Hola a todos, aquí les dejo una nueva historia. Espero que les guste, pero primer es importante que lean esta aclaración:

LEER IMPORTANTE!

Este fan fic es categoría M porque hay Lemon, mucho, en partes es más explícito que en otras y a veces usare lenguaje más burdo y otras un poco más apropiado. Hay sexo homosexual y tríos (un poco Spoiler, pero me parece bueno que le sepan).

Cap. 1

Esa mañana, algo que no era nada común en ella, se le había hecho bastante tarde, ella vivía en Brooklyn cerca del Río Este, tenía unos 20 minutos de viaje en metro hasta Broadway, donde el edificio del Magicongreso se encontraba. Solía salir con al menos diez minutos de sobra, después de un tiempo en Nueva York había aprendido que el flujo de gente era mucho mayor que el de Londres. No habían podido conectar una chimenea en el nuevo departamento, por lo que tenía que moverse como una muggle. Hermione salió con su ropa muggle, que consistía de un vestido negro que le llegaban a unos dedos de arriba de la rodilla y un blazer rojo, sobre estos un tapado que podría transformar en una túnica, lo que era ideal para no tener que llevar cosas de más, era fines del invierno, pero el frío todavía no se había ido.

Cuando cruzó la puerta para magos del Edificio Woolworth eran las ocho en punto, caminó rápidamente hacia el ascensor y entró poco antes de que cerrara.

-Hola Hermione -lo saludo Kevin un joven de cabello castaño del departamento de administración con el que había salido un par de veces.

-Hola Kev -respondió ella por cortesía.

-Señorita Hermione -dijo otra voz masculina interrumpiendo al chico. Por entre la gente del abarrotado ascensor Kingsley Shacklebolt dio un dificultoso paso hacia ella.

-Kingsley -saludo ella con efusividad por la sorpresa y la alegría de ver a un compatriota-, que alegría verte - le dijo con sinceridad.

Cuando el ascensor se abrió en el segundo piso ya casi no quedaba nadie, Hermione se bajó en el departamento de legales y seguridad mágica, donde ella trabajaba como abogada. Un año después de terminar el colegio, después de la guerra, Hermione abandonó su puesto en el departamento de criaturas mágicas y toda su vida en Londres para estudiar y trabajar en EE. UU., el Magicongreso le había ofrecido una beca en su mejor universidad mágica y posteriormente un puesto en legales, habían quedado sorprendidos ante las leyes para protección de criaturas como elfos y hombres lobos.

-Cuando llegaste? -preguntó la castaña al notar que el hombre de tez morena se bajó tras de ella.

-Ayer, estuve aquí con el presidente Quahog, me habría gustado saludarte, pero ya te habías marchado -le contó, ella asintió y lo guio por el lugar hasta su despacho. Al entrar le ofreció un asiento y luego se ubicó en su lugar después de quitarse el saco que ahora lucía como una túnica.

¿Y cuando te marchas? Quizás te pueda llevar a comer algo -le dijo casualmente, el actual ministro de magia había sido un miembro de la Orden que siempre fue muy amable con ella, antes de la batalla, le había enseñado muchos buenos hechizos y siempre se había preocupado por ellos, cuando fue seleccionado como ministro ella no pudo estar más de acuerdo, era un hombre honesto y honorable, en los años de su mandato se había preocupado por sacar lo mejor del mundo mágico para que se recuperara de la guerra.

-En realidad me voy hoy después de hablar con vos -anunció, ella lo miró con curiosidad, sintió como si en sus planes hubiera estado tener una charla con ella, porque no tenía sentido que él atrasara su regreso por solo saludar a un conocido.

-Tienes algo que decirme, ¿verdad? -preguntó ella después de pensarlo unos segundos, el rio con sinceridad y simpatía.

-Siempre tan perspicaz -la aduló- verás, vine especialmente a hacerte una propuesta -comenzó, ella se enderezó en su asiento mirándolo con atención- si te interesa tengo un puesto, alto, en el ministerio para vos-. Por la forma en que remarco la palabra 'alto', se imaginó que era realmente un buen puesto.

-Te escucho -indicó con interés, quizás fuera una buena oportunidad para regresar a casa, extrañaba a sus amigos y su país, le gustaba su trabajo actual, pero podría ser momento de cambiar, cinco años sin volver a Londres era mucho tiempo.

-Emmeline Vance, como me imaginó ya sabías, fue durante todo este tiempo mi viceministra -Hermione asintió- hace unos días me anunció que se va a retirar, cuando me lo dijo, con el jefe de recursos humanos comenzamos a ver nuestras opciones… -hizo una pausa con una sonrisa burlona, recordando aquella conversación- para ser sincero desde el primer momento pensé en vos, pero el insistió en revisar y cito: "gente más patriota", un desastre, si me permites -Hermione sonrió pensando en a quien habrían propuesto.

-Quieres que sea tu vice? -preguntó después de sacar en limpio todo lo que había dicho.

-En efecto -en realidad su plan no se quedaba ahí, si ella aceptaba le gustaría entrenarla para que lo reemplace, estaba cerca de retirarse y sabía que no habría nadie mejor que ella- piénsalo y avísame, ya hablé con Samuel -él se levantó indicando que ya no tenía más que decir.

-De acuerdo -él la miró sin saber con qué estaba de acuerdo- seré tu vice -él sonrió, no pensó que ella iba a aceptar tan rápido.

-Organízate aquí y avísame en cuanto podrás ir -le dijo alegre.

-De acuerdo, hablaré con el director de legales y con mis padres y te aviso -le explicó ella, después de ir por sus padres a Australia, ellos decidieron seguirla a ., se habían adaptado muy bien a la nueva vida y no estaba segura que querrían hacer.

-Volver a casa eh -se dijo así misma cuando quedó sola, hace bastante que no veía a Harry, pero no podía esperar a llamarlo.
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Harry Potter salió de la casa por la red flu y llegó al ministerio en apenas unos segundos. Caminó con parsimonia hasta el ascensor, como todos los días, todo el mundo lo saludaba como si fuera una estrella, se preguntó cuánto tiempo más tendría que pasar, después de seis años de la guerra la gente lo tenía muy presente. El ascensor tardó unos minutos que se le hicieron eternos, Lavender Brown había entrado junto a él y no había parado con su perorata, ella trabajaba en difusión y si se lo preguntaban era la mejor para ese trabajo, no había ser humano más chismoso que ella.

Al entrar a su oficina, de director de seguridad mágica, se sentó con un bufido, ya tenía dolor de cabeza y al ver a su secretaria, con todos los papeles que tendría que revisar se imaginó lo malo que sería aquel día. El teléfono que había podido conectar gracias a la combinación del amor de Arthur por los objetos muggles, con varios intentos de él y George, comenzó a sonar, no muchas personas lo usaban por lo que se preguntó quién podría llamarlo.

-Gracias Elena -le dijo despidiendo a la joven castaña que esperaba en la puerta, era una joven encantadora, y como no intentaba ligar con él cada diez segundos fue la mejor secretaria que tuvo, es más, cuando el paso de ser jefe de aurores a director decidió llevarla con el- Hola? -preguntó al descolgar el teléfono.

-Harry -ese simple saludo fue suficiente para que él pudiera reconocerla.

-¡Mione! ¿Como estas? -escuchar a su amiga que no veía hace más de un año y con la que no había podido hablar mucho lo hacía increíblemente feliz, su día había mejorado.

-Bien, muy bien, ¿vos? -ella sonaba alegre y ansiosa como si tuviera que decirle algo.

-Bien, ¿qué me tienes que decir? -ella se carcajeo, Harry la conocía como nadie más.

-Bueno, es que ahora voy a ser tu jefa y quería ver si llegabas a trabajar a horario -bromeó. Entonces Harry recordó que la viceministra había renunciado y que su lugar estaba desocupado, Kingsley había viajado a . hace una semana, ahora pudo entender para qué.

-Ah así que: ¿ahora debo llamarla viceministra? -bromeó de vuelta.

-Depende mi humor -Harry largó una carcajada porque se lo imagino, bromear con ella y hablar de lo que sea siempre había sido increíblemente fácil- ¿cuándo llegas?

-La semana que viene -los dos se quedaron unos segundos en silencio.

- ¿Dónde te vas a quedar? -le preguntó el niño que vivió.

-Cuando llegue allí iré a ver algo -explicó, él se sorprendió de que ella ya no tuviera plan a, b y c, incluso hasta la z.

- ¿Tus padres no vienen? -quizás se quedará con ellos si regresaban.

-No de hecho se quedarán un tiempo más, tendrías que ver a mi padre, casi parecería un americano -rio al imaginar al señor Granger con un acento americano.

-Quédate en casa -le indicó. Ella se quedó un momento cayada- no va a ser molestia -habló antes de que ella pudiera decir algo- es una casa enorme, quédate lo que necesites.

- ¿Seguro? -preguntó, no quería ser una molestia.

-Sabes que si no lo estaría no lo diría -le explicó con seguridad.

-De acuerdo -concedió- solo hasta que encuentre algo -Harry rio.

-Claro, confírmame la hora de llegada y a donde, así te espero -le indicó.

-De acuerdo te enviaré una lechuza con la información, nos vemos, gracias -se despidió y luego de un adiós de Harry ambos cortaron.

Desde que ella se había ido no había vuelto a Londres, él había viajado tres o cuatro veces, pero no pasaron juntos el tiempo suficiente para contarse muchas cosas. En ese momento Harry se preguntó si debía decirle antes de que volviera lo cambiado que estaba todo. Hasta donde sabía sus viejos amigos no se comunicaban mucho con ella, incluso algunos se habían enojado, pero quizás le habían dicho algo de lo sucesos del último tiempo.

Cuando Draco abrió los ojos su compañía ya se había marchado, sus cosas estaban ordenadas tontamente, él recordó cuantas veces le había dicho que para ordenar así no hiciera nada, él era increíblemente ordenado, casi podría decir que tenía un Toc con ese tema, no toleraba la suciedad ni el desorden. Se levantó con tranquilidad y se dirigió al baño, luego de darse una ducha, tranquilo, se vistió y bajó a desayunar, se sirvió un café de la máquina muggle que su pareja había traído cuando se mudaron, al principio la odiaba, pero luego se fue acostumbrando y ahora no podía vivir sin ella, el líquido aún estaba tibio, señal de que no se había marchado hace mucho, no solía despertarlo porque al ser su propio jefe no tenía horarios.

A las 8.30 el rubio salió de la casa por la red flu y llegó directamente a su oficina, Maynard Hutton, su secretaria lo vio llegar y se acercó con el cronograma del día.

Desde que la guerra había terminado y después de hacer, por orden del ministerio, el último año de Hogwarts él había se fue haciendo cargo de los negocios de la familia, Narcissa había salido libre de todos los cargos gracias a las declaraciones del Salvador, pero su padre no tuvo tanta suerte, Lucius tenía que cumplir una condena en Azkaban, y él estaba bien con ello.

Él siempre había sido bueno con los negocios y con la gente, la empresa apuntaba, en un inicio solo al mundo mágico, él se había especializado en alquimia para poder entender mejor el negocio, las pociones mágicas eran muy consumidas, después de un tiempo se transformó en una especie de farmacéutica, partes de las pociones eran para un público no mago y había tenido mucho éxito.

Maynard volvió para informarle que su primera reunión ya había llegado, ella era uno de los pocos Slytherins de su generación que había terminado el colegio, como su padre la había desheredado por ello y por no querer casarse con quien él le había dicho, Draco le había dado ese trabajo para ayudarla.

-Ah y el señor Potter lo llamó hace un rato, me pidió que le dijera que cuando puedas lo llames - Draco que se estaba acomodando para recibir a los miembros de la reunión, la miró, la joven rubia lo miró divertida.

Después de la reunión tuvo que encontrarse con algunos proveedores y luego tuvo toneladas de papeles que revisar. Cerca de las 17 hs. Theo apareció a saludarlo.

-Draco, ¿qué tal si vamos a comer algo? -le preguntó el joven de cabello castaño claro y ojos celestes.

-Claro, déjame que le aviso…-pensando en que tenía que avisarle a su pareja que no iba a cenar se acordó que tenía que llamar a Harry Potter desde hoy temprano- mierda -dijo mientras marcaba el número de su oficina en el ministerio.

-Hola -dijo una voz masculina después de tres tonos.

-Pensé que ya te habrías ido -le dijo aliviado de poder ubicarlo rápido.

-Si era una emergencia ya estaría muerto -le dijo en tono acusador.

-Eres el niño que vivió, dos veces -dijo quitándole importancia- ¿qué pasó?

-Hoy llega Hermione -le informó, la joven castaña era su mejor amiga, él le había contado todo lo que había hecho por él.

- ¿y? -insistió, se imaginó por donde venía el tema.

-Se va a quedar en casa -le anunció, confirmando lo que él creía.

-Me imagino que no le dijiste -dijo con un poco de reproche.

-No aún no -Draco asintió un poco molesto.

-Lo supuse, nos vemos -y sin esperar respuesta colgó.

-Eso sonó a una pelea marital -bromeó Theo que había escuchado todo.

-Ah, ya cállate.

Eran las 18.01 cuando en la oficina del ministro se sintió el plop de una aparición, Hermione se apareció frente a ellos con una llave en la mano objeto que había actuado como traslador, unos segundos después cuando se repuso del viaje la joven se abrazó a su amigo con cariño.

-Por Merlín! ¿hace cuánto no nos veíamos? -le dijo Harry aferrándose a ella. Aunque Hermione había madurado físicamente y era notablemente más hermosa, pudo ver que seguía siendo ella, lo vio en sus gestos, en su indomable cabellera, en su abrazo.

- ¿Un año, cinco meses, dos semanas y tres días? -sí, esa era su Hermione.

-Te he extrañado muchísimo -murmuró en su oído, el aliento le hizo cosquillas.

-Hermione qué alegría que te unas a nosotros -la saludo Kingsley cuando le pareció apropiado interrumpirlos.

-Gracias -respondió cordial.

-Bueno, ¿nos vemos el lunes a primera hora para empezar? -le preguntó preparándose para irse.

-Claro, nos vemos -tomó su bolso de cuentas y un pequeño baúl, y siguió a Harry afuera, el ojiverde supuso que ambos tenían hechizos de expansión imperceptibles.

-Vamos a mi oficina para ir a casa por la red Flu -le indicó Harry, la castaña asintió y lo siguió hasta el ascensor.

-Cuando toque una cama no voy a salir hasta el lunes para volver, esta semana fue de locos -le contó mientras bajaban el piso que los separaba de la oficina del director de seguridad mágica.

-Mione -la llamó, ella lo miró sabiendo que tenía algo importante que decir- tengo que decirte algo que no te dije antes… vivo con alguien más -la castaña lo miró sin decir nada, esperaba que él dijera algo más.

- ¿Quién? ¿Es alguien qué conozco? -preguntó con curiosidad.

-Si lo conoces -respondió sin estar muy seguro si decirle quién era.

- ¿No le molesta que vaya? -el negó, se imaginó que iba a preguntar algo como eso.

-No, él… -no iba a decir que estaba feliz porque no era así, es más ni siquiera estaba seguro que no le molestara.

Hermione y Harry pasaron juntos a la chimenea que los llevaría a la casa del chico, al llegar la castaña quedó sorprendida por la bella casa de su amigo, era amplia y agradable, también notó que estaba decorada con un excelente gusto. Toda la primera planta era de concepto abierto, tanto desde la chimenea como de la puerta se podía ver toda la planta, la escalera daba a la puerta principal por lo que Hermione pudo mirar bastante de la sala, los sillones eran de un color arena y los muebles de una madera oscura que contrastaba a la perfección, la parte de arriba pudo ver era igual de amplia, tenía un pasillo con varias puertas.

-Aquella es la mía -le indicó mientras señalaba la única puerta doble del pasillo, estaba ubicado en el fondo del mismo, pasaron dos puertas de cada lado él, le había dicho que una era la oficina de su compañero, otra era la suya, dos eran cuartos vacíos, que si ella quería podía acomodar sus cosas de trabajo y que funcionará como oficina, enfrente de esta quedaba la única habitación que no le había dicho que función cumplía por lo que supuso sería la del otro habitante de la casa.

-Acomódate tranquila estaré en mi cuarto -le indicó, mientras la dejaba sola en la habitación, para ser un cuarto de invitados era grande, tenía una cama de dos plazas con un cobertor blanco y almohadones grises en el medio, a la derecha tenía un enorme vestidor que se comunicaba con el baño, a la izquierda una ventana balcón que daba a una terraza.

Con un hechizo sacó todas sus cosas y las acomodo a una velocidad increíble. Luego llevó todos los artículos de tocador e higiene al baño este tenía un enorme mueble de madera con cajones, sobre el mismo se encontraba la bacha, la ducha se veía gigantesca detrás de una mampara de vidrio esmerilado.

Se dio un rápido baño cuando terminó de acomodar todo y luego salió a buscar a Harry, para ir a su cuarto tuvo que caminar solo unos pasos ya que su nueva habitación estaba cerca del final del pasillo. Tocó la puerta y luego de escuchar un débil pasa entró.

-Ya termino espérame -gritó desde el baño, el ruido de la ducha se escuchaba con claridad. La habitación de Harry debía de ser la más grande de la casa, la cama era gigantesca tenía un cobertor azul oscuro casi negro, a los costados unas mesas de luz de caoba, en este cuarto al igual que en el de ella había una ventana balcón que daba a la terraza. Del otro lado había dos puertas, uno supuso el vestidor y otro el baño.

Al lado de la puerta que supuso sería el baño había un sofá negro de tres cuerpos, Hermione se sentó allí para esperar a su amigo y se encontró con que era el sofá más cómodo en el que se había sentado en toda su vida.

Cuando Harry salió del baño se encontró con Hermione durmiendo sobre el sillón, se sentó en el banco que estaba a los pies y se detuvo un momento a mirarla, era hermosa, siempre lo había sido, con la calza y el suéter que se había puesto pudo ver lo torneadas y largas que se había vuelto en sus piernas, sus caderas tenían el tamaño perfecto para su cintura estrecha y sus pechos que habían crecido considerablemente desde que había terminado la guerra.

Una tos en la puerta del cuarto llamó su atención, dejó de mirar a la castaña para mirar a quien lo había llamado, un hombre alto de grandes espaldas lo miraba con los brazos cruzados apoyado en el marco de la puerta.

- ¿Te interrumpo? -preguntó con sorna.

-Para nada -dijo levantándose y caminando hacia él.

- ¿Le dijiste? -preguntó con molestia. Harry se quedó callado. Temía su reacción, había perdido mucho- de acuerdo lo mejor será que me vaya a lo de mi madre -informó un poco dolido.

-Draco ten paciencia por favor, sabes todo lo que perdí por esto -le dijo tomándolo de la mano. Él lo sabía, lo vivió con él, vio como nadie aceptó que él pudo perdonarlo y aceptarlo.

-De acuerdo, dormiré en otra pieza -Harry asintió- ¿puedo al menos buscar mis cosas? -ambos estaban en la puerta del cuarto que compartían.

- ¿Qué cosas? Si duermes desnudo -lo pinchó, pero lo dejo pasar.

-Si porque con vos no tiene sentido vestirme -respondió y mientras pasaba le palmeó el trasero.

-Voy a hacer la comida -le dijo mientras comenzaba a caminar por el pasillo.

-Voy a comer con Theo y Blaise -le respondió saliendo con algunas cosas en las manos-, vine porque quería ver como esta nuestra sabelotodo favorita -bromeó en parte, quería en primer lugar saber qué haría Harry y también verla, la última vez que la vio fue cinco años atrás cuando terminaron el colegio y tenía que decir que por lo poco que vio, sacando su incontrolable melena, el tiempo la había favorecido.

-Eres incorregible -le respondió sin dejar de caminar.

Draco volvió a la casa que compartía con Harry y por el momento con Hermione bastante entrada la noche, después de comer el juntos a Blaise y Theo se fueron a tomar unas copas después de todo era fin de semana. Cuando entro a su cuarto se encontró con que Hermione todavía dormía en el sillón tapada con una manta que Harry probablemente le puso, la cama estaba vacía, quizás el Salvador había preferido dormir en otro cuarto para no incomodarla. Cuando entró al cuarto de invitados más alejado se encontró que su cama estaba ocupada por un joven de cabellos negros.

-Esto es toda una excusa para que no me ponga pijama -bromeó cuando se acostó a su lado.

- ¿Draco? -preguntó entre dormido.

- ¿Esperas a alguien más? -inquirió acostándose a su lado solo con bóxer.

-Tonto -respondió logrando que el aludido largará una carcajada- ¿Draco? -preguntó un rato después.

-MMM -respondió indicando que lo escuchaba.

-Sabes que Hermione y yo? -preguntó incómodo, no recordaba haberlo hablado con él.

-No, pero lo imagine -admitió sin que tenga de completar la oración.

- ¿No te molesta? -cuestionó un poco indeciso.

-La verdad no, incluso si me dices que podría volver a pasar, si me prometes que no te molestaría si estuviera con ella - la relación entre ellos era rara, sincera pero rara, podría decirse que era una relación abierta, ninguno de los dos eran homosexuales, es más Harry con el único hombre que había estado era él, después siempre fueron chicas, y muchas veces se preguntaba si otro hombre podría atraerle. Hace tres años habían empezado a salir y hace un año vivían juntos, un tiempo había pasado que ninguno estuvo con otra persona: hombre o mujer, pero hubo varias ocasiones, incluso habían tenido tríos y un cuarteto.

- ¿Te atrae Mione? -preguntó con sincera curiosidad.

-Si desde que estábamos en el colegio -admitió.

-Eso sí no me lo esperaba.

Harry había empezado a quedarse dormido cuando sintió los labios de Draco en su cuello, lo apretó contra su cuerpo y sintió su pene erecto contra su trasero.

El elegido se dio vuelta y lo besó con fuerza, pasó una mano por su cuello y la otra la enredó en su platinado cabello, en respuesta el paso una mano por su cara y la otra la puso en su trasero empujándolo hacia él, los penes de ambos chocaron erectos. Harry bajó una de sus manos por el marcado cuerpo del rubio hasta que llegó a su miembro. Lo apretó con fuerza logrando que Draco gimiera. Luego de un rato de recibir las caricias del Moreno lo imitó, el tiro de su pene con fuerza el largo el aire de golpe.

Después de besarse por lo que parecieron horas tocándose por todas partes Draco lo empujó contra el colchón y se subió sobre él. Comenzó besando y lamiendo le el cuello, luego descendió por sus pectorales, mordisqueo uno de sus pezones, logrando que ahogara un grito.

-Shh, no la quieres despertar -le dijo pasando al otro pezón, recordando que a unos metros estaba Hermione- o si -la idea fue lanzada con naturalidad, pero quedó en la mente de ambos durante toda la noche, mientras Draco le chupaba el pene y luego él le devolvió el favor y luego cuando el rubio lo penetró con ímpetu y se movió dentro de él hasta que ambos quedaron satisfechos, ahí estuvo la idea en la mente de ambos.

Bueno, hasta aquí llega este primer capítulo, espero que les guste.

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