Acto 1-Resultados de la Moneda.
Narra Lincoln
El día de la invasión al fin había llegado, había pasado una semana y media desde que me enteré que nuestros enemigos serían los Gekkos de las llanuras. Han pasado algunas cosas desde entonces, por ejemplo, Trevor y Zerke debido a los pocos participantes que tendríamos en esta disputa tuvieron que enlistar a Zoras novatos para entrenarlos fuertemente y por su puesto entre ellos estaba yo.
Debido a que los tridentes no eran lo mío a pesar de haber entrenado con mi hermana la lanza, Trevor logro observar que tenía buena puntería cuando se trataba de arrojarlas por lo que decidió que sería mejor entrenarme con las dagas ya que estas me darán tanto movilidad a corta distancia como puntería a largo alcance. Al principio fue complicado debido a que no estaba acostumbrado a pelear con oponentes de forma cercana, pero con el tiempo llegue a ser al menos decente ya que no sostenía las dagas con el filo apuntando a mi brazo; en mis tiempos libres fuera del entrenamiento además de salir algunas veces con Sam o con Mipha, iba a algunas tiendas de armamento en las cuales gastaba parte de mi dinero en algunas dagas, cuchillos y un portador que llevaba en la parte posterior de mi cintura para poder ocultarlo.
Otro de los sucesos fue la conversación que tuve con Lykky sobre esa voz en mi cabeza que apareció cuando me otorgo tanto mi habilidad como mi magia y otro tema que me dejo intrigado pero que no había recordado hasta días después de haber tenido nuestro primer encuentro.
Mini Flashback
Lincoln: Oye Lykky-le dije a la diosa mientras me encontraba practicando mi puntería con los cuchillos- ¿puedo hacerte una pregunta?
Lykky: ¿Qué necesitas hijo mío? -dijo ella haciendo acto de presencia en mi mente.
Lincoln: ¿Qué fue esa voz que escuche en mi cabeza tanto cuando me diste la habilidad como cuando conté mi historia a Mipha, Sam y los reyes?
Lykky: ¡Oh cierto! No te lo había explicado-dijo ella mientras escuchaba agarrar lo que parecía alguna clase de libro, esto lo supe por el sonido característico que se escucha al dar vuelta a una página- Veras, esa voz que escuchaste se le conoce como ¨AD¨ lo cual es un acrónimo para Ayudante de Dioses; su principal función es la de registrar el progreso de los hijos de una deidad para que estos sean capaces de estimar sus avances y al mismo tiempo tener mejor comprensión de su equipo, habilidades y magia.
Lincoln: Creo entenderlo, es como un diario en el que puedas visualizar tus avances y al mismo tiempo todo lo respecto a tu clase-dije para recibir una respuesta afirmativa de la diosa- pero ¿Cómo puedo tenerla yo si no poseo ninguna clase?
Lykky pareció un poco divertida por la pregunta pues pude escuchar como soltaba una pequeña risa que de milagro pude escuchar; cosa muy irónica que diga por milagro sabiendo que con quien estaba hablando era quien los podía realizar.
Lykky: Eso se debe tanto a mi conexión contigo como al hecho de hacer un poco de trampa-dijo esta que parecía no darle importancia-como te dije, estoy dispuesta a ayudarte, aunque sea un poco arriesgado.
Lincoln: Je…gracias-dije agradeciéndole una vez más mientras lanzaba un cuchillo que se incrusto cerca del centro del circulo que había dibujado- hablando de eso mismo, ¿Podrías explicarme que es un hijo de sangre?
Lykky: Lo dices por lo que ocurrió en la tienda de tu amigo Zora, ¿cierto? -pregunto para conseguir un sí de mi parte- pues veras, existen tres categorías en las que un dios puede formar un vínculo con sus hijos o hijas. Para comenzar esta el llamado hijo de nombre el cual obtiene una clase del dios, pero no es capaz de comunicarse con él ni recibirá la bendición del mismo, por lo general este tipo de relación es únicamente para conseguir una mayor cantidad de personas que estén dispuesta a seguir un dios a cambio de una clase común.
Luego tenemos el llamado hijo por pacto, en este el dios permite que elegir su clase de cinco opciones que le da, dependiendo de cuál elija el dios decide si darle su bendición o simplemente su gracia; para que lo sepas una gracia es menos importante que una bendición, pero aun así es capaz de otorgarle cierta ventaja a quien la tiene y por si te lo preguntas, un humano puede tener más de una gracia. En este el dios simplemente se comunica cuando es una situación importante o tiene un encargo para su hijo/a.
Por ultimo está el hijo de sangre, este es muy diferente a los otros ya que se necesita de la sangre de la persona y una gota de sangre del dios. En esta el dios es quien elige la clase de su hijo, pero a cambio de ello obtiene su bendición, la comunicación con él de forma ilimitada e incluso la posibilidad de formar parte de la llamada ¨prueba de los dioses¨ la cual te pondrá en pruebas difíciles o incluso infernales, pero te diré que las recompensas de la misma son simplemente alucinantes. En fin, se podría decir que este tipo de unión es la más fuerte, ya que es la unión del espíritu y cuerpo de ambos casi como si fueran iguales.
Lincoln: …-La verdad no sabía cómo sentirme después de una explicación como esa, ¿eso quiere decir que conseguir una clase no era simplemente rezar y ya? Fue un descubrimiento que de habérselo podido contar a Lisa estoy seguro que se emocionaría, ya que por lo que me conto Lykky eso quiere decir que mis cuatro hermanas eran hijas de pacto- Wow, he de admitir que es una increíble revelación el saber esto, pero si entonces si la unión más fuerte es la última, ¿Por qué decidiste que yo lo fuera?
Lykky: Es simple muchacho-dijo esta con suave voz-te he visto como en las dificultades has salido adelante y con tu habilidad abriste tu propio destino sin importar las duras pruebas, pero sobre todo hijo mío he visto que brilla en ti y eso es tu alma y tu suerte.
Fin Flashback
Después de ella me dijo que en el caso que quisiera ver cómo iba mi avance después de los entrenamientos solo debía pensar en verlo. Sin demoras comencé a pensar en querer ver cómo me encontraba ahora, con tan solo verla dos sentimientos chocaron; uno fue la felicidad por haber hecho un gran avance mientras el otro era de frustración por saber que aun con ello apenas podría ganarle a un lobo de dos cabezas o cuando mucho dos.
Lincoln Duol-antes
Atq: 50
Def: 30
Agi: 25
Eva: 10
Pres: 45
Int: 66
Car 85
Su: 110
Lincoln Duol-Actual
Atq: 65
Def: 43
Agi: 31
Eva: 29
Pres: 68
Int: 89
Car 103
Su: 110
Lincoln: Aunque ahora tenga mejores estadísticas, no sé si serán lo suficiente como para enfrentarme a esas lagartijas-dije mientras comenzaba a caminar hacia las afueras de la ciudad.
Mientras caminaba estuve repasando en mi mente con el equipo que contaba, según recordaba tenia aproximadamente veinte cuchillos arrojadizos, quince dabas de hierro, dos dagas largas para pelear a corta distancia; unas cuantas piedras que había afilado desde anoche para poder lanzarla a lugares vitales y, por último, pero no por ello menos importante unas cinco pociones de mana por si tenía que utilizar bomba de lodo o bala de fuego. Tan metido estaba en querer estar preparado que no me di cuenta en cuando había llegado al punto de reunión que Zerke nos pidió que nos reuniésemos.
Zerke: Veo que al fin llegaste conejo-dijo este con su misma expresión carente de sentimientos, mientras yo solamente volteaba a verle- tu estarás en las filas traseras, tu trabajo será pelear con aquellos Gekkos que logren pasar a los combatientes de la primera y segunda línea; es decir que tu junto con los otros serán la última línea de defensa.
Lincoln: Entendido-dije entendiendo sus palabras- disculpé mi pregunta, pero ¿Tiene alguna idea de cómo atacara el enemigo?
Zerke: Por lo poco que sabemos de ellos gracias a nuestros exploradores, no parecen poseer inteligencia, sus pieles son gruesas por lo que nuestros tridentes apenas pueden atravesarlas y cuando deciden atacar siempre es en manada-dijo este mientras comenzaba caminaba hasta estar cerca de todos los Zoras.
Cuando estaba a por seguirlo pude escuchar como dos voces me llamaban, por lo cual decidí pedir permiso al que sería nuestro capitán, este al saber de quienes se trataban me dijo que no me tardase pues nuestros enemigos estarían llegando a nuestra posición en unos cuarenta minutos.
Lincoln: Sam, Mipha ¿Qué hacen aquí? -les dije un tanto preocupado-saben que pronto comenzara esta guerra y será mejor que estén dentro del castillo con los demás.
Sam: Lo sabemos, pero no queríamos irnos sin desearte que vuelvas a salvo-dijo esta con una pequeña sonrisa que ocultaba su preocupación.
Mipha: Además…-dijo esta con nerviosismo-queríamos darte esto.
Acto seguido me dieron lo que parecía alguna clase de collar que a simple vista parecía solo ser una cuerda, pero viéndolo determinadamente se podía observar que están poseían dos piezas que parecían ser huesos de alguna clase de criatura pues estos no encajaban con ninguna clase de animales de granja hubiese visto tener a Lana.
Mipha: Estos son un hueso de Minotauro de mi parte y uno de Salamandra por parte de Sam-dijo esta al sonrojarse un poco y pude ver que Sam también lo estaba.
Lincoln: Vaya-dije aceptando el regalo, uno de los huesos era de color blanco mientras que el otro era rojo y a pesar de ser huesos, admito que se veían bonitos- me gusta mucho, lo aceptare con mucho gusto.
Con esto simplemente procedí a colocármelo para luego brindarle un abrazo a ambas como agradecimiento. Lamentablemente ya habían pasado treinta minutos por lo que sabiendo que quedaba poco tiempo les pedí que se fueron al castillo para poder protegerlas, ellas un poco de mala gana accedieron a ello, pero no sin antes tomarme por sorpresa dándome un beso en cada una en una mejilla, lo cual no hizo más que sonrojarme y que estas se fueran con lo que parecía una gran sonrisa.
{Lincoln pudo ver como los que fueron sus compañeros en el entrenamiento se encontraban nerviosos por lo que estaba a punto de ocurrir, él también lo estaba, pero supuso que gracias a la habilidad que le fue regalada por Lykky podía sobrellevarlo de mejor manera que aquellos que se enfrentaban a su primera experiencia con una criatura viva.
Trevor: Muy bien jóvenes y señorita-dijo este con seriedad-en pocos minutos el enemigo estará acercándose a nuestra posición, recuerden las trampas que fueron puestas para bajar sus números, no bajen la guardia sin importar que el enemigo este en el suelo y, sobre todo, intenten no morir… ¡A sus formaciones!
Tras escuchar esas palabras tanto los Zoras como el peliblanco procedieron a tomar sus lugares correspondientes, siendo divididos en una fuerza de trecientos Zoras robustos al frente, ciento cincuenta de complexión más delgadas pero que llevaban consigo tridentes más pequeños y por ultimo cien y el peliblanco que se encontraban con arcos, flecha y dagas para apoyar y servir de línea de remate para los Gekkos moribundos que llegasen a pasar por las dos primeras líneas.
Era fácil palpar el ambiente, los sentimientos como el miedo y el nerviosismo eran fácilmente palpables en el aire y caras de los Zoras; en cuanto al peliblanco se podía notar que aun con la ¨mente de jugador¨ activa este trataba de mantenerse firma, aun cuando una de las dagas de su mano estaba temblando un poco. El sonido de unas fuertes pisadas sacaron de sus pensamientos a todos.
Desde la distancia pudieron ver aquellas criaturas que buscaban la extinción de los hombres anfibios, su piel era de color café que asemejaba a la tierra, pero a simple vista se podían ver unas especies de placas que las recubrían junto a unas clases de espinas que sobresalían de algunas de estas; estos se desplazaban a cuatro patas de las cuales sobresalían unas especies de garras que, aunque no eran largas si parecían tener filo. Lo que más llamaba la atención era su cabeza, pues esta dejaba ver una clase de cuerno de color rojo junto a unos dientes largos que sobresalían de su gran mandíbula.
Zerke: Tal parece que nuestros hombres acertaron sobre el numero-dijo el Zora inexpresivo mientras tomaba su tridente- En mi señal quiero que todos se muevan, primera línea accionara las trampas e intentaran acabar con la mayor cantidad de enemigos. Segunda línea, su labor será igual que el de la primera con la diferencia que ustedes apuntaran a las extremidades en caso de no poder retenerlos más; tercera línea su misión es rematar a todos los Gekkos heridos, asegúrense de apuntar a los puntos blandos como ojos o boca.
Trevor: Por ultimo señores, recuerden que peleamos no para demostrar fuerza sino para que nuestros camaradas vivan un día más.
Con esas simples palabras se pudo ver que el ánimo en el campo había cambiado un poco, algunos que sus miradas reflejaban temor ahora se notaba determinación y valor. Sin más que pudiese ser añadido, las fuertes pisadas de los Gekkos acercándose junto a sus gritos ensordecedores fue lo que dio inicio al despliegue de la batalla por la supervivencia del peliblanco y de sus camaradas acuáticos.
Las horas fueron pasando junto a los cuerpos de algunos Gekkos que sucumbieron ante el despliegue envalentonado de los Zoras, algunos habían sido empalados en hoyos que fueron cavados por ellos y rellenados con estacas de madera. Otros se les podía ver aplastados por árboles que les cayeron encima, algunos incluso se encontraban con algunos tridentes junto a cuchillos de caza encajados en sus ojos, bocas e incluso su abdomen, pero a simple vista estos últimos parecían haberse quedado a medio camino.
Pero no todo era color de rosa, cuerpos de algunos Zoras se encontraban en el campo derramando un líquido de color azul que emanaba de sus cuerpos sin signos vitales. Algunos tuvieron la mala fortuna de ser atravesados por el cuerpo de estos monstruos dejando ver un agujero en su abdomen o incluso su cráneo, otros tenían alguna extremidad o parte del cuerpo totalmente aplastado por el peso del cuerpo de las criaturas; sin embargo, lo más horroroso de ver era como parte de estos monstruos se alimentaban de los cuerpos de estos guerreros como si solo fuesen pedazos de carne que satisfacen su hambre.
Lincoln: Maldita sea-dijo el peliblanco esquivando la tacleada de uno de estos para posteriormente encajar su daga en el ojo de la criatura, la cual dejo escapar un grito por el dolor- ¡Muérete de una puta vez!
Con un rápido movimiento el muchacho paso su daga por el cuello del monstruo, ocasionando que una parte de la coraza se desprendiera. Nuestro protagonista viendo esta parte expuesta, se apresuró a tomar su otra daga de su funda para enterrarla con fuerza en ese lugar, despojando así la vida del Gekko que no pudo sentir nada más que su vida desapareciendo mientras su vía respiratoria se llenaba de su sangre verde.
Lincoln: *Jadeo* Cada vez pasan más de estas cosas-dijo mientras pasaba su brazo para secarse el sudor.
El joven dirigió su vista al frente, encontrándose con el paisaje anteriormente mencionado. Sintió las náuseas por los cuerpos y sangre de sus compañeros, pero aún más sentía la rabia por tener que dejarlos ahí; sabía muy bien que sus compañeros de línea eran novatos que por pura suerte lograron pasar las pruebas de los capitanes y si este se iba para matar a esos reptiles, era probable que ellos terminasen siendo alimento para ellos o huyendo como cobardes.
Zerke: ¡Señores! -dijo el capitán de los caballeros mientras con su tridente atravesaba el cráneo de uno de ellos- ¡Situación de inmediato!
Nadie parecía contentar…algunos por estar combatiendo para que evitar que estas los comieran o atravesaran de nuevo hasta la tercera línea, en cambio otros simplemente estaban tratando de mantener la calma para no sucumbir ante la desesperanza ya que ver a muchos de los suyos ser bocadillos de los Gekkos lo habían llenado de pavor por imaginarse que ellos serían los siguientes en convertirse en el apetitoso manjar que parecían triturar en sus dientes con extremo deleite.
Zerke: De nuevo… ¡Situación de inmediato o quieren morir! -con esto mismo se pudo ver como este había cambiado de esa forma inexpresiva a una entre furiosa y cansada.
De nuevo nadie parecía querer decir nada…
Lincoln: ¡Aquí cadete Lincoln! -dijo el peliblanco elevando su voz lo suficientemente fuerte como para que lo escuchasen- ¡El enemigo ha roto la primera línea y casi pasa la segunda! ¡Algunos de nosotros tuvimos que incorporarnos en la misma para evitar que esta sucumba!
Trevor: ¡Bien cadete! -dijo este que terminaba de encajar una lanza en la garganta de un Gekko y con las espinas del mismo atravesaba la cabeza de otro- ¡Cuantas bajan van hasta ahora!
Lincoln: ¡No puedo decirlo de forma exacta capitán! -dijo este mientras lanzaba una bomba de lodo a los ojos de uno para que, sin darse cuenta, su cuerno terminase en los costados de sus compañeros dejándolos a merced de otros Zoras- ¡Pero puedo decirle que al menos perdimos al 30 sino el 40% de nuestras tropas!
El Peliblanco sentía que sus pulmones se quedaban sin aire, sus energías junto a su mana se encontraban casi agotadas por el combate constante con las criaturas; alejándose un poco reviso cuantos de suministros quedaban. Tras meter su mano a su portador supo que solo le quedaban cinco cuchillos, tres dagas y dos opciones de mana.
Lincoln: Maldita sea, casi no me quedan recursos con los cuales pelear-dijo este mientras revisaba que su daga larga en su mano izquierda se encontraba con algunas grietas, las cuales dejaban ver que esta misma solo resistiría un último golpe-Aún quedan demasiado de esos reptiles subdesarrollados y nosotros perdemos a los nuestros… ¿Qué podemos hacer?
Tuvo que alejar su mente de la batalla durante un momento para repasar la mayor parte de información que había obtenido de su enemigo por sus aliados y los mismo. Sabía que su piel era resistente, les gusta atacar en grupo, su lengua únicamente la utilizan como último recurso ya que esta es tan larga como un látigo; su fuerza radica en su cuerpo y aun con su peso son capaces de pasar por el agua. Tenían demasiadas ventajas a comparación de los Zoras que se destacaban en por su rapidez, su buena puntería y su movimiento habilidad para combatir en lugares acuáticos.
¿El que tenía? Únicamente su estilo de combate imperfecto, su buena puntería, su habilidad y sus dos magias que apenas eran utilizadas para la vida diaria…fue que tan solo con ese pensamiento que logro dilucidar una idea, ellos podían resistir el agua, pero ¿el fuego también? Queriendo poner eso a prueba se trajo de nuevo su mente hacia el campo de batalla para posteriormente ver a un Gekko moribundo a tan solo unos metros de su lado.
Lincoln: Ojalá que esto funcione-dijo mientras se aceraba al Gekko que con verlo quiso levantarse a atacar para caer por sus heridas-Nada personal…Nahh la verdad es que si lo es ¡Bala de fuego!
Tras ello vio cómo su dedo salió disparado una esfera de color rojo intenso que logro traspasar fácilmente las placas de su pecho. Al ver lo fácil que logro matar a esa criatura pudo confirmar que el fuego era su debilidad, por tanto, queriendo comprobar otra de sus teorías decidió acercarse al cuerpo y encajar su daga debilitada en la placa un tanto chamuscada de su pecho; fue ahí que su daga cedió al golpe, pero dejando ver que la punta de la misma se alojó dentro de su cuerpo y agrietando la zona quemada en el proceso.
Lincoln: …-Parecía sorprendido por su descubrimiento y al mismo tiempo su mente comenzó a procesar toda esta información- eso es… ¡eso es! ¡Capitán Trevor, Capitán Zerke…Tengo un plan!
Estos retrocedieron hasta estar cerca del peliblanco para saber de a que se refería con tener un plan.
Trevor: Lincoln, ¿Qué quieres decir con que tienes un plan? -dijo el Zora confundido y desesperado por una solución.
Lincoln: Quiero que mire a este Gekko-dijo nuestro protagonista señalando al cuerpo a su lado- ¿Notan el eso de ahí?
Zerke: ¿El cuchillo? Parece como cualquiera que venden en las tiendas-dijo este confundido por las palabras del peliblanco.
Lincoln: No me refiero a la placa donde se encuentra alojado-dijo este mientras indicaba el área de color oscuro. Con verlo ambos Zoras lograron captar a que se refería- parece que son débiles contra el fuego… Creo que la forma de ganar esto reside en utilizar estos para debilitar sus armaduras corporales y luego rematarlos con los tridentes, lanzas y flechas.
Trevor: Es una excelente sugerencia cadete-dijo animado ya que habría una forma de ganar esta lucha.
Zerke: El único problema es que entre nuestra gente solamente conocemos hechizos relacionados con el agua-dijo este encontrando el principal problema del plan del peliblanco-aunque tu posees una no es lo suficientemente grande como para abarcar todo el campo de batalla y seguramente tu mana tampoco resistirá utilizarlo en tantas ocasiones.
Lincoln: Lo sé, pero por ello mismo tengo una idea para solucionar ese problema-dijo este con una sonrisa-utilizaremos el licor y el aceite que teníamos guardados, luego haremos que nuestras tropas retrocedan para lanzarlos hacia los enemigos para posteriormente yo utilice mi magia para que explote y los calcine. Es ahí cuando su armadura ha perdido toda su dureza que atacaremos con todo.
Trevor: … ¡Brillante! ¡Cadetes, quiero que los restantes de la tercera línea traigan el licor y aceites guardado ya!-dijo con autoridad, algunos aun con miedo se dirigieron a acatar las instrucciones que se les dio mientras otros corrían desesperados dentro de la ciudad para escapar.
Zerke: Cobardes, prefieren dejar morir a sus compañeros-dijo con veneno en sus palabras-que no esperen ser vistos con buenos ojos cuando esto termine.
A los pocos segundos se vio como algunos de los que fueron enviados por dichos materiales volvían con los mismos. Casi la mayoría de ellos venia en pequeños frascos de vidrio o pequeños barriles que cabían en una sola mano, a pesar de esa apariencia se notaba que albergaba unos dos litros de licor; contándolo se lograba ver unas cincuenta botellas de aceite, quince barriles de licores pequeño junto a unas cincuenta botellas con el mismo contenido.
Trevor: ¡Buen trabajo señores! -dijo este viendo que disponían de una buena cantidad- ¡Quiero que lo lancen contra los enemigos y cuando vean que su piel se torne negra ataquen!
Zerke: ¡Primera y segunda línea! ¡Retírense de forma momentánea!
Con esas palabras los anfibios que aún seguían combatiendo retrocedían llevando consigo algunos de sus compañeros que se encontraban con alguna herida, corte o miembro restante. El peliblanco lanzaba algunas balas de fuego a la cabeza de los Gekkos en cuanto veía que alguno de estos se aproximaba a los que llevaban escoltados a los heridos. En cuanto todos estuvieron todos a salvo detrás del peliblanco, comenzaron a lanzar las botellas, frascos y barriles hacia los monstruos.
Lincoln: Bien, ahora me toca a mí dijo-mientras terminaba de beber una de las opciones de mana- espero que funcione igual que como las bombas de lodo…Que este nuevo ataque nos lleve a la victoria ¡Ráfagas de estrellas rojas!
Utilizando su mana en las puntas de sus dedos, lanzo varias esferas de fuego dirigidas hacia los objetos lanzados que al entrar en contacto con el calor terminaron produciendo explosiones junto a una lluvia ardiente que caían o detonaban directamente en los cuerpos de los reptiles. Los gritos de los mismos al entrar en contacto con el líquido que quemaba su piel o de los trozos ardientes que los atravesaban fueron un indicio de que el plan del humano había resultado a la perfección.
Los cazadores, guerreros y jóvenes pobladores restante en cuanto vieron que la piel café de ellos pasaba a ser negra, dejaron a sus compañeros heridos en un lugar seguro para posteriormente lanzarse con un grito de guerra de vuelta a la acción; en cuanto arremetieron con sus armas pudieron romper fácilmente aquella defensa que tanto llenaba el ego de esas abominables lagartijas, lo cual ocasiono que su moral subiera y con ello viesen una nueva luz para su victoria. Lincoln en cuanto vio esto saco su última poción para lanzarse a la batalla, lanzo sus últimos cuchillos y dagas, apuñalo con su daga larga e incluso lanzo de nuevo múltiples balas de fuego a las cabezas, cuerpos y piernas de los Gekkos con la intención de matar o inmovilizarlos para que sus compañeros lo remataran.
Después de muchas horas que parecieron días, el último de ellos había caído…el peliblanco observo como por fin todo había terminado, sintiendo que al fin podría descansar y tomar un baño que urgentemente necesitaba. Tal vez si quedaba algo de tiempo comer unos cuantos dulces recién hechos por su amigo Sirel.
Lincoln: Lo logramos… ¡GANAMOS!-grito con sus últimas energías mientras era acompañado por los gritos de sus compañeros y capitanes que celebran haber sobrevivido a tan sangrienta y desgastante batalla.
Este sentía como su cuerpo se encontraba ya sin energías, por lo cual no pudo objetar cuando fue alzado por sus compañeros mientras coreaban su nombre por el increíble trabajo que había desempeñado a lo largo de la guerra.
Zerke: Debo admitirlo-dijo este al fin embozando una pequeña sonrisa aun con el cansancio de su cuerpo-Lincoln hizo un excelente trabajo, como tú lo dirías, lo hizo con estilo.
Trevor: Lo sé, no me extraña que en un futuro se convierta en alguien excepcional-dijo este al lado de su amigo.
Los días fueron pasando con tranquilidad…Los negocios volvieron a abrir, la gente volvió a recorrer las calles y aquellos que perdieron la vida fueron sepultados en las tierras del reino para ser honrados por todos junto a sus familias. Muchos recibieron medallas o recompensas por haber servido al reino aun a costa de su propia vida, entre ellos se encontraba un peliblanco que vestía un traje de color rojo con detalles blancos que resaltaba sus peculiares ojos de color azul y amarillo.
Rey: Por ultimo quisiera premiar a un joven que aun sin pertenecer a nuestra especie, arriesgo su vida por nosotros; un muchacho que cuando la moral estaba en su punto más bajo, se armó de un plan para tornar las cosas a nuestro favor-dijo dirigiéndose a los ciudadanos con júbilo y por sus miradas se podía ver que coincidían con los sentimientos de su gobernante-por ello quiero otorgarle al joven Lincoln Duol no solamente la medalla Zora del valor, sino también el símbolo de la familia real para que sepa que no importa en qué circunstancia se encuentre, siempre tendrá el respaldo de nosotros los Zoras.
Tras esto se escuchó como todos gritaron el nombre del peliblanco mientras alzaban los puños en señal de aprobación. Mientras el rey le colocaba la medalla y le entregaba una clase de moneda de plata con el tamaño de su palma con el símbolo de la familia, tanto la reina como Sam y Mipha dejaron escapar una radiante sonrisa.
Mipha: Al final cumplió su promesa de no morir-dijo esta que desde que el humano volvió no ha dejado de abrázalo-gracias a el logramos sobrevivir.
Reina: Es un buen muchacho-dijo mientras recordaba todo lo que hizo por su pueblo, su hija y ella misma-Es una lástima que no pueda quedarse.
Sam: ¿A qué se refiere su majestad? -dijo la otra Zora que desde que el joven se había levantado a la mañana siguiente no hizo más que darle un golpe por preocuparla para después llenarlo de abrazos para agradecerle por haber salvado a su familia, amigos y a ella misma.
Reina: Él es un joven que seguramente quiere encontrar su propio camino-dijo ella viendo al cielo-hay mucho que querrá explorar y aprender, si se quedara solamente se estancaría además de que evitaría que conociera del basto mundo que lo rodea.
Y con esas simples palabras la reina se dirigió a dentro del castillo, dejando tanto a la joven princesa como a la amiga de su hija pensando en sus palabras.
Narra Lincoln
La noche al fin cayo en el castillo, el cual desde aquí parecía aún más grande que cuando lo había visto por primera vez. El viento helado sacudía mi pelo y me daba una ligera sensación de tranquilidad que no experimentaba desde que estaba con papa y mis hermanas.
Lykky: ¿Seguro que quieres irte? -pregunto la diosa que se encontraba en forma de esfera de luz a mi lado-podrías tener una vida tranquila si te quedaras en este lugar.
Lincoln: Lo se Lykky-dijo este mientras sujetaba un bolso atado a su espalda con la ropa que le había obsequiado Sam y Mipha-me gustaría quedarme con ellos y quizás aprender más, pero mis hermanas y mi papa deben estar esperando a que regrese.
Lykky: Entiendo-dijo esta con suavidad-saben que seguramente antes de ello te deparan muchos contratiempos ¿verdad?
Lincoln: Si-dijo este mientras su voz tomaba un aire de determinación-pero imagina todo lo que veré en mi viaje, las personas que conoceré e incluso las criaturas que me enfrentare…quiero explorar y conocer lo más que pueda Lykky.
Puede que no pudiese ver a la diosa, pero sentía que con esas palabras ella había embozado una sonrisa llena de comprensión. Con ello dicho estuve dispuesto a irme.
¿?: ¿Te vas sin despedirte Link?
Al escuchar esa voz automáticamente mi sangre se helo y aun con miedo voltee para observar a mis amigos Sam, Mipha y Sirel.
Mipha: En serio pensabas irte sin antes despedirte de nosotros-dijo con un deje de tristeza.
Lincoln: …no quería lastimarlos con mi partida.
Sam: Nos hubieses lastimado más si te ibas y nosotros nos hubiésemos dado cuenta hasta que te encontraras a kilómetros de aquí-dijo con un pequeño puchero.
Lincoln: Tienen razón, lo lamento mucho-dijo el joven-pero ¿hay una razón para que estén despierto a esta hora?
Sirel: Solo queríamos estar acá para desear un buen viaje Lin-lin-dijo el Zora mientras de su espalda sacaba unas bolsas que se las entregó al chico-estos de aquí son algunos postres, galletas y café que empaque para que comas en el camino.
Sam: Esto es de mi parte-dijo entregando al joven dos retratos pintados, uno de todos ellos sonriendo y uno solo de ellos dos-es para que no nos olvides y.…una cosa más-acto seguido sujetarme y sellas sus labios con los míos.
Eso me había dejado en shock por unos momentos dejando únicamente que soltara
Lincoln: Wow…
Mipha: Tonto-dijo para posteriormente darme un pellizco que me saco del asombro.
Lincoln: Lo-lo siento-dije tratando de disminuir mi sonrojo.
Mipha: Supongo que ahora sigo yo-dijo para posteriormente sacar un estuche de su espalda junto a una bolsa que a primera vista se notaba pesada- En el estuche se encuentra una daga que papa y mama encargaron al herrero para ti, en cuanto a la bolsa son unas cuantas monedas de oro, plata y cobre del cuarto de tesoros del castillo.
Lincoln: Pe-pero ya me dieron la medalla y el símbolo de la familia, no puedo aceptarlos-dije sintiendo que me estaban dando demasiado.
Mipha: Esos fueron por parte del pueblo-dijo está soltando un pequeña risa- estos son de parte de mi familia…aunque aún falta el mío-cuando estaba a punto de replicar pude sentir como sus labios se juntaban con los míos tal como había sucedido con Sam.
De nuevo la impresión había hecho que no pudiese contestar más que balbuceos.
Sirel: Vaya amigo, eres todo un casanova-dijo con una pequeña mirada de malicia- dime ¿Cuál te gusto más?
Tras eso pude ver como ambas me miraban esperando una respuesta, lo cual solo hizo que mis nervios crecieran.
Lincoln: E-e-e ¡Tengo que irme! -dije mientras corría para salir de esa situación- ¡hasta pronto amigos!
Mini narración normal
Si nuestro protagonista se hubiese quedado hubiese escuchado la pequeña interacción de los tres Zoras.
Sirel: Jajajaja corre muy rápido-dijo mientras secaba una lagrima que se le formo de tanto reír.
Mipha: …A penas se fue y ya lo extraño-dijo con pesar en su voz.
Sirel: No se preocupe su majestad, él dijo que volvería y no creo que el rompa sus promesas-dijo con una pequeña sonrisa-además, también están ese regalo que le dieron.
Sam: ¿Regalo?
Sirel: El collar-dijo para ver como ambas se sonrojaban- ¿pensaron que no sabía que era una propuesta de matrimonio?
Sam/Mipha: Y-y-yo di-digo no-nosotras…
Sirel: No pasa nada-dijo con una sonrisa-les deseo a ambas que sean muy felices con él.
Fin el primer acto
Que tal a todos con ello hemos terminado el primer acto de la historia, espero que les guste y no olviden dejar sus comentarios, dudas y preguntas. Les agradezco de todo corazón que se tomen el tiempo de leer y seguir la historia; ¡Son los mejores!
Sin más que decir… ¡Nos vemos hasta la próxima!
