Cap. 6
Harry y Draco estaban sentados en el sillón de la sala de estar donde Hermione los había obligado a esperarla, los dos llevaban elegantes trajes y túnicas de gala, aunque Narcisa insistió en que era un evento pequeño sabían que tenían que ir en óptimas condiciones. Harry había optado por un conjunto azul marino y Draco por un gris topo, ambos tenían el pelo pulcramente peinado, cuando la castaña bajo se quedó mirándolos por unos segundos antes de ellos la vieran a ella. Como era posible que dos hombres tan atractivos se fijaran en ella, los dos se venían espectaculares, el traje les marcaba su contextura atlética, y hacían resaltar sus ojos. Harry fue el primero en verla, la miró de arriba abajo con la boca entre abierta, Draco que esperaba que Harry respondiera lo que le había preguntado si giró para ver qué era lo que había captado su atención, entonces la vio llevaba un jumpsuits largo con corte a la cintura las piernas eran un palazo con unas líneas marcadas y el escote era en v cruzado bastante pronunciado, el color verde petróleo hacia brillar su piel bronceada, su pelo estaba suelto pero prolijamente peinado, su maquillaje era sexy pero natural.
-Estas Preciosa –le dijo Harry, ella le sonrió con dulzura.
-Sublime -agregó Draco, Hermione le sonrió en respuesta después de poner los ojos en blanco por su exageración.
-Ustedes también se ven sublimes –agregó mientras caminaba hacia ellos, se había puesto unas altísimas sandalias que apenas se notaban por el largo de la prenda.
-Hueles increíblemente bien –le dijo el blondo luego de besarle el hombro, Harry asintió en confirmación.
Hermione le dio un beso en la mejilla a cada uno con una sonrisa pícara.
-Vamos antes de que me obliguen a arruinar esto -indicó señalándose a sí misma.
-Ufa yo si quería arruinarte –respondió Draco haciendo que largara una carcajada- Vamos? -dijo extendiendo las manos para que ambos se sujetaran, tanto Harry como Hermione podían aparecerse en Mafloy Manor, Narcisa se había ocupado de que así fuera, pero quería que llegarán así, los tres juntos. Cuando los dos se agarraron de él, Draco los desapareció al instante, el tirón los llevo hacia la entrada principal de la casa en la que el rubio se había criado, Hermione miró el lugar descolocada, la casa estaba completamente decorada para el pequeño evento.
-Chicos –dijo Narcisa saludándolos desde la puerta, Draco sin soltarlos de la mano se encamino hacia ella- Hola hijo, Harry cariño, Hermione querida –los saludo uno a uno con una dulzura que pocos habían visto en ella. Narcisa era una mujer preciosa y elegante, aunque ya era una mujer adulta, parecía mucho más joven de lo que era, tenía su pelo pulcramente peinado y un vestido negro escote Holter.
-Hola Cissy -le dijo Harry con cariño, mientras se sacaba la túnica quedando solo con el traje. Draco hizo lo mismo después de darle un beso a su madre.
-Hola Narcisa –la saludo Hermione, aunque ya habían estado juntas algunas veces cuando usaba la biblioteca o cuando la ayudaba con el caso del asesino serial nunca habían estado juntas, con Narcisa sabiendo que la castaña era su nuera.
-aah no se dan una idea lo feliz que me hacen ustedes tres –les dijo con cariño.
-Viste Harry, nosotros no le alcanzábamos –dijo Draco con fingida tristeza.
-Claro que no, siempre quise una hija mujer y vos venís y me traes a Harry –dijo con un tono que les robo una carcajada- además ahora podre tener nietos –los tres se quedaron mirándose sin saber que decir ante aquello, Hermione estaba segura que eventualmente querría tener hijos, pero no había pensado en ningún momento en que en aquel tipo de relaciones podría ser un poco complicado.
-Madre, te informo que antes también podrías haber tenido nietos –le indicó Draco después de unos segundos de silencio.
-Ya se ya se, son jóvenes, pero yo no quiero ser una abuela vieja, solo tengo esperanzas –Hermione fue la primera en reír, relajándose notablemente- Vengan vamos adentro, algunos invitados ya empezaron a llegar –les informó, los cuatro se encaminaron hacia el interior de la casa.
Hermione apretó la mano de ambos chicos cuando entraron en el salón que estaba bastante más lleno de lo que esperaba. Los invitados se dieron vuelta para mirarlos, para nadie paso por desapercibida la castaña en medio de ambos chicos.
-Bienvenidos a todos –saludo Narcisa desde su mesa- por favor disfruten de esta pequeña reunión organizada en honor de mi querido hijo y mis queridísimos yerno y nuera –Narcisa había elegido cuidadosamente sus palabras para que quedara más que claro cuál era la relación que ellos tenían. Todos aplaudieron, incluso algunos les silbaron logrando que Hermione se sonrojara notoriamente, cuando todos se sentaron en sus mesas para comer sintió como Harry le daba un beso en el dorso de la mano.
-Tranquila, nadie te va a comer –le dijo Narcisa con suavidad sonriéndole tranquilizadoramente.
-Yo no estaría tan seguro, o no Draco –Bromeo Harry haciendo que se volviera a sonrojar. Draco levanto su copa en un bridiz para avalar lo que su novio había dicho.
-Así que los tres son novios? -preguntó Pansy Parkinson por tercera vez en la noche.
-Creo que quedo más que claro Pansy –le dijo Astoria divertida, Pansy era una buena chica y apreciaba a Harry como todos ellos, pero siempre había guardado las esperanzas que Draco dejara al niño que vivió y le confesará su amor. La realidad era que, aunque fuera la única mujer del universo Draco jamás se fijaría ella, le parecía una persona totalmente insoportable.
-Que quieres que los tres tengan sexo sobre la mesa para convencerte? –le dijo Blaise Zabini, luego le giño un ojo a Hermione haciendo que, aunque sonriera divertida se sonrojara de solo pensar en tener sexo con esos dos sobre la mesa.
-No les des idea Blaise –le dijo en respuesta haciendo que todo el grupo riera divertidos.
-Ah Mione nos vas hacer quedar como unos sexópatas –le dijo Harry en el mismo tono bromista.
-eeh, amigo creo que lo somos –le dijo Draco, haciendo que una nueva ronda de carcajadas se diera entre los ex compañeros de escuela.
-Cuando paso todo esto? -preguntó con curiosidad Pansy, aunque Hermione Granger se había vuelto una chica muy atractiva y era la viceministra no entendía porque Draco había optado por ella, nunca entendió lo de Harry, pero termino por aceptarlo, pero esto era demasiado. Los tres se miraron y se sonrieron cómplices.
-Simplemente paso –dijo Harry, él creía que siempre había tenido esa chispa con ella, pero nunca se habían atrevido a admitirlos y sabía que a Draco le pasaba lo mismo, incluso desde antes que él. Pansy frunció los labios molesta, no estaba conforme con la respuesta, pero no parecían dispuestos a seguir hablando.
-Qué tal si vamos a bailar? -dijo Blasie señalando la pista- no puede ser que los viejitos estén bailando y nosotros no -indicó logrando una carcajada colectiva.
-Ah esto es inadmisible –dijo Astoria continuando la broma.
-Vayan vayan -exclamó Hermione a Harry y a Draco- luego voy quiero saludar a Luna –la muchacha que escucho su nombre giró su cabeza para mirarla y le sonrió.
-No creas que te vas a zafar de bailar –le dijo Draco señalándola con un gesto retador.
-Bajo ningún tipo de concepto –avalo Harry. Ella les dio una palmada en el trasero a cada uno mientras reían.
-Después voy –les aseguro.
-Estoy muy feliz por ustedes –le dijo Luna con una sonrisa sincera, Hermione sabía que efectivamente ella estaba feliz por ellos, Luna se caracterizaba por ser una persona extremadamente sincera.
-Gracias Luna, y yo por ustedes -afirmó mientras con un gesto de cabeza señalaba a Theo que bailaba con la menor de las Greegrass, en una de las vueltas miró a su novia y le lanzo un giño juguetón.
-Theo es un excelente persona -afirmó, Hermione asintió- todos lo son en realidad, cometieron errores o tenían algunos prejuicios tontos, pero todos son muy buenos –aseguró, Hermione volvió asentir, el hecho de que todos aceptaran a Harry y a ella, el tipo de relación que tenían con Draco hablaba muy bien de ellos.
-Sinceramente, jamás pensé que los Wesley serían así -dijo después de unos momentos de silencio.
-No me sorprender tanto de Percy -respondió la rubia, la castaña largo una carcajada.
-En realidad viniendo de Ginny tampoco -agregó Hermione, Luna asintió pensativa.
-Ginevra puede ser un tanto cruel a veces, si me sorprendió Ron -comentó. Hermione sentía que Ron estaba dolido, incluso se había sentido traicionado, no era de las personas más maduras como para entender que las personas podían cambiar, pero quizás con el tiempo pudiera aceptarlo.
-George y Bill siempre preguntan por ustedes, creo que ellos como Arthur y Molly los extrañan - Hermione sintió una opresión en el pecho y se tragó las ganas de llorar, no hace mucho habían tenido la misma charla.
-Creo que uno de estos días voy a pasar por la oficina de Arthur a saludarlo -comentó pensativa. Con Harry habían hablado de lo poco que se cruzaban con los Wesley que trabajaban en él, ministerio, ambos llegaron a la conjetura de que quizás los estuvieran evitando, pero quizás solo era casualidad.
-Tus novios te están mirando –le dijo, Hermione se dio vuelta hacia ellos riendo por el tono en que Luna siempre decía tus novios.
-Ven acá a bailar –casi grito Harry, Draco asintió, ella les sonrió y junto a Luna se acercaron a la pista, la rubia se fue con su novio y la viceministra con su dúo dinámico.
Cuando todos los jóvenes se habían acercado a bailar la música había cambiado por algo más moderno, todos bailaban riéndose, cuando Hermione llego hasta sus novios sonrió divertida por la canción que empezaba a sonar.
Ay, quiéreme de apoco
Pero que no me dé cuenta y que nadie sepa
Ven y cuídame
Pero que parezca que me estás haciendo daño
Amárrame
Comenzó a cantarles Hermione mientras bailaba alrededor de ellos, Draco levanto una ceja inquisidora mente
Ay, finge que no te gustó
Dame una mirada y luego vuélvete lejana
Y sin querer, búscame y déjame
Llámame pero no me hables, bésame y ahógame
Amárrame
Cúrame, y enférmame de poco a poco a poco
Cúrame, y transfórmame en un loco poco a poco
Amárrame
Ay, quiero ver tu perversión
Hasta donde llegas, hasta dónde me has llevado
Ignórame, ven y pierde la razón
Quiero que me ruegues y me mires a los ojos
Dame la espalda, desenfócame
Tómame del pelo y repíteme mi nombre
Y ámame pero sin querer
Deja que te lleve que mañana acaba todo
Amárrame
Cúrame, y enférmame de poco a poco a poco
Cúrame, y transfórmame en un loco poco a poco
Amárrame
Cúrame, y enférmame de poco a poco a poco
Cúrame, y transfórmame en un loco poco a poco
Amárrame
Los tres bailaron sensualmente entre ellos dedicándose miradas cargas de tensión sexual, robándose algún que otro beso.
-Esto sonó a una invitación -le dijo el blondo a Harry mirando a Hermione, Harry la miró y ella hizo un gesto con sus manos como si estuviera esposada.
-Esto es un hecho -aseguró Harry que estaba totalmente excitado por la idea de atar a Hermione y subirle un poco más el tono a sus sesiones de sexo.
Narcisa los miró desde el otro lado del salón, sonrió divertida por el bailen juguetón y sensual de su hijo y de quien ahora eran parte de su familia, le gustaba que se sintieran tan cómodos entre los tres que todo fluyera con total naturalidad, como si hubieran estado hechos para estar juntos.
-Draco se ve tan feliz -comentó Carmelía Greengrass, la mujer, que era una de las mejores amigas de Narcisa desde casi toda su vida. Cuando Draco había anunciado que no se iba a casar con Astoria como había estado previsto desde que eran pequeños, su marido, que cumplía condena en Azkaban se había puesto como loco, pero ella se había puesto muy feliz por él cuando lo vio por primera vez con Harry, estaba feliz que él hubiera podido a enfrentarse a todo lo que se esperaba de él, lo que esperaba su padre, la sociedad, nada le importo solo ser al fin feliz y ahora lo notaba completo.
-Si, se ve completo –dijo Narcisa poniendo en palabras lo que ella había estado pensando- al igual que Harry, los dos eran felices, pero con ella es como que al fin todas las piezas encajaron –la castaña mujer asintió.
No había hecho más que poner un pie en la casa para empezar a desvestirse y besarse desaforadamente.
-Yo creo que Mione tiene algo que cumplir -indicó Harry mientras entraban a la pieza. Draco asintió y se encamino al vestidor donde salió momentos después con unas esposas de cuero negro.
-De donde salió eso? -cuestionó Hermione con intriga mientras entregaba sus manos en sumisión para que la ataran, sería una actividad muy interesante.
-De mi placar? -preguntó en respuesta como si tuviera dudas de donde habían salido.
-Y hay más cosas de donde salió eso? -preguntó, Harry que estaba terminando de desvestir mientras Draco le ponía las esposas se detuvo y los miró con curiosidad.
-Quien lo diría Hermione Jean Granger quiere usar Juguetes sexuales –le dijo Harry viendo por donde venían las preguntas de su amiga.
-Quizás –Draco la miró con la ceja alzada en un gesto escéptico.
-Sabes quizás sea una idea interesante –le dijo Draco con voz sensual arrastrándola hacia la cama tomándola por las esposas- Dime Hermione has tenido sexo anal –la castaña se había puesto tan roja como un tomate ante aquella pregunta, Harry había terminado su labor desvistiéndose y se acercó a ellos con curiosidad. Hermione negó un poco intimidada- Bueno no tiene que ser ahora –le dijo Draco notando que estaba un poco cohibida.
-Me gustaría probarlo eventualmente –aseguro, los dos jóvenes gruñeron cuando sus erecciones palpitaron ante aquellas palabras.
-Mione, como puedes decirnos una cosa así y parecer tan inocente –dijo Harry mientras comenzaba a besarle las piernas sin dejar de mirarla. Draco termino de atarla a un respaldo que había conjurado.
-Tranquila, ya tendremos oportunidad -aseguró el rubio imitando al niño que vivió. Los dos comenzaron a recorrer el cuerpo de la castaña primero con besos y carisias, luego comenzaron a lamer cada centímetro de su piel, alternándose los puntos más placenteros para ella, Hermione jamás habría pensado que solo el hecho de estar atada era tan frustrante y excitante a la vez.
Hermione había tenido dos orgasmos cuando Draco la penetró con energía y necesidad, estaba desesperada por tocarlos por comérselos a besos. Sintió cuando la verga de Draco se endureció dentro de ella, Harry la beso por encima del hombro de Draco mientras se movía dentro de él. Los tres llegaron a un intenso orgasmo casi a la vez, Harry sin salir de Draco alcanzo su varita y desato a Hermione que se abrazó a los dos acariciando con suavidad el cabello de Draco con una mano y el brazo de Harry que al estar apoyado para soportar su peso tenía todos los músculos contraídos.
-Chicos me encanta estar así con ustedes, pero me aplastan –les dijo Hermione con diversión los dos salieron automáticamente acomodándose uno de cada lado.
-Gracias –le dijo Draco mientras la abrazaba por la cintura y escondía su cara contra el costado de su pecho. Hermione y Harry se miraron con una sonrisa cargada de amor porque supieron que ese Gracias era la forma en que Draco intentaba decirles que los amaba.
El trio se encontraba desayunado plácidamente aquella mañana de domingo, se habían levantado bastante tarde, pero los tres se merecían un día de descanso, Harry y Hermione habían hecho bastantes cosas para comer mientras Draco se limitó a poner la mesa, no era el mejor cocinero y por lo general eran los elfos los que cocinaban, pero ver aquella escena familiar le encantaba, los miró reírse de algo que había dicho Hermione y fue allí en ese preciso instante en que pudo confirmar que era lo que quería para el resto de su vida.
El sonido de la puerta los hizo callar de una anécdota que estaban contado de Hogwarts los ex gryffindors a el rubio, Hermione que era la única presentable se levantó de la mesa para ir abrir la puerta, lo que era extraño, ellos vivían en un barrio mágico, la gente solía aparecer por la chimenea.
Cuando abrió la puerta se quedó estática en el lugar mirando a la persona que la miraba desde el otro lado de la puerta. Ron Weasley la miró con una sonrisa de esas que siempre le habían robado el aliento, con sus ojos celestes brillantes por la emoción de volver a verla. Hermione notó que la piel de Ron se veía bastante más bronceada de lo que ella recordaba, quizás en el lugar que se había exiliado estaba expuesto al sol.
-Hola Mione –la saludo con dulzura, ella sin saber que decir se lanzó a sus brazos, lo abrazó con fuerza y él correspondió su abrazo con la misma intensidad.
-Ron, me alegra tanto poder verte –la castaña habló con sinceridad, ver a Ron la ponía muy feliz, él había sido una parte muy importante en su vida, no se habían separado en las mejores condiciones, pero siempre había guardado la esperanza de que su amistad no se perdiera.
-Yo también -aseguró él- te ves muy bien -agregó Hermione se sonrojo, pero no porque recibir halagos le diera vergüenza, sino porque se sintió un poco incomoda, el tonó de Ron no había sonado como un simple cumplido, si Draco lo escuchara se pondría como loco, el blondo era extremadamente posesivo con ella y Harry; fue allí que cayó en cuenta que a unos metros estaban Draco y Hary y que quizás ninguno tomara bien ver al otro.
-Vienes a ver a Harry? -le preguntó con cautela. El negó con una sonrisa divertida.
-No, Ginny me mandó una carta para avisarme que habías vuelto, luego vi en el diario que tomaste el cargo de viceministra, felicitaciones por eso –Hermione apretó los puños para contener la molestia que le género que Ron le dijera que Ginny siempre supo donde él estaba y cuando habían estado juntas cuando ella regreso de América había asegurado no saber nada.
-Gracias -susurró- así que ella te dijo que estaba acá? -volvió a preguntar, la hermana menor de los Weasley sabía que ella se quedaría a vivir por un tiempo con Harry y Draco, pero no tenía manera de saber que aún estaba con ellos.
-Si, ella me dijo que estabas quedándote con Harry, me dijo que quizás te hubieras mudado, pero era la última dirección tuya que conocía –le explicó. Se preguntó si Ron ansiaba tanto verla que no le importo que quizás se cruzara con los habitantes de la casa o si era un plan de Ginny para que Ron los viera, sospechaba que aquella pelirroja siempre tenía alguna maldad en la mente. Recordaba la apoca del colegio y Ginny no era particularmente buena.
-Mione, ¿quién es? -escucho que el pelinegro preguntó desde la cocina, Ron miró por sobre el hombro de Hermione, aunque estaba enojado con él por lo que le hizo a Ginny y se sentía traicionado que todo fue con el fantástico Hurón botador Harry era su mejor amigo y lo extrañaba horrores.
-No quiero generar incomodad –dijo después de unos momentos- quizás podríamos salir a comer algo, avísame cuando puedes –indicó para luego darle un beso en la mejilla.
-Claro –le respondió un poco cohibida- si quieres puedes desaparearte desde aquí -le informó, el asintió para momentos después utilizar aquel hechizo que le permitía teletransportarse.
-Mione? -dijo Harry asomándose hacia el recibidor- quien era
? -cuestiono con curiosidad.
-Ron –dijo con simpleza, Harry se quedó parado allí en el medio del paso sin saber que decir.
-Ron? -Hermione asintió y camino hacia él después de cerrar la puerta- Qué quería?
-Supongo que saludarme, luego me invito a que comamos algo uno de estos días –los dos regresaron a la cocina, Draco los esperaba en la mesa con intriga de quien había venido momentos antes.
-y que le dijiste? -Harry estaba impactado al saber que su mejor amigo había regresado y había estado en la puerta de su casa. Bueno quizás ya no fuera el mejor amigo para él, pero Harry sabía que en su corazón Ron siempre sería su mejor amigo.
-Que sí, no lo veo hace años -aclaró volviéndose a sentar para seguir comiendo.
-Que paso? -preguntó el blondo sin entender de que hablaban.
-Vino Ron -explicó Hermione supo que había vuelto a Inglaterra y quiso pasar a saludarme y ver si algún día podíamos comer algo –el rubio trabo la quijada en señal de que estaba tratando de contener la molestia que le generaba que la comadreja se apareciera en su casa a invitar a su novia a salir.
-Volvió de su exilio solo por vos? -preguntó con ira contenida, cosa que no pasó desapercibida para ninguno.
-No lo sé Draco, quiero creer que no –le dijo con diplomacia.
-Vas a comer con él? -le preguntó después de que ella terminara de hablar.
-Claro que sí, hace años que no lo veo -repitió.
-No –le dijo, Harry casi largó una carcajada, no sabía que a Hermione nadie le podía decir que podía o no hacer. La castaña levantó la ceja escéptica.
-No?, creo que soy bastante grande para tomar mis decisiones Draco Lucuis Malfoy –cuando Hermione hablaba así le recordaba los años en Hogwarts cuando lo regañaba por todo.
-Está bien Draco, claro que va a ir, Ron es un viejo amigo...
-Te recuerdo que fue su novio –lo interrumpió, Hermione estaba enojada y a la vez enternecida, Draco era posesivo, pero no solía exteriorizar tanto, por su parte el blondo estaba con su cabeza a mil por horas imaginado que Hermione volvería con el pobretón y los abandonaba.
-Si Draco, fue mi novio hace más de seis años y ahora ustedes son mis novios –le explicó como si fuera lo más obvio del mundo.
-Lo siento, me da un poco de miedo que quieras volver con él -Draco no era estúpido, sabía todo lo que Hermione recuperaba si volvía con la comadreja, toda la familia comadreja la aceptaría sin chistar si ella volvía con él.
-No tienes de que preocuparte Te amo y a Harry, y no me voy a ir nunca de acá –le aseguró, Harry la abrazo desde su silla y le dio un beso en la mejilla.
El lunes por la mañana Hermione iba y venía por el pasillo de las oficinas de enlaces con muggles, siempre se había caracterizado por su valentía, pero ahora su orgullo Gryffindor había quedado atrás mientras una y otra vez se planteaba si era una buena idea estar allí.
-Oh, Hermione –dijo un hombre de cabello rojo al salir de la pequeña oficina- digo viceministra –se corrigió. Hermione le sonrió con dulzura Arthur Weasley se veía exactamente igual que a la última vez que lo había visto.
-Arthur, por favor dime Hermione –le pidió con cariño.
-Claro claro, como estas hace muchísimo que no te veo –le preguntó con ese tono paternal que siempre había tenido con todos ellos.
-Muy bien Arthur y ustedes?
-Muy bien, Molly se podría muy contenta si vas a saludarla -aseguró. Ella se puso incomoda, quería preguntar si el hecho de que ella estuviera con Harry no les molestaría-, también se pondría muy feliz de ver a Harry, yo también, pero después de que se separó de Ginny seguro pensó que estábamos enojados y no apareció más.
-Te aseguro Arthur que tanto Harry como yo estaríamos encantados de verlos, los extrañamos muchísimo –afirmo con vehemencia.
-El sábado que viene haremos una pequeña reunión porque Ron volvió porque no vienen? -Arthur siempre había tenido eso, era tan bueno y amable y siempre quería unir a las personas.
-No queremos incomodar -aseguró, Arthur negó.
-La única que podría sentirse incomoda es Ginny, pero creo que ya tiene que madurar, hace años se separaron y ustedes son parte de la familia –entonces lo abrazo, sabía que no era la mejor imagen que la viceministra este abrazando a algún empleado, pero lo había extrañado muchísimo.
-Gracias, claro que allí estaremos –le dijo después de separase.
-Genial –le dijo con una enorme sonrisa.
-Ah, venía por otra cosa –le dijo recordando que tenía otras cosas que tratar con el patriarca de los Weasley. Arthur la invito a entrar a su oficina.
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