El peliazul estaba sumamente intranquilo, no podía pensar en otra cosa que no fuera en Ren y su pequeño hijo, si fuera por él se iría en ese mismo instante en su búsqueda, pero tenía obligaciones, muchas personas dependían de él, por lo cual por más que su corazón se lo pidiera debía seguir lo que su razón le decía. Era sumamente difícil vivir con eso, ya habían pasado los 6 días que había dado como plazo, pero aun no lograban concretar absolutamente nada, era sumamente frustrante hacer coincidir a el resto de los generales que estaba a punto de golpear a alguien. El imperio de los Tao los intimidaba bastante.

A varios kilómetros.

Ren había caminado terminables horas para alejarse lo más posible de Horo, lo amaba inmensamente, pero no quería que se viera involucrado en todo aquello, durante todos esos días de caminata sus hijos elementales no se habían manifestado a excepción de Lyofar que lo ayudaba a llevar al pequeño Izumi que no había aceptado para nada bien la separación con su padre. Lo que iba a hacer era peligroso y tan solo quería tener a su hijo lo más que se pudiera, para tener el recuerdo de este, pues no podía llevarlo cerca de su propio padre, mientras más lejos fuera mejor, nadie aseguraba que no intentaría asesinarlo.

-¿Estás seguro de lo que quieres hacer?-pregunto preocupado Lyofar mientras llevaba a Izumi en brazos.

-No estoy seguro, pero creo que es lo mejor…además no creo que pueda matar a mi padre, pero al menos así podre alejar la tiranía de mi pueblo…-suspiro cansado.

-Es posible que mueras…-Susurro el pelirrojo.

-Lo sé, pero siempre supe que no viviría muchos años, tan solo era cosa de tiempo para que mi padre me usara y yo intentara suicidarme…quizás solo fueron años o meses de diferencia…me quito a mi madre y a mi hermosa hermana…no puedo permitir que me quite a Horo y a Izumi, prefiero alejarlo completamente, aunque implique perder mi propia vida, además una vez que me tenga cerca perderé mi humanidad.

-Tu plan puede darte meses o años, pero no es preciso…vas a perder años para ver crecer a Izumi…que Horo horo te cuide…-Intento razonar el elemental de fuego.

-Casi todas las personas que me han protegido han terminado muertas gracias a mi padre, no soportaría el hecho de ver a Horo muerto…fue demasiado doloroso una vez, dos veces no lo soportaría, tampoco puedo dejar de lado el hecho que mi padre utilizaría aquellas debilidades para llegar aún más profundo de mi ser y llegar a los secretos mágicos más profundos que ahí se encuentran guardados...-comento mientras se humedecían sus dorados ojos.

-La magia de Horo se está perturbando aún más…está mas inestable a cada día que pasa.- Informo, mientras miraba las tierras que habían dejado atrás.

-Ya estamos cerca del punto de partida…se calmara intentado entender que sucede…-Exclamo con una leve sonrisa en sus labios el ojidorado.

-Sabes que con nuestros poderes es muy probable que lo puedas matar, podrías salvar a tu pueblo si unimos fuerza los 5-Comento indignado por la falta de proyección de su padre.

-Lyofar aprecio mucho todo lo que has hecho por mí, pero no quiero que vengan conmigo-Afirmo serio Ren para desconcierto del pelirojo.

-Estamos atados a tu cuerpo, a tu magia, no hay manera que no podamos estar contigo- debatió extrañado de las palabras de Ren.

-En eso estas equivocado-Su ojos se perdieron unos minutos en el atardecer mientras las lágrimas bajaban por sus acaneladas mejillas.

-Creo que no te has dado cuenta, aunque por todo lo que ha pasado no me extraña, pero ¿no te ha extrañado que tus hermanos no se hayan manifestado? ¿Qué no se hayan comunicado contigo todos estos días?¿que no hayas podido usar tus habilidades o poderes? O la intriga de porque te cansas…-

-…-Aquellas preguntas descolocaron al elemental de fuego, pues ahora que hacia aquellas preguntas, las dudas volvían, llevaba días preguntándose de la ausencia de sus hermanos menores, había intentado hablar con ellos, pero atribuía su falta de comunicación por la pena o algo más.

-Cuando estuve inconsciente después de dar a luz a Izumi, vi recuerdos de Naga, eran confusos e inconexos unos de otros, pero en uno de ellos aparecía el recuerdo de un pasaje de un libro, muy antiguo perteneciente a la familia descendiente de Izha, la familia real. En aquel libro comentaba cierto hechizo muy complejo que permitía a un descendiente separarse de sus creaciones mágicas, aunque en ese libro no mencionaba que nacieran por voluntad de un niño y menos aún que desarrollaran conciencia y sentimientos. También había recordado que mi hermana me había mostrado un libro que mencionada sobre la herencia mágica, o traspaso mágica de padres a hijos de manera semipermanente…tus hermanos no se han manifestado, porque están unidos mágicamente a Izumi no a mi…al igual que tú. Ninguno de ustedes mantiene una conexión mágica estable conmigo y debido a ello no pueden manifestarse pues mi bebe no tiene su magia con la suficiente fuerza para que se manifiesten como tu…aunque es muy probable que pronto entres en el mismo sueño.

-Eso no es posible…lo hubiera percibido, yo…-balbuceo incrédulo.

-No lo percibiste, pues Izumi y yo aún tenemos la misma marca mágica, por eso no lo notaste-

-¿Por qué lo hiciste'?!-Pregunto totalmente alterado.

-No los quiero perder, además ustedes protegerán a Izumi y a Horo…y Horo necesita sensatez a su lado- exclamo con una leve sonrisa

-¡Te necesita a ti!-Grito con las lágrimas rodando sobre sus mejillas, tras percibir con su magia que su padre tenia razón.

-Si algún día vuelvo la conexión conmigo volverá, pero ahora la estoy bloqueando para que Izumi los mantenga a su lado…-Las lágrimas salían sin control de sus ojos, pero decidido levanto uno de sus brazos y realizo algunos símbolos en el aire que envolvieron en una luz a Lyofar.

-¡Padre!-Escucho el grito desgarrador de Lyofar antes de volverse en una pequeña bolita incandescente de fuego, que se unió al collar que llevaba el pequeño Izumi.

-Vas a tener que perdonar a tu papa pequeño Izumi, pero ya no vamos a poder estar juntos…te iras con tu padre y lo cuidaras para que no haga estupideces…quiérelo mucho-No sabía cómo podía hablar era tanto el dolor que sentía en su pecho, dolía horrores, pero debía hacerlo.-Empezó a decir las mismas palabras que su hermana había dicho para mandarlo lejos del castillo, el perdería más magia por mandarlo al lugar exacto donde se encontraba su padre, pero estaba seguro que era para bien, lo deseaba fervientemente en su corazón. Cuando recito la última palabra del hechizo, Izumi despertó y comenzó a llorar fuertemente, mientras una luz lo envolvía y desaparecía lentamente de los brazos de Ren.

Cuando su bebe ya no se encontraba en sus brazos cayo de rodillas y lloro todo el dolor que sentía dentro de su pecho, era tanto su dolor que el cielo se compadeció de él y una suave lluvia comenzó a caer. Aquella lluvia le hizo recordar el día que perdió a su hermana, pero el mismo día que su vida se cruzó con la de Horo en aquel bosque perdido, tan solo esperaba que Horo fuera fuerte, incluso si eso significaba matarlo para proteger a su pequeño hijo.

En el pueblo Anui

Se encontraba sobre su caballo, pues había logrado concretar el movimiento al finalizar el sexto día, estaba furioso, por la falta de cooperación por el resto de los generales, estaban por iniciar la partida, pero sintió algo extraño, su magia había reconocido algo, pero no sabía que incluso sintió un cambio en el aire, hasta que escucho el llanto de un bebe y frente a sus ojos una esfera de luz comenzó a formarse, el llanto se hacía cada vez más fuerte, que por instinto atrapo aquella esfera en sus brazos y se sorprendió como todos los presentes, cuando la luz desapareció para dar paso a un bebe, que lloraba a todo pulmón.

No podía dar crédito a lo que sus ojos veían, en sus propios ojos se encontraba su pequeño hijo llorando con todo lo que daban sus pequeños pulmones. Por instinto lo abrazo fuertemente contra su pecho, aquello al parecer calmo el llanto incesante del infante que se calló , una vez que se separó y lo vio a sus pequeños ojos dorados, vio la pena reflejados en ellos y algo en el cuello de su hijo le llamo la atención pues brillaba y se movía incesantemente. Era un collar de varios colores y kanjis, el que más se movía y brillaba era el de color anaranjado que decía fuego, lo toco con sus dedos y una potente luz le hizo cerrar instintivamente los ojos. Cuando los volvió a abrir, montado en el mismo caballo un niño de no más de 4 años lo miraba intensamente.

Aquellos ojos y aquella apariencia solo le recordaba a una sola persona en todo el mundo- Lyofar?- pregunto dudoso, sin soltar a su pequeño en brazos que se había quedado dormido.

-Obviamente soy yo- Definitivamente era Lyofar pero aquella voz tan infantil y adorable era extraña de escuchar y más aún después de haber conocido al elemental de fuego.

-¿Qué sucedió?, ¿Qué haces aquí y… así?-Pregunto extrañado y escandalizado. ¿Acaso Ren estaba en peligro? Algo malo debía haber ocurrido para que Lyofar se encontrara aquí y no con Ren.

-Ren nos desvinculo y nos vinculó momentáneamente a Izumi, por eso mi tamaño tan pequeño…Izumi no posee suficiente magia para mi poder y tamaño normal, además esta forma ya implica un esfuerzo para él, pero necesitaba hablar contigo.-Exclamo el niño desesperado por la situación –Mi padre se va a encontrar con su propio padre, va a dar su libertar en forma de pago para que Yuan Tao deje de atemorizar al pueblo y deje en libertad a todos los muchachos que ha tomado como prisioneros.

-Está loco!-Exclamo asustado el Anui

-Se lo dije, pero él prefiere mil veces que tu vivas a que su padre te haga algo a ti o peor aún a Izumi, él dijo que sabía que tarde o temprano seria asesinado por su padre, tu solo cambiaste el momento en el tiempo en que aquel suceso ocurriría y le diste la felicidad que jamás había experimentado, pero no es capaz de poner a su pueblo como pago…tratara de darte tiempo, aunque él no quiso que nos arriesgáramos por eso nos desvinculo, una vez hecho ya no es tan letal como lo era Naga, sigue siendo muy poderoso, pero no será capaz de dominar los grandes elementos a su total antojo.-

-Maldita sea, si tan solo hubiera hablado conmigo, no estaríamos en esta situación y él no se encontraría tan desprotegido contra su padre, ese hombre es el mismo demonio, si es el mismo padre de Naga buscara la manera de dejar a su merced a Ren y destruir todo a su paso. Debemos detenerlo antes que se encuentre con el-Exclamo decidido mientras bajado del caballo con su pequeño hijo

-¿Cómo lo encontraras?-Pregunto el niño mientras era bajado por Horo-Lleva seis días de ventaja y tú no sabes dónde está el pueblo de Ren.-

-Tú me guiaras-Sentencio mientras caminaba con los dos infantes en brazos

Lyofar se comería su orgullo siendo llevado por Horo horo, pues en aquella situación su cuerpo no era muy rápido- No lo puedo hacer si Izumi no está cerca, dependo mágicamente de el para poder manifestarme, tendrás que llevarlo en la expedición.

-¿Qué?-Exclamo escandalizado, deteniéndose.

-El poder actual de Izumi es muy limitado, por lo cual la distancia a la cual me puedo manifestar es muy reducida al igual que la magia que puedo utilizar, en cambio con Ren era diferente, es una diferencia muy grande de poder mágico.

-Es demasiado peligroso.-

-Puedo generar un campo mágico, pero necesito de alguien más para fortalecerlo, no puedo hacerlo todo con la magia de Izumi.

-¿Te sirve Ana?-pregunto desesperado.

-Es perfecta, pues es sacerdotisa.

-Iré por ella y partiremos, tan solo espero que todo esto salga bien, por el bien de Ren.

A las afueras del imperio Tao.

Ren estaba devastado emocionalmente, tras la partida de su hijo. Era doloroso pero necesario, si no, no podría hacerle frente a su padre, incluso si era necesario activaría sus poderes de tal manera para matar a su padre que no habría manera que el pudiera dominarlo.

-Es mejor que busque refugio, está oscureciendo y en estos tiempos no es seguro el imperio Tao…menos aún para mí- Susurró con amargura mientras buscaba donde pasar la noche. No es que temía ser atacado por algún bandido, si no volverse más vulnerable, pues sabía que era cosa de tiempo para que su padre detectara su magia en el propio reino y no descansaría hasta encontrarlo, por lo cual debía estar atento.

Hace un par de horas había encontrado una cueva un tanto alejado de uno de los tantos pueblos fronterizo del imperio, estaba intranquilo, sentía que estaba en peligro, pero no sabía a ciencia cierta si era verdad o no, al desvincularse momentáneamente de los elementales sus habilidades sobre los elementos de la naturaleza se habían visto muy reducidas, por lo cual debía estar aún más atento con sus sentidos.

Estaba tenso tan solo quería que las horas pasaran mas rápidas, para que amaneciera más rápido, no tenía armas e invocarlas le costaría más magia, pues ya no podía invocar armas de hielo o flechas de fuego, sus defensas estaban disminuidas, pero debía tener fe en sus habilidades.

El amanecer se hizo lentamente visible, el haberse desvinculado completamente lo tenia agotadoagotado, sentía el cuerpo un tanto entumecido y una pena terrible que corría por su pecho. Sabía que sería muy difícil volver a ver a su hijo si su padre seguía con vidavida, todos sus intentos debían concentrarse en alejar todas las pistas tanto se horo como de su hijo. Su pare era un ser despreciable, por lo cual no esperaba encontrar misericordia en aquel hombrehombre, si es que en algún momento lo fue. Quizás con el pasar de los días su cuerpo se acostumbraria a tener menos magia circulando, aquello le preocupabapreocupaba, pero era que ya había considerado. Aunque tan solo llevaba 6 días de distancia del pueblo de HHoro, con la magia habían avanzado mucho más por lo cual estaba muy cercano a los terrenos del castillo. Su objetivo era tratar de pasar inadvertido por unos cuantos días para tratar de fortalecerse y lograr rescatar a los muchachos que su padre tenite ni recluidos.

Cuando se sintió con algo más de fuerzas salio de la cueva al exterior. Aun estaba presente la neblina que ae generaba al amanecer, sería una buena oportunidad para avanzar con cierta protección. Aunque nunca había salido del castillocastillo, su hermana se había encargado de enseñarle las tierras cercanas al castillo intentando darle la mayor cantidad de herramientas para protegerse de las ambiciones de su padre. Pero a la larga estas habían sido tan crueles que ya habían cobrado la vida tanto de su madre como de su hermana. Sentía tanta rabia en su corazón por culpa de su padre, por tan egoístas ambiciones ya no le quedaba nada. No podría aferrarse a Horo, porque eso les costaría la vida y aquello jamás podría superarlosuperarlo, por eso debía alejarlo, debía dejar de sentir por la seguridad de su nueva familia a la cual nunca veria.

-Pero que sorpresa encontrar a la fruta de la discordia por estos caminos tan solitarios...-pudo escuchar re a sus espaldas y podía reconocer aquella voz cargada de odio y desprecio en cualquier parte.

-Pilika...-susurro casi sin voz. ¿cuales eran las propribabilidades que la encontrará precisamente a ella en estos lugareslugares?¿que hacía ella en el imperio tao?. Una cruel realidad paso por segundos en su mente y todo tuvo sentido en ese momento.

-Parece que acabas de ver a un fastama Ren TaoTao, pero sabes jamás pensé que te encontraría a ti precisamente al sentir aquella extraña fluctuación mágica ayer por la tarde. Al menos tienes suerte que tu padre aun no te siente y que yo no le comente nada.- Comento con una fría calma antes de sonreír con una macabra sonrisa

-Esto no es necesario Pilika...-Estaba perdidoperdido, podía sentir como la magia de Pilika bullía bullía su alrededor , solo quería torturarlo y estaba seguro que lo haría. No era rival en esos momentos para ellaella, las tenia todas para perder, pero lucharía.

-jojojojo...no es que sea necesario, esto será placentero...-comento con infinito desprecio antes de comenzar a atacarlo.

La fuerza de Pilika era aplastante, sentía la brutalidad en cada ataque un solo mal movimiento y perdería. Aun se notaban las consecuencias de la batalla con HoroHoro, pero su pérdida de magia era aun reciente, por lo cual la muchacha estaba ganándole terreno y aquello lo asustaba y enojaba en partes igualesiguales, porque la detestaba, por su culpa Horo había muerto y casi IIzumi no nace.

-¿Que sucede Tao?, No veo tanto ímpetu en tus ataques y menos a aquellos engendroengendro que me maldigeron, acaso estas solo? Eso seria demasiado bueno para mi.- con una sonrisa de completa locura acompaño el poderoso hechizo que lo golpeó y lo mando mando a volar, chocando con un árbol y escuchando como los huesos se quebraba. - Tu magia esta bastante debil ¿Que hiciste Ren Tao para ofrecerte tan fácilmente?

Intento levantarse del suelo, mientras sentía como su boca se llenaba de sangre . Esa niña estaba liada con su padre lo podía sentír por la magia que usaba y en el lugar que se la había encontrado.

-Todo esto lo voy a disfrutar más yo que tú y lo mejor es que te puedo tener el tiempo que quiera.

-Muerete- LLe costaba trabajo respirar y uno de sus ojos no los podía abrir, ya que la sangre que corría de una herida en su cabeza se lo impedía.

-Tu desearás estarlo cuando acabe contigo.-

Después de escuchar aquellas palabras solo sintió un dolor lacerante y después solo oscuridad.

En las cercanías del pueblo Anui.

Horo estaba tenso, según Ana era posible llevar a su hijo y que este no sufriera daño alguno, pero tan solo tenia 3 meses, la culpa lo carcomia, pues no había encontrado otra manera para llegar a Ren, se sentía un inútil, veía como Ana estaba ultimando los últimos detalles con aquella versión infantil y adorable de Lyofar, cuando sintió un profundo dolor atravesar todo su cuerpo el que lo hizo derrumbarse en el suelo debido a la intensidad. El dolor iba y venía, le costaba respirar, sus manos temblaban por el esfuerzo para no caer de bruces al suelo. El sudor frío lo envolvía, sus camaradas se acercaron horrorizados, pues el muchacho se veía sumamente pálido, llego un punto en que no lo pudo soportar y con sus manos sujetaba con fuerza su propio cuerpocuerpo, ahora su cabeza lo mantenía alejado del suelo, cada sensación de dolor era lacerante, no sabia que estaba sucediendo hasta que lo sintió abriendo los ojos presa del pánico. Estaban torturando a Ren, la tortura era tan intensa que podía sentir un odio profundo, maniatico, destructivo el cual no podía venir del padre de Ren. La conexión se estaba intensificando hasta que lo sintió y lo escucho y todo su cuerpo se erizo, podía escuchar la risa maniática de su hermana.

-Pilika...-susurro con voz trémula, su hermana estaba torturando a Ren y los había conectado para que el lo supiera. El sabia que Ren podría defenderse bastante bien de su hermana, pero Lyofar le había explicado que la desvinculación lo había dejado débil y lo peor es que Pilika lo había encontrado. Aunque si la información de Lyofar era cierta su hermana estaba liada con el padre de Ren.-Ren...resiste por favor.

-"no te preocupes hermano, Ren no se sentirá solo en estos momentos gracias a ti..."-susurro con completo desprecio continuando con la cruda tortura al Tao.

Los minutos pasaban y Horo sentia, sabía que realmente su hermana no lo lastimaria físicamente pero había maneras de torturarlo cómo si lo fuera, no sabia cuanto tiempo había transcurrido, cuando el dolor cesó y su cuerpo colapso en el piso. Respiraba con dificultad, cada célula de su cuerpo le dolia. Sintió manos que lo levantaron y lo llevaron a algún lugar, tan sólo supo que en algún momento perdió la conciencia.

Todo fue muy extraño para todos, pues en un instante Horo estaba bien y al siguiente se estaba retorciendo en dolor, fueron varios minutos en que el peliazul se retórico en el suelo, pero por más que lo intentaron no se pudieron acercar.

-Esta siendo bloqueado con magia, por eso no nos podemos acercar tan solo podemos esperar a que termine.

Era terrible, pero Ana tenía razón nadie se le podía acercar y tan sólo podían observar como sufría y como su cuerpo se convulsionaba, hasta que escucharon el nombre de Pilika y todos se preocuparon aun mas hasta que que Horo cayó exhausto al suelo, su cuerpo aun temblaba cuando Ana dio indicaciones de que lo llevarán al templo. Pilika estaba metida en todo esto, que había pasado con la dulce muchacha que había conocido.

Horo sentía que se encontraba en una semi inconciencia , sentía todos sus sentidos entumecidos, pero a través de todo eso podía sentirlo, podía sentir a Ren al menos era un alivio saber que seguiseguí con vida, aunque podía sentir el dolor que lo aquejaba. Pilika no había tenido compasión alguna

-Lo siento tanto Ren -Susurro débilmente

-HoroHoro?-pregunto Ren en apenas un susurro , ¿Por que te disculpas?

-Yo debería ser capaz de protegerte.-Sentía como la conexión se iba perdiendo -Ren, resiste...yo iré por ti.

-Te amo ...-ya era casi inaudible

-Yo también Ren...yo también - Lo había periodo otra vez , pero ahora era aun mas terrible su hermana lo estaba torturando directamente, Ren era fuerte, pero no sabia cuán turbada había quedado su hermana tras el último incidente. Debía despertar.

Abrió los ojos con bastante esfuerzo, todo le daba vueltas, pero aun así se sentó su cuerpo estaba exhausto. Estaba en el templo y pudo escuchar el llanto de Izumi

-Izumi...-Su hermana era una maldita sádica. Le costaba bastante respirar.

-Esta bien HoroHoro, el pequeño esta bien, no se vio afectado.

Escuchar aquellas palabras lo aliviaron

-Era Pilika - no tenía .tiempo para recuperarse - estaba torturando a Ren y me conecto a elel, Pilika lo encontró. ...- aquellas palabras dejaron un sabor amargo amargo todos los presentes.

-Pilika lo matará!-Exclamó preocupado Lyzerg

- No lo hara - se sentía muy vulnerable tras ese ataque ¿Como estaría Ren ?- Esta aliada al padre de Ren así que no le conviene dañar lo. ..mucho-respondió con desosiego -Debemos partir

Hizo un gran esfuerzo para levantarse, la tortura era brutal y no sabia si su hermana lo volvería hacer.

-Estas débil - Exclamó Yoh

-Ren me necesita y tengo que matarlos...-Susurro con infinito desprecio. Jamás se los perdonaría, aunque tuviera que recorrer el mundo entero y solo los mataria, aunque fuera sangre de su sangre-Pilika no se detendra, así que esperar no nos conducirá a nadanada, debemos partir.

-¿Y si te ataca mientras nos movilizamos?- Pregunto preocupado Hao

-Seguiremos. ...-Fue la tajante respuesta de HoroHoro. -Ana sigueme-

Ana lo siguió de cerca Izumi se movía intranquilo y aun lágrimas salían de sus dorados ojos. Se alejaron algunos pasos antes que HoroHoro hablará.

-¿Hay alguna manera de que reciba menos daños?...mejor dicho ¿Puedo canalizar la tortura hacia mi para que Ren pueda sobrellevarla?-

-¿Quieres sentir mayoritariamente la tortura tu?- pregunto sumamente sorprendida

-Pilika esta siendo muy violenta y siento que dejará demasiado débil a Ren cuando lo lleve a así padre.-Exclamó preocupado tomando a su hijo en brazos.

-Es peligroso-comento algo inquieta

-pregunte si es factible no si es peligroso-

-si lo es-suspiro derrotado

-Ya sabes que hacer. ..-Sentencia mientras veía como los dorados ojos de su hijo caían presa del sueño.