Fuegos pasados
Capitulo 11: Descontrol
La noticia había inquietad mucho a los elementales y principalmente a Ren, pues fue necesario darle un tranquilizante para poder hablar con el. Era verdad que lyofar no tenia mucho tacto con esas cosas, pero en esos momentos no podían dejarse llevar por nimiedades.
-Yo iré a ver a la sacerdotisa, ustedes quédense aquí-dijo serio Horo, mientras salía del lugar.
Iba vestido con unos pantalones negros, unas botas del mismo color y llevaba un poleron en la parte superior lo único que le cubría, pues había tomado la costumbre de taparse poco la parte superior. Pues así se sentía mas cómodo para la batalla y para sus movimientos, aunque aquella costumbre incomodaba de sobre manera al pobre de Ren, que siempre evitaba mirarlo directamente para que su rostro no lo traicionara, aunque este pequeño detalle no lo conocía el Anui.
El tatuaje de su rostro casi había desaparecido quedando un copo de nieve sobre su ceja, lo cual no lo incomodaba en lo mas mínimo. Como ya habían pasado unas cuantas horas del amanecer suponía que la sacerdotisa se encontraría en el templo rezándole a los espíritus o quien sabe a que.
-te esperaba joven Horo-Horo-le dijo Anna tan solo al cruzar la puerta
-…-eso era lo que le molestaba de aquella mujer, que siempre sabia de sus movimientos-buenas tardes joven sacerdotisa…veo que ya sabias que venia a hablar contigo-
-así es tu espíritu koloro me dijo-
-Koloro chismosa!!-regaño a la criatura que se encontraba sobre su hombro derecho. La cual se sonrojo completamente.
-No es momento para discusiones banales, tu has venido a algo mucho mas importante…siéntate y háblame, una cosa es saber a que vienes y otra escucharlos a través de tus propias palabras.
-Es verdad…la cosa es la siguiente, quería saber que ha sido de mi hermana, se que fue expulsada de la villa, pero tu tienes la habilidad de poder encontrar a la gente, tan solo quiero saber si esta bien..y..-
-El preocuparte de tu hermana en esta situación, no debería ser una prioridad-como vio la intención de una exclamación ofensiva de parte del peliazul levanto la mano- tu hermana cometió uno de los pecados mas grande que puede haber contra la naturaleza, pues desear a un hermano de sangre ignorándola la felicidad de este tiene un alto costo por pagar y tu viste cual fue…es verdad que hay casos que si ambos hermanos se aman el castigo se anula, pero tu hermana estaba llena de malos sentimientos y pensamientos retorcidos, ella nunca fue una buena chica, por lo cual no tenia mucho fututo en esta villa, pero lo que te puedo decir es que te vas a volver a encontrar con ella…y no como amiga si no como tu propia enemiga de tu familia…¿Será mas fuerte el amor que profesas a tu hermana o el amor que sientes por Ren tao, el padre de tu hijo?...acaso serás capaz de elegir la respuesta correcta en su momentos, pues puedo ver que ahora dudas…-aseguro la sacerdotisa al ver el rostro preocupado del peliazul
-Es verdad que es una decisión muy difícil para mi, pero mi hermana por mas que la quiera ha hecho mucho daño…a Ren, y el ha sufrido mucho y…-
-Tu me estas diciendo que protegerías a Ren porque el ha sufrido mucho, pero si esa es la razón que te mueve no será suficiente para contrarrestar el cariño fraternal por tu hermana o para detener cualquier intención hostil de su parte, debes buscar dentro de ti Horo, dentro de tu propia alma, pues es verdad que compartes tu cuerpo, pero tu como Horor Horo tienes tu propia alma y corazón. El que tengas el alma de Ruwei solo fue uno de los motivos que nació algo por Ren pero no fue el detonante, fueron sus propias personalidades…ahora solo debes elegir que es mas importante para ti.
-Es que es difícil de elegir, si me lo pones desde esa perspectiva…-dijo reticente de mirarla a la cara.
-…-ante esto la chica con sus manos levanto el rostro de Horo para que la mirara a los ojos- Tu eres el único que se la esta poniendo difícil Horo, tu corazón sabe la respuesta pero no quieres aceptarla, por miedo a enfrentar las posibles consecuencias…pero tu ya has madurado por Ren, por tu familia…tu si puedes elegir..-le dijo la chica para finalizar la conversación
-Suenas muy segura..-
-Se lo que tu no quieres admitir simplemente, ahora puedes retirarte, pues no tienes nada mas que hablar conmigo, sino con otra persona-y dando por finalizada la visita la sacerdotisa se perdió por las puertas del templo.
-"Es tan fácil para ella ver dentro de mi, pero soy yo el que debe tomar la decisión y.."
-"Ella tiene razón"-escucho una voz retumbar dentro de su mente, cosa que lo asusto
-Quien es?-
-"Soy Ruwei, quien mas podría ser?-se escuchó la respuesta sarcástica.
-me puedes hablar?-pregunto extrañado
-Es algo que solo algunos pueden hacer, creo que en el caso de Naga le seria imposible, por los tormentosos sentimientos que comparten ambos…pero la sacerdotisa tiene razón
-Que??-
-mientras intentes mentirte a ti mismo, mas daño le haces a las personas importante para ti, yo aprendí a la mala eso y no quiero que tu pases por eso…puedes tener una vida un poco mas fácil que la mía, pero todo depende de las desiciones que tu tomes, comprendo perfectamente el miedo que tienes a perder a alguien tan cercano como tu hermana, pero que pesa mas en tu corazón Horo Horo?, eso es en lo que debes pensar…-y Ruwei no volvió a hablar.
-Es verdad que al pensar en mi hermana mi corazón aun duele, pero pensar en la posibilidad de que ella lastime a Ren, me duele aun mas que el sufra, a que ella…entonces eso quiere decir que la persona mas importante para mi es Ren a pesar de los sentimientos que profeso a mi hermana pues ella ya se alejo de mi hace mucho tiempo…-dijo un poco triste por la conclusión que había llegado, pero mas calmado de haber llegado a una.
Ahora tengo que hablar con Ren para ver que hacemos…esto de Lyofar puede causar estragos en su embarazo de 6 meses aunque ya van a los 7 meses prácticamente…como pasa el tiempo, pensar que no hace mucho yo lo lastime tanto con mis acciones y palabras y ahora me siento tan bien a su lado, protegiéndolo de cualquier mal.
La vida da muchas vueltas…-se dijo mientras se dirigía a su casa, sin percatarse de unas cuchillas que si dirigían a el, hasta que fue muy tarde para algunas.-que dem…-alcanzó a decir al esquivar las mas peligrosas, pero una fue a parar su pierna y la otra en su abdomen-quien anda ahí?!!-grito molesto mientras se quitaba aquellas cuchillas.
-que fácil te olvidas de tu familia, hermanito…-pudo escuchar la voz de su hermana y no se lo creía, acaso ella había sido capaz de atacarlo?
-solo vengo a advertirte…-dijo mientras salía de su escondite. Su aspecto era mucho mejor que antes, su cabello había tomado un solo tono grisáceo, mientras que su piel había recuperado su tono blanquecino, aunque la marca de maldita se encontraba igual de intensa.
-Pilika, que haces aquí?-pregunto preocupado de tenerla tan cerca de Ren
-Yo?...bueno…-no se había dado cuenta cuando la chica se encontraba a un par de milímetros de su rostro, había sido mas rápido de lo que podía ver-tan solo quiero decirte, que al chico le queda poco tiempo y cuando sea el momento, el será mío y lo matare de la peor forma…-susurro dejando que su aliento chocara con el rostro de su hermano mayor.
Como le fascinaba su hermano, era tan atractivo, valiente, fuerte, varonil, no había una sola cosa negativa en el, sino se contaba a aquel muchacho, por eso ella lucharía hasta la muerte para hacer suyo a su hermano. Dirigió una de sus manos al rostro de su hermano, pero este tomo su muñeca antes, dedicándole una mirada fiera, como le excitaba aquella mirada azul, la hacia estremecer, definitivamente ese hombre seria suyo, como le había prometido aquel hombre.
-Tu no le vas a poner un dedo encima a Ren, pues el se ha vuelto en la persona mas importante para mi…tu perdiste ese lugar hace mucho hermanita y no voy a permitir que expongas su vida o la de sus hijos, ya no voy a dejar que te comportes, como una niña malcriada…-se había molestado mucho con lo que ella había dicho, por lo cual no se había dado cuenta del aura que lo rodeaba, de un tono azul oscuro, el cual lentamente estaba envolviendo sus ojos.
-creo que eso vamos a tener que verlo…-como odiaba que protegiera tanto a ese maldito contenedor de hijos, pero ella le demostraría que era mas digna de tener hijos que ese niñato.-Pero débil no podrás protegerlo..-le susurro.
Antes de que se pudiera dar cuenta, la mano de pilica había pasado tan rápido que no noto nada, hasta que el profundo ardor le dio de lleno, ella ya se encontraba varios metros lejos de el, pero la profunda herida que iba desde su hombro derecho hasta su cadera izquierda de forma diagonal era bastante real, para su gusto.
-No creas que con esto me vas a vencer niña estupida…-dijo bastante enojado, sentía como la ira lo envolvía al igual que la magia, era demasiado pronto pero activo su espada, dejando liberada su poder y la magia, la cual había vuelvo denso el aire para respirar, dejando incluso una sensación de hielo en todo el lugar.
El dolor en su pecho se acrecentó, pero no le importo, su cuerpo hervía, deseaba la sangre de aquella mujer costara lo que costara.
Tan solo lo pensó y ya se encontraba a unos centímetros de la chica cuando blandió su espada, la que causo una profunda herida en el hombro de la chica que gimió por el dolor y la sorpresa. No espera que su hermano se hubiera vuelto tan fuerte, pero no lo dejaría así tras haberla lastimado.
-Creo que nuestro encuentro se termina ahora..-dijo seria.
Hizo aparecer una tridente, el cual agito en contra de su hermano, este se protegió con la espada, pero estaba perdiendo sangre, por lo cual varias heridas mas se abrieron en su blanca piel.
-Maldita bruja…-dijo mientras con un simple movimiento de su espada, miles de agujas de hielo se formaban para atacar su hermana. Esta sabia que no se podría proteger de todas, pero debía distraer a su hermano o estaría perdida.
Ante esto reunió la suficiente magia y la dirigió a su hermano, el cual ya no fue capaz de detenerla mandándolo lejos, impactando con una de las murallas de la casa, pudo sentir cuando su hermana se fue y el movimiento en la casa, pero no dejaría que ella se fuera, eso si que no, quería su sangre ahora.
Se levanto con algo de esfuerzo. Uno de sus ojos era azul claro y el otro azul oscuro, sentía el ojo claro arder, por lo cual sin delicadeza se rasco la piel sobre el ojo, haciéndolo sangrar. Ya no sentía el dolor de su cuerpo.
-Horo…-escucho su nombre a unos pasos de el, se dio vuelta y se trataba de Ren, siendo secundado por sus hijos.
-…- El aun quería sangre, pero cierta parte de el, pedía el cese, pero su otra parte aun era mas fuerte.
-estas herido….-hablo asustado el moreno intentando acercase al chico.
-No te me acerques!!-grito este. Mirándolo de una extraña manera-yo solo quiero la sangre de esa mujer y la tendré ahora…-hablo decidido
-Te estas desangrando…-dijo ahora asustado de las palabras y de la magia que podía sentir fluir de Horo.
-Ella intento lastimar lo mas sagrado para mi, por lo cual debe pagar con la vida-dijo mientras camina en dirección a la salida. Limpiando su espada de la sangre. Su cuerpo y su mente deseaban la sangre de la chica, cualquier pensamiento extra no lograba llegar a su mente.
-Pero vas a dar tu vida por ello??!!!!-grito desesperado, acercándose presuroso al otro chico que había detenido su andar, como si las palabras hubieran llegado.
-Mi vida no significa nada comparada a la tuya, daría todo por ti, si mi vida es un requisito, te la daré gustoso, pero yo quiero ofrecerte su sangre, como tributo y…-
PAFF!!!!
Una potente cachetada de parte de Ren lo hizo callar y mirarlo extrañado. El rostro del chico estaba bañado en lágrimas.
-Yo no quiero la sangre de Pilika, yo te quiero a ti, no me importa ella, no me importa nadie mas, solo tu y mi bebe, nuestro bebe…acaso dejarme solo es tan necesario para ti?-dijo con los ojos abnegados en lagrimas-Por lo que mas quieras vuelve Horo Horo, vuelve a mi. No dijiste que me protegerías?...así solo me estas lastimando-
"Así solo me estas lastimando"
Aquella simple frase llego a lo más hondo de su corazón, descontrolando su magia. Su deseo y su instinto entraron en conflicto. Su cuerpo comenzó a temblar. Intento acercarse a Ren , intento tocarlo con su mano, pero su cuerpo colapso antes cayendo pesadamente al piso.
Volviendo a la normalidad.
No supo cuanto tiempo estuvo inconciente, pero su cuerpo no le respondía bien. Con esfuerzo comenzó a abrir sus ojos, la luz del lugar era tenue, por lo cual podía estar anocheciendo o amaneciendo, quien sabe, tan solo sentía su cuerpo molido y la lengua pastosa. Con gran esfuerzo se sentó en la cama. Le costaba respirar.
En la habitación no había nadie y se alegraba por ello, se levanto con algo de esfuerzo apoyándose en la pared, pues sus piernas comenzaron a temblar cuando coloco todo su peso en ellas.
Se sentía tan desorientado.
-Que estupidez habré hecho…-susurro con voz ronca.
Los últimos momentos antes de perder la conciencia eran confusos.
En primer lugar se encontraba hablando con la sacerdotisa y al siguiente después se encontraba con su hermana.
Esta lo atacaba, amenazaba de lastimar a Ren…después se había enojado tanto…al parecer la había lastimado…recordaba haber hecho llorar a Ren y luego nada…
-maldita sea…-susurro mientras llevaba una de sus manos a su cabeza, le dolía horrores en esos momentos.
Cuando llevo su mano derecha a la puerta se dio cuenta que estaba completamente vendada, se reviso y su brazo estaba completamente vendado.
Confundido salio de la habitación, vio el pasillo y no recordaba donde estaba. Su mirada se encontraba bastante turbada.
Camino algunos minutos y llego a la cocina, la cual se encontraba limpia como siempre.
-necesito agua…-se dijo, pues encontrar algo para el dolor de cabeza le llevaría mucho así que un poco de agua fría refrescaría su cabeza. Coloco su cabeza bajo el frío chorro de agua, mientras esta refrescaba su dolor de cabeza y un poco su mente.
Se seco un poco el cabello y se sentía igual. Se sentó en una de las sillas y ahí se quedo quien sabe cuando tiempo hasta que sintió como alguien lo abrazaba. Aquello lo asusto deteniendo su precaria respiración.
-Horo nos tenías preocupado compadre- Voltio el rostro y se trataba de Yoh…o de Hao no estaba seguro.
-Yoh?-pregunto inseguro con su ronca voz
-quien mas…te ves mal hombre, aun estas excesivamente pálido, pensamos que no despertarías y…-
-Donde esta Ren?-pregunto sin siquiera pensarlo
-En su habitación no se ha sentido bien últimamente…el doctor Fausto le recomendó reposo en cama, que fue lo que hiciste Horo?-pregunto serio el chico, aunque la mirada que le dedicaba era mas bien preocupada.
-No lo recuerdo-dijo sin más mientras se levantaba y comenzaba a caminar a la entrada de la casa.
-Horo regresa a tu habitación, debes descansar, llevas dos semanas inconciente, pensábamos que te perdíamos y…-ya no escucho mas.
Su ojo derecho comenzó a arder horriblemente, hasta que sintió algo caer, algo tibio, deslizo su mano y lo que manchaba sus manos no eran lagrimas, si no sangre, su ojo lloraba sangre. No le impresiono en lo más mínimo, solo observaba su mano manchada de su sangre, al parecer Yoh gritaba por ayuda, pero no le entendía.
Sentía la cabeza embotada.
Comenzó a reírse. Su ropa se manchaba de sangre y el escozor se extendía a su brazo al cual había empezado arañar, sacándose las vendas y dejando su piel expuesta. Haciéndolo callar.
Su brazo estaba celeste…como el hielo, estaba a unos centímetros de tocar su brazo cuando unas manos taparon sus ojos, iba a replicar, gritar…resistir, pero su cuerpo le traiciono, llevándolo nuevamente a la inconciencia.
-Que le sucede a Horo Horo-pregunto asustado Ren desde la cama, mientras Lyofar entraba a su habitación con el cuerpo inconciente del chico en cuestión en brazos.
-La magia de su hermana…esta maldita y ella la ocupo a su beneficio, no se como…pero hizo que fuera toxica para su hermano…Horo esta luchando contra la magia de su hermana que intenta dominarlo…al parecer ella esperaba que esto traería a su hermano, pero no sabe que el esta luchando contra ella. Además creo que la liberación de su magia de forma tan violenta acelero el proceso.
-que quieres decirme…-esperaba que no fuera lo que estaba pensando
-Dentro de Horo, esta su magia y la de su hermana que intenta dominarlo. Horo esta luchando contra ese otro yo, es como una terrible fiebre y extraños síntomas, si no los supera solo…lo perderemos, es cosa de ver su brazo derecho…
-pero…-
-Su brazo derecho intento lastimarte, pero tu mismo viste que con su otra mano lo impidió y congelo su brazo antes de caer inconciente
-…-
-El único con esos conocimientos es tu padre…-dijo Lyofar mientras miraba como Horo respiraba con dificultad en la cama
Continuara
Regrese…siii…bueno las cosas van a cambiar un poco me pondre las pilas-.-creo que lo he dicho antes, pero ya me canse de ver mis historias botadas ,aunque eso signifique organizar mejor mi tiempo, lo que debo hacer.
Espero que les agrade mi capitulo xD hasta fue inesperado para mi…xD
Proximo capitulo…Un nuevo integrante se nos une xD
sayo
