Fuegos pasados
Capitulo XII: Al filo de la muerte
- No logro entender su odio hacia mi-dijo triste Ren mientras veía el cuerpo de Horo acostado a su lado, su rostro estaba enrojecido por la fiebre. Makoto había vendado su brazo, su ojo y su pecho, pues la herida se había abierto con los bruscos movimientos del Anui. Se sentía tan mal al verlo debatiéndose con la magia de su hermana, sin su ayuda, se sentía un inútil.
-No debes sentirte así-escucho a Lyofar decirle y le sorprendió.
-Como…-
-La magia que usaste para crearme fue mayor que la de mis hermanos, por lo cual puedo sentir ciertas cosas de tu parte, pero no debes sentirte así, pues no pensábamos que algo así podría suceder. En realidad no pensé que…la reencarnación del padre de Naga estuviera en el tuyo-confeso preocupado
-¿Qué dijiste?- Eso no podía ser cierto.-
- El tiempo que pase que pase con tu padre permitió que analizara su alma y es la misma, incluso podría decir que el padre de Naga es tu padre, pues incluso físicamente se parecen no difieren en nada, no se como lo pudo haber hecho, pero tu no tienes padre, quizás lo perdiste antes de nacer….-Se sentía culpable de haber ocultado aquella información, pero su padre no estaba en condiciones de recibir aquel tipo de información, por su delicada condición- Siento no haberte dicho , pero temía por tu vida si perdías a mi hermano por mi culpa no se que hubiera hecho, pues la desesperación que sentí cuando te perdí a ti cuando eras Naga fue enorme y casi me consumió-Recordar aquello era doloroso.
-Lo que pasaste fue muy duro, pero hubiera preferido que me contaras de inmediato no te reprochare nada, pues lo hiciste por tu hermano, pero si lo que dices es cierto el que quiere matar a Horo no es mi padre, el no posee esos conocimientos que yo recuerde—afirmo seguro
-Creo que al descubrir los antiguos libros recordó como hacerlo, pues al padre de Naga no le era difícil, eso so ahora tuvo que haber sido difícil, pues tu padre no era un mago, si no tu madre.
-Es verdad, por lo cual su magia no ha sido potenciada a ese nivel-afirmo esperanzado.
-Así es, pero puede que busque la forma de contrarrestar su falta de poder inicial-dijo serio-pero ahora debemos preocuparnos de ti y de Horo que deben pasar este difícil desafío, pues demostrara que están listos para luchar contra tu padre-
-Que mi madre y la diosa de la luz te escuche Lyofar-imploro acariciando la frente caliente de Horo, que se agito al sentir aquel suave roce sobre su piel.
-Es mejor que descanses, pronto anochecerá y no debes olvidar que pronto cumplirás los 8 meses- susurro preocupado
-Solo a una semana…-susurro con una gran sonrisa en el rostro, mientras acariciaba su redondeado vientre.
-Así es, yo me retirare para hablar con mis hermanos, Horo se quedara contigo, pues puede que tu magia ayude a pasar esta situación-
-Ya veo, muchas gracias Lyofar- agradeció contento.
-De nada padre-Le dijo cerrando la habitación.- Tan solo espero que la presencia de Ren no incite la hostilidad en el cuerpo de Horo.
.O.O.
Sentía su cuerpo entumecido y frío, era una sensación desagradable, pues le dolía solo por el frío que sentía por todo su cuerpo. Intento abrir sus ojos, pero su ojo derecho no lo hacia, con esfuerzo levanto su mano derecha, la cual sintió aprisionada, pero se preocupó mas de su ojo. Lo que podía sentir eran vendas, quizás se había herido, aunque no recordaba nada. Sintió un escalofrío enorme recorrer su espalda, cuando logro sentar algo en el pecho le tiro y comprobó que eran mas vendas.
-Ja, parece que no di una buena batalla- su voz sonó ronca. Pensó que se encontraba solo en la habitación, pero un suspiro que provino de su lado derecho le dijo lo contrario-Ren…-susurro feliz, mientras intentaba acercar su mano, pero al sentía la escasa cercanía de la piel del moreno, su brazo quedo paralizado y resintió como miles de agujas se enterraban en toda la extensión de su brazo.
El dolor fue tan agudo que sus ojos se llenaron rápidamente de lagrimas, así que por auto reflejo alejo su brazo del cuerpo de Ren y solo al hacerlo el dolor disminuyo, pero el escozor no, había sido un dolor repulsivo. No supo a que atribuir aquel extraño síntoma, así que pensó que lo mejor era preguntarle a Lyofar, pues no quería despertar a Ren. Intento hacer el menor ruido posible, lo que le costo varios tirones y punzadas en heridas que no recordaba tener. Había logrado llegar a la puerta y abrir cuando sintió el Tao removerse, pensó que se había despertado y ya se estaba recriminando, pero no fue asi, tan solo suspiro en sueños.
-Horo…Horo…-Fue un suave susurro, sin embargo cuando lo escucho, un terrible dolor de cabeza lo azoto, como si su cerebro quisiera reventar, incluso logro marearse . El aire le estaba faltando y una horrible punzada le recorrió desde el hombro derecho a la cadera del lado izquierdo, sintiendo como algo tibio escurría por su piel. No había que ser muy astuto para saber que era sangre, su propia sangre.
-Maldición, ¿Qué sucede aquí?-Hablo con esfuerzo mientras cerraba la puerta, si tenia problemas no debía asustar a Ren. Miro el pasillo por largos minutos, mientras los horribles dolores continuaban. Se encontraba en el ala contraria a su habitación, podría llegar a ella, pues si empeoraba prefería hacerlo a solas.
Advirtió que con sus pasos las heridas se abrían lentamente, pero de manera extraña, mientras mas se alejaba de la habitación de Ren el dolor de cabeza disminuía, ante eso no quiso pensar nada, solo llegar a su objetivo, lo mas rápido posible. Sus pasos eran bastante erráticos, por lo cual se demoro el triple para llegar a su propio cuarto. Algo lo instigo a devolver su mirada sobre sus pasos y no le gusto encontrar manchas de sangre por todo el pasillo.
-Tsk, en la mañana será un desastre-se dijo fastidiado y con la mueca de dolor impregnada en su rostro, entro a la habitación. Tan solo al sentirse seguro en ella aflojo sus piernas y callo sentado al piso, escapándose una sartada de maldiciones. Hasta la ultima célula de su cuerpo le dolía, no estaba seguro del por qué, pero algo le molestaba-quizás tiene relación con lo que sucedió…-Intento tranquilizar su respiración para intentar recordar, se obligo a olvidarse del dolor para concentrarse en sus recuerdos.
Recordó que ya había estado inconciente y que existió un despertar, pero quería ir más atrás para poder entender que sucedía. Concentrar su magia en potenciar sus recuerdos iba a empeorar su condición, pero no le importaba. Necesitaba entender aquellas heridas.
Alcanzo a verse junto a su hermana, estaban peleando y ella lo hería, después el sentía que la sangre le hervía por poder lastimarla, haciendo efectivos sus deseos. Posteriormente ella lo había lanzado contra la muralla desapareciendo en el acto, no solo se había levanto con dificultas, sino también su ojo le había empezado a quemar, por lo cual se había arañado con fuerza, pero no percibía el dolor de su cuerpo en ese entonces, así que se levanto y se preparo para buscar a su hermana y despellejarla si era necesario, no obstante sus intento se detuvieron al escuchar la voz de Ren que le pedía que se detuviera.
Deseaba sentir la sangre de su hermana recorrer sus manos, ver el terror en sus ojos, pero el llamado de Ren lo interrumpió, ante ello le dijo que su vida no valía y que quería darle la sangre de su hermana, por este motivo el pelimorado lo había golpeado en el rostro, a causa de eso sintió que sus emociones entraban en conflicto y esto se acrecentó cuando le dijo que lo estaba lastimando, eso lo hizo sentir miserable y quiso proteger a Ren aun mas, sin embargo de un momento a otro sintió ganas de matarlo y una retorcida sonrisa apareció en sus labios, estaba a solo unos centímetros de lastimarlos, cuando su otra mano congelo su brazo derecho. Tenia la sensación de que su cuerpo caía, pero no le importo, ya que se sentía horrible de haber deseado lastimar a la persona mas importante para el.
Ese recuerdo lo había descolocado completamente, era como si alguien se hubiera apropiado de sus pensamientos, del orden de sus pensamientos y se asusto. Su estomago se revolvió de la idea de satisfacerse con el dolor de Ren, Se encontraba intranquilo, pero aun sentía que debía recordar algo mas. La desesperación comenzó a embargarlo, temía que algo extraño estuviera escondiéndose dentro de su corazón, pero primero necesitaba saber lo que había ocurrió, concentro la magia restante que le quedaba.
Por ultimo había despertado con un dolor horrible de cabeza, se encontraba en su habitación esa vez, como se sentía confundido había deambulado por la casa hasta llegar a la cocina, donde lo había encontrado Yoh, este le había hablado, pero le escocia el ojo, luego sintió que algo le caía y era sangre de su ojo, no obstante aquello no lo había sorprendido, había roto las vendas de su brazo el cual se encontraba de un horrible color, luego alguien le había tapado los ojos y se había desmayado, aunque solo fueron unos minutos. Después sintió que alguien lo llevaba, era Lyofar el cual lo había llevado a la habitación de Ren donde había despertado minutos atrás.
Escucho la conversación y recién ahora era conciente de la magnitud de aquello, el mundo se le vino encima, la sangre de su hermana había entrado en su cuerpo y había intentado lastimar a Ren, el era un peligro para el chico, por eso había disfrutado al pensar en el dolor de este. Su estomago se estremeció de tal manera que tuvo que vomitar. Se sintió horrible de ser utilizado por su hermano y mas para lastimar a aquella persona que lo hacia feliz. El no iba a permitir que su hermana lograra aquello, primero muerto.
Primero intento recuperarse de las nauseas, luego se cambio la ropa por una mas abrigadora, saco su espada y algo de dinero y con esfuerzo salio por la ventana de su cuarto. Su cuerpo se sentía aun mas pesado con el frío del ambiente, pero aquello no lo iba a detener. Comenzó a caminar a la entrada de la villa, desde ahí caminaría en dirección al río y seguiría por el.
-Así se perderá mi rastro-Con aquella ida en mente comenzó a caminar.
El sol aun no parecía por las montañas, por lo cual aun contaba con algunas horas para desaparecer, sus heridas exigían descanso y cuidado, pero el no se las brindaría se las merecía por querer lastimar a Ren. A pesar de sentir el palpitante dolor de cabeza aun se podía orientar en la noche, eso significaba que sus heridas todavía no eran tan graves, pero debía tener cuidado. No basto pensar aquello para que pisara mal y resbalara cuesta abajo.
Se golpeo con ramas y rocas durante la bajada, ramillones nuevos, cortaduras nuevas y cuando pensó que no podía ser peor un árbol detuvo su descenso enterrándose una de sus ramas en el muslo izquierdo.
-Esto me pasa por pensar así, tan inocente…-se dijo con un hilo de voz, luego de lograr levantarse.
Había estado a un paso de dar en la arteria, pero eso no evitaba que fuera una herida importante. Debía sacar aquella rama, así que tomando aire y valor la saco.
-ARGH!!!-El dolor que había sentido era inmenso, se comparaba cuando estaba cerca de Ren. Con esfuerzo recito un leve conjuro y congelo las 2 aberturas de su herida y se vendo- No puedo perder el tiempo por esto, me debo alejar de Ren, por su bien, por su bienestar, soy un peligro para el- Decía para convencerse de la locura que estaba haciendo.
El sol estaba saliendo cuando logro llegar al río, sus heridas seguían abiertas y el olor a sangre lo tenia mareado y asqueado, pero iba a continuar así que se metió en el río, llegándole el agua a las rodillas, su olor así se perdería y si en el caso que se ahogara jamás lo encontrarían.
Para entonces ya deberían haber notado su ausencia y el rastro de sangre por la casa y por el pasillo, pero no importaba solo faltaba un poco mas para llegar a la parte donde el río se dividía en 3, por 2 metería ropa ensangrentada y por una de ellas se iría, quizás para cuando lo encontraran ya estaría muerto, solo se arrepentía de causarles puros problemas al Tao.
Ya no tenia fuerzas para caminar, con suerte para mantener en pie, las piernas ya no las sentía por el intenso frío. Al menos esperaba que Ren fuera feliz con el niño que venia en camino. Ya no necesitaba luchar para permanecer despierto, ya no deseaba vivir, pues solo lastimaba, se sentía miserable por ello, pero era la verdad, lamentaba no haberle ducho que lo amaba con locura, que no podía vivir sin el y por ello había tomado aquella decisión. Simplemente se arrepintió de no haberle amado sin miedo, demostrando lo que sentía, cuando se dejo caer a las aguas del río.
Lyofar había despertado inquieto con los primeros rayos del sol, sentía que algo no andaba bien, por lo cual salio del cuarto. Aun no podía moverse con soltura, pues sus heridas no habían sanado satisfactoriamente, pero aquello no mitigo sus fuerzas, solo tuvo que dar unos pasos a la habitación de Ren para comprobar su presentimiento. En el suelo habían manchas de sangre, asustado abrió la puerta de la habitación y solo encontró a su padre que se habia asustado por la puerta, pero no habían rastros de Horo, solo la sangre.
-Maldicion!!!-maldijo saliendo de la habitación de su padre, siguiendo el rastro, por lo que pudo constatar mientras avanzaba es que el peliazul se había detenido varias veces, ya que habían partes donde el charco de sangre era mas profuso. Avanzo unos minutos y llego a la habitación del anui. Apestaba a sangre y a vomito la habitación. A la entrada había una importante mancha de sangre, lo mas seguro es que hubiera estado sentado. Sus ropas manchadas de sangre habían sido cambiadas y la espada no estaba. Iba a dar el aviso cuando se percato de una mancha cercana a la ventana, se acerco y sus peores temores se hicieron realidad. El chico había huido, si era así, el chico era conciente de la situación, lo que lo había mas peligroso para si mismo.-Por su forma de ser, preferiría suicidarse antes de estar cerca de Ren, con la posibilidad de dañarlo ¡Imbecil! ¿Por qué tienes tan buen corazón?-grito enfurecido por la ventana, saliendo en busca de sus hermanos. Si no daban con el paradero del Anui, este moriría eso solo se podía saber con la cantidad de sangre que había perdido para entonces.
No necesito llegar al cuarto, pues sus hermanos ya estaban cerca junto a Ren.
-Horo horo se escapo hay que encontrarlo o se desangrara-dijo tajante saliendo de la casa siendo seguido de inmediato por sus hermano y por Ren mas atrás el cual iba con todas intenciones de ir.
-No puedes ir- Una potente voz se hizo escuchar a espaldas de Ren mientras lo detenían del brazo. Era el padre de Horo.
-Pero…-intento protestar.
-Tu no puedes hacer nada y si el te viera no dudara en suicidarse en ese momento, así quiere evitar que lo veas sufrir y morir- Al escuchar aquello el chico se dejo caer al piso y soltó en llanto siento consolado por el padre del Anui.
-¿Cómo lo sabes?-pregunto extrañado Lyofar
-Debo saber lo que sucede en mi casa, es mejor que partan por los rastros de sangre que vi, si no es atendido morirá-
-Lo se…-afirmo el chico de fuego iniciando el camino de búsqueda.
Iban los 5 elementales junto a Hao y Lyzerg que pidió ayudar. Las manchas de sangre eran continuas e iban desde la ventana hasta la entrada de la villa, peor cuando llegaron a esta parte el rastro ya no era preciso.
-Horo es un guerrero, pero no podemos olvidar que es un experto cazador, sabrá como despistarnos- afirmo Hao
-Nosotros tendremos que poder contra sus habilidades, pues si muere el destino se volverá arrepentir y eso no es lo que queremos, pues una vez no pude proteger a mi padre, una segunda vez lo haré si eso implica mi propia vida-sentencio serio Lyofar- Makoto busca en el aire su olor.
-…-El chico cerro los ojos y comenzó a brillar, no pasaron muchos segundo cuando su rostro palideció llevándose rápidamente la mano a la boca- El olor a sangre es demasiado fuerte y esta disperso, pero se acerca al río-dijo mientras intentaba quitarse el desagradable olor de la cabeza.
-Como no se me ocurrió, kilómetros colina abajo hay un río que desciende cuando ingresa a la parte mas profunda del bosque ahí se divide en 3, dos de ellos se vuelven rápidos e innavegables-dijo preocupado Hao
-No contamos con mucho tiempo, llegaremos sin parar ¿Quién es el mas rápido para guiarnos?-pregunto Lyofar a Lyzerg y Hao
-Yo, Lyzerg no conoce estos parajes-afirmo Hao
-Entonces no hay nada mas que decir-comento el pelirrojo desapareciendo, pues cada minuto que pasaba era un minuto que perdía Horo de vida.
El leve torrente del río lo había dado vuelta, por lo cual podía ver el azul del cielo, pensándolo era una agradable forma de morir para ser un guerrero Anui, pero no le enorgullecía, estaba dejándose morir, su padre lo regañaría por su proceder y sus soldados lo dejarían de respetar, pero a la vez lo comprenderían, pues el ciego amor que le tenia a Ren no le permitía pensar o actuar de otra forma.
Todo estaba sumamente tranquilo cuando sintió un dolor intenso en el pecho, su corazón palpitaba aun mas fuerte. Sus ojos le empezaron a arder horriblemente, sentía como si su propia sangre le quemara el cuerpo. Era esa misma sensación, pero aun mas fuerte, mas intensa y mas dolorosa. Intento luchar con todas las fuerzas que le quedaban, pero su cuerpo comenzó a moverse solo, para su espanto logro salir del agua cuando retorcidos pensamientos llenaron su adolorida mente.
-Jejej…espero que me estés esperando querido Ren pues necesito expresarte todo lo que te quiero-susurro con una retorcida voz acompañada por unos desquiciados ojos de un color celeste traslucido
Faltaban unos cuantos kilómetros para llegar a la parte donde el río se dividía cuando se detuvieron una peligrosa magia se acercaba se podía percibir la hostilidad y las ganas de dañar era algo extraño de explicar pero era bastante intimidante, decidieron esconderse, pues no era normal encontrar enemigos que se dejaran encontrar tan fácilmente y con esa agresividad tan palpable.
Estaban esperando cuando alguien cayo desde lo alto de los árboles a simple vista no lo reconocieron, pero el susto fue enorme cuando lo hicieron, a Horo lo envolvía una aura negrusca,, su cabello se movía sin control alguno. Su cuerpo estaba lleno de heridas y sangre que seguía fluyendo, al parecer había estado en el agua ya que se encontraba empapado, aunque la sangre se mezclaba con el agua. Para estar tan mal se encontraba totalmente erguido con la espada desenfundad en la mano derecha, en una postura bastante amenazante.
-Je, pronto llegare y despellejare su piel moreno y suave- su voz sonaba ronca-tan solo espérame Ren Tao y te daré el lujo de ver morir a tu hijo en tu propio vientre atravesado-sus palabras macabras eran acompañadas por aquella extraña sonrisa que no desaparecía. Algo le hizo girar la cabeza y el susto invadió a todos, sus ojos eran prácticamente traslucidos. Quedaron inmovilizados hasta que desapareció de su campo visual.
-Maldición debemos seguirlo-grito angustiado Lyzarg que se encontraba detrás de Hao que lo mantenía protegido con su propio cuerpo, jamás había sentido un miedo así.
-Ya decía yo que me sentía observado-escucharon la ronca voz desde la espalda del ojiverde que quedo petrificado del miedo.
-¿Cómo?- susurro impresionado Makoto por la velocidad del anui.
-Fácil-respondió Horo que los miraba aun mas desquiciando apoyando su cuerpo a la espalda del chico, deslizando su brazo por la estrecha cintura del peliverde y sobando su mejilla al del chico asustado- Fue una simple ilusión, siempre estuve detrás de Lyzerg, además me recuerda a Ren, así que si me permiten quiero que me acompañe y sea participe-comento desapareciendo con el aterrado chico.
-Esto se ha salido completamente de control-dijo asustado Makoto de las acciones de Horo.
-Quizas como esta al borde de la inconciencia y su cuerpo esta al limite fue mas fácil invadir su cuerpo, pero no debemos dudar, no solo esta poseído por extraños pensamiento, tiene en su poder a Lyzarg y va por Ren, debemos irnos de inmediato- No alcanzo a finalizar cuando iniciaron la carrera de vuelta, Hora estaba completamente desesperado.
_horo horo déjame!!!-gritaba desesperado Lyzerg mientras intentaba apartar los brazos del peliazul de su cuerpo. Llevaban unos minutos así, por lo cual fastidiado el peliazul se detuvo en un árbol y dejo el cuerpo del otro chico entre el, árbol y su cuerpo. El chico mas pequeño podía sentir la respiración del otro el olor a sangre del otro era nauseabundo en su respiración.
-Me has fastidiado mas de lo que puedo aguantar y eso que no he hecho nada, pero permíteme darte motivos-ante ello los dientes extrañamente afilados del Anui se encontraban atravesando la piel del cuello. Atravesó la piel con facilidad justo donde se encontraba la yugular.
-Suéltame!!!-grito preso del dolor intento resistirse, pero el cuerpo de Horo era mucho mas fuerte, tenia miedo de lo que podía hacerle.
La presión contra el cuello de Lyzerg duros unos minutos mas, hasta que sintió que el peliazul se alejaba de su cuerpo, dejándole respirar aire mas limpio.
-Ahora tienes motivos para gritar, te pase a llevar la yugular, pero te desangraras lentamente y mientras más te agites mas rápido lo harás- No podía creer que había sido capaz de dejarlo así, con la posibilidad de morir. No sintió cuando lo agarro nuevamente y avanzaron todo aquello era tan irreal, no poda estar sucediendo, Horo era una persona demasiado buena, no entendía, porque debía pasar por aquello.
-Es sumamente rápido para estar llevando a Lyzerg- admitió preocupado Hao.
-No debemos subestimar la magia e Horo si no socorremos pronto a este, morirá su cuerpo esta moviéndose por la magia, lo que esta haciendo con la magia y solo desistirá cuando su corazón deje de latir y como van las cosas puede ser demasiado pronto…"maldito muchacho no se te ocurre morirte o yo mismo te traeré de la muerte para matarte con mis propias manos"-pensaba preocupado el chico de fuego, mientras lograba divisar la aldea.
.O.
Luego de que los elementales y sus chicos hubiesen partido, había llevado a Ren a su cuarto, en su estado aquello podía ser muy peligroso y no quería aquello, las cosas en el ultimo tiempo habían logrado salir bien para su hijo para que ahora estuvieran desenvolviendo de aquella manera tan extraña y nefasta. La pareja de su hijo se encontraba bastante callada desde que lo había obligado a reposar, no es que quisiera hacerle sentir mal, por la situación no estaba para exponerlo. Iba a decirle alguna cosa por el silencio qué se le había prolongado cuando sintió una oscura magia aparecer en las cercanía del pueblo, se parecía a la ocasión en que su hija apareció para enfrentarse a Horo, pero este era distinto, era mucho mas poderoso y se acercaba demasiado rápido como para dar aviso.
-No te muevas enseguida vuelvo-fue lo que escucho Ren antes que el padre de Horo desapareciera.
-…-No dijo nada, pues no entendía nada, pero cuando entro el jefe de la aldea armado se asusto-¿Qué sucede?
-Alguien se acerca- el chico se veía asustado, pero no podía decirle nada mas o seria peor. Intento localizar aquella extraña presencia y la preocupación lo embargo, el individuo se encontraba dentro del templo muy cerca de ello, así que hizo moverse a Ren de la cercanía de la puerta, la cual pocos segundos después se abrió.
-Maldita sea suéltame!!-se escucho el grito desesperado de Lyzerg provenir de la puerta.
-Con gusto lo haré- Se escuchó y el pobre chico fue a dar al lado del sorprendido Ren que no podía creer lo que veía-No re sofrenes de verme, ya que será la ultima vez-dijo burlesco ingresando al cuarto.
-esperaba que no fueras tu…-Exclamo triste su padre
-Y yo no esperaba encontrarte aquí, cuidando a un desconocido, en vez de mi desterrada hermana ¿Qué tiene el que no tenga ella?-pregunto con rencor
-Yo no te enseñe esto Pilika-rugió furioso
-Pues no te preocupes, lo aprendí sola-sus palabras contrastaban con la voz de Horo.
-Si de verdad amaras a tu hermano no estarías haciendo esto-afirmo poniendo defensivamente delante de los chicos.
-Mi amor prohibido no puede ser cuestionado, tu nunca me aceptaste, me dejaste a la suerte de la sacerdotisa-se podía distinguir rencor y resentimiento en sus palabras
-Nunca demostraste lo contrario-
-Pues así lo quisiste-sentencio el chico lanzándose en combate contra su propio padre.
-Horo horo!!!-grito angustiado ren al verlo con esa agresividad en contra de su padre
-No te esfuerces ya no es el mismo-afirmo el propio Lyzerg poniendo su cuerpo para proteger al Tao.
-Estas herido…-susurro preocupado
-Agradécelo a Horo-respondió con una triste sonrisa
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-Deja de inmiscuirte en mis problemas pare-alegó Horo a escasos centímetros de su padre, ambas espadas se encontraban fuertemente sostenidas intentando quitar terreno a al otra.
-Los problemas de los cuales tanto alegas involucran a mi hijo el cual debo proteger y velar por su felicidad aunque eso signifique enfrentarme a mi propia hija-le grito mandándolo contra la muralla con el puño.
-Siempre intentando ser tan bueno, tan correcto par los demás, pero estás podrido por dentro-escupió con odio, limpiándose la sangre de la comisura mientras se levantaba.
Yo siempre he vivido correctamente-afirmo
-No te sirve de nada mentirme, Horo es tu hijo bastardo, mi madre fue con la cual antes de que te metieras con la sacerdotisa, por eso siempre nos distinguiste-
-…-
-Ves, no lo puedes desmentir, porque es la verdad mi nana me lo contó, pues jamás soporto cuidar un hijo bastardo, por eso pude verlo con otros ojos, solo nos unía el padre-afirmo desquiciado lanzándose nuevamente al ataque
El choque de las espadas se escuchaba desde la entrada del templo momento en el cual llegaron los elementales. Un ensordecedor estruendo llamo su atención. Una de las murallas de la habitación de Ren había cedido.
-Detente Horo, es tu padre!-retumbo el grito desesperado del Tao.
-No te preocupes ahora tu eres el próximo-le comento dirigiendo sus pasos hacia el, pero estos fueron interrumpidos por Lyzerg-No eres rival para mi-se mofo invocando varias agujas de hielo que fueron directamente contra el chico, haciéndolo estrellar contra la muralla- Ahora solo eres tu y yo, no hay necesidad de llorar- le dijo secándole las lagrimas de las mejillas.
-Aléjate de el bruja!!-grito Lyofar desde la puerta del cuarto.
-No lo creo-Ante la nueva interrupción creo una potente barrera que los separo de los demás.
-Horo…-su voz sonaba ahogada
-Que habré visto en ti…-dijo mirándolo con odio e intensificando la fuerza sobre los brazos del Tao. Ante aquella situación había algo que no estaba bien con el cuerpo de su hermano y lo confirmo al sentir lagrimas caer por sus mejillas- Si te mato ahora su odio por será tan grande que podré hacerlo olvidar-le siseo a escasos centímetros del rostro.
-Pero tu lo amas…-intento hacerla entrar en razón
-Por eso lo hago, es motivo suficiente para mi- invoco una hermosa daga de hielo, la cual puso justo a la altura del corazón del chico, pero luego la desplazo al redondo vientre, aterrando al chico que empezó a temblar-Ahora pagaras por habérmelo quitado-siseo cruelmente. Se dio impulso para atravesarlo pero el cuerpo se detuvo. El tatuaje de Horo se había activado trayendo consigo el poder de Ruwei.
-No le tocaras un solo cabello estupida bruja-se escucho la profunda voz de Horo llena de seguridad.
-Horo horo!!!-grito desesperado Ren
El destello de magia, no les dejo ver por varios minutos
-Horo horo!!-se escucho nuevamente el grito de Ren cargado de angustia.
-No te preocupes era la única forma- se escucha la tranquilizadora voz del peliazul, pero su condición no lo era. Se había atravesado el pecho con la daga de hielo, la herida era profunda y había alcanzado importantes órganos vitales por el gesto de profundo dolor- MI corazón debe dejar de latir para que ella pierda el control sobre mi, quizás pienses que hay opciones, pero no las hay conozco este conjuro en especial.
-No..no, tu no puedes- Negaba intentado creer que todo era una pesadilla.
-Siento no haberte hecho feliz como te lo merecías, pero no soy bueno en esas cosas, creo que en mi condición…Sonara estupido-su visión rápidamente se estaba volviendo borrosa sentía la falta de aire, pero debía decirle como había soñado en el río- Te amo como no tienes idea, el solo pensar en lastimarte me dolía, por eso prefería irme y que me odiaras a ser capaz de hacerte daño. Se que sufrirás por mi muerte, peor te pido que seas feliz no mires el pasado, vive por nuestro hijo y vive por ti- las fuerzas se le estaban escapando. La magia de su hermano lo había mantenido en pie, pero había logrado cortarla momentáneamente.
-No digas eso, de que te ayuden, no hables como si te fueras a morir-dijo angustiad indicando a los elementales mientras gruesas lagrimas se deslizaban por sus mejillas.
-Esa barrera fue creada por magia maldita y no la posea, así que se mantendrá hasta que pierda sus sostén…tengo sueño…-se le escapo de los labios.
-No me puedes dejar solo, el bebe te necesita…- no sabia que hacer no recordaba de lo que habían practicado, se sentía un inútil.
-Todos ellos estarán contigo, así que no estarás solo- Dejo su cuerpo caer a un costado, Ren intentó sostenerlo, pero se encontraba nervioso por lo cual no pudo- Ya no sufras por mi, es lo único que he provocado- intento levantar uno de sus brazos para quitar las lagrimas, pero no fue capaz, el Tao vio las intenciones y tomo aquella mano entre las propias, estaba fría-Va a sonar egoísta, pero quiero pedirte algo-respirar ya le estaba doliendo y sentí una horrorosa punzada en el corazón-Olvídame y se feliz-Intento respirar, pero ya no tenia fuerzas para hacerlo, había llegado al limite-Te…amo-susurro con el ultimo esfuerzo y la barrera se rompió.
El corazón del Anui se había detenido.
-No me puedes dejas maldita será. ¡Yo te amo Horo Horo!!!-grito al borde de la histeria sosteniendo el cuerpo inerte del chico.
Continuara…
