Mucho gusto queridos lectores!

Como verán, este es mi primer fic dentro del fandom del erizo azul, no me había aventurado antes a escribir algo debido a que siento que necesito interactuar más con los videojuegos de la franquicia para sentirme una verdadera fan, aun así me he inspirado para traerles este pequeño One-shot de uno de mis ships de la infancia: Sonamy. Espero esto esté a la expectativa y les pueda llegar a agradar :3

Disclaimer: Sonic The Hedgehog es propiedad de SEGA y Sonic Team, la historia aquí relatada es de mi completa autoría. La imagen del fic tampoco me pertenece.

Ahora sin más preámbulos, empecemos.


Sentir la brisa chocar contra su rostro era uno de los detalles que más disfrutaba a la hora de correr y recorrer cada rincón de su amado planeta, era como tomar una gran bocanada de aire fresco con sabor a libertad, nada en el mundo se le podía comparar. Sonic no paraba de correr disfrutando de las vistas que le ofrecían las más altas montañas, así como el dulce olor de la naturaleza que le brindaban los frondosos bosques que recorría, claro estaba que no se acercaba a ninguna playa, aun así eso no le impedía disfrutar cada ambiente, ya sea caluroso o congelado. Cada ciudad o villa eran extraordinarias y únicas, el erizo no podría estar más feliz, después de todo, estaba completamente seguro de que así pasaran los años, correr nunca dejaría de ser su actividad favorita.

Siguió corriendo todo lo que pudo cuando algo llamó su atención de manera inmediata, tanto así que tuvo que enterrar los pies en el suelo para poder detenerse. A lo lejos en un pequeño pueblo observó cómo varias parejas salían de manera inusual tomadas de la mano, también pudo ver como se regalaban flores y dulces entre ellos. "¿Hoy es San Valentín?" pensó con asombro mientras sentía una pequeña gota de sudor recorrer su frente, si sus sospechas eran ciertas entonces ya sabía que alguien en Green Hill estaría buscándolo con desesperación, volver allá no sería una opción para él por ahora, a menos que quisiera ser asfixiado por uno de sus fuertes abrazos, sin embargo debía cerciorarse de aquello, por lo que sin dudar acercó el comunicador que llevaba en su muñeca y realizó una llamada.

—Aquí Tails —, escuchó desde el otro lado del comunicador a su mejor amigo, cuya voz parecía exhausta, al parecer se encontraba ocupado en la construcción de alguno de sus inventos —. ¿Sucede algo, Sonic?

—Hey, Tails —, intentó saludar de manera enérgica a pesar de la pizca de nervios que sentía en ese momento —. Solo quería saber cómo va todo.

—Si te refieres a algún posible ataque de Badniks, no hay nada de qué preocuparse —, respondió el zorro con una sonrisa amigable —. Por ahora no hay ninguna señal de Eggman.

—Bien —, murmuró en voz baja inseguro, después de todo aquello no resolvía ninguna de sus principales dudas.

—Aunque notando tu tono de voz, imagino que no es lo que querías saber —, adivinó Tails soltando una pequeña risa —. Ya recordaste qué día es hoy, ¿verdad?

— ¡¿Cómo lo sabes?! —, preguntó un asombrado Sonic, ante lo cual su amigo soltó una risa divertida.

—Simple, te conozco —, siguió riendo mientras respondía —. Cada año es igual, después de todo te importa bastante este día.

— ¡¿Qué?! —, al sentir un leve rubor cubrir sus mejillas sacudió su cabeza con fuerza.

—Olvídalo —, el pequeño zorro soltó una carcajada, era claro que le gustaba burlarse de su mejor amigo en aquellas situaciones incómodas, aun así no significaba que no lo apoyara en todo momento, después de todo era su compañero de toda la vida.

—Basta, Tails —, dijo Sonic un poco irritado, aun así no pudo evitar soltar una pequeña sonrisa ante lo que acababa de pasar —. Mejor descríbeme el panorama.

—Despejado por el momento.

— ¿Hora?

—10:00 am.

—Bien, no ha de tardar —, murmuró pensativo luego de recibir aquella información —. Llámame en cuanto aparezca, sabré en qué momento volver.

—Entendido —, respondió el pequeño zorro como si de una orden se tratase —. Por cierto, feliz día de la amistad, Sonic.

—Igualmente, Tails —, respondió con una enorme sonrisa en su rostro para acto seguido colgar la llamada. No podía confiarse, ella se las ingeniaba cada año para encontrarlo así él se escondiera en cada rincón de Green Hill, por lo que no volvería en un buen rato, estaría más tranquilo con su mejor amigo alertándole cada movimiento y así seguiría disfrutando del aire de libertad que adoraba aspirar ante cada paso que daba.

Siguió en su recorrido a través del planeta, saltando sobre altos pinos y deslizándose entre las ramas. La adrenalina que sentía era otro de sus detalles favoritos al correr, permanecer en constante movimiento como si su vida dependiese de ello era algo indescriptible pero sublime, aquello le hacía sentirse como si fuera capaz de todo y nada pudiera detenerle, tal vez por eso lo consideraban un héroe, su valentía sobraba ante cualquier situación y era algo que le encantaba. Subió hasta la copa del pino más alto, y al estar ahí pudo percatarse de que el sol se encontraba posicionado en el punto más alto sobre la faz de la tierra; lo más probable era que hubieran pasado varios minutos del mediodía. Al entender eso no pudo evitar pensar en ella, en sus ojos llenos de brillo cada vez que lo miraba, en sus bien peinadas púas rosadas y en su sonrisa llena de positivismo ante cualquier situación, el ligero sonrojo se coló por sus mejillas como un intruso, sin embargo él prefirió ignorarlo; algo se le hacía extraño, después de todo aún no había recibido ninguna llamada de alerta. Una pizca de curiosidad lo carcomía, por lo que decidió volver a llamar a Tails.

—Hola Sonic —, respondió el pequeño zorro con una alegre sonrisa —. ¿Sucede algo?

— ¿Nada aún, Tails? —, esta vez decidió ir al grano sin ningún tipo de interrupción.

—Aún despejado si a eso te refieres —, dijo Tails con un aire de serenidad —. Debe importarte tanto si no puedes esperar a que yo llame —, y ahí estaba otra vez aquella burla que lo había perseguido durante la mañana, la risa traviesa de su mejor amigo no hacía nada más que corroborar que le encantaba jugarle ese tipo de bromas en San Valentín, su sonrojo se hacía más intenso a la par que él hacía un puchero en señal de molestia.

— ¡Oye! —, gruñó al comunicador sacudiendo una vez más su cabeza y recobrando la compostura —. Simplemente me extraña que a estas horas Amy Rose no pretenda asfixiarme —, sonrió intentando disimular su incomodidad.

—Tal vez… —, fue lo único que respondió el zorro pensativo ante la situación —. A lo mejor tiene preparada una gran sorpresa y aún debe terminarla.

—Puede ser —, prefería pensar en el mejor de los casos ante su curiosidad, además, conociéndola, tal vez un gran banquete lleno de las más deliciosas recetas le esperaba a la puerta de su casa, pensar en aquello le dio bastante hambre.

—Por cierto —, su mejor amigo interrumpió sus pensamientos —. Cream organizará una fiesta de San Valentín en la tarde, me ha pedido que te invite.

—Dile que llegaré —, respondió el erizo azul con una sonrisa a la par que colgaba la llamada. Era bastante optimista, por lo que prefirió ignorarlo todo por el momento; tal vez Amy se encontraba ayudando a Cream con los preparativos de la fiesta y luego estaría buscándolo. Decidió relajarse y acto seguido volvió a realizar su recorrido en busca de algún puesto de Chilidogs, el hambre le llamaba y la hora del almuerzo demandaba algo bien delicioso, él lo sabía de sobra.

Luego de la comida decidió descansar un poco de su largo viaje, por lo que se recostó en lo más alto de una montaña nevada y tomó una siesta. Dormir a la intemperie era algo que adoraba en demasía, después de todo era un espíritu libre, cada lugar por respirar y explorar era una aventura nueva, algo a lo que no podía negarse por nada en el mundo. No soñaba con nada en específico hasta que el recuerdo de ella volvió a invadir su mente; debía admitirlo, se sentía fuera de lugar sentir esa paz luego de años de ser perseguido y buscado, "¿quién diría que lo extrañase aunque solo fuera por un día?". "¡¿Qué?!", despertó de golpe luego de pensar aquello, sus mejillas volvían a traicionarlo ruborizándose, por suerte nadie estaba cerca para verlo, aun así eso no le tranquilizó en lo absoluto, los años habían pasado y se notaba más cuando él pensaba en ella más de la cuenta. Debía admitirlo, no era la primera vez que soñaba con su belleza, sin embargo seguía aterrorizado, ¿por qué? Simple, por cada pequeño detalle que adoraba de su vida como héroe corredor, ¿y si todo se perdiera al decirle que sí a ella? La sola idea no le agradaba, sin embargo ella se hacía cada vez más presente en su mente, esas eran las consecuencias de crecer.

Al observar el cielo azul notó que ahora el sol se encontraba a poco de empezar a ocultarse, vaya que estuvo dormido por bastante tiempo. "Tal vez por hoy pueda permitirme compartir con ella" pensó con una pequeña sonrisa, después de todo seguía siendo su amiga, por lo que se levantó y empezó a correr directamente a la casa de Vainilla; en estos momentos ya todos sus amigos debían estar presentes, y así él fuera el último en llegar no faltaría.

— ¡Señor Sonic! —, exclamó la pequeña conejita luego de abrirle la puerta al erizo azul —. Nos alegra que haya llegado.

—Gracias —, respondió con una enorme sonrisa y procedió a entrar a la casa. El decorado era fantástico, globos de corazones adornaban la sala con armonía, la casa lucía cómoda y limpia, y toda la comida tipo buffet lucía exquisita, sus amados Chilidogs también se encontraban ahí; se habían esmerado bastante, hasta la música sonaba alegre y acorde con el ambiente de amistad que ofrecía la fiesta. Habían llegado Tails, Knuckles, el equipo Chaotix, Rouge, inclusive Silver y Blaze. Sonic se encargó de saludar a todos con una enorme sonrisa para luego aproximarse a tomar un par de Chilidogs de la mesa.

—Nunca cambia —, comentó Tails con una pequeña risa, a lo cual Knuckles le siguió, realmente todos la estaban pasando bien.

—Esperamos que te sientas como en tu casa, querido Sonic —, dijo Vainilla luego de saludar al amigo de su hija —. Sírvete todos los Chilidogs que desees.

—Se lo agradezco —, respondió él para acto seguido proceder a devorar los dos Chilidogs que tenía en sus manos. No pudo evitar soltar un murmuro en señal de que disfrutaba de aquella comida; eran realmente deliciosos —. Wow. Amy realmente se lució con los Chilidogs.

— ¿De qué hablas querido? —, preguntó Vainilla confundida ante el comentario del erizo.

— ¿No hizo esto Amy? —, contestó con otra pregunta llena de asombro.

—Señor Sonic —, dijo Cream mostrándose un poco preocupada —. La señorita Amy no ha llegado.

— ¿No vino en todo el día? —, ya era un hecho, esto no era normal bajo el estándar de la eriza rosa. Cream se limitó a cerrar los ojos y negar con la cabeza, por lo que de manera inmediata volteó a mirar a Tails, quien le regresó una mirada llena de preocupación. El mensaje era claro, debía llamarle cuando ella hiciera presencia y nunca lo hizo; algo andaba mal.

—Bien, creo que iré por ella —, sonrió para darle confianza a su pequeña amiga, después de todo no quería arruinar el ambiente festivo y no era necesario preocupar a sus amigos. Se volteó para dirigirse hacia la puerta cuando de repente sintió la pequeña mano de su amiga agarrar su muñeca suavemente, por lo que volvió a voltear la mirada extrañado.

—Si la encuentra, señor Sonic, por favor dele esto de mi parte —, pidió la conejita con su suave voz para luego depositar en la mano de su amigo una pequeña flor de loto roja —. Es mi regalo del día de la amistad para ella, solo espero que se encuentre bien.

—No te preocupes, lo está —, aseguró el erizo azul aun con una sonrisa valiente para luego salir disparado de la casa. Cream observó la puerta un tanto preocupada, después de todo, al ser la mejor amiga de la eriza, sabía que las cosas tampoco estaban en orden, sobre todo con lo mucho que adoraba cocinar ella para él. Tocó su corazón anhelando por la seguridad de Amy donde quiera que se encontrara. Luego de eso soltó una pequeña sonrisa; algo le decía que mientras Sonic fuera en su búsqueda todo se resolvería.

Corrió por cada rincón de cada lugar cercano en el que ella pudiera encontrarse, desde Angel Island hasta Labyrinth Zone, desde los lugares más escondidos entre los árboles hasta los altos montes, sin embargo no había ninguna señal de ella. ¿Habrá pasado algo? "¿Acaso Eggman pretende llamar mi atención?" se le ocurrió pensar el peor de los posibles casos mientras seguía corriendo bajo el manto de la oscura noche. Su vista seguía inmersa en los alrededores por si encontraba alguna pista que lo pudiera guiar hacia ella, aun así parecía como si ningún alma hubiera pisado esas tierras antes. ¿Quién diría que las cosas se invertirían para ellos? Ahora era él quien se encontraba buscándola, imaginó que si ella supiera todo lo que la buscó gritaría de felicidad. Se distrajo con la imagen de la eriza rosa brincando de un lado a otro con una enorme sonrisa, que no se había fijado lo mucho que se estaba acercando a borde de un risco. Cuando se dio cuenta intentó fijar los pies en la tierra lo suficiente para no caer impulsado por sus pasos, fue difícil detenerse pero lo logró, y al hacerlo decidió sentarse en aquel borde para poder seguir pensando en alguna opción viable de dónde pudiera estar Amy.

"No pudo haber ido lejos", pensó el erizo azul con seriedad mientras observaba el firmamento que aquel risco le ofrecía ver. Recordó el regalo que Cream le había pedido darle apenas la encontrara y acto seguido abrió su mano derecha apreciando con detenimiento la pequeña flor de loto. ¿Quién lo diría? Se veía tan pequeña e indefensa, pero era capaz de sobrevivir con una fuerza oculta entre la adversidad. Pensar en ella fue inevitable al entender la descripción de dicha flor, pues se asemejaba bastante a su verdadero ser, después de todo, Amy era una eriza con una apariencia y voz muy bellas, ¿quién diría que detrás de esa inocencia que transmitía a simple vista se encontraba una luchadora capaz de superar cualquier obstáculo?, tal vez él se asustaba cuando ella se enfadaba y sacaba su martillo, pero en el fondo admiraba su persistencia. ¿Por qué aquello desapareció de manera repentina en un día tan importante para ella? Él detestaba admitirlo, pero extrañaba aunque fuera un fuerte abrazo. No estaba triste, estaba preocupado por ella. Nada estaba en orden y eso lo sabía bien al no tener éxito aun en hallarla.

— ¿Qué se supone que haces? —, escuchó una voz grave a sus espaldas, por lo que rápidamente volteó la mirada para encontrarse con unos ojos rojos viéndolo con seriedad

—Shadow —, susurró con sorpresa al toparse con el erizo negro, quien yacía de brazos cruzados a unos cuantos metros de distancia, él no le devolvía la mirada, únicamente veía el horizonte con un semblante impasible.

—Eso no responde mi pregunta —, dijo el erizo negro sin retirar su mirada sobre el paisaje, a lo cual Sonic se limitó a volver la mirada sobre el firmamento, después de todo no eran amigos.

—Busco a Amy —, murmuró en voz baja mientras mantenía la vista sobre las altas montañas. No le agradaba charlar en demasía con él, pero Amy solo reinaba en sus pensamientos en aquel momento, al igual que la creciente ansiedad porque ella se encontrara bien.

— ¿Has buscado bien? —, preguntó Shadow con un tono de voz sereno, ante lo cual el erizo azul soltó un suspiro de cansancio.

—He buscado en todos lados. Ni una señal —, respondió con un tono de voz apagado y desganado. Lo único que escuchó por parte de su rival fue un suave "Hmp", como si su sentir no fuera de relevancia para el erizo negro.

— ¿Estás seguro? —, alzó una ceja con seriedad a la par que su vista ahora se fijaba en Sonic, quien volvió a mirarlo con un rostro consternado y confundido.

— ¿Acaso tú sabes dónde está? —, de manera inmediata se puso de pie al no recibir respuesta a su pregunta, por lo que se acercó un par de pasos y volvió a preguntar —. ¿La has visto? —, el erizo negro cerró sus ojos mientras su actitud serena seguía firme, sin embargo, una pequeña sonrisa sombría se asomó por su rostro.

—Tal vez —, fue lo único que contestó ante las insistencias de su molesto rival. Era suficiente, si Shadow pretendía hacerlo enfadar con esas respuestas y gestos lo había conseguido; no estaba de humor.

— ¡Basta! —, exclamó con molestia —. Dime dónde está.

— ¿Y qué harás cuando la encuentres? —, ignorando por completo la exigencia del erizo azul, Shadow abrió los ojos para verlo con un gesto desafiante.

—La llevaré a casa —, respondió Sonic entre dientes, como si no quisiera ahondar más en rodeos.

— ¿Es todo? —, el erizo negro alzó la ceja fingiendo confusión, su sonrisa se ensanchó un poco más —. No creía que el héroe de Mobius fuera tan cobarde.

— ¡¿Qué quieres decir con eso?! —, estaba completamente exaltado; Shadow parecía saber algo y sus secas palabras solo alargaban algo que ya le estresaba en demasía, solo quería encontrarla lo más pronto posible. Se acercó otro par de pasos amenazante, sin embargo se contuvo antes de poder propinarle un golpe a su rival; necesitaba respuestas.

—Además de cobarde, idiota —, murmuró Shadow en voz baja pero audible, tan audible como para que el erizo azul se abalanzara sobre él intentando golpear su rostro. Para suerte suya logró detenerlo antes de sufrir algún golpe, pero ahora Sonic se encontraba encima de él de manera amenazante, aun así su mirada siguió siendo la misma. Nunca cambió.

— ¡Estoy harto de tu ego! —, gritó un iracundo Sonic mientras alzaba un puño con su mano derecha y con su mano izquierda inmovilizaba a su némesis —. No lo volveré a repetir, ¡dime dónde está!

— ¡¿Para qué, abandonarla después?! —, gritó el erizo negro sin cambiar el semblante de su mirada; era su turno de hacerse escuchar. Al escuchar aquello Sonic abrió los ojos completamente anonadado —. ¡¿Y vuelvas a comportarte como el mismo inmaduro de siempre?! —, esas palabras solo le enfurecían aún más; había perdido ya toda la paciencia que le quedaba, por lo que sin pensar dirigió su puño hacia el rostro de Shadow, quien, con unos rápidos reflejos, logró detener el puño con su propia mano, así como decidió voltearse para inmovilizar a su enemigo con ambas manos y quedar encima suyo de manera amenazante.

— ¡Ya estás bastante grande para enfrentar tus emociones! —, siguió gritando el erizo, cualquiera pensaría que lo regañaba y reprendía como un padre —. ¡Cualquiera nota tu estúpido enamoramiento menos tú! —, las emociones desconcertadas de Sonic parecían salir a flote, por lo que en un rápido movimiento se quitó a Shadow de encima y se sentó dándole la espalda con un rostro consternado.

"Debe importarte tanto si no puedes esperar a que yo llame", sintió las palabras de Tails retumbar en su mente con un gran eco. Sintió la pequeña flor de loto aun en su mano, inmediatamente la observó y clara fue su sorpresa al verla en excelente estado, ni su ira ni sus puños habían podido deformarla; realmente era fuerte. La sonrisa de Amy volvió a posarse en su imaginación, sin embargo en vez de enrojecer entristeció; para infortunio suyo debía admitir que las palabras de Shadow eran tan fuertes como certeras. No había dejado de pensarla en bastante tiempo y, a pesar de que adoraba su libertad, también huía de la realidad que cada día lo asechaba como alguien no invitado.

—Lo siento… —, fue lo único que dijo en voz baja para luego agachar la mirada derrotado. Alcanzó a escuchar un largo suspiro de cansancio por parte de su némesis.

—Vuelves a ponerme una mano encima y juro que no sales vivo —, amenazó con una imponente voz y una clara mirada de enojo. Shadow ya se había levantado y había retomado su posición inicial —. Te diré dónde está —, ante aquellas palabras Sonic volteó la mirada con ojos llenos de esperanza.

—Gracias…

—No lo hago por ti —, interrumpió el erizo negro con una clara molestia. Volteó la mirada hacia un lado como si se apenara por lo que diría —. Lo hago por Rose… —, murmuró para sí mismo aunque el erizo azul alcanzara a escucharlo —. Se ve tan patética corriendo detrás de ti.

...

Never Lake, un sitio bastante alejado y tranquilo. Aquel gran lago le traía recuerdos de cuando lo había conocido a él. Tal vez Little Planet no se había manifestado en este mismo instante, sin embargo ella seguía recordándolo todo como si hubiera sido ayer. Las cartas se lo habían dicho y ella tan solo tenía 8 años; no lo había pensado dos veces para ir a reunirse con aquel amor que le había indicado el tarot, ella misma lo sabía, había sido una aventura alocada y arriesgada, pero había valido toda la pena del mundo, pues nunca había admirado tanto a un ser como Sonic en toda su vida; valiente, confiado, de corazón puro, ¿cómo no quererlo? A pesar de su tristeza en este mismo instante, no se arrepentía para nada de todo lo que había ocurrido al haber sido secuestrada por Metal Sonic y rescatada por él. Haber llegado a ese gran lago no fue algo sencillo y más siendo el día de San Valentín, era más que obvio que todos esperaban que preparase algo para Sonic, aun así al levantarse de su cama no había podido hacer otra cosa más que pensar; necesitaba estar sola y aclarar su mente, por lo que sin decir palabra alguna salió sin ser vista por nadie, o eso había creído en un principio, pues estando ya algo alejada no pudo evitar interponerse en el camino de cierto erizo negro, quien la había visto con cierto enojo en un principio, aun así le había pedido mantener la boca cerrada con una mirada suplicante. Shadow nunca la cuestionó luego de voltear a verla siguiendo el curso del único río que conectaba con aquel gran lago, pero incluso él había podido notar que nada andaba con normalidad respecto a ella.

Había anochecido hace un buen rato y ella seguía ahí, sentada frente a aquel lago admirando las aguas cristalinas que emitían un suave brillo dándole un toque de magia al lugar. Había intentado pensar durante bastante tiempo, sin embargo aún no podía llegar a una conclusión. El amor que sentía por el erizo azul no sería reemplazado por nada pero, ¿acaso era su destino estar corriendo detrás de él siempre?, ¿no habría nada más allá?, ¿no tenía ella nada más para dar? El tiempo seguía su curso sin cesar y desde hacía un tiempo ya le aterraba la idea de seguir así por siempre. A pesar de seguir joven, sus rosadas púas eran un gran delator del tiempo, pues habían crecido a una altura un poco más baja que sus hombros. Sus sentimientos nunca cambiaron con el pasar de los años, pero sus metas sí, quería concentrarse en su propio futuro, sin embargo no sabía cómo planear uno fuera de su amado erizo; no sabía cómo sácalo de su mente, como sacar su hermosa sonrisa, sus ojos esmeralda, su actitud desinteresada al ayudar a los demás, estaba más que acostumbrada a enrojecer cada que pensaba en él y esta no era la excepción. Ella no quería dejar de amarlo, pero con dolor pensó en que lo mejor sería rendirse ante una oportunidad que jamás llegaría y madurar. Con tristeza cerró sus ojos y apoyo su cabeza sobre sus rodillas en señal de derrota; no sabía qué hacer.

— ¿Puedo sentarme? —, su fina voz la sorprendió de sobremanera, levantó la mirada y ahí estaba él, de pie a su lado contemplando Never Lake.

—So-Sonic —, tartamudeó son estupefacción; no creía que él llegara a encontrarla, y menos en el día de San Valentín —. Cl-Claro —, fue lo único que contesto para luego ver como el erizo azul se sentaba a su lado y observaba el lago con admiración.

—Hermoso, ¿no lo crees? —, dijo él mientras seguía contemplando con su verde mirada las aguas cristalinas.

—Sí, tal vez demasiado… —, murmuró ella para sí misma con la mirada perdida.

—De todas las aventuras que he tenido, esta es mi favorita —, comentó Sonic soltando una pequeña risa llena de lindos recuerdos.

— ¿En serio? —, observó extrañada al erizo, quien le devolvió la mirada sin retirar su relajada sonrisa.

— ¿Acaso lo dudas? —, bromeó Sonic.

—No es eso —, objetó Amy aun con esa expresión llena de confusión —. Simplemente es curioso que tu aventura favorita sea sobre el agua —, ante aquel comentario el erizo azul soltó una risa.

—El agua es lo de menos —, dijo volviendo a fijar su vista sobre el lago —. Exploré un mundo nuevo y salvé su futuro, me seguí divirtiendo con los Badniks, me topé con el auténtico dolor de cabeza de Metal Sonic, y te conocí a ti —. Ante aquellas palabras Amy no pudo hacer más que ruborizarse de sobremanera, por lo que rápidamente desvió la mirada intentando bajar su rubor.

—Otro dolor de cabeza —, comentó ella aun con la mirada desviada seguido de una risa nerviosa. El erizo no se rió.

—Si lo quieres poner así —, alzó las manos en señal de desinterés fingido, era obvio que él bromeaba, después de todo se había acostumbrado de buena manera a los afectos de Amy —. Yo no diría eso pero si tú quieres.

— ¡Oye! —, volteó a verlo con el ceño fruncido fingiendo enojo, a lo cual él solo pudo soltar una sonora carcajada. Pronto Amy no pudo seguir fingiendo y una pequeña sonrisa se escapó de su rostro; adoraba verlo feliz en cualquiera de los contextos. Pronto un silencio tranquilo reinó en el ambiente mientras ambos erizos contemplaban las brillantes estrellas que deslumbraban el manto azul.

—Bueno, ya te conté por qué me gusta estar aquí —, dijo Sonic volteando a mirar a la eriza rosa —. Ahora dime tú.

— ¿Yo? —, preguntó un poco desconcertada, aun así ella lo había sabido desde que lo había visto llegar; quería respuestas, sin embargo no se sentía lista, no había podido llegar a una conclusión aun —. Bueno… fui a dar un paseo y al ver tan bello lugar quise quedarme. Me trae gratos recuerdos —. Dijo desviando la mirada, por un momento creyó que lo había convencido, sin embargo, al volver a mirarlo se asustó un poco al verlo tan cerca de ella; literalmente sus bocas estaban a escasos centímetros de tocarse, por lo que en un reflejo se apartó un poco hacia atrás con las mejillas más rojas que de costumbre. Sonic no se iba a quedar así, por lo que a la par que ella intentaba alejarse él se acercaba aún más, al punto de tomarla por los hombros mientras seguía observándola con una mirada intimidante.

—Vamos, Amy —, murmuró con una suave voz emitiendo una dulce sonrisa —. Tienes muchas cualidades, y mentir no es una de ellas.

— ¿P-Por qué dices eso? —, preguntó asustada de que la hubiera descubierto nada más con mirarla.

— ¿Amy Rose aislándose en un día como hoy? —, rió dulcemente sin dejar de mirarla con ternura —. ¿Amy Rose no me ha dado un abrazo asfixiante en todo el día? —, preguntó con falsa incredulidad, lo que hizo que ella de manera casi inmediata soltara sus verdaderas emociones, pronto su verde mirada se entristeció y cerró lentamente los ojos. Aquello no alegró en lo absoluto al erizo azul, es más, al darse cuenta del impulso que había tomado y de lo peligrosamente cerca que se encontraba ahora de ella, se espantó momentáneamente y luego la soltó como si de un fantasma se tratase —. Lo siento —, murmuró desviando la mirada avergonzado por cómo le había hecho sentir.

—Está bien… —, contestó ella con la mirada agachada.

—No lo está —, se apresuró a decir él viéndola con preocupación —. Quiero ayudarte.

—No puedes… —, pronto la eriza sintió una pequeña lágrima deslizarse sobre su mejilla derecha —, Sonic, yo… —, quería hablar, pero las palabras se ahogaban en su garganta, como si le doliera hablar con él, sin embargo lo miró a los ojos y siguió —. Quiero dejar de actuar como una niña —, finalmente lo soltó en frente de su amado erizo azul, quien seguía expectante a sus palabras —. Nunca dejé de amarte, pero no puedo seguir corriendo toda mi vida. Tengo miedo…

— ¿Miedo? —, preguntó él con confusión y preocupación.

—De seguir luchando por algo que nunca será… —, dijo para luego dejarles paso a sus lágrimas saladas de empapar sus mejillas con dolor —. Lamento no haber sido suficiente para ti… —, agachó la mirada para dejarse llevar por el dulce llanto que acompañaba sus penas —. Realmente soy un dolor de cabeza… —, murmuró para sí misma mientras seguía sollozando con desesperación. Sonic por su parte no podía dar crédito a todo lo que escuchaba, el desconcierto reinaba en su mente ahora mismo, presentía que no era la primera vez que Amy se sentía así al haber huido de ella varias veces, parecía como si hubiera descargado una carga que llevaba cargando hacía un tiempo ya.

—Amy… —, intentó llamar, pero ella no respondió, seguía inmersa en su profunda tristeza. Se sintió como un completo idiota, parecía como si los sentimientos de ella conectaran con él, sin embargo hizo todo lo que pudo por no llorar de culpa; debía mantenerse fuerte. Tomó suavemente el rostro de la eriza con ambas manos y con sus pulgares fue limpiando las lágrimas que brotaban de sus verdes ojos. Amy por su parte lo miró con tristeza.

—Ven —, fue lo único que dijo él para luego acercarse un poco más a la orilla del lago junto con ella. Con sus manos acercó el rostro de Amy para que ella pudiera verse reflejada entre las aguas claras —. Si pudiera cambiar la forma en que te ves no dirías eso —, dijo el erizo con una triste sonrisa mientras ella seguía fijándose en su propio reflejo con una mirada triste —. Veloz, valiente, fuerte, la mejor cocinera y luchadora, además de adorable y bella, eso veo yo.

—Sonic… —, estaba sorprendida por las palabras de él que instantáneamente volteó a verlo a los ojos.

—Si fueras un dolor de cabeza yo no estaría aquí —, dijo con seriedad aun sosteniendo con suavidad el rostro de ella —. Sé suficiente para ti, ya lo eres para mí.

— ¿Eso soy yo para ti? —, preguntó ella con suavidad, como si una pequeña luz de esperanza se hubiera encendido en ella —. ¿Crees que soy adorable y bella? —, al realizar lo que su subconsciente había dicho soltó al instante el rostro de Amy sintiéndose completamente apenado, las mejillas lo traicionaron por enésima vez sonrojándose, por lo que desvió la mirada desesperado intentando quitar el rubor de su rostro.

—Toma… —, intentó fallidamente sonar sereno a la par que extendía su mano derecha enseñando la pequeña flor de loto roja.

—Gracias —, respondió ella con una pequeña y sincera sonrisa asomándose por su rostro. Para ella no importaba ya que él ocultara la mirada, realmente aquellas palabras habían hecho un efecto positivo en ella, pues las lágrimas habían dejado de salir. Con suavidad tomó la flor y la colocó en su diadema como adorno.

—Cream me pidió que te la diera apenas te viera —, murmuró Sonic aun con un poco de vergüenza en su voz.

—Gracias por animarme, Sonic. Lo aprecio mucho —, respondió ella con una sonrisa triste; él le había dicho las mejores palabras del mundo, con aquello se sentía plena otra vez a pesar de entender que no correspondería su sentir —. Creo que debo regresar —, estaba dispuesta a ponerse de pie e ir en marcha a su hogar, sin embargo la mano de él agarró su muñeca como si no quisiese despedirse aun.

—Espera… —, Sonic seguía con la mirada en otro lado, pero sus sentidos de alerta se habían activado al haber oído la despedida de Amy; sentía como si la fuese a perder y no quería eso. Ya había escuchado suficiente por parte de ella y estaba dispuesta a madurar y crecer, ¿por qué él no haría eso también? "No creía que el héroe de Mobius fuera tan cobarde", sintió la voz de Shadow retumbar su mente así como le había pasado antes con Tails, y el sentimiento amargo invadió su ser. "¡No soy ningún cobarde!" pensó como si le respondiera al erizo negro con su mente, ya estaba, enfrentaría sus emociones de una vez por todas, correr seguía siendo su vida entera, pero a partir de ahora dejaría de huir, por lo que sin pensarlo dos veces haló la muñeca de Amy y volteó su rostro con rapidez para poner sus labios sobre los de ella con suavidad. Amy había enrojecido a más no poder con los ojos completamente abiertos; no esperaba para nada aquello, y menos por parte de él. Pronto Sonic tomó suavemente el rostro de la eriza entre sus manos para profundizar aquel dulce beso, por lo que ella cayó embelesada y cerró sus ojos lentamente para tomar el rostro del erizo y abrir su boca lentamente dando paso a un vals apasionado entre labio y lengua. La tensión se había acabado finalmente, ambos disfrutaban alimentarse de sus labios como si lo necesitaran con urgencia. Sintieron tocar el cielo por un momento al disfrutar del tacto entre labios, el suave movimiento constante entre ambas bocas los estremecía, pero lo disfrutaban como nunca.

Se separaron lentamente mientras volvían a respirar, como si no quisiesen separarse nunca. Amy abrió sus ojos con lentitud y vio sorprendida al erizo azul. Sonic por su parte no abrió sus ojos y en un rápido movimiento abrazo a la eriza rosada con fuerza hundiendo su cabeza en el hombro de ella.

—No te vayas de mi lado… —, murmuró en voz baja y audible, cosa que la dejó sin habla —. Es muy nuevo para mí abrirme así, pero… —, era claro, no daría un paso hacia atrás a pesar de tragar pesado ante la idea de decir lo que siente —. Te amo Ames —, finalmente lo había dicho, ya no había espacio para retractarse. Amy siguió sorprendida ante tremenda declaración, pero su felicidad inundó su ser, por lo que correspondió con cariño el abrazo de su amor y sintió sus rápidos latidos por un momento, a ella le pareció una dulce melodía y quiso quedarse así por siempre. Ahora los sentimientos estaban a flote y ambos siguieron disfrutando de la compañía del otro en ese cálido abrazo durante unos cuantos minutos. Pronto recobraron la postura y se separaron lentamente con unas enormes sonrisas adornando sus rostros.

—No vuelvas a irte así —, dijo Sonic con su habitual sonrisa mientras sostenía los hombros de Amy.

—Solo si así consigo que me vuelvas a besar —, contestó ella con una dulce sonrisa, cosa que hizo que él la observaba con un gesto un poco asustado, a lo cual ella reaccionó con una sonora carcajada —. Es broma —, dijo entre risas mientras se secaba un par de lágrimas llenas de felicidad. Sonic entendió inmediatamente y pronto se contagió de la risa de Amy; ambos disfrutaron riéndose durante un pequeño tiempo.

—Hagamos algo —, propuso él poniéndose de pie y estirando sus piernas —. Hay varios invitados en la fiesta de Cream —, relató mientras ahora estiraba sus brazos —. Les contaré lo nuestro solo si me ganas esta carrera —, dijo observándola con una sonrisa divertida para luego poner las manos en el suelo y prepararse para correr.

—Es un trato —, sonrió divertida ante la idea mientras se colocaba de pie e imitaba la posición de Sonic.

—Listo —, murmuró Sonic —. ¡Muerde polvo entonces! —, exclamó con una sonora risa para instantáneamente empezar a correr enérgicamente a la velocidad que acostumbraba.

—No subestimes el potencial de una chica —, respondió Amy con una gran sonrisa para luego empezar a correr y seguirlo con su propia velocidad. Ella sabía bien que nunca superaría la velocidad supersónica de su amado erizo azul, pero no le importaba ya. Lo supieran todos o no, lo hecho ya estaba hecho. Mientras corría detrás de él Amy logró entender bastante bien las razones por las cuales Sonic adoraba esta actividad, pero lo que más le alegraba era entender que no tendría que luchar más; ambos crecerían juntos y evolucionarían como personas; ya nunca más se sentiría inútil.

FIN.


Bueno, eso es todo mis queridos lectores.

Espero la historia les haya gustado porque a mí me encantó escribirla :3 ¿Qué puedo decir? Soy fanática del romance y el amor jejeje

Lo sé, me adelanté al día de San Valentín, pero estaba realmente inspirada, así que he aquí el adelanto al San Valentín jajajaja

En fin, recibo comentarios de todo tipo y nos estamos leyendo.

Gracias!

LauSeg.