Disclaimer
Este capítulo toca temas como el acoso escolar, sexual y verbal, si eres sensible a estos temas lealo bajo su propia responsabilidad.
-Kim, déjame en paz-Nath retrocedía lentamente con su cuadernillo en las manos, usándolo como arma.
-¿cuánto tiempo se supone que debo seguir esperando por ti? Tu estúpida excusa de que tienes novio no sirve conmigo, apestas a alfa, yo te haré gozar lo que tú noviecito no puede darte, y lo haré gratis.- Kim caminaba cada vez más cerca de Nathanael, intimidandolo.
-Te lo eh dicho miles de veces, no soy un prostituto, mi aroma es así, ahora alejate- Nathanael intentaba sonar firme, aunque su voz temblaba al hablar
Kim se acercó bruscamente lo cual asusto al zorrito, que, por instinto, golpeó a Kim con el cuadernillo, cosa que no le agrado para nada.
-Si no es por las buenas, será por las malas, imbécil- Kim le dio un golpe, con la suficiente fuerza para sofocarlo, provocando que se doblará de dolor.
Lo empujó por los hombros, hacia atrás haciéndolo caer de espaldas mientras repetía "vamos, vuelve a golpearme".
El cuadernillo había resbalado de las manos de Nathanael, se sentía mareado, parecía que el aire no llenaba sus pulmones, el mundo le daba vueltas.
Kim se agachó a su altura y lo tomo del cabello levantando su rostro a unos centímetros para luego tomarlo bruscamente del mentón.
Le dio unos cuantos golpecitos en la mejilla izquierda, no tan fuertes para ser una bofetada, pero si para dejar una marca rojiza en ella.
-¿Entonces te gustan los malos tratos? Eh zorra- se acercó bruscamente a su rostro, y estampó con fuerza sus labios contra los del Omega, en un beso demandante y primitivo.
Los azules ojos del pelirrojo se abrieron de par en par, sorprendido de ello, intentaba alejarse y empujar a Kim lo mas lejos de el, pero nada servía, Kim mordió con fuerza el labio inferior de Nath, quién gimoteo de dolor, Kim aprovecho esto para colarse dentro de la boca del Omega, mientras con su mano derecha tiraba del cabello de Nathanael a su voluntad, como si fuera un títere.
Nath se sentía asustado, sus lágrimas habían empezado a rodar, por el dolor, la impotencia y el miedo, pero el alivio lo lleno de pronto cuando el tirón de la puerta se hizo presente haciendo que Kim rompiera el contacto entre ambos y se levantará.
Rose y Juleka habían entrado al salón a buscar a Nathanael, pero sin dudas ni se esperaban esto
-seguiremos luego, zorrita- se rió frivolamente y camino con una sonrisa cínica a la salida.
Paso al lado de Juleka y empujó a la chica con el hombro burlándose de la situación. Juleka gruño desde el fondo de su garganta, iba a dar pelea, pero algo la distrajo.
-Yo puedo Rose-dijo Nath algo mezquino, Rose se había acercado y extendido su mano para ayudarlo.
Nathanaël empujó la misma suavemente y se levantó con lentitud, aún temblando por el reciente miedo, se limpio las lágrimas con el puño y camino en silencio hasta su siento.
Rose y Juleka le hablaban, lo sabía, pero sinceramente no quiera escucharlas, no necesitaba sus gritos en ese momento.
-chicas, estoy bien, en serio, no pasa nada- dijo hastiado de oír sus voces
-¿No pasa nada? Te vi llorando en el suelo, con Kim prácticamente sobre ti. Repite que no fue nada- Juleka estaba realmente enojada.
-Juleka, no es momento de regañarlo, de todas formas no va a hablar- Rose era más comprensible, después de todo no era la primera ni la última vez que lo habían atrapado en una situación así con Kim.
Rose puso una mano en la espalda de Nath quién se sobresalto
Nath se alejo a Rose con un leve empujón y se reacomodo en su lugar, justo detrás de dónde estaría Iván, cruzo los brazos y se recargo en ellos, intentando dormir para ignorar todo y a todos, quiera olvidar que eso había pasado, necesitaba olvidarlo, necesitaba dejar de pensar.
Claro que hizo eso no sin antes dibujar una mariposa en su muñeca.
Adrián tenía un presentimiento horrible, por más que trataba de distraerse su mente lo tenía en alerta constante.
-Nino- aprovechó que Marinette y Alya hablaban de ropa- ¿podemos ir al salón?
-¿Para que?-
-Es solo una tonta corazonada, por favor- Adrián se notaba claramente incómodo así que Nino accedió.
Iban camino cuando notaron que el entrenador de atletismo los llamo y caminaron a dónde el estaba.
-¿Pasa algo profesor?- el rubio se veía tranquilo pese a su creciente ansiedad.
-chicos, díganle a Kim y a Alix que vengan al campo lo más pronto posible-
Ambos chicos asintieron y continuaron a dónde iban originalmente, vieron a Kim salir del salón, y Adrián solo sintió como su presentimiento se hacía más grande, Nino habló con el, pero, no podía concentrarse en la conversación, solo sentía una tremenda angustia, el sentimiento no era suyo, es como si fuera ajeno a esas emoción y aún así podía sentirla tan vivida.
Pocas veces sentía un sentimiento tan horrido como aquel, sabía que entre destinados compartían un ligero lazo que los unía, y cuando estaba totalmente tranquilo a veces le llegaban atisbos de felicidad o profunda tristeza, pero ahora era realmente diferente, no era un sentimiento imperseptible, era muy intenso, como si lo llamara. Era un grito de ayuda
Nino le dió un pequeño golpe en el brazo para traerlo de vuelta, y llegaron por fin al salón, dónde una marea de aromas golpearon con fuerza sus narices, irá, miedo, tristeza, angustia, frustración, saturaban su nariz.
Adrián se atrevió a dar unos cuantos pasos más dentro del salón, Juleka y Rose parecían algo disgustadas y se miraban de forma fría, Nathanael estaba recostado sobre su escritorio al fondo.
-chicas ¿Pasa algo?- se animó a preguntar Nino
-oh, no es nada, perdonen el desastre- dijo Juleka adelantándose a lo que podría decir Rose, tomó la mano de la rubia y la llevo a afuera.
Nino y Adrián se sentaron confundidos en su banca
-falta poco para el toque- dijo Adrián viendo el reloj de pared
-viejo, vamos a abrir las ventanas, aquí apesta- se levantó y fue al fondo del salón para abrir la ventana de Nathanael y hacer lo mismo con las demás.
El aroma poco a poco se fue desvaneciendo, hacia algo de frío en el salón por la corriente de aire invernal que había.
La campana sonó haciendo que poco a poco el salón de fue llenando con más personas. Pesé a todos los nuevos aromas que había, Adrián aún notaba un leve olor agridulce, un aroma que denotaba miedo, y su mal presentimiento aún no se iba.
Entró la maestra Bustier con una sonrisa.
-Alix, Nathanael y Marc, salgan, los necesitan en sus clubs-
Nath se había despertado por la corriente de aire frío que entraba, tomó su mochila y guardo las cosas que había en su escritorio.
Caminó con la cabeza gacha por el pasillo intentando pasar rápido para evitar miradas.
Adrián vio al pelirrojo desde que empezó a caminar sintiendo el agrio aroma más fuerte, sus miradas se cruzaron por solo unos segundos, Nathanael apresuró el paso y salió casi corriendo del salón.
Con solo esa mirada había sentido lo mismo que hace unos meses, como si fuera en cámara lenta, vio, sintió su miedo, y un escalofrío recorrió todo su cuerpo, algo le iba a pasar a Nathanael, y el lo sabía, lo sentía pero nadie más parecía darse cuenta
Su corazón dio un vuelco, su pantera interna se removió inquieta, desesperado por seguir al pelirrojo
-Adrián, tu también debes ir, el maestro de esgrima te busca-
-oh, gracias-dijo realmente indiferente, no estaba poniendo atención a la maestra en verdad
Adrián se levantó y tomo su mochila para después ir al patio donde estaba el maestro y el resto de la clase, de reojo pudo ver al pelirrojo caminando al salón de arte.
Entre al salón, ahí ya estaban Juleka, Rose y Marc
-que bien que llegaste Nath, solo faltabas tu- dijo el maestro -tomen asiento-
Los chicos obedecieron sentándose en sus respectivas mesas.
-muy pronto habrá un concurso interescolar, con desarrollo académico, deportivo y cultural, que es donde nos desarrollaremos nosotros-
-¿Alix no participará?-pregunto Rose
-ella participará con el equipo deportivo, la necesitan más-
Alguna risa sonó por ahí, aunque el ambiente se sentía algo tenso.
-Y ¿que vamos a hacer maestro?- pregunto Marc con su suave voz
-Quiero que cada quien se exprese a su manera, elijan un tema el que más les guste, y quiero que sus obras hablen de grandes problemas sociales-
-Martinette- dijo el pelirrojo- ¿que hay de ella? Era parte del club también-
-oh, eso- el maestro paso su mano por el enmarañado cabello que tenía- lo dejo la clase pasada, está tomando unas clases de alta costura y prefirió dejar el club, serán solo ustedes 5-
-eso nos pone en desventaja- pensó Nathaniel, si realmente querían impresionar y destacarse por el talento que había tenían que hacer cosas que los demas no hicieran, sabía que el hecho de usar causas sociales era novedoso, terreno polémico, los demás harían algo relacionado con ladybug, solo hablaban de ella, comenzaba a ser molesto.
Había tantas guerras de las cuales escoger, por qué eso es lo que son, todos cuando estudiamos historia, agradecemos que ya no tenemos que vivir una guerra, pero eso es exactamente lo que estamos viviendo, y hay tantas guerras de dónde escoger, rasismo, especismo, ecologismo, y feminismo, digo, igualdad para los omegas.
Nath era extranjero, pero no había vivido discriminación por su raza para hablar de ello, lo mantenía como algo personal, no por miedo, pero veía innecesario decírselo a todos, comía carne, su dieta se basa en vegetales, pero también consume proteínas animales, el ecologismo, no era un tema que lo llamara espacialmente, claro, amaba la naturaleza y peleaba por cuidar el planeta, pero acababan de ver impresionismo y naturalismo, estaba algo cansado de dibujar paisajes.
El machismo, sin duda conocía de ello, era el único Omega de su familia, y el único que actualmente vivía en Francia, sin duda su familia lo amaba, pero no evitaba que tuvieran actitudes micro machistas sin darse cuenta, aunque fueran por mera preocupación.
Y desde que se mudaron a Francia y el acoso a su persona se hizo algo común estás actitudes fueron en aumento, y no sé diga cuando tomo la decisión de quedarse ahí.
Si, el sabía de machismo, el lo vivía día a día y sabía lo que quiera obtener si lograba luchar contra el, pero también temia la reacción que ocasionaría.
Aunque, de todas formas lo iban a agredir ¿Que más daba si lo hacían por su forma de pensar?
Comenzó a garabatear en su sketchbook algo sin sentido no tenía muy claro que hacer, tantos sentimientos que quiera plantear. El dolor, el miedo, la impotencia, la rabia, sentimientos que eran propios y ajenos, el miedo de sus amigas cuando no contestaban el teléfono, el dolor de desayunar con otra desaparecida más en las noticias, la impotencia de ser invisibles, la rabia de no poder hacer nada, miedo que vivía en madres de familia, en amigas, incluso entre desconocidas. Tenía tanto que transmitir en un solo dibujo...
-¿ya haz decidido?- pregunto el maestro de pie frente al escritorio, Nath pego un pequeño brinco en su lugar y miro al maestro con una sonrisa apenada y asintio- y ¿que es? -
Se rió nerviosamente- S-Sera una sorpresa- cubrió con rapidez si sketchbook, no tenía aún nada decidido, y no quiera que el maestro viera sus garabatos sin sentido.
El maestro reconoció esa expresión en su rostro, esa expresión seria, con el seño ligeramente fruncido, cuando mordia sus labios o su lengua, esa expresión de determinación, sabía que Nathanael haría algo impresionante con solo ver su expresión.
Terminaba de secar su pelo en los vestidores, cuando vio a Kim del otro lado de ellos desprendiendo un aura autoritaria y sombría, vio como cerro la puerta de su casillero con un golpe seco callando los murmullos que había en los vestidores.
Parecía realmente molesto, Adrián se apresuro lo más que pudo para guardar sus cosas, y con el cabello aún húmedo salió rápidamente detrás de Kim, su instinto le decía que tenía que seguirlo.
Había tardado lo suficiente para no ver dónde había ido, de nuevo la angustia lo estaba invadiendo, con su olfato siguió su rastro hasta el salón, donde escucho tras la puerta antes de entrar.
-Tu amiguita Alix me hizo enfadar, y creo que ya sabes quién va a lidiar con esto- la voz de Kim de escuchaba ronca.
-N-No te acerques-
-Ja! ¿Crees que puedes darme órdenes?-un golpe seco se escuchó, Adrián se quedó paralizado por un momento- Una zorra como tú solo debe obedecer- otro golpe más, aunque esté fue más claro y estrepitoso, como un puñetazo.
-por favor detente-
No supo de dónde había sacado el coraje, pero estaba dentro del salón, Nathaniel está contra la pared, y Kim lo sujetaba de la chaqueta, la mirada del Omega era de puro terror, y sus lágrimas de miedo lo reflejaban a la perfección, tenía una mejilla ligeramente amoratada y sus pies apenas rozaban el suelo.
-Kim, será mejor que te vayas- dijo en un tono frío y serio, más de lo que había calculado
-Estás acostumbrado a dar órdenes ¿No niño rico?- Kim soltó a Nathanael dejándolo caer, mientras dirigía su atención a su nuevo objetivo- Es solo un Omega ¿Que más te da?
-Largo- no tuvo que alzar la voz, desde el fondo de su garganta y de forma accidental, uso su voz de alfa, sometió brevemente a Kim y Nathanael respondió escondiéndose sobre si mismo mostrando sus orejas y cola afelpadas.
Kim no tuvo más remedio que salir, ambos estaban cansados, simplemente no podían sostener un enfrentamiento en ese estado, antes de salir golpeó la pared justo a la altura de dónde anteriormente estaba la cabeza de Nathanael.
Con más gentileza y amabilidad en la voz, se acercó cauteloso al pelirrojo -¿Estás bien? ¿Te hizo daño? -se arrodilló a su lado, y tocó con suavidad, apenas rozando con los dedos la cabellera suave de Nath, sintió un calorcillo en el pecho que hacía meses no sentía, como una pequeña descarga eléctrica.
Cosa que obviamente no paso desapercibida para el Omega quien levanto la mirada, perdiéndose en sus profundos ojos verdes.
Adrian con nerviosismo desvío con una ligera sonrisa la mirada.
La verdad es que Nathanael tenia unos hermosos ojos aguamarina. Todo el era muy hermoso, sus largas pestañas negras, la forma en la que su cabello enmarcaba su rostro, su palida piel, sus cejas delgadas pero perfectamente delineadas, su nariz respingada y roja por el llanto, esas pequeñas motas obscuras que cubrían su rostro, sus orejas que parecían tan suaves y de peluche, simplemente quiera acariciarlas, tan puntiagudas como solo un zorro podría tenerlas.
Por un momento olvidó sus nulas interacciones y acarició la amoratada mejilla del pelirojo, obviamente sensible por el toque de alejo, regresando a ambos a la realidad.
-Y-Yo...estoy bien, no te p-preocupes- Nathaniel tomo sus cosas y salió prácticamente corriendo del salón, ocultando aquellos rasgos animales con una pequeña sacudida, huyendo del lugar, sin contemplar, que a unos salones de ahí, cierto chico estaba por cerrar el trato con Hawk Moth.
MaxML
