Hola, mis amigos, soy Yuzu nuevamente
Esta vez traigo otro one shot de Love Live aunque en este caso será un Tsubasa x Honoka, el cual no le di un visto desde hace mucho tiempo y ahora es momento de dar otra historia de esta pareja singular.
Espero que lo disfruten
Yuzu y fuera
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Honoka miraba el suelo mientras estaba sentada en una banca del parque. Estaba absorta en sus pensamientos. No era la primera vez que andaba en su pequeño universo pero era la primera vez que algo tan lógico la dejaba en una incertidumbre más con la duda absoluta.
Todo comenzó cuando la noche anterior invitó a Kotori y a Umi a quedarse la noche con motivo del fin de semana, la peliazul había leído quizás un poema o quizás la letra que pensaba para la canción del grupo, una pequeña parte, unas simples palabras eran el motivo por la que estaba sintiéndose bastante rara desde esta mañana.
"¿Qué me pedirías si el mundo se fuera a acabar?"
Sinceramente una pregunta así le sorprendió muchísimo, ¿Qué quería que Tsubasa le pediría? Pues… en realidad no lo sabía, tampoco es que le hubiera dado una respuesta convincente, solo se limitó a extrañarse mientras se contestaba un: "No lo sé." Pero aun así las malditas dudas se hacían presentes en su cerebro.
Suspiró con cansancio al ver que estaba pensando de nuevo en eso, no habían pasado ni un día desde que Umi había dicho esa pregunta y ya estaba pensando en eso por enésima vez. A pesar de todo, tenía curiosidad por cómo le respondería Tsubasa…
-¿Estás bien osito? Te noto algo distraída -dijo amablemente la castaña mientras le daba un refresco. La pelijengibre sonrió mientras lo cogía.
-No, no me pasa nada Tsubasa-san, es solo que tengo una pregunta para ti…
La aludida la miró con extrañeza mientras se sentaba y después murmuró:
-Pregunta lo que quieras.
La comepan estaba dudando algo, pero finalmente respiró bien fuerte y preguntó:
-Tsubasa-san, ¿Qué me pedirías si el mundo se fuera a acabar?
La ojiverde se atragantó con el refresco que bebía y empezó a toser escandalosamente delante de su novia, quien se asustó y le daba golpes en la espalda para que no se ahogara. Cuando finalmente la mayor se calmó, miró a su novia como si fuera un bicho raro. A la ojiazul le salió una gota en la cabeza y pensó:
-Tendría que haber imaginado que reaccionaría así… Tsubasa-san, ¿Por qué me miras así?
-¿Eh? ¡Un momento! ¿Qué clase de pregunta es esa? -exclamó impresionada la líder de A-Rise. La líder de las musas se cruzó de brazos y susurró:
-Es una pregunta como otra cualquiera…
A la castaña le salió una gota en la cabeza y dijo:
-No, definitivamente no es una pregunta como otra cualquiera.
Honoka frunció el ceño y preguntó:
-¿Es que acaso te sientes incapaz de responderla?
No es que a la pelijengibre le importara mucho pero tenía mucha curiosidad por saber que le contestaría su novia.
-¿Incapaz? Pues… -dudó la joven de pequeña frente, la mirada de su novia no era precisamente amable en esos momentos, debía de ser eso lo que le ponía nerviosa- Pues… En realidad no sé qué quieres que te responda.
La pelijengibre abrió los ojos con sorpresa ante lo que dijo y su mirada se hizo más oscura por la rabia. ¡¿Cómo que no sabía que responderle?!
-¡¿Cómo?! -preguntó la menor levantándose de la banca y señalándole con un dedo acusador- ¿Estás insinuando que yo no sería capaz de darte nada?
La líder y fundadora de las musas paró de gritar cuando observó con sorpresa que su novia se estaba riendo… ¡Tsubasa se estaba riendo de ella!
-Honky, en serio… para de gritar —hacía la líder de A-Rise todo lo posible por controlar la risa. La pobre pelijengibre se puso roja de la rabia y gritó:
-¡Tsubasa!... ¡Malvada, ya no te quiero!
La castaña cogió el brazo de su novia y la sentó en sus piernas, después acercó su boca al oído y le susurró algo, haciendo que las mejillas de su contraria se ruborizaran por completo.
-Esa es mi respuesta -dijo la ojiverde-, me reía de lo tontita que eres, mi osito.
La aludida se ruborizó algo y desvió la vista, avergonzada. Tsubasa sonrió y le dio un beso en los labios en un acto de tranquilidad.
-En realidad eso no hace falta que me lo pidas -respondió la ojiazul con una sonrisa refiriéndose a lo que su pareja le había susurrado.
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"¿Qué te pediría? Que te quedaras conmigo hasta el final."
