Mi Pasión eres Tú
Aclaraciones: Esta historia no es de mi autoría, al final de la historia daré el nombre original y el nombre de la autora, Los personajes no son míos (Ojala tuviera a Edward en mi vida) los personajes son de la fabulosa Stephanie Meyer.
Capítulo 4
Edward POV
La nueva chica entra y la reconozco. Bien, no a ella, sino a su abrigo. Es la mujer que vi caminando esta mañana. Me pregunto si es por eso que llega tarde. Tal vez tuvo un problema con el auto. No puedo tener una buena mirada de ella ya que su cabeza está gacha, pero es ella.
No capto lo que el señor Molina le dice, pero veo a Jessica darme una mirada y un guiño antes de que ella tome asiento. Pero no le prestó atención porque la nueva chica me tiene eclipsado. Camina por el pasillo junto a la mesa donde estoy sentado y toma el pupitre vacío a mi lado. Me enderezo y le echo un vistazo, mirando mientras se quita el abrigo. Es pequeña y me pregunto por un segundo si saltó un par de cursos. Mis ojos recorren lo que puedo ver y la reviso. Probablemente solo mide un metro cincuenta y dos, con ondulado cabello castaño. Desabrocha torpemente los botones de su chaqueta y me pregunto si sus manos están frías. Algo en mí quiere extender la mano y sostenerlas para calentarlas. Lleva un vestido de jeans y mis ojos recorren sus piernas, viendo que la rodilla de su media está rota. Entonces empiezo a preguntarme si se cayó, porque puedo ver un pequeño arañazo donde no hay tela. Al menos, lleva botas de invierno y no tiene que preocuparse por sus pies.
Cuando mis ojos suben a su rostro, gira la cabeza y me mira. Siento mi pulso acelerarse cuando nuestros ojos conectan y nos miramos. Sus grandes ojos marrones son como de ciervo. Tan perfectos y redondos con espesas pestañas negras alrededor. Sus mejillas están rosas y sus labios son rosados, y tengo la increíble urgencia de besarlos. Nunca he sentido este tipo de atracción por nadie antes y me toma por sorpresa.
Aleja la mirada nerviosamente y me doy cuenta de que he estado mirándola como un rarito durante todo un minuto. Me siento mal por ponerla nerviosa y quiero arreglarlo.
Enderezándome en mi silla, me inclino hacia ella y susurro tan calmadamente como puedo:
—Hola.
Me mira y luego mira al profesor. Mis ojos echan un vistazo en la dirección del señor Molina, pero está en su propio mundo, dando una clase sobre El Rey Lear y la importancia de Shakespeare. No me ha dicho más de diez palabras en los pasados seis meses y dudo que vaya a empezar ahora. Viendo que el profesor no se da cuenta de nada, ella me mira con confusión.
—¿Estás bien? —le digo, mirando a su rodilla. No quiero ser un total acosador y decirle que la vi a un lado de la carretera, pero tengo este abrumador deseo de asegurarme de que está bien.
Baja una mano, cubriendo la rotura en sus muslos y asiente hacia mí. Después de un momento de silencio, la veo sacar un cuaderno y un bolígrafo. Los abre y empieza a tomar notas. Me inclino de nuevo en mi asiento, claramente desdeñado, pero mantengo mis ojos en ella. Observo cada uno de los movimientos de sus pequeños dedos y la manera en que sujeta el bolígrafo. Es zurda y, por alguna razón, me gusta eso. Ocasionalmente aparta un mechón de cabello de su rostro y la observo con fascinación.
Quiero hacerle preguntas, lo cual es raro, porque normalmente evito hablar con cualquiera. No es que no esté interesado en cosas, solo que normalmente puedo resolverlas por mí mismo. La pequeña charla con imbéciles en el vestuario que comparan a las chicas que han follado, o con chicas que quieren hacerlo conmigo por lo que puedo aportarles, no me interesa. Y, aun así, por alguna razón, esta chica tiene mi atención. Parece que necesita que alguien la cuide, y estoy empezando a tomar un interés personal en eso.
Antes que lo sepa, la campana suena y me doy cuenta de que la he estado mirando todo el tiempo. Me enderezo y me muevo más cerca de ella, con la intención de hacerle una pregunta, cuando casi golpeo mi rostro en un uniforme de animadora.
—Hola, Edward. Te ves bien hoy. ¿Quieres escaparte conmigo del campus para ir a almorzar? Estaba pensando en ir a Joe's por una hamburguesa —dice Jessica, inclinándose hacia mí.
—No, gracias. —Me pongo de pie y tomo mi mochila, intentando rodearla.
—¿Estás seguro? Podríamos tomarnos la tarde libre y puedes dar una vuelta en mi nuevo Mercedes. Mi papá me lo compró por mi decimoctavo cumpleaños la semana pasada. Soy legal ahora. —Me guiña, pero no hay nada que me haga querer ir con ella. Aparte de no desearla, ese auto es poco práctico en este tipo de tiempo.
—No —digo con los dientes apretados queriendo que Jessica se pierda. La castaña se levanta y agarra su abrigo, y no sé cuánto tiempo más tengo—. Oye, soy Edward.
Sus grandes ojos marrones se encuentran con los míos por un segundo y luego baja la mirada.
—Bella. —La palabra es dicha tan suave y dulcemente que casi no la oigo.
—Sí, esta es Bella Swan. La chica nueva. Debe apestar realmente empezar en una nueva escuela a mitad del año —dice Jessica y la codea como si fueran mejores amigas—. ¿Quieres que la acompañemos a su próxima clase, Edward? Podemos dejarla y puedes acompañarme a español.
Quiero decir que no, porque no quiero ir con Jessica, pero deseo hablar con Bella. Mira a Jessica y luego a mí antes de alejar la mirada rápidamente. Está en silencio, así que asiento y Jessica rebota en sus pies.
—Genial. Vamos a salir de aquí.
Salgo junto a Bella y la veo sacar un pedazo de papel. Veo que es el horario de clases e intento leerlo mientras andamos. Jessica está hablando, pero no presto atención a lo que dice. Solo sigo mirando a Bella por incluso el más pequeño de los movimientos.
Me acerco a Bella y extiendo mi mano y espero a que me dé su horario. Duda por un segundo y luego me lo entrega. Veo que tenemos cálculo avanzado después. Luego tenemos el almuerzo, entonces física, y un último periodo libre. Le sonrío y se lo devuelvo, preguntándome cómo he tenido tanta jodida suerte.
—La llevaré, Jessica. Tenemos el mismo horario hoy. —Veo el fantasma de una sonrisa en los labios de Bella y caminamos lado a lado.
Cuando vamos por otro pasillo, me doy cuenta de que Jessica nos dejó en algún punto sin que me diera cuenta.
—Gracias por mostrarme —dice Bella en voz baja y sostiene su chaqueta contra su pecho.
—Claro. —Agarro la puerta y la abro para que pase. Apunto a los asientos en la parte de atrás.
—¿Hay siempre un asiento vacío a tu lado? —pregunta mientras deja caer su mochila a su lado.
—Ya no.
Hola chicas, entonces tuvieron su primer encuentro, ¿Qué les pareció? Edward esta bastante interesado en Bella, ¿Se sentirá igual Bella? En el próximo capitulo lo sabremos, y como me gusta mimarlas, nos vemos en el siguiente, he estado leyendo sus Review y los amo, en realidad estoy releyendo esta historia con ustedes, así que después de este primer vistazo a estos pequeños quiero leer mas, así que hoy habrá una triple actualización ;) RECUERDEN DEJAR UN REVIEW Y SEGUIREMOS ASI CON LAS ACTUALIZACIONES
DEJAR UN REVIEW ES CASI TAN BUENO COMO SENTARSE AL LADO DE EDWARD.
Besos y Abrazos.
Anastacia
