Estaba tan frustrado, Una puta competencia es lo menos que necesito ahora, y para colmo la tarada de Alix está aquí, por qué no la regresaron a su club de dibujitos, yo podría ganar sin ella, no nadie la necesita.
¿Ella mejor que yo? Claro, solo le ponen las cosas más fáciles por ser beta, solo quieren mostrar la escuela es "inclusiva" por favor, los betas y los omegas están para servirnos.
Y esa zorra no lo entiende, cree que puede decir que no, ¡A mí! Cualquier otro estaría dichoso de ocupar su lugar, pero como el idiota tiene "novio" ¡ja! Cómo si dos omegas pudieran estar juntos de verdad, eso solo es para vender porno.
Terminando el entrenamiento fuimos a las duchas, también estaban los idiotas de esgrima, como si jugar con espadas fuera un deporte real.
Me estaba cambiando y la pequeña imbécil hablo
-oh Kim, no estarás molestó por qué te gane ¿O si?- Alix tenía una voz jodidamente irritante.
Cerré el casillero de un golpe seco, tenía que dejar en claro quien mandaba. Todos se callaron, podría estar cansado pero aún así demostraría mi autoridad.
Salí de los vestidores, puta Alix teniendo que recordarme lo fácil que le dejaban las cosas por ser beta, solo lo hacía para joder, ¡Todo esto solo podía ser culpa de esa zorra! Nathaniel tenía la culpa, él le había dicho a sus "amiguitas" que me había rechazado, y Alix entro al equipo solo para humillarme con los privilegios de beta que tenía, pero esa prostituta iba a pagar, Nadie me trata así ¿Quién se cree esa perra? Es un omega, es un ser inferior, está aquí solo para complacer a los alfas, y si le pagan por ello, por qué no lo haría gratis por mí.
Sentí su asqueroso y provocativo aroma a ramera, estaba en el salón, era hora de hacerlo pagar.
Camine al salón, su aroma era claro, se sentía tan suave y embriagador, abrí la puerta con lentitud y en silencio, no quiera asustar a mi presa.
Esta de espaldas a la puerta, barriendo con delicadeza el salón, eso es lo que los omegas deberían hacer, quedarse en sus casas a limpiar.
Me acerque haciendo el menor rudo posible, y puse uno de mis brazos en su cuello, con el otro hice de palanca, no para asfixiarlo pero si para dificultar el paso del aire.
El reacciono poniendo sus manos sobre mi brazo, tirando del desesperado por qué lo soltara, comenzó a moverse inquieto, el cable de sus audífonos callo en mi brazo, por eso no me había escuchado.
Se quedó quieto, por fin entendía su lugar, movió sus caderas hacia delante, y dio un golpe seco en mi pelvis al moverse hacia atrás con fuerza, se agachó y volvió a levantarse con fuerza, me hizo trastabillar y soltarlo. Intento correr hacia la puerta, tome su brazo con fuerza y lo jale hacia a mí y cuando estuvo lo suficientemente cerca di un puñetazo con suficiente fuerza para hacerlo caer.
Al tenerlo sujeto por el brazo no cayó, lo estrelle contra la pared más cercana, vi su expresión de mero terror que se convirtió en un grito ahogado de dolor.
Lo tomé con fuerza del cuello, y lo levante un poco del suelo, sonreí, ver sus ojos llorosos solo me hacía desearlo más.
Sentí algo frío en la palma, tome esa cadena con fuerza, y tire de ella, era un collar, lo solté y el metal repico contra el suelo.
-Tu amiguita Alix me hizo enfadar, y creo que ya sabes quién va a lidiar con esto- dije con los labios contra su cuello.
-N-No te acerques- dijo titubeando, y sentí como temblaba su cuerpo.
-¡Ja! ¿Crees que puedes darme órdenes?- Lo volví a estrellar contra el muro- Una zorra como tú solo debe obedecer- asesté otro golpe en su mejilla.
-por favor detente- sus ojos llenos de súplica, él realmente lo desea.
Sujete el cuello de su chaqueta, y me acerque lentamente a su cuello.
-Kim, será mejor que te vayas- la voz de Adrián resonó en todo el salón, lo mire sarcásticamente.
-Estás acostumbrado a dar órdenes ¿no niño rico?- solté a Nathaniel, dejándolo caer para caminar a donde estaba Adrián- Es solo un omega ¿Que más te da?-
-Largo- estaba tan cansado, y tan molesto que simplemente fingí que su voz me imponía, en ese momento no quería pelear, una zorra como Nathanael no lo valía.
Golpee la pared, me asegure de que fuera en el lugar donde había estado la cabeza de la puta esa.
Y camine con rabia fuera del salón.
Corrí hasta el campo de atletismo para relajarme un poco, y me deje caer en el pasto.
Tenía tanta irá acumulada, alguien siempre me detenía, alguien siempre evitaba que le pasará algo, esa guarra si que tenía que coger bien para que las personas lo protejan a capa y espada.
Abrí los ojos, había una mariposa negra, revoloteando sobre mi. Sonreí, sabía lo que eso significaba, saque un bolígrafo de mi mochila, y dejé que la mariposa se posara sobre ella. El resto después se puso borroso...
Reaccioné unos cuantos segundos después, me levanté del suelo, y me agache para tomar mi mochila, y junto a ella, un collar, la cadena era de plata, y al final de ella había un zorro pequeño tallado en alguna clase de piedra azul, la cadena estaba reventada, también tenía una pequeña placa con un pequeño escrito.
"Te amo, pequeño artista"
Tome el collar, y lo guarde en la mochila, y camine hacia la puerta.
Algo más lejos se escuchó un derrumbe pequeño, Plagg salió de mi bolso.
-Es un Akuma, no pierdas más tiempo- parecía preocupado, debía ser alguien poderoso.
Revise y cerré las puertas del salón, y me transformé, salí corriendo del aula, y llegué a dónde había escuchado el pequeño derrumbe, era la sala de artes, el maestro estaba escondido bajo el escritorio, pero no había nadie más.
-¿Esta bien?- pregunté mientras me acercaba a el.
-si, si estoy bien, pero corre, es más importante que lo encuentres-
Asentí y salí a buscar al akumatizado, usando de impulso mi Bastón me subí al tejado para tener más perspectiva de la escuela.
-¿Chat que rayos paso?-
-¿Tenemos alguna pista?-
Me gire, eran Rena Rouge y Ladybug, sonreí y volví a buscar
-Hola bugaboo, se lo mismo que ustedes, el derrumbe fue en el salón de artes, y el akumatizado aún no aparece- tenía la mirada clavada en el patio, y desde ahí comenzé a registrar las pistas, ya no quedaba casi nadie, los pocos que no se habían ido, ahora iban rápido a la puerta.
Una silueta negra, se estaba acercando rápidamente a las personas que estaban por salir.
Use de nuevo mi bastón para llegar más rápido, y aún así fui muy lento, un puñado de flechas alcanzo a algunas de las personas que estaban ahí. Todos a los que les disparó eran alfas, y todos comenzaron a gruñir, iba a desatar una pelea.
Su risa era sádica, se giro hacia a mi.
-oh pero si eres un lindo gatito ¿Buscas pelea? ¿Crees que me puedes ganar a mi? Soy Alfa Disaster, y no solo no me podrás ganar, si no que me quedaré con sus miraculous - era Kim, su actitud altanera lo delataba
-te detendremos-
-No tienes oportunidad-
No había notado que ambas chicas estaban a mi lado.
-¿En serio? ¿Me detendrán a mi? Deberían detenerlos a ellos- volvió a reír aún más fuerte mientras apuntaba a sus espaldas.
Los alfas a quien había disparado no se gruñian entre ellos, estaban gruñendo a los omegas, los iban a atacar.
Kim se giro - y por lo que veo, bicho, en tu equipo también hay algunos alfas que me servirán- saco sus flechas del carcaj y nos apunto.
Salte, y con el bastón volví al techo con algo de suerte, las flechas no habían dado a ninguno, ladybug había rescatado a los omegas con su yo-yo, y nos escondiamos tras un pilar.
-Rena, ve por Carapace, y regresa a tu casa, lo mismo para ti Chat, no pueden pelear, ambos están en desventaja por ser alfas, yo iré por Queen bee, lo siento chicos- dijo cuando vio que la morena iba a protestar- no está a discusión.- usando su yo-yo salió del lugar, y Rena hizo lo mismo.
Yo no podía resignarme a no hacer nada, Kim había sido akumatizado... Fue al salón de artes... Sus poderes son solo para dañar omegas... Kim iba tras Nathaniel, seguro ya le estaba siguiendo el rastro.
Mierda, tenía que protegerlo.
Comenzé a correr por los tejados, Nathaniel no podía estar muy lejos, eventualmente usaba mi bastón para elevarme y buscar.
Estaba cerca de el, lo sabía, sentía su aroma, cerré los ojos, y apele a mi lado más animal, comencé a seguir el aroma a ciegas.
Tenía que llegar, tenía que llegar primero.
Llegué a mi departamento, saludé a Loki, quién me recibió con un maullido mientras se frotaba contra mi pierna.
Sonreí y acaricie su cabeza, revise que tuviera agua, y serví un poco más de comida en su plato.
Camine a mi habitación, deje la puerta abierta por si Loki quería entrar.
Abrí el balcón, pues el gato nunca había hecho por salir de la casa, y yo necesitaba aire.
Me deje caer contra la cama, y aún con esa sonrisa en mi rostro sentí como mis lágrimas comenzaban a rodar.
Aun sentía las manos de Kim sobre mi, aún sentía la presión, era como si me quemará. Eran marcas que estarían en mi para siempre.
Con mi brazo cubrí mis ojos, las lágrimas me impedían ver, y me sentía tan patético llorando por esto.
El miedo que había sentido no se podía comparar con ninguna otra emoción que hubiera tenido en mi vida, el terror, intenté alejarlo, intenté defenderme, intenté decir que no, y no hizo una diferencia.
Soy cuidadoso, incluso buscaba que mi ropa fuera holgada para no llamar la atención de nadie, estaba barriendo, o guardando mis cosas, estaba seguro de que no lo había provocado, pero todos me culparían a mi.
"Se visto así" "se quedó solo" "lo provocó" "sin pruebas no te creo" "¿por qué te quedaste en el salón?" "Si hubieras salido nada te hubiera pasado" "tu te lo buscaste"
¿Que podía esperar? Violan y matan omegas a diario, y nos culpan a nosotros, lo que hacemos, como nos arreglamos, nuestra edad, nuestro físico, el maquillaje, el cabello, la piel, la ropa, el lugar ¿Por qué siempre es nuestra culpa? ¿Por qué es culpa de la víctima y no del agresor? ¿Por qué solo nos tratan como juguetes?
Siempre se sabe el nombre de las víctimas, y nunca el del agresor. Rompemos y gritamos, y la gente nos llama exagerados, nos comparan con nazis, cuando solo estamos peleando por nuestras vidas.
Cerré los ojos con impotencia, tenía que hacer algo, definitivamente tenía que hacer algo.
Me levanté de mi cama, y seque mis lágrimas, puse un lienzo en el caballete que tenía en mi cuarto, y camine al baño.
Abrí la puerta, y mire mi reflejo en el espejo, sujetando con fuerza los bordes del lavabo.
No me reconocía, no me veía a mi, veía el miedo, el oído, la desesperación, veía la marca de sus manos en mi piel.
Toque con suavidad el moretón en mi mejilla, y ahogué un grito desesperando en mi garganta mientras me abrazaba a mi mismo.
Abrí la llave y mire de nuevo mi reflejo.
No iba a darle el gusto a Kim de verme roto, no iba a dejar que el supiera que tenía poder sobre mi. No iba a darle esa autoridad.
Tenía miedo, tanto, tanto miedo.
Pero intentaría ser valiente, el había visto con sus propios ojos como los omegas conseguían la equidad en Alemania, el vio las protestas, el vio esa valentía.
El estaba en Francia y ahora tenía que ser participe de lo que tanto admiro.
Una pintura no haría gran cosa, una pintura no cambiaría el mundo, pero podía crear conciencia, aunque fuera un poco, y eso haría, cuando menos crearía controversia.
Se mojo el rostro para borrar todo rastro de las lágrimas.
Cerro la llave del agua, y seco su rostro con una toalla, sujeto su cabello en una coleta alta, camino a su cuarto, cambie mi ropa por algo más cómodo.
Tome un lápiz, y comencé a bocetear sobre el lienzo, no tenía claro que quiera hacer, solo quiera reflejar dolor, miedo, impotencia, lo agotador y cruel que puede ser el acoso.
Loki estaba dormido en mi cama, y yo había puesto mi teléfono con música en el escritorio, la luz del sol entraba de forma agradable por el balcón abierto, y las corrientes de aire eran bastante disfrutables.
Estaba sentado de espaldas a la ventana, para que la luz natural iluminará mi lienzo. En esa posición pude ver perfectamente la sombra masculina que había aparecido en mi balcón.
Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, y el frío del miedo me calo los huesos. Loki bufaba, estaba alerta. Y fui girando sobre mi hombro para ver quién estaba en mi ventana.
Max ML
