Ya estoy volviendo a volver porque la vuelta esta de vuelta...
Ya en serio como proposito necesito sacar esta historia de mi ser porque tenia muchas ganas de escribirla asi que con reviews o sin ellos yo seguire
(pero si quieren dejar si me animan mucho)

o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o MIGUEL ANGEL POV o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o

Tener una hermanita menor era más genial de lo que creí. Resulta que aunque no sabía hablar, Camy entendía muy bien todo. Le encantaba cuando le contaba todas las aventuras de mis superhéroes favoritos. Ninguno de mis hermanos me escuchaba con tanta atención y tampoco los podría tener sentados en mis piernas mientras actuaba lo que leía en mis comics, y jamás podrían verse tan adorables al tomarse una siesta ahí como la pequeña Camy. También le gustaba ver los videojuegos igual que a mi, pero distraía mucho así que de vez en cuando "jugaba" con el control "especial" que no necesitaba conectarse. Si, después de eso ya soy un hermano mayor en toda regla.

Al principio Shade hablaba poco pero comenzó a aprender rápidamente, cómo Camy no habla mucho no tenía con quien practicar y con una que otra corrección iba mejorando bastante rápido. Aunque debo admitirlo, era divertido escucharla decir frases raras y ver a mi hermano genio rascándose la cabeza tratando de entender que quería decir nuestra loba favorita. A veces Donnie la tenía en su laboratorio ya que quería investigar más acerca de sus superpoderes. Abril se propuso a enseñarle por completo el idioma y además Donnie le consiguió algunos libros infantiles para comenzar.

Debo decir que las chicas cambiaron mucho tras el servicio de peluquería y baño O'Neil. Shade tenía gruesos cabellos negros, eran dificiles de cortar por lo que Abril solo le arreglo el fleco para que ya no le cayera en la cara y una vez cepillada vimos que su cabellera era larga hasta la cadera, aunque después pidió que hicieran corte como lo habían hecho con su frente. Cuando descubrió las ligas para sujetarlo fue muy feliz y siempre trataba de tenerlo en cola de caballo, pero las ligas se resbalaban y sólo sujetaban el cabello a la altura de los hombros. Adoptó una gran sudadera amarilla con capucha que Casey dejó olvidada en casa de Abril y que probablemente nunca recuperará, traía jeans y una blusa negra solo para aparentar cuando salían a la calle porque en realidad su pelaje aunque fino era denso y cubría todo su cuerpo.

El cabello de Camy no era lacio ni café oscuro, solo estaba algo grasoso y sucio. Era de color castaño claro y con pequeñas ondulaciones en las puntas. Abril le había dejado unas manchitas en sus mejillas, pero insistía en que no se quitaron porque eran "pequitas", quién sabe pero hacían que se viera más adorable aún. Cada día venía vestida diferente y Abril se enorgullecia de eso, aunque solo le duraba hasta que empezábamos a jugar.

Con la nueva ropa se notó lo delgadas que estaban antes, pero como ya no se tenían que preocupar por racionar comida ambas llegaron a su peso saludable, según dijo nuestra tortuga médico en jefe. Abril estaba encantada de tenerlas de inquilinas en su sótano. Por la mañana Shade limpiaba ambos pisos (aunque costó un par de accidentes enseñarle a usar las cosas), mientras Camy le hacía compañía en la tienda de antigüedades. Se veía que Abril se divertía hablando cosas de chicas, buscándole ropa que hacía ver a la mini cómplice como muñequita y con la ayuda extra de creía que traerlas a casa había sido lo mejor para todos, sobretodo para mi que ya no era el menor en casa.

-MI-GUE-L-

-Miguel-

-No-

-¿por qué no?

-tienes que mover tu boca- dije señalando como mis labios se movían

-¿por qué?

-Es trampa-

-¿Sigues intentando hacerla hablar? - escuche a Donatello entrando a la cocina con un tono burlón. Él había intentado muchas veces que la pequeña comenzara a hablar, él se rindió hace semanas pero yo no.

-Estas celoso bro, por que yo seré su primer palabra-

-Camy no necesita- Shade se sentó frente a nosotros -comunica más que mi-

-"más que yo" - dijo Donnie desde el refrigerador.

-así es- Camy asintió con una sonrisa

-y en todo caso ¿por qué serías tú?- dijo Donatello indignado dejando las cosas que había sacado del refrigerador sobre la barra.

-Yo soy su cómplice Mickey ¿verdad Camy? - la pequeña asintió entusiasta con una sonrisa- Tú puedes ser la cuarta-

-¿Gracias?, ¿Y cuáles serán la segunda y tercera? -

-Dulce o truco- sonreí

Halloween sería dentro de poco y una pequeña tan adorable me podía conseguir muchos dulces. Mis hermanos y yo podríamos salir como todos los años, pero no podría tocar sus botines de golosinas.

-Mike no…¿soy..?¿es?-Shade intentó comenzar a formular la oración pero comenzó a dudar y volteo a ver a mi hermano.

-Estoy- Adivinó Donnie

-¡Estoy!- Asintió y volvió a comenzar-No estoy segura de Camy…. - dijo Shade, Camy y yo la atacamos con nuestra técnica de súplica, la mirada adorable doble.- No, no es seguro -

-Todos estaremos, es el único día del año en que una tortuga puede ser una tortuga en la superficie- le comentó Donatello, por eso lo quiero más.

-.. O una loba en las calles- Sonreí inocente. Shade insistió que ella no conocía a los lobos aunque fuera la viva apariencia de uno.

Shade miró a Camy, probablemente también la estaba convenciendo por que ella no pudo resistir. -Bien, no alejes Mickey-negó con una sonrisa incrédula , la doble mirada adorable seguía invicta.

Camy y yo chocamos tres…bueno, los de ella eran 5, entonces son 8, significa 4 de cada uno… ay, bueno el punto es que yo tenía a mi pequeña cómplice para pedir dulces.

Los días pasaron y la gran noche llegó. Mis hermanos y yo estábamos listos para salir. Las chicas nos esperaban en casa de Abril, Shade aún tenía miedo de lugares con mucha gente porque no quería ser descubierta, y se negó a salir a las calles llenas de niños sin nosotros.

-¡AAH!... ¡Rafael! ¡Al menos hoy podrían haber tocado la puerta! - Gritó Abril que había arrojado el tazón de dulces a Rafa por asustarla.

-Somos ninjas, el punto es que no sabes por donde entramos… ¡No, baja eso! -

Abril discutía con Rafael mientras agitaba un rodillo amenazante.

-¿Abril, estás bien?- Shade apareció corriendo por la puerta con los ojos encendidos en ese amarillo fosforescente que tiene cuando se altera, pero al vernos estos volvieron a apagarse. Vestía los pantalones rasgados con los que la conocí, una blusa vieja de Abril, un poco de sangre falsa que corría desde la barbilla y un cinturón atado para que pareciera que su cola era postiza.

-Bien histérica-exclamó Rafa agachándose para esquivar un rodillazo de Abril.

-Cómplice mickey- escuche a la pequeña Camy y la vi entrar al cuarto. Abril le consiguió a Camy un disfraz de brujita con sombrero y falda. Se veía bien, ya podía ver los dulces cayendo a su canastita.

-Hola pequeña cómplice-

-Calma Abril ya nos vamos- le dijo Donatello levantando las manos en son de paz

-Esta vez usen la puerta- dijo usando el rodillo para apuntar hacia la salida

Salimos y no había suficientes horas para tocar puertas. Al final Camy aún no hablaba así que voluntariamente la acompañé a cada puerta para recibir dulces como todo buen hermano responsable haría. La gente me miraba extraño, y la verdad es que tal vez si me veía algo grande para estar pidiendo halloween, pero Camy fue la estrella. Una abuelita me dio dulces extra por ser tan buen hermano mayor. Nunca había sido un hermano mayor, ya veo por qué a Leo le gusta tanto. Los chicos solo caminaban a tres o cuatro casas detrás de nosotros, la última vez que me fijé,aunque no me fijé muy seguido.

-Tengo sed- la pequeña tiró un poco de mi mano. - Mickey quiero agua-

-Está bien, tal vez Abril le dio algo a Shade vamos a… buscarlos- o habíamos avanzado muy rápido o ellos se quedaron muy atrás por que yo ya no los podía distinguir. Necesitaba otro par de ojos buscando. -No puedes hacer eso…-dije señalando a la cabeza-...para contactar a shade-

-Pero no la veo- aaagh lo olvidé.

- Ven cómplice, entonces harás reconocimiento aéreo-la senté sobre mis hombros y empecé a caminar de regreso.

-No veo a Shade-

-Tú tranquila y yo nervioso-dije metiéndome una paleta a la boca.-Deben estar cerca en algún lado-

-No, no te los comas todavía- la pequeña reclamó dándome unas palmadas en la cabeza.

-Sólo es uno-

-Tienes que compartir-

-Ah, si solo es eso- alce un caramelo sobre mi cabeza y ella lo tomó.

-Hay que dejarle a Shade… -

-Okidoki-

-.. Y a Leo, y Donnie… -

-Anotado-

-... Y a Rafa-

-Naah, él no me cae tan bien- dije bromeando. Caminamos media cuadra y alcance a ver una silueta amarilla en un callejón al otro lado de la calle. -¿Ves? Ya los encontré - Me acerqué a la esquina y mire ambos lados para cruzar, después de todo le tenía que dar un buen ejemplo como hermano mayor. Íbamos por la acera tranquilamente, cuando ya casi estábamos llegando al callejón para revisar, y un tipo salió corriendo del callejón. Era muy probable que mis hermanos estuvieran ahí.

-confirmado, creo que pueden estar aquí mini cómplice-

-¡Noo! - Ese era Leonardo, bajé a Camy de mis hombros y la cargué sobre mi brazo izquierdo para correr hasta el callejón.

Llegué a la esquina, con mi asombroso nunchaku en mano, justo en el momento en el que Rafael pateaba a un payaso tenebroso alejandolo de ellos. No podría jurarlo pero creo que tenía algo púrpura tatuado. El chico llevaba un cuchillo en la mano, uno real, y ya estaba manchado de alguna substancia azul. Había otra persona tirada inconsciente en el piso, podía adivinar que le había pasado. Shade estaba tirada dando jadeos, sus ojos brillaban y el pelaje de sus orejas, y cola, estaba erizado. Donatello retrocedió un poco sosteniendo su propio brazo, finalmente cuando Shade levantó la mirada para hablarle a Donnie que estaba junto a ella nos vio a nosotros.

-¿C.. Camy?- dijo Shade volteando en nuestra dirección y con ella mis hermanos, excepto Rafa que estaba practicando boxeo con el otro chico.

-Miguel Angel, llevatela- me reprendió Donatello

-¡No veas!-dije dándome la vuelta y le tapé los ojos con la mano derecha, a lo que ella protestó sacudiéndose y pataleando.

-No, espera, shade-la cargue y la puse frente a mi - Shade arregla ¿recuerdas? - No, no me acordaba hasta ese momento

No sé cómo pero lo siguiente que escuché fue a Rafael amenazando mientras los pasos del atacante se alejaban corriendo para salir del otro lado del callejón. Por suerte conozco el vocabulario de Rafa y alcance a cubrir los oídos a la pequeña antes de que escuchara más de lo que debía.

-Se fueron...-escuché decir a Donatello algo sorprendido, no sé por qué se sorprende, cualquiera huiría de Rafa solo con verlo a la mitad de un callejón oscuro. Lo tomé como una señal de que ya podía voltear, primero giré mi cabeza para estar seguro pero al hacerlo me di cuenta que se lo decía a Shade. Le estaba ofreciendo su mano para levantarse.

-Donatello, ¿Qué…? - comenzó a preguntar Leo pero fue interrumpido por quien menos esperaba.

-Estoy bien- dijo Shade aclarando un poco su garganta poniéndose de pie con ayuda de Don.

-¿ves?-

Me acerqué a ver llevando a Camy de la mano hasta donde estaba y la pequeña se abrazó a la pierna de la loba. Seguramente la historia que nos cuente Donie en casa será muy interesante porque no tenía ni idea de lo que había ocurrido o si había ocurrido algo..bueno talvez a Shade por las manchas en toda su ropa. Ella incluso estuvo a punto de levantar a Camy en brazos pero Donatello la detuvo.

-No creo que sea buena idea- Dijo cargando él a la pequeña. Shade miró sus ropas, estaba llena de la misma substancia azul.

-estoy bien- Le sonrió Shade a la niña

-Será mejor que las dejemos en casa antes de ir a buscar a esos dos.- dijo Rafael cruzándose de brazos con su pose de rudo.

-Miguel Ángel lleva a las chicas a la guarida- me indicó Leo, yo le hice un saludo militar dispuesto a cumplir mi deber - Nosotros iremos a asegurarnos que no haya más problemas-

Donnie bajó a la pequeña y se acercó a mi. Me incliné un poco para ofrecerle que tomase mi mano pero ella estiró los brazos. La levanté y se acurruco en mi hombro. Fue hasta entonces que consideré que tal vez si estaba cansada. De todas formas ya había menos niños en las calles o gente que nos abriera para darnos dulces. No hubiésemos conseguido muchos más dulces.

El maestro Splinter y Abril se preocuparon al ver las ropas que tenían grandes manchas. No mejoró cuando Shade les comentó que eso era lo que para nosotros es sangre. Por suerte Camy estaba dormida y no nos gritaron. Pronto Shade se disculpó por arruinar la blusa prestada y les dijo que explicaría todo. El maestro Splinter observó a Camy en mis brazos y me señaló el sofá con su bastón .

-Será mejor que la dejes para que puedas ir a reunirte con tus hermanos- dijo poniendo una mano en su espalda -Prepararé té para que escuchemos la historia de la jovencita Shade-

Deje a la pequeña cómplice en el sofá y ella se acomodó para seguir durmiendo. Era como ver un cachorrito dormir. Me hubiera quedado un buen rato pero no pensaba desperdiciar cuando el maestro Splinter me estaba dando permiso para salir otra vez.

Llamé a Donatello para que me dijera dónde estaban, con mi talento para los atajos estaría ahí en un segundo. Por un momento pensé en regresar y usar mi patineta pero mis piruetas eran geniales con o sin ella.

-Ya llego por quien lloraban- dije llegando con mis hermanos con un asombroso aterrizaje heroico, sabía que no podía sorprenderlos pero siempre podía hacer una gran entrada.

-Si como no- Yo sabía que en el fondo Rafa me extraña cuando no estoy- Solo llegaste a interrumpir la clase- tal vez muy en el fondo.

-continúa Donatello - dijo Leo.

-como decía, tengo la teoría de que la habilidad de Shade no es curar a otros…-continuó hablando Donatello.

-¿Y entonces fue truco de magia o que? - Dijo Rafa cruzado de brazos. Tenía un buen punto, ella me había curado el tobillo.

-No exactamente… Sus células parecen tener su propia forma de regular los ciclos de replicación dando a sus tejidos propiedades regenerativas únicas que funcionan de forma acelerada y eso sumado a una característica extraordinaria de sus neuronas espejo que le permiten transferir las sensaciones de otros y más- Donatello jura que eso era una buena explicación pero la verdad es que solo asentí hasta que dejó de hablar.

-¿Puedes simplificarlo un poco más?-Leo preguntó justo lo que estaba pensando, bueno casi.

-Por ejemplo con el tobillo, digamos que no lo curó solo que intercambió- Abrí los ojos sorprendido, me di cuenta de lo amable que fue Shade cuando ni siquiera me conocía aún.- cuando me curó a mi las heridas no desaparecieron, simplemente pasaron de mi brazo a su brazo-

-Y después su cuerpo se cura con eso regenerativo que decias- Eso sí lo entendí, gracias Leo.

-Si, pero creo que lo quiere ocultar a Camy-

-Entonces los cortes, no se los hizo ninguno de los miserables- Rafa no me ayudaba en nada. ¿De qué cortes hablaba?

Muy bien, eso quedó comprendido Camy no debía enterarse del secreto, aunque le guste compartir no creo que...un momento, olvidamos algo….

-¡OH NO!¡¿Donde deje mis dulces?!.-

o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o SHADE POV o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o~o

Estaba sentada sola en el comedor, los chicos se encontraban entrenando y Abril veía al principal de los monitores de televisión con Camy al lado. Mi amiga pelirroja pensaba que lo que hacía falta para que Camy hablara era mostrarle más vocabulario. Sin embargo lo único que había conseguido era que diera algunos pasillos torpes al ritmo de las canciones en los programas para niños. No me quejaba, era muy adorable.

Habían pasado unos días desde el incidente en Halloween, aún me causaba un poco de culpa recordar cómo había pasado. Dado que la blusa era de Abril me sentí obligada a darle explicaciones y además atenuar los temores del maestro.

Recuerdo cómo llegué a casa con las orejas bajas y la cola casi enrollada en mi pierna. Cuando salimos esa noche estaba muy nerviosa, no estaba acostumbrada a andar libremente por la calle y menos aún rodeada de tanta gente. Sentía mis latidos acelerarse cuando nos internábamos en la multitud, recuerdo dar un pequeño salto cuando un par de niños chocaron con mi pierna. Había muchas voces y gritos, trataba de mantener los ojos sobre Camy y Miguel Angel pero me era difícil con los nervios. Me sentía incapaz de ignorar sonidos que antes hubiera identificado fácilmente como inofensivos. ¿Y si nos descubren?¿alguien nos seguiría si notaba que no éramos humanos?. Los chicos venían bromeando sobre la originalidad de algunos disfraces o adivinando personajes, yo no sabía ninguno así que solo miraba alrededor. De pronto la sensación de una mano en mi hombro me hizo soltar un gruñido, segundos después me di cuenta que solo era el pobre Donatello.

-¡Perdón!- me exclamó alejando la mano de mi

-No no no no, yo perdón-me disculpé muy apenada.

-Tranquila, estás con los mejores ninjas de la ciudad-comenzó a decir Rafa

-Debo acostumbrar, mucho sonido-

-Podemos apartarnos un momento de la calle si quieres- me ofreció amablemente Donatello y dejamos de caminar.

-Está bien, nosotros nos adelantamos un poco- Dijo Leo

-No debemos perder de vista a nuestros cazadores de dulces - mencionó Rafael girándose y continuando el camino por la calle seguido de Leo mientras que Donatello y yo nos dirigimos al costado de un edificio de apartamentos.

Viéndolo de cierta forma era obvio el riesgo en el que nos estaba poniendo pero sencillamente no lo consideré hasta que de un momento a otro Donatello me puso detrás de él.

-¿Qué buscaban hacer aquí tortolitos? - dijo un humano tratando de sonar divertido mientras otro me jalaba por detrás y me sujetaba del cuello.

-Danos las carteras y se podrán ir- habló un tercero, todos tenían extraños símbolos. Me pregunté si eran otra especie de humanos.

-No tenemos nada de eso-dijo Donatello con un tono tranquilo, creo que más que ayudar su tono despreocupado les molestó.

-¡Entonces danos lo que tengan o ella lo pagará!- amenazó aparentando su agarre a mi garganta -¿Qué se supone que eres? ¿Una zorra? - dijo jalando una de mis orejas. Si hubiera sido algo postizo lo hubiera arrancado. Pero no lo era y grité. - Oye, estas cosas están bien pegadas-

-No hagas eso-sentenció Donatello sacando su bo.

-realmente no deberías hacer eso- escuche a Rafa detrás de nosotros-voy a contar hasta cinco y tú ya habrás soltado a mi amiga¿listo? - el que me tenía giró bruscamente para mirar atrás casi haciéndome caer - uno… cuatro..-

-No tan rápido montón de fenómenos -sacó un cuchillo y lo puso en mi garganta - Si estas cosas son de verdad… -volvió a tirar de mi oreja- me haré famoso, ¡Saca la cámara, rápido! - le gritaba a otro de ellos, no entendí de qué hablaba pero en ese momento sentí como mis latidos aumentaban y mis extremidades temblaban.

Un aullido nacía en mi interior y trepaba por cada fibra de mi cuerpo. Todo era borroso, solo podía sentir su brazo apretando alrededor de mi cuello. Me doble porque sentía un ardor en mi interior y de un momento a otro le clavé las garras justo arriba de la rodilla. Sentí como la punta de mis dedos se tibiaba por el líquido rojo que brotaba de él. Cuando me levanté jalando su pierna, él perdió el equilibrio y el cuchillo se clavó a un costado de mi cuello.

Escuché a Leo gritar antes de que mi cabeza golpeara contra el suelo y una mancha de color azul oscuro comenzó a crecer por mi cuello. Mi vital entró por la garganta y comencé a sentir rápidamente la falta de aire mientras miraba el cielo. Escuchaba como burbujeaba cuando yo intentaba exhalar para dar paso a una nueva bocanada de aire. No funcionaba y comenzó a nublarse mi vista. Contuve la respiración lo más que pude en un intento por evitar que la sangre terminará en mis pulmones. Sentí mi cuerpo abrumado exigiendo preciado aire, sentía que mis latidos eran tan fuertes que me abrirían el pecho. Mis garras aún sobresalía cuando me gire para hincarme en el suelo. Fue casi imposible soportar hasta que la herida se cerró y fue cuando pude toser algo de sangre fuera para tomar una gran bocanada de aire. Cuando todo se aclaró vi a Donatello hincado junto a mi. No me dejó voltear a ver qué hacían los otros, él estaba ensimismado en inspeccionar mi é unos arañazos en su brazo, era probable que yo se los hubiera hecho y me sentí la peor desagradecida del universo. Comencé a levantarme, quería disculparme pero me encontré con que Camy estaba ahí parada junto a Miguel Angel.

-¿C..Camy?-

-Miguel Angel, llevatela- Donatello expresó lo que yo estaba pensando.

Mickey se volteo de tal forma que Camy ya no podía verme así que aproveche el momento. Tomé rápidamente a Donatello por la muñeca y respire hondo, nunca lo había hecho con tanto apuro. Los cortes en su brazo se desvanecen mientras sentía como mi piel se abría lentamente en contrapunto, como muestra de lo frescos que eran los nuevos cortes en mi brazo un poco de mi vital resbaló por el borde de uno de estos. Dos líneas abrían la piel de mi brazo casi hasta llegar al codo. Donatello se puso de pie observando su brazo y pasando sus dedos sobre donde un momento había tenido heridas.

-Se fueron- me miró confundido y luego extendió su mano hacia mí y acepté la ayuda para ponerme de pie manteniendo el brazo pegado a mi pecho.

Aproveché el impulso que me dio para levantarme para acercarme un poco más a su rostro -Es secreto...-le susurré suplicante.

-Donatello, ¿Qué…? - comenzó a preguntar Leo pero yo no quería dar explicaciones aún, no con la pequeña ahí

- Estoy bien-dije lo más claro que pude pues mi garganta se sentía algo raposa porque aún estaba sanando por dentro.

-Tengo sueño-Camy vino hacia mí, quería que la cargara. Los cortes en mi brazo se cerraron y solo quedaban un par de líneas rojas. Supuse que la pequeña no las vería si la levantaba rápido, pero Donatello puso su mano en mi hombro.

-No creo que sea buena idea- Dijo cargando él a la pequeña. Me hizo un gesto y mire mis ropas, estaba llena mi vital por lo que había pasado.

-estoy bien- Le sonreí a la niña en brazos de Donatello

-Será mejor que las dejemos en casa antes de ir a buscar a esos dos.- dijo Rafael imponente.

-Miguel Ángel lleva a las chicas a la guarida- Instruyó Leo, Mikey hizo una pose con su mano en la frente- Nosotros iremos a asegurarnos que no haya más problemas-

Donnie bajó a la pequeña y ella se acercó a Mikey. Apenas la levantó Camy se acomodó, ella lo había pasado bien pero sigue siendo una humanita pequeña. En fin, después de eso fuimos escoltadas a la guarida nuevamente.

Al día siguiente descubrimos a qué se refería nuestro asaltante. Miguel Ángel lo encontró, y es que los humanos que habían estado en nuestro escondite grabando habían subido el video de su exploración a Internet. El título; "Acosados por un monstruo en un edificio de NY" y el gran final del video era mi salto de un edificio a otro, donde mis orejas y cola se distinguían perfectamente cuando mi cuerpo se estrellaba contra el tejado del segundo edificio. Era mi culpa. Para seguir con las buenas noticias uno de los tipos del callejón también apareció al poco tiempo en algún noticiero. Yo no pude entender casi nada, era él mismo sujeto tratando de narrar en algún lenguaje el doble de difícil de lo que había pasado, por suerte no apareciamos en ese. Mickey dijo que para comprenderlo solo me faltaba "barrio". Solo podía pensar que tampoco habríamos estado en ese callejón de no ser por mi, TODO era mi culpa.

Suspiré y me recosté sobre la mesa cruzando los brazos para apoyar mi frente.

-eso fue un gran suspiro- sólo una de mis orejas se levantó y también alce un poco la mirada para ver a Donatello que estaba tomando asiento frente a mí. Me miró con una linda y gentil sonrisa en su rostro.

-Hola Don- le intente regresar una pequeña sonrisa.

-Es más entretenido verla bailar que el show en sí ¿verdad?- Sonreí un poco, Abril también había comenzado a ignorar la pantalla para ver los torpes pasitos de la niña. - Oye...una de las diluciones no salió bien y...bueno, te quería preguntar si ¿puedo tomar más muestra?

-¿Más?- repetí pero no pude evitar sonar preocupada.

Donatello había estado investigando un poco sobre mis habilidades y limitaciones. Parecía físicamente imposible para él quedarse con las dudas o esperar a que se diera la ocasión para verme usarlas después de ver lo que ocurría con mi brazo. Herir a alguien era impensable, aunque Rafael insistiera con su ofrecimiento de usar a Miguel Ángel. Donatello solo me pidió muestras de mi vital, descubrí que para ellos se llamaba "sangre". La primera vez di mi brazo sin ningúna idea pero hubo un detalle, dolió mucho. Resulta que la herida que hace la aguja se cura con la aguja aún dentro de mí y aunque Donatello trata de ser gentil y no lastimarme mucho, al sacar la aguja siento como tira de mí desde adentro.

-¿Y si te prometo una paleta? - me dijo, creo que vio la duda en mi rostro o que tarde demasiado en responder.

Debo admitir que la idea del pago me causó gracia, mi vital a cambio de un caramelo en un palo. Al final acepté pero a cambio de un otra delicia llamada "Paide limon". Cuando estábamos en el laboratorio no hable mucho, en realidad sólo escuchaba mientras Donatello me decía lo que había hecho con el resto de muestras y conclusiones a las que llegaba después de los análisis. Bastante acertadas en su mayoría, así que no me quedaba más que asentir. Él notó mi silencio, normalmente es con quien más charlaba porque me corregía y explicaba pero ese día no tenía ganas.

-Oye, ¿Todo bie…?… - le gruñí, él sabía lo que pensaba aunque insistía en que no era mi culpa. Al día siguiente del incidente le expliqué como dije que lo haría y le comenté un poco de cómo me sentía, sabía que era lo suficientemente inteligente para saber que después de que Miguel Ángel encontrara ese video me sentía aún peor. -Aún estás angustiada por lo del video- concluyó correctamente, como siempre, mientras guardaba el par de tubos y me ponía un protector adhesivo en la piel - Es solo un video más entre millones que hay en Internet, la gente lo olvidará -

Sabía que solo trataba de hacerme sentir mejor. En realidad el maestro Splinter los había regañado severamente por eso, había esperado a que nos retiraramos Abril, la pequeña que ya dormía y yo pero aún desde el garaje podía escucharlos.

-eso espero-... Pero tristemente eso no pasó.

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