Nota: Me gustan mucho los Fushiguro por algún motivo. Y siempre le quise escribir algo a Toji con la señora Fushiguro, porque se me hacen bonitos y trágicos... Y pues, también, no me gusta el Satoru/Toji... Nomás me gustó cómo Toji le dio de putazos a Satoru jajaja.
Nunca fuiste tangible, en realidad. Tu mera existencia era más como una ilusión, eras algo así como inalcanzable.
Eras amable y cariñosa, y realmente, nunca te enojaste conmigo; ni me miraste mal cuando yo no era más que una carga y un parásito que solamente, estaba contigo por dinero.
Fuiste amable con un bastardo como yo. Y amaste todo de mí, y me perdonaste mis fallas.
Como si fueses alguna clase de deidad, cuando sólo eras un ser humano más. O tal vez... No.
Eras extraña.
Porque le tuviste paciencia a una persona como yo. Porque nunca me juzgaste, y tampoco hacías muchas preguntas sobre quién era yo y cuál era mi pasado.
Eras extrañamente cálida, porque me dejaste entrar a tu vida sin miedo. Cómo si no te importara lo manchadas que estaban mis manos, tú solamente me mirabas y sonreías.
Y decías siempre, que me amabas. Nunca entendí por qué.
Pero de alguna manera, ya no pude dejarte atrás ni olvidarte o siquiera, ignorar todo lo que eras tú.
... No quise admitirlo, pero, posiblemente, yo también te amé. Yo también... Me enamoré de ti.
Porque, me dejaste entrar en tu corazón como si fuera una casa, un hogar. Y yo, me dejé arropar por tu calidez y tu sonrisa.
Y es extraño porque nunca fuiste tangible. Siempre fuiste más como efímera.
Y quién te mató, no fue nuestro hijo. Fui yo, en realidad.
(Y ahora, nuevamente está oscuro y frío.
O al menos, eso quiero pensar cuando miró a nuestra pequeña Esperanza.
Y a la familia que me diste.
—Que obviamente, no supe valorar, hasta que morí—).
Nota: Si me permiten, iré a admirar a la señora Fushiguro (?).
