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_Capa por Capa


Te regalo una cebolla.

Ichigo parpadeó estupefacto y se llevó las manos al rostro para comprobar si tanto coraje que le hacia pasar su padre cada mañana, no le había dañado ya la cabeza. Pero no, ahí seguía después de varios segundos de escrupulosa comprobación, descansando suavemente sobre la palma de Orihime, esa forma bulbosa con todas sus capas amarillentas y transparentes.

En serio que a veces no la entiende.

—¿Estas de broma? Bueno... gracias. Ahora si no te molesta, me gustaría estar solo.

El cegador sustituto arrancó el excéntrico obsequio de la mano de Orihime y enfiló rumbo al bote de la basura a un lado de su cómoda.

—¡Espera Ichigo! ¿No entiendes la metáfora?

A Ichigo se le ampliaron las fosas nasales y una vena enfurecida palpitaba irregular sobre su frente, al tiempo que le daba un tic en el ojo. Orihime se corrigió a tiempo y desechó las frases de disculpa que se le ocurrían para la ocasión. Aspavientos incluídos.

—¿¡Estás diciendo que soy una apestosa, irritante y mugrienta verdura!?

Enfurecido no. Quizá frustrado y muy, pero muy dolido.

—Dijiste que no querías verme hasta que pusiera mis pensamientos en orden. Y ahora se, que tú eres como una cebolla para mi Ichigo.

—¡Oh, sí! ya me siento mucho mejor con tus explicaciones.

Ichigo le ve casi con rencor y su mirada emite ese fulgor derrotado que le dice a Orihime que lo está perdiendo.

—No... Ichigo, escucha, es que no has visto la belleza de la cebolla. La juzgaste tan rápido que no le dio tiempo de mostrarse tal como es.

Orihime se acerca despacio y acuna el vegetal con afecto. Luego desprende con delicadeza las primeras capas de papel traslúcido.

—Así eres tú: Singular, sorprendente, escondido bajo pieles marchitas. Por fuera aparentas dureza y te cubres de imperfecciones y luego, cuando dejas que me interne en tu núcleo, veo lo brillante, dulce y fuerte que eres. Y sí, a veces los ojos me arden pero... es una parte inherente de la revelación.

Ichigo no formuló ninguna frase apasionada que rivalizara con la magnífica explicación de Orihime. Se le fue encima, arrastrándola hacia el interior de su habitación y tumbándola sobre la cama. Le cubrió de besos que se le impregnaron posesivos y letales como los de la cebolla desparramada sobre la alfombra.


Decidí desempolvar esta vieja idea para un IchiHime y bueno, helo aquí, amo mucho a estos dos, ¡son puro amor!

(ʃƪn_n)

Disculpen los posibles fallos y ¡gracias por leer y comentar!