Abrió los ojos lentamente, sentía su cabeza punzando, se fue levantando lentamente en su cama, y se dio cuenta que en realidad todo su cuerpo dolía, con una mueca se vio obligado a recostarse de nuevo, pues todos los recuerdos llegaron a el de golpe.
Sus lágrimas empezaron a rodar por su rostro, llevo sus manos con desesperación a su cabello y comenzó a tirar del desde la raíz, poco a poco fue bajando sus manos por su rostro y cuello arañando la piel bajo sus uñas, sentía que el aire le faltaba y por más profundo que intentaba respirar el aire no llenaba sus pulmones; sentía su corazón en todo el cuerpo, lo sentía martillando su pecho.
Aquellas memorias se repetían en bucle dentro de su mente, las sensaciones que antes eran imperceptibles ahora eran nítidas y contundentes, recordaba la sangre, el dolor de los golpes, las grotescas manos sobre su cuerpo, y la viscosa lengua de Kim dentro de su boca y paseándose libremente por su cuello...
Le asqueo el solo recordar.
Se levantó corriendo y tambaleándose por los pasillos, su asco y miedo eran tantos que acabo por vomitar en el baño.
Vómito y vomito hasta que ya no había nada en su estómago, hasta que sintió su garganta quemar.
Y fue ahí, en el frio azulejo del baño donde estaba hincado, que se dio cuenta de lo solitaria que era su casa. Ya no se sentía seguro en ella, sentía que en cualquier minuto las paredes lo asfixiarían, quería salir corriendo, pero tenía miedo de que Kim lo encontrara de nuevo, y sobretodo tenía miedo de las personas.
Las personas que lo habían juzgado, que lo habían insultado y abandonado en su desesperación. Sintió las lágrimas invadir sus ojos de nuevo, se encogió en el baño, tirando nuevamente de las hebras rojizas de su cabellera.
Los insistentes y repentinos golpes en su puerta lo sacaron de sus pensamientos, y de pronto fue consiente del daño que se estaba provocando, se levantó, temeroso se acercó a la puerta temblando de miedo, o quizás era la ansiedad, tal vez eran ambas, seco sus lágrimas con el dorso de su mano y con la otra cepillo su cabello con los dedos.
De nuevo golpearon su puerta, esta vez mas insistente, se congelo en su lugar ¿Realmente abriría la puerta? ¿Realmente quería hacerlo?
Antes de si quiera ordenar sus pensamientos la puerta fue abierta de golpe
-¡Nath!- grito la más pequeña del grupo con alivio mientras se abría paso entre los hermanos- Estábamos tan preocupados, no contestabas el teléfono, y Alya transmitió en vivo, reconocí de inmediato tu casa y tuve que venir a revisar como estabas- caminaba dentro de la casa como si fuera la propia.
Rose estaba hablando de corrido, y Nath apenas podía seguirle el hilo de todo lo que decía.
-Amor, ve más despacio, lo estas confundiendo- Juleka caminaba detrás de la rubia y le dedico una cálida sonrisa a modo de saludo.
Una mano amigable se posó en su hombro con un leve apretón cariñoso.
-¿Estas bien? Pequeñajo- Pregunto Luka con su suave y profunda voz mientras guardaba la copia de las llaves del departamento en su bolsillo.
-Y-Yo…- no le dio tiempo a responder cuando la risueña y alegre voz de Rose lo hizo girar a ver a la chica.
-¿Yvonne te envió esto?- pregunto señalando las cajas que hace unas horas habían jodido su intento de escape.
Miro una vez más a Luka, de solo verlo ahí quería correr a abrazarlo y llorar en sus brazos, sentía sus ojos humedecerse de nuevo, vio el suelo y comenzó a caminar en dirección a la sala con Luka siguiéndolo de cerca
-Si, creo que es la última línea que saco- dijo sentándose en uno de los sofás de la sala- Pueden quedarse con lo que quieran-
Luka miro con detenimiento a Nathanael, respiro profundo dejo que su nariz se llenara de aquel aroma tan peculiar y reconoció en el aquellas notas de ansiedad y pánico que no había sentido de el en tanto tiempo.
Nathanael no estaba bien, eso era obvio, se veía tan jodido y todos lo habían notado, pero Luka; que estaba a punto de terminar sus prácticas de psiquiatría y era básicamente el tutor de Nathanael vio algo más, vio las marcas rojizas que se extendían desde las mejillas del chico hasta su cuello.
Camino con lentitud hasta la cocina, se estiro para tomar un frasquito de la última repisa, que incluso para él estaba alta, tomo dos pastillas y devolvió el vote a su lugar, de la lacena tomo un vaso sirvió agua en él y regreso a la sala donde las chicas y Nathanael estaban hablando un poco más animados sobre la ropa que la Yvonne le había enviado a su hermano menor.
Dejo todo en la mesilla frente a Nathanael y se sentó junto a él. Las chicas habían estado calladas desde que entro a la sala, pero solo basto una mirada entre las dos para continuar hablando como si nada hubiera pasado.
Luka acerico la pierna de Nath, con cariño y pureza para llamar su atención y así fue, el pelirrojo lo miro directo a los ojos
- Mi teléfono esta encendido todo el día, lo sabes- acaricio su mejilla mientras decía aquello en susurros quedos- No estás solo- ese chico tenía un sonrisa angelical.
Su labio comenzaba a temblar, nuevamente sus lágrimas se desbordaban por sus mejillas y eran rápidamente secadas por las manos del pelinegro, Nathanael tomo las pastillas y el vaso de agua, y de un trago ingirió aquel medicamento, lo odiaba, pero ya se había acostumbrado a ellas.
Y aunque la mirada de Nathanael ahora estaba clavada en el suelo Luka lo seguía mirando a él, con cariño, para el mayor había sido muy obvio por el temblor en los brazos del chico, hacia no mucho había sufrido de un ataque de ansiedad.
Le sonrió nuevamente con amabilidad cuando el ojiazul dejo el vaso en la mesilla nuevamente, y dio una última caricia en el cabello sedoso de Nath para después unirse a la animada conversación de las chicas,
Hablaron de temas diversos y banales durante horas mientras Rose sacaba la ropa de las cajas mismas que después usaría para guardad las prendas que había decidido quedarse, así como las que había elegido para los hermanos Couffaine.
Salieron del departamento a eso de las 10:40 con la promesa de que Luka iría a verlo al día siguiente; sin duda Nathanael se sentía mucho mejor después de su visita, tras cerrar la puerta camino con parsimonia a la sala, donde se dispuso a doblar el resto de la ropa y recoger la sala, y entonces lo vio:
junto al baso que Luka había llevado para el había un trozo de papel.
Una sonrisa boba se formó en su rostro, no necesitaba tenerlo anotado, conocía su número de memoria, ese mismo que estaba en sus contactos de emergencia, pero fue un tierno y amable gesto de su parte.
En cierto lado de la ciudad, en cierta mansión, cierto rubio se encontraba en su habitación.
El piano sonaba de fondo, Adrián estaba recostada boca arriba con las luces apagadas y Plagg durmiendo a un lado de la almohada.
El de mirada cetrina se sentía igual de jodido que su contraparte, habían sido demasiadas emociones es un día.
Entre más lo pensaba más culpa sentía,
El había comprometido la misión, su identidad, su miraculous, a muchos inocentes, a su equipo y a su pareja destinada.
Y no había podido hacer absolutamente nada.
Una vez había sentido el llamada había salido de que trance y sus instintos más profundos habían salido a flote, tuvieron que detenerlo para que no matara al atleta, pero eso no evito que le rompiera la nariz, cosa que se curó después de que LadyBug regresara las cosas a la normalidad
Pero eso solo lo frustraba mas, solo había sido capaz de reaccionar por sus instintos, esos que se había encargado de dominar a la perfección, una parte animal, una parte que difícilmente tenia raciocinio había sido más útil que él.
Y para colmo el regaño que había recibido después por el equipo entero:
"¡Arriesgaste la misión, Gato idiota!" Le grito Queen bee mientras encajaba un dedo acusador en su pecho.-"Casi nos matas. No, peor ¡Casi lo matas!" Dijo con reproche Crarapase.-"Siempre, siempre resultas afectado por el akumatizado"- inicio calmada Rena- "Te estas convirtiendo en un lastre para el equipo, se supone que eres poderoso, se supone que tienes un buen Miraculous"- sus palabras eran frías y solo entonces se giró para velo, directo a los ojos-"¿Crees que eres un héroe? ¡Por algo nos sacaron de esta misión! ¡¿Quién carajo eres para necesitar tanta atención?!- frunció el ceño mientras gruñía entre dientes- deberían quitarte tu miraculous por esto- se giró y al igual que le resto se fue.Solo LadyBug se quedó ahí, se acercó a él y por fin hablo, después de todo ese tiempo:-"Eres un gran héroe Chat"- dijo ella-"eres mi compañero" –le sonrió, pero pronto esa sonrisa se desvaneció –"Pero soy la líder y se por qué digo y hago las cosas" –lo miro más comprensiva que el resto –"no quiero que esto se vuelva a repetir" –lanzo su yo-yo- "gracias a ti encontramos a Kim"- beso la mejilla del rubio y se fue.
En otro momento ese beso hubiera hecho que su corazón se acelerara y habría olvidado todo lo malo del día, pero despues de haber terminado su relación con Kagami los gestos de LadyBug solo le parecían un intento desesperado por tener su atención.
Se sentía tan idiota, había sido jodidamente estúpido, el solo quería proteger a Nathanael y solo lo había puesto en un peligro mayor.
Fue para evitar que Kim le hiciera nada, y no pudo evitarlo, el solo recuerdo hizo su sangre hervir, el recuerdo de ver a su pelirrojo inconsciente en brazos de aquel hijo de perra que lo besaba y estaba por desnudarlo. No supo de donde había sacado fuerza para levantarse, y taclearlo.
Sacudió su cabeza que estaba llena de pensamientos revueltos, se levantó de la cama y tras sobornar a Plagg se volvió a transformar para salir por la ventana. Aún tenía una conversación pendiente con Nathanael.
Nathanael se encontraba de un sorprendente buen humor, no sabía si era por la medicina o por la reciente visita de sus amigos. Quizás era la mezcla de ambos, y por ende ordenaba su cuarto al ritmo de la música que en su teléfono sonaba, no se quedaría en su habitación, era un cuarto que le generaba inseguridad e inquietud, pero aun así quería dejarlo ordenado.
Miro de reojo al boceto en el caballete, y vio sobre su escritorio sus lápices en algún momento tendría que terminar que hacer su pintura, pero no terminaría ese dibujo.
Loki estaba agotado, Rose se había puesto a jugar con el hasta que el pobre gato corrió a refugiarse en las piernas de Luka.
Su teléfono tenia música a bajo volumen, se reproducía su lista de música relajante y pese a lo que podría parecer el pelirrojo amaba el rock, el metal y el punk, cualquiera de sus subgéneros también eran bienvenidos, no era como esos intensos que decían que "Green days" era una mierda, coincidía en que en sus inicios "Green days" al igual que "bring me the horizon" era vieja escuela del punk y con el tiempo, después de que los emos se quisieran adueñar de las bandas ambas cambiaron por un estilo más pop, sobretodo "Green days" pero no por eso dejaban de ser una buena banda o llamaría "possers" a quienes los escuchaban, además el si se bañaba no como los de la corriente grunge.
Así que en ese momento se encontraba escuchando el álbum completo de "Toxicity" de "sistem of a Down"
se giró a ver el boceto y sintió una gran rabia adueñarse del el, sujeto con fuerza el lienzo entre sus manos, estaba dispuesto a sacrificar aquella tela con tal de no volver a ver la pintura.
-Oye, tranquilo viejo, vas a matar a alguien si sigues así- Hablo Chat Noir que se encontraba detrás de la ventana.
Nathaniel tuvo un deja vu con lo sucedido hace unas horas, dejo caer la pintura al piso estrellando el marco y temiendo lo peor retrocedió asustado hasta chocar con una pared sintiendo como su respiración y corazón se aceleraban.
Chat Noir se sintió estúpido de nuevo ¿Cómo esperaba que reaccionara si llego de sorpresa? Sintió su corazón dar un vuelco al ver a su pequeño así.
-P-Perdón…yo… vine porque te debía una conversación- noto como el chico se relajó-
Nathanael se agacho a recoger el lienzo y lo dejo recargado en las puertas de su closet
-¿Me dejas pasar? Hace algo de frio aquí afuera- rio nerviosamente y vio como el pelirrojo en silencio y sin mirarlo se acercó a la ventana y la abrió.
Era un cuarto cálido, y amaba el aroma que había en el lugar, no solo el de Nathanael, también olía a incienso de sándalo. Nathanael camino cauteloso hasta su cama, donde se sentó y chat imito su acción, al rubio lo recorría un escalofrió cada que entraban corrientes de aire helado por la ventana, pero el omega parecía estar de lo más cómodo con ello
se quedaron en silencio unos minutos, o quizás solo fueron segundos que se sintieron eternos, era incomodo, pero ninguno de los dos sabia como comenzar.
-Así que…¿Te gusta el rock?- Pregunto el héroe para intentar romper el hielo
-Creo que es obvio- rio con ligereza señalando lo evidente, en su habitación había posters de diversas bandas, incluso llevaba puesta una playera de "magma"
Pero Chat Noir había puesto su atención en otra cosa, Nathanael tenía una risa angelical, no era como las risas elegantes y falsas de la gente rica, tampoco era estruendosa como la de Alya o Nino, no era una risa incomoda y forzada como la de Marinette, quien siempre reía de todo lo que el decía. Tampoco era chillona como la de Chloe, no era sarcástica como la de su hermano Félix, no era silenciosa como la de su padre, a quien pocas veces lo había visto reír.
Su risa era melódica como la de Michelle, pero a diferencia de su hermana que reía con descaro, Nath reía como si le apenara hacerlo, era una risa tierna e infantil, y era una risa que simplemente quería seguir escuchando.
Se quedó tan embelesado por la risa del menor que no se dio cuenta cuando el semblante del mismo había cambiado.
-¿Por qué no?-Dijo el pelirrojo viendo por la ventana, no se sentía capaz de verlo a los ojos, y al rubio le había costado retomar el hilo de lo que hablaban.
-Es…Complicado y largo de explicar-
-Tenemos tiempo-
de nuevo hubo un silencio entre ambos.
-¿Es por mí?- pregunto en un susurro-¿Es por lo que paso con Kim?- el pelirrojo apretaba la tela del borde de su camiseta entre sus manos.
-¿Qué? No- eso lo había tomado por sorpresa, tanto que no sabía que responder-
-¿Entonces qué es?- pregunto con desesperación, el nudo en su garganta estaba a punto de soltarse, y por primera vez en esa noche lo miro a los ojos.
11:30pm
-Ya lo viste hoy, ser mi pareja te pone en peligro… yo te pongo en peligro-
Nathanael no dijo nada
-tampoco te puedo revelar mi identidad, pondría en peligro a muchas personas-
pequeñas lagrimas comenzaban a caer de los ojos del zorro
-¿Y qué quieres que haga?- dijo despacio- yo no controlo esto-
-Se mi pareja- dijo con seriedad
-A-Acabas de decir que… Si estás jugando… ¡Esto no es divertido!- gruño frustrado-
-Se lo que dije, no puedes ser mi pareja, pero quiero que lo seas. No conmigo… bueno si, yo no puedo pedirte que frenes tus instintos, así como no puedo frenar los míos, pero como ya dije no puedo revelarte mi identidad- el gato se levantó de la cama y comenzó a caminar a la ventana- pero nada impide que la descubras por tu cuenta- le sonrió con picardía- la vida solo da una oportunidad para tener diversión y así ganar- se giró mientras sacaba su bastón- Suerte Nathy-
Salió por la ventana en la oscuridad de la noche donde sus ojos verdosos brillaban.
Una vez al estar solo Nathanael cerro la ventana con fuerza mientras lloraba a mares, lanzo un peluche al cristal, luego le siguieron las almohadas mientras se desahogaba con gruñidos que nacían en lo más profundo de su garganta.
Odiaba tener en el corazón aquel sentimiento de abandono, odiaba sentir a su zorro interno devastado, odiaba a los alfas, creyendo que podían hacer y deshacer con ellos, odiaba Francia.
Escucho fuertes golpes en su puerta, y por instinto se apresuró para ver qué pasaba. Al abrir la puerta las risas estridentes de los chicos universitarios que Vivian en el piso de arriba resonaron por todo el pasillo.
Se giró a ver su puerta: "zorra" "perra" "puta" estaban pintadas en aerosol varias veces en la misma, había dibujos obscenos también y alrededor fotos de distintos ángulos de Kim sobre el en el techo, y cada una de ellas decía "tú te lo buscaste"
Se quedó en blanco, sin aliento, sus ojos escocían, le faltaba el aire, se empezó a sentir mareado. Cerro la puerta de golpe, camino lentamente por su casa apagando cada luz que había; estaba temblando y se tenía que recargar en las paredes pues se sentía demasiado débil. Llego a su habitación y se sintió asqueado de solo verla. Tomo su celular y se dirigió a el cuarto aislado mientras presionaba tres veces seguridad el botón de encendido de su teléfono. Con desgano lo llevo a su oreja mientras sonaba aquel "beep" tan frustrante.
Al llegar cerró la puerta y se dejó caer en ella deslizándose hasta quedar en el suelo. Sonó un par de veces más, mientras sentía como cada segundo le costaba más y más respirar, sus lágrimas salían cada vez más, y su llanto se empezó a hacer sonoro.
Sus manos ansiosas rasguñaban sus brazos y jalaban su cabello. Paso ambas por su cuello haciendo presión en el, como si se quisiera asfixiar a el mismo y comenzó a arañarlo con violencia dejando profundas marcas rojizas y algunas de las que comenzaban a brotar pequeños puntitos carmesís.
-Life Line, no estás solo- por fin contesto…
MaxML
