Suburbios de Seattle.

Carolinecaminaba solitaria por los suburbios de Seattle, llovía pero esto era urgente. La niña miró una hoja de papel en busca de la dirección y siguió hasta que encontró la que buscaba.

Vaciló pero llenándose de determinación se aproximó hacia la puerta, toco unas cuantas veces y esperó respuesta. No tardo en abrir un joven adolescente de pelo marrón claro y ojos azules sería de unos diecisiete o dieciséis, bastante guapo de no ser por su expresión huraña.

El joven arqueó una ceja hacia su visitante.

¿Y tú quien eres?—

Siento molestarte pero es solo un momento, Quiero hablar de algo muy importante contigo—

El chaval frunció el ceño molesto—Mira si estás intentando venderme algo o que me apunte a algún grupo de yoga o suscribirme a alguna revista pierdes el tiem...

No terminó la frase cuando le tendió unas hojas, curioso cogió las hojas en cuanto las vio por un instante se quedó en blanco, eran fotos de de él en su época con esas brujas de Elena y Briana y las torturas a las que lo sometieron

Miró sorprendido a su visitante una niña ¿acaso no seria también una victima de ellas? Rogaba por favor que no.

Por favor tienes que escucharme y si no quieres saber nada me voy no volverás a verme—

El adolescente viendo la desesperación y sinceridad en sus ojos se ablandó y abrió la puerta de su casa permitiéndole la entrada.

La hizo pasar a la sala de estar y ambos se sentaron el chico miraba las fotos con dolor.

¿Como conseguiste estas fotos? ¿acaso tú...—

No—cortó rápidamente Caroline—Las robé cuando me colé en casa de Elena pero mi padre si que es víctima suya y todavía está en sus redes creyendo aún que es su amiga—

El chico negó con la cabeza.

No lo culpo yo hubo una época en que también era así de idiota, creyéndome cada una de sus mentiras. Me llamo Tom Salles ¿Y tú?—

Caroline, Caroline Grey un placer pero a diferencia de ti él todavía está ciego a como son en realidad es más mi padre está engañando a mi madre con Briana—

Tom negó con la cabeza furioso que estúpido es ese hombre.

No es por ofender pero tu padre es un idiota. No tiene ni idea de la clase de psicópatas con las que está tratando—

Por eso necesito tu ayuda Tom, intentaron matar a mi madre. Está en el hospital en coma, estoy reuniendo pruebas para pararlas de una vez por todas, ayúdame por favor para que esto no le pase a nadie nunca más—

Tom bajó la cabeza recordaba muy bien toda esa experiencia traumática, estuvo en una época tumultosa debido a la muerte de su madre y su padre y él se quedaron solos. Era un chico de catorce años furioso con el mundo que bebía hasta que un día se cruzó con Briana y Elena.

Enseguida se sintió atraído por Briana era una chica mayor muy atractiva y él un chico hormonal de catorce años confuso e iniciaron una relación con Elena a lo que él estaba más que dispuesto.

Pensó que había encontrado a personas que lo entendían y estaban para él sin darse cuenta de que su padre, la única persona que en realidad lo amaba y se preocupaba por él, lo ignoraba. No fue hasta que su padre lo encontró en mal estado que lo llevó al hospital y allí le descubrieron drogas en su organismo.

Tom era muchas cosas pero no se drogaba y no entendía cómo fue a parar en su cuerpo, hasta que un día descubrió entre las cosas de Briana las drogas que vertía en su bebida, jamás se sintió tan traicionado e idiota en su vida. Cuando Briana y Elena se vieron descubiertas mostraron sus verdaderos colores, lo habían estado drogando para prostituirlo sin que él se diera cuenta para su horror y ahora que lo sabía lo obligaban a trabajar para ellas. Sino entregarían fotos suyas y vídeos comprometedores de él a su padre y conocidos.

Sin otra opción se convirtió en su esclavo siendo torturado y humillado a manos de ellas y sus clientes, ahora ya no veían la necesidad de drogarlo cosa que Tom hubiera deseado mil veces. Hasta que ellas se cansaron de él y lo dejaron ir no sin amenazarlo.

El quería olvidar todo esto pero sabía que mientras ellas estuvieran libres jamás lo sería él así que decidió ayudar a esta pequeña, esas perros no se librarían por mucho más tiempo.