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Quizás deban leer los otros u.ú porque la autora se demoró años luz en postear la continuación.
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"Hay que vivir el presente porque durar solo un instante"
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Capítulo 03
Revelaciones
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No existía una palabra que definiera cómo se sentía Chat Noir, en ese momento. De hecho, era más bien como una ruleta de emociones que no se detenía, haciéndolo pasar por cada una de ellas de un segundo a otro, ¿Ladybug amaba a Adrien Agreste? ¿Acaso también había caído ante la imagen perfecta de su alterego y por eso había ignorado a Chat Noir? No —sacudió la cabeza—, debía haber algo más, algo que no estaba viendo.
—¿Desde cuándo? —preguntó.
—Desde cuándo, ¿qué? —respondió con otra pregunta, confundida por la reacción ante aquella confesión.
—¿Desde cuándo tienes esos sentimientos por él? —quiso saber, pero su compañera se llevó la mano al cuello, luciendo muy nerviosa. ¿Sería reciente?
—No sé si deba decirte esto —se lamentó, haciendo más presión en su cuello por los nervios.
—Si me lo dices, me aseguraré de poner a Adrien Agreste en un lugar seguro —le prometió—, pero necesito saber qué tan importante es para ti.
—Llevo enamorada de él mucho tiempo —aquello hizo que Chat Noir cerrara sus ojos, sin poder sentirse preparado para eso—. Casi el mismo tiempo que llevo contigo en esta cruzada—¿Siempre había sido su propia competencia? ¿Cómo no se había dado cuenta? Ahora que lo pensaba, cada vez que ellos se cruzaban como Ladybug y Adrien, había algo en ella que la delataba: sus reacciones, su preocupación, sus mejillas sonrojadas, que pensó eran reacciones normales por ser él, alguien famoso, pero esos nunca fueron los motivos por los que la chica segura se convertía en alguien torpe, que tartamudeaba cuando estaba con él… igual que… Marinette.
Volvió la mirada a su compañera, haciendo que nuevamente las dudas lo llevaran a Marinette… ¿Por qué siempre que sospechaba de la identidad de Ladybug pensaba en Marinette? ¿Acaso era lo que deseaba? ¿Que ella fuera que se hallaba bajo la máscara?
Frustrado, se desacomodó el pelo con ambas manos y aquel movimiento brusco fue malinterpretado por su compañera, que trató de acercársele.
—Chat, yo…
—Lo siento, tengo mucho que procesar, Bugaboo —aquel apelativo hizo que Ladybug sonriera, pensando que no todo estaba perdido con su compañero—. Trataré de hablar con Adrien y convencerlo de ir a un departamento que tengo en la ciudad. Cuando lo consiga, le diré a Plagg que te contacte, ¿te parece?
—Muchas gracias, Chat Noir —dijo, extendiendo sus brazos. El super héroe entendió lo que quería y, como en ese momento realmente lo necesitaba, se acercó a ella y se dejó abrazar —. Lamento que tengas que proteger a la persona que amo —se disculpó, aferrándose a su compañero con fuerza.
—No te preocupes —la tranquilizó, dándole unas leves palmaditas en su espalda—. Solo necesito saber algo —se separó de ella, para mirarla a los ojos—. ¿Alguna vez llegué a gustarte?
—¿Cómo? —movió la cabeza, perpleja por aquella pregunta.
—Eso —le insistió—, ¿alguna vez creíste que podrías sentir algo por mí?
Ladybug lo miró. Decir que "no" sería fácil… pero, ¿era realmente cierto?
—Quizás —respondió.
—¿Quizás? —eso lo sorprendió, pues esperaba un "no" rotundo.
—Chat, sabemos que algo entre nosotros es imposible —le recordó—, pero eso no significa que no te quiera, porque lo hago y… —movió los labios, pensando si debía decir o no, lo que estaba pensando. Al final, optó por ser sincera con su amigo, ya que si era la última vez que se veían a solas, quería sincerarse—… puede que sí me parezcas un poco atractivo, aunque decírtelo seguro hará que se te vaya el ego a las nubes.
Chat Noir se rio y volvió a abrazarla.
—Gracias —dijo, y dándole un beso en la mejilla, se separó de ella—. Iré a cumplir la primera parte de la misión, a la espera del siguiente paso —puso su mano en la frente y luego saltó de la torre para volver a su casa.
Ladybug observó cómo su compañero se iba y cayó al piso de la torre con las piernas temblando. ¿Cómo había sido tan tonta? ¡Había puesto al descubierto a Adrien!
Solo esperaba que Chat Noir realmente estuviera bien.
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Marinette creía que estaba cometiendo un grave error, al confiarle aquella misión a Chat Noir, después de la indiscreción que había realizado, pues sentía que era un peso que su compañero no debía cargar. Sin embargo, él le hacía llegar mensajes a través de Plagg, de que todo iba bien encaminado y que solo tuviera paciencia, así que no le quedó más que volver a usar todo lo aprendido y fingir en el colegio que todo estaba bien.
Mientras, Adrien simplemente había decidido darse un tiempo con Chat Noir para asimilar todo lo que estaba pasando. Si iba a enfrentarse a su padre, quería estar preparado mentalmente para cumplir con su misión y después, descubrir qué había tras ese intento de robar los Miraculous, que tanto ansiaba.
Otra cosa que no lo dejaba dormir, era el hecho de saber que Ladybug lo quería a él, de saber que la conocía, de que estaba en su diario vivir y que, muy probablemente, fuera Marinette la persona a quien realmente le habían pertenecido sus sentimientos desde siempre.
Bien se lo había dicho Kagami aquella ocasión "Siempre creí que la persona que te gustaba era Marinette. Era evidente que te atraía"
¿Y si así era? ¿Si esa insistencia de tenerla en su vida, de tenerla cerca y de considerarla importante, era porque ella era Ladybug y como un idiota, no había visto eso?. Había tanto de Ladybug en Marinette y tanto de Marinette en Ladybug que cada vez se hacía más obvia la situación.
Por eso los portadores eran personas de su entorno, por eso es que siempre llegaba rápido a cualquier situación, por eso esa vez Tikki y Plagg estaban juntos en el colegio y por eso ambos habían llegado juntos a su auto cuando tuvieron que cambiar de Miraculous. ¡Ahora era obvio por qué Ladybug llegó tarde esa vez que el padre de Marinette fue akumatizado…! ¡Ella misma estaba encerrada! Siempre habían estado juntos, tan cerca que no podían verse.
Tenía que buscar alguna forma de confirmar aquello.
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Los días siguientes para Marinette fueron de mucha presión, pues el plan ya había entrado en marcha. Adrien estaba tratando de ser fuerte, de soportar todo lo que vendría sobre él, pero en más de una vez, había sentido que sus fuerzas se derrumbaban, pidiéndole a su amiga que lo abrazara o le prestara su hombro un par de minutos.
Marinette sabía, en parte, lo que cargaba. Según Chat Noir, Adrien aún no confiaba en lo que le había contado y había pedido un par de días para aclarar sus ideas.
La mayoría de sus compañeros casi podían apostar que finalmente el par estaba saliendo, aunque ninguno se imaginaba la pesada carga que ambos llevaban: Él, debía fingir ser dos personas distintas, con su padre a cuestas, y ella, debía resguardar la seguridad de todos sus amigos y familiares, así como también la de ella misma y la de su compañero.
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Un viernes por la noche, Plagg llegó hasta la casa de Marinette para informarle que su portador finalmente había logrado que Adrien se abriera a escucharlos y ayudarlos, por lo que quería hablar con ella.
El sábado, después de una sesión de fotos, Adrien se escabulló de su guardaespaldas y se ocultó en un departamento al que su madre y él solían ir cuando era pequeño, y que aún mantenía algunos muebles, un par de sillas y un sofá.
Le pidió a su Kwami que se mantuviera escondido en la habitación y esperó a que Ladybug llegara en cualquier momento.
A diez minutos de la hora acordada, sintió que golpeaban la ventana del balcón. Se acercó a revisar y, efectivamente, la superheroína había llegado, así que abrió la ventana, permitiéndole el paso.
—Buenas tardes —la saludó y ella sonrió, guardando su yo-yo para ingresar al departamento.
—Disculpa la tardanza. Me demoré en encontrar el lugar —explicó.
—No te preocupes —le mostró una silla para que ésta se sentara. Ambos estaban bastante tímidos y cohibidos, y miraban hacia otro lado, sin saber cómo empezar a hablar. Adrien decidió cortar el silencio—. Chat Noir me explicó la situación… —empezó, tomándose las manos para que la presión de aquella situación se reuniera en ellas—… que las pruebas indican que mi padre es Hawk Moth —observó como la superheroina afirmaba con la cabeza, sin mirarlo. ¿Tanto era su amor por él que no podía verlo a los ojos?
Ladybug estaba recapitulando todo y recordó que estaba con la máscara, protegida con la magia de Tikki y no podía dejarse llevar por aquellas cosas. Abrió los ojos y miró al rubio con decisión.
—Efectivamente —respondió—. Has tenido la oportunidad de compartir con un Kwami —le recordó—, con Sass para ser más específicos, y sabes que son los seres mágicos que nos dan los súper poderes. El Kwami que le da los poderes a Hawk Moth, Nooroo, fue encontrado por mi Kwami, dentro de la mansión Agreste.
—Eso significa que, ¿investigaste mi casa? —Ladybug afirmó y Adrien aspiró profundamente, afirmando el agarre de sus manos para controlarse. Recordó la sorpresa y el caos mental en el momento que vio a Nooroo en la habitación de su padre, cómo Plagg, Tikki y Wayzz lo reconocieron y el pequeño ser parecía asustado, y cómo éste les había confirmado que Duusu, el otro Kwami perdido, también estaba en la mansión.
—Creemos que debe haber algún motivo por el que está haciendo todo esto, ¿No se te ocurre nada? —consultó, un tanto desesperada—. Es un hombre tan exitoso, al que, aparentemente, no le falta nada.
—No lo sé —dijo, observándose las manos—. Mi padre siempre ha sido reservado y distante, y cree que puede cubrir todo con dinero... Hasta su falta de amor paternal…
—Adrien —Ladybug se levantó de la silla y se arrodilló frente a él, apoyando sus manos sobre las del chico—, sé que esto es difícil, pero algo debe haber, algo que nos diga por qué está haciendo esto, algo que nos ayude a derrotarlo.
—¿Por qué debería confiar en ti? —su voz estaba cargada de tal reproche, que Ladybug se puso de pie, casi al instante—. Disculpa, no quiero sonar grosero, pero estamos hablando de la destrucción de mi familia, de mi vida. ¿Cómo esperas que los ayude, así como así?
—Porque me dijiste que confiabas en mí, porque sabías que lo que te dijera sería por tu bien y no para dañart… ¡Oh no! —exclamó, cubriéndose la boca con ambas manos y luego, todo el rostro.
Adrien levantó la mirada y la recorrió completa. Al escuchar la primera frase, recordó la conversación en la biblioteca y sus sospechas volvieron a él, dándole certezas. Tragó con pesadez, antes de atreverse a decir el nombre de su amiga, en voz alta.
—Eres tú… —susurró finalmente, soltándose las manos para tomar las de Ladybug y así descubrirle la mirada—… Marinette…
Ante la mención de su nombre, la Kwami de la Creación fue liberada de sus aretes, revelando a la portadora del Miraculous de la Mariquita, frente a él.
La observó con detenimiento y se veía muy perturbada, como si fuera a quebrarse con la más suave brisa. Al final tuvo razón y siempre había tenido a Ladybug muy cerca, a su lado, haciendo que todo tuviera otro valor y significado.
Se levantó y la abrazó.
—¿Adrien? —susurró, mientras él la rodeaba con sus brazos, fuertemente.
—Mi Marinette —dijo, haciendo que la chica se sonrojara con fuerza—. No puedo creerlo. Es como un rayo de sol en medio de toda esta tormenta.
—¿Adrien? —volvió a insistir, pero el chico no dejaba de abrazarla.
—No, Marinette, por favor, mantente así —insistió—. Déjame pensar que esto no es un sueño, que he tenido a la chica de mis sueños tan cerca y… —se separó de ella, tomándola del rostro, y ambos se miraron fijamente sin saber cuál sería el siguiente paso. Finalmente, se dejaron llevar, uniendo sus labios en un beso.
Para Adrien, lleno de vida y para Marinette, tan… tan…
No pudo evitar empezar a llorar, presa de todo lo que sentía.
—No llores —le pidió, tratando de limpiarle las mejillas con sus pulgares—, por favor.
—Adrien, es que yo… —el chico le sonrió y le volvió a dar un casto beso en los labios.
—Confiaré en ti —dijo con determinación—. Me quedaré aquí, deseándote la mejor de las suertes para que termines con tu misión.
—¿Ahora? —dijo, sorprendida—. Pero…
—Lo mejor es que mi padre no sepa que estás de regreso —puso los ojos en blanco— o que nunca te fuiste.
—¿Qué propones? —consultó, observando cómo el chico parecía tener un plan.
—Atacar de inmediato —respondió—. No darle tiempo a mi padre para que desarrolle algún plan.
—Pero yo tampoco tengo tiempo para nada —exclamó, realmente espantada, agitando sus manos. Adrien se las tomó y le dio un beso en cada uno de los nudillos, haciendo que Marinette sintiera algo muy familiar en aquel gesto.
—Sé que eres buena para improvisar, Marinette —afirmó—. Lo primero, es poner a salvo a los antiguos portadores, ¿verdad?
—¿Cómo sabes todo eso? —preguntó, bastante intrigada por, cómo de la nada, parecía saber mucho más de lo que ella le había contado.
—Chat Noir —respondió, casi al instante—. Él me dijo varias cosas para que pudiera ayudarlos —Adrien observó como la chica dejó caer los hombros con una actitud preocupante— ¿Qué sucede? ¿Te preocupa el plan o…? —decir que esperaba que Marinette mostrara preocupación por Chat Noir, era una completa mentira, pero ahí estaba ella, frente a él, mostrando estar realmente preocupada por su alterego.
—Le dije que me gustabas —le comentó con angustia—. Sé que Chat Noir aún está enamorado de mí, pese a que siempre supo que yo amaba a alguien más —Adrien la vio ladear la sonrisa, solo por unos segundos, antes de volver a ponerse seria— No estaba en mis planes decirle que eras tú, porque sé que en el fondo él aún albergaba alguna esperanza para nosotros; y menos ahora, porque no quiero que se sienta incómodo o hacerlo sentir mal en lo que puede ser nuestra última misión… —apretó los ojos y los labios, tratando de calmar la aflicción que gobernaba su garganta—… pero no tuve más opción para que confiara en ti, para que me creyera cuando le aseguré que no creía que fueras capaz de estar del lado de tu padre —Adrien apoyó la mano en el hombro de Marinette para transmitirle fuerza con esas palabras, o tal vez, era él quien la necesitaba—. Sé que no debí hacerlo, porque pude poner en riesgo mi identidad, pero Chat es mi compañero y necesito que terminemos esto juntos, tal cual lo empezamos.
—Marinette —susurró y movió su mano al rostro de la chica en cuanto sus ojos celestes volvieron a soltar lágrimas, y la abrazó—. Estoy seguro de que Chat Noir te entiende, —le dijo, aferrándola a él—, y que no se siente mal por todo esto, porque más que nunca, quiere que todo esto acabe para que finalmente puedas ser feliz.
—¿Tú crees? —preguntó, con la voz casi en un hilo.
—Lo creo —dijo, sonriéndole de una manera muy tierna, mientras sacaba un pañuelo del bolsillo del pantalón y le secaba las mejillas—. De hecho, tengo un mensaje de Chat Noir para ti…
—¿De verdad? —perpleja por aquello, tomó el pañuelo, mientras Adrien asentía.
—Él me dijo que está bien —afirmó, tomándola de ambos hombros—, que Ladybug siempre será una persona muy importante en su vida y lo que más desea es que ella sea feliz…
—Adrien… —farfulló, con un leve temblor en sus labios de nuevo, producto de las lágrimas que trataba de retener.
—Y realmente espera que nosotros seamos felices… —confesó, sintiéndose realmente afligido por aquella situación. Tenía tantas ganas de decirle que él era Chat Noir y acabar con los secretos que había entre los dos, pero a su vez tenía mucho miedo de que, debido a eso, no le diera la oportunidad de estar juntos.
Sabía muy bien que para su compañera, el tema de las identidades y la labor de superhéroe, era demasiado poderosa, aún más fuerte que el amor que pudiera sentir hacia él.
—¿Puedo? —dijo, haciendo que Marinette lo mirara confundida—. Necesito algo que me dé fuerzas para seguir. Solo uno y te dejaré ir… —Marinette ni lo pensó, moviéndose en su lugar para tomar el rostro del rubio y unir sus labios, una, dos, tres veces sintiendo que nada era seguro después de esa tarde.—No demores —le pidió, separándose un poco de ella, manteniendo sus frentes juntas y los ojos cerrados.
Marinette se separó primero, aun manteniendo sus ojos cerrados hasta que los abrió con decisión.
—¿Puedes llamar a Nino y Kagami? —le preguntó, tomando su teléfono celular—. Diles que Ladybug necesita verlos a todos en el colegio, pero que antes se aseguren de que toda su familia esté en casa. Yo llamaré a Alya y a Luka.
—De acuerdo —dijo, antes de tomar su teléfono. Tenía varias llamadas perdidas de su padre, pero las ignoró. Le marcó primero a Nino, y ya luego hablaría con Kagami. Mientras realizaba las llamadas y conversaba con sus amigos sobre el peligro que había y el cuidado que debían tener cuando les tocara ayudar, observó a Marinette hablar con mucha determinación con Alya y luego con Luka. No había duda de que ella era la chica de sus sueños, la chica que amaba y no dejaría que su padre le arruinara lo único sano que podría tener en su vida.
—Voy a ir a repartir los Miraculous —le informó, quitándose un collar que Adrien conocía muy bien—. Esto es algo muy importante para mí —le indicó, colocándoselo—. Es un péndulo y en caso de que algo pase, con él podrás encontrar a nuestros amigos y recuperar los Miraculous. Te encargo mucho que ayudes a Chat Noir.
—Marinette —su voz sonó con presura, dejándolo con la sensación de que la chica no le estaba diciendo todo— ¿Todo está bien? —ella negó con la cabeza.
—Tengo miedo… —confesó, encogiéndose de hombros—… Pueden pasar tantas cosas que…
—Todo está bien —dijo, apoyando ambas manos en su hombro para transmitirle fuerza y energía, como siempre hacía como Chat Noir—. Eres la mejor. Tú puedes.
Marinette sonrió sinceramente y se elevó a darle un beso en la mejilla.
—¡Yo puedo! —dijo, y tras eso, volvió a convertirse en Ladybug para salir del departamento.
Adrien se quedó ahí, quieto y se dejó caer al suelo, en cuanto la chica desapareció.
—¿Qué vamos a hacer? —dijo Plagg, apareciendo a su lado. El rubio miró a su Kwami con los ojos llenos de lágrimas— Adrien… —susurró con pena al verlo tan abatido.
—No puedo dejarle toda esta carga a ella sola, … —se secó los ojos con el revés de su mano y se puso de pie, una vez más—. ¡Ella necesita a Chat Noir! —se dijo con decisión, empuñando ambas manos—. ¡Y ella lo tendrá!
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Por suerte, para la superheroina, cuando llegó al colegio ya estaban todos allí, ya que Alya le había hecho el favor de llamar a Kim y Max para que se uniera a ellos.
—No puedo creer que hayas vuelto —exclamó Alya, levantando su teléfono para tomar imágenes de la superheroina, pero ésta le bajó el celular con la mano derecha
—Nadie puede saber que estoy de regreso. No aún —le advirtió.
—¿Qué es lo qué pasa? —Ladybug observó a Kagami con cierto remordimiento por lo que acababa de pasar con Adrien.
—Descubrí la identidad de Hawk Moth —les informó, observando a cada uno de los presentes—. Todos tendrán su Miraculous de regreso, pero no será para pelear.
—¿Cómo? —consultó Luka, bastante confundido por aquello.
—Ustedes fueron expuestos. Hawk Moth es alguien cercano a todos nosotros y no puedo arriesgarme a que algo les pase —respondió—. Solo usarán los miraculous para proteger a sus familias de cualquier contraataque.
—¿Hawk Moth es alguien cercano a nosotros? —aquella afirmación hizo que los engranajes de Alya se movieran demasiado rápido, dándole una respuesta que la alteró completamente— ¡Imposible!
—¿Qué? —le preguntó Nino, tratando de abrazarla por los pequeños brincos que daba por el shock de aquella noticia.
—¿Y Adrien? —el nombre del rubio en labios de la bloguera, puso en alerta a todos los chicos.
—Decidimos mantenerlo oculto —la confusión en los rostros de todos, hizo que Ladybug aspirara profundamente—. Adrien está cooperando con Chat Noir y conmigo para que desenmascaremos a su padre.
El silencio reinó por un largo rato, en el que Ladybug aprovechó para tomar su Yo-yo y sacar los Miraculous que entregó a cada uno. Max tomó el Miraculous del Caballo, Kim el del Mono, Alya tomó el Miraculous del Zorro y Nino el de la Tortuga, luego, se movió hasta Luka para entregarle el Miraculous de la Serpiente.
—Lamento que tu Miraculous no pueda ser usado más que como protección.
—¿No sería mejor que lo usaran ustedes? —preguntó, tomando la caja que encerraba el Miraculous, con algo de reserva.
—Me prohibieron usarlo —le informó, con una mueca en sus labios—. Protege a tu familia —le pidió y luego se paró frente a Kagami— ¿Puedo hablar contigo? —la japonesa se veía algo confundida por aquella petición, pero afirmó con la cabeza— Por favor, ustedes regresen a sus casas, asegúrense de que sus familias estén con ustedes y cuídenlas.
—De acuerdo, Ladybug —dijo Alya, a la vez que todos tomaban posesión de sus Miraculous—. Ustedes también cuídense y cuiden de nuestro amigo.
La enmascarada apretó los labios y afirmó con la cabeza, antes que todos los chicos se fueran y la dejaran a solas con Kagami.
—¿Ladybug? —dijo, observando como la mencionada apretaba en su mano el collar del Dragón antes de pasárselo a Kagami. Miles de recuerdos pasaron por su mente en un abrir y cerrar de ojos, incluido el final del antiguo guardián… ¿Así también sería el suyo? No pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas— ¿Por qué lloras? ¿Pasó algo con Adrien?
Ante la voz de la japonesa, Ladybug volvió en sí, entregándole el Miraculous mientras se secaba los ojos con el revés de su mano izquierda.
—Lo siento, la presión de todo esto me está matando —contestó, mientras Kagami tomaba el collar y se lo ponía en el cuello, a la vez que Longg aparecía frente a ella.
—Maestra —susurró, y Ladybug le sonrió dándole una caricia.
—Cuida de mi querida amiga Kagami —le pidió, con tanta melancolía que el Kwami solo pudo afirmar con la cabeza. La chica de ojos cafés observó a la superheroina con el ceño fruncido—. Cuando todo esto pase, quizás Adrien necesitará que lo ayudes.
—¿Por qué? ¿Es cierto que su padre es Hawk Moth? —la verdad, no podía procesar como aquel hombre podía ser el villano de París— ¿Cómo está?
—Dice que está bien, pero lo conozco demasiado —contestó, ladeando la cabeza mirando un punto del patio del colegio—. Oculta todo lo que siente tras esa sonrisa de modelo que le enseñaron a portar toda su vida… —Kagami observó fijamente a la chica de la máscara roja de motas. Había algo en el tono de Ladybug que se le hacía tan conocido y la forma cómo hablaba de Adrien—… y no deja que nadie llegue a saber cómo se siente realmente, como si portara una máscara de perfección.
—Es como lo que debe pasarte a ti, ¿no? —la pregunta quedó en el aire hasta que Ladybug la asimiló.
—¿Por qué lo dices? —parpadeó con lentitud, tratando de darle sentido a lo que le había preguntado. Kagami no respondió y simplemente la abrazó.
—Porque ahora todo tiene sentido para mí —contestó, separándose, pero aun afirmando a la superheroina de los hombros—, ¿eh?
Marinette sintió que empezaba a transpirar tras la máscara ante la mirada de Kagami. ¿Acaso la había descubierto? Sacudió la cabeza. Eso era imposible.
—Necesito pedirte un favor —dijo, volviendo a centrarse—. Si las cosas no salen bien, es probable que yo… —bajó la mirada con pena, porque aunque no quería pensar en eso, siempre estaba la posibilidad—… no recuerde nada —ante la frase, la japonesa se puso alerta—. Si eso pasara, por favor, apoya a Adrien. Sé que es egoísta de mi parte que te pida esto, cuando ustedes terminaron por mi culpa, pero… —Kagami aprovechó que aún tenía a la superheroina tomada de los hombros y se los apretó para que la mirara—… sé que, si te pido esto a ti, pondré estar en paz.
—Nada pasará. Primero, no terminamos por tu culpa, fue por nosotros mismos y con ayuda de Lila —le afirmó con toda la seguridad en su voz—. Así que irás allá, vencerás y después podrás ayudar a Adrien a levantarse, y nosotros te ayudaremos a ti. ¡Entre todos lo haremos! Como un equipo —Kagami elevó el puño derecho frente a ella y Ladybug ladeó la sonrisa, chocando el puño con ella.
—Gracias, Kagami —agradeció, antes de irse del colegio.
—De nada, Marinette —susurró con una sonrisa sin ser oída por la de coletas—. Así que siempre tuve razón, ¿eh? Par de ciegos… —cambió la mirada por una completamente seria y miró a Longg—. Vayamos a proteger a mi madre.
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Después de dar un par de vueltas para despistar, dejó ir su transformación en su balcón, bajó a su habitación y rápidamente salió hacia la panadería, abrazando a su madre en cuanto la vio.
—¿Estás bien? —consultó, dándole una pequeña palmadita en su espalda, con una sonrisa.
—Sí —afirmó— ¿Puedes abrazarme?
—Ay, mi pequeña —Sabine abrazó a su hija, que la apretaba con fuerza—. ¿cuándo creciste tanto?
—Te quiero, mamá —dijo, cerrando sus ojos—. Mucho…
—¿Marinette? —algo en el tono de voz de su hija la preocupó, así que se separó de ella— ¿Qué pasa?
—Nada —y en cuanto vio a su padre, se lanzó hacia él para abrazarlo con fuerza, también. Ambos padres se miraron confundidos, pero Tom reconfortó a su pequeña entre sus brazos. El hombre robusto le hizo un gesto a su esposa para que abrazaran entre los dos a su hija.
—Los quiero —volvió a repetir.
—Y nosotros a ti, hija… nosotros a ti.
Tras un abrazo familiar, Marinette se separó y los miró a ambos con una enorme sonrisa.
—Voy a ir a lo de Alya. Quedé de ver unas cosas para el colegio, ¿puedo?
—Claro —respondió su madre —, pero no te entretengas tanto. Ten prendido tu teléfono.
—Sí —afirmó y tras echarle una ultima mirada a sus padres, endureció sus facciones llamando a su Kwami— Tikki…
—Marinette —susurró la Kwami, melancólica del futuro incierto.
—Es hora del show.
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Ladybug llegó a la torre Eiffel y exclamó a vivo pulmón.
—¡He vuelto, París! —muchas personas se acercaron a observar a la heroína— ¡Y esta vez para salvarlos de la amenaza de Hawk Moth, para siempre!
Desde la mansión Agreste, tanto Gabriel como Nathalie veían las noticias.
—Ya sé quien eres —la frase de la chica hizo que ambos villanos se miraran sorprendidos— ¡Por eso tengo algo en mi poder que debes estar echando de menos, tener encerrado, ¿no?!
Gabriel apretó sus puños, dándose cuenta de que por eso no podían encontrar a Adrien. Estaba con ellos.
—Te propongo un trato —dijo desafiante, colocándose los puños en la cintura—. Regrésame los Miraculous que tienes en tu poder y yo, te regresaré a tu hijo.
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¡Santos Miraculous!
Hemos llegado al clímax de esta primera parte del fic. Adrien supo que Marinette era Ladybug antes de la batalla final… :O ¿Qué tanto afectará eso en la lucha final contra Hawk Moth?
Sinceramente, lamento mucho pero mucho las actualizaciones tan raras de este fic, si bien me caracterizo por ponerme bien estricta con las fechas de actualización, no sé porque con este fic me cuesta tanto mantener una publicación decente, lamento que eso pueda generar problemas a la hora de recordar lo anterior y tengan que retomar lo previo para poder avanzar.
Espero sacar el siguiente luego, en el episodio cinco tenemos finalmente la conexión con el prólogo y el inicio de las nuevas vidas de los chicos… pero claro, antes el enfrentamiento contra Gabriel en el capitulo cuatro.
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Palabras: 4648
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Como siempre revisado por KaryMoon2 aka princessqueen
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¡Muchas gracias por lecturas y por sus reviews!
Tecupi - laurenImprincess - Dessirenya - LunosA - Xiang Li 17 y Karen Agreste
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Aquatic~
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2 de Septiembre 2020
