El resto ya se lo saben…

Los personajes no me pertenecen son creación de Rumiko Takahashi

Nota de la autora: yo me estoy inventando el universo vampírico de esta historia, no se rige por ninguna leyenda u otra fuente. Es como yo creo funcionaría en este universo el vampirismo.

Música de fondo:

"&burn" de Billie Eilish ft. Vince Staples (fondo inicio capítulo y partes donde se habla de Shampoo)

"Nobody know" de Chaii (escena hospital)


Un hombre paciente

"El capitán aún no ha vuelto al campamento.

Pregunté a algunos hombres del ejercito pero lo único que me han dicho es lo mismo que yo sé. Que solo iría a proteger unos pueblos cercanos a la zona por que estaban siendo amenazados por unos desertores cobardes.

Pero han pasado ya unas cinco semanas desde que se marchó.

¿Cómo pueden estar todos tan tranquilos cuando él podría estar herido o algo peor, muerto?

Solo espero que mis oraciones le protejan de todo mal, después de todo es mi única esperanza de salvación.

Si él me acepta como su compañera yo estoy dispuesta a entregarle mi corazón."

Ranma había comentado que sería maravilloso encontrar una forma de hacerle entender a Mousse que Shampoo no le amaba más, si es que alguna vez en realidad le amó. Pero el fragmento que ha leído en voz alta, mismo que se encuentra en una fotografía dentro del libro que Ukyo publicó hace unos años, no nos garantiza que lo haya escrito Shampoo.

Ese pequeño fragmento no lleva firma, bien podría ser de cualquiera de las jovencitas que estuvieron en el sitio, las amazonas eran educadas y sabían leer y escribir.

Aunque no tenemos duda que sea de ella no tenemos forma de demostrarlo.

Minutos antes yo seguía observando una a una las piezas encontradas en la zona donde, en teoría, se asentaba el campamento de refugiados. Mientras Ranma estaba leyendo un libro que Ukyo le había dado relacionado con la magia de las amazonas. Escrito, como ya lo he dicho, por ella misma. Lo que no me deja duda alguna lo que me dijo sobre que los Kuonji se aferraban a una historia hasta conocer su final.

—Estas fotografías ¿que son Ukyo?— preguntó de repente Ranma señalando unas ilustraciones con el índice.

—Son de fragmentos de escritos encontrados en toda la zona sur del país, incluyendo donde ustedes acamparon— respondió Ukyo sujetando el libro cuando lo tomó de las manos de mi esposo —¿hay algo importante? Solo las he colocado a modo ilustrativo en realidad.

Ranma tragó saliva y comenzó a leer. Y conforme lo hacía la lástima que llegué a sentir por la bruja que lo maldijo se transformó en celos.

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Decidimos volver a la mansión y empacar algo de ropa limpia tanto para nosotros como para Ranko. Luego de lo que ha encontrado Ranma en definitiva es necesario que vayamos con urgencia al sur.

Ukyo nos ha explicado que por la zona donde solía estar el campamento hay en la actualidad dos museos que ella misma coordina desde hace tiempo. Y que muchos de los hallazgos que ahora se exhiben ahí contribuyeron a la investigación para ese libro que le ha dado a Ranma.

Ryoga también ha conseguido información nueva que ya está evaluando Ukyo y su amigo Tsubasa nos encontrará por la tarde con los informes arqueológicos del sitio. Incluyendo las tumbas que hay en los alrededores.

—Esto se siente tan extraño— sigo guardando un par de mudas limpias de la ropa de Ranko en una maleta más pequeña.

Ranma está al otro extremo del pasillo guardando más armas, solo por si es necesario.

—¿No lo crees?— insisto cuando no obtengo respuesta.

—No debí haberle permitido involucrarse tanto en mi batallón— responde y yo me siento fatal por que siga cargando esa culpa innecesaria.

Así que voy hasta donde está.

—Amor no hagas esto, ya hemos hablado tantas veces al respecto. No fue tu culpa, tú simplemente estabas ayudándoles. ¿Cómo podías saberlo?

Mi esposo deja lo que hace y me mira desde donde esta de pie —eso que ella escribió…— alza un hombro —es demasiado personal.

—Ukyo dijo que son fragmentos hallados de manera independiente, no es completamente seguro que sea ella.

—Pero si lo era... parecía preocupada por mí— hace una mueca —y yo ni siquiera podía recordarla cuando llegó a amenazarnos al palacio.

Abro mucho los ojos —tú no sentías por ella lo mismo Ranma.

Camino hasta él y rodeo sus hombros con mis brazos —tú eras el Capitán de ese campamento. Solo hacías tú trabajo.

Suspira y rodea mi cuerpo con sus brazos también, pero siento la pesadez en sus movimientos.

—Ella decidió por los dos que había un romance, ni siquiera te hizo saber sus intenciones.

—Tal vez hubiese sido más sencillo si lo hubiera hecho.

—Eso no lo sabemos, tal vez de haberla rechazado en privado ella habría actuado igual. Y yo te hubiera perdido amor— beso su mejilla —¿qué hubiese sido de mí?

Su cabeza baja cuando me abraza más fuerte, recargando en el hueco de mi cuello su nariz y sus labios —tienes razón, solo me gustaría saber que pasaba por su cabeza.

Suspiro frotando su espalda —dejemos descansar su alma donde quiera que se encuentre.

Cuando nos separamos Ranma me besa con dulzura y yo regreso a la habitación para terminar.

Después de eso no tardamos mucho y salimos de la mansión.

Esperando Ranma guarde todo nuestro improvisado equipaje en el auto yo no puedo evitar contemplar el lugar pensando que tal vez esto por fin terminará. ¿Volveremos aquí? me prometo que de hacerlo Ranma y yo nos quedaremos el tiempo suficiente para renovar la mansión.

—No te despidas— escucho a mi esposo cuando cierra la cajuela. Yo estoy de pie junto al vehículo aferrando la orilla de los puños de mi abrigo con las uñas clavadas en la tela.

Lo miro tragando saliva —no lo hacía— me obligó a mostrarme calmada y sonriente.

Ranma va hasta donde me encuentro y abre la puerta para mí —vamos a volver ¿ok?— deposita un beso en mi frente.

—Y renovaremos este sitio— intento convencerme para calmarlo pero me cuesta hacerlo, estoy nerviosa y temo lo peor en el fondo de mi corazón.

—Lo haremos, con colmillos o sin ellos.

Entro al auto —esta bien— mis cejas no pueden evitar moverse en un gesto ansioso hacia arriba, pero mi esposo no insiste y cierra la puerta.

Yo sigo mirando el lugar aún por el espejo lateral conforme el auto avanza por el portón hasta que se pierde en la distancia.

En el camino al hospital sigo revisando las fotografías de las armas, son demasiadas pero espero terminar antes de que lleguemos al sur.

—Deberías tomar un descanso— comenta Ranma llamando mi atención cuando acaricia levemente mi muslo.

Alzo la vista, estamos casi por llegar —sí, supongo que sería buena idea. Hasta ahora solo he visto un par de dagas pero...— mis labios se tuercen —nada que reconozca.

—Seguramente la gran mayoría de las armas quedaron enterradas tras la explosión o fueron dañadas por el fuego.

—Es posible.

Ranma da vuelta a una esquina y desciende por la entrada subterránea al estacionamiento asignado para el hospital.

El lugar sigue custodiado por patrullas.

—Vamos amor— mi esposo abre la puerta para mi luego de bajar de su lado —¿será mucha suerte que consigas más deliciosas bolsas?— rodea con su brazo mi cuerpo para atraerme hacia él.

Lo miro de reojo, veo su sonrisa tratando sin éxito de no asomarse en sus labios.

—Tendrás que soportar.

Gruñe —mala mujer— besa mi sien y yo me aferro más a él —te robas mi energía por la noche y ahora no me quieres alimentar.

—Creo que ha sido al revés capitán— respondo a sus juegos —el que me ha devorado según mi memoria...— alzo los ojos al cielo antes de mirar el azul de los suyos —fue usted.

Me observa con cuidado —y no me caería nada mal repetir la especialidad— murmura contra mi cabello cuando me abraza aún más.

Estamos ya casi llegando, risueños para mantener nuestro espíritu en alto, a la entrada del hospital y las manos de Ranma recorren con disimulo la lateral de mi silueta, asegurándose que lleve la daga en su lugar.

—Tengo que hacer unos pagos y podremos irnos, me mandó lo necesario Ranko— me muestra el teléfono cuando lo explica —¿subes con ella mientras? Ya la han cambiado de piso, así que luego las alcanzo ¿sí?

—Claro. Revisaré con el médico que la atiende los cuidados que debe tener y cuanto tiempo llevará el yeso.

Nos damos un casto beso y nos separamos en la recepción.

Voy hasta el elevador y para mi suerte no debo esperar mucho tiempo por este. En cuanto llego al segundo piso escucho tras las puertas metálicas el silencio de la sala. Las habitaciones albergan solo a gente que ha resultado levemente herida o se recupera ya por el atentado.

Cuando por fin dejo atrás el elevador camino hasta la recepción del piso y una de las enfermeras me lleva hasta donde Ranko se encuentra.

—Akane— es lo primero que dice con su corazón latiendo ferviente al verme, pero en realidad es el sonido de alivio en su voz lo que me conmueve.

Voy hasta ella y la abrazo con cuidado de no lastimarla, ya lleva ropa de civil en lugar de esa bata de hospital. El brazo colocado en un ángulo casi de 90 grados para que pueda sanar, con el yeso puesto desde los bíceps hasta la muñeca. Algunos moretones leves en su rostro y un par de cortes en la ceja derecha que combinan con su ojo hinchado. Fuera de estos pequeños trofeos de guerra ella está bien.

—Estábamos tan preocupados por ti cuando llamaste— le digo con la voz ahogada sobre su cabello, aún sin soltarla de mis brazos.

—También estaba preocupada por ustedes cuando no supe que había sucedido. Y ahora— resopla —esto… esta amenaza— sus dientes están apretados.

—Estamos trabajando en resolverlo, aquí no tenemos tantos contactos como en otras partes del mundo pero te prometo que encontraremos una solución.

Ranko suelta el aire contenido y nos separamos. Me siento a su lado en la cama y ella sujeta mis manos con la suya.

—Por supuesto no van a dejar que ese maniaco la reviva ¿cierto?

Niego.

—No, pero todavía estamos muy atados a su voluntad como para desafiarlo.

Se inclina más hacia mí y me mira por debajo de sus pestañas —Ranma me dijo que el papel que habían dejado con la dirección no tenía rastros de nada. Ni míos.

—Sí, lo mismo me contó.

—¿Cómo es eso posible?— baja aún más el volumen de su voz.

Sin duda es familia de Ranma, actúan muy similar bajo presión.

—Es probable que tenga a alguien que use la magia para ello, algún tipo de conjuro que evite huellas o aromas se adhieran. Seguramente así ha estado trabajando para evitar ser descubierto.

—Explicaría mucho porque casi no hay registros de este grupo.

—Las migajas que ha soltado han sido calculadas.

Rodeo con un brazo su pequeño cuerpo, teniéndola así me parece frágil y delicada. No la ruda agente que suele hablar con nosotros cada fin de semana por video llamada para contarnos como se encuentra.

—¿Te han dicho algo sobre las pruebas de laboratorio?

—No he podido hablar con mis jefes.

No sé si contarle sobre la posibilidad de que hay un infiltrado. Solo es una suposición mía y de Ranma, no tenemos una prueba con exactitud.

—¿Ellos están bien?

Suelta el aire por la nariz mirando el techo en un breve instante —uno de ellos sigue algo delicado. Y mi otro superior igual solo se ha roto un brazo como yo. Salió del hospital ayer por la noche, dijo que tenía que averiguar quien había ocasionado esto— pone los ojos en blanco —o más bien encontrar las evidencias necesarias. Hasta ahora estamos atados de manos.

—Lo más seguro es que no puedan resolverlo Ranko— trato de no mirarla con lástima —esto es el mundo de la magia cariño, nuestro mundo.

Ranko ahoga una risa frustrada —no puedo decirle eso a mis jefes y no puedo quedarme de brazos cruzados.

Empujo su cuerpo con mi cadera —¡Eh! Nadie dijo que te quedarás de brazos cruzados, iremos al sur donde solía estar el campamento que custodiaba tu tío y necesitamos de tu ayuda para ello.

Ranko recarga su cabeza en mi hombro —lamento mucho esto.

—Eres sin duda toda una Saotome, siempre disculpándose por cosas que no están en sus manos.

Ambas reímos quedamente.

—Ahora iré a ver a tu médico para que me explique tus cuidados ¿sí?

—Soy una adulta Akane.

Chasqueo la lengua —y yo tu tía, soy mucho, mucho, mucho mayor que tú. Me obedecerás.

Ranko asiente y yo me bajo de la cama justo cuando su teléfono suena. Ella se queda atenta y sonriente a la pantalla cuando la dejo atrás al buscar información de su médico en la recepción con las enfermeras.

Para cuando vuelvo a buscarla Ranma está con ella. Por supuesto molestándola para que actúe normal y olvide todo este trago amargo o solo molestándola. Están jugando a las vencidas.

—Más te vale que no se lastime el otro brazo— le advierto con seriedad a mi esposo, llevo en las manos las recetas médicas de Ranko junto con algunas medicinas que ya he podido comprar en el hospital.

Ranma se deja ganar y me mira arrugando la frente —yo no creo que esté tan débil.

Ranko se ríe mientras se pone de pie.

—¿Tienes el alta?— pregunto y él me muestra el documento que debo entregar a las enfermeras del área —bien, vámonos entonces que nos esperan en el aeropuerto.

—Si— inspira colocando su brazo tras la espalda de Ranko para guiarla —Ukyo y Ryoga ya se encuentran en el lugar.

Para poder llegar hasta donde solía estar el campamento debemos tomar un vuelo privado, sobre todo por el tema de las armas.

Teniendo la suerte de nuestro lado un amigo de la familia de Ukyo es dueño de aviones de uso ejecutivo y ha liberado un espacio en su agenda para que podamos usar un jet que nos lleve a la prefectura de Kumamoto. Al sur.

Ranma lleva de la mano a Ranko, pasamos por entre las demás habitaciones hasta el elevador. Están hablando de cosas sin importancia, como la próxima temporada deportiva.

Y cuando salimos a la recepción principal del hospital escuchamos una voz tras nosotros.

—¡Eh! Saotome, me da gusto que ya estes saliendo del hospital.

Siento un escalofrío recorrerme. Me giro en una fracción de segundo y veo que Ranma ha pensado igual que yo al escuchar esa voz.

Ranko se suelta del agarre de mi esposo y camina un par de pasos hasta la figura oscura junto a la máquina expendedora.

Ahí. De pie como si fuera natural su presencia. Herb.

Todo ocurre deprisa, intento detener a Ranma pero está un poco más cerca del yakuza que sirve a Mousse que mi mano de él. ¿Qué es Herb? ¿Policía y yakuza? Veo el arnés en su pecho del arma con el escudo propio del cuerpo policíaco.

Pero ignoro el resto de los detalles cuando la hoja del tanto de Ranma ya está sobre la garganta del joven hombre, lo tiene contra la pared —¿quién demonios eres?— gruñe.

Yo voy hasta donde Ranko para detenerla de que se acerque más.

—Tío suéltalo por favor, es solo un compañero de la comisaría— Ranko está angustiada por la escena.

Escucho a los policías de seguridad del hospital sacando sus armas para tratar de persuadir a mi esposo de que baje la suya. Somos los únicos, junto con las dos chicas de recepción.

—Este miserable es uno de los hombres que trabaja para Mousse ¿no es verdad?— los colmillos de Ranma amenazan a Herb enmarcando cada palabra que ha dicho.

Herb permanece calmado, mirando con cierta diversión la reacción de Ranma. Sus manos están en alto, con las palmas dirigidas a Ranko y a mí, pero no sé porque creo que no es casualidad que las mantenga así.

—Tal vez deba… ¿cómo fue que le dijo a mi jefe? — rueda los ojos hasta volver a fijarlos en Ranma —¿practicar la paciencia?

—Mierda— susurro jalando el cuerpo de Ranko por el brazo tratando de protegerla buscando colocarla detrás de mí.

—¡Suelta el arma hijo!— habla con voz de mando uno de los policías que rodean la escena.

Al contrario de aflojar su agarre mi esposo empuja con más fuerza a Herb.

—Ahora dime miserable escoria ¿porqué estas aquí? Ya le dijimos a Mousse que le llevaremos el libro en un par de días. Tenemos que conseguirlo.

—Y él está de acuerdo, tienen derecho a tomarse su tiempo y jugar con el de él aparentemente— entonces Herb deja de mirar a Ranma y posa sus ojos en Ranko.

Ella se ha puesto pálida y permanece con la boca abierta, sin dar crédito a lo que sus ojos ven.

El hombre sonríe con malicia conforme empuja su garganta hacia la filosa hoja del tanto y entonces un delgado hilo de sangre desciende por su piel, empapando el cuello de su camisa, a la par que se queja por lo que ha hecho. Es evidente que está demente. Pero antes de que mi sorprendido samurái pueda actuar Herb agita sus dedos rápidamente a la par que recita en voz baja algo que no logro entender, algo que no está hablado en algún idioma que reconozca.

Cuando realiza esto Ranko cae de rodillas junto a mí, aferrando asustada su mano libre alrededor de su garganta. Como si estuviera ahogándose.

Yo busco la forma de ayudarla, pero no siento nada que esté cortando la circulación del aire, bajo mi tacto su traquea se siente despejada. No sé que hacer.

—¡Miserable!— Ranma intenta cortar con mayor profundidad la garganta de Herb, clavar del todo el arma pero su filo ya no atraviesa la piel del yakuza y a los dos nos queda claro la verdadera naturaleza del hombre —tú eres el brujo de sangre del clan de Mousse.

Herb se pone serio, deja atrás su fachada de tranquilidad y desinterés, mirando a los ojos a Ranma —tienen 24 horas o Ranko podría morir. La vas a perder.

Cuando Ranko escucha lo que él dice alza su mirada, sus ojos están inyectados en sangre y la forma como Herb la mira me confunde. Parece arrepentido.

El hombre mueve sus ojos hacia mí y se desvanece tras el agarre de Ranma, convirtiéndose en una sombra de humo que pasa junto al cuerpo de Ranko para luego perderse en la nada.

Mi esposo corre hasta donde estamos ella y yo, entre los dos la levantamos. Ella lanza una bocanada de aire y respira, con un poco de dificultad pero lo hace.

Uno de los policías que están cerca va hasta donde nosotros —¿se encuentra bien señorita? — su tono es amable y su corazón ya no se escucha acelerado como unos segundos atrás cuando no sabía que hacer. También me doy cuenta que su arma ha regresado a su lugar en el arnés de su cinturón.

Busco a los otros dos policías que igual trataban de separar a mi esposo de Herb pero no están cerca, se encuentran en sus posiciones regulares entre la entrada y el corredor que lleva a los elevadores como si no hubiera pasado nada.

Ranko asiente como respuesta para el policía y comienza a caminar, con la ayuda de Ranma.

Tanto él como yo nos miramos, pero sabemos que aquí no es seguro decir nada. Así que esperamos a llegar al auto.

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En el camino al aeropuerto Ranko consigue hablar de nuevo tras beberse casi litro y medio de agua.

—¿Hace cuánto que trabaja Herb en la policía?— pregunto.

—Tiene tal vez un año, año y medio— Ranko se acaricia la garganta y yo me paso con cuidado al asiento trasero para revisarla. Ella traga saliva en el instante que mis dedos tocan su piel —¿entonces lo vieron en el escondite de Mousse?

Me mira con los ojos brillosos y eso no es buena señal.

—¿Herb es algo para ti Ranko?

Ella se muerde el interior de una mejilla y desvía su mirada de la mía —hace unos meses que estamos saliendo.

—¿Qué?— grita Ranma.

Ranko cierra sus ojos un instante y se limpia rápidamente la lágrima que se ha escapado. Cuando vuelve a abrirlos yo sigo atenta de lo que hace y entonces le acaricio el rostro para que sepa que estoy aquí para ella.

—Yo no sabía nada Ranma, de verdad— habla tropezando con sus palabras, buscando justificar lo sucedido.

—Te creemos, es solo que…— no sé como decirle lo siguiente.

—Lo sé— su voz se quiebra un poco —él me uso.

—Voy a matarlo, voy a matar al infeliz— responde Ranma.

—¿Qué fue lo que me hizo?— pregunta ignorando la ira de mi esposo.

Niego —no lo sé, pero al menos físicamente te ves igual— bajo la vista cuando inclino mi cabeza para escuchar más de cerca su interior —tampoco te escucho diferente. No detecto nada raro.

—Espero que encontremos una respuesta en el campamento— anuncia Ranma con decisión y no puedo culparlo de lo que dice a continuación —de lo contrario le entregaré el libro a Mousse.

Me mira por el retrovisor y yo asiento.

—No— grita Ranko —no podemos dejar que reviva a la mujer que los maldijo. No sabemos lo que será capaz de hacerles.

—Y nosotros no te vamos a dejar morir— le digo sujetando con ambas manos su rostro —¿lo entiendes?

Ranko no discute más y mueve un poco su cabeza para afirmar.

—Tenemos 24 horas, tenemos tiempo.

Ranma se estaciona y baja con rapidez las cosas de la cajuela. Estamos cerca del hangar donde se encuentra nuestro transporte. Yo salgo del auto y ayudo a Ranko a hacerlo también.

—¿Listas? — pregunta mi esposo cuando se acerca a nosotras.

Yo asiento y nos guía hasta donde se asoma la nariz de un avión pequeño dentro de un domo metálico.

Ukyo está de pie en la parte alta de la escalera del jet y Ryoga está sentado al final, leyendo unos papeles que lleva entre las manos.

—¿Ha pasado algo? — pregunta de repente Ryoga cuando nos ve acercarnos y se levanta para intentar ayudar a Ranma con el equipaje. Debemos tener unas caras de incertidumbre enormes.

—Descubrimos que había un infiltrado de Mousse en la policía. Y no solo eso— explica Ranma cuando quedamos frente al historiador.

Se escucha un quejido de sorpresa de Ukyo.

Ryoga se mueve del frente de la escalera —suban— se dirige a Ranko y a mí —iré a avisar al piloto que ya estamos listos para irnos— el joven hombre se aleja con rapidez.

Detecta nuestra premura por salir lo más pronto posible y no nos entretiene con más detalles que bien podemos discutir dentro de la nave.

Ranko va primero y yo tras ella, Ranma se queda abajo para que puedan meter el equipaje en el jet junto con el resto.

—¿Qué pasó?— pregunta Ukyo cuando nos recibe y nos lleva dentro de la nave.

—Ha sido Herb, uno de los integrantes de la banda de Mousse— respondo —también se hacía pasar por agente en la comisaría.

Nuestra pelirroja ya se ha sentado en un sitio casi al fondo del avión y trata de colocarse el cinturón. Voy hasta donde ella y le ayudo.

—Soy una imbécil— susurra y yo la miro esperando se descargue por completo cuando su ceño se frunce —debí haber notado algo raro.

Acaricio su cabello suelto —¿te dio alguna vez motivos para que pensaras que había algo raro con él?

Ella niega cabizbaja suavizando sus gestos —siempre fue atento, caballeroso— se pone roja —se preocupaba mucho por mí desde antes de que empezáramos a salir.

—¿Por qué nunca nos contaste de él?

Alza un hombro —me daba vergüenza.

—¿Creías que íbamos a juzgarte por tener novio?

—No, me daba vergüenza pensar que él era importante para mí— sujeto con cuidado su barbilla para que alce la cabeza cuando su mirada se pone triste —y yo no quería presentarles a alguien de quien aún no estaba segura si solo era algo pasajero en mi vida.

Le sonrío cálida —oye yo lo entiendo.

Deja caer su cabeza en el respaldo —pero había pensado presentárselos esta semana— su voz es reflejo de su dolor, no el físico sino la traición.

Sus labios se pierden dentro de su boca y yo me enderezo, luego la abrazo en silencio y la dejo sola. Necesita espacio. Tiempo para pensar o no pensar.

Ukyo me hace señas para que vaya con ella, la joven mujer ya está sentada en otro grupo de asientos con una mesa al centro. Esperándome con una mirada que ruega por una explicación.

Por supuesto hay muchos papeles regados por toda la superficie plana de la mesa.

—Entonces…— pregunta al segundo que quedo frente a ella.

—Herb es un brujo de sangre— digo soltando el aire contenido —algo le hizo a Ranko, agitó sus manos tras provocarse una herida con el arma de Ranma que estaba en su garganta y entonces ella no podía respirar. Luego él mencionó que teníamos 24 horas para entregarles el libro que Mousse quiere o ella puede morir.

Ukyo mira a Ranko tras de mí —tal vez deba hablar con ella para saber que sintió.

—¿Con eso serás capaz de descifrar que clase de hechizo le hizo?

Mueve su cabeza de arriba abajo con determinación sin apartar su mirada de mí —te dije que los Kuonji tenemos un sexto sentido y no bromeaba.

Algo se me ocurre pero entonces mi atención cambia cuando veo por el rabillo del ojo a Ranma entrando en el jet, seguido de Ryoga —estamos listos— anuncia y se sienta junto a mí pero gira su cabeza buscando a Ranko.

—Ella esta bien— hablo bajito.

Pero él permanece tenso.

Una joven se acerca a nosotros enseguida que toma asiento también Ryoga. Es la asistente de vuelo y revisa que tengamos puestos los cinturones de la manera correcta. Luego nos explica los protocolos de seguridad y después va hasta la cabina.

El capitán sale para saludarnos brevemente, agradeciendo la confianza de volar con ellos y deseando tengamos buen viaje antes de retomar su puesto.

Una vez que el avión despega solo tenemos que esperar un par de horas más para llegar a Kumamoto.

En el trayecto del vuelo Ranma se levanta y va hasta donde Ranko, los veo que hablan y decido darles privacidad y no escuchar nada. Mejor me concentro en seguir mirando las fotografías del archivo, es apremiante que descartemos esta opción. Aunque… ya no sé qué tan apremiante.

Ryoga se ha cambiado a los asientos del otro lado del pasillo y Ukyo, quien sigue sentada frente a mí tras el otro lado de la mesa, murmura de repente —no, no es del todo romana— habla con seguridad captando toda mi atención —vetus cor meum sanguine en realidad solía ser una maldición japonesa que adaptaron y perfeccionaron a su religión los romanos después— su mirada se despega del libro que tiene y veo su ceño fruncido cuando se refiere al conjuro que empleó, según Mousse, Shampoo —y ni siquiera es una maldición, es un rencor y solo un mago de sangre muy experimentado podría hacerlo pero… — sus labios se vuelven una línea tensa —la cura tarda en generarse porque ¿cómo alivias un corazón rencoroso?

Sostengo mi respiración comprendiendo algo, por primera vez temo lo que yo representaba para Shampoo. No su rival en el corazón de Ranma sino un impedimento de carne y hueso. Soy la persona que rompió su ilusión de un amor idílico.

Y los celos se convierten de nuevo, pero ahora en miedo.

—Pero si ella no era una bruja experimentada ¿puede ser ese el motivo por el cual su maldición o rencor no salió como esperaba?

Ukyo responde que sí —y además es la explicación de porque ustedes nunca estuvieron ligados a que ella viviera.

—Pero entonces ella se dio cuenta que no funcionó, por eso dijo que la cura aún no existía— comento y Ukyo mueve un poco su rostro de lado dudando. Luego mira tras de mí, seguramente a Ranma y a Ranko.

—La maldición no iba dirigida solo a Ranma, sino a ti también.

Frunzo el ceño —no lo entiendo, ella me clavó una daga en el pecho.

—Y es por eso que entonces necesitamos las dos reliquias Akane. Estoy muy segura que empleando de algún modo ambas podremos extraer de Ranma la maldición, sería como retirar el veneno de una serpiente.

Veo a Ryoga concentrado anotando algo en su libreta, al otro lado del pasillo. Él se ha dedicado de lleno a revisar los informes relacionados con las tumbas de la zona.

La idea es verificar los escritos de la época, porque aunque uno no lo crea los pocos pobladores que sabían escribir dejaron muchas evidencias de eventos que a primera instancia pueden parecer insignificantes o comunes.

—Ryoga... ¿que opina?

Ukyo le hace una seña a la asistente de vuelo y la mujer se acerca preguntando en que puede ayudarnos —agua por favor— habla Ukyo y cuando la mujer me mira ordeno lo mismo.

—Mi marido ha ayudado a muchos malditos de Jusenkyo— sus ojos sonríen a la par de sus labios cuando nos quedamos de nuevo solas —gente que se había visto atrapada por accidente en maldiciones de transformación— explica en voz baja, un susurro tan bajo que sé es solo para mí —pero la metodología en esa clase de soluciones implica que se derrame la sangre.

—No... no entiendo. ¿Sacrificios?

Sus ojos dejan de observar a sus manos jugando con la pluma que está entre sus dedos y me observa con cierta insistencia, como si me quisiera hacer entender algo que no puede decir en voz alta —cuando una maldición de sangre pide sangre sin duda hay rituales de sacrificio involucrados.

Abro mucho los ojos, no pienso sacrificar a ningún ser vivo.

Ukyo respira agitada —no sé si te sea de consuelo pero lo que Ryoga hace es que los malditos de Jusenkyo sacrifiquen una extremidad propia como pago a la maldición. Así se cumplen dos funciones, una ofrenda de sangre y de espíritu. Un compromiso. Y casi siempre resulta, pero en otros... ni siquiera así consiguen dejar atrás el monstruo en el que se convierten.

—Había escuchado el rumor de los monstruos de Jusenkyo antes— tomó aire —pensé que solo se volvían en animales.

—No, no son rumores. Aquellos que caen bajo los hechizos de Jusenkyo son verdaderas bestias sin control alguno de sus actos— su mano se estira para sujetar con fuerza una de las mías —pero ustedes no son así y yo no creo que esa solución funcione aquí.

—¿Y las dagas si?

Ukyo sonríe cansada —bueno— alza un hombro —una te mató a ti y la otra mató a Shampoo. Yo pienso que eso generó una unión entre ambas de algún modo. Un principio y un fin. Eso y que las dos aman al mismo hombre.

—Pero ¿herir a Ranma con las dos?

—No— me mira desconcertada —yo hablaba de fundirlas, hacer una nueva daga y realizar un corte solamente, para limpiar su sangre de la maldición.

—Entiendo...— digo con convicción justo en el segundo que la asistente vuelve con nuestras bebidas. Yo aprovecho el momento para tras de mí a mi samurái.

Ranko está recargada en su pecho, él la ha rodeado con sus brazos. Ante la imagen pienso que ahora no me importa perder la posibilidad de una cura. Solo quiero que ella esté bien y a salvo.

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En Kumamoto nos espera el hospedaje en un hotel cercano a uno de los dos museos y también a la zona donde solía estar el campamento.

El plan original era ir por la mañana al segundo museo, donde se resguarda una bóveda con armas de la zona para que pudiera revisarlas en persona. Pero las urgencias han cambiado.

—¿Qué posibilidades tiene Mousse de revivir a Shampoo?— pregunto a Ukyo en el trayecto del aeropuerto al hotel. Ella abre mucho los ojos ante mi pregunta.

—No es tan descabellado, algunos escritos cuentan historias de brujos que revivían a sus amantes luego de que estos fueran ejecutados por traición o adulterio. Casi siempre se veían envueltos en esa clase de escándalos— sonríe de lado —¿qué estas pensando Akane?

—Pero si Mousse ya no es un brujo ¿su sirviente puede hacerlo?

—Sí, siempre y cuando tengan lo necesario. Pero al igual que una cura va de acuerdo a la maldición, esa clase de es subjetiva y personal. Es magia antigua.

—Ranma sugería encontrar una cura para la maldición de Mousse, lo que haría más sencillo el matarlo y así evitar que pueda continuar con su plan.

—¿Quieren matarlo?

Mi samurái recarga sus brazos entre los dos asientos en los que vamos Ukyo y yo —sería lo ideal— responde a la pregunta de Ukyo —pero ahora tenemos el impedimento de lo que le ha hecho a Ranko y eso complica más la situación.

Ukyo no ha podido hablar con ella aún.

—Pero ustedes lo conocieron ¿en verdad ha cambiado tanto?

—Ya no es el joven soldado, está herido y ahora hiere de forma indiscriminada a gente inocente en nombre de esta absurda idea que se le ha metido en la cabeza. Revivir a Shampoo.

—Seré muy franco— habla con cierta vehemencia Ryoga girando su cabeza desde el asiento del copiloto —una cura, como ya se los explicamos, atiende a la maldición. Tenemos todos estos hechos que nos ayudarán a encontrar la de ustedes y los conocemos. Por lo que encontrar una para Mousse sería como buscar una aguja en un pajar. Sin embargo admito que no es mal plan.

Ukyo me mira con una disculpa en sus ojos y sus labios convertidos en una fina línea —lo lamento, tendremos que pensar en otra opción.

La mano de Ranma mueve el hombro de Ukyo, pero igual observa a Ryoga cuando habla —la cura para nosotros ya no es nuestra prioridad, tenemos que detener a Mousse y evitar que reviva a Shampoo. No sabemos que tan peligrosa pueda ser.

—Creo que lo primordial es descartar la tumba que les dijo pertenecía a Shampoo, sabemos que de existir lo que encontró ahí es probable que sea su principal elemento. Cuando lleguemos al hotel nos encontraremos con Tsubasa y él nos podrá dar la información relacionada. Y a partir de ahí podemos ver opciones— explica Ryoga.

—Además hay que considerar encontrar algo que me cure de lo que haya hecho Herb— interviene Ranko en la charla.

—Por supuesto— comenta Ukyo —tenemos una entrevista pendiente tu y yo.

Al menos Ranko ya se siente un poco mejor, está lista para inmiscuirse a pesar de ser ahora en el centro y el ancla de todo.

Cuando llegamos al hotel nos apresuramos en estar listos en el restaurante del hotel como acordamos. Los primeros en llegar somos Ranma, Ranko y yo, pero tiene sentido no nos hemos cambiado en realidad solo dejamos las maletas en las habitaciones.

Ranko esta sentada en un sillón de la recepción hojeando una revista y yo estoy al otro lado esperando a Ranma, quien ha ido por un té para mí.

Mi sobrina política parece estar procesando esto mejor que yo misma, al menos la noto más relajada. Escucho su corazón palpitando con normalidad y eso me tranquiliza de cierto modo.

De repente siento una mano en mi hombro y cuando alzo el rostro veo a mi esposo de pie junto a mí —Ranko— llama a la chica y ella nos mira —Ukyo está lista para hablar contigo.

A lo lejos veo a Ukyo con Ryoga y otro hombre, un sujeto de cabello largo pelirrojo quien, por lo que alcanzo a escuchar, se trata de Tsubasa.

Ranko se levanta —no tardaremos.

Mi esposo se para frente a mí y me entrega la taza caliente, yo observo como Ryoga se va por el pasillo con Tsubasa mientras Ranko y Ukyo caminan tras de ellos hablando, esta lleva entre sus manos una tableta electrónica.

—Ukyo dijo que tiene en ese dispositivo copias de muchos grimorios que recolectó su familia y que tal vez con eso podría encontrar que fue lo que ese infeliz le hizo a Ranko. Así podrá comenzar a buscar una solución.

—Espero que no sea algo malo. O tan complicado como lo nuestro.

Cuando mi samurái se sienta mi lado no puedo evitar mirarlo asustada —¿cómo esta Ranko?

—Mejor, más calmada— intenta sonreír —le he dicho que no tiene porque sentirse mal o utilizada.

Trago saliva para no llorar —eres un buen hombre Ranma— él me mira con intensidad como respuesta y yo tengo que desviar mi atención para poder seguir hablando —tenemos las manos atadas, encontrar una cura a la maldición de Mousse es prácticamente imposible. Esa puerta está cerrada ¿qué haremos?

Con el dorso de sus dedos acaricia mi mejilla, indeciso por lo que está por decir —he estado pensando que tal vez podamos negociar con Mousse.

—¿El libro por la vida de Ranko? Creo que él empezó esa negociación amor— sujeto su mano que juega con mi piel, sin apartar mis ojos de los suyos.

Pero la seriedad le inunda.

—Mi vida por la de Ranko.

—¿Qué?

—No sabemos que contiene este libro, y tal vez pueda serle después útil también a Shampoo cuando la reviva.

—No, ni hablar— estoy molesta —no puedes hacerme esto Ranma, dijiste que estarías conmigo mientras yo lo quisiera. Y aún quiero que estes a mi lado.

Ranma permanece imperturbable ante mis palabras. Ni siquiera pestañea.

—Perdóname Akane ¿acaso olvidas que yo te convertí?

Una calma extraña nos envuelve, está completamente convencido de esto.

Dejo la taza en la mesita junto a mí y lo aferro por los hombros —no estás pensando con claridad, si ambos morimos por la magia de Mousse para un conjuro que revivirá a su prometida ¿qué piensas que impedirá que luego de que ya no estemos dañe a Ranko o a toda tu descendencia por venganza? Además están esas niñas inocentes.

—Eso es lo que quiero negociar con él, nuestras vidas a cambio de su promesa eterna de que cuando reviva a Shampoo no harán daño ninguno de los dos a nadie más.

Una risa frustrada se escapa de mis labios —no estas pensando con claridad— me acomodo con los codos sobre mis muslos cuando froto mi rostro confundida. Nerviosa.

—Yo sé que ninguno de los dos quiere morir, no aún, no con tanto que nos falta por hacer— sujeta ahora mis manos besando los nudillos con ternura —pero estoy dispuesto a sacrificar mi vida si con eso garantizo aplacar la ira de un monstruo que no sé como controlar.

—No es justo.

—No, no lo es. Y si pudiera no arrastrarte conmigo te juro que lo intentaría. Pero sabemos lo que le sucede a los vampiros convertidos por los vampiros creados.

Lo que dice lo ha meditado mucho, no lo dice por salir con una respuesta fácil de este complejo problema que tenemos.

Mi quijada cruje cuando los dientes chocan entre sí y aunque entiendo su motivación no puedo evitar sentirme molesta —será nuestra última opción ¿entiendes?— concedo para dar por terminada esta absurda conversación.

—La será. Pero quería hablarlo contigo.

Un amago de risa brota de mi pecho —más bien me lo estas avisando.

El estómago se me retuerce, pero si nos vemos orillados a ese punto tal vez vale la pena este absurdo acuerdo.

Ranma me rodea con los brazos y se disculpa por esto, pero yo dejo de ponerle mucha atención envuelta en mis propios pensamientos.

—Disculpen que los interrumpa— escucho la voz de Ryoga, de pie frente a nosotros —Tsubasa encontró algo que no van a creer.

Me suelto de los brazos de mi esposo y ambos ponemos atención a lo que está por explicarnos el historiador, junto con su amigo, cuando se sientan en los sillones contiguos luego de las presentaciones.

Tsubasa es quien empieza.

—La tumba de Cologne está localizada en el centro exacto de un círculo que abarca cuatro elementos. La misma distancia que hay desde la tumba hacia el mar, es exacta hacia el bosque, el valle y la población— dice mostrando un mapa con el terreno —y el mismo número de tumbas se localizan en cada zona que les he mencionado. Salvo por una.

Ryoga señala un punto a unos dos o tres metros de distancia de la de Cologne —una tumba sin nombre.

—Los pobladores la conocen como la tumba del soldado desconocido, pero según los diarios de un señor local que solía ir al bosque cercano a recolectar hongos cuentan que cada vez que pasaba de regreso a su casa dejaba flores como ofrenda, agradeciendo que su camino fuera guiado por luces mágicas.

—¿Luces mágicas?— una duda en la voz de mi samurái, una rodeada de cierta confianza.

Si en realidad existe una tumba para Shampoo significa que hay una forma de negociar con lo que hay en esta ante Mousse.

—El hombre relata que, cuando la tarde se pasaba más rápido de lo que él estimaba luces fatuas marcaban su paso de vuelta a su aldea. Pero tenía, obviamente que cruzar cerca de esas tumbas.

—Imagino que nunca han excavado las tumbas ¿cierto? — la pregunta hasta me parece ofensiva, pero debo hacerla.

Tsubasa mira a Ryoga —en realidad sí. Años atrás la zona había quedado en abandono y cuando se realizó la recuperación nos dimos cuenta de estas dos tumbas.

Mis ojos se abren de par en par, Ranma inclina más su cuerpo hacia ambos hombres.

—La tumba de Cologne había sufrido un saqueo o al menos eso parecía. Su cuerpo estaba en otra posición a como fue colocado al inicio y sus dedos rodeaban algo que ya no existía.

Bueno eso no es novedad, ese saqueo lo realizamos Ranma y yo. Pero Tsubasa parece no saberlo, así que pienso que Ryoga mantiene al margen a sus amistades respecto a la existencia de criaturas como nosotros o los malditos de Jusenkyo.

—Sin embargo había muchas cosas de valor. La tumba se dejó tal cual como se encontró luego de tomar las muestras para pruebas de carbono-14 y otros estudios.

Ryoga se pone serio —la segunda tumba, la del supuesto soldado desconocido en realidad estaba vacía.

—¡Oh!— es lo único que puedo responder.

Mierda.

—Pero se encontraron restos humanos como cabello y sangre. Además de flores, muchas flores que no eran de esta región— explica Tsubasa prendiendo su teléfono para mostrarnos unas fotos de las muestras de cabello luego de que Ryoga se lo pide.

Cuando las veo siento que el mundo gira a mi alrededor, conmigo de cabeza.

—Es… ¿morado?— pregunta Ranma con titubeo.

—Sí, cabello morado y era muy extraño para ser de aquí. Y las flores eran una especie que solo crecía en China. Por la sangre determinamos que estaba relacionado, quien estuviera ahí enterrado, con Cologne. Eran parientes.

—Entonces si era Shampoo ¿cómo?— esta vez mi duda va hacia Ranma.

Ryoga baja la vista hasta su tableta electrónica —de acuerdo a Tsubasa, se encontraron las bitácoras de un capitán chino que viajó al territorio poco más de 10 años después de que hubiera un incendio en el campamento que se colocó ahí— explica como si fuéramos ajenos a esto último —curiosamente en una antigua taberna. Y se menciona el nombre de Shampoo en los diarios de viaje pero no hay más datos relacionados.

—Además— ignora Tsubasa nuestra incomodidad pasando sus dedos por la pantalla de la tableta electrónica de Ryoga, moviendo las imágenes para mostrar unas nuevas —había un diario de una de las damas de compañía que trabajaban en el lugar. La mujer cuenta que escuchó una charla en un idioma extranjero que, por su profesión ella comprendía un poco, entre el amante amable con quien pasó un par de noches y el capitán del barco que lo había llevado en búsqueda de los refugiados de las tierras amazonas a causa de las guerras.

La chica relató que el capitán dijo que habían hallado a una santa, a una hermosa mujer que no dejaba de sangrar en perfecto estado junto a la tumba con los restos de una importante líder del clan.

Tanto Ranma como yo nos quedamos en silencio, puedo sentir como una serie de escalofríos recorren mi cuerpo. Los nervios ante lo que se me ocurre.

—Quieres decir que ¿Shampoo estuvo enterrada y que podría seguir intacta?— habla Ranma primero.

—Es solo un cuento— sonríe divertido Tsubasa —leyendas que escuchaban los pobladores.

Cierro mis ojos y puedo ver como Shampoo se deshizo, como explotó cuando la atravesé con la daga desde el pecho hasta su ombligo.

Recordaba la imagen con exactitud si me lo proponía, la mirada de asombro, el sonido de su carne al partirse por mi arma, el aroma de su piel cuando las grietas luminosas la atravesaron por completo, el calor que la explosión de su cuerpo provocó.

—No, no puede ser ella— niego rotundamente —no es posible.

—Y de ser así ¿quién pudo haberla enterrado?— habla Ranma tan desesperado por conocimiento como yo.

Ryoga suspira —probablemente eso nunca lo sabremos.

En realidad no me decepciona su respuesta, es lo único que tiene sentido en todo esto.

—Te lo agradezco— le digo a Tsubasa cuando por fin me animo a volver a hablar.

—Espero les sea de ayuda la información para su libro— responde y yo asiento —bueno, espero verlos mañana en el museo para mostrarles las cosas que tenemos relacionadas con las amazonas refugiadas. Además de los informes del ejercito del daimyo Saotome que protegía estas tierras.

—Gracias— complementa educado Ranma.

Los cuatro nos levantamos y nos despedimos de Tsubasa, Ryoga explica que este debe volver al trabajo y lo acompaña hasta la entrada del hotel dejándonos absorber todo lo que acabamos de descubrir.

—No creo que si el cuerpo de Shampoo estaba intacto Mousse lo hubiera dejado ahí— habla de repente Ranma —si yo fuera él, no te dejaría.

Asiento, saboreando la sangre que sale de mi lengua cuando me la muerdo ansiosa. Al menos ambos concordamos que el amante que hablaba con el capitán del barco, de quien habla la dueña del diario, era Mousse.

—La habitación en la casa de té— pienso en la sensación que proyectaba el lugar y luego recuerdo todas esas velas y esas hierbas.

—Las amazonas tenían rituales para la curación, para la adivinación, para la fortaleza, para muchos males. Y había uno que era para mantener la belleza, pero pensé que se referían a algo meramente estético. Pero… podría ser un tema de vitalidad.

—Bueno sin duda parecía un lugar donde se practicaban rituales y cosas propias de un brujo.

—Tal vez con esos métodos preservan su cuerpo— comenta. —él tiene a Shampoo— Ranma se pasa una mano por la boca en un gesto de frustración.

Lo miro con determinación —pero nosotros el libro y también estás tú.

De repente escucho que sale corriendo por el pasillo Ranko, con Ukyo pisándole los talones.

—Chicos— dice con nerviosismo en su voz cuando se sienta en la mesita frente a nosotros.

—¿Te sientes mal? ¿qué pasa cariño?

Me muestra su brazo enyesado —no me duele más.

—Seguramente es por la medicación— Ranma pasa mechones sueltos de cabello tras la oreja de Ranko a modo de tranquilizarla.

Pero ella niega —no, quiero decir no se siente extraño— nos mira con los ojos entrecerrados —creo que se ha ¿curado?

—Eso no puede ser posible— la pregunta muere en mis labios cuando veo la duda en el rostro de Ukyo.

Ranko saca del arnés que llevo amarrado en el muslo la daga que tengo oculta tras el abrigo y se la clava en la pierna.

Grito al instante —¿qué estas haciendo?

Los tres la miramos con horror o al menos con más horror Ranma y yo. Ukyo parece cautivada esperando el resultado de lo que hace Ranko.

Cuando se saca la daga de su pierna la piel y los músculos se mueven para reunirse de nuevo. Como si nada hubiese pasado. Como si una filosa arma no la hubiese atravesado.

Me mira y luego a mi esposo —debe ser por lo que hizo Herb, uno de los efectos supongo.

Sin pensarlo mucho le abro la boca y palpo su encía, pensando lo peor.

—Akane— dice lentamente Ranma mi nombre pero yo le ignoro.

—No siento los colmillos— hablo aliviada pensando que Herb la ha convertido en vampiresa con algún otro tipo de maldición, después de todo ya nos explicó Ukyo que hay diversos métodos para ello.

—Su corazón está latiendo amor, no es lo que creo que piensas— dice Ranma luego de revisar la piel tras la rotura en el pantalón de Ranko.

Miro a Ranko —¿quieres que te quite el yeso?

—No por ahora.

—¿Qué le hizo Herb?— pregunta Ranma a Ukyo.

—Es un hechizo de ligamento, ha unido su existencia con la de su familiar vampírico. Por eso esta sanando como si fuera uno.

Ranma y Ranko se miran. Entonces Mousse ha pensando en todo, ha pensado en la probabilidad de que Ranma se diera por vencido y se ofreciera para revivir con su sangre a Shampoo.

—Mousse está más interesado en el libro que en Shampoo— digo convencida ahora de este plan macabro.

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Ukyo y Ryoga acompañan a Ranko a cambiarse la ropa. Y mientras esperamos a que bajen veo el paisaje desde los enormes ventanales con vista al mar, todo ha cambiado mucho. Donde había casas de tela ahora hay una serie de casetas de madera que albergan puestos comerciales.

La tierra está cubierta de adoquines y a lo lejos se escucha el mar que rompe sus olas contra el moderno puerto. También se ven muchos barcos anclados.

—Todo ha cambiado— le comento a Ranma cuando siento sus brazos alrededor de mi cintura.

—Pensé que no tendríamos jamás que volver a enfrentarnos a esta pesadilla. Solo quisiera saber como es posible que hubiese algo de ella que enterrar y quien lo hizo.

Inspiro el aroma salado de la costa.

—Oigan chicos— es la voz de Ranko a nuestras espaldas. Tanto Ranma como yo nos giramos para verla.

Se ve preocupada así que me acerco hasta ella —¿pasa algo cariño?

Sus mano sale del bolsillo de su chamarra —encontré esto dentro— nos muestra un pequeño objeto dorado, como un pequeño pastillero con forma ovalada.

Y de algún modo extraño pienso en el objeto que le quitó Taro a Herb cuando los vimos fuera de la casa de té y presiento que se trataba de esto.

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Hello linduras! Espero se encuentren como siempre muuuuy bien.

Oigan necesito decirles algo que espero no rompa sus corazones pero… los vampiros no existen. Son meramente folclore. La palabra "vampiro" fue utilizada por primera vez en el siglo XVIII y hacía referencia a seres voladores que bebían o chupaban y era básicamente como para nombrar cualquier ser de características monstruosas.

Como ubicamos en la actualidad a los vampiros surge de la idea de Bram Stoker en el siglo XIX con su novela Drácula.

Así que todas las versiones, teorías y diferencias que hay entre los vampiros de Anne Rice, los de Stephenie Meyer, L.J. Smith y demás escritores de libros, series o películas que han contado la historia de los mismos son válidas y plausibles.

Algunas concordaran más con nuestros gustos y otras no. Algunas nos parecerán tontas como los vampiros de Crepúsculo y otras posibles como los vampiros de Susan Hubbard en donde se trata el vampirismo como una enfermedad.

Y creo que en eso radica la belleza que yo le veo a los vampiros. Las posibilidades son infinitas mientras se hable de seres casi eternos que requieren ingerir sangre para subsistir.

Les mando muchos abrazos ultra gorditos y como siempre gracias por leer.

Benani0125: Mmm… interesante teoría la de Shampoo, que igual en el siguiente capítulo se explica ese lado de la historia. Aaaain! Muchas gracias por pensar que valía la pena contar una historia más gordita, a mí me fascina y quería contar una buena historia. Mil, mil, miiiil gracias por tu review y por tomarte el tiempo de leer. Abrazos gorditos!

EsmeraldaYasmin: La verdad es que si estuvo un poco enredado porque se repitieron en dos capítulos las explicaciones. En sí la maldición va así…

Shampoo usó un conjuro para conseguir domar la voluntad de Ranma, pero ella no era experta y no supo hacerlo bien. Además de ello Ranma no podía ser controlado porque, básicamente por la unica a quien él estaría dispuesto a doblegarse es Akane y su corazón dominó esa parte del proceso.

Los vampiros, en este universo, son creados por maldiciones a través de brujos de sangre. Cuando ya existe un vampiro creado este puede convertir a un humano en vampiro consumiendo toooooda su sangre hasta matarlo. Por eso deben quemar los cuerpos o atravesarlos con algo en el corazón.

Espero con este breve resumen haya aclarado alguna duda. Miiiil gracias por leer!

Niomei: Jejeje de hecho le acabo de contar de que va la teoría a Esmeralda en el comentario de aquí arribita. Espero eso ayude un poco a acomodar el orden, yo sé que ha estado un poco repetitivo. Lo siiiieeento! Jejeje pero para eso están las respuestas. Mil gracias!

Saritanimelove: Mmmm… en realidad no. * inserte risa malvada * Oh! Por cierto en la respuesta que le di a Esmeralda viene un breve resumen de cómo funciona lo de la maldición en esta historia.

VivianaJuarez: Holi holi! Bueno ya he enredado más este nudo muaaaaajajaja! Pero prometo que tiene un motivo. Mil gracias y abrazos extra esponjosos y gorditos!

Claire: Querida Claire, la respuesta anterior corresponde a Deadpool que supongo conoces y de hecho es un chiste bastante usado y normal de aplicar cuando alguien habla en otro idioma. En este caso me queda claro que sabes español y que de hecho me sigues en redes sociales. No, no me tomé a mal tu reseña pero no tenía nada que responderte al respecto. Tú preguntas que ¿porqué si dije que serían 5 capítulos ya he subido uno más? ¿porqué la necesidad de reinventar como son los vampiros? ademas de que esperas que no empiece a meter otras cosas a la historia... Really honey?

¿Y yo soy quien se mofa? oh cariño! Creo que así como esperas que yo no me ofenda por tu noble comentario tú no tendrías que ofenderte por mi respuesta. Si tienes algo más que decirme ahí están los mensajes directos, deja de esconderte tras un usuario anónimo. Aunque ya me imagino que eres el "experto" en escritura. Neta, neeeeta me encantaría leer un escrito tuyo para saber como según tú se debe escribir. Si no te gusta lo que escribo o como escribo no lo leas, yo no voy a dejar de publicar.