Naruto No me pertenece

Común

Fukushima Ruri no es una persona con mucha suerte, desde que tiene memoria sus padres le han dado una vida difícil, su padre es borracho y su madre es una prostituta, así que pueden imaginar que su vida no es color de rosa. Quien la cría es su hermano mayor Kenji, quien tiene casi seis años más que ella y es quien sobrevive por ambos. Han nacido en un pequeño pueblo de la nación del fuego, donde parece un lugar de mala muerte, sus habitantes lo son incluso más y los niños se mueren de hambre. Su hermano Kenji roba comida de los viajeros y estafa algunos otros para tener comida para ambos en la mesa.

Ruri sabe que su padre le pega a su hermano cada cierto tiempo, sobre todo cuando esta borracho, pero Kenji siempre le sonríe a ella y acaricia su espalda cuando duermen en un cuarto lejos de sus padres. Al inicio cuando era niña, Ruri siempre dice que tiene hambre, pero deja de hacerlo a los cinco años cuando nota que su hermano deja de comer para darle comida a ella. Incluso aunque le duele el estómago, se aguanta las lágrimas y solamente abraza a su hermano en las noches.

Un día su madre no vuelve como de costumbre, su padre está furioso y quiere pegarle a ella, lo que hace a su hermano meterse entre ambos y ganar una cicatriz en su frente. Ruri llora mucho esa noche, porque su padre quiere quitarle la ropa a su hermano, gruñendo que debería aprender a respetarlo como su madre, a la cual llama zorra asquerosa. Pero antes que su padre haga algo irreversible a su hermano, un destello verde llega ante ambos y su padre sale volando.

Ruri recuerda que la primera vez que conoció a Maito Gai, fue la noche que su vida cambio. Este se presentó como un ninja de Konoha y acaricio la cabeza de ambos hermanos. Su hermano mayor Kenji estaba siempre con las defensas en alto, incluso con la sangre saliendo de su labio, no deja de abrazarla contra él, pero Ruri por algún motivo, siente paz cuando ve al extraño hombre de traje verde y cejas pobladas. Este parece algo indeciso cuando admiten que ese hombre es su padre y en un extraño giro de los acontecimientos, los lleva consigo a su hogar.

Konoha.

En el camino viajan con Maito-san, un hombre que se presenta como Sarutobi Asuma y otro hombre de cabello blanco conocido como Hatake Kakashi. Los dos hombres ven con dureza a Maito-san cuando explica que los llevara consigo, pero este no se deja amedrentar mientras ríe a carcajadas. De algún lado saca dos manzanas, una para cada hermano, Ruri la mastica emocionada mientras Kenji la ve de forma dudosa, cuando ella termina la suya, su hermano mayor parte la que se le ha entregado, para darle incluso más. Es algo dulce que disfruta de sobremanera y su estómago con hambre no deja que la rechace.

—Eres un buen hermano mayor—alaba Maito-san con una sonrisa en sus labios, pero Kenji lo ve con desconfianza, por otro lado, Ruri no deja de sonreír.

Ya no tiene que estar con ese hombre que es su padre, Maito-san es amable, tiene comida, sonríe mientras mueve los pies caminando detrás del ninja.

Maito-san es muy guay, piensa con inocencia infantil.

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Maito-san deja que se queden en su departamento cuando llegan a la aldea de Konoha, Ruri apenas tiene seis años, pero la casa parece enorme comparado en la pequeña habitación que ha vivido los últimos años de su vida. Toman por primera vez un baño caliente, no uno rápido y frio, además que Maito-san les da algunas ropas que ha conseguido de sus amigos, que, aunque quedan enorme, hacen a Ruri reír divertida. Kenji se baña con ella, quitando toda la suciedad de su cabello, por otra parte, Ruri intenta actuar como niña grande lavando la espalda de su hermano.

Es un desastre, pero su hermano no se queja.

Ruri ama mucho a su hermano mayor, había estado tan triste cuando su padre le gritaba que era un estorbo o que su madre le regañaba por no poder usarla aun con sus clientes, pero su hermano siempre le abraza y le da de comer, su hermano también le da besos en la frente que le hacen sentirse querida.

Esa primera noche en la casa de Maito-san, este compra una gran cantidad de comida que jamás había visto en su vida, no sabe la mitad de lo que hay en la mesa y come como si fuera un pequeño animal salvaje. Su hermano quien parece ver con desconfianza al hombre, no puede resistirse y también acepta comida con lentitud, dándole dagas en la mirada al hombre, quien parece solo lucir pensativo.

—No voy a dejar que me toques, tampoco dejare que toques de forma pervertida a mi hermana—gruñe Kenji cuando han dejado de comer y es hora de dormir.

Ruri mira confundida a Kenji, ya que este se había parado frente a ella luciendo furioso, incluso con las vendas sobre su cabeza por la herida de su padre.

Maito-san luce entre preocupado como consternado.

—No estoy seguro de que hablas joven—habla el hombre con sinceridad en sus ojos.

Su hermano mayor parece más molesto.

—He visto ninjas que han venido a mi aldea, algunos han obligado a otros niños de mi edad a tener relaciones sexuales con ellos—explica su hermano, aunque Ruri no sabe de qué habla, por la forma en que el rostro de Maito-san se contorsiona este si lo sabe—no he dejado que lo hagan conmigo ni con mi hermana, incluso con tu "amabilidad" no pienso dejar que intentes nada—sisea con rostro lleno de enojo.

Se parece a su padre, piensa Ruri algo asustada, la forma en que el rostro de su hermano se contorsiona le recuerda a su padre cuando está muy enojado. Pero no se asusta como lo hizo con ese hombre, porque sabe que su hermano mayor jamás le haría daño.

El rostro de Maito-san parece dolorosa, por lo que Ruri toma la mano de su hermano, este salta un poco para verle preocupado, pero ella sonríe levemente.

—Nii-chan no tiene que estar enojado, estoy seguro que Maito-ojisan no hará nada malo, tiene ojos muy amables—intenta explicar Ruri de forma infantil pero tranquila.

Su hermano le ve con duda, no sin antes darle una mirada afilada a Gai y tomar la mano de ella para caminar a la habitación que se les había dado provisionalmente. Mientras este la arrastra no puede evitar despedirse del ninja de ropas verdes, antes que la puerta se cierre con fuerza detrás de ella.

Esa noche su hermano no duerme nada, ella en cambio se acurruca sobre su regazo para dormir un poco.

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Para decepción de Ruri solo duran una semana en la casa de Maito-ojisan, Kenji claramente ve con odio al hombre y no deja de estar a la defensiva, así que el hombre les ofrece un nuevo hogar. Es un departamento sencillo de una sola habitación cerca de la calle principal, a pesar de las quejas de Kenji, Maito-ojisan deja una gran cantidad de dinero a la cacera para que no se preocupen por el alquiler por un tiempo, además de presentarle a un hombre llamado Yamada-san, quien es el dueño del restaurante Barba Q en Konoha. El hombre mayor los ve en forma dudosa, antes que Maito-ojisan le pida un trabajo para ambos. Ambos adultos discuten unos momentos, antes que Yamada-san acepte tener a Kenji como ayudante en la cocina, pero a ella la deja por fuera dado que es muy pequeña.

Eso la hace fruncir el ceño, ella tiene 6 años, es una niña grande.

Cuando se despiden de Maito-ojisan este les indica que pueden buscarlo siempre que tengan algún problema, además que promete estar vigilándolos continuamente para que todo esté bien. Kenji parece reticente, pero acepta de mala gana cuando Maito-ojisan le dice que sería lo mejor para ella. Ruri por otro lado se despide animadamente del extraño hombre de traje verde.

—Hasta pronto Oji-san—dice con ambas manos en el aire.

Maito-ojisan levanta un pulgar cuando se va corriendo a lo que debe ser su próxima misión.

Kenji suspira antes de apresurarse para ir a su nuevo trabajo, mientras ella promete en silencio ser la mejor hermana menor de todos. Ahora que están en Konoha es su nueva oportunidad para tener una nueva vida, lejos de sus padres, de las noches frías con hambre y de las personas que los miraban entre las sombras. Incluso a pesar de ser tan pequeña, Ruri sabe que hubiera sido cuestión de tiempo para que sus ojos se viera como el de otros niños de su anterior hogar.

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Ruri tiene 8 años ahora que vive en Konoha, su cabello es castaño bastante sedoso hasta sus hombros y tiene grandes ojos de color verde esmeralda. Después de todo su nombre significa eso, esmeralda. Incluso aunque al inicio Yamada-san no la quiere en el restaurante con su hermano, como no tienen donde dejarla, permite que se quede en alguna esquina del lugar, pero conforme iba creciendo algunos clientes habituales comenzaron a notarla. Con temor de perjudicar el trabajo de su hermano mayor, comienza actuar como ha visto a otros adultos, ganando miradas divertidas de los comensales.

Los clientes comienzan a llamarle por su nombre, algunos ninjas comienzan a remover su cabellera y algunos niños parecen divertidos cuando ella parece impresionada por todo. Muchos la llaman "Bonita", Kenji le explica que ella es una niña bastante bonita que tiene un aspecto entre inocente como adorable, lo que la hace apretar los puños y sabe que debe explotar eso por el bien de su hermano.

Debe ser servicial y amable para que otros no la traten mal. Entonces comienza a sonreír a los clientes e imitar las acciones de Tomoyo, la camarera que siempre le trae dulces. Un día de la nada Yamada-san le da una bandeja con comida que es bastante liviana y le dice que la lleva a una mesa porque les falta manos. Con una sonrisa ella empieza ese día en el trabajo, que suele repetirse con regularidad, incluso Tomoyo le enseña algunos pequeños trucos que la hacen sonreír emocionada.

Los clientes parecen divertidos y suelen ayudarle las veces que se equivoca, entonces un mes después Yamada-san llega con dos sobres de dinero en lugar de uno. Kenji parece sorprendido, pero sonríe emocionado, ese día le compra un helado de vainilla que la hace saltar emocionada por las calles mientras le toma de la mano.

Ella se siente feliz de ver a su hermano más relajado.

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Ruri conoce a un niño extraño cuando tiene 9 años, sus ojos son muy redondos y está golpeando con fuerza un tronco de árbol. En general suele tener las mañanas libres de su trabajo improvisado como camarera, ya que es en las tardes donde la mayoría de clientes llega, entonces como es algo mayor su hermano le da permiso para explotar los lugares de la aldea, siempre y cuando no se vaya muy lejos. Ahora que tiene 15 años, Kenji suele descuidarle un poco, pero es debido a que Yamada-san lo está entrenando para que sea un cocinero principal, su hermano tiene un talento para las carnes que los clientes suelen ordenar.

Sabe que su hermano no consideraría seguro irse a un bosque, pero ella había estado curiosa por el lugar. Tenía una mochila con comida para la merienda, por eso buscaba un lugar para sentarse a comer, pero se sorprende de que un niño mayor que ella este golpeando con fuerza el tronco.

Parece cansado.

—Debo patear este árbol 500 veces o si no tendré que hacer 1000 sentadillas—lo escucha decir antes de comenzar a contar desde el número 435.

Ruri ladea la cabeza confundida, pero espera pacientemente hasta que el niño llegue a 500, este luego cae sentado con el rostro completamente lleno de sudor. Un jadeo escapa de la boca de la niña cuando ve las cejas pobladas del niño, atrayendo la atención de este, que le mira con incredulidad.

Se parece a Maito-ojisan, entonces supone que será un buen chico, incluso si su apariencia es algo rara.

Salta hasta llegar a su lado con una gran sonrisa en su rostro.

—Eso fue genial, pensé que no le darías tantas patadas, pero lo hiciste, me sorprendí—dice con diversión al verlo, este aun le está dando una mirada incomoda—me llamo Ruri, creo que te mereces un premio—habla sacando de su mochila un paquete de bolas de arroz.

Tomoyo siempre le da golosinas cuando hace algo bien, incluso Yamada-san le premia con un almuerzo costoso cuando ha hecho un buen día de trabajo y su hermano siempre le compra golosinas los viernes luego de una semana especialmente dura de trabajo.

Pone el paquete en las manos del niño, que luce claramente confundido ahora, se parece mucho a Maito-ojisan que sonríe.

—Me gustan tus cejas, me recuerda a alguien que conozco—dice señalando su frente.

La luz del sol hace que voltee a ver el cielo, el sol ha llegado muy cerca de estar sobre su cabeza, entonces supone que se ha quedado más tiempo de lo que esperaba viendo al niño. Con una sonrisa divertida y sin dejarlo hablar, sale corriendo para llegar al restaurante de carne. Su hermano parce confundido de verla tan feliz, pero antes de preguntarle alguien llega para ordenar algo, se siente algo solitario, pero ella sigue sonriendo el resto de la tarde a los clientes.

Todos son amables con ella, una mujer le restriega las mejillas diciendo que ella es muy adorable, ese día Yamada-san le da más dinero porque pronto es su cumpleaños.

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El nombre del niño es Rock Lee, un niño que tiene 11 años y está en la academia ninja. Descubre la próxima semana que va a una hora más temprano al claro y el niño está ahí. El niño agradece demasiado solemne las bolas de arroz que le ha dado, antes de comenzar hablar sobre que sueña con ser un ninja poderoso. No entiende porque esta tan deprimido por algo relacionado a jutsu y genjutsu, ella no es un ninja así que solamente lo anima a seguir esforzándose. Ruri no inicia la academia ninja como otros niños lo hacen a su edad, su hermano no quiere que le pase algo malo y ella quiere hacer feliz a su hermano. Tomoyo es quien le enseña sobre leer y escribir en sus tiempos libres, mientras Yamada-san le da libros para que lea en sus tiempos libres o le explica cuando ella pregunta cosas que no entiende. Aunque no es algo humilde decirlo, Ruri es buena con los números, ha estado con Yamada-san muchas horas haciendo la contabilidad del restaurante, el hombre parece complacido de ver que ella es buena con las matemáticas.

A pesar que el hombre antes era bastante arisco con ambos hermanos, ahora los trata como de la familia, según escucho de Tomoyo sus dos hijas murieron hace muchos años en un accidente conocido como el 10 de octubre, entonces siempre fue algo amargado, pero eso cambio con Kenji y Ruri.

Entonces, aunque lleva tiempo viviendo en la aldea, no sabe mucho sobre ninjas, incluso si es una aldea ninja, solo sabe sobre las historias que cuentan los clientes. Pero Rock Lee parece muy emocionado hablando sobre ser ninja y ella no puede más que apoyarle, porque es muy animado y ella le gusta las personas animadas.

—Es hora de seguir entrenando—dice el niño que comienza a correr como loco.

Ruri no lo sigue, porque lo ha intentado una vez y ha terminado demasiado cansada para trabajar, su hermano había estado preocupado. La niña suelta una risa cuando Lee cae sobre su rostro por tropezar, limpia el rostro del mayor antes de darle un chocolate que tenía guardado. El niño sonríe emocionado y ella tiene que irse.

Vuelve a venir una o dos veces por semana, Lee es divertido.

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Cuando tiene 10 años Ruri ve a Lee entrar por el restaurante. Ha cambiado un poco desde la primera vez que lo vio hace un año, ahora tiene una extraña ropa verde que se le hace familiar. Ha pasado un año llevándole comida a Lee y hablando con este sobre su entrenamiento, incluso aunque ella no sabe mucho sobre lo que hace o quiere hacer, el niño suele verle con ojos brillantes y sinceros, entonces le deja hablar. Siente que Lee es de los pocos amigos que tiene en la aldea, generalmente son clientes quienes habla con ella y no tiene tiempo para conocer a otros niños, parece que Lee tampoco es bueno con los amigos, entonces ambos de alguna forma se llevan bien. Pero regresando al tema, Lee no entra solo, piensa casi soltando parte de los platos que tiene en su mano.

—¡Oji-san! —chilla dejando la bandeja de lado y correr a los brazos de Maito Gai, quien la atrapa en el aire para darle una voltereta sobre su cuerpo.

Lee quien viene con otros dos chicos, una niña con moños y un niño de ojos blancos, miran la interacción con asombro e incredulidad.

Desde la cocina aparece Kenji, quien tiene ropas de cocinero y ahora es mucho más alto que cuando llegaron por primera vez. Su hermano mayor tiene el mismo cabello castaño que ella, pero sus ojos son de color café profundo como los de su padre, ella es quien ha heredado los ojos de su madre después de todo.

—Maito-san, tanto tiempo—saluda su hermano con una ligera sonrisa mientras camina para sujetar la mano de este cuando la deja en el suelo.

Gai hace un sonido divertido, antes de atraerlo para darle un fuerte abrazo, que hace a su hermano suspirar, pero no se aleja. Fue difícil, admite Ruri, en un inicio es obvio que Kenji no quiere a nadie de la aldea, pero Maito-ojisan ha cumplido con su palabra de visitarlos continuamente e ir al restaurante cada ciertas noches, menos cuando esta de misión. Con el paso del tiempo ha traspasado la coraza de Kenji, quien ha admitido a regañadientes a Ruri, sobre que el hombre no le desagrada del todo.

Ambos le deben mucho al hombre, pero este simplemente sonríe y actúa de forma algo extraña cuando le agradecen su actual vida.

—Pero mira cuanto has crecido Kenji-kun, todo un hombre sin duda y el mejor cocinero de carnes según escuche del clan Akimichi—dice Gai soltando una risa demasiado sonora, por suerte no hay otros clientes a esa hora de la tarde, este gira a verle—Ruri-chan sigue siendo tan o más adorable que antes—habla palmeando su cabeza.

Ruri chilla emocionada antes de abrazarle la cintura, este vuelve a reír y levantarla juguetonamente, antes de hacer las presentaciones. Es el nuevo equipo genin de Maito-san, Kenji los saluda con poco interés, pero de forma amable por la amistad que tiene con el hombre jounin, antes de asegurarles que siempre pueden contar con comida de su parte antes de ir a la cocina.

Por otro lado, Ruri, salta emocionada cuando va a tomar las ordenes de ellos, Rock Lee sabe quién es ella, pero cuando le da un guiño divertido, este solo se encoge de hombros algo acostumbrado a que ella suela jugar con otros. Tenten es una chica bastante amable y descubre que Neji, por lo contrario, es un dolor de culo que le gustaría no atender. Pero Yamada-san le ha enseñado a tratar con clientes como este, por lo que asiente a lo que dice, pero no le pide conversación.

Por suerte no hay muchas personas y puede hablar un poco más con Maito-ojisan.

—Creo que a Kenji-nii le gusta Tomoyo, pero no escuchaste eso de mi—le dice de forma confidencial al hombre, quien grita algo sobre el amor de la juventud.

Cuando el extraño grupo se va, de reojo ve como Lee la ve de reojo y ella lo despide animadamente, este parece más contento mientras señala la banda de ninja que ahora tiene. Le levanta un puño de forma que sabe este hará, y no se equivoca cuando momentos después este lo hace.

Regresa a la cocina, su hermano tira de sus mejillas molesto porque ella le esté diciendo a otros que le gusta Tomoyo.

Como si estuviera mintiendo.

Su hermano es tímido.

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Ruri no ve a Lee muy seguido, este tiene entrenamientos y misiones, lo cual hace que su único amigo sea como un borrón en sus pocos encuentros. Este sigue llegando al restaurante para saludarle en ocasiones, también la saluda cuando comienza a correr por la aldea, una vez en su cumpleaños llega con Maito-ojisan para darle un regalo antes de comenzar a correr sobre sus manos. Kenji parece preocupado por ellos, pero en cambio ella parece divertida por la situación de ambos ninjas.

Son muy sinceros.

Piensa Ruri con nostalgia, todos en Konoha son amables con ambos hermanos, pero el recuerdo de sus padres sigue latiendo en su corazón. Entonces entiende que no hay un mundo perfecto, no todas las sonrisas amables son sinceras y sabe que incluso dentro de Konoha no todo es bueno. Ruri ha visto aldeanos tratar mal a un niño rubio, ha visto a ninjas en las calles tratarle mal a ella por no ser un nativo y a su hermano furioso cuando alguien le lanzo un día un comentario algo subido de tono.

Apenas tiene 11 años, pero muchos hombres la han visto de reojo en ocasiones, haciendo que se estremezca. Incluso aunque es joven sabe lo que su madre hizo cuando era niña, sabe que hay hombres también que ven a los niños y en este mundo donde todos parecen envejecer demasiado temprano, donde niños de su edad ya asesinan, le hace sentir algo insegura. Claro que son pocos comparados a otros lugares, pero Kenji no deja de mirar de forma asesina a los borrachos que una noche la vieron de reojo. Por suerte siempre hay ninjas patrullando, pero eso no la hace sentir menos incomoda.

Por eso le agrada tanto Maito-ojisan como Lee, son tan amables y llenos de energía, sus sonrisas siempre parecen reales, su forma animada de ser no parece forzada, para Ruri ambos son las mejores personas que ha conocido, junto con Yamada-san y Tomoyo.

—La próxima semana serán los exámenes chunin, he entrenado todo un año para esto—habla Lee con ojos emocionados mientras le acompaña hacer las compras del mes.

Es un pequeño espacio entre su apretada agenda de entrenamiento, pero ella le ha prometido un montón de dulces de recompensa. Tal vez no es una cocinera tan experta como su hermano (que ahora prepara el mejor sushi que ha comido en su vida) pero es buena en la repostería. Usualmente le envía algunos pastelillos tanto a Maito-ojisan como a Lee.

—Eso es genial Lee-kun, con tu entrenamiento no hay duda que podrás ganar—dice emocionada.

Si alguien puede correr 100 veces seguidas todo el diámetro de la aldea, supone que ese examen no podría ser muy peligroso.

Este parece algo apenado mientras rasca su nuca.

—Eres muy amable Ruri-chan, Gai-sensei nos ha dicho que estamos listos, aunque admito que siento algo de presión por parte de Neji—dice lo último con algo de tristeza.

Ruri frunce el ceño, Neji era la clara muestra de que alguien puede ser atractivo por fuera y un patán por dentro. El chico que atrae la atención de algunas niñas del lugar, es un dolor de trasero, prepotente que siempre tiene mal humor, es alguien que a Ruri no le gusta. No comprende como Maito-ojisan es tan amable con ese dolor de culo, por ella lo hubiera echado del restaurante más de alguna vez.

Chasquea la lengua molesta, Lee quien parece ver sus pensamientos se ríe algo divertido.

—Sabes creo que eres la única chica en Konoha que no le gusta Neji, es raro—dice este algo divertido y ella se sonroja avergonzada.

—No digo que no me gusta, físicamente es guapo, pero por dentro es un dolor de culo (no le digas a Kenji-nii que use esa palabra), prefiero las personas como Oji-san—admite con un puño en alto.

Lee a su lado se ríe divertido, antes de aportar que él también prefiere mil veces a Gai-sensei que cualquier otra persona. Duran los siguientes minutos del viaje hablando sobre lo genial que es el hombre de traje verde, antes que Lee se dé cuenta que va tarde para su entrenamiento. Apenas logra darle unas galletas que ha preparado la tarde anterior, este salta diciendo que volverá siendo un Chunin la próxima vez que lo vea.

No lo hace.

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Ruri visita todos los días que puede el hospital, no se ha dado cuenta a tiempo de que Lee está en el hospital hasta que un día se topa a Tenten quien le revela la triste realidad. Ella arroja los platos que había tenido en sus manos, pero Yamada-san no se enoja, le dice amablemente que puede irse y que recogerá todo a su paso. Cuando llega a la habitación del hospital, puede ver que Lee intenta lucir animado, pero en su lugar parece tener una sonrisa chueca que le hace derramar lágrimas. Incluso cuando se supone que ella debería estar consolando al otro, su rostro termina bañado en lágrimas hasta que Maito-ojisan llega.

Le explican todo lo sucedido, haciendo que el rostro de Ruri se transforme en incredulidad. Si bien ella ha vivido la dolorosa realidad desde que tiene memoria, siente que una parte de ella crece y la inocencia se va ante la realidad del mundo ninja. Las historias divertidas de sus clientes, ahora parecen bañadas de horror y no puede más que tomar la mano de Lee para darle un leve apoyo.

Incluso cuando quiere llorar todo el tiempo, intenta controlarse.

—No te preocupes Ruri-chan, pronto volveré a caminar como siempre—dice el chico, pero tiene un rostro algo torcido, no tan sincero como siempre.

Es un libro abierto para ella como Maito-ojisan, pero incluso entre lágrimas solo asiente torpemente, puede que sea una mentira.

Pero ella quiere escuchar esa mentira.

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Ruri intenta visitar a Lee todos los días, aunque es algo complicado luego de la invasión de Konoha, de la cual no recuerda mucho. La mayor parte del tiempo la paso junto a su hermano en el refugio, para suerte de ambos su departamento como el restaurante han estado intactos, por lo cual siguen teniendo techo y trabajo, lo cual no sucede bien con todos. Todo es borroso y confuso, antes de saberlo Lee se enfrenta a una operación donde puede morir, lo que la hace orar esa noche por su vida. Su hermano simplemente le deja dormir con él en la cama esa noche.

La operación es todo un éxito, lo cual la hace saltar en la cama de Lee cuando lo visita en el hospital, mientras Maito-ojisan a su lado llora sobre la juventud. Lee parece bien y no puede más que admirar a Tsunade, quien ahora es la líder de la aldea por lo que ha hecho.

Le gustaría poder ayudar como lo hizo ella.

Entonces de la nada un chico que es Uchiha se ha escapado de la aldea y todo es un caos. Mientras toda la aldea parece en caos por la situación, ella habla tímidamente con su hermano sobre una idea que ronda su mente, este parece algo pensativo, pero al final se encoge de hombros y la impulsa a seguir sus sueños. Por eso ella visita a Maito-ojisan la siguiente semana preguntando sobre el tema, a lo que este parece pensativo antes de pedirle tiempo para hablar con algunos conocidos.

Dos semanas después no es extraño ver a la pequeña Ruri caminando por el hospital detrás de Migaki, un ninja médico de la aldea.

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Ruri no sabe nada sobre el chacra y cosas de ninja, por lo que al principio todo parece confuso y más de una vez el señor Migaki la ha querido lanzar por la ventana, pero tal parece que le debe algunas cosas a Maito-ojisan, por lo que la sigue aceptando como su aprendiz. Debe aprender todo a gran velocidad si no quiere que Migaki la deje atrás, incluso si no aspira a ser un ninja medico tan bueno como Tsunade, quiere ser una enfermera que ayuda a los demás, para lo cual también tiene que estudiar mucho.

Pasa largas horas durante el día en el hospital, para luego ayudar en el restaurante, lo cual la deja sumamente agotada al llegar la noche. Durante los siguientes años de su vida no es raro pasar todo el tiempo con sueño, pero el cuerpo se acostumbra. Su hermano quien a veces le ve preocupado con el paso del tiempo, no puede más que suspirar antes de ayudarle a estudiar cuando tiene tiempo libre.

Cuando cumple 15 años, Ruri está más acostumbrada a pasar en el hospital siguiendo ahora a Oyone, quien también es una doctora del hospital, ayudándole con los pacientes. A pesar de no ser un ninja, ha aprendido a trabajar con el poco chacra que tiene su cuerpo para ayudar a sanar heridas leves. Migaki y Oyone son grandes maestros, estrictos, pero le han enseñado todo lo que sabe.

Tsunade la deja fungir como enfermera a los 15 años.

—No me sorprende tenerte como paciente común—dice Ruri al entrar a la sala de emergencias.

Ruri no ha crecido tanto en los últimos años, sin duda es de pequeña estatura, muy en contra de su hermano mayor que parece un edificio andante. Su cabello cae ahora hasta su cintura y sus ojos siguen siendo verdes. Para su completa molestia es alguien bastante popular en el hospital, pero no como Tsunade, todo lo contrario. Si Tsunade es la mujer más sexy de todas, ella es la chica más infantil de todas. De alguna forma sus ojos son muy grandes y tiene una apariencia que roza lo infantil, que su cuerpo apenas sea desarrollado tampoco le da algo con lo que trabajar.

Su voz es un poco aguda como la de los niños, también a veces actúa de forma algo infantil. Pero eso no importa mucho ya que cuando intenta actuar como un adulto a todos le parece más adorable.

Es frustrante.

—Bueno me alegra tener una enfermera amable—habla Lee tranquilamente en la camilla sin parecer importarle que casi tiene un brazo roto.

Rueda los ojos antes de caminar a su lado, para su molestia Lee ahora es mucho más alto, ella apenas le llega ahora por el hombro y teme que este siga creciendo.

—No puedo creer que vengas incluso que no está Sakura-san, pensé que venias por ella al principio—dice con sonrisa burlona que hace a su amigo sonrojarse.

No es un secreto para la aldea que Rock Lee está enamorado de Sakura Haruno, desde que eran niños luego de sus exámenes chunin, era común ver al niño con traje verde comentar sobre el enamoramiento que tiene por la joven de pelo rosado. Incluso cuando Ruri ha notado muchas veces que este parece ser unilateral, al menos admite que Sakura es mucho más amable con Lee que con su compañero de equipo Naruto. Las pocas veces que los ha visto en el distrito comercial, parece ser un festival cuando eran niños.

Pero cree que Naruto se ha ido a entrenar o algo, no habla mucho con Sakura ya que ella es la alumna de Tsunade. Las veces que se la ha topado en los pasillos, siempre es muy amable y le ha enseñado alguno que otro truco con los pacientes.

Es muy asombrosa, no se sorprende que Lee este enamorado de esta.

—No vengo para ver a Sakura, bueno si, pero también puedo venir a verte, somos amigos—dice el chico de forma brillante que hace que su pecho se ablande ante sus palabras.

Suspira antes de comenzar a tratar su brazo, al terminar este la alaba por saber más ninjutsu que él, incluso cuando ha comenzaron después su entrenamiento. Quiere decirle que es diferente, porque es con fines médicos, pero este sigue alabándola como siempre por su buen uso de la medicina, antes de salir emocionado para seguir entrenando.

Con una mano en su rostro no sabe ni que pensar de su amigo.

Sigue con su ronda de pacientes, los nuevos parecen sorprendidos de que los atienda, hablando sobre ser demasiado joven y ella no sabe si reír o llorar.

Tiene 15 años malditasea.

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Cuando cumple 16 años recibe su primera invitación para salir, supone que probablemente su hermano había logrado espantar bien a los chicos, pero ahora que se ha casado con Tomoyo no tiene tanto tiempo para alejarlos. Su hermano y Tomoyo se han casado hace un mes, poco después de la destrucción de Pain, como muchos otros que tienen su vida re organizada luego de su muerte, no se sorprende. Ambos viven en una casa cerca del distrito comercial, donde han abierto el nuevo Barba Q, luego de que este fuera destruido en la invasión, con la ayuda de Yamada-san quien ahora es muy mayor para dirigirlo, como socio.

Incluso cuando ha querido irse a vivir sola, su hermano no se lo permite y la obliga a quedarse con ellos, Tomoyo no parece molestarle y está encantada, ya que siempre la ha cuidado como hermana menor. Pero ella quiere espacio, por lo que pasa gran parte de su día o noche en el hospital, con la esperanza de dormir en las habitaciones provisionales del lugar.

Casi se ha topado a su hermano con Tomoyo en situaciones comprometedoras, más de una vez.

Pero ahora que tiene 16 años y pasa más en el hospital, un chico que es claramente un ninja se ha acercado para pedirle una cita. Su nombre es Takeshi, es un chico de cabellera castaña y ojos azules que es apuesto, dado que no tiene mucha experiencia con chicos, termina aceptando algo tímida y ocasiona que este sonría de forma brillante antes de poner una fecha para la cita.

Su hermano no está contento con la idea, pero ella se escapa en su único día libre de la semana. Incluso aunque la aldea está en periodo de reconstrucción, se coloca atuendo algo colorido y espera pacientemente a su cita. Esta llega puntual, por lo que ella sale antes que pueda ver a su hermano, tomándolo de la mano lista para correr hasta la siguiente cuadra.

Takeshi parece confundido, pero ella ríe nerviosa antes de iniciar su cita. El chico es amable, incluso cuando es un año mayor que ella, es bastante tranquilo y respetuoso, aceptando que le ha invitado ya que la ha visto algunos días trabajar en el hospital. Ruri se siente algo avergonzada de que la observen, incluso cuando muchos han dicho que ella destaca por lo linda y adorable que es, le gustaría que la vieran más que por su físico, por su trabajo como enfermera.

Quiere ayudar a otros, de alguna forma debido a que siempre la están ayudando, piensa que sería bonito de volver la ayuda al mundo de esa forma.

—Te ves muy adorable—dice Takeshi apilando un mechón de su cabello detrás de su oreja.

Sonríe de forma amable, pero se aleja un poco de este para seguir caminando. Odia que le digan que tiene ese aspecto algo de Loli, que su crecimiento se haya estancado tampoco le gusta. No sabe cómo son las otras mujeres, pero ella odia que se fijen tanto en su físico. Si fuera un poco más alta y con curvas, sería la viva imagen de su madre, lo cual es algo que no quiere imitar.

—Ruri-chan—dice una voz que la hace saltar un poco, gira su rostro sintiendo una sonrisa más real pasar por sus mejillas.

—Lee-kun, tanto tiempo—admite con tranquilidad caminando a su lado ignorando si su cita le sigue o no.

Ha pasado los últimos minutos alabando su aspecto físico, lo cual ya era bastante incomodo de por sí. Además, hace unos días que no ha visto a Lee, sabe que los ninjas son más solicitados en esta clase de situaciones, por lo que espera que este esté dando bien la talla en lo que respecta ayudar a otros, pero conociendo a Lee probablemente lo esté haciendo.

Ambos han sido amigos de casi toda la vida, por lo que su presencia es más que bien recibida en este momento. Lo había visto poco después de lo sucedido con Pain, pero cuando Maito-ojisan se aseguró que estaba bien tanto Kenji como Ruri, habían sido llevados por una larga cola de misiones, lo que impide que fueran a comer al restaurante de carne.

—Siento que ha pasado tiempo desde que salimos juntos a comer, Tenten ha estado preguntando por ti últimamente, algo sobre noche de chicas—dice Lee con simpleza y sinceridad.

Desde que ha estado trabajando tanto en el hospital, curiosamente se ha hecho buena amiga de Tenten. La chica no es tan femenina como toras, así que al principio había sido recelosa con ella. Pero incluso aunque Ruri suele vestir de forma femenina o tener gustos por cosas rosadas y adorables, también ha crecido escuchando a Lee sobre entrenamiento, por lo que Tenten ha admitido disfrutar las charlas juntas. Desde que su hermano sale con Tomoyo desde antes de lo de Pain, ella ha logrado escapar algunas noches en la casa de la chica, solo para darle espacio a su hermano.

Las paredes no son tan gruesas como quisiera en su nuevo hogar.

—También extraño a Tenten, pero como han estado con tantas misiones apenas los he visto…Neji por otro lado—dice haciéndole un sonido de poca importancia en la mano.

Incluso cuando Neji ha cambiado para ser alguien tolerable, no es del todo su agrado, pero es amigo de Lee y Tenten, entonces lo acepta. Cuando este la ve de reojo tampoco parece que le agrade mucho ella, es tan diferente a su prima, una vez conoció a Hinata, una monada de chica.

Lee se ríe levemente por la forma en que siempre rechazo indiferentemente a Neji, cuando parece ver a su acompañante. De reojo ella mira también a Takeshi con algo de molestia, este tiene el ceño fruncido y parece no muy contento que hable con Lee.

Este último parece ajeno a la situación.

—Vaya veo que tienes compañía Ruri-chan, no quería interrumpir nada—habla el chico con clara preocupación mientras los ve a los ojos.

Hace un puchero queriendo decir que no interrumpe nada, prefiere pasar la tarde con Lee que con el chico detrás de ella. Incluso aunque tiene apariencia de alguien dulce e inocente, Ruri es bastante consiente de la verdad en el mundo. Creciendo con padres como lo hizo, siendo amiga de ninjas y viviendo en una aldea ninja, sabe que no todo es color de rosa. Ella puede ver el odio en el corazón de otros, sentir las intenciones de malicia y saber cuándo alguien no es sincero.

La mirada de Takeshi a Lee, es claramente una manera en que desprecia a Lee y también de que la está marcando indiferentemente como su propiedad.

Eso no le gusta a Ruri.

—No interrumpes nada—dice antes que Takeshi hable, lo que le gana una mirada incrédula de este.

—Estamos en una cita Ruri—dice el chico y ella gira a verle molesta.

Hasta hace poco le había estado llamando por el apellido y ahora tiene el descaro de llamarle por el nombre, incluso cuando no se lo ha solicitado. Siente que quiere darle una patada en la espinilla, pero se contiene porque no quiere hacer un espectáculo en media calle.

—¿Están en una cita? —pregunta Lee preocupado, ella gira a verlo sin entender porque tiene la necesidad de negar la realidad—Lo siento mucho Ruri-chan, prometo hacer mil flexiones, no, dos mil flexiones por ser tan insensible—dice rápidamente al borde del colapso, como si hubiera hecho lo impensable.

Quiere negarse, pero algo le dice en su mente que está por hacer las flexiones diga lo que diga. Antes que diga algo, una mano toma su muñeca con algo de rudeza, gira para ver como Takeshi mira de forma molesta a Lee, quien parece bastante apenado de la situación.

No tiene la culpa de nada, quiere decirle.

—Ruri vamos para continuar con la cita, no te juntes con ese perdedor—gruñe Takeshi mientras le intenta empujar para continuar una cita que no quiere ahora.

Cuando las palabras de este se procesan de su cerebro, suelta su mano con brusquedad y un puño aparece en su otra mano, cuando Takeshi gira a verle, no importa que tan buen ninja sea, su puño se incrusta en su nariz y la siente romperse, al tiempo que siente la fractura en su mano. Todos alrededor sueltan entre jadeos de incredulidad a susurros cuando ven a Takeshi caer sentado con la mano en su nariz.

Este levanta su rostro, pero se congela ante su rostro furioso.

Puede que sea una chica con apariencia femenina, ser alguien que se considere adorable, ser alguien usualmente risueña que le gusta reír todo el tiempo, pero también tiene la mirada de su padre. Su padre quien había sido un ninja desterrado de la aldea de Kirigakure (según entiende mucho después, ahora que es casi un adulto) y es una mirada que promete sufrimiento cuando está enojada.

Como ahora.

—Si vuelves a decirle perdedor—gruñe con voz de ultratumba, haciendo que todos a su alrededor se congelen—te prometo un sufrimiento eterno en el hospital—masculla sintiendo las ganas de bañarse en sangre.

Este parece impactado, ella está por darle un puñetazo cuando un jadeo sale de su boca al ver su mano herida, se conforma con darle una patada al chico con sus tacones, este tiene el descaro de largarse incluso cuando apenas puede respirar por la sangre que sale de su nariz.

Gira para darle una mirada de advertencia al público, quienes se mueven rápidamente.

Gimotea al ver su mano.

.

.

—No debiste defenderme—

—Ese idiota se merecía algo peor—

Lee ha tenido la decencia de no llevarla al hospital, porque sabe que Oyone la mataría si la ve llegar herida y explicar cómo consiguió eso. Con unas vendas que han comprado y algunos medicamentos, por primera vez es Lee quien funge como enfermero de ambos. Quiere patear más a Takeshi en las bolas esta vez, pero se contiene porque sabe que su amigo está preocupado por ella.

La gente desprecia a Lee, al principio no había entendido de niña, pero ahora lo sabe. Incluso aunque es un ninja decente y bastante superior a la media, no tiene habilidades como otros, no usa chacra. Ruri quien ha empezado a usar ninjutsu medico después, puede usar más chacra que este. No entiende porque, no ha visto a ningún ninja hacer lo que hacen Maito-ojisan o Lee.

Envidiosos, piensa de forma molesta.

—Siempre van hablar Ruri-chan, no debes defender mi honor—le dice Lee con una sonrisa tranquila, no afectado por las palabras de Takeshi como ella.

Frunce el ceño antes de ponerse de pie molesta, ya que su mano esta vendada.

—Pero es que son unos idiotas, no he visto a nadie capaz de hacer lo que Oji-san y Lee-kun hacen, son tan increíble ambos y son los mejores en taijutsu, los ninjas que no pueden verlo son unos cabeza hueca—masculla con molestia haciendo que Lee se ría divertido.

—Eres amable Ruri-chan—dice este con tal sinceridad y emoción, que hace que sus propias mejillas se sonrojen y deba ver a otro lado.

Su corazón hace el usual ¡Doki! Que hace siempre que está al lado de Lee, pero intenta evitar pensar en este. Ruri se ha enamorado de Lee probablemente desde que lo conoce, en un mundo donde todo es falso y oscuro, la sinceridad y felicidad de Lee han sido demasiado atrayentes. El pequeño niño que se esfuerza contra las dificultades, que perdona a sus enemigos y le revuelve el cabello, hace que se sienta feliz al estar con él.

En un mundo donde todos la ven por su físico, Lee parece siempre ver su interior con ojos sinceros. Ella siempre se esfuerza el doble, porque sabe que eso haría Lee, cuando hace un bocadillo piensa en la emoción de que este lo pruebe y la idea de este abrazándola hace su pecho latir con fuerza.

Muchos podrían decir que Lee es raro, un mal ninja y poco apuesto. Pero para Ruri, Lee tiene algo que les falta a muchas personas, un corazón de oro que la hace anhelar su calor, desde que creció solo con su hermano, las personas que han llegado a su vida son diversas, pero ninguna ha logrado sonreírle con la sinceridad que tiene Lee. Para ella Lee es el mejor ninja de todos junto a Oji-san, y aunque tal vez no es tan apuesto como Kakashi (ese hombre es demasiado guapo para el mundo) la sonrisa de Lee es la cosa más adorable que ha visto en su vida.

Pero no importa cuánto le guste el ninja de traje verde, este no la ve más que una vieja amiga y está enamorado de otra chica. Cosa que sabe y por eso no se cerró la idea de salir con otros chicos para tener su propia historia feliz en el futuro.

Chasqueo la lengua ante el recuerdo de Takeshi, Lee se disculpó un poco más por arruinar la cita.

—No te preocupes por ese idiota, es solo un imbécil que no merece ser ninja, además no dejaba de decirme lo linda que soy físicamente, los hombres que solo se fijan en el físico son un asco—masculla de mal humor lista para regresar a casa.

Lee rápidamente salta para acompañarle, pareciendo preocupado aun por su mano y luciendo confundido.

—Bueno, pero es que Ruri-chan es muy linda—dice Lee con total sinceridad e inocencia que la hacen tropezar un poco con sus pies, pero logra mantenerse sin caer.

Gira a verle con un rostro molesto y un puchero, además de las mejillas levemente sonrojadas. Odia que alguien le vea por su físico (incluso si usaba su adorable forma de ser para atraer clientes al restaurante de carnes de su hermano) pero que Lee lo diga de forma tan sincero y sin saber qué hace en su interior, la hace sentir avergonzada.

Se cruza de brazos.

—¿Solo linda? —dice en tono de puchero y este luce más confundido.

—También una excelente repostera y la mejor enfermera de Konoha—dice el chico más animado ahora, como si supiera como hacerle sentir bien.

Lo logra, una sonrisa genuina se posa en sus mejillas, antes de arrastrarlo por la muñeca cuando ven a Maito-ojisan a lo lejos. Entre los tres hacen un sonido de victoria cuando este dice algo sobre retar nuevamente a Kakashi en una competencia, que, si bien le han parecido ridículas a Ruri toda la vida, aún sigue apoyando a que gane el hombre de traje verde.

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La guerra es una perra, piensa Ruri con molestia cuando los soldados llegan de la batalla junto con ella, incluso cuando su hermano le ruega porque no vaya, ella por primera vez en su vida no lo escucha antes de correr como enfermera para ayudar a los heridos. Nunca ha visto más sangre y destrucción en su vida, no se ha sentido tan mal desde que su madre le pegaba de niña. Tantos cuerpos muertos y mutilados, son algo que jamás olvidara, pero sobretodo el ver a Maito-ojisan casi al borde de la muerte, la hace sentir sus ojos lagrimear.

Su pierna jamás volvería a ser la misma.

Cuando regresa de la guerra se arroja sobre una cama por las siguientes 24 horas, antes de levantarse sobre sus pies para seguir haciendo su trabajo. Su hermano la mira preocupado cuando nota las ojeras de las siguientes semanas, cuando se levanta por pesadillas de gente muriendo en sus brazos. Por suerte no grita en ninguna de ellas, pero el resto de la noche no puede seguir durmiendo.

Se siente sola, piensa cuando abraza la almohada contra ella.

Si bien no ha muerto o luchado en la guerra con otros ninjas, siente las mismas heridas sobre perdida que tiene cualquier persona que ha estado ahí. El recuerdo de Lee llorando contra el cuerpo de Neji, hace que se siente incluso peor al recordar los rostros de muchos que no volverá a ver.

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A los 17 años ha logrado convencer a su hermano que puede vivir sola, este tiene dudas, pero le ha convencido diciendo que queda más cerca del hospital. Con una promesa de cenar con ellos una vez o dos a la semana, con la ayuda de Lee y Tenten logra pasar a su nueva casa, mientras en todo este tiempo Maito-ojisan está en la silla de ruedas sin parecer afectado porque no podrá caminar normalmente nunca. Lo admira por eso, ha escuchado la historia de como se ha enfrentado a Madara Uchiha y casi derrotándolo él solo, cuando ese Uchiha mato a miles de soldados.

Un héroe de guerra.

—Ruri-chan ahora es una chica grande y hermosa, estoy orgulloso de la juventud en tu vida—dice el hombre cuando todos dejan caer las cajas dentro de su departamento.

Mira divertida a Tenten que parece avergonzada al ver como Lee se le ha unido a la emotiva charla de su maestro. Después de un año de guerra ella sigue siendo enfermera, incluso si las primeras semanas le aterraba un poco ver la sangre, se ha acostumbrado nuevamente a tratar con los pacientes. Ocupa ayudar a otros, otros ocupan su ayuda, incluso si a veces tiene pesadillas de ese infierno, sabe que debe seguir adelante.

Ya tiene 17 años, casi una adulta.

—Bueno ahora Ruri-chan tiene un lugar para traer chicos—dice Tenten de forma descarada, que la hace ponerse roja como un tomate.

Tanto Maito-ojisan como Lee parecen ver incrédulos a Ruri, quien se vuelve incluso más roja mientras cubre su rostro con ambas manos.

—Eso es mentira—chilla indignada, pero Tenten sigue molestándola y ella no puede estar más avergonzada.

Cuando Maito-ojisan comienza hablar sobre anticonceptivos, ella grita que sigue siendo virgen, pero la temible charla que le han dado tanto Kenji como Tomoyo, parece repetirse para peor.

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Ruri tiene algunas citas con chicos, pero ninguna parece funcionar, probablemente porque está enamorada de un chico en específico o tal vez porque ellos son bastante aburridos. Ha salido con otros tres ninjas, un chico de archivos de la oficina de Hokage y por ultimo con vendedor de artesanías. A pesar de que ella odia que se figuen en su apariencia, es alguien considerable bastante linda para el género masculino, incluso si no tiene un cuerpo curvilíneo, su rostro es bastante destacable. Ha pensado en cortarse el cabello que es largo, pero le gusta tanto a su hermano que no lo hace. Pero la mayoría de chicos con quienes salen, son tan sosos, no tienen ánimos para perseguir sueños y son aburridos desde su punto de vista, incluso cuando ella hace chistes, ellos no parecen entender su sentido de humor.

¿Ella es algo infantil?

Para ella todos los demás son muy amargados.

El día anterior ha tenido una cita bastante horrible con un chico que no dejaba de hablar sobre su apariencia, lo cual es sinónimo de que todo se va ir por la basura. Cuando comento que hacían una pareja apuesta, ya que tenía el ego por los cielos, no ha tenido más que darle una bofetada antes de salir corriendo cuando le ha besado, también le toco el trasero, el muy puerco.

—¿Ruri-chan? —pregunta una voz que la hace voltear molesta, pero se elimina cuando ve a Lee con sus usuales ropas ninjas.

Quiere morirse.

Ella tiene un pantalón holgado que usa para dormir y una enorme sudadera con capucha, su cabellera es un desastre y tiene unas sandalias que ha tomado para ir a comprar casi a las diez de la noche. Incluso cuando odia que los chicos se fijen tanto en su apariencia, no niega que suele vestirse bien cuando piensa que puede ver a Lee o su hermano, los únicos chicos por los cuales se preocupa su aprobación.

Un sonido estrangulado sale de su boca.

Sería muy infantil gritar: ¡No me mires!, probablemente lo sea. Debió haber comprado comestibles en la tarde, pero ahora es cuando tiene antojo de comer helado para ver una película.

—Ohayo Lee-kun, lamento que me veas en tan reprobable aspecto—musita con una sonrisa algo tensa.

Este parece verla con la misma tranquilidad de siempre, antes de caminar a su lado y tomar las bolsas de compras. Incluso si ese acto siempre le ha parecido simplemente caballeroso, no lo siente este día, donde quiere enterrarse entre las sabanas y no salir nunca. Lee suele ayudarle siempre que la ve por la aldea o acompañarla a casa, diciendo que como buen amigo piensa protegerla.

Tan amable.

Piensa antes de comenzar a caminar a su lado.

—No veo que tienes de malo hoy—dice Lee ante su anterior comentario, no sabe si reír o llorar.

—Bueno hay muchas cosas malas, a las chicas no nos gusta que nos vean cuando no estamos presentables— en su mente termina la frase "por el chico que nos gusta" y que jamás piensa decir en voz alta.

Lee sigue caminando a su lado por la calle sin aldeanos bajo la luz de los postes que están encendidos.

—No importa tanto la apariencia Ruri-chan, sé que eres una chica muy bonita, de las más bonitas de Konoha—dice este con su usual manera halagadora de ser, que le saca un sonrojo—que te vistas más cómoda no significa nada—añade con calma.

Bufa por bajo, pero internamente se regocija cada que escucha que le dice que es linda. Tal vez Ruri está mal de la cabeza, odia que la gente le diga que es linda, pero cuando Lee lo hace, todo su interior explota como si fueran fuegos artificiales. Debería ir algún día con Tsunade cuando venga a la aldea para pedirle que le revise el cerebro.

Cuando llegan a su departamento este le ayuda a llevar las compras al refrigerador, pero justo cuando lo despide de la puerta, se pone de puntillas para darle un beso en la mejilla. Este queda completamente en shock por su audacia, pero ella sonríe con suficiencia.

—Bueno supongo que un beso en la mejilla por una de las chicas más bonitas de la aldea es un pago suficiente por tu ayuda—dice con ambas manos en sus caderas.

Este tartamudea algo luciendo claramente incomodo, antes de salir corriendo.

Se encoge de hombros, después de su cita de ayer, este día ha terminado incluso mejor.

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Ruri siente que Lee le está evitando, lo ha visto algunas veces correr justo cuando la ve por la calle y buscar la forma de escapar de una conversación cuando lo atrapa. Algo debe estar sucediendo, pero dado que este no habla, busca a la fuente más cercana de información sobre Lee. Gai-sensei en realidad se ríe cuando ella le preguntó si algo está mal con Lee, haciendo que se confunda incluso más cuando este comienza con discursos sobre la juventud, antes de ver a Tenten que parece avergonzada de lo presente. Ambos le explican que todo está bien con Lee, pero cuando ella quiere averiguar más con su carita de niña buena, Tenten se lleva a Gai-sensei que había estado a punto de hablar.

Chasquea la lengua al ver que no pudo conseguir ayuda de su parte.

Sigue intentando por 3 semanas hablar con este, pero cuando la esquiva como si tuviera lepra, está a punto de asesinar a alguien. Esa tarde en específico que habla con Sakura en medio de un café, la doctora principal parece notar curiosa que algo le tiene de mal humor. Cuando le explica que Lee le está evitando, la chica parece sonreír con cierto grado de interés.

—Sabes desde que paso lo de Pain, Lee nunca me volvió a pedir salir—comienza Sakura con cierto grado de interés, Ruri gira a verle confusa—luego de la guerra hemos hablado, siempre pienso que Lee es un gran chico y la chica que gane su corazón será muy afortunada—dice antes de tomar de su café.

Ruri ladea el rostro confundido, sigue echando azúcar a su café, no entiende por donde va la charla.

—No entiendo Sakura-san—dice resignada a no saber de qué habla.

Pero los ojos de Sakura siguen siendo divertidos.

—Sabes Lee siempre ha hablado de todos sus amigos, pero cuando paso lo de Pain había estado tan preocupado por ti, ellos llegaron después que sucedió la destrucción de la aldea y había llorado tanto por pensar que estabas muerta—empieza Sakura a comentar algo que nunca había escuchado—también dejo de correr para saludarme y a veces cuando nos encontrábamos con los demás, las charlas eran muy amenas, pero no parecía buscar nada más, siempre pensé que tal vez por fin se había enamorado de alguien más—dice esta antes de ponerse de pie para ir cuando una enfermera le llamo.

Ruri sigue su caminata con muchas ideas en su mente.

¿Sería posible?

Bufa antes de tomar parte de su café dulce, luego de unos minutos la llaman también y debe correr para ayudar a los pacientes que preguntan por ella.

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Si bien Ruri quiere hablar con Lee, no sabe si sus turnos se han duplicados o este siempre está fuera de la aldea, las palabras de Sakura-san siempre rondan en su mente como un fantasma, pero no puede hacer nada con ellas. Como un mal chiste las veces que se han visto son pocos minutos, en algún pasillo del hospital, cuando ella corre para una de sus rondas, o este despidiéndose para ir de misión. Por mucho que se ha quejado con Maito-ojisan, este solo ríe sobre la rosa del amor que crece a la distancia y cosas por el estilo. No quiere pensar mucho en la situación o como su hermano también parece sorprendido que no sea novia de Lee.

Gruñe molesta cuando esa tarde ha salido al medio día, luego de 48 horas seguidas de trabajo. Suelta un sonoro bostezo cuando llega a su departamento, solo para encontrarse que Lee esta frente a la puerta como si quisiera tocar. Ambos se dan una mirada incrédula, antes que le deje pasar y pidiendo que le espere para tomar un baño o se dormirá frente a este en media charla.

Parece que llego de una misión, aún tiene sangre en su ropa.

Quince minutos después y con una taza de té, además de una toalla alrededor de su cuello, Ruri le pide a Lee que le explique porque ha venido. Este parece algo incómodo, antes de poner una invitación sobre su mesa, lo que le hace alzar una ceja antes de leerla. Casi se le salen los ojos al ver que Naruto Uzumaki se casaría con la princesa del clan Hyuga, Hinata.

Parece desconcertada.

¿No han salido por muy poco tiempo?

Piensa sorprendida, ella jura que han comenzado a salir luego del incidente de la luna hace algunos meses, pero fue hace tan poco. No es que ella le guste ser una cotilla sobre los chismes de la aldea, pero ese era uno que no había dejado pasar.

Luego algo le regreso a la realidad.

—¿Por qué me enseñas esto? —pregunta con una ceja arriba.

Lee parece haberse vuelto un tomate por el sonrojo en sus mejillas, lo que hace que ella parezca sorprendida, no suele tener ese aspecto usualmente. Este se retuerce tímidamente en su asiento lo que le hace sentir más inquieta.

—Estaba pensando…si tal vez…tu…—dice claramente al borde de un aneurisma, le hace una ademan con la mano para que siga hablando—¿Podrías venir conmigo a la boda? —pregunta tan bajo que le cuesta escuchar, por suerte todo el lugar está en silencio o nunca lo hubiera logrado.

Le está invitando a una boda, para que lo acompañe, su ceño se frunce un poco curioso aún. Una vena algo maliciosa que la gente no puede ver por su rostro de muñeca, parece latir ante una idea que se le ha ocurrido.

—¿Cómo amigos o como una cita? —pregunta con una sonrisa de un gato que acaba de atrapar a un ratón.

Este alza sus ojos luciendo claramente alarmado por que ella hubiera siquiera pensado en que fuera una cita, lo que le hace confirmar que este probablemente solo buscaba su ayuda como amiga. Aunque pudo haberle pedido a Tenten eso, pero en su lugar fue con ella, con ese pequeño empujón de confianza toma una decisión.

Ella puede ser valiente, ella estuvo en una maldita guerra como enfermera, esto no es nada.

Incluso aunque piensa eso sus pies no dejan de temblar, por suerte están sentados.

—Ya sabes, no me molestaría ir como una cita, me gustaría de hecho—dice con una sonrisa de confianza que no tiene en este momento.

Si Lee le dice que no, que solo quiere ir como amigos, lo tomara como una señal del cielo para no intentar nada más. Pero que no se diga que no fue porque ella no hubiera querido intentar algo, porque si quería y si lo que Sakura-san le había dicho hace casi un año, podría existir la posibilidad que este tal vez quisiera.

—¿No te molestaría ir como mi cita? —preguntó Lee saliendo de la sorpresa, ella ladea el rostro confundido.

—¿Por qué me tendría que molestar? —

—Bueno—comienza Lee tímidamente con una mano en su cuello—eres una de las chicas más lindas de Konoha, la mayoría de mis conocidos siempre hablan sobre lo afortunado que soy por tenerte como amiga, además eres buena cocinera, amable con todo el mundo…yo bueno…yo no soy así—admite este con sinceridad, pero algo roto al final.

Patrañas, piensa Ruri de forma molesta, pero su ceño se suaviza al ver el chico lucir claramente preocupado por ella.

Entonces una vez más decide dar el primer paso. Toma asiento un poco más al lado de Lee, quien parece inusualmente tímido, no es la primera vez que se sienta a su lado, no por nada lo ha hecho durante años. Con una mano en su mejilla, que hace que sus ojos redondos se abran incluso más, pasa su mano suavemente hasta su nuca y lo atrae para darle un casto beso en los labios.

Agradece a Kami haber besado antes a los chicos de sus citas, o ahora se hubiera sentido muy confundida, pero los nervios no se van del todo, piensa con el cosquilleo en sus labios.

Es suave, como un toque de un aleteo, pero espera haber dado su punto.

Lee al separarse la ve con los ojos cómicamente saliendo de sus cuencas como con la boca abierta a más no poder, rueda los ojos antes de volver a su lugar con tranquilidad.

—No, no eres como yo, lo cual es bueno, no soy narcisista—admite Ruri con diversión—pero eres mi mejor amigo y el mejor ninja que conozco, no me molestaría salir a una cita contigo, si no te molesta salir conmigo—lo último sale tímidamente ante la idea del rechazo que aun vuela en su mente.

Curiosamente Lee que se mantiene en silencio, niega con la cabeza.

—Eso…—se detiene cuando su voz sale algo aguda y ronca, carraspeando para aclarar su garganta—me gustaría, me gustaría mucho salir con Ruri-chan—dice ahora más animado, lo que le hace a ella sonreír.

—Entonces deberías pedírmelo—le dice ella guiñándole un ojo, que hace al chico sonrojarse.

—¿Te gustaría casarte conmigo? —pregunta Lee mientras toma su mano, antes de detenerse y procesar lo que ha dicho, su rostro se vuelve tan rojo escarlata como el suyo propio, quien no se había imaginado que le pidieran eso esta noche—lo siento, me emocione, no digo que no quiera casarme contigo, últimamente cada noche sueño contigo desde hace como tres años, un momento tampoco quise decir eso, solo quería pedirte una cita, yo lo siento, correré mil veces el perímetro de Konoha ahora mismo—dice casi como si quisiera huir, ella apenas puede tomar sus muñecas para que no se vaya corriendo.

Incluso con su rostro rojo, Ruri tiene una sonrisa divertida en su rostro, muy contrario de la mirada completamente avergonzada de Lee.

—Bueno porque no empezamos con una cita—le dice divertida y este quiere hundirse en la tierra, su rostro lo deja claro—si la cita no está mal, podríamos considerar la boda a futuro—habla de forma divertida.

Lee le ve de reojo sorprendido, antes de suspirar y tomar asiento a su lado, aun luciendo claramente avergonzado, pero asintiendo tímidamente.

Jamás pensó en ver a Lee tímido.

Simplemente adorable.

—¿Puedo volver a besarte? —es la pregunta inocente de este que la hace chillar mentalmente.

Si, sin duda se iba a casar con este tipo.

Tal vez con un hijo al final.

Fin

Espero les gustara.

Esta historia es especialmente dedicada a Abrogans, una usuaria en fanfiction con la que he empezado hablar, ambas tenemos la idea de que Lee merece amor a su vida :3

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.