Y llegamos al último capítulo de esta historia que, como todas, comenzó siendo solo una locura programada para durar poco, pero que se convirtió en algo agradable para seguir escribiendo. Gracias Flor, mi beta reader (amás que te llame así, jajaja) por tus consejos y por plegarte a cada locura (y sugerirlas también). Y a todos los que me hacen saber como voy en cada capítulo, es realmente importante!

Espero que disfruten el final...

Capítulo 30

Sehrazat golpeó la puerta de Onur, que se había quedado con Kaan, ayudándolo a vestirse. Entró y sonrió al verlo con el smoking puesto y el moño.

-Eres un príncipe…- le dijo y besó su cabeza.

Onur la abrazó y sonrió.

-¿Quieren ver lo hermosa que está Nilüfer? - preguntó haciendo un poco de misterio.

-Sí…- dijo Kaan.

-Cariño… ven…- dijo Sehrazat en voz alta y la niña entró sonriente, enfundada en un vestido de color celeste muy claro, parecía una princesa…

Onur sonrió y la abrazó con ternura.

-Toda una princesa…

-Porque mi mamá te ayudó…- dijo Kaan con una sonrisa.

-No es solo tu mamá, Kaan…- dijo Nilüfer y Sehrazat se quedó mirándolos.

-Por supuesto que no…- dijo para calmar los ánimos de ambos.

-También es mi mamá… lo eres…- dijo y la abrazó, algo emotiva.

-Lo soy… no tengas dudas…

-No las tengo…- dijo e hizo una pausa, como si quisiera decir algo más y cuando Onur estaba por hacer algún comentario para relajar la tensión- mamá…- agregó y Sehrazat la miró con los ojos húmedos.

-Hija…- dijo y la abrazó- me haces muy feliz…- dijo y miró a Onur que le guiñó el ojo.


Un rato más tarde, los niños fueron a quedarse con los abuelos que estaban allí para ayudarlos y Sehrazat se dedicó a sus propios preparativos.

Se vistió, se maquilló y se peinó. Habían quedado en hacer una fiesta con los más íntimos, en su casa, pero Onur estaba tan contento que había invitado a media ciudad… y no era que ella le importara demasiado, lo único que quería era que él fuera feliz, porque ella también lo era…

Como no había pasado demasiado tiempo, el embarazo no se le notaba, así que no tuvo problemas con la elección del vestido…

No bien estuvo lista, salió de la habitación y él la recibió en sus brazos, acariciándola primero con la mirada.

-¿No te has arrepentido? - dijo él con una sonrisa que la hizo tambalear.

-No podría… ¿qué hay de ti?

- Mírate… es imposible escapar de tus redes…- dijo y besó sus labios con suavidad.

Onur deslizó sus manos y acarició su vientre con ternura. Aún no le habían dicho nada a los niños, pero esos días habían estado hablando, además del tema de la boda y los trámites de adopción, de que querrían un hermanito muy pronto… y ellos solo se habían mirado con complicidad…

Habían decidido hacer todo en la misma ceremonia, primero se casarían y luego firmarían los papeles de adopción, él de Kaan y ella de Nilüfer, para poder convertirse en la familia que tanto anhelaban, legalmente…

Salieron del brazo hasta el jardín, delante de ellos iban sus hijos y fueron recibidos por una multitud de invitados. Se sentaron en la mesa frente al juez y dieron su consentimiento para casarse… luego el juez les leyó los términos de la adopción y la firmaron con una sonrisa de felicidad…

Se dieron un tierno beso entre aplausos y luego Onur levantó a Kaan y Sehrazat abrazó a Nilüfer….

Bailaron una canción romántica juntos, luego se sumaron los niños y finalmente terminaron bailando todos…

Kaan y Nilüfer se quedaron con los abuelos Nadide y Burhan. Y Onur la invitó a pasar la noche de bodas a un lujoso hotel.

Cuando llegaron, ella se quedó mirando la increíble vista nocturna de Estambul desde la ventana del último piso.

Onur se acercó por detrás y hundió su nariz en su cuello, aspirando el aroma de su perfume y ella cerró los ojos.

-¿Puedes creer que nos hayamos casado?

-No…- dijo ella y lanzó una carcajada.

-¿Estás arrepentida? - le preguntó, haciéndola girar hacia él.

-No insistas… no me arrepiento para nada… nunca… - le dijo con suavidad y besó sus labios.

-Me alegra… porque ya es tarde para arrepentimientos…- le dijo y la hizo girar, rozándola con su cuerpo.

Sehrazat cerró los ojos, el estímulo le resultaba imposible de controlar, las hormonas estaban haciendo de la suyas con ella.

Onur deslizó sus manos y bajó el cierre del vestido liberando su espalda. Se inclinó y sin dejar de rozarla con su pelvis, comenzó a besar húmedamente la piel de sus hombros y nuca hasta que el vestido cayó a sus pies.

La escuchó suspirar y sonrió. Sus suspiros lo habían vuelto loco desde la primera vez, esa vez en que ella lo había invitado a su casa y también a su cama, cuando ninguno de los dos podía ocultar la atracción y ese amor casi fulminante que los había atravesado a ambos…

No había pasado tanto tiempo desde aquel día, y evidentemente no se habían equivocado. A pesar de todo lo que podrían haber tenido en contra… los celos, las habladurías, el hecho de que cada uno tuviera un hijo…

-Me vuelves loco… ha sido así desde que te conocí, en la oficina de la subdirectora…

-Sabes que sentí algo parecido…- dijo ella con los ojos cerrados, concentrada en esos besos que cada vez la estimulaban más y que ya le resultaban pocos…

-Sí… lo se... pienso que deberíamos hacerle un regalo a esa mujer... ella fue quien nos vinculó…

-Yo se lo reconoceré toda la vida… pero el resto lo hicimos nosotros…

-Lo hicimos muy bien…- le dijo él al oído y ella giró y lo besó con ímpetu, casi sin poder soportar las caricias lánguidas…

Luego de un rato de besos intensos, Onur la separó un poco para mirarla y la vio morderse el labio mientras desabotonaba su camisa y quitaba su ropa, ansiosa por sentir su piel bajo sus dedos…

Onur creyó que se quedarían allí, frente a la ventana por la intensidad de las caricias, pero ella de detuvo y la dio la posibilidad de levantarla en sus brazos y recostarla en la cama…

Hicieron el amor lentamente, mirándose a los ojos en todo momento y luego del clímax, ella colapsó sobre él y se quedó dormida…

Onur cerró los ojos con placidez, sintiendo el peso de su cuerpo y también se quedó dormido…


Al día siguiente se despertaron con deseos de más y se pasaron la mañana en la cama, incluso luego de desayunar abundantemente…

No les dijeron nada a los niños sobre el hermanito porque no querían que estuviesen ansiosos y lo lograron por ese primer tiempo… pero cuando se comenzó a notar, tuvieron que decirlo y tanto Nilüfer como Kaan, reaccionaron muy bien y estuvieron felices…

Unos meses después, nació Leyla, la mimada de la casa, que resultó ser igual a su madre y hermano, pero con los ojos de su padre y hermana...

-Menos mal que papá aprendió a cocinar…- dijo Kaan muerto de risa mientras miraba a Onur en la cocina, preparando la comida un domingo en el que su mamá se había quedado dormida luego de una larga noche cuidando a su hermanita que tenía algo de fiebre…

-Menos mal que mamá le enseñó…- dijo Nlüfer y Onur levantó la vista.

-¿De qué se ríen ustedes? - les dijo fingiendo seriedad- ¿acaso aún no disfrutan de mi comida?

-Lo hacemos… es muy rica…- dijo la niña y los tres rieron.

-Papá…- dijo Kaan- hace mucho que no jugamos una partida a la play…

-¿Los tres?- dijo Onur.

-¿Dijeron play?- escucharon a sus espaldas y sonrieron al ver a Sehrazat con la niña en brazos.

-Puedes jugar… solo si me dejas ganarte…- dijo Onur y los niños rieron- ya no recuerdo como era…

-Mi vida…- dijo besando su frente y entregándole a la niña que estiraba sus bracitos hacia él- ese no sería un buen ejemplo para nuestros hijos…- dijo y él alzó las cejas.

-No hagas que me ponga persuasivo…- le dijo al oído y ella disimuló la ansiedad que le provocó el comentario.

-Siguen enamorados…- le dijo Nilüfer a Kaan y ambos rieron con complicidad.

Se habían convertido en una hermosa familia. Y con el paso del tiempo hasta casi olvidaron que no habían estado juntos desde el principio… eso no había sido necesario, solo la sensación de haberse conocido desde siempre…

FIN


Muchas gracias por haberle dedicado tiempo a la lectura de esta historia! Nos vemos en las próximas!