Fuegos pasados

Capitulo VII: Viviendo una vida

El sol se encontraba saliendo por las montañas, un nuevo día comenzaba, así como un nuevo comienzo en la relación de Ren y Horo. Todos se encontraban con energías repuestas para comenzar esta nueva etapa en la vida de cada uno, pues desde este momento muchas cosas iban a cambiar para bien o para mal, ya que esta en sus manos su propia felicidad y eso era algo que Horo principalmente había entendido.

Se había levantado con el alba y había salido al río que había encontrado a unos cuantos kilómetros de la casa, para así poder refrescar sus ideas como todas las mañanas, era su rutina desde niño y mas que nunca lo necesitaba, pues debía reconocer sus prioridades en esos momentos.

El agua se encontraba cristalina, calma, como deseaba que su mente estuviera asi, esta era un revoltijo, pero lentamente se iban despejando las dudas de su corazón, era verdad que en tan solo unos cuantos días su corazón había comenzado a latir mas fuerte por un chico hecho que jamás había pensado en su corta vida, pero que era una realidad en estos momentos. Lo sucedido con su hermana, sus propios actos contra Ren, era increíble.

Se volvió a sumergir bajo la fría y cristalina agua, saliendo de esta nuevamente, su cabello celeste caía sobre su blanco rostro junto al tatuaje que no desapareció, haciendo resaltar sus ojos, que en esos momentos se encontraban seguros y llenos de decisión.

-yo se que, dentro de mi algo esta surgiendo por Ren, es algo que esta creciendo lentamente, pero esta cobrando vida y forma, se que no comenzamos de buena forma, pero quiero poner todo de mi parte para que nuestra relación sea la mejor posible y lo que valla a suceder sea algo que espero, esperemos los dos…ahora lo único que tengo que hacer es poner todo de mi parte para conocerlo…-se animo a si mismo mientras salía del río y se colocaba sus pantalones y buscaba algunas frutas de los árboles cercanos para llevárselos a Ren el cual lo mas probable siguiera durmiendo, pues según Fausto su tipo de embarazo no era igual al de las mujeres, por lo cual había que tener muchos cuidado con el y evitar cualquier tipo de altercación o sobre esfuerzo, pues no sabia aun como podía reaccionar el cuerpo del chico, sin contar que su gestación se basaba en su magia y energía vital, por lo cual debía mantenerlo lo mas estable posible.

Miro el cielo, para ver cuan alto estaba el sol, indicio del momento de su partida, ya que así llegaría cuando Ren despertara. Un chico como el Tao no se veía por las cercanías de su pueblo, de Cabello morado y ojos dorados, era como un felino al que debía tratar y eso lo emocionaba aun mas, siempre había tenido facilidad para el trato con los animales y el saber que el chico tenia una cierta similitud con uno, era realmente excitante. Una gran sonrisa se instalo en sus labios, cada vez en su mente se arraigaba la idea de conocer mas a Ren y quizás si todo resultaba bien llegar a tener una relación con este, el solo pensar en eso sus mejillas se calentaban.

Dejando a un lados sus fantasías apuro el paso, pues no quería encontrarse solo con Lyofar, el elemental de fuego, pues sabia perfectamente que este aun no lo aceptaba y eso era algo indiscutible, por los actos que había cometido segado por su ira y despecho, pero por eso iba a enmendar sus errores para ser aceptado por los hijos de Ren, costara lo que costara.

A los minutos llego a la cabaña, la cual se veía bastante cómoda, para aquel lugar tan inhóspito en el cual se encontraban, entro en ella en silencio, pues no quería despertar a nadie y se fue directamente a la cocina a preparar una tarta de frutillas para el desayuno. El siempre se había interesado en la cocina, pues así podía estar mas cerca de su madre, no así su hermana que odiaba cocinar y todo lo que se relacionara con ello.

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Lentamente abrió sus dorados ojos, se encontraba un poco desorientado, pues no recordaba muy bien como había llegado a su habitación hasta que estuvo a punto de salir de ella.

Flash Back

Tras haber llegado en los brazos de Horo, este lo había llevado a su habitación gracias a las indicaciones que le había dado Fausto, para que no se agitara, pues llevaba muchos días sin probar bocado y tan grande esfuerzo en su condición podría ser peligroso. Este con mucho cuidado lo llevo hasta su cama donde lo deposito como si de una pieza del mas fino cristal fuera, eso lo hizo sonrojar, pues nunca nadie lo había tratado así aparte de su hermana, era muy extraño para el. Horo estaba por irse, pero el le tomo de su chaqueta por la espalda y al instante se sonrojo, pues fue un acto involuntario.

-sucede algo Ren?-pregunto extrañado, pues no podía ver los ojos del Tao, ya que sus cabellos ocultaban tan bellos ojos

-te puedes quedar conmigo, ¿por favor?...no me gusta estar solo…-se sentía un poco entupido contándole a un casi desconocido uno de sus mas grandes secretos, pero sentía que podía ser sincero con el

-será un placer…-exclamo sonriente a pesar del leve sonrojo que Ren pudo apreciar en las mejillas, sentándose a su lado, por algunos minutos un silencio incomodo se formo entre ambos.-sabes…-comenzó Horo a hablar-cuando yo era pequeño, mi madre siempre me decía que yo era la reencarnación de un poderoso guerrero y que algún día conocería a la persona que me entendía y permanecería a mi lado, mientras yo la protegiera, pero me di cuenta que las cosas no salieron como debían, así que..quería hacer las pases y empezar bien contigo Ren, pues me di cuenta que he sido un verdadero entupido, ya que…siendo sinceros yo jamás había sido tan impulsivo…a pesar de que lo soy, pero no hasta este extremo de dañar a una persona, realmente me siento muy avergonzado por mis actos y no te pido que me perdones, pero al menos quiero que sepas que lo siento, pues tengo muy conciente que las excusas aquí no sirven de ningún motivo…yo daré lo mejor de mi…pero si tu me dices que no quieres saber nada de mi, aceptare tu decisión, pero no me alejare, me mantendré siempre cerca para protegerte…-finalizo con una gran sonrisa, ya que todas aquellas palabras habían salido de su corazón.

-Horo…yo no tengo ningún tipo de resentimiento en tu contra…solo creo que no tuvimos un muy buen comienzo, pero al menos espero que podamos tratarnos mejor…yo no tengo problemas…-susurro suavemente antes de quedar dormido sobre el hombre del peliazul

-siento mucho el haberte lastimado Ren, ya veras que me esforzare y me haré mucho mas fuerte solo para protegerte…-comento, mientras le besaba la frente, lo arropaba y salía de la habitación

Fin flash back

-yo pensé que lo ultimo solamente lo había soñado, pero al parecer realmente lo dijo…me pregunto que nos depara el destino ahora..-pregunto mientras posaba sus ojos en el bosque, la calma del lugar le hacia sentir mucho mejor y renovado, pero según Fausto no debía abusar, llevaba mucho tiempo sin hacer nada…así que se habia colocado un bluson chino de color negro con un bordado dorado y unos pescadores dorados con detalles negros, esa ropa le habían comprado cuando habían pasado por el pueblo de Fausto y algunas la habían traído desde el pueblo de Horo, se sentía un poco extraño, pues eran de alta costura como de una princesa, ya que el conocía perfectamente la vestimenta que usaba una y la que el estaba usando se le asemejaba mucho, se preguntaba si se habían dado cuenta de ese pequeño detalle. Olvidando esto salio de su habitación topándose de lleno con una agradable olor dulce provenir desde la cocina, caminando en aquella dirección-si no me equivoco son…

-frutillas…-secundo un voz mas grave, reconociéndola de inmediato, abriendo sus ojos, delante de el se encontraba Horo, con una chaqueta azul marino con un delantal blanco encima y unos pantalones blancos que llegaban a la pantorrilla, y de calzado llevaba unas sandalias con apariencia de bota.-las encontré en el bosque y las traje…aunque las traje porque estaba seguro de te iban a gustar…-lo ultimo lo dijo un poco inseguro

-son mis favoritas…-afirmó con una leve sonrisa, que contagio al guerrero de hielo

-pues siéntate, estoy dejando que se enfrié un poco…te serviré un poco de leche, pues es tu preferida…asi que…

-¿Cómo sabes que la leche es mi preferida?-pregunto curioso ren

-pues…no lo se…simplemente lo se…quizás debe ser, porque a Naga le gustaba la leche y Ruwen lo sabia…aunque no se…-respondió un poco contrariado, mientras buscaba la leche

-bueno, no importa…así al menos podemos empezar a conocernos…

Desde ese día, su relación comenzó a tomar un rumbo nuevo, un rumbo muy parecido al que habían vivido Naga y Ruwen, los tiempos que fueron feliz, aquellos días, donde la guerra no estaba en mente si no, la persona que se encontraba a su lado, estaban siguiendo los mismo pasos que habían seguidos sus otros yo en el pasado, tan solo falta esperar que el mismo final no se repitiera.

Las relaciones entre los guerreros y los elementales se habían afianzado, pues al tener un objetivo en común, el bienestar de Ren, las cosas se habían tornado mucho mas llevaderos, los chicos elementales cada vez actuaban mas como niños normales, no como armas que alguna pudo haber pensado la dinastía Azanake, al menos esos tiempos ya no volverían, esperaban eso, pues el cuerpo de Ren quizás no seria capaz de soportar el poder mágico en su estado, aunque todo aquello eran especulaciones, por esto, mientras los guerreros intentaban que los elementales vivieran como chicos normales y no como armas, ellos se dedicaban a entrenar arduamente, pues el objetivo era hacerse mas fuerte, para el momento en que el padre de Ren lograra detectara y se trasformara en un amenaza.

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Desde el momento en que había decidió partir junto al heredero del clan, tenia muy en claro sus obligación a con este, pero también las que tenia consigo mismo, ya que llevaba meses sin verlo y realmente lo había descuidado demasiado, prometiéndose que lo cuidaría y le daría todo el amor que no le había dado, ya que todo ese tiempo sin estar a su lado, sin escuchar su voz, olerlo y sentirlo, realmente había sido una tortura, pues por mucho tiempo había ido constantemente al pueblo de Lyserg, pero al ir creciendo también lo fueron haciendo sus obligaciones y dificultad de sus misiones , por lo cual las escapadas que hacia para verlo, cada vez se fueron reduciendo a llegar a cero, pues seis meses atrás no había vuelto a verlo, y gracias a esta misión lo podría tener cerca suyo todo el tiempo que quisiese incluso podría dormir con, obviamente sin pasar a mayores, pues no quería intimidar al peliverde.

-Hao en que piensas?-escucho la voz de su novio cerca de su rostro, al parecer se había abstraído demasiado en sus pensamientos, ya que había cierto aire de preocupación en las facciones de Lyserg, sin contar el puchero por la falta de atención, que reconocía perfectamente.

-en ti…y en el tiempo que he pasado contigo….-respondió pausadamente, mientras el otro chico se sentaba a su lado, pues se encontraba en el techo de la cabaña, meditando, siempre le sorprendía, ya que siempre era capaz de encontrarlo, ni siquiera su gemelo era capaz de hacerlo.

-en serio, yo pensaba que no me ibas responder como siempre…

-las cosas han cambiado mucho desde que nos conocimos, ¿no recuerdas? A penas teníamos éramos casi unos niños y yo jamás, había entablado relaciones con las personas…

-tan solo te dedicabas a cumplir las misiones desde que fuiste capaz de valerte por ti mismo, ya lo se y lo tengo perfectamente claro, no puedo reprocharte nada, ya que yo te acepte tal cual eras, porque me gustabas asi, si no, jamás hubiera sido tu novio…es algo simple

-para mi nada es simple…aunque lo que estaba pensando era un tanto diferente, pues meditaba el tiempo que he pasado contigo desde que somos pareja, me refiero al tiempo que te he visitado y no me refiero al tiempo que llevamos…ahora que lo pienso detenidamente no es nada, incluso pudiste hacer tenido una relación paralela a la nuestra…era imposible que yo me enterara…

-pero, yo no tengo ninguna relación, pues te amo solo a ti…creo que aun no te acostumbras a que yo este contigo todo el día y cuando me quieras ver, solo me buscas y me encuentras…llevamos aquí ya mas de dos meses y me siento muy a gusto, pues así incluso he podido practicar contigo y eso me hace muy feliz, pasar tiempo contigo me es suficiente, así que arriba ese animo!!!

-aun me pregunto que viste en mi, siendo tan distintos….-soltó mas relajado y con una leve sonrisa dibujada en sus labios

-lo mismo puedo decir…

Desde que habían llegado, trascurría ya el segundo mes, las cosas iban muy bien y las relaciones entre todas iban casi bien, sin contar a Lyofar que mantenía cierta distancia con todos y principalmente con Horo, ya que este sentía siempre que lo observaban, estaba seguro que era el elemental de fuego. El embarazado de Ren iba perfectamente incluso había empezado su entrenamiento habitual de magia, mas en este momento ya que, debía mejorar con sus poderes y mas encima, mantener una cantidad constante para su hijo que cada día crecía mas vigoroso y poderoso, pues lentamente la magia se iba manifestando en el, pero era muy leve.

-Ren, necesito que vengas….-llamo Fausto al ojidorado, que se encontraba con sus hijos y a algunos metros Horo

-sucede algo?-pregunto cuando se encontraba al lado del medico

-recuerda que hoy es tu revisión…

-ahhh… lo había olvidado…-susurro un poco avergonzado mientras seguía al rubio a una habitación donde se encontraba su esposa ( lyo: todavía no recuerdo el nombre…)

-no te preocupes, seria normal considerando que son dos por mes, las que te dije que iba a realziar, asi que no te preocupes, tan solo sacate la camisa y prodeceremos…

-pero estaba practicando y…

-por eso mismo te llamamos ahora, para ver en que afecta tu entrenamiento de magia a tu embarazado…

Ren siguió las indicaciones de Fausto y luego de una hora salio para la hora del almuerzo, tras la practica que había tenido con el rubio, la cual tenia que tener con Horo-horo, la cual pospuso hasta la media tarde.

-horo-horo podemos hablar?-pregunto el Tao un poco nervioso, cosa que extraño al otro chico, ya que de el tiempo que llevaban juntos, Ren había mostrado que no era una persona, tímida o desvalida si no todo lo contrario, pero debido a su embarazo se veía un poco mas afectado por las cosas.

-dime

-es sobre el bebe….

-le sucede algo?-pregunto de inmediato asustado

-no, no le pasa nada, esta perfectamente…Fausto me dijo que el bebe esta creciendo bien y responde bien a mi entrenamiento de magia, no le afecta en lo mas mínimo, si no todo lo contrario…lo que me dijo es que el bebe esta tomando demasiado de mi magia…

-y ¿que quiere decir eso, exactamente?

-el bebe se formo a partir de nuestra magia y durante todo este tiempo el solo ha sido rodeado con la mía, por lo cual si sigue así, solo se va a parecer a mi, me va a reconocer solo a mi como padre

-pero…no hay forma de que yo puedo ayudar…además podía ser peligroso para ti o para el bebe…

-bueno…-se sentía mejor, pues Horo, cada vez estaba poniendo en primer lugar su salud que la de su hijo, no es que fuera un desalmado, pero el otro chico cada vez se estaba preocupando mas por el, eso significaba que se estaba interesando mas por su persona…lo que hizo que se sonrojara levemente-

-estas bien?-pregunto mientras ponía su mano sobre la frente del Tao-no tienes fiebre

-esto…lo que me dijo Fausto fue que cuando liberamos nuestras almas, la tuya libero las habilidades que tenia, pues tengo entendido que Ruwen era un protegido de los espíritus de la naturaleza, por lo cual puedo estipular que puedes realizar magia, solo que antes hay que entrenarte para que puedas manifestarla y usarla…

-ya veo…quizás con la espada sea mas fácil…

-la espada?

-cuando Ruwei se libero estaba con una espada, cuando volví en si todavía la tenia y se redujo a este amuleto que tengo en el cuello, tal vez si logro usar mi magia, logre liberar la espada…

-es una posibilidad…entonces harías eso por el bebe?

-claro, mientras no sea peligroso para ti, lo haré

-…gracias…

Tras esta conversación que ayudo a reafirmar la relación de los dos pasaron dos arduas semanas en las cuales todos los elementales incluido Ren daban todo de si para poder ayudar a Horo a liberar su magia, habian avanzado mucho, pero Horo aun no quería arriesgarse, pues sentía que todavía no era capaz de manejarlo de forma segura y eso podría ser peligroso para Ren si es que intentaba mezclar la magia de ambos.

Se encontraban descansando después de una ardua jornada cuando Lyofar se les acerco serio como siempre.

-oto-san…debido a ciertas informaciones que me han llegado, debo informarte que debo iniciar un viaje para reunir la información suficiente para el futuro..

-pero, puede ser peligro…-intento hacerlo recapacitar, aunque por la cara que tenia sabia que iba a ser imposible

-estoy muy conciente de ello, pero es necesario, así que partiré ahora mismo

-nii-san yo voy contigo…

-no makoto, tu debes quedarte como hermano mayor, protegerlos y cuidar de nuestros hermanos, ellos son pequeños y muy inocentes aun…no te preocupes volveré…no se en cuanto tiempo, pero te mantendré informado…

-nii-san…-susurro con los ojos humedecidos por las lagrimas, jamás se habían separado con su hermano

-no hay nada que podamos hacer, ¿verdad?-pregunto Ren, mientras consolaba a Makoto, ya que los gemelos en esos momentos se encontraban con Hao y Lyserg lejos de ahí

-no, siento las molestias…-se inclino delante de su padre para despedirse y se acerco a Horo, el cual lo miraba serio, ya que había logrado algo de respeto del elemental- dejo en tus manos la vida de oto-san y de mi ototo.

Y sin mas se convirtió en una ave de fuego y desapareció volando en el cielo.

-ya veras Makoto, que volverá sano, recuerda que Lyofar es un chico de palabra

-arigato oto-san…pero…es que nunca nos habíamos separado….

-siempre hay una primera vez….solo debes confiar en tu hermano, tiene que tener una buena razón, para que no vallan sus hermanos..

-no lose…"tengo un mal presentimiento…"

Continuara….

Siento la demora, espero tener el proximo capitulo el próximo mes…nos vemos y espero que les guaste!!!!