ella ya estaba con algunas lágrimas en sus ojos y se notaba que el miedo comenzaba a ponderarse de su cuerpo, viendo esta situación me arroje a toda velocidad para empujar a uno de ellos lo cual ocasiono que este saliera disparado contra el otro y quedasen tumbados.

Lincoln: Lyra, ¿estás bien? ¿no te hicieron daño? –le dije mientras la revisaba de arriba abajo para asegúrame que estuviera a sana.

Esta únicamente me abrazo fuertemente mientras continuaba llorando, yo simplemente le correspondí el abrazo por unos segundos para luego verla directamente a los ojos seriamente.

Lyra: ¿Lincoln?

Lincoln: Lyra… escúchame bien, quiero que tomes esto- le dije mientras tomaba la bolsa que me fue dada por Kross- aquí hay dinero suficiente para que sobrevivas durante un largo tiempo, yo creare una distracción para que pueda escapar.

Lyra: ¡NO! - dijo exaltada- ¡no pienso dejarte aquí! ¡ellos pueden hacerte algo y no quiero que mueras!

Lincoln: ¡Lyra! - dije de forma firme evitando que siguiera- ¡si ambos nos quedamos en probable que nos terminen tomando a los dos! ¡haz lo que te digo!

Esta sin más solo corrió, no pude saber si ella miraba para atrás pero no había tiempo para comprobarlo.

Lincoln: ¡Idiotas! - le dije a los bandidos que acababan de levantarse- atrápenme si pueden, ¡bomba de lodo! - dije mientras les daba en la cara para luego salir corriendo.

Ya de ahí, creo que todos saben que paso…

Fin flashback

Las primeras semanas desde que llegue no fueron gran cosa, acompañaba a la señorita Mipha a cualquier lado a donde ella consideradora necesario u fuese obligada a ir. Las reuniones que tenía con sus maestras de etiqueta me hacían recordar el cómo Lola siempre me llevaba a esos restaurantes donde ella alguna vez dio una presentación, claro que esto lo hacía a escondidas de papa y la zorra de Rita.

Después de esas clases ella normalmente iba a la academia de los Zoras a enseñarles a los niños y jóvenes a nadar contra la corriente de las cascadas, he de decir que en un principio me pareció una completa locura, pero con solo verlo pude apreciar la gran capacidad que tienen para lograr ganarle a un poder natural que fácilmente podría matar a un humano descuidado. Como yo no podía ayudarla en esa tarea de enseñanza, me enfoque en entrenar con algunos maestros Zoras que estuvieron dispuesto a brindarme sus conocimientos.

Lincoln: Quien diría que su estilo de pelea se adaptara a las habilidades que Lori me ayudo a forjar- dije mientras miraba mis puños que no llevaban ningún vendaje.

Los Zoras son una clase que ha pulido su estilo en base a sus facultades, utilizan el agua como medio para moverse más rápido y gracias a sus tridentes tienen un gran alcance que les permite mantener sus enemigos a raya; no obstante, por lo que entendí de mis maestros fue que su poder no proviene de la fuerza sino de su precisión para generar heridas letales. Puedo decir que después de este mes entrenando con ellos que, aunque no pueda aprender su manera de combatir, me ha ayudado enormemente crear mi propio estilo… aunque con sinceridad admito que posee varios fallos.

¿?: Link, ¿ya estas despierto? - dijo una voz muy conocida para mi detrás de la puerta.

Lincoln: Si, solo deja me pongo mis vendas y salgo Sam- le dije mientras tomaba unas vendas de color rojo que Sam me había regalo hace poco- la tela es bastante cómoda y suave.

Sam: Con permiso- dijo entrando a la habitación- ¡oh! Estas utilizando las vendas que te di, te dije que el color rojo realmente te queda mejor que el naranja.

Detesto admitirlo, pero cuando se trata de moda no soy sinceramente dotado en el tema y tampoco es como que quiera volver a utilizar el naranja… muy en el fondo me apegaba a ese color por todas las veces que Leni me había dicho que era mi color, por ello en cuanto tuve la oportunidad me deshice de todo aquello de ese maldito pigmento. Tuve que pedir ayuda a Sam en uno de nuestros días libres para que me acompañara a una tienda a conseguir telas para cambiar mi guardarropa por casi tercera vez en mi vida.

Lincoln: Tienes toda la razón- dije regalándole una sonrisa- ¿algún plan para hoy o simplemente iremos donde siempre? - le pregunte animado.

Sam: Vamos donde siempre- dije con una pequeña risilla- pero no olvides que su majestad Mipha nos acompañara esta vez Link.

Verán en uno de mis días libres decidí terminar de explorar solo lo que quedaba del reino de los Zoras ya que me imaginaba que Sam estaría ocupada o molesta conmigo… aunque no sabía porque lo estaba hasta que me dijo que fue porque no debería auto-despreciarme ya que, aunque no tuviese una clase eso no significaba que debía rebajarme; si soy sincero esas palabras me hicieron feliz, pues sentía que había encontrado a otra persona que en la cual podía confiar y proteger en el futuro. Volviendo al tema, explorando más al fondo dela enorme cascada que daba a la academia, logre encontrar lo que parecía una tienda llena de productos dulces que jamás había visto.

Habían de cualquier color que alguna vez pudieses adivinar, incluso pude visualizar pan espolvoreado con alguna clase de polvo color blanco que hacía ver aún más apetitoso a ese caliente pedazo de masa. Al comienzo solo había entrado por curiosidad para preguntarle al Zora que atendía dicha tienda sobre que eran aquellas cosas, sin embargo, termine comprando y comiendo con deleite los llamados ¨panes dulces¨ y ¨donas¨ que él había creado con gran empeño.

Desde ese momento pasaba cada vez que podía para comprar algunos dulces o hablar con el sobre cualquier cosa. Gracias a ello supe que a él siempre tuvo curiosidad la comida que hacíamos nosotros los humanos, por ello en su infancia se escapó del reino y termino en una carreta que se dirigía a una de los pueblos más allá de las llanuras; según lo que me describió era un pueblo colorido donde existía la convivencia entre los humanos, los bewolf y una especie de arañas que él jamás había visto; esto en si despertó mi curiosidad, lástima que no tenía los libros e Lisa para poder buscar sobre ellas o saber si algún libro hablaba de su especie.

Siguió contándome que él estuvo durante días en ese lugar en cual termino hablando con las diferentes especies que habitaban este lugar y como termino formándose ese poblado, entre todas esas especies conoció una de esas mujeres arañas la cual tenía una obsesión mal sana con el dinero y por ello vendía estos dulces a un alto costo; lo más raro según lo que me dijo es que al parecer la gente le importaba pagar esos precios solamente por lo que ella hacía.

Fue entonces que el compro uno por curiosidad por saber porque la gente se volvía loca y al probarlo quedo enamorado del sabor, la textura que este tenía. Este únicamente me dijo que tuvo que gastar todos sus ahorros para poder lograr que esa Arácnea (nombre de la especie que él dijo) le tomase como un aprendiz y le enseñase a realizar solamente tres de sus creaciones. El resto lo saque por lógica ya que me imagine que al no tener capital con la cual volver, tuvo que trabajar para ella durante un tiempo para poder volver aquí y estuvo vendiendo primeramente de forma ambulante para que los Zoras se interesasen en sus productos.

Creo que termine nuevamente por desviarme, resulta que Sam me vio comer uno de esas donas que el Zora llamado Sirel vendía y termino rogándome que le dijese donde lo había comprado, como el buen caballero que soy termine ofreciéndole uno de los míos la cual al probarlos quedo encantada con la dulzura del mismo. Desde entonces cada vez que podemos damos una vuelta para saludar al panadero y comprar algunas cosas, aunque otras veces simplemente terminamos comiendo en la misma tienda mientras nos quedamos a hablar con hasta que pasa del medio día.

-Ella llegara después de que termine de hablar con los reyes ¿verdad? - pregunte para estar seguro que por esta vez no me necesitaría como su escolta.

-No te preocupes- dijo contando unas conchas para asegurarse de tener suficiente dinero- los mismos reyes me dijeron que como es tu día libre no debes tomarte esa molestia… bueno hasta que ella se quede con nosotros.

Con un suspiro de resignación asentí con la cabeza y me dirijo fuera del cuarto junto con Sam, esperando que todo acabe bien.

Sam y yo nos encontrábamos ya caminando para la tiendo cuando de repente observamos que algunas de las estatuas de los dioses que estaban en las fuentes del centro de la ciudad, pude ver que muchos de los dioses que ellos adoraban se parecían demasiado a los dioses que nosotros también conocíamos, pero con otros nombres; esto al menos me pareció curioso porque eso significaba que tal vez al final todos compartimos las mismas creencias, pero con seudónimos diferentes.

Entre todas ellas pude ver que había una que se encontraba destrozada en algunas partes pero que se lograba leer algo así como: ¨La madre de la fortuna¨, esto me pareció curioso, pero sinceramente tampoco importante, digo, todos los dioses al final son solo unos cabrones hijos de puta.

Sam: Al parecer estas algo ido pequeño conejito- dijo a mi oído lo cual termino ocasionándome un escalofrió.

Lincoln: S-s-sam no vu-vuelvas a hacer eso- dije tartamudeando sin ni si quiera saber por qué mi pulso de repente subió demasiado.

Sam simplemente dejo escapar una pequeña risa mientras continuaba caminando un poco más delante de mí, en cambio yo simplemente voltee a ver la estatua nuevamente para pensar en porque esa era la única que se encontraba en ese estado. Dejé de lado ese pensamiento cuando me di cuenta que ya estábamos a punto de llegar a la tienda de Sirel, el cual en cuanto nos vio nos extendió la mano en forma de saludo.

Lincoln: Hola Sirel, ¿Cómo te ha ideo?

Sirel: Hey que tal Lin-lin, estoy muy bien- dijo el mismo mientras me sonreía- veo que como siempre te acompaña la señorita Sam.

Sam: Sabes que si se tratan de dulces no puedo resistirme- dijo mientras sonreía- sigo diciendo que debes enseñarme a preparar esas creaciones tuyas.

Sirel: Jajajaja sabes que lo haría, pero eso me quitaría mi trabajo- dijo de forma bromista- aunque igual deberías pedirle a Lin-lin que te enseñe, al fin y al cabo, él lo descubrió por su propia cuenta.

Lincoln: Sabes que respeto tu oficio- dije sin importancia- obviamente por nuestra amista no me atrevería a revelar nada a menos que tú me lo permitas.

Sirel: Lo aprecio- dijo con una sonrisa- dejando ese tema de lado ¿Qué les gustaría el día de hoy?

Sam: bueno- dijo mientras llevaba su mano al mentón- supongo que estará bien con tres donas, dos panes dulces, un trozo de pastel de fresa y dos porciones de tus galletas especiales- finalizo con una sonrisa, acompáñalo todo con una taza de té.

Ambos simplemente quedamos con nuestra cara de asombro que no había cambiado en ningún momento desde que ella decía exactamente que deseaba comer, casi todas las veces que terminábamos lleno a esta tienda o veía a almorzar ella terminaba pidiendo casi que le consiguiera una canasta llena de cosas dulces para comer en su alcoba. Me gustaría decir que ella comparte sus dulces con la princesa, pero la verdad es que para cuando la princesa llega para saludarla o algo esta solamente termina con un trozo de pastel o unas cuantas galletas.

Lincoln: Siempre me pregunto dónde terminan esos dulces que comes- dije mientras salía de mi estupor- en mi caso Sirel solo quiero unas galletas y un trozo de pastel de chocolate, acompáñalo con un café amargo por favor.

La verdad es que antes no era fanático a la cafeína, la odiaba desde que la probé tratando de entrar en la mesa para adultos; pero con el tiempo que pasas en las celdas le tomé un gusto cuando esta amargo debido a que solo así lo servían para el desayuno. Mientras esperábamos decidí dar vueltas una vez más por la tienda para matar el tiempo.

Como siempre estaban los mostradores donde se exhibían las apetitosas creaciones de Sirel, al costado unas mesas acompañadas de unas sillas hechas de madera en donde los clientes normalmente se sentaban para esperar a que sus pedidos estén listos. Sam estaba esperando en ese lugar mientras la escuchaba tararear una canción; al lado opuesto logré ver una puerta que nunca había notado en todas las veces que estuve en el establecimiento.

Lincoln: Que raro, ¡Sirel! - lo llame desde mi lugar- ¿Qué es esa puerta que está al lado izquierdo de tu tienda?

Sirel: ¿puerta? - dijo este mientras dejaba las galletas delante de Sam- ¡oh! Te refieres al santuario de los dioses.

Lincoln: ¿Santuario de los dioses? –repetí entre confundido y decepcionado por la respuesta.

Sam: Sé que no tengo que decirte que es un santuario ya que eres muy inteligente- dijo Sam con un ligero sonrojo acompañado de una rara mirada de Sirel- mucho de nuestra gente les da ofrenda a los dioses para que escuchen su pedido.

Otra vez la misma cantaleta de tener que darles algo a esos dioses perezosos que únicamente no hacen nada más que estar tragando mientras se ríen de las putas necesidades de cualquier persona o especie posea. Simplemente diría que esto es una puta broma, pero si lo hiciera delante de Sam y Sirel les estaría faltando en respeto y papa no me crio de esa manera.

Lincoln: ya veo -dije simplemente- ¿te molesta si hecho un vistazo dentro?

Sirel: Para nada, entra con confianza.

Sin más que decir abrí paso hacia la puerta esperando ver cómo eran llamados los demás dioses, tras abrirla pude ver cómo había varias estatuas unas al lado de la otras de al menos unas tres cabezas más altas que yo. Pude ver a un barbón fornido que tenía como nombre ¨el señor de la fiesta¨ por lo cual me imagine que se trataba del dios Norm ( bebida), luego estaba una mujer de cabello alargado que portaba una lanza enorme que tenia de nombre ¨madre de la fuerza¨ si tuviese que adivinar seguramente sería Nova (orden) ; después de ello pude ver a dos de estatuas combinadas en una sola la cual representaba a Koral ( mar) una mujer que tenía una cola de pez, junto a la misma se encontraba Shivel (vida) un hombre con una máscara que sostenía una flor.

Todas sin excepción me parecieron una estupidez, pero entre todas podía ver una que se encontraba recluida en la esquina, la cual parecía ser la más baja de todas ya que me llegaba nada más a la mitad de mi tamaño, pasando de la estatua de Shivel y Koral pude ver de nuevo a esa diosa que se encontraba en la fuente, pero en un mejor estado. Pude ver que era que su cabello estaba suelto y le llegaba hasta la espalda, su vestimenta constaba de alguna clase de vestido con un gran trozo de tela que sobresalía de su parte trasera; aunque lo que más llamó mi atención fue el hecho que esta misma tenía una moneda en cada mano que reflejaba cara en la derecha y cruz en la izquierda.

Lincoln: Es raro ver que no pusieran ni si quiera esfuerzo en una deidad- dije extrañado- aunque sinceramente me importa una mierda quien quiera que seas.

En cuanto estaba a punto de irme, sentí que las monedas que guardaba en mis bolsillos para recordarme que este lugar era solamente una estadía temporal se cayeron. Cuando estaba a punto de recogerla estas desaparecieron delante de mis ojos.

Lincoln: ¿Qué rayos?

Sin más una luz me cegó temporalmente, esta como vino se fue dejando delante de mí a una mujer de cabellos dorado como el oro que llevaba un vestido de color blanco; cuanto termino de descender del cielo pude ver que sus ojos eran de un color morado intenso.

¿?: Saludos hijo mío- dijo con una suave voz- escuché tu llamado y decidí que sería descortés de mi parte no responder a él.

Lincoln: …- simplemente quedé viéndola con extrañes- … ¿Quién se supone que eres? - dije después de un tiempo de silencio.

¿?: Hijo mío, me ofende que no conozcas mi nombre- dijo sin cambiar el tono de su voz- pero te lo diré para que lo recuerdes… Muchos me conocen como ¨madre de la buena fortuna¨ ¨reina del destino¨ o incluso Futuro, pero mi nombre es Lykky.

Lincoln: ¡oh! Entonces significa que eres una diosa- dije con burla y cinismo en mis palabras- ¿será acaso que está aquí para darme algo?

Lykky: Exactamente hijo mío- dijo con un poco más de alegría- realmente mi propósito para estar aquí es simple… te he observado durante demasiado tiempo y pude ver que tu corazón albergaba el anhelo de una clase, por ello he decidió que si te conviertes en mi hijo de sangre te daré una clase jamás antes vista- finalizo con sus brazos estirados a sus costados.

Lincoln: … ¿es en serio? –dije con un falso anhelo.

Lykky: Si mi pequeño, ¿aceptas?

Lincoln: Solo tengo una pregunta antes de contestarte-dije con una pequeña sonrisa.

Lykky: ¿Si hijo mío?

Lincoln: Estas idiota o algo así- dije mientras ella cambio su expresión a una de asombro- todos ustedes estaban de lo lindo en su puto palacio mientras personas como yo o Lyra pasábamos frio, hambre y miedo cada maldito día… soportamos los golpes, cortes y los peligros de ser asesinado cada vez que salíamos o entrabamos en las celdas ¡¿y me vienes con que si quiero ser tu hijo?!

Lykky: Pero nosotros no podemos interferir en la vida de los mortales, piensas que no me dolió el verte sufrir todo eso y no haber hecho nada para evitarlo- dijo ella con aflicción en su voz.

Lincoln: Una mierda con tus palabras- dije con enojo- de haber querido pudiste haber hecho algo, pero decidiste dejarme ahí tirado durante meses para que me pudriera… ¿piensas acaso que eso haría un dios que dice amar a su supuesto hijo?

Ella simplemente se quedó callada con mis palabras.

Lincoln: Eso creí…simplemente toma las monedas como una ofrenda- dije a punto de irme- pero no me pidas que crea en aquellos dioses que no hicieron más que abandonarme, antes hubiese estado agradecido por verte pero después de las noches en que no me contestaron simplemente decisti.

Con eso dicho decidí dar por finalizado la discusión yéndome hacia la puerta para acompañar a Sam… poco sabía que gracias a ella mi vida cambiaria aún más.

Continuara…