Fuegos pasados

Capitulo VIII: Tiempo

-se siente un poco extraño que Lyofar no este aquí con nosotros todo el tiempo-

-tienes razón Makoto, su presencia siempre se sentia aunque no emitiera palabra alguna ahora que no esta, es un poco extraño, pero debemos acostumbrarnos a que no este con nosotros ya veran que con el tiempo, sera mas llevadero

-pero ya lleva dos semanas fuera-alegaron los gemelos

-ya lo se, pero que diria su hermano si los viera alegando por que no esta con ustedes el sabe que son chicos fuertes asi que demuéstrenle, lo que el sabe de ustedes-dijo muy seguro Ren, como si fuer aun verdadero padre.

-hai, oto-san!!-afirmaron lo gemelos contentos antes de partir a dar una vuelta al bosque

-ya pareces todo un padre con ellos Ren

-no digas eso Horo, no es asi tan solo no quiero que esten triste, porque su hermano no esta, yo se lo que eso significa, pero cuando tu hermano jamás volverá por mas que lo quieras, pues ella ya no esta en esta vida…

-tenias una hermana? Acaso murio?-pregunto preocupado de haber tocado algún tema delicado

-oto-san tenias una hermana, osea teníamos una tia?-pregunto ilusionado Makoto

-bueno yo tenia una hermana, se llamaba Yun, era una chica hermosa de ojos dorados y cabellos verdes como una flor, pero una enfermedad poco a poco la consumía, ella a pesar de todo me protegía de mi padre y de sus abusos con mi persona, hasta que un día, bueno..-se sonrojo furiosamente, mientras miraba avergonzado a Horo que entendía perfectamente a lo que se refería- un conjuro que mi hermana me enseño en ese mismo momento y que desencadeno muchas cosas, la furia de mi padre de encontrar a la arma perfecta, la cual siempre estuvo protegida por mi hermana, no tuvo piedad alguna con ella…ella me ayudo a escapar con un conjuro e intente escapar, creo que corrí por un dia entero, no estoy seguro y después caí a un barranco, creo que pase algunos días ahí antes que Horo me encontrara con sus amigos.

-fueron momentos realmente difíciles aquellos, pero lo mejor es no recordar aquello, si es que es un mal recuerdo-expeto Horo ya que no queria que Ren se pusiera triste

-bueno en cierta parte lo es, pero al menos te conocí…es algo que se puede decir que es bueno-dijo ren con una tímida sonrisa

-gracias…

-Makoto quería preguntarte algo, si es que lo sabes

-que cosa oto-san?

-por que Horo tiene ese tatuaje en su rostro?

-ahh, a decir verdad ese tatuaje lo tenia Ruwen, era una marca de nacimiento que lo reconocía como favorecido de la naturaleza, principalmente de las hadas, pero también reconocía en el un gran poder, pues una cosa es el color, ya que el azul representa la pureza de su ser, por lo cual es compatible con la pureza de su entorno, pero el tipo de tatuaje nos dice el poder que esconde su corazón, el de Ruwen era muy parecido, pero no era igual, por lo cual este tatuaje es la expresión del poder de Horo horo, no el de ruwen, solo que cuando se expreso el alma de Ruwen, la de Horo pudo aparecer, pero como no tiene manejo de ese poder, permanece a la vista, a Ruwen le gustaba mostrarlo, por que a Naga le gustaba verlo en el rostro de oto-san

-entonces cuando logre manejar mi poder hay posibilidad alguna de que pueda ocultar el tatuaje de mi cara, bueno es alguno que me da un poco de esperanza a pesar de todo-exclamo divertido de su propia situación.

-hablando del pasado, por que no nos hablas un poco de Naga o de Ruwen , me gustaría saber mas de ellos, tenemos tiempo antes del entrenamientos y nuestra sección especial-dijo en para que el peliazul no dijera nada

-bueno, a decir verdad el que mas sabe de todo esto es Lyofar,k pues el fue el que nació en la infancia de Naga y el jamás ha querido contarme la infancia que tuvo oto-san incluso bloqueo cualquier forma que yo pudiera utilizar para enterarme asi que mas alla de lo que te he dicho sobre eso, no podras saber mi parte, yo naci mas menos unos años antes de la guerra que tuvo el pueblo de oto-san con ruwen-san, era un chico bastante callado, que era diferente al resto de su familia, todos los varones de la casta eran altos, robusto, fuertes y brutales mientras que oto-san era todo lo contraio, por lo cual impuso respeto a travez de su personalidad falsa

-personalidad falsa?-pregunto extrañado Ren

-el era una persona realmente tímida, adorable, tierna, en si una persona hermosa que no albergaba maldad en su ser, pero que se veía intimidado por las costumbres de su pueblo, por lo cual para protegerse a si mismo se creo una coraza de frialdad a su alrededor para que nadie se le acercara y lo dañara, así crecí a su lado por varios años, nos divertíamos mucho junto a lyofar que era un poco mas abierto, pero con las atrocidades que le ocurrieron al heredero de la luz cambio, pero eso no es lo importante, cuando padre cursaba sus 16 años conoció a ruwen-san, no era tan robusto para esos tiempos, era un poco mas delgaducho que Horo-san

-mas respeto!!!-exclamo indignado

-ellos simplemente se enamoraron sin saber el origen de cada uno, lo supieron a los meses, por ello tuvieron que separarse por un tiempo, ya que ruwen-san tuvo que tomar control de su tribu, pues en una emboscada el jefe de la tribu, su padre había sido asesinado a sangre fría, pero cuando se volvieron a encontrar su amor seguía intacto, pero el guerrero se dio cuanta del deterioro que había sufrido mi padre en esos tiempos, ya que su mirada no era la misma y su propio cuerpo había sufrido, ya que aquel hechizo que utilizaba el padre de Oto-san lastimaba su cuerpo, bueno el resto ya lo saben, esa es la historia a grandes rasgos de mi padre y su único amor, de allí pasaron miles de años antes de que naciera aquel ser descendiente de la casta de oto-san, pero con la alma de el.

-pero eso quiere decir que al fin y al cabo yo no tendría alma propia-dijo un poco ren un poco disgustado por la idea

-no es eso, que tengas el alma de padre no quiere decir que no tengas la propia lo que quiero decir es que tu alma se fusionó con la de mi padre, si no tu no serias capaz de usar magia ya que cuando te convertiste en oto-san tu no hubieras vuelto a ser ren y todos tus recuerdos como tal hubieran desaparecido, ya que tal espíritu jamás habría existido, me entiendes?

-si

-eso quiere decir que en mi caso es el mismo?

-así es, solo que en tu caso, tu alma era exactamente igual a la de ruwen-san por lo cual se acoplaron formando un espíritu aun mas poderoso-esa es la diferencia entre tu alma y la de oto-san

-con tanto espíritus, almas, poderes, lo mejor es ir a entrenar, además tengo que realizar la sección especial con Ren.-finalizo Horo mientras se levantaba, para salir

-Mokoto que te parece si vas un rato con Fausto-san quizás el tenga algún interesante libro para que puedas leer-comento ren, cosa que animo mucho al chico

-claro oto-san, después preparare la cena, lo mas seguro es que los gemelos lleguen con algo para la merienda, asi que no se preocupe, usted realice el entrenamiento con horo-kun-hizo una pequeña reverencia y desapareció por la puerta que daba a la consulta de Fausto.-bueno ahora estamos solos para hacer el traspaso mágico

-aun no entiendo por que te da tanta vergüenza que alguno de los chicos lo vea-dijo despreocupado el anui

-yo no crecí como tu-hablaba mientras se sacaba la camiseta china, dejando al descubierto su pecho y su levemente hinchado vientre, donde se encontraba un tatuaje justo bajo su ombligo, el cual había aparecido la primera vez que habían realizado la unión mágica-me da pena que alguien nos vea así

-bueno es verdad que aun no estamos conociendo a pesar de que vamos a tener un hijo, pero igual te pones nervioso cuando te toco el bajo vientre con mis manos- le dijo al momento de hacerlo y era verdad al sentir las manos de Horo se estremeció como cada vez que lo hacia, desde la primera vez que lo intentaron.

Tenia sus manos bajo su vientre a cada lado, pero sus pulgares se conectaban en aquel tatuaje, Ren se encontraba sentado mientras que Horo arrodillado frente a el, respirando lentamente para concertarse y al hacerlo una tenue luz abandonaba su cuerpo, mientras que la magia se acumulaba en sus manos, llegando al cuerpo de Ren que se encontraba con los ojos levemente abiertos en un tipo de trance, ya que posteriormente coloco una de sus manos en el tatuaje que Horo poseía en el rostro, para traspasarle el mismo magia, pero esta parte del intercambio era algo inconciente para ambos, ya que una vez iniciado el traspaso de magia, no era unilateral, sino bidireccional, pues así las tres esencias de magia se conocían y reconocían. Ellos no sabían que era un ritual que solo amantes, personas con un profundo sentimiento hacia otra eran capaces de hacer.

Al cabo de varios minutos sus cuerpos volvieron a la normalidad.

-cada vez me es mas fácil lograr la conexión para el vinculo mágico-dijo contento Horo mientras se sentaba a un lado de Ren

-es como un momento especial entre los dos

-sabes, yo pienso que es entre los tres, puede que este un poco loco, pero así lo siento, aunque me alegra poder este tipo de encuentros contigo, pues me cierto mas cercano así.

-no dias eso…-susurro, cosa que no puedo escuchar Horo- mejor vamos a entrenar, recuerda que no puedes perder el tiempo, aun tienes mucho que aprender, antes de poder utilizar correctamente tus habilidades

-jejej se nota que Lyofar es hijo tuyo

-que quieres decir?-pregunto levemente sonrojado

-que tiene tu mismo carácter responsable y mandón-respondió divertido, mientras salía para resguardar su integridad física

-horo-horo!!! Ya vas a ver cuando te pille!!!-grito indignado

-te parece mejor entrenar, después te preparo lo que tu quieras para compensarte-sentencio arrepentido, inclinándose frente a Ren, pidiendo disculpas

-voy a ser muy exigente si tu mismo te ofreces, ya que no me gusto en lo mas mínimo tu bromita-refunfuño esquivando la mirada suplicante del anui

-vamos si no era tan de broma, si a decir verdad se parecen mucho, aunque Lyofar-kun, es muy cerrado, pero por lo que nos contó makoto es algo que pudo marcar su desarrollo, incluso puedo decir que me he encariñado con el, pues a pesar de todo lo que pasado y su intento de ser fuerte sigue siendo un niño ya vas a ver, como algún día voy a lograr que ese niño que esta ahí dentro salga

-estas muy seguro de tus palabras Horo-afirmo Ren mientras se posicionaba para hincar el entrenamiento

-claro que si, ya vas a ver, como llegare a todo el trasfondo de todo y veras la verdadera familia que tendrás, cuando logre mis objetivos, pues al fin y cabo todo lo que estoy haciendo es por ti…pero bueno lo mejor que podemos hacer es seguir con nuestro entrenamiento, ya que tengo muchas ganas de poder hacer muchas otras cosas, con este poder que tengo escondido.

Desde que Lyofar había partido el tiempo pasaba tranquilo, en aquel bosque, donde la paz que necesitaba Ren no se veía perturbada sin contar que ahí estaba logrando la felicidad que antes no había podido obtener en su verdadero hogar.

Los días de entrenamiento cada vez eran mas duro, ya que así Horo lograría dominar aquella magia que reinaba dentro de si y poder ser capaz de ocultar aquel tatuaje que se mantenía tan vivo sobre su rostro, que simplemente resaltaba sus azules ojos color cielo, hecho que no pasaba desapercibido para el pelimorado.

Pero el Anui no era el único que había mejora sus habilidades, ya que ren con el paso del tiempo se le iba haciendo mas fácil, mejorar los secretos de los elementos, hecho que simplemente favorecía perfectamente el desarrollo de su embarazado, pues así, su bebe experimentaba constantemente con lo que seria su elemento natural la magia.

Y así fue pasando el tiempo, trascurriendo así dos largos meses desde la partido de Lyofar, cumpliendo así Ren 5 meses de gestación, su vientre había crecido bastante para su delgado cuerpo, pero aun seguía tan hiperactivo como siempre, ya que seguía con la misma vitalidad, sin contar que cada día veía la vida mas feliz y mas contento, ya que cada día sentía aun mas a su bebe al igual que Horo, pues el vinculo mágico se fortalecía día a día.

Al final la vida le estaba dando la oportunidad que Ren se merecía para ser feliz, para sentirse en una familia…

…pero ¿ por cuando tiempo le otorgaría ese favor?

Continuara…