¡Hola! Qué tal bellas personas desconocidas:3

Quise reescribir este Fanfic del año 2014 xD

borre el fic de esa fecha porque estaba totalmente mal escrito ywy. Como ya pasaron varios años, estuve organizando las ideas de este fanfic, estuve practicando dibujo para poder imaginarme escenas y dibujarlas y escribiendo capítulos medios medios para luego hacerlo bien.

este fanfic, tiene contenido Oc (Original Character).

Así que, tanto ese Oc y otros que aparecerán son míos e igual la trama., pero los personajes de Shugo Chara y Tokyo Mew Mew son de sus respectivos autores.

Pues sin mas, espero que les guste n.n7


Capitulo uno.

Me adentre ante esas puertas de madera al famoso café que todos hablaban por sus riquísimos postres, también por su linda arquitectura, era todo rosa y me asombre más al ver en su interior, todo muy elegante, como un castillo... Fue lo que pensé. Pero me distrajo un ruido sordo, era un plato, no, varios platos estaban rotos, había una niña que estaba haciendo malabares con ellos y los platos salían volando, por su atuendo, entendí que ella trabaja aquí, ¿Cómo es que la dejan hacer eso?, había una empleada que su aura daba miedo y atendía muy fríamente a sus clientes, otra chica que tan solo caminar ocasionaba un caos, en una esquina se encontraba otra empleada tomando un té tranquilamente ignorando lo que pasada alrededor suyo. ¿Qué clase de café es este? ¡Parece un circo!

—Bueno, querida, ¿Te gusta? ¿A qué es divertido? — Rio mi tío, parece que él solo se divierte, yo solamente me encontraba quieta en mi lugar mirando aquel bullicio me estaba empezando a incomodar.

¡No es para nada divertido!

— ¡Bienvenidos al Café Mew Mew! Por favor tomen un asiento. —Una chica de cabellos cortos y de un lindo color bordo, nos habló y nos llevó a una mesa. Luego nos dio el menú, mi tío eligió el especial de hoy, yo no sabía que elegir, había muchas cosas ricas, opté pedir lo mismo que mi tío. —Ya se los traigo.

Sin más se fue a pedir nuestros pedidos.

—Y dime Zoey, notando tu expresión, mucho no te gusta el café ¿No?—Me pregunto mi tío dando una sonrisa.

—No es que no me guste... Es muy raro este café...—Musite mirando hacia otro lado haciendo una mueca. Mi tío simplemente soltó una risita por mi respuesta.

Antes de que el dijese algo, vino la chica de pelo bordo con nuestro pedidos, eran dos batidos de frutilla y crema batida acompañada con una rebanada de torta de fresa.

¡Que rico!

— ¡Que lo disfruten!— mirándola bien su traje de sirvienta es muy lindo, era de un color rojizo oscuro, que casi combina con su pelo. Me la quede observando no sé cuantos segundos hasta que ello lo noto y cruzamos miradas, rápidamente gire mi vista y me concentre en mi postre. —Esto... Oye ¿Puedo hacerte una pregunta?

Dirigí mi vista hacia ella, ella me estaba mirando con curiosidad, asentí.

— ¿Eres extranjera, verdad?

—Eh... Yo...

—Mi queridísima sobrina es algo tímida para hablar, y no es de aquí, vino de Francia como una estudiante de intercambio. —Me interrumpió mi tío, yo lo mire por las innecesarias palabras.

—Ya veo, entonces, ¡Bienvenida a Japón! —Exclamó feliz mientras sonreía.

Le devolví el gesto a la sirvienta, sonriendo tímidamente.

Habían pasado los minutos mientras charlaba con mi tío con temas peculiares, terminamos nuestro postre y mi tío se fue a pagar la cuenta, mientras yo me dirigía al tocador para lavarme las manos, al salir de allí sin si quiera fijarme en donde caminaba escuche que una voz femenina exclamó "¡Cuidado!", pero yo había reaccionado tarde y me termine chocando con ella haciendo todas las cosas que traía se le caigan en el piso haciendo un estruendo, por suerte no había nada frágil.

Adolorida me sobe mi trasero, había caído feo, eche un vistazo a la chica que también yacía tirada en el piso, era aquella camarera que se tropezaba con todo, tenía un lindo cabello verde y su traje del mismo color.

— ¡L-lo siento, lo siento, lo siento! No me di cuenta por donde iba...— se levantó rápidamente y me ayudo a levantarme mientras se disculpaba unas cuantas veces más. — ¡De verdad lo siento! ¿Te has lastimado?

— ¡N-no te preocupes! Estoy bien...— Musite sacudiendo mi vestido por el polvo. Aquella chica sí que se encontraba apenada, se encontraba recogiendo las bandejas de plata que estaban esparcidas por el suelo, note en mi pie que había uno que casi pisaba, lo recogí y se lo alcance a la peli verde. —Ten.

—G-gracias... Y perdona de vuelta.

Se disculpó muchas veces ya... Suspire diciéndole nuevamente que no se preocupara.

Sin más se fue llevando aquellas bandejas a unas puertas que son exclusivos para empleados, yo me estaba por ir pero note en el suelo algo ovalado y amarillo, lo tome y era un medallón con un dibujo en el medio de color verde.

Quizás esto podría ser de ella… Pensé mientras fijaba mi mirada en aquellas dos puertas que estaban a lado de la otra.

¿En cuál se metió? Pense dudosa tratando de recordad, pero mi memoria termino fallando.

Sin más, me acerque y toque la puerta, debería dárselo rápido, No podía perder el tiempo, a saber que mi tío se encontraba esperándome pero apenas puse la palma esta se abrió de a apenas, me sobresalte e mi lugar por tal acción. Al dar unos segundos no había nadie detrás de la puerta, sin más la abrí por completo y asome mi cabeza para ver si estaba aquella camarera, pero no había ningún rastro. Solamente en vez un cuarto había un extenso y oscuro pasillo.

Me hacía recordad a aquellas películas típicas de una mansión con un pasadizo misterioso pero muy tenebroso, pero esto se trataba de una linda cafetería. Algo inseguro de entrar me quede parada en la puerta forzando mi vista a la poca luz que se presenciaba al final del pasillo, no podía ver a la joven camarera. Me preguntaba si habría hecho bien elegir esa puerta y no la otra, pero ya lo hice, no podía perder tiempo.

— ¿Hola…?— Musite pero mi voz fue tan suave que dudaba que alguien haya escuchado, suspire y maldije por no tener una voz clara y fuerte. No me quedaba de otra que ir y dejarlo en alguna mesa. —No se ve nada…— Susurre mientras caminaba por ese corto pasillo hasta que al final de ese pasillo pude ver una tenue luz provenir que parecía ser una gran pantalla.

Anonada me lo quede observando lo que tenía proyectado, tenía una imagen la de un Zorro Rojo junto con una corta información sobre de aquel animal.

¿Animal peligro de extinción? Lei el título de un color rojo vivo. Después de dejar aquel medallón en la mesa debajo de la gran pantalla, Me quede observando el lugar sumida por la curiosidad, había otras computadoras y cables por doquier.

Hasta que note algo raro, era una especie de máquina llena de cables enchufados en todos lados, también tenía una estatua la de un gato dorado y sus ojos tenían incrustados un par de piedras preciosas de un color azulado, que estos brillaban con intensidad por la luz que emitía del proyector.

Era la misma estatua que la de fuera del café, que la única diferencia era que este no tenía alas. Aunque es muy lindo.

No sé por qué, por impulso alce mi mano y toque la cabeza de la estatua del gato, pero rápidamente quite mi mano ya que me agarro corriente en todo mi cuerpo y caí de trasero al piso por aquel impacto.

—Pero qué…— Balbucee mientras sobaba mi trasero.

Me sentí mareada, mi cuerpo se sentía extraño, no había sentido dolor alguno por aquella descarga eléctrica.

(…)

Luego de haber salido de aquel cuarto oscuro hice lo que pude en caminar correcto ya que aún el mareo no se me iba.

— ¡Cielos, Zoey! ¿Dónde te has metido? — Exclamo mi tío luego de haber salido de la cafetería, él se encontraba esperándome afuera desde ya hace unos minutos. No me creería si le dijera que me metí en un tipo de cuarto secreto lleno de computadoras y una maquina extraña, parecido un escenario de villanos. — Y estas muy pálida querida… ¿Quieres que te lleve a casa?

Él preocupado me tomo de los hombros y tomo levemente mi mejilla, supongo para ver si tenía la temperatura alta. —N-no te preocupes tío, estoy bien. Vamos a la academia que asistiré.

Sonreí mientras lo tomaba por los hombros y los empujaba, con algo de prisa, fuera de las puertas del Café Mew Mew.

Estoy segura que no volveré aquí nunca más…

(…)

El día era hermoso, soleado pero ventoso, perfecto para que salgan las personas a pasear o hacer otras cosas. Antes de llegar mi tío me sugirió que salga del coche así él podía encontrar un lugar para estacionar, por suerte para ese entonces ya que encontraba perfectamente. Me adentre hacia el gran portón del colegio, en la cual me fije en los carteles se llamaba "Academia Seiyo Elementary". El colegio era muy espacioso y con un jardín espectacular y buen cuidado, a primera vista pensé que era una mansión, aunque también tiene aires como la de un castillo.

Tenía curiosidad de husmear por ahí pero tenía que ser obediente y quedarme quieta para poder esperar a mi tío.

"No causes problemas a tus tíos, ¿De acuerdo?" Aquellas palabras de mi madre hicieron resonar en mi mente, antes de que viniera a Japón, mis padres se separaron y como mi madre tenía problemas con mi padre, ella me mando con su hermano para que yo no ande metida en esos problemas, pero de todas formas no es como si fuera a vivir por siempre aquí, estaré un año, supongo que los meses que faltan los problemas de mi madre se solucionaran y volveré a Francia, tampoco no es que me moleste estar en Japón, más bien me puse muy feliz al oír a mi madre hablar del tema, por suerte sabia japonés gracias a mi difunta abuela que era japonesa y me enseñó a hablar y pronunciar, aunque la escritura aún se me dificultaba pero podía entenderla.

Aún miraba maravillada el campus, incluso pienso que me perdería caminando por ahí.

Se podía ver a algunas personas con el uniforme de la academia, se me hizo algo raro, quizás están limpiando o algo así.

Aun mirando con curiosidad a aquellos alumnos que limpiaban el patio, recordé que ellos empezaran mañana su primer día de clases, aunque yo empezare unos días tardes, tendría que esperar a que viniera mi uniforme. Hoy con mi tío habíamos venido para entregar unos papeleos que faltaban la supervisión del director.

Una fuerte palmada en mi espalda hizo que me sobresaltara, me desconcentrara en mis pensamientos y a la vez atragantara con mi propia saliva, me gire rápidamente frunciendo mi ceño.

— ¡Tío no me asustes así!

Sin más él se rio y empezó a caminar dentro del campus, yo lo seguí por detrás mientras habíamos entrado ya dentro del colegio y caminando tranquilamente por los pasillos. Por unos segundos pare de caminar y me concentre en mirar la ventana, se podía admirar bien el patio, había unas canchas de atletismo y entre otras cosas para hacer deporte, los deportes no son los míos... Ya me imaginaba aquellas malas notas que tendría en esa materia, sonreí apenada.

Soy muy mala en atletismo, no tengo buenos reflejo y menos la fuerza necesaria para lanzar una pelota... tengo que admitir que me da algo de terror ver la pelota altos metros arriba de mi cabeza, pensar que la pelota podría estrellarse en tu rostro... Simplemente se siente doloroso…

Espera… ¿Dónde fue mi Tío?

Dejando mis pensamientos en otra parte mire a todos lados pero no había rastro de él.

Pero si fueron segundos… o ¿Minutos? Suspire con pesadez, cuando me concentro en mi mente pierdo la noción del tiempo. Camine unos pasos para ver si lo encontraba entre los pasillos que se separaban en dos. Sin rastro.

Bueno, él iría a sala del director pero… ¿Dónde está?

Lógico podría ser el ultimo piso.

(…)

Esto no hubiese pasado si no me hubiera distraído... Suspire y seguí mi camino en subir las escaleras rápidamente hasta después de unos cortos minutos termine cansándome... ¡Si solo subí a un piso! Agh ¡Odio mis cualidades físicas! Asome mi cabeza mirando los pasillos, nuevamente vacíos y sin rastros de él. Seguí subiendo.

Bueno este es el último piso, arriba esta la azotea...

— ¡Ti-!— Iba por ir corriendo junto a mi tío, si no me hubiese chocado con algo o alguien. Termine golpeándome nuevamente el trasero, ah... Eso dolió... Me sobaba lentamente y me fije con que me choque, era una chica de una cabellera larga y sedosa de una color morado oscuro, ¡Es muy hermosa! Me la quede observando como una tonta y no me di cuenta que ella me estaba ofreciendo su mano para levantarme. — ¡L-l-lo siento mucho, señorita! ¡Fue mi culpa por no mirar!— Avergonzaba me levanté como si fuese flash sin si quiera agarrarle su mano, rápidamente también agarre las hojas que se habían caído y que ella tenía a mano, no eran muchas. Sentía mi cara arder por pena.

— ¿Señorita...?—Musito. Espera... Su voz... ¡Es hombre! Lo mire bien y definitivamente llevaba el uniforme del colegio de hombres.

— ¡Oh dios! Pensé que eras una chica... D-digo... Por tu cabello largo... Bueno... E-este... ¡Je suis desolé!— Hice una reverencia solamente para ocultar mi total vergüenza y mi rostro completamente ardiendo, cielos lo dije en francés…

Que alguien me saque de aquí...

Pensé que se enojaría por haberle confundido por una chica pero en vez de eso, soltó una risita.

—No te preocupes por eso, ando acostumbrado que las personas me confundan...—me tomo los papeles que había recogido, aunque sea no soy la única idiota que se confundió... Levante mi vista apenada y lo mire, tiene un rostro tan delicado como la de una mujer... Qué envidia. Sin darme cuenta seguí mirándolo, por alguna razón, admirando su rostro, el me sonrío levemente haciendo que me bajase de mis nubes, sentí mi cara arder nuevamente

Por favor Zoey, ¡Compórtate!

— ¿Necesitas ayuda?

— ¡N-no! Bueno... Si, más o menos...— El me miro confundido por mi respuesta. —D-digo... Me dirigía a dirección para hablar con el director...

¿Por qué estoy nerviosa?

—Ya veo, mira, la dirección queda en ese pasillo, última puerta. — Señalo en donde había visto a mi tío, aunque ya no se encontraba allí, supongo que ya abra entrado.

— ¡Gra-gracias!— Conteste rápidamente mientras me retiraba de ahí.

(…)

Después de un laaargo día al fin puedo descansar. Al final el director ya tiene todo lo que necesita y me dio una cálida bienvenida al colegio, si es que llegaba a necesitar ayuda en algo, podía acudir con él o con los guardianes... Me pregunto si serán un tipo de consejo estudiantil... De todas formas, me agrado la academia, al colegio que asistía antes no era tan grande como este. También hablando del uniforme, llegaría a casa dentro de dos días.

Después de darme una caliente ducha me recosté en mi cama, mire a mi costado y se encontraba señor Tom. Tom es el gato del novio de mi tío, se llama Takeshi, él es la persona más agradable del mundo, también apuesto, me trata como si fuese su hija... En simples palabras David y Takeshi se conocieron en el trabajo, sin más empezaron con una amistad y después de esa amistad termino siendo algo más.

Acaricie el pelaje suave de Tom y este se estiro lo más que pudo, gustoso de las caricias. ¡Es una ternurita!

Sin más me dispuse a dormir.

"¡Daré lo mejor de mí! Fueron aquellas palabras que dije al empezar…"

"…Quizás si supiese lo que pasaría más tarde, no lo hubiese tocado…"