Uchiha equivocado
Por: Yuuki

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Resumen: Pasó gran parte de su adolescencia secretamente enamorada de su mejor amigo Sasuke, creyendo que él era el amor de su vida, sólo para darse cuenta que estuvo años profesando amor al Uchiha equivocado.

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Capítulo I: La Ilusión

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Llevaba enamorada de Sasuke Uchiha desde los catorce años o quizás un poco antes, pero no tenía claridad de cuándo fue que dejó de verlo como el niño antipático para convertirlo ante sus ojos en el príncipe azul de sus sueños.

Había invertido años completos de su vida soñando e imaginando cómo sería el primer beso, cómo le propondría noviazgo, cómo serían las tardes en su casa ayudando a su suegra a preparar la cena para después compartir con toda la familia, pero conforme pasaban los años nada de eso iba sucediendo, excepto aquel primer beso que compartieron en una tonta fiesta donde ambos estaban apenas alcoholizados, pero lo suficientemente "entonados" como para participar en los tontos juegos típicos de fiestas adolescentes.

Sakura describiría aquella situación como una muy afortunada, pues el característico genio del Uchiha lo había obligado a retirarse a penas dos rondas de haber iniciado, y ella había tenido la bendita suerte de haber alcanzado a formar parte del reducido grupo de personas que lo besaron aquella noche, grupo que estaba compuesto por ella y Naruto.

Así es, Sasuke Uchiha había sido besado por Naruto Uzumaki, pero a la Haruno aquello le traía sin cuidado, pues fue ella la primera en besarlo, y se daba el lujo de presumir que al pelinegro le había agradado de sobra la elección que hizo la estúpida botella que al terminar de girar la señaló a ella para compartir aquel beso. Su pensamiento se justificaba en la coqueta media sonrisa que enseñó el Uchiha cuando la botella señaló a Sakura.

Aquello, a pesar de ser sin importancia para la mayoría de los participantes, a ella le había levantado nuevas y renovadas esperanzas para todos aquellos planes que fueron cayendo poco a poco en el olvido debido a la falta de progreso que habían tenido durante los últimos años.

No fue sino hasta los dieciséis que recién Sakura comenzó a considerar la opción de que quizás Sasuke no caiga perdidamente enamorado de ella, de que quizás no llegasen nunca a ser novios, o de que nunca se casarían ni tendrían una hija llamada Sarada Uchiha, porque sí, la pelirrosa en medio de todas las ilusiones y planes que se había hecho para aquella vida de enamorados con Sasuke había decidido que ellos tendrían una hija, una pequeña muchacha de nombre Sarada que heredaría el oscuro cabello de su padre.

Tardó bastantes meses en hacerse no sólo a la idea de que aquello podría no suceder, sino que además tuvo que irse adaptando a la opción de considerar salir con otros muchachos por una muy entusiasta sugerencia de sus amigas.

Al menos Ino y Hinata tenían total claridad de que aquel amor que profesaba Sakura al Uchiha no llegaría jamás a nada.

Fue así entonces que para cuando tenía diecisiete años decidió aceptar y explorar otras opciones, y en vista de que pretendientes nunca le faltaron rápidamente se vio involucrada en una especie de relación con un chico de nombre Kiba.

No duraron demasiado, pues los caracteres eran tremendamente distintos y el único aspecto en el que parecían coincidir era en lo explosivos que eran ambos. Además Kiba se mostraba constantemente celoso de su amistad con Sasuke y Naruto, pues gran parte de su tiempo libre lo destinaba a pasarlo en compañía de aquellos muchachos.

En conclusión, discutían más de lo que hacían cualquier otra cosa, así que poco duró aquel noviazgo. Sin embargo, aquella fue la experiencia decisiva que invitó a la pelirrosa a sumergirse en el mundo de los noviazgos.

A Kiba entonces le siguieron apenas un par de muchachos, con los cuales tendía a repetirse la misma historia de celos hacia sus mejores amigos, y aunque ella aseguraba con todas sus fuerzas que no pasaba absolutamente nada con ninguno de ellos, la verdad es que poco le creían.

Si bien sus intentos de relación no eran del todo exitosos, le ayudaron a entender por fin no sólo que todas las ilusiones que se había hecho con Sasuke no tenían futuro, sino que también y más importante, se dio cuenta de que realmente nunca estuvo enamorada del Uchiha. Bueno, quizás en algún momento de su infancia sí, pero aquello que alegó durante años era amor no era más que una especie de obsesión nacida a partir de lo idealizado que tenía al Uchiha. No era mentira su amor, pero se había enamorado de una ilusión que ella misma se había inventado.

Después de aquella revelación pudo disfrutar con total libertad de las juntas y salidas con sus dos mejores amigos, pues ya no se preocupaba de sí alguna de las acciones del pelinegro significaría algo más de lo obvio.

Honestamente, fue liberador para ella haber alcanzado aquella conclusión con respecto al Uchiha, pues ya no se sentía nerviosa cada vez q iba a su casa, y gracias a eso ahora frecuentaba mucho más la residencia Uchiha, muchas veces incluso apareciendo sin la compañía de su rubio amigo, pues una vez liberada de sus sentimientos, ella y Sasuke generado un clima de tan absoluta confianza y comodidad que pasar tiempo el uno con el otro era una de las actividades predilectas de cada quien.

Claro que Sasuke nunca diría aquello en voz alta porque lo consideraba absolutamente innecesario, además Sakura le conocía tan bien que con ella las palabras sobraban.

Muchas veces esos dos se juntaban a simplemente hacerse compañía, usualmente porque a Sakura no le gustaba la idea de tener que pasar tanto tiempo a solas en su propia casa, así que siempre que el Uchiha la recibía, ella iba a pasar tiempo con él.

Así entonces Sakura, al igual que Naruto, pasó a ser una más de la familia Uchiha. Sasuke le veía como a su hermana pequeña, la cuidaba e intentaba protegerla de la forma más discreta que se podía, pues no dejaba de aparentar indiferencia ante la mayoría. Por el lado de Mikoto, la madre de los jóvenes Uchiha, la trataba como una hija más, aunque en el fondo guardaba secretamente la esperanza de pronto poder tratarla como su nuera, después de todo ella sabía que la pequeña Sakura llevaba años gustando de su bobo hijo menor. El padre de los muchachos, su que interactuaba mucho menos que el resto de la familia con la joven de cabellos rosados, le guardaba un gran afecto, pues siempre se mostraba preocupada y atenta por su hijo y por Naruto, y aquello era una cualidad que él valoraba mucho en la chica.

Finalmente estaba Itachi, el hermano mayor de Sasuke que hacía poco había vuelto del extranjero, luego de terminar sus estudios. Conocía a Sakura desde que era una niña, y recordaba guardarle mucho cariño a la jovencita, después de todo era una cría casi tan dulce como Sasuke cuando era bebé, sin embargo, la última vez que la vio seguía siendo una niña, por lo que encontrarse con ella cuando retornó a Japón le dejó una gran sorpresa.

La muchacha había cambiado considerablemente, aunque después de tratarla en alguna de las varias ocasiones en las que ella iba a su casa, se percató de que aquella dulzura que la caracterizaba seguía intacta, aunque entremezclados con aquel carácter explosivo y tosco que había adquirido en su adolescencia.

Imaginaba que teníatuvo que hacerse respetar de una u otra manera y aquella agresividad le había servido perfectamente para alcanzar su cometido, aún así, cada vez que la observaba comportarse de aquella forma le robaba una sonrisa de diversión que el pelinegro se forzaba rápidamente a disimular.

Después de tratarla por un par de meses después de su retorno pudo confirmar que el cariño que guardaba a la jovencita seguía intacto, pero habían otros sentimientos que ella despertaba en él, sentimientos que Itachi reconocía de sobra y que quería negarse a sentir por ella.

En más de alguna ocasión su madre le había comentado lo impaciente se sentía a veces porque Sasuke no hacía a Sakura su novia, y de ahí se desprendía un monólogo entero en el cual su madre hacía un repaso por la vida completa de los jóvenes y destacaba efusivamente los "coqueteos" que se daban entre ambos, o las veces en las que Sakura demostraba tan abiertamente lo enamorada que estaba de Sasuke.

Al principio se sentaba tranquilamente junto a su madre para prestar atención a sus palabras, pero cuando la historia se repitió en varias ocasiones más ya no escuchaba con tanta paciencia, y usualmente buscaba una forma lo suficientemente educada para escapar y así librarse cuanto antes de la tensión que atacaba su cuerpo cuando su madre compartía sus bobas ilusiones de tener a Sakura como nuera.

Por el lado de Sakura, ella no recordaba muy bien qué era lo que sentía con respecto a Itachi, pues cuando niña tuvieron escasas oportunidades de convivir, y en aquellas oportunidades no interactuaban demasiado, después de todo el joven le llevaba por al menos cinco años, así que constantemente estaban en etapas muy distintas y poco era lo que tenían en común tenían. Lo que sí recordaba es que siempre fue muy cordial y amable con ella, siendo aquello más que suficiente para ser digno de la estima de la pelirrosa.

Cuando volvieron a encontrarse el primer pensamiento que logró articular en su cabeza fue referente a lo atractivo que se había vuelto, y no es que antes no lo fuese, pero en aquel entonces ella no prestaba atención a esas cosas, o a alguien más que no fuese Sasuke, por lo que sí, efectivamente quedó un poco atontada la primera vez que le vio (gracias a sus locas hormonas adolescentes).

Más nerviosa que cualquier otra cosa tuvo un par de conversaciones con él, descubriendo en el proceso que el joven Itachi no sólo era extremadamente atractivo, sino que también era brillante. Poseía un intelecto que le dejaba constantemente sin palabras, pero además, lo caracterizaba una amabilidad y calidez que le permitía tranquilamente cuestionar sobre todo aquello que desconocía para que él, con paciencia, le explicase detalladamente todo lo que sabía.

Sí, parecía pintarlo como él ser perfecto, pero pese a los muy destacables atributos del pelinegro, ella era muy consciente de que aquel Uchiha estando malhumorado era mil veces peor que el mismísimo Sasuke, y eso, era mucho decir.

Ya un par de veces se había topado con el mayor en ese estado y aunque era capaz de mantener una breve conversación de forma tan educada como su malhumor se lo permitiese, terminaba marchándose rápidamente del espacio común.

Varias veces la pelirrosa había sentido curiosidad por aquello que tuviese la capacidad de poner de tan mal humor al mayor de los Uchiha, pero usualmente resistía exitosamente las ganas de preguntar, después de todo, no es como que fuese lo suficientemente cercana al muchacho como para simplemente preguntar y esperar que de buenas a primeras él le vaya a contar tranquilamente lo que le acompleja.

Una noche coincidieron en el patio de la casa Uchiha. Ella estaba sentada en el pasto, contemplando la noche mientras esperaba el regreso de sus amigos que habían salido a comprar cosas para comer y beber, mientras que ella había optado por esperarlos en casa, alegando que estaba cansada.

El mayor de los Uchiha había salido de su habitación después de un día completo encerrado en ella producto de su malhumor. Temprano en la mañana había visto a su madre hablar con Sasuke sobre lo que tantas veces le había hablado a él: quería que Sakura fuese su nuera. No se quedó a observar la totalidad de aquella conversación, pues fue suficiente con ver la tonta media sonrisa de su tonto hermano menor que daba a entender cosas que honestamente a él no le interesaban saber. Así que antes de escuchar cualquier otra palabra, se retiró hacia el segundo nivel y permaneció toda la tarde encerrado, sin responder llamadas, mensajes o insistentes golpes en su puerta.

Ya al anochecer salió, asegurándose de no encontrarse a nadie que pudiese cuestionar su estado anímico de aquel día, para poder fumar un cigarrillo tranquilamente en su patio, y quizás así, poder despejar su mente.

Al salir inhaló profundamente el fresco aire que le recibió en medio de aquella pacífica soledad. Sabía que su hermano y sus amigos volverían en un rato más, así que contaba con tiempo suficiente para relajarse.

Obviamente no contaba con la presencia de cierta pelirrosa en su patio.

No fue su intención hacer ruido o asustarle de alguna forma, pero la sorpresa que le causó su presencia se reflejó en una torpe tos provocada por atorarse con el humo de la primera calada de su cigarro. Como era de esperar, la muchacha volteó su rostro en dirección al origen de aquel ruido, encontrándose con un joven de largos cabellos negros cuya expresión se veía molesta.

¿Le molestaría su presencia ahí? Se cuestionó la pelirrosa al fijarse en su expresión, sin embargo, intentando no darle importancia, le hizo una seña con la mano, a modo de saludo. Él decidió acercarse y sentarse a su lado, en el césped, sin decir nada, le dio una calada al tabaco.

Pasaron unos momentos en silencio, cada uno aparentemente concentrado en el paisaje, pero prestando detallada atención a las acciones del otro.

−¿Estás bien? – Cuestionó ella, dirigiendo su mirada hacia el mayor, quien, al escuchar su voz, volteó también su rostro. Como respuesta soltó un largo suspiro y asintió, aprovechando también de revolverle aquellos rosados cabellos.

La risa que provocó en la pelirrosa le ayudó a relajar sus facciones, mas no podía evitar repetir una y otra vez en su cabeza la conversación que presenció más temprano entre su mamá y Sasuke .

−¿Sabes que mamá está insufriblemente ansiosa porque tú y Sasuke se hagan novios?

Con el objetivo de disimular la desesperación que pareció emanar con aquella frase volvió a dirigir su mirada al frente y dio una profunda calada al cigarro.

Esperaba una confirmación que realmente no deseaba escuchar e intentaba prepararse mentalmente para ello, pero ni toda la preparación del mundo le sirvió para averiguar qué significaba exactamente la risa con la que respondió la pelirrosa, obligándole forzosamente a voltear la mirada hacia su rostro en busca de alguna respuesta para aquella reacción.

La muchacha no tardó en explicarse, contando de la forma más breve y completa posible todo aquel proceso durante el cual se percató de que realmente no estaba enamorada de su hermano menor sino que simplemente le quería como el gran amigo que era para ella.

−Aunque reconozco que me encantaría tener a Mikoto-san como suegra, lamentablemente para ella, Sasuke y yo no seremos novios. − Finalizó, con una divertida sonrisa en los labios.

Después de aquella historia Itachi se sintió extrañamente relajado, tranquilo, como si aquel malhumor con el que había cargado todo el día de pronto hubiese decidido abandonarlo.

Se sentía tan calmado que ni siquiera quería luchar contra aquella suave sonrisa que se dibujaba en sus labios.

Su cigarrillo se había acabado hace ya rato, pues aunque la pelirrosa intentó acortar su relato, igualmente le costó casi media hora llegar al final de ellasu historia. Media hora que Itachi había escuchado pacientemente, y cuya paciencia se había visto tremendamente recompensada cuando escuchó aquel final.

Revolviendo ligeramente sus propios cabellos decidió ponerse en pie para volver al interior de su hogar, pero antes de encaminar sus pasos le dedicó una medio sonrisa que más tarde ella interpretaría casi como traviesa.

−No te rindas con eso.− comentó, en referencia a la última frase dicha por la pelirrosa. −Sasuke no es hijo único. − Y sin más, se retiró, dejando a una joven muchacha totalmente paralizada por la sorpresa y analizando una y otra vez las palabras dichas por el mayor.

¿Acaso acababa de coquetearle?

El victorioso pelinegro fue recibido por una severa mirada de su madre a lo que él simplemente se limitó a responder con un beso sobre sus cabellos para luego pasar de largo en dirección a su habitación. La mujer simplemente suspiró y se retiró del lugar.

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Notas finales.-

Espero que les guste, sobre todo porque no es un shipp muy común, pero bueno, se me ocurrió de pronto y me pareció buena idea experimentar un poco.

Estaré esperando ansiosamente un rvw con sus opiniones, ya que como es una idea más bien experimental, me gustaría saber qué piensan sobre esto, en fin, saludos.